Shika


Shika y su hermano, Shikamaru, siempre han sido unidos, lo normal en los gemelos. Ambos tienen muchas cosas en común y eso es algo que muchos pueden reconocer con facilidad, los dos disfrutan de la tranquilidad, ver las nubes, dormir. Aunque algo que se destaca de ella, es que no habla, no porque no pueda, sino más bien porque no quiere hacerlo. De su grupo de clase, solo su hermano la ha escuchado hablar, aunque hasta para él es complicado que su hermana diga algo más que unos simples monosílabos. La mayor parte del tiempo, él hablaba por ambos, esa fue una de las razones por las que quisieron separarlos y dejarlos en distintos equipos.

—Quisiera ser una nube —murmuró ella a lo que su hermano asiente

—Yo también quisiera serlo.

Cuando ambos obtuvieron su banda ninja, fueron directo a casa a decirle a sus padres.

Había algo que Shika no entendía, pero debía aceptarlo. Su hermano era el primero y las felicitaciones siempre irían a él. Es algo a lo que estaba acostumbrada y no le molestaba del todo, no le gustaba ser el centro de atención.

Ambos padres sabían que la probabilidad de que sus hijos estuvieran en el mismo equipo eran casi nulas. Tenían la certeza de que Shikamaru estaría junto a Choji e Ino, ya que ese equipo ha sido generacional, pero no sabían qué pasaría con su hija, ni siquiera tenían la seguridad de que pasara la segunda prueba, la oficial antes de saber si son genins o no.

Ese día, Shika se peinó con sus típicas trenzas y se puso la banda ninja como si fuera un cinturón, tal y como se lo había dicho su madre. En la academia se sentó junto a su hermano, se dejó caer sobre el asiento para acomodarse y dormir una siesta.

—Shika, espero que no estés durmiendo, lo mismo va para ti, Shikamaru —ambos hermanos se acomodan para quedar bien sentados y ver al frente

—Qué fastidio —murmuró el de coleta.

Iruka empieza a mencionar de a poco los equipos y para suerte o desgracia de Shika, ella quedó en el equipo 7. Se sintió palidecer un momento con la idea de no estar junto a su hermano, además de que dudaba de que el equipo fuera a ir bien, viendo como estaban las cosas en este momento.

—Qué suerte tienes, Shika, tendrás a Sasuke-kun en tu equipo —dijo Ino al sentarse al lado de ella a la hora de la comida —. Confío en que mantendrás alejada a la frente de marquesina.

—Qué fastidio —murmuró Shikamaru, ella miró a su hermano con ojos suplicantes —. Ino, no creo que Shika quiera tener que soportar a nadie.

Cuando todos estuvieron esperando la llegada de los sensei, el último en llegar fue el del equipo 7, Kakashi Hatake.

Naruto, cansado de esperar, decidió hacer una broma, puso el borrador sobre la puerta, para que al momento de que esta se abriera callera sobre la cabeza de su sensei. Cuando aquello sucedió nadie se lo esperó, dudaban de la capacidad de aquel jounin.

—Mi primera impresión de ustedes… son unos idiotas —Shika alzó una ceja ante sus palabras.

Todos fueron al tejado para hablar con mayor «tranquilidad», o eso es lo que su sensei dijo. Naruto, Sasuke y Sakura se sentaron en el suelo en la posición de Loto, cada uno en su mundo, Shika directamente se recostó en el suelo para ver las nubes, mientras que Kakashi se apoyaba en la baranda viendo a todos atentamente.

De a poco fueron las presentaciones y así Kakashi se iba armando una imagen mental de sus estudiantes, ahora era el turno de Shika

—Tú, la de trenzas —dijo él, todos la miraron, ella se sintió sonrojar levemente

—Mi nombre es Shika Nara, me gusta ver las nubes, me disgusta la gente ruidosa y que me fastidien, mi pasatiempo es ver las nubes… y mi sueño… no lo sé, no tengo uno.

Todos estaban impresionados, nunca habían escuchado la voz de Shika y hasta creían que era muda, pero se llevaron gran sorpresa al escuchar una voz tan dulce como la suya. No era algo extremadamente agudo y chillón, era dulce, trasmitía paz y tranquilidad.

Algo que todo el equipo 7 notó, es que Shika se sentía perdida sin su hermano, no estaba cómoda ni se sentía en confianza. Es por esto que Naruto se esforzaba en incluirla en las conversaciones o en las salidas a comer ramen. Kakashi notó que ella se sentía insegura a la hora de usar sus jutsus incluso los más básicos o los de su clan, ahí se percató de la dependencia que ella tenía a su hermano y empezó a trabajar duro en cambiar eso.

Cuando tuvieron su primera misión fuera de la aldea, fue algo complejo, ninguno de los genin había estado fuera y eso era algo que los entusiasmaba a todos, aunque no lo mostraran como lo hacía Naruto.

Gran susto se llevaron todos al ver a unos ninjas salir de unos charcos de agua, más aún cuando vieron como ellos acabaron sin piedad alguna a su sensei. Naruto quedó completamente congelado, al igual que Shika, Sasuke le dio la orden a Sakura de proteger a Tazuna, mientras él les iba a hacer frente. Ahí es cuando ella reacciona y, con las manos temblorosas, hace un jutsu para atrapar a uno de los ninjas con la sombra.

El alivio al ver que su sensei estaba bien fue tremendo, estaban aliviados, pero a la vez indignados por hacerlos pasar por eso. Shika aún sentía como su corazón latía desbocado.

—No creí que se quedarían congelados —dijo Kakashi, esto hizo que tanto Naruto como Shika se sintieran mal.

Enfrentarse posteriormente al ninja de la niebla no mejoró las cosas, esta vez todos actuaron, pero se dieron cuenta de la peligrosidad de la misión, pero a pesar de esto fue cumplida con éxito y volvieron victoriosos de la aldea.

Esa misión trajo muchas mejoras para todos, mejorando su trabajo en equipo y sus habilidades individuales. Quedó demostrados que las chicas eran quienes tenían mejor control del chakra. Además, Shika aprendió que tenía más potencial de lo que ella esperaba.

Cuando vio a Sasuke, aparentemente muerto, teniendo a Sakura llorando a su lado, Naruto perdiendo el control luchando contra Haku y Kakashi peleando contra Zabuza. Ella aprovechó la distracción que tuvo el chico que controlaba el hielo, para ir donde su sensei a asistirle. La situación era complicada y a lo lejos se veía como llegaba gente a ayudar a Gato, por lo que, en un acto desesperado, ella actuó

—¡Jutsu puñalada de sombra! —ella exclamó, su sombra subió al cielo para tomar forma de agujas de distintos tamaños, luego, estos caen directo al suelo, pero en vez de apuñalar a Zabuza, a la vez que Kakashi lo atacaba a él. Haku intervino protegiéndolo.

Ese día, ella aprendió que ellos eran más que simples armas.