Capítulo 2
-¿ya se fue?
-mmm...pues... ¡Sí! ya no está.
-¡uf!
El chico broto de uno de los contenedores de basura, ubicados a un costado de su escuela, mientras se retiraba los restos de comida Kardia hacia labor de vigilancia.
-carajo ¡sí que es persistente!
-je,je, cierto.
-Manigoldo ¿estás seguro de lo que dices?
-¡que si francés! te digo que Alba-chan esta...
No termino la frase, le dolía mucho imaginar que su amor platónico estaba...en las mismas condiciones que sus amigos.
-¡Ah! vamos a casa, me duele la cabeza
-pero ¿tu examen?
-¡carajo Dégel! ¡A la mierda con el examen!
Los tres chicos se echaron a correr, aunque la gente solo veía a uno, Manigoldo quería llegar a casa y darse un baño, comer algo y tal vez gritar y maldecir un rato.
***...***...***...
Albafica continuo rondando el patio en busca de su compañero, recorría todos los salones, baños, pero nada, ni siquiera regreso a presentar el examen de matemáticas que valía un 50%. Las clases terminaron y se sentó en la entrada a esperar, vio salir a su novio y corrió a hablarle, pero nada, el chico no lo escuchaba sin importar cuanto gritara, maldijo su suerte y regreso a casa. Le dolía tanto el ver llorar a su padre, oír sus suplicas a Dios para que lo regresara, se sentía tan mal, se sentó junto a su progenitor recargando la cabeza en sus rodillas, intentaba reconfortarle pero su voz no le llegaba.
***...***...***...
-¿como esta?
Kardia y Dégel esperaban en la sala, cuando regresaron Manigoldo se encerró en su habitación y no salió de ahí, sus amigos respetaron su privacidad, se quedaron en la sala hasta que Sage llego, el anciano subió a ver a su nieto después de que los otros le contaron lo que sucedió.
-ah, triste, incrédulo, dejemos que descanse esta noche, para mañana estará mejor...espero
A los jóvenes no les quedo de otra más que aceptar su orden, tomaron su lugar en la sala y se quedaron dormidos. Al día siguiente todo regreso a la normalidad...casi.
-chicos, ¡esto es estúpido!
-¡cállate!
El vivo caminaba apresurado, cubierto con una sudadera negra con capucha, con las manos en los bolsillos, la mirada gacha y unos lentes obscuros, sus compañeros le veían cual bicho raro, si la policía buscaba un sospechoso... ¡elo ahí! Dégel suspiro resignado, gracias a Dios no veían a Kardia porque... este caminaba alrededor de ellos, con las manos en alto, una simulando un arma, atento a cualquier posible amenaza...o sea Albafica.
-esto es tonto, a lo mejor ya ni se encuentra aquí, tal vez ya cruzó.
Manigoldo se quedó pensando las palabras de su amigo, existía esa posibilidad.
-No, no lo ha hecho.
La voz de Kardia les alerto, el griego señalo la dirección por la que Albafica se acercaba.
-rápido, ¡aun no nos ve!
Manigoldo hecho a correr seguido por Kardia, Dégel les seguía pero... a medio camino se detuvo.
Albafica se sorprendió al ver a ese joven, vestido de forma extraña y parado a media calle, sus ojos se abrieron espantados al ver que no se movía y un carro se aproximaba.
-¡cuidado!
Enorme fue su sorpresa cuando el carro paso de largo y la figura del peli verde desapareció.
***...***...***
-tenías razón. Ahora es un fantasma.
-¡tsk!
-lo siento cangrejo.
-pero hay algo más, sus amigos le miraron atentos- creo que aún no sabe cómo usar sus energías.
-¿qué quieres decir?
-no creo que sepa como evaporarse, atravesar paredes o levitar.
-¡ja,ja, pero que idiota!
Una mirada de reproche por parte de ambos hizo que Kardia callara.
-tengo una idea, ignórale, cuando intente hablar contigo no le prestes atención. Con suerte creerá que lo ocurrido la vez pasada fue solo casualidad, ya sabes, de esos ligeros roces entre fantasmas y humanos.
-¿como los dela tele? pregunto emocionado el griego.
-exacto.
-mmm, tal vez funcione, lo intentare.
-bien cangrejo, nosotros estaremos ocultos, pero si las cosas se ponen feas no tardamos en aparecer.
El chico sonrió a sus amigos, si bien no estaban vivos, eran los más leales que conocía.
No sería difícil ignorar a Albafica, en su vida habían cruzado palabra o saludo, excepto ese día, es más, podía jurar que el ahora fantasma ni se acordaba de él, ¡esto sería pan comido!
***...***...***...
Las gotas de sudor escurrían de su frente, mordía sus labios nervioso mientras clavaba la vista en el pizarrón blanco, podía sentir la mirada penetrante de Albafica en su persona. Cuando le vio ingresar al salón hizo lo que Dégel recomendó, ignorarlo...pero no funcionaba. Albafica tomo su lugar correspondiente pero... de improvisto se giró a verle, sus ojos se clavaron en los de su compañero susurrando un débil hola.
Esto tenía que ser una maldición, finalmente su compañero le hablaba y... Desvió la mirada al cristal, ignorando al chico, tenía que resistir sin importar nada, por lo que no quedo más opción que sacrificarse, hacer aquello que nunca pensó, por primera vez... ¡presto atención a las clases! incluso tomo notas y realizo los ejercicios.
-pobre Mani, ¡está sufriendo!
-bromeas ¿cierto?
-¡claro que No! acaso no ves que está escribiendo.
-¡ahhh! bueno almenos algo bueno saldrá de esto.
En la hora del almuerzo corrió a la biblioteca, por primera vez el castigo le pareció divino.
-¿está ahí? susurro sin dejar de trabajar.
-mmm, no lo veo.
-si esta...parece que te busca.
Dégel les llamo, atravez de la ventana apreciaron como el chico caminaba de un lado a otro.
-uy, al menos aquí estas a salvo.
-sí.
Los tres continuaron viendo, la verdad les parecía triste.
-¿qué creen que le paso?
-no sé...y no deseo enterarme.
-ya...pero sabes, ahora si podrías hablarle, digo, él no tendrá muchas opciones de charla, je, je
-sabes algo Kardia, ¡te estas ganando una patada en tu fantasmal trasero!
-ya, me callo.
El almuerzo termino y Albafica regreso al salón, observo de nuevo al peli añil, ¿porque no le dirigía la palabra? si apenas ayer hablaron y... ¿acaso lo soñó?...No, por supuesto que no, ayer ese chico lo había reconfortado, incluso limpio sus lágrimas...y tenía una prueba.
Apretó la tela blanca que guardaba en el bolsillo y se giró a verle, Manigoldo tenía la mirada clavada en un libro. Se levantó de golpe y camino hasta la última fila, poco le importo que el profesor estuviese hablando o tirar el libro de una compañera, sorprendiendo a la joven...mm, tal vez no lo acomodo bien.
-¿puedes verme, cierto?
-...
-¡no te hagas el tonto! se perfectamente que me escuchas, ¡habla!
La rabia del joven ocasiono que las luces parpadearan, ganando la atención de unos alumnos, Manigoldo seguía sereno, con la mirada clavada en el libro, tal vez si lo ignoraba un poco más se marcharía, cambio la página e intento seguir leyendo.
-esto está mal, ¿qué hacemos? si se enfada podría lastimar al cangrejo.
-no lo creo, la verdad ya se ve muy molesto...pero...
Los ojos violeta se clavaron en las luces, raro, por lo general cuando él se enojaba estas terminaban estallando, acompañadas por algunos vidrios.
Manigoldo comenzó a tronar sus dedos bajo la mesa, se estaba poniendo nervioso, un escalofrío recorrió su espalda, la temperatura disminuía.
-¡por favor, por favor! di que si puedes verme... ¡por favor!
Los sollozos lo descontrolaron, no quería levantar la mirada pero lo hizo.
-tengo miedo, no entiendo que sucede, nadie me ve u oye... mi padre dice que estoy perdido y...yo... ¡yo no recuerdo nada!
Era la segunda vez que le veía así...y dolía. El chico era una Magdalena, las lágrimas brotaban de sus ojos, caían en las páginas blancas y se evaporaban al instante, sin manchar el papel.
-ah! profesor, ¿puedo salir un minuto?
El maestro detuvo su explicación, miro a su alumno y acepto.
-sígueme, susurro al pasar cerca de Albafica.
-Ma... ¿Manigoldo?
Al salir se topó con sus amigos, estaban por ingresar para ayudarle, el italiano les sonrió e hizo un gesto para que lo dejaran "solo", estos accedieron, no muy convencidos, se evaporaron antes de que Albafica apareciera. Manigoldo camino hasta el baño, reviso que no se encontrara nadie y cerró la puerta, tomo una fuerte bocanada antes de hablar con su compañero.
-yo...em…si, te veo y escucho perfectamente.
El rostro del peli celeste se ilumino, la emoción le invadió por lo que abrazo a su compañero. El frío invadió al Manigoldo, el chico se quedó congelado unos segundos sin saber qué hacer, pero al final correspondió el afecto.
-¿qué está pasando? ¿Por qué nadie más puede verme? mi papá está muy triste dice que estoy perdido y...
Los dos tonos de azul chocaron, Manigoldo veía con lastima a su compañero, parece que aún no entendía su situación, se maldecía por lo que tenía que hacer pero era necesario.
-escucha Alba chan...yo...la razón por la que puedo verte...ah, esto es difícil.
Albafica se había separado y le miraba asustado.
-Albafica yo...puedo ver a los muertos...los fantasmas y...parece que tu...eres uno...
Albafica sintió como si la tierra se abriese bajo sus pies. No, imposible, ¡él no podía estar muerto! ¡Ese sujeto metía!
Manigoldo se asustó al ver como las luces parpadearon con fuerza, próximas a fundirse, pero esto no duro mucho, un fuerte dolor en su mejilla lo mando al suelo.
-mientes, ¡Estas Mintiendo!
El chico no dijo nada más, salió corriendo de ahí...atravesando la puerta, bajo las escaleras y se detuvo a medio pasillo, el pecho comenzó a dolerle por lo que cayó al piso de rodillas, mientras un frío inusual lo invadía, sus oídos comenzaron a zumbar, por lo que llevo sus palmas intentando calmarles, escuchaba voces a la lejanía, murmullos incomprensibles que se alejaban cada vez más. Un ligero parpadeo y todo se volvió negro, se encontró en un extenso túnel, solo, en la obscuridad, su cuerpo se tensó al oír unas pisadas, algo se acercaba. El miedo invadió su cuerpo al ver dos ojos rojos aproximándose, acompañados de unos dientes filosos y garras, intento correr pero sus piernas no respondían, sus gritos murieron cuando esa garra lo sujeto del cuello y...
-¡No, aléjate, No!
-Alba
-¡No, No!
-Albafica, tranquilo ¡soy yo!
Cuando abrió los ojos se encontró al pie de las escaleras, sentado en el piso y temblando. Frente a él estaba Manigoldo, mirándole con preocupación, a su espalda dos jóvenes, el chico que vio en la mañana a media calle...y desapareció, y otro joven de cabello azul y largo, vestido también con ropas extrañas.
-¿estás bien?
-no...No lo estoy... ¿por qué? ¿qué fue lo que me paso?
Albafica continuo sollozando, Manigoldo se agacho a su altura y le abrazo de forma protectora.
-no lo sé...pero te prometo que lo averiguare.
*****…..*****…..*****…..*****…..*****…..
y se terminó.
Pobre, pobre Albita.
Ahora nuestro querido cangrejo tendrá que jugar al detective, con la ayuda de sus queridos amigos.
Geminis Heart. Qué bueno que te gusto la historia. No creas, el que sufre más es Degel, porque cuando ese par se juntan, bueno el francés desearía estar muerto…de nuevo. Lo que le sucedió a Albafica lo descubrirán poco a poco.
Princessvirgo. Es que Mani está salado con ganas, más que un bacalao. En cuanto al noviecito, puf, si supieses quien es.
Bueno chicas y chicos espero el capítulo les gustase, nos leemos en el otro, cuídense mucho y adiós.
