Amegakure
La lluvia era algo constante en aquel lugar, es más bien extraño que no caiga una gota del cielo. Las primeras semanas le fue difícil acostumbrarse, más aún considerando que tenía a sus dos maestros sobre ella para entrenar constantemente.
Empezó a vestir ropa más desabrigada, ya se había acostumbrado a la lluvia y no le molestaba estar completamente mojada, no es como si vistiera ropa de lluvia fuera a cambiar el resultado, solo era un estorbo, ya que la ropa pesaba y hacía que le costara moverse por la incomodidad
—Es bonito lo que hacen por la aldea —dijo Shika, Konan sonrió
—¿Tú crees?
—Muchas personas están agradecidos con ustedes por lo que han hecho, y siguen haciendo, para mantener a salvo este lugar —Shika le sonrió —. He visto los adornos de ángeles que por el lugar, ellos en verdad les tienen aprecio
—Con el tiempo también recibirás el mismo cariño…
Y no se equivocaba, los meses pasaron y se terminaron cumpliendo dos años. Las personas ya conocían a Shika y la apodaban "señorita sombra". La habían visto en acción y sabían de lo que era capaz, desde controlar las sombras hasta camuflarse y moverse a través de ellas.
—Shika…
La voz de Nagato resonó en el sitio, Konan y Shika se miraron antes de acercarse a él
—¿Sucede algo? ¿Un intruso? —preguntó ella
—Así es, pero Pain se encargará de eso, hablamos de un adversario fuerte, si las cosas se salen de control, quiero que cuides la aldea por mí
—No lo digas así, suena a despedida —ella frunció el ceño
—No está de más ser precavido —sonrió de lado.
Shika miró a Konan, preocupada, para luego volver a sus posiciones
—El intruso es nuestro antiguo maestro, por eso también quiere encargarse de él, no intervendremos a menos que él nos lo diga —ella asintió ante las palabras de la de pelo azul —. Además, también sé que Nagato no lo decía solo por eso, sino también por lo que conlleva ser nosotros, en donde estamos, es peligroso, lo sabemos, por eso confiamos en ti para que cuides nuestro hogar si nosotros no podemos hacerlo en el futuro.
»Te has ganado el cariño, no solo de la aldea, sino también el de nosotros.
Ellos no habían querido entrar en detalles sobre la organización y lo que hacían, no querían poner en peligro a Shika, pero ella sabía más o menos quienes eran, ya que usaban la misma capa que había visto en Itachi y Kisame
Shika se mantuvo en las sombras viendo a Jiraiya, ¿qué hacía él ahí? Veía todo el conflicto desde la distancia, sabía que no debía interferir
—¿Quién es la otra persona que está observado? ¿Es a la que llaman "señorita sombra"? —preguntó el sannin
—Supongo que tengo que presentarte a mi aprendiz —dijo Pain —. Ven aquí Shika, ven a saludar
Shika se asomó por las sombras quedando a un lado de Pain
—Shika —dijo asombrado el de cabellos blancos —. Ellos creen que estás desaparecida…
—¿Es la menor de los Nara? —preguntó un sapo sobre el hombro del sannin
—Simplemente… me fui, no tenía motivos para seguir ahí… es una pena —ella dio una triste sonrisa —. No debiste venir a un lugar donde los intrusos no son bien recibidos, menos causando estragos como lo ha hecho. Es una pena que Naruto no vaya a volver a verlo.
—Ve a hacer tu ronda —ordenó Konan, Shika asintió y se fundió nuevamente entre las sombras.
En verdad le apenaba la situación, pero no había marcha atrás, no debió venir solo creyendo que podría obtener algo de aquel lugar…
