Hace tiempo que ambos amantes tuvieron sus momentos íntimos en muchas zonas en donde desataron su pasión por el otro.

A pesar de eso, solo pocas personas sabían de eso como su amante demonio Ángel, así como la esposa de Ninja, Asuka, incluso Franco tenía conocimiento de eso.

De suerte, nadie más sospechaba sobre eso por lo que continuaron con sus cosas en privado.

Ese día, en el Templo de Géminis, todo parecía estar tranquilo ya que los hijos de la gata mágica estaban en muchos sitios desde colegio, escuela, jardín de niños o por ahí ayudando a las personas o entrenando.

En la cama de ese templo se encontraban ambos amantes besándose y sin nada de ropa sobre ellos.

- Hace tiempo que no lo hacíamos así – el hondureño decía sonriendo.

- Lo mismo, como has estado ocupado no hemos tenido tiempo para nosotros – Yuzu decía.

- Bien te puedo decir lo mismo, te fuiste con Ángel una semana de vacaciones al Kólasi – la peli lavanda río un poco por eso.

- Uf, estuvimos unos días bastante buenos y realmente lo disfruté.

- Pervertida – los dos continuaron con los besos, pero en eso, ambos se detuvieron un momento al sentir un cosmos acercándose a ellos – ese cosmos…

- Es Saga-chan – eso los alarmó.

- ¡¿No que estaba en misión?!

- Eso me dijo, a lo mejor regresó por algo – Yuzu buscó su ropa interior y se la puso, pero Ninja decidió transformarse en un gato color negro y se tiró a la cama. Antes de que la colombiana dijera algo, su esposo volvió – S-Saga-chan.

- Hola Yuzu, lamento si llegué así, pero es que olvidaba unas cosas para la misión que tenemos.

- E-Entiendo – la joven se acostó en la cama para disimular que estaba cansada, pero su esposo miró al gato acostado en la cama.

- ¿Y ese gato?

- Ah… este… lo encontré y decidí darle comida y agua, luego le buscaré un hogar en Rodorio – explicó Yuzu, algo que el geminiano se hundió de hombros.

- Entiendo, supongo que encontrará algún lugar donde quedarse – sonrió el peli azul y antes de irse, besó a su esposa por lo que salió de ahí.

Al sentir que el cosmos de su cónyuge alejarse hasta que finalmente salió del Santuario por lo que la gata mágica suspiró tranquila, el ninja también lo hizo volviendo a su forma humana.

- Menos mal que soy experto en jutsu de transformación.

- Pero fue arriesgado.

- Aunque en sí, a veces se siente bien cuando están a punto de descubrirte ¿no?

- Para que decirte que no – río Yuzu por lo que se quitó la ropa interior quedando de nuevo desnuda, se acostó en la cama abriendo sus piernas y dejando su vagina libre – ¿Qué esperas amor? Te espero.

El hondureño no perdió tiempo y se ubicó en medio de Yuzu e introdujo su miembro dentro de ella, soltando un gemido y sin más, comenzó a moverse rápidamente.

Yuzu gemía por el placer que le daba su amante en el acto carnal, la colombiana amarró más al chico apretándolo con sus piernas alrededor de su espalda, evitando que se alejara y sentirlo más profundo.

Las embestidas continuaron un buen rato hasta que el peli morado sintió como la presión estaba creciendo alrededor de sus zonas íntimas por lo que el movimiento era más rápido.

El hondureño no pudo más y expulsó su esperma al interior de la peli lavanda la cual gritó por sentir eso dentro de ella, así mismo, el movimiento se estaba volviendo cada más lento hasta que se detuvo.

Unos minutos después, salió de su interior junto con algo del semen que goteaba de su vagina a lo que solo miraron al techo, tratando de calmar sus respiraciones.

- Que bueno estuvo eso.

- Y que lo digas, fue de lo mejor – ambos se quedaron así un momento para descansar un momento.

- ¿Y a donde lo haremos ahora? – Yuzu decía mientras su mano derecha iba hacia el pene de su amante, el chico contrarrestó jugando con uno de los pechos de la gata mágica.

- Es difícil de pensar – el ninja se quedó pensando un poco y la idea que obtuvo fue arriesgada, pero luego de tener la sensación de casi ser atrapados, tomó eso como hecho – por cierto, ¿aún tu habitación de tu casa en Bogotá estará libre?

- Bueno… ahora que lo dices, mi mamá siempre la limpia ahora que ya no vivo, pero, ¿Por qué la pregunta? – la mirada del chico rápidamente le hizo comprender lo que él quería decir – e-espera, ¿acaso estás pensando en…?

- Sí, me gustó como es que Saga nos pudo haber atrapado, pero ahora quiero que sea mejor.

Hubo un momento de protesta con Yuzu, pero al final decidió aceptar eso, por lo que estando desnudos, se transportaron hacia Bogotá en donde la peli lavanda creció antes de irse a Grecia a vivir con su marido.

Arribando, el hondureño miró el cuarto en el que su amante creció, dándose cuenta de que era un cuarto sencillo, con armario, dos camas plegables y permanecía limpio.

- ¿Aquí viviste?

- Sí, pequeño, pero acogedor – sonrió la gata mágica mientras era abrazada por la espalda por su pareja.

- ¿Y hay alguien en la casa? – susurró este restregándose con la colombiana, cosa que la calentó.

- Veamos – se concentró, pero no encontró ningún cosmos en la casa – no hay nadie.

- Creo que entonces podremos hacerlo en paz – ambos asintieron y reanudarían el acto sexual.

Yuzu se encontraba montando a su pareja el cual estaba sonriendo notando el espectáculo tan excitante de los pechos de su amada rebotando. Quiso jugar con ellos, pero decidió solo ver como sus atributos se movían de arriba abajo.

Esto siguió por un buen rato, disfrutando de la compañía del otro mientras tenían su momento íntimo, aunque eso se vio interrumpido cuando la colombiana sintió una energía.

- Es… mi hermana – detuvo sus movimientos y se bajó de su amante para ver por la ventana y ahí se dio cuenta que no estaba equivocada – mierda, llegaron temprano.

- ¿Será que tiene día libre?

- No lo sé, pero creo que no puede saber que estamos aquí – estando distraída, el chico tomó su pene y lo hundió de vuelta en el interior de su amada – ¿Ramón?

El peli morado solo le sonrió mientras continuaba con sus embestidas las cuales trataba que no fueran sonoras, esto para el miedo de la gata mágica, pero a la vez, hacerlo así se sentía muy excitante.

El sentir que alguien venía hacia donde estaban era peligroso, pero la adrenalina en ese momento nublaba la mente de ambos, incluso Yuzu se tapaba la boca para no emitir algún gemido.

Y cuando escucharon pasos en las escaleras, fue cuando el clímax estaba llegando en ambos, Ninja aceleró sus embestidas sin poder evitar que el sonido se escuchara para posteriormente acabar dentro de la gata mágica quien ahogó su grito en su boca.

Los movimientos continuaron por unos segundos más antes de que se detuvieran, ambos tratando de controlar sus respiraciones cuando escucharon ruidos acercándose al antiguo cuarto de la colombiana.

- Vámonos – le susurró el hondureño a su amante quien asintió y creando su Otra Dimensión desaparecieron del sitio, antes de levantar una sospecha.

Ambos regresaron al Templo de Géminis para tratar de calmarse un poco, además de charlar sobre el próximo sitio en donde lo llevarían a cabo.

- Veamos – el peli morado se quedó pensando un poco, pero no tenía algún sitio que se le viniera a la mente.

- ¿No se te ocurre nada? Podemos hacerlo aquí de nuevo.

- Lo sé, pero es que no es como si… – el chico sonrió un poco ya teniendo una idea en la mente – lo tengo.

- ¿A qué sitio quieres ir? – cuando Ninja le contó su idea a su amante, sus ojos se abrieron de par en par, ni que decir que fue sorpresa.

Al final, Yuzu sabía que no ganaría nada protestando y simplemente aceptó, aunque igual le gustaba la idea de que pudieran ser atrapados ya que la adrenalina lo hacía más emocionante.

Unos momentos después, arribaron al sitio escogido el cual resultó ser ni más ni menos que la habitación real de la Shogun Yoshimune en Edo.

Al llegar, miraron un poco por los pasillos dándose cuenta de que no había nadie, así que todo estaba despejado.

- Vaya, que buena habitación tiene ella – exclamó el hondureño mirando el cuarto decorado de muy buena manera.

- Sí, no por algo es la mandamás de este reino – la gata mágica se asomó a ver hacia el patio en donde justo estaba la Shogun junto con Shiro, ambas jugando al futbol – nuestra pequeña bolita de nieve tiene un gran futuro.

- Así es, espero que las cosas sigan bien – el peli morado abrazó por la espalda a su amante, frotando su entrepierna con el trasero de la bogotana – y mientras tanto, nosotros tenemos asuntos pendientes ¿no?

- Correcto, tenemos asuntos que resolver.

Ambos fueron a la cama en donde Yuzu se acostó en la cama y su pareja colocó sus piernas sobre sus hombros, con sus talones sobre estos.

El movimiento de caderas inició una vez que el chico entró en ella, lo que solo provocó que los gemidos de la gata mágica se escucharan en toda la habitación, así mismo, la cama emitía un pequeño ruido de rechinido.

El ninja siguió moviéndose y estaba impulsado a ver cómo es que los pechos de la colombiana se movían mucho por el movimiento, así que eso le gustó más.

Y así fue hasta que el clímax estaba llegando y ahí fue cuando los dos se dieron cuenta de que algunas presencias estaban acercándose al cuarto.

Eso fue lo que le dio más ganas a Ninja de correrse y eso fue lo que hizo. Su blanca sustancia se disparó hacia el interior de la peli lavanda quien ahogó su grito en la almohada por el fuerte orgasmo que tuvo.

No les dio tiempo de descansar ya que las pisadas cerca del pasillo los alertaron y ahora fue el turno del peli morado de crear su Otra Dimensión para huir de ahí.

Los dos estaban fuera del rango, pero para sorpresa de Yuzu, la Shogun entró a su cuarto, pero no iba sola, ya que entró con un chico peli rojo el cual identificó.

- ¿Y ese quién es, Ale?

- Oh, él es Swamura Yoshiro, el mejor amigo de la Shogun y que viene unas cuantas veces al año a verla – explicó la gata mágica y antes de irse, miraron como ambos se desnudaban y se metían a la cama a tener sexo.

- Vamos Joe, entra en mí, rápido.

- Ahí voy Nicky – y ambos iniciaron el acto pasional, pero los dos amantes se fueron de ahí para darle privacidad a los dos jóvenes. Ya con eso, decidieron ir hacia la casa de Ninja, más específico en su cuarto.

- No pensé que la Shogun tuviera su amante.

- La Shogun tiene sus gustos, pero al menos me alegro que ellos son se lleven bien – la gata mágica estaba sentada sobre el pecho de su amante – por cierto, siento cosmos en tu casa, ¿no será riesgoso hacerlo aquí?

- Vamos, no digas eso, ya hemos tenido sexo en todos los lados a los que hemos ido y casi nos descubren, esto no será diferente, pero si te creo que será incomodo si nos pillan – el chico se bajó de la cama y se asomó a ver en el pasillo, dándose cuenta de que todo estaba libre – no hay nadie.

- ¿Seguro? – el hondureño asintió por lo que fueron directo a la cama para seguir con su actividad amorosa.

Los gemidos inundaron el cuarto, ambos amantes continuaron dándose amor, luego de todo un día haciéndolo en varios lugares.