Despertar
Shika abrió los ojos y vio completa oscuridad, con un Kunai empieza a intentar liberarse de aquello que la retenía, un capullo. No sabía en qué momento había quedado atrapada, tampoco que los demás estaban en la misma situación que ella
—¿Ha terminado? —se atrevió a preguntar ella
—Creo que sí —respondió su hermano
Ella se deja caer al suelo, sintiendo al fin todo el cansancio que no se había permitido demostrar o sentir desde que inició la guerra.
Gaara, que se veía un poco consternado desde que despertó del Tsukuyomi infinito, se acercó con pasos torpes donde Shika y la abrazó.
—Me alegro de que estés bien —dijo el pelirrojo
—Nos están viendo todos, Kazekage —respondió ella
—En este momento no me podría importar menos
—Eres la líder de Amegakure —dijo la Mizukage
—Lo soy, cuido la aldea desde el fallecimiento de los anteriores líderes —dijo Shika
—¿Eso significa que no volverás a Konoha? —preguntó Shikamaru
—Ellos me dejaron su aldea, confiaron en mí para cuidar de su hogar, cumpliré con ello. La aldea de la hoja dejó de ser mi hogar hace mucho tiempo
—Ven conmigo, ven a casa —propuso Gaara, todas las miradas se dirigieron a Shika
—No puedo dejar Amegakure sin líder…
—Unamos los países, las aldeas, que Amegakure pase a la protección del país del viento, ya no será más un flanco de guerra, así no tendrás que preocuparte de salir de ahí, estará a salvo… ven conmigo, Shika, por favor…
Todos miraban expectantes, para muchos eso sonaba como una propuesta de matrimonio, esas que se realizaban por conveniencia, pero viéndolo de cierto lado, parecía que el tema de las aldeas era solo una excusa.
Shika no quería tomar una decisión apresurada, pero sabía que una alianza, unirse al país del viento, era algo muy beneficioso.
—Bien, pero tendrás que hablar con ellos, no obligaré al pueblo de Amegakure a hacer algo que no quieran, sé que habrá gente en contra y otros a favor, pero uno nunca sabe —accedió ella, Gaara asintió ante sus palabras y sonrió levemente.
Antes de volver a la aldea, pasó por Konoha para ir al funeral de su padre, intentaba no llorar y mantener su rostro serio e inexpresivo, pero al ver a su madre se rompió por completo, las lágrimas empezaron a caer por su rostro, no sabía si estaba preparada para enfrentarse a su madre.
