Despedida


Shika estaba sentada en una estructura de metal, esperaba que Nagato y Konan aparecieran de una vez por todas, ya que habían estado entrando y saliendo por un buen rato

—¿Qué sucede? —preguntó Shika cuando estos finalmente se quedaron quietos

—No te gustará —afirmó Konan, a lo que Shika alzó una ceja.

—Vamos a por el ocho colas —dijo Nagato

—Naruto…

—Así es, no sabemos a ciencia cierta que va a pasar allí —las palabras de Nagato eran serias y ninguna se atrevía a decir algo —. Confiamos en ti para que nuestro hogar esté a salvo

—No lo digas así, suena a despedida —se quejó Shika, tal y como lo había hecho con anterioridad

—No sabemos como pueden terminar las cosas —sonrió de lado —. No queremos despedirnos de ti y de nuestro hogar, pero si algo nos llega a pasar, prefiero haberme despedido antes de irme.

Shika asintió ante sus palabras, comprendía lo que él quería decir.

Ambos se fueron y ella quedó allí con el deber de cuidar aquel lugar, sabía que de momento iba a estar tranquilo el lugar, por lo que podía caminar por los distintos lugares de Amegakure.

—¡Señorita sombra! —exclamó un niño

—¿Se puede saber qué hacen aquí? Tengo entendido que es horario de clases —Ante lo que Shika dijo, los niños que había alrededor se acercaron aún más

—¡Ayer nos dieron vacaciones! —exclamó una niña

—¿En serio? Eso es genial, ahora tendrán más tiempo para jugar con sus amigos, pero aun así deben obedecer a sus padres.

—Señorita ¿Por qué usted no usa abrigo o paraguas para no resfriarse?

—Eso se debe a yo de pequeña, siempre me comía todas las frutas y verduras, por lo que ahora no me enfermo por la lluvia —Los niños dejan salir un sonido de asombro

—Voy a comer todas mis verduras —dijo otro niño

A Shika le gustaba poder tener esa interacción con los niños y el resto de habitantes, se sentía bien al interactuar con todos ellos, disfrutaba bromear y jugar con ellos aunque fuera unos minutos.

Aunque ella confiara en las habilidades de Nagato y Konan, no podía evitar preocuparse por ellos, les había tomado especial cariño y no quería que nada malo les pasara. No le quedaba de otra que esperar el regreso de ellos.

Pero no se esperó que volverían de esa forma.

Konan traía a Nagato sin vida.

Los ojos de Shika se llenaron de lágrimas y corrió para abrazar a Konan, ella se dejó abrazar, necesitaba eso para ayudarse a mantenerse fuerte.

—Usó sus últimas energías para revivir a todos en la aldea de la hoja, hemos decidido confiar en Naruto —la de cabellos negros asintió

—Naruto es un buen chico —Konan sonrió levemente.

Ambas prepararon un lugar para dejar a Nagato y lo decoraron todo para él. Los días siguientes fueron difíciles, pero no porque intentaran entrar a la aldea o algo así, sino más bien porque extrañaban a aquel pelirrojo y sentían su ausencia.

Pero cuando las cosas andan mal, siempre hay más problemas que se suman.

—¡No te dejaré sola! —exclamó Shika

—¡Él viene por mí! —respondió Konan —. Por favor, Shika, vete, ponte a salvo, escóndete. Solo confío en ti para tener a salvo nuestro hogar. No me perdonaría si algo te pasara a ti también

—Pero no quiero que te pase nada —murmuró ella —. Quiero ayudarte…

—Shika… —Konan deja de hablar por una voz que empieza a resonar a lo lejos —. Está aquí, vete.

La voz se escucha cada vez más cercana, ella no sabía muy bien que hacer, pero al final termina fundiéndose entre las sombras, alcanzando a ver como el tipo de la máscara se acerca a Konan.

—La chica…

—Ella no tiene nada que ver en esto —interrumpió Konan —. Solo protege Amegakure

—Es bueno saber que tendrás un relevo

—No creas que permitiré que te hagas con los ojos de Nagato.

Ambos empiezan a pelear, por un momento, todo pareció que Konan tenía posibilidades de ganar, pero el de máscara usó un sucio truco Uchiha y sacrificó uno de sus ojos para poder salvarse del ataque de Konan. Al final, logró acabar con Konan, se llevó el Rinnegan y en cuanto se fue, el cielo se despejó y dejó de llover.

Shika vio el cielo despejado, se movió por entre las sombras y vio el cuerpo tendido de Konan. Sus ojos se llenaron de lágrimas, salió de las sombras, con la esperanza de aún poder hacer algo por su amiga, pero ya no había nada más por hacer.

Cerró sus ojos y la llevó consigo para dejarla en el lugar de descanso junto a Nagato y a Yahiko.

Irónico que estos días de luto sean con el cielo despejado…