Jaula
Por algún motivo, Shika empezó a entender como se sentía Neji respecto a lo de las familias del clan Hyuuga, se sentía como un pájaro enjaulado. Neji tenía aquel sello, esa era su jaula. Shika tenía una jaula física, o así la sentía, no tenía mucho para hacer y permanecía casi todo el tiempo en casa. Había sido un cambio muy drástico para ella, pasó a liderar una aldea, ser querida, respetada y admirada, a ser la prometida y la futura esposa del Kazekage. Solo era eso y la reconocían así. Los comentarios de muchas chicas eran negativos, desde que era una interesada que buscaba dinero, hasta que era una prostituta. Había perdido todo el respeto que había ganado.
Debía tener cuidado con las cosas que hacía o decía, ya que eso podía hacer quedar mal al Kazekage.
Sentía mucha frustración, se sentía fuera del lugar y se arrepiente cada segundo de las decisiones que había tomado.
No solo se sentía enjaulada, se sentía vacía y ese vacío la estaba consumiendo, la estaba ahogando, la estaba matando.
—¡Shika! Estoy en la aldea por temas políticos, pero quise venir a… verte… —Shikamaru abre la puerta de su habitación y ve a la chica con lágrimas en sus ojos y bajo de estos unas grandes ojeras —. ¿Shika?
—Me estoy ahogando —le respondió ella, Shikamaru se acercó a su hermana y la abrazó —. No puedo seguir, no puedo.
—Shika…
—La culpa de no haber logrado hablado con papá, me duele, haber dejado Amegakure me duele, quiero volver a casa… —sollozó —. Quiero volver a casa, quiero ver a Konan y a Nagato, quiero volver a sentir la lluvia caer sobre mí. La hoja ya no es mi hogar y la arena nunca será mi hogar. Quiero volver a sentirme querida, y que se me reconozca por lo que soy.
—¿No quieres casarte? —él intentaba ser compresible con su hermana.
—Es algo más allá de eso, hermano, siempre fui invisible, fui tu sombra y no me molestaba, pero después conocí algo que me gustó, ya no era invisible, ya no era una sombra y cuando Sasuke se fue… volví a sentirme así… —ella soltó un suspiro mientras miraba sus pies —. No voy a negar que desde que conocí a Gaara tuve sentimientos por él, pero con el tiempo, entendí que las cosas no iban a salir bien, partiendo por el hecho de que estaba sintiendo cosas nuevas, algunas buenas y otras malas. Esos sentimientos negativos me llevaron a tomar la decisión de irme y no sabes lo bien que me sentí cuando me fui, cuando llegué a Amegakure. Crecí tanto ahí, mejore mucho, no solo de forma física, sino también psicológica. Creí que sería una buena idea, porque aún tenía esa espinita con el sentimiento por Gaara, pero volver aquí… fue como volver a aquellos años en los que no era nadie
—Shika…
—No sé qué hacer
—Eres buena escapándote —susurró —. Tengo entendido que a Sasuke lo liberaran dentro de poco, si tienes suerte quizás te lo encuentres y puedas ir con él, o ir a Amegakure
—El clan Fuma está a cargo de la aldea ahora, sé que estará en buenas manos.
—Pero de seguro te recibirán con los brazos abiertos
—Es probable, pero quiero hacer las cosas bien.
