Alas de libertad


Shika esperó pacientemente la llegada de Gaara, ella estaba sentada en el comedor mientras leía un libro, estaba concentrada en su lectura y no despegó la mirada del libro hasta que escuchó la puerta abrirse.

—Bienvenido —dijo ella

—Has salido de tu habitación —comentó él

—En algún momento iba a hacerlo —sonrió ella —. Al igual que lo hice antaño.

—¿A qué te refieres?

—Me voy —respondió —. No me casaré contigo. No importa si se deshace el trato, encontraré una forma de sacar adelante la aldea de la lluvia, porque ese es mi lugar, ese es mi hogar, mi casa, no aquí, no la hoja.

—No te voy a retener, la aldea de la lluvia seguirá recibiendo apoyo de la arena, no estabas siendo feliz aquí, no puedo retenerte…

—Lo siento

—Yo lo siento, estaba siendo egoísta sin considerar lo que tú quieres.

Al día siguiente, Shika abandonó la aldea de la arena, caminó por el desierto hasta que llegó a la zona verde, allí tomó un pequeño descanso para luego seguir con su camino.

—Un pajarito me comentó que quizás te encontraría —La voz de Sasuke resonó

—Qué pajarito tan chismoso —rio ella —. A mí el pajarito me ha dicho que te iban a dejar libre y que podría encontrarte

—Creo que el pajarito quería que nos encontráramos —ambos rieron

—Sé que quieres buscar redención, pero quiero que sepas que no estás solo y creo que no está de más decir que eres bienvenido en Amegakure.

—Creo que podría pasar unos días allí para conocer antes de empezar con mi viaje —Shika sonrió y asintió repetidas veces.

Ambos llegaron a la aldea de la lluvia, Sasuke intentaba cubrirse de la lluvia mientras Shika disfrutaba sentir las gotas caer por todo su cuerpo. Lo extrañaba.

En cuanto los aldeanos vieron a Shika, fueron directo a saludarla, los niños iban a abrazarla y decirle cuanto la extrañaban. Cuando los líderes del clan Fuma la vieron, sintieron gran alivio, no les había gustado estar a cargo de la aldea, era algo tedioso y complicado, no sabían como aquella chiquilla lo había hecho tan bien al igual que los dos anteriores líderes. Por ese motivo, Shika vuelve al cargo de líder de Amegakure.

—Has cambiado mucho —dijo Sasuke

—¿Tú crees?

—Definitivamente, pero lo que más destaca, es que estás feliz —Shika se sonrojó, le tomó por sorpresa la respuesta de su amigo.

Sasuke se quedó en un principio para ayudar en la aldea, así fueron las primeras semanas. Colaboró en la construcción de escuelas para la formación de futuros ninja y más. Pero ya era hora de que él siguiera con su camino.

—Sabes que eres bienvenido si en algún momento estás de paso o quieres descansar —propuso Shika

—Lo sé y lo agradezco —asintió él —. Cuídate Shika, voy a extrañarte

—No lo digas como si no nos fuéramos a volver a ver, creo que ya quedó claro que sin importar las circunstancias, nos volveremos a encontrar —ella estaba segura de que se volverían a ver.

—Es verdad, hasta pronto, Shika —susurró Sasuke, ella le dio una sonrisa en respuesta

—Cuídate, Sasuke, recuerda que tienes una mano menos.

—Es verdad… —antes de dar media vuelta e irse, Sasuke se acercó a Shika y le dio un corto beso en los labios, fue más un leve roce, pero fue suficiente para hacer que las mejillas de ambos se sonrojaran.