2- El Final de la Maldición.
Han pasado unas cuantas semanas desde que se supo del nuevo 'truco' que Piecito y sus amigos podían realizar gracias a los regalos de Raava. Gracias a esto la pandilla ha podido visitar la ciudad de forma más adaptable, segura y cómoda que la primera vez que llegaron: perspectiva humana, siempre acompañados por Korra, Shiro u alguno de los hijos de Tenzin y Pema por si acaso. Este descubrimiento fue informado de inmediato a todos y cada uno de los miembros descendientes de Aang, Katara, Zuko y Toph y sus familias, además de Mako y Asami quienes iban de crucero. Cuando la pareja regreso a la Isla del Templo del Aire quedaron bastante sorprendidos al ver a los niños en forma humana, además de ver que ahora podían usar habilidades mejoradas y aumentadas; como velocidad, fuerza, reflejos, agilidad o resistencia entre otros, haciendo que crezcan hasta niveles sobrehumanos y/o sobrenaturales, los cuales sus usuarios pueden controlar a voluntad suya y propia, de forma mental (Cuando los utilizan, la piedra brilla en multicolor y se apaga cuando acaba el comando). De esta manera, con sus facetas y factores de ataque y defensa mejorados, los niños dinosaurios, a pesar de su tamaño y su muy joven edad son ahora capaces de luchar por sí mismos y de poder ayudar mejor a sus amigos frente a los peligros y los enemigos. Todos pudieron comprobarlo bien cuando la pandilla propuso hacer una demostración que acabo convirtiéndose en una carrera: Korra y los jóvenes maestros del aire contra los pequeños dinosaurios. Los humanos usaron patinetas de aire, igual como lo hicieron hace años antes de su viaje a la Tribu del Agua del Sur para el festival de los espíritus, mientras que los pequeños reptiles usaron su mejorada velocidad, resultando ellos los ganadores y una humillación enorme para la Avatar y los nietos de su predecesor. Poco después de aquello y que Asami pagara el precio para la candidatura del nuevo campeonato Korra, Bolin y Mako volvieron a la Arena del Pro-Control junto con Jinora para empezar su entrenamiento intensivo para el torneo especial que se avecinaba. Para los hermanos fue de lo más nostálgico volver allí: el lugar que antaño fue un hogar para ellos hace muchos años, donde conocieron a Korra por primera vez y se convirtieron en un equipo audaz, fuerte y coordinado. Fue allí donde los 3 dieron también sus primeros pasos para ser el Nuevo Equipo Avatar y luchar contra todas y cada una de las nuevas amenazas que surgieron para Ciudad República y el resto del mundo. En sus días el trió estuvo a punto de convertirse en campeones de no ser por cierto equipo tramposo oponente en la final y la intromisión de Amon y sus Igualitarios, pero esta vez seria diferente y nada ni nadie se interpondría en su camino ahora conocidos como los Raptores de Fuego: nada de trampas, árbitros comprados ni partidos interrumpidos, solo siguiendo las reglas a rajatabla y el espíritu de la competitividad y la deportividad. Al llegar el día del inicio del torneo el estadio quedo completamente abarrotado con los espectadores. Nunca había acudido tanta gente desde hace años. Korra, Mako y Bolin quedaron muy emocionados al pisar de nuevo la arena, con sus trajes de equipo puestos desde hace años y aunque era algo nuevo para Jinora y no muy del estilo de los Nómadas del Aire ella también estaba ilusionada. La pandilla se puso en una de las gradas VIP junto con Asami, Shiro y la familia de Jinora con una de las mejores vistas al partido, camuflados en sus formas humanas y más que listos para animar a su equipo. Hubo quienes pensaron que después de algún tiempo estando fuera de ese deporte la Avatar y sus compañeros se habrían quedado un poco oxidados, pero cuando estos se pusieron en posición contra el equipo rival y comenzó el combate no tardaron en ganar la primera ronda y la segunda. La tercera quedo un poco más reñida pero al final la obtuvieron y con ella su primera victoria. Fue tal y como dijo Bolin: todas sus batallas pasadas les habían vuelto más fuertes y coordinados. El publico vitoreo a lo loco ante aquella aplastante victoria, al igual que el grupo entero gritando de alegría, y esta solo fue la primera de muchas victorias. A medida que pasaron los días los Raptores de Fuego fueron avanzando poco a poco en el torneo: arrasando en las eliminatorias y triunfando en las semifinales. En algunos les costo lo suyo pero al final salieron victoriosos...para así llegar a la gran final. Tal y como dedujeron los 3 se tuvieron que enfrentar al equipo de Opal, los actuales campeones. Esa sí que fue una batalla igualada, y una que casi acabo en empate. A pesar de las dificultades el trio logro imponerse sobre el resto del equipo, pero enfrentarse a Opal era otra cosa: en la arena ella se transformaba, luchando de forma distinta a como normalmente lo hacia afuera, era como un tornado desatado. La campeona no tardo en echar al agua a Mako y Korra en la ronda final, quedando únicamente Bolin para hacer frente a su novia. Él se repitió mentalmente una y otra vez la promesa que le hizo a Opal al llegar ese momento: que no se contendría por ser ella y lucharía como en los viejos tiempos hasta el final, tal y como ella quería verle. Ambos se mantuvieron firmes en sus posiciones y resistieron mucho, arrojándose todo lo que tenían el uno al otro, y contra todo pronostico...Bolin se alzo en victoria tras pillarla por sorpresa y lanzarla al agua con un golpe directo. A pesar de ser el vencedor Bolin fue corriendo hacia el borde de la zona del equipo contrario y vio a Opal flotando en el agua, pero no estaba frustrada, para nada. Ella le dirigió la mirada a su novio con la cara alegre y riendo felicitándole por haber ganado justamente dándole un pulgar arriba. Viendo que todo estaba bien Bolin se quito el casco y alzo los puños al cielo sonriente al son del vitoreo del publico, de sus compañeros de equipo y sus amigos. Minutos después todo el mundo vio como se le fue otorgada la copa del campeonato a los Raptores de Fuego, quienes la levantaron en señal de victoria. Les había costado muchos años pero al final lo habían logrado: campeones del Pro-Control al fin. Ese mismo día por la noche se organizo una fiesta de victoria en la Isla del Templo del Aire. Como los dinos podían cambiar a sus formas humanas esta vez no hubo necesidad alguna de ir a escondidas o reservar una zona privada. Todos los presentes allí lo pasaron bien. No fue una celebración tan grande como la boda de Mako y Asami pero también estuvo bien, aunque este no acabo con una pelea de tarta por supuesto. Tiempo después de que terminara la fiesta Korra, de vuelta en su apariencia y atuendo normal estaba sentada cerca de uno de los bordes cuya vista daba para la ciudad junto con Piecito, de vuelta como Cuellilargo.
"¿Que te ha parecido el campeonato? Supongo que ni tu ni los demás habíais visto nada como eso en el Gran Valle cuando Aang y los otros venían de visita e ibais de aventura." Dijo Korra a su amiguito.
"Y que lo digas. Ha sido muy diferente, pero también muy emocionante." Afirmo Piecito. "No me extraña que os gustara tanto."
"Sí, es como un juego para mayores pero también actúa como deporte y muy entretenido. Cuando yo era pequeña deseaba con muchas ganas poder presenciar un partido de Pro-Control, pero no fue hasta varios años luego cuando llegue aquí por primera vez que pude ver uno en persona."
"Cuando conociste a Bolin y Mako." Recordó Piecito.
"Así es. Nunca se me ocurrió imaginarme a mi misma como jugadora del Pro-Control y entonces, de la noche al día me convertí en la nueva integrante de los Hurones de Fuego y participando en el torneo del campeonato." Relato Korra con toque nostálgico, mirando para arriba hacia el cielo estrellado. "Si no fuera por los Igualitarios y por ciertos jugadores tramposos hace mucho que habríamos sido campeones."
"Eso ya no importa. Ahora sois campeones, y eso no os lo puede quitar nadie." Insistió Piecito.
"Gracias Piecito." Dijo Korra acariciándole la cabeza. "Hemos tardado mucho, más de lo que nadie lo ha hecho, pero ha valido la pena."
"Sí, mejor tarde que nunca. ¡Oh, ahora me acuerdo!"
"¿Hum?"
"Yo, Cera y los demás fuimos a un sitio nuevo allá en el Gran Valle, justo antes de venir aquí." Contó Piecito.
"No me digas."
"Y no un sitio cualquiera: el Claro Desolado, el único lugar del valle que no ha cambiado desde que este apareció en el mundo."
"¿En serio?" Respondió Korra intrigada, con Piecito asintiéndola. "Solo con oír eso ya me ha picado la curiosidad. Cuenta, cuenta." Dijo la maestra de los elementos antes de ponerse como acostada en el suelo y de costado hacia él para escucharle.
"Es un lugar oculto del resto del valle por el que solo pudimos llegar cruzando un cañón cuyo camino era de lo más confuso y donde no sabias hacia adonde parecía que caminabas, pero también fue divertido. Pero lo más fascinante eran los dibujos que habían en las paredes del lugar."
"¿Dibujos?" Repitió Korra intrigada aun más. "¿Te refieres a pinturas rupestres? Es como llamamos los humanos a las pinturas de cueva antiguas."
"Supongo." Contesto Piecito. "El Señor Nariz Gruesa nos contó que aquellos dibujos en la roca era la historia del Gran Valle en sus primeros tiempos, cuando el Misterioso Más Allá era tan abundante y fértil como nuestro valle y todo tipo de dinosaurios vivían en el por aquel entonces."
"¿Incluido Dentiagudos?"
"Sí, esa parte le gusto a Chomper. Pero un día todo cambio cuando en el cielo apareció lo que parecía ser una estrella, de la cual cayo algo parecido a una roca voladora antes de desaparecer. Y cuando la nube de polvo se disipo, en el lugar del impacto había 2 gigantescos dinosaurios parecidos a Dentiagudos. ¡Más grandes que cualquier Cuellilargo, más altos que cualquier árbol!" Siguió relatando Piecito a su modo, poniendo tono de ambiente y épico.
"Vaya. Y...¿Qué sucedió?" Pregunto Korra.
"Los 2 lucharon el uno contra el otro, aunque estaban muy igualados y su batalla fue tan brutal que devasto el valle y obligo a todas las criaturas a marcharse de allí atemorizadas." Continuo Piecito con el relato. "Hasta que al final uno hizo huir a su oponente, que alzo el vuelo y desapareció en la misma estrella rara en el cielo que volvió a aparecer."
"Espera, espera. ¿Has dicho que alzo el vuelo? ¿Qué se fue volando?" Pausó Korra, no muy segura de lo que acababa de oír. "¿Como?"
"No lo sé, pero fue de lo más raro por como lo vi. No se bien como explicarlo. Luego el otro dinosaurio desplegó una especie de manto brillante que cubrió todo el valle antes de irse volando hacia la estrella para seguir a su rival y desapareció. Y entonces todo lo del valle cambio: las montañas, el agua, las plantas...todo ocurrió como por arte de magia. Y cuando termino el valle volvió a renacer en todo su esplendor y listo para ser de nuevo el hogar de nuevos habitantes."
"Hala, pues menuda historia. No me esperaba un origen como ese. En mi opinión suena más a cuento de fantasía o un mito." Respondió Korra sinceramente.
"Bueno, se supone que es eso: un mito. Aunque no era lo único asombroso que había en el claro." Siguió Piecito. "En el centro del lugar había una enorme e impresionante roca puntiaguda que parecía que apuntaba directamente hacia el cielo: el Pilar de los Comienzos."
"¿El Pilar de los Comienzos?"
"Sí, dicen que es la roca grande más antigua de todas. Y no solo del Gran Valle, sino del mundo entero. Ha permanecido intacta desde que el mundo nació."
"¿En serio?" Dijo Korra en asombro, con Piecito asintiendo. "Vaya, eso sí que es fascinante."
"Sí, yo también pienso lo mismo."
"¿Y como ha permanecido inalterada después de tanto tiempo? Especialmente al haber sido expuesto a los elementos y las fuerzas de la naturaleza como la lluvia, el viento, los terremotos...todas esas cosas y mucho más."
"Pues la verdad no tengo ni idea. Nadie lo sabe, por eso es otro misterio. Supongo que por eso lo llaman el Pilar de los Comienzos, y por eso es grandioso." Respondió Piecito ilusionado.
Korra rio un poco ante la reacción del pequeñín. "En eso tienes toda la razón. ¿Hay algo más que quieras contar?"
En ese momento a Piecito se le vino a la cabeza lo que pensó acerca de los extraños Dentiagudos gigantes de la historia del pasado del Gran Valle y su rara y desconcertante similitud con los espíritus alfa, pero pensó que eso ya seria demasiado pues era de lo más improbable y quizás seria solo una simple coincidencia o su imaginación que le hacia ver cosas.
"No. No, eso es todo." Respondió Piecito sereno.
"Espero no interrumpir nada." Dijo alguien viniendo por detrás del dúo, viendo que era Tenzin al girarse para atrás quien vino con alguien inesperado. "Pero creo que te gustaría saber que tienes visita, Piecito."
La humana y el pequeño sauropodo infante vieron que quien venia siguiendo a Tenzin no era nadie más ni menos que cierta Cuellilargo etérea que vino de visita sorpresa.
"¡Mama!" Exclamo Piecito muy alegre de verla ahí, levantándose y corriendo hacia ella.
"¿Has...has dicho mama?" Repitió Korra impactada, quien no se lo vino venir.
"Cuanto me alegro de volver a verte." Expreso Piecito mientras él y su madre intercambiaban arrumacos cariñosos.
"Yo también cariño. Veo que tu y tus amigos habéis encontrado un lugar acogedor en esta isla." Respondió la madre de Piecito.
"Sí. No es tan amplia como el Gran Valle pero en fin...el hogar de nuestra familia de aquí es también hogar nuestro." Dijo Piecito antes de volver junto con Korra. "Mama, quiero presentarte a alguien especial. Esta es Korra, la nueva Avatar y sucesora de Aang, quien es el padre de Tenzin a quien ya conoces. Ella y Aang son los mejores Avatares de todos los tiempos."
"Oh, por favor Piecito. Me halagas demasiado." Contesto Korra, poniéndose un poco roja de vergüenza.
"En realidad tiene razón en lo que ha dicho." Afirmo Tenzin mirándola con una sincera sonrisa que ella devolvió.
"Es un placer conocerte, Korra. He oído hablar mucho de ti." Dijo la madre de Piecito.
"Gracias señora. Yo también he oído hablar mucho de usted de parte de su hijo, todo cosas buenas. Pero...¿Cómo sabe usted de mi?" Pregunto Korra algo atónita. "A ver, se que usted apareció en el Mundo Espiritual y se reunió con Piecito poco después de que él y yo nos encontramos la primera vez en la ciudad y...pensaba que usted solo sabría de Aang y su grupo como mínimo. ¿Como…?"
"Iroh, cuando él y yo nos conocimos. Él me contó todo acerca de tu historia y tus hazañas, y también las de Aang. Eres una joven muy valiente."
Korra soltó una risita incomoda por el cumplido, pero en el buen sentido. "Gracias, pero no puedo atribuirme el merito de todos los logros. Tuve mucha ayuda."
"Por supuesto. Juntos siempre sois más fuertes." Apoyo Piecito. "Y lograsteis superarlo todo al final."
"Así es, igual que cierto grupo de pequeños valientes que consiguieron llegar hasta aquí desde muy lejos y de otro tiempo. Y desde entonces nuestra vida se ha vuelto mucho más maravillosa." Incluyo Tenzin.
"Por supuesto." Añadió la madre Cuellilargo.
"¿Puedo enseñar a Mama el resto de la isla y que conozca a los demás?" Pidió Piecito permiso a Tenzin. Al fin y al cabo él era el patriarca de la isla. "Por favor."
"Por supuesto."
"Gracias Tenzin. ¡Vamos Mama, quiero que conozcas a mis amigos tanto del valle como de aquí!"
Piecito fue corriendo a la delantera para guiar a su madre hacia donde estaban los demás. 'Menuda sorpresa se van a llevar', es lo que él se decía mentalmente.
"Hasta luego, Korra." Dijo Piecito mientras él y su madre se marchaban.
"Adiós, nos vemos luego." Respondió ella alto y claro despidiéndoles con la mano en alto, quedando solo antiguo maestro y antigua alumna allí mismo, quienes se sentaron en el borde mirando al mar. "Ha sido algo inesperado, ¿no crees?"
"Sí, con estos niños no paras de llevarte sorpresas" Apoyo Tenzin.
"Sí, como cuando tuvimos que luchar contra aquel grupo de Dentiagudos: las Fauces Implacables. Y justo a la entrada del propio puente a la ciudad." Menciono Korra recordando la primera vez que ella y su grupo se las vieron con dinosaurios de carne y hueso cuando fueron al rescate de los pequeños.
"Sí, incluso ahora me cuesta aun creerlo. Al lado de aquello el campeonato del Pro-Control parecía más un pasatiempo, que por cierto estuviste estupenda. Enhorabuena."
"Gracias Tenzin. Los niños nos contaron como nos animaste junto con los demás. Eso no se lo vieron venir." Dijo Korra antes de reírse un poco por este gracioso detalle, haciendo que Tenzin girara la cabeza en vergüenza. "En fin, una cosa más fuera de mi lista personal de cosas pendientes por hacer." Decreto Korra, aunque su maestro del aire sintió algo de pena en su tono de voz al pronunciar esas palabras.
"¿Te ocurre algo? ¿Hay algo que te preocupa?"
"¿Eh? Oh no. No es nada, nada serio. En serio." Contesto Korra, fingiendo en que todo estaba bien.
"Korra, te conozco desde hace años, y sé cuando estas alterada por alguna razón. Conozco esa cara." Insistió Tenzin, haciendo que Korra bajara la cabeza, viendo que no podía engañarle. "¿Es algo respecto a los niños?"
"No, no. No es nada de eso. Es solo que…" Korra suspiro como un poco deprimida. "El torneo me ha hecho darme cuenta de otra cosa además, y es que...no he hecho otra cosa en mayor parte de mi vida salvo entrenar y luchar."
"No lo entiendo."
"Desde que supe que yo era el Avatar he estado practicando y entrenando durante años para esta vida: me convertí en maestra en todas y cada una de las artes elementales, luche contra todos y cada uno de quienes amenazaron al mundo. Un conflicto tras otro."
"Bueno, en eso consiste tu deber como el Avatar: hacer frente a cualquier amenaza para las naciones, traer el equilibrio al mundo y proteger el orden. Tal como hicieron todos tus predecesores y como lo harán también todos tus sucesores."
"Es que de eso se trata, Tenzin. Ahora que vuelvo a reflexionar sobre mi vida me doy cuenta de...que no he hecho otra cosa salvo luchar."
"Pero no siempre. Ahora vivimos en tiempos más pacíficos. Mucho más de lo que yo recuerdo para nuestra ciudad, y todo gracias a ti."
"Ojala tengas razón en ello." Respondió Korra no muy convencida y animada.
"¿Que quieres decir?"
"Yo pensé lo mismo antes varias veces, pero siempre que salvaba al mundo de un peligro luego aparecía otro igual de malo o peor al que derrotar. Cada vez estoy más convencida de que cuando se me pasa eso por la cabeza o la boca ocurre justamente lo contrario, y que tal vez me hayan echado un mal de ojo desde hace mucho."
"Me parece que piensas en eso demasiado, y que te estas imaginando cosas." Opino Tenzin levantando el ceño extrañado, haciendo ver a su antigua alumna que igual él tenia razón y solo eran cosas que se imaginaba ella.
"Quizá tengas razón, aunque...ser Avatar es un trabajo difícil."
"Sí, no es un camino sencillo y resulta duro muchas veces, pero en el fondo el esfuerzo vale la pena para todo el mundo, incluso para ti misma."
"Sí, lo se. Ojala esto durara siempre. Pero...aunque prefiera estos momentos de paz y tranquilidad y poco ajetreo el caso es que...que no se que hacer."
"Oh, ya veo. Ya veo." Dijo Tenzin, dándose cuenta de cual era la preocupación de Korra. "Bueno, sé bien que ahora Shiro y tu vivís juntos en su casa en las afueras. Fue él quien lo quiso después de todo."
"Sí y me alegro por eso." Respondió Korra sonriendo un poco. "Pero no me apetece estar allí todo el día sin hacer nada. No quiero sentirme como una carga para él, aunque no se si se me daría bien el papel de ama de casa." Dijo ella en plan de broma.
"Hay otra alternativa para esa cuestión: podrías transmitir tus conocimientos a futuros maestros." Propuso Tenzin, lo que llamo la atención a Korra.
"¿Yo, una maestra? ¿Aquí en la isla?" Dijo la Avatar sorprendida, con su maestro asintiendo.
"Enseñar es un privilegio, y es responsabilidad de los maestros adiestrar a las nuevas generaciones. A sus sucesores, como hice yo con mis hijos, con los nuevos maestros del aire...y contigo. Somos lo que ellos alcanzan. Esa es la carga de todos los maestros." Recito Tenzin.
"Eso es muy profundo. ¿Quién te dijo eso?"
"Mi padre, unos días antes de que completara su viaje en este mundo."
"Suena interesante pero...no estoy segura si podría hacerlo bien." Contesto Korra no muy convencida aun.
"Yo creo que serias una gran maestra. Tu ayudaste a Opal con sus primeros pasos en el control del aire."
"Ya, bueno. Eso fue porque Su lo quiso así al principio. Aun así...no sé."
"Piénsatelo, pero no te presiones. Tomate tu tiempo." Aconsejo Tenzin poniéndose de pie y marchándose.
"Lo haré. Gracias."
La Avatar de la Tribu del Agua del Sur se quedo ahí centrada todavía en sus pensamientos y en la propuesta de Tenzin en la isla. La idea no era mala y tanto sus años de estancia en la isla como su experiencia conjunta en los elementos podría serle muy útil para tal cargo. Pero...¿estaba ella lista para enseñar de verdad? ¿Era digna de serlo? ¿Tenia lo que hacia falta? Esas fueron algunas de las preguntas que se planteo ella misma, lo que a su vez la hizo sentir algo más insegura y frustrada de no saber la respuesta a ese debate suyo. Unos días después Korra viajo al hogar de sus padres en la Tribu del Agua del Sur para hacerles una visita y ver si podía lograr tener algo de claridad en su indecisión personal interna en un entorno familiar y más...nostálgico. Era por la tarde temprano en la tierra helada del Polo Sur, con el Sol iluminando la nación natal de Korra que luego lo seria también por la Luna una vez caída la noche. Todo estaba bastante tranquilo en el poblado donde residía la casa del Jefe Tonraq, líder de su pueblo y su esposa Senna, los padres del Avatar Korra, aunque la cosa era distinta dentro de dicha casa respecto a su hija.
"Estoy lista." Pronuncio Korra con voz apoteósica y la mirada fruncida, como si estuviera lista para enfrentarse a alguien o algo, antes de imitar el grito de un ninja y poner una pose de lucha. Resulta que ella estaba en la bañera dándose un baño caliente con mucho jabón en burbujas, su pelo largo completamente suelto y mojado, ¡y con unos muñecos en sus manos! Uno de estos ella misma. "¡Para darte una lección!" Dijo imitándose a ella misma, pero con un toque épico, y algo exagerado mientras movía su figura de acción. "¿Una lección? ¡Oh no! ¡Es la maestra Avatar!" Dijo luego hablando con otro tono de voz haciendo de su oponente y moviendo el otro juguete. "¡Sí, es tan genial!" Hablo después haciendo de un jovencito admirador suyo. "Gracias por el cumplido." Respondió haciendo de ella misma antes de hacer como su los juguetes luchaban entre si, con su versión inanimada machacando al oponente, con sonidos de pelea y elementos incluidos. Parecía revertida a cuando era una niña. "¡Ah, no me mates a clases! ¡Me rindo, me rindo, me rindo!" Dijo haciendo del malo suplicando clemencia. "¡No, no me engañaras!" Respondió ella misma, sin darse cuenta de que alguien más la estaba viendo.
"¿Korra?" Llamo una voz familiar detrás de Korra, haciendo que ella se parara en el acto y pusiera cara alarmada antes de girarse para atrás y vio a su madre con cara de perpleja, dejando roja de vergüenza.
"¡Oh, hola mama! ¿Qué hay? No te he oído entrar." Respondió Korra tratando de ocultar su vergüenza a la vez que escondía los juguetes en el agua. "Pensé en darme un baño bien calentito, como hace muchos años desde que me di el ultimo aquí." Y termino poniendo una sonrisa pero nerviosa, intentando fingir lo mejor que puso antes de explotar una pompa de jabón grande. Sin embargo su madre le puso una mirada sospechosa, por lo que no se lo creía.
"Vale. ¿Qué pasa?" Pregunto su madre mientras ponía unas toallas en su sitio, poniendo algo más inquieta a su hija.
"Nada."
"¿Seguro? Llego a casa tras acompañar a tu padre al puerto y te encuentro en la bañera jugando con juguetes para niños mientras haces de ti misma. No hacías eso desde que eres una niña."
"¡Mama!" Dijo Korra quejándose.
"Y en vez de sales de baño polares has echado al agua las de la Nación del Fuego." Siguió su madre.
"Espera, ¿Que?" Preguntó Korra antes de ver que el bote de sales que estaba ella poniendo en el agua de la bañera era uno rojo en el que ponía de eslogan 'para un baño tan cálido como un volcán' y el dibujo de una persona bañándose en una caldera de agua hirviente conectada a un pequeño surco de lava que venia de un volcán activo. Esto alarmo mucho a la joven, y mucho más al darse cuenta de que el agua estaba demasiado caliente para su gusto. "¡AAAAAHHHHH! ¡Con razón empezaba a picarme!" Dijo ella mientras usaba el control del agua para bajar la temperatura a tiempo y no quedar como un pollo asado y jugoso. Su madre no pudo evitar reírse por esto mientras su hija suspiró aliviada. "Vale, sí. Pasa algo. Me has pillado."
"Tranquila hija. Puedes contármelo." Ofreció su madre poniéndose detrás suya y cogiendo un poco más de jabón para lavarle la cabeza y el pelo tranquilamente con dulzura. "Baja la cabeza."
"No sé que puedo hacer. Durante mucho tiempo he estado protegiendo al mundo y resolviendo conflictos, o cuando tenia que sanarme por lo del veneno pero...eso es todo. Solo he sido buena como guerrera o guardiana y no me gusta que sea solo así." Le explico Korra a su madre sobre su dilema relajándose mientras ella le lavaba el pelo con delicadeza, mirándola de reojo de vez en cuando. "Tenzin me propuso la idea de ser maestra en la isla."
"¿En serio? Es estupendo Korra."
"Sí, la idea es buena. Pero...no se si yo estaría a la altura. ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si meto la pata? Eso es lo que me preocupa." Confeso la Avatar.
"¿Ser una mala profesora?" Dijo su madre, con Korra asintiendo con cara desanimada.
"No quiero que un error que pueda cometer yo siendo maestra se convierta...en algo a lo que luego deba enfrentarme o que mi sucesor deba ocuparse en mi lugar. Me da miedo pensar en eso, y...nunca me lo perdonaría."
"Que curioso, tu padre y yo pensamos algo parecido cuando descubrimos que nuestra hija era el Avatar." Revelo su madre, captando su atención y devolviéndole la mirada.
"¿De verdad?" Dijo Korra sorprendida, con su madre asintiendo.
"Sobretodo porque eras como un terremoto." Bromeo su madre antes de soltar risas y haciendo que su hija sonriera casi en vergüenza, pero también algo alegre al ver la reacción de su madre. "Hubo veces en las que tuvimos nuestras dudas en ser capaces de criarte, especialmente por los riesgos que conllevaba sabiendo que eras la sucesora del Avatar Aang. Pero tu lo eras todo para nosotros y teníamos muchas esperanzas en ti, en que te convertirías en la mejor versión de ti misma y algún día alcanzarías tu destino, algo de lo que sin duda estaríamos orgullosos. Y esta claro que lo conseguiste, porque tu nunca te rendiste, igual que nosotros contigo: porque tuvimos fe en ti, nosotros y todos los que te rodean."
"Entonces en eso consiste." Dedujo Korra.
"No dejes que tus preocupaciones y dudas te agobien. Tu solo ve despacio, recuerda todo lo que aprendiste, compártelo con tus alumnos y ellos irán avanzando poco a poco. Es así de simple y sencillo. Además nos tienes a nosotros para ayudarte; al Loto Blanco, a Tenzin y su familia, tus amigos, a Shiro."
Al fin Korra lo vio claro. Era tal y como lo fue para ella en su camino de aprendizaje como Avatar: paso a paso y con fe, esfuerzo y apoyo. Su caso no era tan distinto del resto de maestros después de todo y así las palabras de su mentor le dio sentido, otra vez.
"Gracias Mama. Era lo que necesitaba oír." Agradeció Korra a su madre, quien termino de lavarle la cabeza.
"Siempre, hija mía." Contesto su madre antes de tocarse ambas frente a frente, compartiendo otro tierno momento. "Bueno, salte ya. Creo que has estado bastante."
Segundos más tarde Senna se puso a pasar la escoba por el suelo mientras su hija se secaba aun dentro del baño pero con la puerta abierta.
"Por cierto, ¿Dónde esta Papa?" Pregunto Korra desde el baño.
"Se fue a la Tribu del Agua del Norte. Sigue ayudando a Eska y Desna en sus lecciones para liderar a su pueblo en el Polo Norte." Contesto su madre.
"Sinceramente me alegro de que ellos no aparecieran en la boda. Serán mis primos y todo lo que digáis pero...no me sentiría tranquila viéndolos cerca de los niños." Confeso Korra terminando de vestirse, recogerse en pelo en sus 3 largas trenzas y saliendo del baño. "No lo sé. No los considero dignos. No por lo que paso tiempo atrás respecto su padre y las tribus en conflicto, sino por...otra cosa. Esos 2 me dan grima al igual que en su momento. A veces pienso que igual no somos familia. No les digas que he dicho todo esto."
"No lo haré, y seguro que tu padre tampoco." Contesto su madre. "Se nota que te importan mucho esos pequeños dinosaurios, especialmente el del cuello largo."
"Sí, él es especial. Es...único en su especie." Afirmo Korra con toda sinceridad.
"Que interesante. Suena a que los 2 tenéis mucho en común a pesar de que no nos hablaste mucho de este antes de la boda. ¿Cómo es él?"
"Pues...como un niño cualquiera, y como todos los dinosaurios." Korra respondió simplemente.
"Tal vez, ¿pero como es él?" Insistió su madre curiosa.
Korra no sabia como explicárselo exactamente con palabras, pues era una de esas cosas que no se podían bien describir, solo...sentir en el interior. Aun así se le ocurrió otra forma de hacerlo.
Korra:
Él es como un niño humano en forma no humana.
"Porque es un animal prehistórico." Dijo Senna.
Korra:
Un dragón alegre y pequeño con un corazón puro.
"Y el alma más cálida y brillante."
Un ser al quien poder admirar y yo lo quiero así.
Pues no es sencillo hallar alguien así.
Senna:
No es sencillo hallar magia animal.
Korra:
Estoy contenta, lo quiero.
Quiero que este junto a mi.
Y no es sencillo.
Senna:
Tu dices como un niño humano en forma no humana.
"Así lo describió Aang." Dijo Korra.
Senna:
Sé que las gentes difieren.
Ahora te puedo entender.
Korra y Senna:
Y no es sencillo quien le pueda cuidar.
No es sencillo un amigo animal.
Senna:
Ya que lo tienes cuida de su amistad día con día.
Y no es sencillo.
Todo es un paraíso cuando hay amistad.
Cuando hubiera quien te amara, y quien te cuidara.
Korra:
Quien le consintiera.
Korra y Senna:
No es sencillo un amigo encontrar.
Es sencillo cuando al fin cerca esta.
Senna:
Has de cuidarlo, siempre.
Korra:
Es lo que voy a hacer.
Él tenia un hermano muy feliz. Ahora son 2.
A él y a mi.
Senna:
También a ti.
Korra y Senna:
Es tan sencillo.
Madre e hija compartieron un tierno abrazo en aquel emotivo e intimo momento. En aquel instante se oyó alguien dando unos golpecitos a la puerta antes de que se abriera, siendo Tonraq quien había vuelto de la Tribu del Agua del Norte mucho antes de lo esperado. Él fue recibido de vuelta en casa por su familia con sonrisas y los 3 envueltos en otro cálido abrazo. Mientras tanto en la otra parte del mundo, de vuelta en la Isla del Templo del Aire iba a tener lugar otra reunión especial y placentera. Jinora salió de casa seguida de sus hermanos Ikki, Meelo y Rohan, y parecía que tenían prisa.
"¡Vamos chicos! ¡Daos prisa!" Dijo Jinora muy animada. "Piecito y los demás tienen una fantástica sorpresa lista para nosotros."
"Oh, ¿En serio? ¿Y que es?" Pregunto Ikki muy ilusionada.
"Si nos lo dijeran ya no seria una sorpresa."
"Aun así fingiría sorprenderme."
"Uh, eso es algo muy travieso viniendo de ti hermanita." Dijo Meelo mirándola con mirada sospechosa. "Y luego decís que yo soy el aguafiestas."
"Oh venga, vamos. Rohan también lo esta pidiendo." Suplico Ikki cogiendo a su hermanito en brazos y acercándolo a Jinora, quien puso cara de cachorrito. "Mira que carita."
"¡No, no por favor! ¡No me pongas esa carita!" Dijo Jinora tratando de apartar la vista y no sucumbir a la tentación de mirar a su hermanito. "En fin, no perdamos más tiempo."
"¡El ultimo en llegar se queda sin postre durante un mes!" Provoco Meelo en tono burlón adelantándose a sus hermanas con una patineta de aire.
"¡Ah no, de eso nada Meelo!" Respondió Ikki molesta yendo tras él en su propia patineta.
"Buena táctica, hermanito." Dijo Jinora para si misma mientras aupaba a Rohan en su espalda antes de seguirlos de la misma manera.
Los jóvenes maestros del aire se dirigieron al patio que tenia dibujado en el suelo el símbolo del Yin y el Yang, los cuales pararon en seco, rodando unas cuantas vueltas descontroladas en el suelo y acabaron apiñados y apilados unos encima de otros. Y esto provocado por la gran impresión que tuvieron de lo que vieron nada más llegar ahí: los pequeños dinosaurios estaban sentados junto con sus amigos del Equipo Avatar original formando un circulo, incluyendo los abuelos de Jinora y sus hermanos.
"¡Hola Jinora! ¡Hola Ikki! ¡Hola Meelo! ¡Hola Rohan!" Saludo Patito a los 4 recién llegados.
"Hola chicos." Saludo Piecito también.
"Bueno, ya era hora de que aparecierais, aunque ha valido la pena ver como habéis llegado rodando." Siguió Cera riéndose un poco. "Ha sido gracioso."
"Curiosa nueva forma de desplazarse para unos maestros del aire. Suena más a estilo de maestros de la tierra en mi opinión." Dijo Toph de brazos cruzados en plan de broma a su modo.
"Hala, esto es lo que yo llamo una sorpresa." Dijo Meelo mientras él y sus hermanas y hermano se levantaron rápido y se unieron a ellos riendo contentos.
Aang, Katara, Sokka, Suki, Toph y Zuko habían venido a la isla en visita sorpresa aprovechando que la abuela de los jóvenes se había ofrecido para cuidar de estos en ausencia de Tenzin y Pema quienes se fueron junto con Bumi, Kya y Kai para alguno de los Templos del Aire para alguna sesión de meditación especial en familia, o limpieza espiritual, recordatorio de costumbres y cultura de los Nómadas del Aire originales...esas cosas. Y esto desde luego fue una alegría tanto para los pequeños dinos como para Jinora y sus hermanos, muy contentos de ver no solo de nuevo a su abuela, sino también a su abuelo y sus tíos abuelos Sokka y Suki. Allí todos reunidos se pasaron recordando los buenos y viejos tiempos en el Gran Valle, especialmente las situaciones y momentos mejores suyos, y también los más alocados y divertidos para deleite de los jóvenes maestros del aire.
"¿Os acordáis también del asunto de la Roca del Saurio y la mala suerte? Cualquiera que dijera que la suerte la crea solo uno mismo cambiaría de parecer tras vivir lo que nos paso por aquel entonces." Menciono Sokka.
"Sobretodo cuando acabaste con un tronco en la cabeza." Incluyo Toph, haciendo que todos se rieran.
"O cuando no parabas de rascarte porque te picaba todo el cuerpo." Añadió Cera, con más risas para todos.
"Oh, también me acuerdo de las veces en las que la pobre Toph se mareo y puso caras raras." Dijo Patito después, haciendo que Petrie fuera el siguiente en reírse.
"Sí, mi acordarme bien de aquello."
"Si os pusierais en mi pellejo no os seria tan gracioso." Defendió Toph.
"Especialmente si navegas por las Grandes Aguas." Apoyo Cera. "¡Ah! ¿y cuando Katara quedo atrapada dentro de la burbuja en la charca de barro?"
"Sí, eso valió la pena verlo." Dijo Suki.
"Curioso que saques eso. Yo use un truco parecido con Kya cuando ella armo aquel lio hace muchos años. Fue un castigo bastante original." Destaco Katara antes de reírse ella y Aang.
"La cara que puso fue inolvidable, igual que las de Bumi y Tenzin." Añadió Aang.
"Sí, me lo imagino. ¡Oh no! ¡Estoy dentro de una burbuja que no puedo controlar! ¡No, por favor mama! ¡No me tires al agua!" Interpreto Chomper en plan gracioso.
"¡No mama! ¡Prometo que me portare bien, me iré temprano a la cama y comeré muchas bayas, pero no! ¡Todo menos el baño en burbuja!" Continuo Ruby, haciendo otro estallido de risas.
"No se de que nos reímos pero me encanta." Respondió Ikki abrazándose a si misma. "¿Estabais así todo el tiempo?"
"Más o menos, la mayoría de las veces. Pero sí que nos lo pasábamos como nunca." Contesto Zuko.
"No, si se nota que erais inseparables." Dijo Meelo. "Como nosotros."
"Bueno, yo no diría que nuestro caso es como el suyo. Sinceramente no veo que sea lo mismo." Rectifico Ikki.
"Vale, admito que no somos una piña perfecta la mayoría de las veces, pero juntos sí que somos imparables. No os olvidéis de cuando fuimos a buscar a Korra y en Zaofu con el ejercito de Kuvira."
"Mira, ahí sí que tienes razón."
"No cabe duda de que vivisteis muchas cosas juntos en vuestros días, sobretodo Piecito y tu." Dijo Jinora dirigiéndose a su abuelo. "Y me he estado preguntando desde entonces como fueron aquellos días en el mundo de los dinosaurios. Dime Abu Aang, ¿Como lo fue para vosotros?"
"Bueno Jinora. Es...pues...he, lo cierto es que es muy difícil de explicar." Respondió Aang a su nieta.
"Quizás, pero aun así podríais intentarlo de alguna manera."
"Pues...solo se me ocurre esta."
Aang:
Fue aquella vez, en verano, lo recuerdo bien.
Parajes sin fin, distantes de aquí. El verano fui yo muy feliz.
Aquel viaje hacia la vida en busca de un nuevo hogar en tiempos de antaño.
Sokka:
Que bello fue vivir allí.
Zuko:
Aquellos días juntos así.
Aang, Sokka y Zuko:
Oh sí.
Katara:
Que tiempo aquel de amor y paz, un lugar de ensueño.
Suki:
Y sin querer nos acechaba el miedo.
Toph:
A envejecer y de olvidar el sueño.
Equipo Avatar:
Y que al final no hubiera historias que añorar.
Todos:
Y fue aquella vez, en verano, lo recuerdo bien.
Unos héroes van hacia un nuevo hogar, en verano lograron hallar.
Y luego vino más, cual verano hacia aquí y allá.
Si pudiera ser otra vez ayer, aquel verano, sueño con volver.
Jinora:
Luego alzaste esta ciudad, fuiste un hombre familiar y al final leyenda.
Aang:
Pues ya lo ves.
Jinora:
Ahora ya sé que cierto es.
Todos:
Fue aquella vez, en verano, lo recuerdo bien.
Aventuras mil en familia sí, en verano y más por vivir.
Siempre estuvo allí, ese verano, enfrente de mi.
Aang, Piecito y Jinora:
Bellezas sin fin de otro tiempo sí. El verano que me hizo feliz.
"Wow" Expresaron Jinora, Ikki y Meelo a la vez emocionados, con la primera hermana conmovida y con algunas lagrimas en los ojos por como le llego tan adentro la canción a ella.
"Se nota que el Gran Valle es muy especial para vosotros, ya que ha dejado bien su huella." Dijo Jinora limpiándose la cara. "Sin importar el paso de los años."
"Desde luego, y eso esta bien. Nos recuerda que...a pesar de todo, siempre formaremos parte de él, y este parte de nosotros. Y ahora vosotros también." Destaco Aang.
"Ya lo creo, y esta raro que yo diga esto pero...me gusta esa sensación." Admitió Meelo. "Sí, me gusta un montón."
"Claro. Al fin y al cabo ahí también tenemos un sitio al que llamar hogar." Apoyo Ikki antes de mirar a los dinosaurios. "Y una familia de lo más peculiar."
"Sí, sí, sí. Nos tenéis a nosotros." Respondió Patito yendo hacia los nietos de Aang y Katara para un abrazo de grupo al que se unieron el resto de la panda.
"¡Sí! ¡Otro abrazo dino-humano!" Exclamo Meelo. "Me encantan."
"Ya somos 2." Dijo Ikki.
"Seria mejor si dejarais de decir eso al dar estos abrazos." Contesto Cera algo incomoda por el detalle, pero típico de ella. Lo que a su vez hizo gracia a los humanos mayores.
Aang y los demás se quedaron contemplando en silencio aquella escena tierna y conmovedora. Ahora justo lo que ellos habían deseado desde hace muchos años: compartir su mundo secreto con sus familias, y por fin lo lograron. Pasaron varias décadas desde entonces, pero valió la pena. Como dice el dicho: más vale tarde que nunca. Y todo gracias a sus amigos del Gran Valle, quienes fueron lo bastante valientes, audaces y motivados para viajar a lo desconocido en el mundo humano en su busca, sin rendirse ni echarse atrás a pesar de las adversidades con las que se toparon en el camino. Horas después el crepúsculo cayo sobre la ciudad y sus alrededores y le siguió la noche. Pero algo más estaba a punto de ocurrir al mismo tiempo muy muy lejos de allí, algo terrible y siniestro. Todo estaba tranquilo y callado con el manto nocturno sobre uno de los terrenos apartados de los ahora Estados Unidos de la Tierra, pero no todo es lo que parecía ser, pues era en ese lugar donde estaba una de las prisiones de máxima seguridad más importantes del Loto Blanco, oculta dentro de algunos de los grandes muros de rocas de la zona. Y esta no era una prisión cualquiera, aquel era el lugar donde fue encerrado por sus crímenes contra las 4 naciones y sus lideres y sus actos de anarquismo el líder y único miembro restante del temido grupo extremista del Loto Rojo: Zaheer. Aunque en lo que respecta al exterior del área todo estaba sereno, ni un solo ruido salvo el de los animales nocturnos, como el canto de los grillos o el de las aves nocturnas y nada más...¿o lo era? De pronto se vio a un grupo de espíritus desplazándose a toda prisa a ras del suelo, como si estuvieran haciendo una carrera. Pero estos no estaban emocionados ni en furor, sino alarmados...asustados, como si algo los fuera persiguiendo. Trataron de cambiar de dirección a la vez, igual que un grupo de animales huyendo de un depredador. Aun así uno de ellos quedo el ultimo algo rezagado. Este trato de seguir al resto lo más rápido que pudo, pero de repente se detuvo en seco y cayo al suelo con fuerza. Cuando este se giro para atrás vio aterrorizado como una pata formada por partículas rojas le había pisado la cola. El misterioso sujeto lo agarro por la cola atrapada y se lo llevo arrastrando pasado un conjunto de rocas grandes. Lo único que se vio a continuación en la pared de roca de al lado fue la sombra de aquel misterioso ser que tenia al espíritu inmóvil con un agarre firme en una sola mano mientras se le oía emitir como unos chirridos flojos pero graves. El espíritu estaba sin poder hacer nada, tan aterrorizado que no pudo articular palabra alguna y más aun cuando su captor le rugió a la cara, pero ese fue uno atronador y escalofriante (combinación del rugido de la momia con el de un dinosaurio depredador gigante) que hizo gritar a su cautivo. Al instante se vio como numerosos filamentos de pura energía saliendo del espíritu con este retorciéndose de dolor, siendo estos absorbidos por el agresor por su boca a medida que su victima se iba desvaneciendo hasta quedar solo como polvo o energía y totalmente devorado por este.
"Falsedad ectoplasmatica." Pronuncio el misterioso atacante con cierto enfado en su voz grave y tétrica, viendo como su victima espiritual desapareció de su mano tras ser consumida por él mientras se giraba hacia donde huían los demás espíritus, a quienes miraba con odio, rencor y gruñendo. "Aberraciones sobrenaturales. Parásitos antinaturales, eso es lo que sois. Este no es vuestro sitio...y no tenéis lugar aquí."
La criatura traslucida resoplo antes de dirigir la mirada hacia su siguiente objetivo, el cual parecía ser la prisión secreta del Loto Blanco, y él sabia exactamente donde estaba, ¿pero que buscaba ahí? Esa era la preocupante cuestión. En el interior de la prisión los guardias del Loto Blanco hacían su rutina diaria, imparable y de suma importancia, vigilando cada zona y rincón del complejo sin importar lo tranquilo que estuviera todo y que no pareciera que nadie pudiera entrar o salir de allí. Ya se había cometido un error así hace años, varias fugas de prisiones importantes suyas y todas una tras otra y por eso toda precaución era poca teniendo en cuenta el tipo de prisionero que tenían contenido allí mismo. Y justo ahí...en el corazón del complejo oculto, dentro de su amplia pero oscura, fría, solitaria y silenciosa celda estaba Zaheer: el hombre que provoco la caída del Reino de la Tierra sumido en la anarquía y el caos tras eliminar a su anterior gobernante, la Reina de la Tierra. El mismo que junto con sus amigos Ghazan, Ming Hua y su novia P'Li amenazaron de muerte a los nuevos Nómadas del Aire y al resto de lideres de las naciones. Además fue él quien enveneno a Korra y a pesar de que le lograron quitar el veneno a tiempo y salvarla esto dejo su cuerpo muy afectado y herido, cuya sanación tardo varios años y tuvo que desentenderse de su labor como guardiana del mundo durante ese tiempo. Sin embargo ella logro recuperarse del todo y volver a su deber mientras que Zaheer, como todo malhechor acabo pagando por sus actos y acabo también muy mal, pues a diferencia del Avatar él perdió todo lo que le importaba; su causa, que quedo en fracaso y visto como un acto de gran maldad hacia el mundo igual que su grupo que fue cazado a lo largo y ancho del globo, su posible hogar, sus amigos y su novia. Ahora no le quedaba nada salvo el frio y férreo agarre de las cadenas a las que estaba sujeto y volvía a estar dentro de una celda, esta vez mucho más fortificada que la anterior en la que estuvo. Pasa todo el rato aburrido y a solas en confinamiento, sin nadie con quien entablar conversación y aunque ahora es un maestro del aire no puede escapar como lo hizo la anterior vez, porque su nueva prisión estaba hecha a prueba de sus poderes. Ese era el castigo por sus fechorías: el estar privado de la libertad en la que él tanto creía, que todo el mundo lo veía a él y a los suyos como monstruos que solo buscaban hacer el mal, siendo odiado y repudiado y que estaba solo. La única vez que él llego a sentir algo de alivio de aquella horrible situación fue hace ya varios años, cuando Korra fue a verle para que le ayudara a vencer el bloqueo espiritual por la que ella pasaba en el tiempo en el que Kuvira tomo el poder y se preparaba para reclamar su nación por la fuerza. Hace algunos días él juro haber oído a algunos de los guardas que lo custodiaban algo sobre Kuvira y su deseo por redimirse, aparte de sus avances en Zaofu así como los cambios en las condiciones de su condena que pasaron a ser una limitada libertad vigilada al aire libre. A Zaheer eso le afecto bastante sin importar si fuera verdad o no. Desde entonces no se mantuvo meditando mientras levitaba sobre el suelo, se sentó y ya no se movió del sitio. Se sintió mucho más abatido que antes, cabizbajo y en profunda pena. Aquello le hizo replantearse todo lo que este había hecho en la vida y sus creencias. Tal vez él estaba equivocado desde el principio. Tal vez no debió haberse puesto contra el Loto Blanco. Tal vez no debió haber insistido en librar a las naciones de sus lideres ni haber hecho lo que hizo en Ba Sing Se, a pesar de que su gobernante era una pésima soberana, eso era indudable. Si las cosas hubieran sido distintas por aquel entonces quizás sus amigos seguirían con él, probablemente sometidos a algún castigo justo...pero vivos. Pero lo hecho hecho estaba y ya nada se podía cambiar. Ninguno iba a volver y él ya no tenia a nadie. De esta forma el antiguo líder del infame Loto Rojo quedo convencido de que todo lo ocurrido fue culpa suya. Y sin embargo...no tenia la menor idea del peligro que corría, pues esta vez ni sus poderes del control del aire ni sus artimañas iban a salvarlo. En aquel momento él abrió los ojos y levanto la cabeza rápidamente sintiendo algo extraño. Era claramente una presencia lo que él detectaba, pero algo que no había sentido jamás, y no era un espíritu. La esencia era diferente y mucho más fuerte que nada que él conociera, lo que ya por si era confuso. No sabia de donde provenía esa presencia, un momento parecía venir de arriba y al segundo lo sentía viniendo más por la derecha y luego cambiaba de nuevo. Fuera lo que fuera lo que Zaheer creía sentir aproximarse de alguna parte sonaba parecido al Avatar pero a la vez no lo era, pero sí que era algo que empezaba a ponerlo nervioso, e incluso inquieto y preocupado. Luego comenzó a oír lo que parecía los sonidos de un animal. Chirridos, siseos y gruñidos llenaron la cámara de la celda. Los ruidos de un supuesto ser vivo que no le sonaba para nada. El ex-lider del Loto Rojo estaba asustado y no era solo por los ruidos que provenían de ninguna parte, pues también llego a sudar bastante. Fuera lo que fuera aquella presencia era algo que le hizo temblar de miedo, llegando hasta los huesos. El hombre miro hacia todas partes en desesperación, buscando sin resultado algún signo de lo que había venido para atormentarlo. Y entonces, a la tercera vez que miro hacia la puerta de su celda vio aparecer algo que lo dejo petrificado de horror. El hombre que en su día provoco el casi total desplome de una de las 4 naciones se vio y sintió impotente; incapaz de moverse, hablar ni hacer nada mientras 2 penetrantes ojos al rojo vivo en una rara y siniestra silueta traslucida e incorpórea humanoide lo miraban fijamente y de forma amenazadora. Al momento todo el complejo quedo envuelto por el mismo rugido atronante y aterrador del exterior que nadie oyó afuera, asustando a todo el mundo y poniéndolos en alerta, especialmente cuando oyeron al mismo tiempo a Zaheer gritando de terror. Muchos de los guardas se dirigieron a la celda del cautivo lo más rápido posible, llegando justo cuando el estruendoso rugido y el alarido del prisionero cesaron. Pero cuando lograron entrar en la celda...ya era demasiado tarde. Los presentes quedaron horrorizados y sin palabras con lo que hallaron en su interior. A la mañana siguiente, de vuelta en la Isla del Templo del Aire todo el mundo se ponía a empezar con su rutina mañanera, aunque para alguna que otra lo que tenia pensado hacer no le estaba funcionando. Y esta era Jinora, la cual estaba interesada en un libro grande y pesado el cual intentaba abrirlo a la sombra del gran árbol del patio. Dicho libro no era nada más ni menos que el de las crónicas que Korra encontró en el lugar secreto bajo la Isla Memorial del Avatar Aang, el mismo donde Aang recopilo todas sus aventuras, experiencias y recuerdos que él y sus amigos vivieron en la era de los dinosaurios en sus idas de juventud. El problema era que este no se dejaba por más que ella quisiera. Era como si estuviera pegado o cerrado con llave teniendo en cuenta que aquel tomo estaba totalmente hecho de piedra o metal o algo así, tanto la cubierta como las paginas. Jinora trato de abrirlo con todas sus fuerzas una y otra vez, algunas veces poniendo posturas graciosas pero todo fue en vano. El libro simplemente no quería abrirse y ella empezaba a ponerse de los nervios, aunque tampoco se daba por vencida. La joven maestra del aire lo intento una ultima vez, y aun así fue ella lo que salió rodando para atrás unos cuantos metros.
"¡Me da igual que no quieras abrirte!" Reprocho Jinora frustrada y enfadada al libro en el suelo. "¡Cuando me propongo a leer un libro acabo leyéndolo hasta el final! ¡No puedes ocultarme tus secretos para siempre! ¡Encontrare la manera de abrirte tarde o temprano!"
Enojada, Jinora lanzó una fuerte ráfaga de viento contra el libro haciéndolo volar para una de las paredes de la casa-templo, pero luego este reboto con fuerza y rapidez como un proyectil de vuelta hacia ella quien no tuvo tiempo de esquivarlo, siendo golpeada y empujada para atrás con fuerza contra el árbol. Jinora se quedo en el suelo dolorida, humillada y suspirando en derrota, y parecía que el libro había ganado el enfrentamiento siendo este el que quedo sobre ella. Después Jinora oyó la voz de alguien familiar riendo a la vez que vio unos pies también familiares parándose enfrente de su cabeza, y cuando miro un poco más para arriba vio a Korra cruzada de brazos y cara sonriente.
"Has perdido una pelea contra un libro grande. No es lo que esperaba de mi maestra del aire, la misma que me dejo por los suelos hace ya mucho." Provoco Korra, haciendo que Jinora riera nerviosa.
"Hola Korra. Sí, ha sido humillante. Por favor, no se lo digas a los demás, sobretodo a papa." Imploro Jinora.
"¿Que estas haciendo? Esa no es manera de tratar a un libro, sobretodo si no es tuyo." Dijo Korra pasando a tener un rostro más serio. Después de todo el libro le pertenecía a ella, no a Jinora. "Y también lo has cogido sin permiso. ¿Y esperas que no se lo diga a tu padre?"
"Lo siento Korra." Se disculpo Jinora cabizbaja y arrepentida. "Es que...no he tenido aun la ocasión de echarle un vistazo y...tenia muchas ganas de leerlo. Al fin y al cabo son las memorias del Abu Aang de sus aventuras en el Gran Valle cuando era pequeño." Luego ella levanto la cabeza al notar y ver a su amiga Avatar poniendo una mano confortante en su hombro y con cara tranquila de nuevo.
"Si era eso lo que querías solo tenias que pedirlo."
Korra tomo el libro de las crónicas con cuidado pero con firmeza. Luego puso su mano sobre este y respiro profundamente antes de cerrar los ojos y concentrar su energía. Al instante la parte de abajo de su mano se ilumino, igual que si usara el control de la energía y al momento se apago. Korra abrió los ojos y después abrió el libro como si nada.
"Solo el poder del Avatar puede abrirlo y cerrarlo." Revelo Korra pasándole el libro a Jinora.
"Hala. Esa es una excelente llave maestra." Elogio Jinora impresionada, y con los ojos ya puestos en la primera pagina, la cual no era de papel o parecida, sino más bien a piedra, metal o una aleación solida parecida. "Este no es un libro corriente, y eso que he leído muchos."
"Sí bueno. Teniendo en cuenta de que fue creado por tu abuelo con el poder del Avatar es lógico que sea único en su especie. Aunque no entiendo por que tenias tanto empeño en leerlo. Todo lo que esta escrito ahí ya lo sabes de parte de tus abuelos así como de Piecito y los demás."
"Sí, lo se. Puede que sea porque nunca he visto un tomo como este, o porque lo creara el abuelo...o porque alberga un capitulo especial y el más importante de nuestra familia tal vez. No estoy segura, pero que no es por su tamaño, aunque también es impresionante. Me sorprende que no le hayas echado el ojo."
"Quizás, pero no me hizo falta." Contesto la Avatar caminando hacia donde daba el mar, captando la atención de la joven maestra del aire quien quito la mirada del libro al instante. "Solo con descubrir lo que había allí, por que fue creado aquel lugar y su propósito fue más que suficiente para entenderlo todo." Expreso Korra mirando profundamente hacia la gran estatua de Aang en la lejanía mientras la brisa mecía su pelo.
"Por supuesto, y ahora eres parte del legado." Dijo Jinora poniéndose a su lado. "En realidad, siempre has sido una gran parte de él. Y al ayudar a los pequeños y nuestra familia a reunirse has logrado hacer realidad el mayor deseo de los abuelos. Deberás estar muy orgullosa." Korra asintió a ello. "Y lo de Raava ni te cuento. Eso de crear algo capaz de dar a los niños formas humanas como disfraces perfectos y aumentar sus habilidades naturales es también un fenómeno."
"Sí...bueno. Ojala ella pensara lo mismo." Respondió Korra no muy animada, mirándose el torso y posando su mano ahí.
"¿Por que dices eso?"
"Esas nuevas capacidades suyas...no son propias de ella, al menos eso dice ella. Y si es verdad...bueno, no es que sea algo alarmante, pero aun así me preocupa ya que tiene algo inquieta a Raava. Siente que todo esto le es de alguna forma familiar."
"¿Familiar? ¿Cómo es eso? ¿Qué podría significar? Tiene que ser algo serio." Dijo Jinora.
"Sí, y por desgracia no lo se y tampoco se me ocurre nada al respecto." Respondió Korra. "Si ella no es capaz de recordarlo a saber como voy a saberlo yo."
"Igual solo necesita tiempo."
"Sí. Eso creo yo también."
Korra y Jinora se fueron caminando por el camino que daba hacia el puerto, pero Jinora estaba tan centrada en la lectura de otra pagina de las crónicas que no miro adonde iba y se choco con otro árbol. Luego se cayo para atrás con el libro comiéndole la cabeza y la parte superior del cuerpo.
"Acuérdate mirar por donde vas." Le recordó Korra a Jinora, quien se quito el libro de encima suya con cara de mosqueada.
Poco después el dúo de maestras femeninas llego al puerto, el cual estaba desierto de barcos por el momento. Perfecto para la actividad que se estaba llevando a cabo allí: una competición de troncos rodantes. La pandilla observaba desde donde desembarcaban los barcos junto con Rohan a Shiro, Bolin, Mako, Asami, Ikki y Meelo, los cuales iban corriendo sobre unos troncos grandes que flotaban en el agua. Era evidente que los pequeños dinos les habían enseñado el gran juego de los troncos flotantes, y de momento no había nadie eliminado.
"Oye, pues lo están haciendo bien." Comento Piecito.
"Sí, sorprendente. Ser primera vez que ellos jugar." Destaco Petrie.
"Y de momento no se ha caído ninguno." Dijo Chomper.
"Eso demuestra que tienen un buen equilibrio, lo que es importante para este juego." Dijo Ruby también. "Porque se necesita un buen equilibrio para correr sobre un tronco flotante sin caerse."
"Y eso que solo es la primera ronda." Respondió Cera.
"¡Lo estáis haciendo muy bien todos! ¡Sí, sí, sí!" Animo Patito.
"¡Huf, huf, huf! ¡Esto no es tan fácil como parece!" Expreso Bolin, esforzándose por mantener el ritmo y permanecer sobre el tronco al mismo tiempo. "¡Y yo que creía que nada podría ser más tenso que el torneo!"
"¡Vamos hermano! ¡Esto es mucho mejor que eso! ¡Y se hace mucho más ejercicio!" Animo Mako.
"¡Sí, me recuerda un poco a mi entrenamiento, pero sin la presión de un entrenador! ¡Y ni siquiera estoy sudando aun!" Dijo Shiro.
"¡Y eso que ya llevamos poco más de media hora así!" Recordó Asami. "¡Nada mal para un primer intento!"
"¡Solo espero no tener agujetas después de esto!" Dijo Ikki.
"¡¿Es que ya te rindes, hermana?!" Provoco Meelo. "¡Mejor para mi, así que haced sitio al ganador!"
"¡Eso ni lo sueñes!"
"Caray, sí que esta reñida la cosa." Dijo Piecito al ver como estaban de igualados los jugadores.
"Sí, muy diferente a nosotros. Especialmente Cera." Respondió Petrie.
"¡Oye, no empecemos!" Aviso Cera molesta, haciendo que a los demás les entrara la risa floja.
Al momento ya se tuvo a la primera eliminada: Ikki, quien se distrajo por un segundo, perdió el equilibrio y el tronco hizo el resto.
"¡Hahaha, eliminada! ¡Ahora voy a por los otros 4 y la victoria!" Alardeo Meelo, pero él fue el siguiente en irse al agua de inmediato. Rohan vio esto muy gracioso y aplaudió contento.
"¿Que habías dicho, hermanito?" Dijo Ikki mirando a Meelo con cara sonriente, sin importarle ya estar mojada.
"Olvídalo." Refunfuño Meelo mosqueado.
"Meelo e Ikki eliminados. Y Shiro, Bolin, Mako y Asami aun están en pie." Pronuncio Cera.
"Me pregunto cuanto más aguantaran." Dijo Patito.
"¿Que, Rohan? ¿Te gusta como van corriendo en los troncos flotantes?" Pregunto Piecito al más pequeño de los hermanos humanos, con él asintiendo. "Tu abuelo y abuela eran unos maestros en este juego, aunque ellos lo llamaban los troncos locos."
"Ese nombre suena más divertido." Contesto Chomper.
De repente se levanto una pequeña brisa que movió un poco los troncos sobre los que iban Asami y Shiro. Esto basto para desequilibrarlos y al agua que se fueron.
"¿Se supone que eso es trampa?" Cuestiono Cera.
"No hay ninguna regla que diga que es falta si de pronto viene un soplo de aire y mueve el tronco." Dijo Ruby. "Solo seria falta si alguien hiciera algo para que otro cayera al agua. Pero eso no lo ha hecho nadie, sino una brisa, por lo que no es falta. Eso creo yo."
Ante la duda el grupo entero miro a Patito a ver que decía. Al fin y al cabo fue ella quien se invento el juego de los troncos flotantes.
"Hum, no. No creo que eso sea falta." Opino Patito.
"Hala, ya solo quedan Mako y Bolin en pie." Dijo Chomper.
"¡Parece que solo quedamos tu y yo, Mako!" Decreto Bolin.
"¡Sí, pero no creas que te lo voy a poner fácil!" Advirtió Mako.
"¡Y dime, ¿qué ganare si lo consigo?!"
"¡Mi respeto!"
"¡Pensaba que ya lo tenia!"
"¡Ve a por todas, cariño!" Animo Asami aun en el agua a su marido.
"¡Animo Bolin!" Animo Shiro al maestro de la lava.
"¡Animo los 2!" Animo Patito también, para luego darse cuenta de que Púas se había dormido otra vez. "¡Púas, despierta! ¡Ya solo quedan Bolin y Mako en pie! ¡No puedes perdértelo!" Dijo la Nadadora zarandeando al Coladepúas para despertarlo y que viera el final del juego.
Los 2 contrincantes iban muy igualados frente a frente, además de sudados y algo fatigados, pero ninguno iba a rendirse fácilmente. ¿Quién de los hermanos seria el vencedor? Esa era la cuestión. La atmósfera se puso de lo más tensa, todo el mundo con sus miradas fijadas en la recta final a la espera de la conclusión. Y unos segundos después...en un abrir y cerrar de ojos...¡Splash! Llego el chapuzón y el tronco de Bolin vació.
"¡Chapuzón! ¡Ha ganado Mako!" Proclamo Cera.
Los espectadores vitorearon al victorioso que les hizo una reverencia en agradecimiento, y luego también se fue al agua, convirtiendo los halagos en risas. Así pues todos los participantes nadaron a la plataforma de atraque y salieron del agua.
"En fin hermano mayor, te has ganado mi eterno respeto." Felicito Bolin a su hermano.
"He, eso ya lo tenia desde hace años, igual que tu el mío."
Mako ofreció la mano a su hermano quien la cogió y le ayudo a levantarse para luego finalizar con un abrazo como buenos hermanos que eran.
"Así se hace." Felicito Piecito.
"No importar quien perder o quien ganar. Lo importante ser participar y pasárselo bien." Recordó Petrie.
"Esa es una verdad como un templo." Añadió Shiro.
"¡Bien hecho, cielo!" Felicito Asami a su esposo yendo a sus brazos y compartiendo otro beso.
"Eso sí que es un premio." Dijo Bolin.
"No ha estado nada mal para ser vuestro juego de los troncos flotantes." Felicito Cera a los jugadores.
"Sí, sí, sí. Ha estado muy bien." Añadió Patito.
"Aunque no haya salido al gusto de todos." Dijo Chomper refiriéndose a cierto joven maestro del aire.
"¡Que va! Solo me estaba conteniendo." Respondió Meelo girando la mirada para un lado y cruzándose de brazos. "Quería ver si mis contrincantes estaban a la altura. Si hubiera ido en serio habría ganado fijo."
"Sí claro, como tu no vas en serio la mayoría de las veces." Dijo Ikki de forma sarcástica, haciendo que su hermano la mirara enojado y desafiante, provocando más risas para el resto.
"No sabia que el puerto podía usarse para esto." Dijo Korra aproximándose junto con la mayor de los jóvenes Nómadas del Aire.
"Ah, hola Korra. Hola Jinora." Saludo Piecito a las 2.
"Ya era hora de que vinierais." Dijo Cera.
"¿Era uno de los juegos que hacíais con nuestro abuelo y abuela en el Gran Valle a lo que estabais jugando?" Pregunto Jinora curiosa, aun con el libro en brazos.
"Sí, el gran juego de los troncos flotantes." Confirmo Chomper. "Cogimos unos cuantos troncos grandes, los pusimos en el agua y les enseñamos como se hacia para que luego ellos lo intentaran."
"Lo han hecho muy bien todos. Por supuesto, por supuesto." Elogio Patito.
"Es una lastima que no halláis participado. Así el juego se habría puesto más interesante." Dijo Ruby.
"Lo tendré en cuenta para la próxima vez." Aseguro Korra.
"Estoy seguro de que habrías arrasado con todos, Korrita." Bromeo Shiro acercándose a ella y haciendo soltar algunas risitas a su pareja.
"Cuando fuera y donde fuera, Shirito." Respondió la Avatar antes de compartir ella y Shiro un cariñoso beso esquimal.
"¿Porque vosotras tardar en venir?" Pregunto Petrie.
"Jinora estaba ansiosa por echarle un vistazo al libro de las crónicas y acabo peleándose con el."
"¡Korra, te dije que no lo dijeras!" Protesto Jinora un poco alarmada, pero ante todo avergonzada.
"¡Ups, lo siento! Se me fue de la lengua." Se disculpo Korra, aunque parecía que una parte de ella también quiso hacerlo a propósito por la mirada de reojo que le dio sin que esta se diera cuenta.
"¡Lo sabia! ¡Sabia que Jinora no era perfecta! ¡Algo le ha sacado de quicio!" Celebro Meelo poniéndose a dar vueltas en patineta de aire mientras se carcajeaba. Y de pronto se paro al darse cuenta de un ligero detalle. "¡Agh, y me lo he perdido!"
"Caray hermana, eso no esta nada bien. A saber lo que dirá papa cuando sepa esto." Provoco Ikki con voz burlona. "¡Eso no me lo pienso perder!"
"Genial. Ahora me lo recordaran y restregaran toda mi vida." Lamento Jinora frustrada abrazándose al libro. "Muchas gracias, Korra." Le reprocho con mala cara, haciendo que ella riera algo nerviosa.
"Oye, yo también acabo de acordarme de algo. ¿Qué hay del camino secreto que usaron las Fauces Implacables para llegar hasta aquí?" Pregunto Cera curiosa.
"Anda, es verdad. Lo único que supimos por parte de Raava era que llegaron desde el Polo Sur hasta el Reino de la Tierra a través de un pasaje subterráneo por debajo de las Grandes Aguas." Recordó Piecito también.
"Nosotros estuvimos allí. Al principio no fue fácil encontrarlo, pero al seguir las huellas dimos con la entrada del túnel." Revelo Mako. "Luego nos aseguramos de borrar las huellas de los Dentiagudos para que nadie ajeno las descubriera."
"¿En serio?" Pregunto Petrie.
"Sí. Lo hicimos justo después de devolveros a casa y de ocuparnos de borrar cualquier evidencia restante de la lucha en el puente." Dijo Asami.
"No os imagináis lo grande que era ese túnel. Y como de largo, eso sobretodo." Añadió Bolin. "Tardamos un día entero en llegar al otro lado, ¿o fuero días? Ya ni me acuerdo bien, fue tanto tiempo estando bajo tierra."
"¿Pero como pudo haberse formado un túnel como ese? Es lo que no entiendo yo. No, no, no." Dijo Patito.
"No olvidemos que quizá pudo haber sido alguien también." Dijo Cera.
"¿Vosotros que creéis de todo esto?" Pregunto Piecito al Equipo Avatar.
"Ese es el problema: que no sabemos quien o que pudo hacerlo." Respondió Shiro intrigado. "Lo único que esta claro es que no es de origen natural. Alguien o algo había formado dicho pasaje transoceánico."
"¿Lo habría hecho algún espíritu tal vez?" Propuso Chomper.
"No lo creo. El único espíritu que se acerca a eso solo creaba portales especiales y de distinto tipo." Explico Jinora. "Dichos portales permitían a los espíritus pasar a nuestro mundo desde el Mundo Espiritual, pero ahora ya no queda casi ninguno. Además, ahora los espíritus vienen aquí a través de los portales principales: los del Norte y el Sur y el nuestro de aquí en Ciudad República sobretodo."
"¿Y se puede saber como sabes tu eso?" Pregunto Ruby.
"Lo vi cuando estuve en la biblioteca de Wan Shi Tong investigando sobre el asunto de la crisis de los espíritus. El caso es que el túnel por el que las Fauces Implacables llegaron hasta el continente no fue cosa de ningún espíritu."
"Y además no tiene sentido. Es decir, ¿no se suponía que los espíritus temían a los dinosaurios por alguna razón extraña y/o desconocida?" Recordó Ikki. "Es algo que ahora tenemos más que claro."
"Tu lo has dicho, hermana. Es algo totalmente contradictorio." Apoyo Meelo.
"¡Alto, alto, alto! ¿Qué los espíritus nos tienen miedo?" Repitió Cera sorprendida.
"Entonces es por eso que las plantas gigantes se apartaban a nuestro paso las otras veces." Dedujo Chomper.
"Sí, sobretodo cuando Púas intento hincarles el diente."
Púas asintió, pero luego se le puso cara de confusión al darse cuenta de que casi mordió a unas vainas sobrenaturales unas cuantas veces.
"Vaya, suena mucho más efectivo que mi técnica de purificación espiritual, la cual no sirvió de mucho por aquel entonces." Dijo Korra sorprendida.
"¿Pero como pueden estar asustados los espíritus de aquí de nosotros si nunca antes se han topado con nosotros?" Cuestiono Ruby. "Es muy extraño." El resto de dinosauritos asintieron a lo que dijo su amiga.
"Otro misterio para otra ocasión."
"Respecto a nuestro asunto del túnel submarino misterioso, la única explicación restante posible es la acción de la mano humana, teniendo en cuenta de que el túnel tenia pinta de haber sido excavado desde hace algún tiempo, lo que significa que no es natural. El responsable solo podría ser un maestro." Dedujo Asami.
"O sea que fue un maestro de la tierra quien hizo el túnel, como yo." Apoyo Bolin. "A ver, yo no por supuesto. Sino otro, otro bastante bueno hay que admitir."
"Ya, incluso si eso suena lo más probable tampoco es posible." Rectifico Mako. "En mi opinión un túnel subterráneo lo bastante extenso para conectar 2 continentes en linea recta bajo todo un océano y lo bastante grande para que los dinosaurios más grandes pudieran viajar a través de este solo podría ser la obra de un Avatar."
"¡Hey, eso mismo estaba pensando yo!"
La pandilla suspiro en shock al oír lo que dijo Mako.
"Pero eso no poder ser posible, ¿verdad?" Dijo Petrie.
"Sí que lo es, Petrie. La Isla Kyoshi fue creada cuando la Avatar Kyoshi uso su poder para separar su península del resto del continente y mantener a su pueblo a salvo de posibles futuros peligros." Recordó Jinora.
"Sí, justo como nos lo contó Suki hace ya mucho en el Gran Valle." Apoyo Ruby.
"Pero Mako tiene razón. Korra no pudo ser porque ni ella ni los demás sabían de nosotros todavía cuando llegamos aquí la primera vez." Dijo Piecito luego. "Además de que es algo que ella nunca haría."
"Sí, ¿a quien se le ocurriría hacer un camino secreto para llevar a un grupo de feroces Dentiagudos hasta Ciudad República? Es de locos." Apoyo Cera.
"Entonces...¿quién lo hizo?" Dijo Chomper confuso.
"No...no tengo ni idea." Contesto Korra sincera. "Pero si lo que decís es cierto y alguien lo creo para llevarlos hasta aquí siguiendo vuestro rastro...eso no puede ser nada bueno."
"Genial. ¿Así que de momento esto se queda como un misterio sin resolver? Menudo lio." Expreso Bolin como algo abatido. "Casi tanto como lo de Arcadia."
"¿El nuevo caso arqueológico que tiene tan obsesionado a Varrick?" Pregunto Mako.
"Sí, ese. Ah sí, que no os lo he dicho aun. Desde que Varrick oyó acerca de Arcadia y sus historias relacionadas se ha propuesto a buscar y encontrar la ciudad perdida."
"Pues va a necesitar toda la suerte del mundo en su búsqueda. Son muchos quienes a través de los siglos y milenios pasaron su vida buscándola, pero ninguno la encontró." Aviso Shiro. "Aparte de que nadie pudo hallar ni una sola pista de su paradero."
"Y la mayoría jamas regreso. Sí, Todos hemos oído acerca de la leyenda." Añadió Asami.
"Em, nosotros no hemos oído nada de nada sobre eso." Apunto Patito.
"Sí. ¿Qué es eso de Arcadia?" Pregunto Piecito.
"Según la leyenda fue la primera ciudad erigida por los humanos en el pasado más distante y el hogar de la primera civilización humana del mundo." Conto Korra.
"¿Mucho antes incluso que el primer Avatar?"
"Esa es la idea. Era considerada un símbolo de orden, armonía y prosperidad, y al parecer humanos y espíritus convivían allí juntos y se llevaban bien. Pero entonces un día ocurrió algo terrible y fue totalmente destruida."
"¿Destruida, como?" Pregunto Chomper.
"Ni idea, alguna especie de calamidad. Algunos dicen que fue un monstruo." Dedujo Korra, haciendo que Petrie temblara de miedo un poco. "Fuera como fuera la historia dice claramente que la ciudad y todos sus habitantes fueron golpeados por un poderoso cataclismo que los borro para siempre del mapa y su esplendor no retornó jamas. Por supuesto como habéis oído son muchos los que han ido en busca de dicha ciudad perdida a lo largo y ancho del mundo y nunca se han encontrado ruinas relacionadas con dicho lugar o alguna cosa que corroborara su posible existencia. Algunos fueron arqueólogos, otros cazadores de tesoros y algunos iban en busca de secretos ancestrales por diversos motivos, pero todos los intentos fueron en vano. Por eso se considera un mito." Concluyo Korra de brazos cruzados.
"Ahora que lo mencionáis, recuerdo oír a la Abu Katara hablar algo respecto a eso cuando me contó sobre sus aventuras pasadas en su juventud." Respondió Jinora. "Cuando ellos fueron al Desierto de Si Wong junto con el Profesor Zei en busca de la biblioteca de Wan Shi Tong este les contó que también había intentado buscar el paradero de la ciudad de Arcadia antes de interesarse más por la biblioteca oculta, a pesar de que en Ba Sing Se le advirtieron que era una locura."
"Adivinad quien es el nuevo loco que va en su busca." Añadió Meelo con Ikki asintiendo.
"Pues nosotros no oímos nada de eso cuando ellos estuvieron en el valle con nosotros en ninguna ocasión." Dijo Cera.
"A lo mejor olvidárselo o no ser importante aquel entonces" Opino Petrie.
"En fin. Si esa ciudad perdida no ha sido hallada en todo este tiempo dudo que Varrick la vaya a encontrar a estas alturas." Dijo Shiro no muy convencido de la nueva meta del científico loco.
Bolin suspiro en derrota, viendo que quizás tenían razón. "Tal vez tengáis razón, pero es que...él esta tan ilusionado con eso que...en fin, no se si ser sincero con él o no. Igual es mejor que se centre en su otra meta."
"¿Como? ¿Arcadia no es el único misterio que quiere resolver?" Dijo Mako.
"¿Que? ¡No, no, no! Me refería a su otro propósito de formar una familia con Zhu Li."
Lo que dijo Bolin dejo aun más atónitos a sus compañeros de equipo.
"Espera, espera. Creo que me he perdido. ¿Has dicho que Varrick quiere...ser padre?" Repitió Asami.
"¡Sí, ¿no es fabuloso?! Esta pensando en formar una familia, igual que tu y Mako." Confirmo Bolin ilusionado.
"La idea de buscar Arcadia no me suena tan descabellada ahora mismo." Confeso Korra mirando a su novio, a lo que admitió Shiro.
"¡Que sí! ¡Que es verdad! ¡No me lo he inventado!" Insistió Bolin, cuya actitud saco alguna risa flojita al Avatar.
"El día en que vea una prueba innegable de que Varrick va en serio en lo de ser padre cambiare mi ropa y apariencia por un atuendo tribal a estilo la Tribu del Pantano llevándolo durante todo un mes." Declaro Korra. "Y Asami, Opal, Jinora e Ikki conmigo."
"¡Ah no, a mi no me metas en esa locura!" Protesto Asami de inmediato. "¡Que acabo de casarme, y tengo una imagen que cuidar en la empresa!"
"¡Conmigo no cuentes para eso!" Defendió Jinora en contra también.
"¡Yo tampoco!" Defendió Ikki apoyando a su hermana.
"Calma chicas, tranquilas. Eso nunca va a pasar porque no es probable." Tranquilizo Korra a las demás.
"Yo que tu no lo diría en alto, Korrita." Aviso Shiro con una sonrisa sospechosa.
"Eh, a mi no me importaría." Opino Meelo tranquilo y sonriente.
"Sí, ya te gustaría a ti ver eso." Reprocho Jinora.
Mientras tanto Piecito y los demás no sabían de que estaban hablando menos lo de Varrick y su intención de entrar en la paternidad.
"Mi perdido. ¿De que estar hablando ahora ellos?" Pregunto Petrie confuso.
"Ha, no lo se pero me es gracioso por como se están poniendo." Dijo Cera disfrutando de la escena.
"Sí, y tiene pinta de ser algo divertido." Apoyo Chomper.
"¿Cosas de humanos?" Propuso Patito.
"Sí, va a ser eso." Dijo Ruby. "Probablemente."
No, si al final iba a ser eso porque la cosa se estaba poniendo muy entretenida. En aquel instante Shiro un sonido que llamo su atención al momento: era su radio portátil que estaba pitando y con la luz roja parpadeante, lo que significaba que alguien le estaba llamando.
"Aquí el Comandante Shiro." Contesto Shiro por radio. "Ah, Lord Zuko. Sí, estoy con todos aquí, en la Isla del Templo del Aire."
Resulta que era Zuko quien le había llamado y con quien hablaba. El mismo que al igual que su hija y nieto vio potencial en él y le otorgo su rango y lugar en el ejercito de las Fuerzas Unidas.
"Sí, los niños están aquí y todo esta tranquilo. Bueno, en realidad bastante animado gracias a ellos." Afirmo Shiro mirándolos, pero la sonrisa se le fue de inmediato de la cara por una expresión de sorpresa ante lo siguiente que le dijo Zuko, y no en el buen sentido. "¿Como? ¿Va en serio?" Fuera lo que fuera que le había informado Zuko tenia que ser algo gordo. "Sí, entendido. Vamos para allá."
Shiro finalizo la transmisión y se dirigió a los demás.
"Chicos, ha ocurrido algo. En la prisión de máxima seguridad del Loto Blanco." Dijo Shiro al grupo con voz de que había pasado algo que no les iba a gustar. "Es Zaheer."
"¿Que ha pasado?" Pregunto su novia preocupada. "¿Ha vuelto ha escapar?"
"¿Zaheer? ¿El líder del Loto Rojo que trato de envenenar a Korra y dejar a las naciones sin lideres?" Pregunto Cera mosqueada al oír el nombre de tal individuo, el cual ella y los otros de la panda ya habían oído hablar por el nuevo Equipo Avatar y sus más notables hazañas.
"Sí, el mismo." Confirmo Jinora.
"Oh no, ya estamos otra vez." Dijo Bolin frustrado. "Con todo lo que paso y lo que nos costo cuando le confrontamos la anterior vez."
"No, al contrario. Estaba en su celda cuando lo encontraron." Rectifico Shiro, tratando lo mejor que pudo de terminar de decir lo que le había sido comunicado. "Ha...ha muerto."
Esto dejo sin palabras a todos. Creían que había sido una fuga de prisión como la primera vez hace años, que era lo más probable, ¿pero que lo habían hallado inerte y fallecido? Eso sin duda era inesperado.
"¿Esta muerto? ¿Qué quieres decir?" Pregunto Korra de nuevo.
"La verdad, no estoy seguro. Zuko no me ha dicho mucho al respecto." Respondió Shiro con toda sinceridad. "Parece que ha sido atacado, es lo único que me ha dicho, pero no tienen ni idea de como ni por que o quien ha podido hacerlo. Nos ha pedido si podemos ir allí y ayudar en lo que podamos y como podamos."
Korra asintió a lo que dijo su novio. "Por supuesto. Este asunto nos concierne a nosotros también. Si alguien ha sido capaz de eludir la seguridad del Loto Blanco debe de ser alguien tan peligroso como Zaheer."
"Cierto. Ya lo era antes de convertirse en maestro del aire."
"¿Pero quien querría ir a por él? Ya no representaba ninguna amenaza." Señalo Mako. "Y no es que supiéramos de nadie más que perteneciera al Loto Rojo."
"Es cierto. Los últimos remanentes de los que supimos fueron los que se unieron al Agni Kai Supremo, cuyos lideres hicimos prisioneros gracias a la intervención de los niños." Añadió Asami mirando de buen reojo a la pandilla, quienes sonrieron como diciendo 'de nada'.
"Y desde luego no han podido ser ninguno de sus colegas porque...en fin, ya sabemos cuales fueron sus desafortunados finales." Dijo Bolin sintiendo algo de lastima por ellos a pesar de que fueron sus enemigos. "Además, ellos eran como familia, exceptuando a Unalaq que los traiciono por todo ese asunto de Vaatu y el Avatar Oscuro, y por si alguno de ellos hubiera sobrevivido no me los imagino yendo a buscar a su amigo solo por venganza."
"Cierto. Sera mejor que vayamos a esa prisión a investigar. Con suerte igual encontramos alguna pista." Decreto Korra antes de girarse a los jóvenes maestros del aire. "Ikki y Meelo, llevaos a Rohan con vuestra madre y decirle a vuestro padre sobre lo que ha pasado."
"Sí Korra." Respondió Ikki aupando a Rohan y volviendo al templo.
"¡Puedes contar con nosotros!" Dijo Meelo yendo tras su hermana.
"¿Podemos ir con vosotros?" Pregunto Piecito. Esa era una pregunta a la que Korra y los demás no sabían hallar una respuesta fácil.
"Pues...no lo se, Piecito." Dijo Korra no muy convencida. "Es aquí en la isla donde estáis a salvo."
"¿Te has olvidado que podemos hacernos pasar por humanos?" Le recordó Cera con mirada provocadora.
"Oh, es verdad. El disfraz perfecto." Apoyo Bolin acordándose al instante.
"Sí, sí, sí. Nadie nos reconocería." Aseguro Patito con Púas asintiendo.
"Más seguros imposible." Dijo Petrie también.
"Además no creo que sea necesario." Añadió Mako, haciendo levantar el ceño de su esposa, Jinora y del Avatar confundidas. "Es el Loto Blanco. Nadie sabe guardar secretos mejor que ellos."
"Sí. Los centinelas de la isla lo sabían al asignarles la seguridad de Piecito, antes de traer a los demás aquí." Recordó Asami. "¿Te acuerdas?"
"Y Zuko estará allí en el complejo y es un miembro de alto rango del Loto Blanco." Destaco Jinora.
"Viéndolo así no veo ningún inconveniente para que nos acompañen." Apoyo Shiro.
"Supongo que tenéis razón." Admitió Korra antes de suspirar en alivio. "De acuerdo. Podéis venir, y no hará falta haceros pasar por humanos. Eso sí: iréis pegados a nosotros en todo momento al llegar al complejo, y nada de explorar o ir por libre."
"Entendido." Afirmo Piecito.
El grupo mixto de humanos y dinosaurios infantes cogieron prestado a Oogi, el bisonte volador de Tenzin y se dirigieron volando en dirección hacia la prisión del Loto Blanco de máxima seguridad. Unas horas después, ya en su destino el grupo se reunió con Zuko, quien se alegro de ver a la pandilla. A su lado estaba además la Jefa Lin Beifong, la cual había sido informada también del incidente y no tardo en acudir al encuentro. Ella no estaba convencida de que los niños dinos debieran estar allí y menos sin estar camuflados con forma humana, pero sabia también que la confidencialidad de la Orden del Loto Blanco no tenia precedentes en muchos ámbitos, en especial con Zuko allí presente para asegurarse de que su secreto estuviera bien a salvo. Por supuesto los guardias del Loto Blanco reaccionaron sorprendidos cuando vieron a los pequeños dinosaurios, preguntándose como era posible o de donde habían salido...ese tipo de cosas, pero se calmaron al ver que iban junto con el Avatar, su grupo, la jefa Beifong y Lord Zuko. Además había cosas más importantes y serias en las que centrarse, especialmente para los héroes.
"El ataque ocurrió la pasada noche. Al principio todo estaba tranquilo y sin nada fuera de lo normal cuando de pronto se oyó algo estruendoso que lleno por completo el complejo. Una especie de rugido estremecedor." Conto Zuko a los demás mientras los guiaba a todos por el complejo hacia la celda de Zaheer.
"¿Que? ¿Un rugido?" Repitió Korra atónita.
"¿Como el de un animal fiero y grande?" Añadió Bolin.
"Debo decir que eso sí que es inesperado." Dijo Lin.
"Sí, eso es lo que dijeron los guardas." Afirmo Zuko. "Cuando oyeron también a Zaheer gritando se dirigieron a la celda tan rápido como pudieron. Pero para cuando llegaron...fue demasiado tarde."
"¿Vieron algo más los guardas?" Preguntó Mako.
"Sí. Lo cierto es que hallaron un par de cosas en la celda aparte del maestro del aire renegado. Y es...bueno, es mejor que lo veáis por vosotros mismos, aunque no sé si es conveniente que lo veáis vosotros, chicos." Expreso Zuko dirigiéndose a la pandilla.
"Vamos Zuko. Hemos estado en cementerios de Dentiagudos en el Misterioso Más Allá y otros terrenos aterradores. Con todo eso no se me ocurre nada peor." Insistió Cera.
"Por no hablar de aquella sala en el museo con todos aquellos esqueletos." Dijo Patito refiriéndose a la vez que buscaron a Piecito en el museo, lo que dio escalofríos a Petrie.
"Por favor, no recordarme."
"Suena una buena razón para mi. Después de todo son muy valientes." Animo Korra.
"Esta claro que no hay nada que pueda decir para convenceros. Casi olvido con quienes hablo." Admitió Zuko antes de abrir la puerta de la celda y entrar con todos detrás suya.
En su interior solo había 2 centinelas, los cuales vigilaban lo que tenia pinta de ser el cuerpo inerte de Zaheer tapado por una gran manta blanca. Sintiendo que esto podría ser algo perturbador para los niños Jinora les indico que esperaran unos metros detrás de ellos. Zuko asintió a los centinelas y el par salió de la celda.
"Y...¿Dónde esta Zaheer?" Pregunto Asami mientras ella y los demás se pusieron enfrente del cuerpo tapado.
"Aquí mismo." Respondió Zuko quitando la manta.
Lo que había bajo la manta fue algo que dejo a los presentes impactados y casi horrorizados hasta la médula, algo inesperado y a la vez propio de la escena de un crimen pero nada común: un esqueleto humano. Aquel que en vida fue Zaheer. Parecía un esqueleto normal y corriente, completamente pelado, lo cual era de lo más extraño. Y eso no era lo más inusual pues cada parte del esqueleto estaba de rojo fuerte. Era como si al esqueleto lo hubieran puesto al rojo vivo.
"¿Solo esto? No es más que un esqueleto." Opino Bolin nada impresionado.
"Bolin, ese es Zaheer." Corrigió Mako a su hermano. Nada más darse cuenta a Bolin se le puso cara de espanto, de asco y luego como de enfermo.
Korra aun no daba crédito a lo que tenia delante suya. "Se ha quedado en los huesos."
"¿Quedado en los huesos?" Repitió Cera, acercándose ella y el resto de la panda junto con los demás.
Nada más ver el esqueleto Petrie se desmayo en pleno vuelo. Suerte que Jinora lo cogió en la caída.
"¿Estas bien, Petrie?" Le dijo Jinora acariciándole la cabeza gentilmente con un dedo.
Petrie sacudió la cabeza para recobrar sus sentidos por el susto. "Esto no ser igual que ver esqueletos de Dentiagudos."
"Pues así son los de toda la gente."
"Tal vez, aunque lo normal es que todos sean blancos y no rojos como este. Porque así son todos los esqueletos." Destacó Ruby. "Al menos eso creo yo."
Shiro se arrodillo frente al esqueleto para examinarlo más de cerca. "Esta totalmente pelado. Y ese toque rojo...es como si hubiera sido expuesto a algún tipo de energía. ¿Quién puede haber hecho esto a un hombre?"
"O...más bien que." Respondió Chomper algo temeroso apuntando hacia algo más que había en el suelo.
Alejándose del esqueleto de la victima había varias pisadas brillantes con el mismo tono de color de los huesos. Dichas huellas eran considerablemente grandes y parecían haber dejado en el suelo el mismo efecto que el metal incandescente o un haz de energía lo suficientemente potente como por ejemplo un láser con cada pisada al desplazarse, lo que hacia que iluminaran esa parte del suelo sombrío de la celda como velas u antorchas, pero lo más estremecedor era la forma y apariencia de estas: las siluetas mostraban que el asaltante misterioso tenia 5 dedos como un humano, pero la forma en que estaban distribuidos y que estos acababan en una punta afilada...como una garra decían algo distinto. Más bien algo propio...de un dinosaurio bípedo. Era como una enigmática y errática combinación entre ambas huellas; un diseño mixto, y eso era lo más desconcertante. Las huellas llevaban a la pared de la izquierda de la celda, y en esta había otra pista más inquietante. Marcada en la pared estaba la marca característica de un gran zarpazo o un arañazo casi vertical y empinado, cortando la roca y el metal de cuajo. Tenia la misma coloración y brillo residual visible de las huellas y los huesos, lo suficientemente grande para ver el otro lado a través de este.
"Eso sí que no pinta bien. No, no, no." Dijo Patito temerosa.
"Que barbaridad. Ha cortado el metal como si fuera papel." Dijo Asami examinando la marca de cerca.
"Esta claro que esa cosa es muy fuerte, sea lo que sea." Señalo Mako.
Bolin también se acerco a la grieta del arañazo y ojeo el otro lado. "Ya lo creo. Se puede ver el otro lado desde aquí." Luego él miro su propia mano e intento compararla con la marca haciendo como si fuera él mismo quien la dejara. La gran semejanza lo dejo helado. "Em, ¿chicos? No se a vosotros, pero para mi quien fuera el que hizo esto debió de ser algo similar a nosotros pero a lo bestia." Expreso Bolin antes de tragar con preocupación.
"¡Hey, mirad esto!" Llamo Chomper a los demás, saltando de una huella a otra. "Yo conozco este tipo de pasos."
Ruby se fijo con atención en lo que hizo Chomper. "Hum, no hay mucha distancia entre los pasos, igual que en un humano. Especialmente si es un humano grande y alto. Pero incluso si es lo más seguro...es probable que no se trate de eso, sobretodo por las pisadas. Esta claro que esas no son las de un humano."
"Sí. Además...Vais a pensar que es una locura, pero la forma de estas pisadas se parecen más a las de un Dentiagudo." Declaro Chomper. "Aunque...con 5 dedos y garras, y que deja huellas brillantes."
Patito probo a hacer lo mismo que Chomper. "¡Sí, sí, sí! Es como seguir las huellas de un Dentiagudo saltando."
"Puede, ¿pero os habéis fijado en estas marcas?" Dijo Piecito dando palmaditas sobre una de las pisadas. "Tienen pinta como de quemaduras en el suelo. Casi como...las que deja el fuego del cielo."
"¿Fuego del cielo?" Repitió Shiro confuso.
"Se refieren a los rayos." Aclaro Zuko.
"No poder ser eso." Rectifico Petrie volando hasta el techo de la celda. "Mirar. No haber agujeros en techo."
Cera probo a olfatear las pisadas. "Esto huele como algo que ha ardido por fuego, pero sin estar caliente. Que raro."
Púas probo a lamer una de las huellas para ver si sabia como a cenizas, pero sorprendentemente era sabor neutro, por lo que negó con la cabeza.
"Oh, a lo mejor a…"
"¡No Patito! ¡No digas que es cosa de una piedra del fuego frio porque no tiene nada que ver con esto!"
"Vale."
"Viéndolo todo así, es como si a Zaheer lo hubiera atacado una especie de atacante fantasma. ¿Un espíritu tal vez?" Sugirió Bolin.
"¿Tan vengativo y salvaje como para hacer esto? Muy improbable." Contesto Jinora. "Además, Zaheer puede que eliminara personas importantes de las naciones y las odiara pero nunca haría nada que enojara a los espíritus o les hiciera daño."
"Sí. Una de las pocas cosas buenas que él y sus compinches tenían." Admito Korra cruzada de brazos.
"Entonces si no ha sido ni una persona o un espíritu, ¿qué se supone que le ha pasado?" Pregunto Cera incrédula. "¿Quien o que ha podido entrar aquí solo con aparecerse, comerse al malo y desaparecer antes de que los guardias llegaran?"
"De momento no lo sabemos. Lo que esta claro es que es un caso de asesinato, uno en toda regla." Decreto Lin seria. "El individuo sabia exactamente a quien estaba buscando, donde encontrarlo y fue a por él. Este espero al momento idóneo para atacar y asegurarse de no dejar pruebas fiables. Y el supuesto asesino esta ahí fuera suelto. Hay que alertar a todo el mundo. No sabemos donde aparecerá, si volverá a atacar y cual será su próxima victima."
"Estoy de acuerdo, Lin." Apoyo Zuko. "No sabemos bien como, pero si ha podido aparecer aquí podría hacerlo en cualquier parte."
"Pues más le vale no hacerlo con nosotros ahora al tanto de su presencia." Declaro Bolin decidido, haciendo que todos le miraran a él confusos. "Vamos, somos el Equipo Avatar. Nos hemos enfrentado a amenazas de todo tipo y siempre hemos salido victoriosos al final. Una vez averigüemos esto no será problema." Trato el joven maestro de la tierra y lava de animar.
"Ah, ¿Bolin? Creo que...tal vez deberías reconsiderarlo." Confeso Piecito, quien parecía asustado por algo que acababa de ver.
Todos miraron para arriba, hacia donde estaba mirando el pequeño Cuellilargo y quedaron boquiabiertos, impactados de horror al contemplar lo que solo él se dio cuenta, una imagen que daba escalofríos. En la parte superior de la pared del fondo había más marcas del mismo tipo que las otras, las cuales eran mucho más grandes, amplias y visibles formando palabras. Un mensaje extraño que todos los presentes pudieron entender y al igual que Piecito se estremecieron al leerlo.
"El verdadero némesis del Avatar pronto despertará. Temblad, enemigos de la naturaleza."
"Esto no es bueno." Dijo Shiro.
"No he dicho nada." Dijo Bolin arrepintiéndose de haber abierto la boca.
"Esto...sí que es preocupante." Confeso Korra.
Todos se quedaron sin palabras ante aquel mensaje, y era de suponer que el mismo individuo que había dado a Zaheer su terrible final era también el responsable de haber dejado aquellas palabras perturbadoras. "El verdadero némesis del Avatar pronto despertará. Temblad, enemigos de la naturaleza." ¿Qué podría significar tal aviso? ¿Y quien podría ser el llamado verdadero némesis del Avatar? ¿Algún enemigo antiguo y olvidado de este o de alguna de las vidas pasadas de Aang y Korra? Unas preguntas que en ese momento nadie tenia las respuestas. Muchas horas después, en la apacible y segura tierra de Zaofu al comienzo de la puesta de sol todo estaba bastante tranquilo con todo el mundo con su rutina diaria. Lo mismo iba para la matriarca Suyin Beifong y su familia en su hogar. Su y su grupo de interpretación artística habían terminado otro ensayo de actuación y era hora de que todos volvieran a casa. Un detalle importante a destacar era la presencia de Kuvira allí, una vez más participando en los ensayos y sirviendo en las fuerzas militares de Zaofu. Así es, ella decidió empezar de cero y subir en el ejercito poco a poco hasta volver a su anterior puesto de alto rango al lado de Suyin, ganándoselo por esfuerzo y dedicación, igual que lo hizo antes. De momento su rango era bajo, pero el poder volver a los ensayos junto con su mentora Su resulto de lo más alentador para ella. Ahora mismo Kuvira estaba secándose el poco sudor con una toalla antes de destrenzarse el pelo y dejárselo largo y suelto, así le gustaba a ella llevarlo ahora, lo que la hacia más atractiva especialmente para cierto genio hijo de la líder de Zaofu. Suyin se acerco a Kuvira y puso una mano confortante en su hombro mientras le sonreía, haciendo que ella le devolviera el gesto. Era obvio que Su también se alegraba de que las cosas volvieran a ser como antes a su ritmo, aun más al compartir ambas un tierno abrazo. Luego vio marchar a Kuvira yendo hacia Baatar Jr., quien la esperaba en una esquina con añoro y recibiéndola con un beso. Poco después Kuvira regreso a su nueva habitación, que era la misma de antes. Eso significaba de que ella ya no estaba sometida a libertad vigilada tampoco, eso ya era un logro más a añadir en su camino de la redención. Kuvira dio una mirada a todo su cuarto a la vez que respiraba aliviada y en paz consigo misma. Al fin todo le iba bien: por fin tras mucho tiempo volvía a sentirse en casa. La joven maestra de la tierra y metal puso su macuto en la cama antes de vaciarlo...ajena a una pata de partículas rojas traslucida de 5 garras pisando el mismo suelo detrás de ella cuya pisada dejaba una marca como de quemadura y una mano humanoide con 5 garras crujiendo en espasmos ligeros, listo para el ataque. A los pocos segundos toda la casa de Su y su familia quedo envuelta en otro estruendoso y pavoroso rugido, el cual alarmo a todo el mundo de dentro y los alrededores.
"Eso venia de…" Empezó Baatar sabiendo más o menos de que parte de la casa venia aquel espeluznante alarido, al que se unió el grito de terror familiar de una mujer.
"¡Kuvira!" Exclamo Baatar Jr. alarmado, sabiendo que solo podría provenir de su habitación y que algo malo podría estar ocurriéndole en ese mismo momento allí dentro.
"¡Vamos, deprisa!" Ordeno Suyin corriendo hacia dicha habitación lo más rápido que pudo, con su familia yendo detrás suya de cerca apareciendo uno por uno.
Suyin, su familia y los guardias se apresuraron en llegar a los aposentos de Kuvira a toda prisa antes de que fuera tarde. El grupo logro llegar a la puerta poco después de que el escalofriante rugido cesara, pero cuando entraron en la habitación de golpe todos los presentes quedaron horrorizados al ver el desenlace que yacía en el suelo. A la vez que esto pasaba...muy lejos de allí, de vuelta en la Isla del Templo del Aire; Korra, Piecito y los demás estaban en la sala de estar contándole a Tenzin sobre Zaheer y su desafortunado destino.
"¡¿Que ha pasado que?!" Exclamo Tenzin incrédulo.
"Pero...¿estamos hablando del mismo Zaheer del Loto Rojo?" Pregunto Ikki confusa mientras acariciaba a su ardilla voladora mascota.
"Sí. ¿El mismo bellaco que trato de hacernos volar por los aires por parte de su novia combustión y sus panda de secuaces locos y le dio injustamente una paliza a papa haciendo trampas?" Añadió Meelo apoyando a su padre.
"Gracias Meelo." Agradeció Tenzin a su hijo.
"Tal como lo oís. Los guardas no han podido aportar nada." Conto Korra.
"Solo tenemos nada más ni menos que su esqueleto, pelado y completamente en rojo." Apunto Shiro. "Aparte de unas marcas y huellas luminiscentes del mismo color y un mensaje siniestro y amenazador."
"Que raro. No soy experta, aunque...¿normalmente los huesos no suelen ser blancos?" Dijo Pema en el suelo quien tenia a Rohan entre sus piernas sentado.
"Sí. Eso es justo lo que yo dije antes, porque se supone que es así." Apoyo Ruby.
"Mi preferir no recordarlo." Menciono Petrie, con Púas asintiendo, quien a su vez tenia a Pabu y Poki disputándose por quien se quedaba encima suya.
"Créeme, coleguita. A mi tampoco, sobretodo aquel mensaje con letras grandes de la pared de arriba." Dijo Bolin, cuyo recuerdo le dio escalofríos tanto a él como a Petrie y Púas, lo que hizo que los 2 pequeños mamíferos se cayeran de él por el temblequeo.
"Sí. Eso no puede ser nada bueno." Dijo Chomper algo inquieto sentado en las piernas de Asami, quien le acaricio la cabeza para tranquilizarlo.
"El verdadero némesis del Avatar pronto despertará. Temblad, enemigos de la naturaleza." Pronuncio Piecito repitiendo el mensaje hallado en la celda. "¿Que crees que puede significar, Tenzin?"
"No lo sé la verdad. Nunca he oído algo así, pero...no es un buen augurio. Es muy probable que algo nuevo este en camino." Opino Tenzin mirando hacia una de las ventanas. "Una nueva amenaza para el mundo...y para todos."
"Pues debe de ser algo gordo, y muy difícil además." Respondió Meelo. "Porque...a ver. Aquí todos nos hemos enfrentado a un montón de malos y villanos y algunos de ellos encajaban en un titulo como ese. Pero ya no, porque los vencimos. Bueno, vosotros dinos no, ya que no estabais por aquel entonces. No os ofendáis."
"Tranquilo, no lo es. Y tienes razón." Apoyo Cera. "¿Que cosa podría ser tan temible y terrible como para llamarse el némesis del Avatar?"
"Ni idea. Sea quien sea el supuesto asesino, o lo que sea sí que es un verdadero maestro de la infiltración y el escapismo." Destaco Mako. "Aquel individuo u cosa sabia exactamente a quien estaba buscando y donde encontrarlo...así pues acabo con él, tal como dijo Lin. El por que lo hizo o para que es lo que no sabemos, pero tiene que haber una razón."
"Pues las únicas pistas que encontramos en el complejo no es que nos ayuden mucho con ello." Dijo Asami.
"Pero es mejor que nada." Contesto Patito, haciendo que todos la miraran confusos. "Quiero decir, al menos sabemos que estuvo allí y que existe."
"Oh. Pues sí. Sí, tienes razón, Patito." Afirmo Bolin de acuerdo con la Nadadora.
"Lo que esta claro también es que...fuera lo que fuera no era humano." Dedujo Korra recordando el zarpazo de la pared. "¿Que ser tendría suficiente fuerza como para dejar la roca y el metal tan destrozado como si fuera papel de un zarpazo como si nada? No se vosotros pero para mi eso me es del todo imposible."
"Estoy contigo, Korra. No conozco ni he oído hablar de ninguna criatura viva capaz de dejar una marca así." Apoyo Jinora. "Y mucho menos con ese toque como de fundido."
"Por no hablar de las huellas brillantes con ese mismo rasgo. Y como bien tu has dicho, Jinora, Zaheer no estaba en conflicto con ningún espíritu." Apunto Shiro también. "Él los respetaba y valoraba. Lo que le ha pasado fue sin duda un acto violento y con saña."
"¿Quien fue y por que? Esa es la cuestión." Recito Ikki en plan Shakespeare.
"¿Por que hablas así, hermana?" Le pregunto Meelo.
"Hum, no se. Me ha salido así de repente."
"Ya, lo que tu digas."
"De todos modos nada de esto nos lleva a ninguna parte. Tendremos que esperar a lo siguiente que ocurra relacionado con esto, o buscar por nuestra cuenta nuevas pistas." Decreto Tenzin.
"Sí. Como si fuera a aparecer a la vuelta de la esquina." Contesto Cera no muy convencida.
"¡Bolin! ¡Korra!" Llamo una voz familiar desde afuera en el patio, la cual era Opal quien entro en la casa seguida de su tía Lin. Ambas parecían venir con prisa.
"Vale. Igual he hablado antes de tiempo."
"¡Opal! Oh, no sabes como me alegro de verte después de lo de hoy." Expreso Bolin recibiendo a su novia, aunque se dio cuenta de que ella no parecía contenta por su rostro, sino preocupada. "Aunque creo que tu y Lin no habéis venido solo por visita, ¿verdad?"
"No, me temo que no, Bolin."
"Siento deciros esto, pero se ha cometido otro ataque como el de la prisión del Loto Blanco." Informo Lin.
Muchos de los presentes en la habitación suspiraron de espanto al oír la noticia.
"¡Oh no, no, no! ¡No puede ser!" Lamento Patito.
"No seria alguien que fuera mejor que Zaheer, ¿verdad? Porque si fuera una mejor persona entonces sí seria una mala noticia." Dijo Ruby.
"¿Quien atacado ahora?" Pregunto Petrie.
"Kuvira, en Zaofu." Respondió Opal.
"¿Estáis seguras?" Pregunto Mako, con Lin y Opal asintiendo.
Al poco rato de recibir la desafortunada noticia el grupo entero se fue con ellas hacia Zaofu de inmediato, esta vez cogiendo prestada a Pimienta, la bisonte voladora de Jinora. Ya se hizo de noche del todo para cuando llegaron al hogar del Clan del Metal. Suyin estaba junto con su marido Baatar a la puerta de la habitación de Kuvira andando de un lado para otro metida en sus pensamientos.
"¡Mama, Papa! ¡Hemos regresado!" Anuncio Opal llegando junto con Lin, y con los demás viniendo por detrás a prisa.
"Sentimos la tardanza. Vinimos tan rápido como pudimos al enterarnos." Se excuso Korra.
"Esta bien. Me alegro de veros." Calmo Su, quien se dio cuenta también de la presencia de los pequeños dinosaurios. "Veo que habéis traído también a los niños con vosotros."
"Pues claro. No íbamos a quedarnos en la isla sin hacer nada." Aseguro Cera.
"¿Esta...Kuvira esta…?" Trato de decir Piecito, pero no podía terminarlo por temor a que lo peor fuera confirmado.
"Tranquilos. Esta bien." Respondió Su, haciendo que la mayoría suspirara de alivio.
"¿Ella esta bien? ¿Esta...viva?" Dijo Chomper luego.
"Así es, pero esta muy débil, y...ha perdido su control de la tierra." Revelo Su, lo que fue perturbador para los recién llegados.
"Uf, eso tampoco bueno." Dijo Petrie.
"¿Donde esta?" Pregunto Jinora.
"En la habitación con Junior." Respondió Baatar señalando para que les siguieran adentro.
Todo eso fue bastante aliviante para el grupo, pero también intrigante a la vez, llevando consigo una nueva incógnita. Al menos Kuvira no había sufrido el mismo destino que Zaheer, ¿pero entonces por que el atacante no dejo nada del primero salvo su esqueleto y a ella solamente le arrebato su poder elemental? Una pregunta para más tarde. Ahora tocaba ver como estaba la afectada. Nada más entrar en la habitación vieron a Kuvira en la cama tapada en la sabana con Baatar Jr. a su lado tomándole la mano mientras ella le dirigía una sonrisa floja pero agradecida por su preocupación y cuidado con él devolviéndosela. Ella no tenia buena pinta, como si estuviera enferma. Tenia los ojos cerrados casi siempre y cuando los abría parecía como si no hubiera dormido lo suficiente. Tenia el pelo suelto y con la sensación de ser incapaz de moverse de la cama, centrada únicamente en respirar sin dificultad. Los recién llegados no pudieron evitar sentir pena por ella a pesar de que una vez fue una de sus mayores adversarios para algunos de ellos, especialmente Korra ya que verla en ese estado lamentable le recordó por desgracia a como quedo ella tras ser envenenada y todo por lo que paso en los años posteriores durante su sanación y rehabilitación, antes de los sucesos respecto al Imperio de la Tierra.
"Hey, tenemos visita." Aviso Su a la pareja con los demás viniendo detrás de ella y Baatar.
"Ah...Korra. Aunque parezca raro que lo diga...me alegro de verte. A todos." Dijo Kuvira con voz débil y despacio viendo a los visitantes, humanos y dinosaurios.
"¿Como te encuentras?" Pregunto Korra.
"Como si hubiera cruzado...todo el continente a pie...de una sentada y sin descanso. Andando...o en una maratón...con mi cuerpo agotado...y casi sin energía. Por eso no soy capaz de moverme...ni siento gran cosa. Aunque me pica la nariz...de vez en cuando. Es una verdadera molestia...cuando pasa."
Petrie voló hacia Kuvira, se poso en su mejilla y se puso a rascarle la nariz flojamente. "¿Que tal así?"
"No, un poco más para arriba."
Parecía que a ella le aliviaba por como lo hizo Petrie. Fue algo que hizo sacar una sonrisa al resto y para romper el hielo.
"¿Mejor?" Pregunto Petrie.
"Sí. Gracias amiguito." Agradeció Kuvira antes de que el pequeño pterosaurio volviera con el grupo.
"Oye Korra. ¿Crees que podrías devolverle su poder con el control de la energía?" Propuso Piecito.
"Oh...sí. Bien visto, Piecito."
"Espera, ¿cómo sabes tu que Korra puede…?" Empezó Bolin, pero paro al darse cuenta de que ya sabían respecto al control de la energía. "Oh es verdad, que lo había olvidado. No he dicho nada." Corrigió Bolin, cosa que su novia vio gracioso y se rio en flojo.
Korra se puso al otro lado de la cama, se arrimo a Kuvira y puso una mano en su frente y otra donde empezaba el cuello. A continuación la Avatar respiro profundamente, cerrando los ojos mientras se concentraba y luego estos se abrieron brillando al igual que en el Estado Avatar, igual que lo hizo años atrás con Lin y aquellos cuyo poder elemental les fue arrebatado por Amon, el líder de los Igualitarios con su control de la sangre. El proceso duró solo unos segundos y una vez terminado Kuvira probo a levantar unas pequeñas bolas de metal, y aunque le costo al principio lo consiguió antes de dejarlas en su sitio.
Kuvira suspiro aliviada antes de girarse hacia el Avatar. "Gracias."
"No ha sido nada. Solo procura no esforzarte." Aconsejo Korra. "Poco a poco. Como lo hice yo." Luego ella se dirigió hacia Suyin. "He hecho cuanto he podido. Su control de la tierra y el metal esta restaurado. Sin embargo, no puedo hacer nada respecto a su condición física. Supongo que necesitara tiempo para eso."
"Esta bien, Korra. Es suficiente." Aprobó Suyin.
"Kuvira, se que no es el mejor momento pero, ¿crees que podrías decirnos lo que recuerdas de tu ataque?" Sacó Mako.
"No mucho la verdad." Respondió Kuvira. "Ocurrió tan rápido, y…apareció de la nada, pero lo vi."
"¿Que es lo que has dicho?" Pregunto Cera intrigada.
"Lo vi. En este mismo cuarto."
"¿Pero que fue lo que viste?" Insistió Patito.
"No...no lo sé. Solo vi...como una forma espectral. Estaba allí, sus ojos...rojos y penetrantes. Fue entonces...cuando esa...cosa se me abalanzo."
"¿Y que es esa cosa?" Dijo Lin la siguiente.
"La verdad...no lo sé." Trato Kuvira de explicarse lo mejor posible. "Era...parecido a un ser humano, pero era grande y...muy alto y...monstruoso. Jamás había visto nada parecido. Lo único que sé bien es que...cuando estaba eso aquí...sentía todo lo contrario que con...vosotros." Contesto mirando a la pandilla.
"Esta bien, Kuvira. Es suficiente. Tu...céntrate en descansar y recobrar fuerzas. Dejemos esto a los demás." Aconsejo Baatar Jr. a su de nuevo prometida a su lado.
"¿Y que puede significar eso?" Pregunto Ruby.
"Ni idea, pero la creo." Dijo Chomper apuntando con la mano hacia la parte más de al fondo del cuarto, donde había huellas fluorescentes rojas en el suelo y otro arañazo grande brillante en la pared. Lo mismo que encontraron en la celda de Zaheer.
No había duda alguna de que fue el mismo misterioso asaltante que le arrebato la vida al líder del Loto Rojo en su celda sin que nadie lo viera venir a tiempo, y lo había vuelto a hacer allí en Zaofu como si nada, comprometiendo así una vez más la fama de dicho lugar como el más seguro del mundo. Poco después, ya muy tarde Korra y sus amigos estaban en la sala de estar junto con Lin, Suyin, Baatar y Opal hablando de lo acontecido recientemente y su conexión con el anterior incidente.
"No lo comprendo. ¿Qué clase de perturbado rencoroso de los remanentes podría llegar hasta tal limite con tal de hacerle esto a Kuvira por venganza?" Dijo Suyin, aun asimilando lo ocurrido.
"No fue ningún antiguo miembro de sus fuerzas." Aseguro su hermana Lin. "Sino el que estamos buscando."
"Nuestro amigo escurridizo que se infiltro en el complejo del Loto Blanco." Asumió Asami.
"Exacto. Por lo visto tenemos un nuevo jugador suelto. Uno que al parecer se le da demasiado bien evadirnos a nosotros y a cualquiera." Apunto Mako.
"Sí. Es como si tuviera la habilidad de teletransportarse a donde quisiera y cuando quisiera." Dijo Bolin.
"No sé, Bolin. No creo que ese susodicho fuera capaz de algo así." Contesto Korra no muy convencida de la teoría de su amigo.
"Pues viéndolo así y dado que lo hace justo en el momento menos esperado y se larga antes de que lo descubran...no me parece improbable." Defendió Shiro.
"Espera. ¿Es que eso ya ha atacado antes?" Pregunto Baatar.
"Así es. La noche pasada en el complejo de alta seguridad del Loto Blanco, donde estaba encerrado Zaheer." Confirmo Korra. "Aunque de él no quedo nada más que su esqueleto."
"Eso es horrible, hasta para un villano como él." Admitió Opal.
"El arañazo de la pared encontrado en la habitación de Kuvira es idéntico al que encontramos en la celda, igual que las huellas." Siguió Mako. "Es como su marca, su firma. Un signo de que ha estado ahí."
Lin asintió a la deducción de su subordinado y futuro sucesor. "Con esto es más que evidente de que es el mismo individuo."
"¿Como ha podido pasar esto? ¿Cómo ha podido pasar? Otra vez no." Lamento Su decepcionada y desanimada, sentándose en el sofá cabizbaja. "Primero la seguridad de Zaofu fue burlada por el Loto Rojo y mi antiguo consejero y ahora esto."
"No digas eso, querida. Esto no es como aquella vez." Dijo Baatar sentándose al lado de su esposa para animarla.
"Tienes razón Baatar. Esto es peor. Ha ocurrido aquí mismo, en nuestra propia casa, con todos nosotros dentro, tan cerca y aun así...no he sido capaz de hacer nada para impedirlo." Dijo Su con voz de afectada, con lagrimas formándose en sus ojos. "¿Si no he podido proteger a Kuvira de lo que fuera esa cosa, como va a seguir siendo nuestro hogar un lugar seguro para cualquiera?"
"¡Su, mírame! ¡Mírame!" Insistió su marido tocándole la cara. "Esto...no es culpa tuya. Ha sido algo que ninguno hemos visto venir, así tan de repente. Son cosas que pasan, así que no te culpes de esto. ¿De acuerdo?" Su se secó las lagrimas y asintió a su esposo.
"Papa tiene razón, Mama. Nadie lo vio venir." Apoyo Opal. "Ni yo, ni tu, ni la tía Lin, Korra o Bolin...nadie."
"Sí. No has de desmoralizarte. Además, no recuerdo que lo hayas hecho nunca hermana. ¿Por que empezar ahora?" Animo Lin.
"Es cierto, Su. Es algo...que nadie ha visto jamás." Apoyo Korra.
"En realidad aun no sabemos la pinta que tiene eso, sea lo que sea. Aunque debe de ser algo realmente malo." Añadió Bolin.
"Por cierto, ¿dónde están los niños?" Dijo Opal preguntando por los dinosaurios.
"En una de las habitaciones para invitados." Contesto Asami. "Es muy tarde y con todo lo que ha pasado es mejor que descansen."
"Cierto. Me alegro de que los pequeños estén aquí al fin, aunque esperaba que su primera visita y estancia fuera en mejores circunstancias." Confeso Suyin.
"Sí, yo también." Dijo Korra.
Entonces Mako suspiro en sorpresa al darse cuenta de un detalle curioso e importante que se les había pasado por alto, y su reacción no paso inadvertida para el resto.
"¿Que ocurre, Mako?" Le pregunto su esposa.
"¿Por que has reaccionado de esa manera, hermano?" Dijo su hermano después.
"Primero elimina a Zaheer." Empezó Mako a destacar. "Y luego ataco a Kuvira. ¿No hay nadie más que vea que hay un tipo de patrón?"
"Sí, y no tiene buena pinta." Coincidió Shiro. "Es como si estuviera yendo tras vuestros mismos pasos, en lo que respecta a enemigos al menos."
"Eso parece. Pero...Kuvira y Zaheer son los únicos que quedan vivos de vuestros adversarios pasados. Bueno, solo una." Corrigió Jinora. "Mientras que todos los demás están...en fin. ¿Cómo encajaría eso en esto?"
"Ni idea, pero es cierto que ellos 2 son los únicos a por los que este extraño individuo a ido. Mako tiene razón: tiene que haber algún tipo de conexión en todo esto." Dedujo Lin. "Aunque tampoco podemos estar seguros de que sea eso."
"Y ahí es donde esta la pregunta. ¿Quién será el siguiente?" Dijo Bolin. "Ya sea sin fuerzas, sin control elemental o convertido en esqueleto. Espero que no sea lo tercero."
"Korra." Dijo Su, levantándose del mueble, yendo hacia Korra y poniendo sus manos sobre sus hombros frente a frente. "Tenéis que encontrar a ese ser, sea lo que sea...y evitar que provoque más daño." Dijo la matriarca de Zaofu seriamente al Avatar.
"Cuenta con ello, Su." Prometió Korra. "Aunque...no sepamos bien que es, ni donde estará." Dijo ella algo dudosa e insegura.
Eso es lo único que pudo decir Korra en aquel momento con toda sinceridad, pues el culpable había hecho muy bien en que signos dejar solo de su presencia y existencia, los cuales no eran lo suficiente para hacer entender al Avatar y los suyos la naturaleza de quien trataban de perseguir y la gravedad de la situación que se avecinaba. Al mismo tiempo, de vuelta en la caverna oculta en el corazón de las montañas puntiagudas Rexus regreso una vez más, dejando las mismas huellas fluorescentes a su paso, el cual parecía tener una apariencia más visible y distinguible de su ser, pareciendo cada vez más corpóreo y menos de tono espectral y hecho de partículas o energía pura. Una vez estuvo enfrente de la enigmática esfera que esta vez estaba como casi apagada, con una tenue luz roja palpitando en su interior, él se arrodillo ante esta y hablo de nuevo en aquella lengua muerta.
"Despierta, mi señor." Proclamo Rexus aun postrado ante la intrigante reliquia.
Al momento el orbe se puso a brillar al rojo vivo, con más intensidad que antes.
"En pie." Declaro el misterioso ente del interior de la bola, haciendo que Rexus se pusiera de pie.
"Tu heraldo ha regresado, mi señor. Ya me he ocupado de los cabos sueltos." Informó Rexus a su supuesto maestro.
"Estupendo. Ya veo que no has tenido ningún problema. Tus habilidades están volviendo a su estado verdadero. El que hayas podido usarlas, así sin más, es prueba de que el momento se acerca. Tu te liberaras al fin de la maldición, serás libre y poco después yo también lo seré." Anuncio ansioso el extraño y tétrico ser del interior.
"Desde luego." Apoyo Rexus.
"¿Y que hay de los que han hallado los restos que has dejado?"
"Están incrédulos, mi señor. No tienen ni la menor idea de que pudo dejar al menos a uno de ellos reducido solo a su esqueleto. Lo único que pueden hacer es divulgar, suponer y teorizar cosas al respecto."
"Que piensen todo cuanto quieran sobre ese asunto sin valor, pues no saben que la leyenda más desconocida y olvidada del mundo y su furia caerá sobre ellos. Como ya sabes, los motores del planeta giran en nuestro favor." Aseguro el superior a su heraldo con un tono confiado, como si estuviera sonriendo a pesar de no tener forma corpórea...por ahora.
Pasaron varios días desde lo ocurrido en Zaofu sin nuevos incidentes u ataques similares a los 2 anteriores. Hubo mucha tranquilidad durante aquel tiempo, lo que era bueno para algunos pero para otros resulto ser algo que los ponía tensos, incómodos y preocupados por no recibir noticias respecto al misterioso agresor que permanecía oculto a saber quien sabe donde. Con el sol ya puesto en el horizonte y la luna arriba iluminando en su lugar sobre Ciudad República llegaba el final de otro día. Korra y Shiro acababan de volver a su casa en las afueras de la ciudad, entrando en la sala de estar para acomodarse.
"Ah, no hay nada como un paseo al lado del mar para respirar el aire marino purificador. Puede que el puerto no sea como la playa y esta todo abarrotado de gente, barcos y muelles la mayoría de las veces, pero es mejor que nada. Lastima que no haya playas aquí." Dijo Shiro mientras dejó el abrigo en su sitio. La pareja acaba de llegar de una cita por las zonas más entretenidas, interesantes y especiales de la ciudad, aunque su compañera no parecía que se lo hubiera pasado bien por la cara que tenia. "Korra, ¿te encuentra bien?"
"¿Eh?" Dijo Korra solamente, quien parecía inmersa en sus pensamientos antes de llamarle la atención. "¿Me hablabas? ¿Qué pasa?"
"Parecías...ida. No parecía que hubieras disfrutado de nuestra cita."
"Oh no, no es eso. La cita ha estado bien." Aseguro Korra, antes de volver a estar como desanimada de nuevo. "Es solo que…" Luego ella soltó un suspiro en desanimo. "Lo siento. Desde lo ocurrido con Zaheer y Kuvira no puedo evitar la sensación y necesidad de estar alerta en cualquier momento o en que lugar más buscar a ese susodicho ser hostil. De que podría volver a actuar en cualquier instante y no puedo evitar estar como ansiosa de ponerle fin a esto." Se disculpo la Avatar. "Ya se que esta cita era para relajarnos y no tener que pensar en ello todo el tiempo, y lo intento, pero...no es sencillo, y no puedo evitarlo sabiendo que es mi deber sobre todo. Y tras muchos días sin novedades respecto al asunto y a...sea lo que sea aquello...me hace sentir que no estoy haciendo bien mi labor como Avatar. Es frustrante." Confeso Korra abrazándose a si misma.
"Ya lo sé." Contesto Shiro abrazando a su pareja gentilmente para reconfortarla, permitiendo que ella apoyara su cabeza en su torso. "Puede que no lo parezca, pero por dentro yo también lo estoy. Es esta calma incomoda que nos esta matando. A todos nosotros. Y aunque no siempre funciona es mejor pretender que todo va bien, para los demás. Hasta los pequeños lo saben."
"Lo se. No quiero que Piecito este preocupado. Él se preocupa más por mi que yo por él."
"Sí. Es evidente que él se preocupa más por los demás que de él mismo. Es otra de las cualidades que lo hacen especial." Menciono Shiro, tratando de animar a su novia.
"Desde luego."
"Eh, vamos a resolver esto. Cuando eso llegue, no lo harás sola. Lo haremos juntos. Lo prometo." Juro Shiro a Korra, haciendo que ella le mirara cara a cara y consiguiendo al fin que le volviera a la cara una sonrisa al ver la inquebrantable fe de su novio en ella.
"Gracias Shiro. Siempre sabes como levantarme el animo." Agradeció Korra dándole un abrazo que él devolvió.
"Y nunca dejare de hacerlo." Aseguro Shiro frente a frente con ella y compartiendo un beso, convirtiendo aquel momento en otro romántico.
Sintiéndose mucho mejor, Korra fue para el baño para lavarse las manos...y ponerse algo más guapa para su compañero mientras este fue a revisar el correo recibido en el buzón.
"Dime. ¿Has tenido por casualidad algún sueño extraño?" Pregunto Shiro hablando alto y claro para que se le oyera. "Ya sabes, como los que tuviste respecto a Aang y los suyos, el Gran Valle y los dinosaurios."
"No que yo sepa." Respondió Korra desde el baño, también alto y claro. "Aunque tuve uno bastante curioso la noche anterior de la boda."
"¿En serio?"
"En el salían un dinosaurio, un gorila, una especie de mariposa, una tortuga de aspecto primitivo y un tipo de lagarto con forma de dino, y todos gigantescos. Godzilla, King Kong, Mothra, Gamera y Zilla."
Eso dejo a Shiro patidifuso. "¿De donde has sacado esos nombres?" Lo que hizo a la chica darse cuenta también de este detalle peculiar y desconcertante de ella misma, quedando también con cara estupefacta y graciosa frente al espejo.
"La verdad...no tengo ni idea. Solamente...lo sé." Solo eso pudo decir Korra atónita. "Y lo curioso es que me suenan familiares, y no se por que."
"Lo mismo dijiste sobre algunas de las películas de dinos que hizo Varrick y que protagonizo Bolin." Recalco Shiro.
"Pues sí, es cierto. Es como si alguien me lo hubiera puesto en la cabeza a propósito. Como algo planificado por alguien u algo superior a lo que somos ajenos."
"Mejor no pienses mucho en eso. Suena a comerse mucho el coco para mi y cualquier otro pensaría que estamos un poco locos."
"Sí, tienes razón. Es de locos. Oye, ¿Sabes como les va a Mako y Asami con su investigación de las muestras?" Dijo Korra cambiando de tema mientras terminaba de dejarse el pelo suelto para deleite de su pareja.
"No mucho. Trataron de sacar algo de las marcas de garras y las huellas brillantes, cualquier cosa...pero nada. Es como si el que las hubiera dejado fuera de energía pura, o al menos la emitiera. Si eso fuera verdad de alguna forma explicaría lo de las marcas."
"¿En serio?"
"Es lo único que han podido deducir. Sin duda el asesino no ha dejado ni una sola pista viable."
Mientras revisaba el correo recibido, siendo la mayoría nada más que propaganda, anuncios, ofertas y demás papeleo de paso y sin interés, Shiro encontró en el montón un sobre grande de color oscuro y de tipo como militar exclusivo que iba dirigido para él, cosa que le intrigo mucho y aun más cuando vio de que se trataba, el motivo de por que era para él y que había dentro.
"Korra." Llamó Shiro a su pareja volviéndose a ella con el sobre en mano, quien había terminado de asearse lavándose la cara y las manos y salió del baño en dicho momento antes de dirigirse a él. "Creo que ahora podríamos tener algo al fin." Revelo el maestro eléctrico, contagiándole la intriga al Avatar.
Al instante la pareja se sentó frente a frente en la mesa del cuarto de estar mientras Shiro abría el sobre y sacaba el contenido de su interior, los cuales eran documentos con fotos de distintos y diversos lugares en los que ponía 'Top Secret'.
"¿Recuerdas que Mako y yo dedujimos de que había como un patrón en los ataques? Como si el responsable estuviera siguiendo vuestros pasos, de alguna forma u otra." Recalco Shiro con Korra asintiendo. "Antes de irnos de Zaofu contacte con mis mejores agentes de mi amplia sección en el ejercito de las Fuerzas Unidas y les encomendé una misión secreta en ciertas localizaciones dispersas del mundo donde debían buscar para corroborar esa hipótesis. Y resulta...que teníamos razón." Afirmo Shiro serio, dejando a Korra sorprendida mientras le pasaba la primera foto, en la que se mostraba un yate destruido en mitad del océano en pequeño desde arriba en el cielo. "Este yate fue encontrado en pleno océano vagando a la deriva, pero por la trayectoria calculada del vehículo sabemos que procedía de Ciudad República." Empezó a explicar Shiro. "Se estima que tiene como varios años, coincidiendo con el final de la revolución igualitaria."
"¿Estas diciendo lo que creo que es?"
"Sí, me parece que hemos descubierto el destino de los hermanos maestros de la sangre." Confirmo Shiro.
"Tarrlok y Amon." Respondió Korra recordando a sus 2 primeros grandes enemigos y lo que hicieron, con Shiro asintiendo. "Por eso nunca los encontraron."
"De hecho encontraron unos...restos en la embarcación junto con la carcasa destrozada de lo que parecía ser un guante eléctrico de los Igualitarios." Dijo Shiro, tratando de ser suave en ese ámbito. "Al principio no sabían si eran ellos, pero lo único que queda de esos restos son huesos que tienen exactamente el mismo tono, color y aspecto que Zaheer cuando se le arrebato la vida. Y en la parte de abajo del casco del barco fue hallada una marca similar a la que encontramos tanto en la celda de Zaheer como en la habitación de Kuvira. Y no fue el único hallazgo." Luego Shiro paso a otra foto, la cual mostraba lo que parecía ser una especie de tumba cercana a la estepa de la taiga del Polo Norte. "Esta foto fue tomada cerca de uno de los bosques gélidos del Polo Norte, cercano a un poblado de la Tribu del Agua del Norte. Tiene pinta de ser una tumba profanada, ya que la encontraron abierta aunque el cuerpo seguía dentro, salvo que...reducido solo a huesos rojos. En mi opinión esa podría ser la tumba del padre de Tarrlok y Amon, o Noatak, su verdadero nombre.
"¿La tumba de Yakone?" Dedujo Korra incrédula. "Pero si nadie sabia donde se había enterrado a ese tipo. Prácticamente había quedado en el olvido." Destaco el Avatar.
"Pues aun así nuestro fugitivo fantasma sabia exactamente donde estaba enterrado dicho señor del crimen."
"Supongo que no hace falta decir que hallaron la misma marca del arañazo en la nieve."
"Más o menos, pero sí...y esto es solo la pinta del iceberg." Aseguro Shiro pasando a la siguiente foto, la cual mostraba el salón del jefe de la Tribu del Agua del Norte hecho un desastre, como si hubiera sido saqueado. "Lo creas o no esto es de los aposentos del jefe de la Tribu del Agua del Norte. Cuando llegaron para la investigación todo en el interior estaba patas arriba."
"Hum, eso explicaría por que Eska y Desna llamaron a mi padre a tales horas de la noche cuando volvimos aquí." Añadió Korra. "Al principio pensé que seria su forma retorcida de hacer una broma, pero no lo era."
"Ya, yo tampoco me tomaría en serio a mis primos si fueran así, si los tuviera." Apoyo Shiro.
"Pero en la foto no hay nada marcado, y si el individuo al que buscaba es quien creo que es...es no es posible. Yo fui quien acabo con Unalaq." Recordó Korra, algo que tampoco le gustaba recordar a pesar de todo por el suspiro que ella soltó. "Mi tío no me dejo elección."
"Lo sé." Dijo Shiro tomando su mano. "No fue culpa tuya, y lo sabes. Además sí que hallaron una marca: en su cama, la cual estaba irreconocible y con el mismo brillo rojizo cubriéndola por completo."
"Caray, y eso que no había gran cosa allí, probablemente." Expreso Korra mientras Shiro tomaba otras fotos. "Eh, este sitio me suena familiar." Dijo la Avatar tocando y tomando una de las fotos siguientes con el dedo: la que mostraba como una zona montañosa y árida. "Por desgracia."
"Sí. El lugar donde Lin y Su detuvieron a P'Li, la maestra de la combustión del Loto Rojo." Confirmo Shiro. "Al igual que con Noatak y Tarrlok no hallaron mucho respecto a sus restos, los cuales ya estaban con pinta de estar al rojo vivo y agrupados bajo la marca." Después Shiro cambio a otro par de fotos agrupadas. "Estas son las pertenecientes a la caverna secreta, después de que los equipos se abrieran paso entre los escombros y lo dejaran todo lo más despejado posible."
"¿La guarida secreta del Loto Rojo?" Dijo Korra, reconociendo el lugar donde Zaheer y sus secuaces la envenenaron.
"Así es. No encontraron restos algunos pero sí 2 grandes manchas rojas fluorescentes como la de la habitación de tu tío. Cada una en una parte de la cueva derrumbada...con la marca del zarpazo sobre estas. Oh, y esta es del poblado que tu y los demás visitasteis cuando perseguisteis al consejero de Su. Casi se me olvida esa." Contesto Shiro con algo de vergüenza pasándole a su compañera una foto del poblado donde buscaron y encontraron al consejero de Suyin al descubrir que estaba confabulado con Zaheer y el Loto Rojo y los ayudo a entrar en Zaofu para que capturaran a Korra de noche.
"Sí, me acuerdo bien de ese tipo. Pero como le habíamos seguido el rastro Zaheer lo tiro a la niebla espiritual en el Mundo Espiritual, haciéndole imposible volver a su cuerpo." Recordó Korra. "Hum, no se que paso con su cuerpo ahora que lo pienso."
"Pues...ahora ya sí." Respondió Shiro mostrándole la foto del cuerpo, reducido a lo mismo que el hombre al que siguió en creencias.
"Entonces...teníais razón, tu y Mako. Ese ser, sea lo que sea, sí que ha ido tras nuestros pasos en cierta manera. A por nuestros enemigos, o al menos lo que quedaba de ellos." Se dio cuenta Korra gracias a las pruebas obtenidas. "Sus cuerpos, restos o quizás esencias residuales. ¿Pero por que?"
"¿O para que? Es lo que no esta claro." Contesto Shiro. "Y… eso no es todo. Hay mucho más."
Shiro saco más documentos del sobre de más ubicaciones, empezando por una que parecía el interior de una celda, como las de Ba Sing Se.
"¿De que sitio es esto?" Pregunto Korra luego de que su novio le pasara el informe y foto.
"Una de las celdas de Ba Sing Se. Se encontró un esqueleto similar al de Zaheer en su interior sobre otra mancha roja y la marca en la pared. No se sabe como y cuando apareció allí dentro. Se suponía que estaba vacía." Contesto Shiro.
"Y...¿Quién se supone que fue ese pobre individuo?"
"No estoy seguro. Aunque...se cree que pudo ser el cuerpo de Long Feng."
"¡¿Como?! ¿El consejero del anterior Rey de la Tierra que conspiro a sus espaldas y uso al Dai Li para controlar la capital en los últimos días de la guerra? ¡Eso es imposible Shiro, más que todo lo demás!"
"Lo sé. Al principio yo tampoco lo creí, pero es lo que aseguran mis agentes...y es lo que apunta todas las pruebas. Se estima que el esqueleto tiene una antigüedad de al menos más de 70 años, algún tiempo después del final de la Guerra de los 100 Años. Aparte de que es la misma celda donde acabo encerrado, tanto cuando Aang y sus amigos lo desenmascararon ante el rey como cuando Azula se la jugo volviendo al Dai Li en su contra. Y la cosa no acaba ahí." Decreto Shiro pasando a la siguiente foto que mostraba otra celda, mas a estilo de un poblado de la Nación del Fuego. "Lo mismo cerca de un pueblo de la Nación del Fuego. Al principio no sabia de quien podría tratarse. Tal vez algún veterano que hizo algo horrible durante la campaña. Pero mientras hacían el informe, la maestra Katara les dijo que intuía de quien podría ser: la persona que descubrió la técnica oscura del control de la sangre."
"¿Hama?"
"La primera maestra de la sangre hallada en el mismo estado."
"¿Y como es que Katara sabe sobre esto?" Preguntó Korra curiosa.
"Puede que sea porque Lord Zuko se lo haya dicho a ella y a Toph cuanto le avise lo que me proponía hacer con esta investigación secreta. Probablemente habrán ayudado en lo que pudieran y como pudieran respecto a la información." Dedujo Shiro mientras pasaba a otra foto, mostrando esta vez el Templo del Aire del Oeste. "El Templo del Aire del Oeste. El lugar donde Aang y sus amigos vencieron al Hombre Combustión. Solo se pudo recuperar lo que antaño fue su brazo de metal, hallado en la misma cornisa donde pereció sobre otro de esos grandes mantos rojos en el suelo, y aun más destrozado por el mismo tipo de zarpazo."
"Creo haber ido hablar algo respecto a eso la primera vez que medite cuando fui raptada por Tarrlok, aunque no le preste mucha atención en su momento." Contesto Korra sonándole de cuando supo que Tarrlok era hijo de Yakone. Pero entonces se quedo impactada al deducir de que podría ir todas esas nuevas evidencias. "Espera, ¿quieres decir que…?"
"Sí. No solo son los enemigos a los que enfrentaste como Avatar a través de los años, también los de Aang en su juventud." Afirmo Shiro. "El patrón va aun más allá de lo que sospechábamos."
"Vale. Esto es...algo inesperado sin duda. ¿Qué más hay?"
"Esta foto fue hecha en la playa de una isla remota del Reino de la Tierra." Dijo Shiro pasando a la siguiente foto. "Encontraron el esqueleto semienterrado en la arena, justo al lado de los restos de lo que fue una de las maquinas que creo la que fue conocida por aquel entonces como La Creadora."
"¿Eh? De esa sí que nunca había oído hablar."
"Yo tampoco."
"Déjame adivinar. El arañazo estaba en la chatarra."
"Sí, justo en la carcasa de la maquina. También hallaron una tumba al aire libre en una parte lejana de la Nación del Fuego con la misma pinta y estado que la de Yakone. Pero...lo más insólito era que estaba rodeada de prendas típicas de los Nómadas del Aire originales."
"¿Que? ¿Un Nómada del Aire original en la Nación del Fuego? Eso ya sí que me cuesta creerlo." Dijo Korra dudosa. "Si todas estas personas fueron villanos en su tiempo, ¿que pinta uno de los antepasados de Tenzin en esto?"
"Ni idea, pero esta marcado por alguna razón que lo conecta con el resto. Porque de eso se trata: todos ellos fueron importantes villanos de su tiempo quienes terminaron confrontados contigo o con Aang o quizá influyeron en vuestros destinos en cierta manera. No sabría por que en este caso, pero esta claro que nuestro escurridizo amigo no lo escogió al azar. Aunque esto no es nada comparado con las otras tumbas que ha profanado."
"¿Y eso por que?"
"Porque son las tumbas de los predecesores de Zuko como Señores del Fuego." Revelo Shiro mostrando fotos de donde fueron enterrados los predecesores de Zuko, en especial los 3 quienes le precedieron por desgracia. "Desde Ozai hasta Sozin."
"Los responsables de la Guerra de los 100 Años." Añadió Korra, con su pareja asintiendo. "Esto se pone cada vez mejor." Respondió ella de forma un poco sarcástica.
"En realidad eso no perturbo a Zuko cuando se entero de ello. Lo que sí lo hizo fue cuando supo que la tumba de su hermana también había sido profanada." Prosiguió Shiro pasando a la foto de la supuesta tumba secreta de Azula que Zuko y su familia habían mantenido en secreto desde muchos años. "Nadie salvo él, la Señora del Fuego Izumi, mi superior el General Iroh y el resto de su familia conocían su paradero. Lo pone aquí en el informe."
"Vaya, tus agentes deben de ser de los mejores del mundo si nos han conseguido todo esto." Admitió Korra sorprendida. "Seguro que los demás quedan tan impresionados como nosotros cuando lo sepan."
"He, no lo dudo. Nuestro 'amigo' escurridizo es un verdadero trotamundos." Expreso Shiro tratando de parecer optimista, aunque le costaba sintiéndose todo lo contrario e intentando no sudar de los nervios. "Todas las pruebas apuntan a lo mismo: tuvo que ser eso. Y en algunos de estos lugares los restos parecen incrementarse en cierta medida. No se tu, pero este comportamiento ya me pone los pelos de punta, y más sin que nadie se enterase."
"Ha ido a por ellos. A por los cuerpos...o su esencia residual. Lo que quedaba de ellos." Dedujo Korra tras haber juntado las piezas de ese intrigante, tétrico y macabro rompecabezas. "Ha estado recolectándolos uno por uno."
"¿Como un cazador?"
"No, más bien...como un recolector o un carroñero. Algún tipo de cosecha rara. ¡¿Pero para que?! ¡¿Adonde nos lleva esto?!" Exclamo Korra frustrada al no llevarle esa deducción a ninguna parte aun. "¡Ugh!"
Estaba tan frustrada que golpeo la mesa con mucha fuerza mientras desplomaba su cabeza sobre esta. Eso hizo que muchas de las fotos se volaran por todas partes e hizo que Shiro se apresurara a recogerlas.
"Oye, a mi tampoco me agrada que todo esto no nos lleve a ninguna parte a pesar de los nuevos hechos, pero enfadarnos y perder los nervios no va a ayudarnos por igual." Respondió Shiro sincero, tratando de mantener la compostura. "Yo quiero resolver esto tanto como tu...antes de que sea tarde."
Korra suspiró avergonzada y arrepentida por su reacción. "Ya lo sé. Lo siento Shiro. No...no pretendía hacer como si lo pagara contigo. A veces no puedo evitarlo. Oh, y ahora además siento que estoy nadando en sudor." Dijo ella sintiéndose toda sudorosa por como nerviosa se había puesto y asqueada.
Shiro solo vio esto con gracia y unas risas, y no le importaba en absoluto abrazarla así para consolarla y animarla. "No pasa nada Korrita. ¿Por que no vas a darte una ducha mientras yo recojo esto?"
La Avatar del agua no pudo evitar reírse por haber ido su mote otra vez, al que ya tomaba con cariño igual que él el suyo. "Esta bien Shirito, pero hoy hago yo la cena."
Korra se fue para el cuarto de baño mientras Shiro se puso a reagrupar los informes y fotos por orden. Un buen rato después ella salió sintiéndose mucho mejor y ya cómoda en pijama y con el pelo suelto, lista para irse a la cama después de cenar.
"Ah, me ha venido muy bien la ducha. En momentos así me alegra mucho ser una maestra del agua." Dijo Korra aliviada saliendo del lavabo y estirar los brazos para arriba. "Ya esta el baño libre Shiro. Te vendría a ti también una ducha." Pero él estaba sentado en la mesa con la mirada fija en uno de los documentos. "¿Shiro? ¿Qué pasa?"
"Había un informe más entre el resto. Uno que no hemos visto." Respondió Shiro volviéndose para ella, pero ahora era él quien estaba nervioso y casi como de piedra, devolviendo la preocupación a ella otra vez. "Mira."
Shiro enseño la foto del lugar a su novia, y nada más mirarlo al instante suspiró impactada al reconocer la ubicación de la imagen en papel.
"Este es...donde estuvimos nosotros: el túnel gigante subterráneo secreto bajo el océano que conectaba con el Polo Sur." Reconoció Korra cogiendo el documento.
"Y no solo eso. Justo ahí." Señalo Shiro con el dedo en una parte de la siguiente foto que mostraba una parte del túnel...con la misma marca hecha por las misteriosas garras rojas. "No nos dimos cuenta de eso antes. Estaba allí."
"¿Que puede significar esto?" Dijo Korra, sonando como una suplica pues no se esperaba una revelación como esa entre todas las demás pruebas encontradas.
"Korra, creo que el culpable de los ataques, asaltos y profanaciones es el mismo que formo aquel túnel y el que permitió a los Dentiagudos llegar hasta el continente y seguir el rastro de los niños hasta aquí. Ni idea de como lo hizo." Contesto Shiro convencido, y no en el buen sentido. "Sé que es la mayor locura de las que has oído esta noche, pero solo nosotros conocíamos ese paso."
"Sí. Es imposible que nadie más lo descubriera. Nos aseguramos de ello."
"Esto...es como si lo que estuviéramos buscando fuera...una especie de...monstruo."
"Ya, pero ahora sabemos que vamos por el buen camino. El responsable de todo tendrá que dejarse ver tarde o temprano."
"Pero si puede transportarse u aparecer en donde quiera, ¿cómo vamos a saber exactamente donde surgirá la próxima vez?" Cuestiono Shiro, el cual ya no sabia donde encontrar la lógica del asunto. "Esa cosa no va a dejarse ver a menos que quiera."
"Pues yo opino que por mucho que quiera no podrá eludirnos para siempre." Decreto Korra muy seria, y enfadada. "Si lo que crees es cierto y lo es, ese ser nos ataco a nosotros cuando envió a los Dentiagudos a Ciudad República, y a los niños también. Esto es ahora algo personal."
"Pero si ya avise a mis agentes de que estuvieran alerta por si veían cualquier cosa extraña o eran atacados y no ocurrió nada. ¿Qué más quieres que pase?"
Ante el imploro de su pareja, la Avatar no pudo hacer más que suspirar en derrota, sin respuesta alguna en boca. "No lo sé, Cielo. No lo sé." Acto seguido los 2 se quedaron abrazados, apoyados el uno al otro con Shiro acariciando su cabeza. "No sé que pensar."
"Yo tampoco, Cielo. Ojala lo supiera."
La pareja se quedo abrazada y en silencio, buscando el calor y el consuelo del otro. La investigación privada de los agentes de Shiro confirmo lo que este y Mako sospechaban, pero ni él ni Korra esperaban que las evidencias descubiertas llevaran a algo tan grande, entrelazado y conspirativo como aquello. Parecía como el juego descabellado y retorcido de alguien que estaba preparando algo gordo a sombras de todos, y aun así nada de eso les aporto nada significativo respecto a la identidad del responsable de los ataques ni su ubicación, dejándolos sumamente frustrados. Poco después Korra salió de la casa y se sentó casi al borde del risco con una estupenda vista a la ciudad y el portal de luz junto con Naga quien se sentó a su lado para hacerle algo de compañía. Korra se quedo acariciando a su fiel amiga animal a la vez que se centró en sus pensamientos mirando hacia el cielo nocturno. Justo cuando ella trataba de relajarse con su novio ocurría algo que terminó estropeándolo. Tanto ella como él ansiaban saber algo nuevo del culpable de los incidentes, y así fue. Pero a pesar del esfuerzo de los agentes de confianza de Shiro los nuevos hallazgos no les conducían a ninguna parte. Por el momento estaban en un callejón sin salida y seguramente los próximos días no habría ninguna novedad tampoco. Ese tipo de situaciones era de las que menos le gustaba al Avatar: estar esperando sin hacer gran cosa al momento de actuar durante bastante tiempo. Ella ya había pasado por algunos de esos en momentos de crisis pasadas y odiaba esa sensación, pero no por sentirse algo inútil, sino por lo que podría venir a continuación: la calma antes de la tormenta, y esa tampoco era una experiencia nueva para ella. La idea de que algo nuevo se preparaba para surgir y peligrar todo lo que ella y sus amigos habían logrado y luchado por se le quedo anclada en la nuca como un parasito: una amenaza nueva tras otra arruinando su paz, tal como le dijo a Tenzin, su antiguo maestro. Y más sobretodo con Piecito y los demás en su mundo ahora. Eso era lo que más le asustaba. ¿Pero que más se podía hacer? Esa era la cuestión...y fue entonces cuando a Korra se le vino una idea a la cabeza: acudir a la única con la que aun no había hablado del asunto todavía.
"Raava, estoy perdida. Hay algo suelto ahí fuera, en alguna parte. Algo que nos esquiva y en paradero desconocido." Dijo Korra en lamento hablando a su amiga, el espíritu alfa luminoso. Naga dedujo lo que su amiga humana estaba haciendo, así que se puso en pie y se marcho para darle intimidad en su conversación sin que ella se diese cuenta. "Tu no tendrás alguna pista al respecto, ¿verdad?" Pregunto ella. Al momento se le apareció en el torso los símbolos de Raava en blanco brillante.
"Más o menos." Respondió Raava, captando el interés de la chica. "La energía residual de las marcas me es muy familiar."
"¡¿En serio?! ¡Genial! ¡¿Que es?! ¡¿Puedes rastrearlo?! ¡¿Sabes donde se esconde?!" Empezó a preguntar Korra impaciente.
"Lo siento. Ojala pudiera, pero no puedo." Se disculpo Raava.
"¿Que quieres decir?"
"Sé que he visto antes esas pisadas y marcas de garras antes y también al que las dejaba."
"¿Cuando fue eso?"
"Pues...lo cierto es que no me acuerdo. Créeme, sé que conocía bien el momento y época donde lo vi y su identidad, pero ahora...por más que lo intento no puedo acordarme. Es como si algo me lo impidiera, volviendo mi mente como bloqueada o nublada. Lo que sí sé bien es que sea cual sea el cometido de ese agresor no es nada bueno."
"Vale, entiendo lo que quieres decir, pero...creo que me he perdido." Expreso Korra un poco confusa. "¿Que esta pasando?"
"Lo que le paso a Zaheer y a otros como él...no fue solo muerte." Comenzó a explicar Raava como pudo. "Eso...le dreno la vida. Se la arrebato junto con sus poderes y habilidades."
"¿Quien pudo hacer algo así." Dijo Korra levemente sobrecogida al saber dicho detalle del crimen.
"Algo...que no es humano. Sino más bien la sombra de su antiguo ser: mitad humano, mitad animal. No se sabe bien que lo motiva y guía sus pasos, aunque es muy probable que sea algo en contra nuestra. Tanto tu especie como la mía."
"Hum, ahora que lo mencionas, últimamente los espíritus parecen estar un tanto nerviosos por algo estos días, e incluso asustados pero no se bien por qué." Señalo Korra sacando ese pequeño pero tal vez crucial detalle. "Jinora también se ha percatado de ello."
"Desde luego. Ese mismo ser les esta persiguiendo. Dándoles caza, drenándolos de su misma energía igual que con los villanos para ganar fuerza y empoderarse...y acabar destruyéndolos."
"¿Como?" Dijo Korra un poco sobrecogida al saberlo. "Quien podría hacer algo así?"
"Algo que los mira con rencor, enojo y malicia."
"Es decir, un monstruo."
"Más o menos. Pero tan antiguo como tu estirpe."
"No sé que esta pasando ahí fuera, pero de algo estoy segura. Algo que es un mal augurio para los espíritus...también lo es para nosotros." Decreto Korra seria poniéndose de pie y fijando su mirada hacia el horizonte mientras la brisa marina mecía su pelo.
Y muy cierto lo que dijo el Avatar, pues en el Mundo Espiritual estaban los últimos rastros que a los agentes de Shiro se les paso por alto. La siniestra marca del arañazo y una gran mancha roja que cubría una buena porción del suelo yacían en el mismo lugar donde en su momento Korra combatió a Hundun y su hermano siamés, los maestros de la energía del caos. Y no solo allí, también en el foso de la niebla espiritual, exactamente donde antes estuvieron aprisionados el antiguo consejero de Suyin y Zhao (uno en espíritu y otro tanto en cuerpo y espíritu), pero ahora esos espacios o trozos era lo único que no estaba cubierto por la niebla. Al parecer la presencia y huella de Rexus fue de tal magnitud que dejo al espíritu niebla aterrado, y suerte que solamente lo asusto a rugidos cuando vino a por sus verdaderas victimas. En cuanto a Rexus había regresado a la caverna secreta con su supuesto 'señor y amo'. Lo único distinto era que estaba dentro de una especie de crisálida esférica solida: la misma en la que acabo encerrado hace 10 mil años por la maldición, pero ahora era distinto. En su interior que brillaba con una luz tenue roja como si nada estaba Rexus en suspensión e inerte; como en posición fetal, con los brazos cruzados cual momia, los pies cruzados y la cola en forma circular hasta la cabeza en posición protectora. Una diferencia importante a destacar era que su cuerpo ya no parecía tanto como el de un fantasma, sino más visible como todo ser vivo. Y enfrente de aquella siniestra capsula seguía el enigmático orbe, brillando con más intensidad que nunca.
"Hemos permanecido inertes durante mucho tiempo, aislados del mundo. Forzados a hibernar durante miles de años. Pero al fin...se acerca el momento del regreso, al igual que el inicio de la nueva era. Pronto volverás al mundo, amigo mío. Serás libre. Ellos pensaran que eres como los otros a los que se han enfrentado, pero no saben lo que se les viene encima, y yo te seguiré de cerca al resucitar. Pues tu renacimiento es la llave para mi regreso, el regreso a mi dominio por derecho. Y esta vez...nada se interpondrá en nuestro camino." Proclamo el misterioso ente del interior de la esfera a su fiel heraldo ahora inmerso en hibernación para preparase para lo que más había ansiado desde hace miles de años: la liberación de su condena y volver al mundo natural materializado, en carne y hueso. En aquel instante una linea negra rojiza salió del objeto esférico deslizándose por el suelo hasta la pared de la cueva, donde subió para arriba y se expandió por toda la superficie hasta convertirse en una gigantesca sombra...la cual tenia pinta de tener vida, con una apariencia de lo más...prehistórica y familiar a la vez...y con una sonrisa maliciosa en el rostro, o morro. Al mismo tiempo los ojos de Rexus se abrieron brillando en rojo fuerte. La paciencia había dado sus frutos. Todas las piezas se estaban poniendo en la posición idónea para ambos individuos. Y para el grupo de héroes del mundo...dinosaurios y humanos, quienes creían que algo malo podría estar en camino eran inconscientes de que en el fondo tenían razón. Pero solo a medias, pues iba a volverse peor...mucho peor. Más de lo que podrían imaginar.
Postdata: 1: El tumba del maestro del aire encontrado en la Nación del Fuego es la de Afiko, el monje Nómada del Aire que traiciono a su pueblo y condujo a la Nación del Fuego hasta los Templos del Aire, permitiendo al Señor del Fuego Sozin y sus fuerzas atacarlos y destruirlos usando el poder del cometa, provocando el genocidio.
2: Lo que dijo Korra acerca de los Titanes que vio en su sueño: un guiño a la historia del Libro Desconocido: Titanes. La historia crossover de Aang: La Leyenda de Aang/La Leyenda de Korra y el Monsterverse.
