Reencuentro
Los hermanos de la aldea de la Arena se infiltran dentro en Amegakure. Los tres estaban con paraguas para protegerse de la lluvia. Pasaron a comer a un local de comida y vieron en la entrada los colgantes de ángel, pasearon por distintas partes de la aldea, no se sentían del todo seguros, principalmente Gaara, ya que estaba en una gran desventaja en aquel lugar.
Caminaron hasta el edificio más alto, viendo como todos a su alrededor los observaban de reojo.
—Inquietan a las personas —dijo Shika desde un rincón
—Shika —dijo Gaara en un susurro
Ella estaba completamente mojada por la lluvia y parecía no importarle. La ropa estaba ceñida a su cuerpo, había crecido bastante desde la última vez que ambos se vieron.
—Vengan conmigo, ustedes no están acostumbrados a este clima —se dio la media vuelta y entro dentro de la torre
—¿Dónde está…? —preguntó Temari
—Madara la mató —respondió Shika —. Me he quedado a cargo de la aldea desde ese entonces.
»¿Qué les trae por aquí? No creo que solo hayan venido a saludar.
—Madara ha declarado la guerra, quiero saber si serás parte de esto —Shika alzó una ceja.
—Creo que no es eso lo que quieres preguntar
—¿Estás con Madara? —preguntó directamente
—Jamás.
—¿Ayudarás en la guerra? —volvió a preguntar
—Has venido netamente a preguntar si estoy con Madara o si los ayudaré, no nos vemos desde hace años y me buscas solo para eso —dijo ella —. Que triste
—Shika…
—Tomaré la decisión acorde a lo mejor para la aldea, si eso es lo que quieres saber. Pueden pasar la noche aquí si así lo desean antes de irse
—Shika, ¿qué fue lo que pasó? —finalmente se atrevió a preguntar Gaara
—Me dieron a probar el cariño y la aceptación para luego quitármela, ya no podía volver a como eran las cosas antes, no lo soportaba, tampoco es que fueran a extrañar mi presencia —respondió ella
—Yo te extrañé
—Permíteme dudarlo
—¿No crees que estás siendo muy dura? —preguntó Kankuro
—Kankuro, no te metas —susurró Temari
—No, está bien, él no podría entenderlo, al no vivir lo mismo no puede empatizar, es comprensible. Sé que tú puedes entender parte de lo que me refiero, Temari, pero hay cosas que quizás no y está bien —dijo ella —. A partir de lo que yo viví dudo de lo que Gaara me dice, eso es algo que ninguno de ustedes puede controlar
—¿Dónde nos podemos quedar? —interrumpió Temari
Shika les indicó uno a uno donde iban a dormir, dejando a Gaara para el final
—Me diste mi primer beso —dijo Gaara
—¿Eso a qué viene? —preguntó Shika
—Fuiste mi primera amiga, mi primer beso, significas mucho para mí, aunque no lo demuestre
—Quizás ese es mi problema —reconoció Shika —. Necesito que me lo demuestren, lo necesito para saber que es real.
Antes de que Shika pudiera darse cuenta, Gaara toma sus mejillas y besa sus labios
—Ahora estamos a mano… Regresa a casa —dijo
—Pero estoy en casa —respondió ella
