capitulo 7
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¡Tsk! ¿dónde se metió?
Los ojos marrones viajaban de un lado a otro; las primeras gotas aparecían, la gente apresuraba su marcha buscando un refugio. El español se mantenía atento, buscando al joven.
El Cid realizaba una investigación por su cuenta, por alguna razón, corazonada, sospechaba de Manigoldo, por lo que se dedicó a investigarle, el perfil del chico daba mucho de qué hablar. Fue hasta su casa para hablar con él, estaba por llamar a la puerta cuando algo capto su completa atención.
-¿cómo que no saben dónde está Albafica? ¡Si ustedes le estaban cuidando! -grito una voz en el interior.
Sus ojos se abrieron sorprendidos, parece que no se equivocó. Por desgracia no logro averiguar más, la puerta se abrió de golpe y un adolecente paso arrollándole, dejándolo tirado en el piso con marcas de pisadas. Cuando se levantó alcanzo a ver como Manigoldo se internaba en las calles y no dudo en seguirle. Por desgracia el chico era muy rápido y le perdió de vista.
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¿Dónde carajos se metió? ese era el lugar donde el imbécil ese se vería con la chiquilla, Albafica tendría que estar por ahí. Avanzaba rápido entre la multitud, el lugar estaba repleto de parejas y familias, pero estas comenzaban a desplazarse ya que la lluvia amenazaba su alegre tarde, como todos los otoños. Miro a Kardia, que se encontraba sobre una farola, pero el Espartaco negó, no le veía, cambio a Degél, el cual revisaba los restaurantes y cafés, por desgracia la respuesta fue la misma, salieron del parque y continuaron la búsqueda.
-será mejor separarnos, Kardia a la izquierda, Manigoldo derecha, yo iré al centro, nos veremos aquí en una hora máximo.
-¡SI!
Cada uno salió a su destino, por desgracia Manigoldo no podía atravesar paredes ni levitar, por lo que la búsqueda era más compleja y la jodida lluvia no ayudaba, retiro su fleco de sus ojos y continúo.
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Albafica continúo corriendo, atravesó una tienda y salió a la calle, avanzó hasta llegar a la esquina y se recargo en la pared para recuperar el aire, se sentía muy débil y asustado ¿Esa cosa era un Poltergeist? Degél nunca menciono que fuese tan aterrador, y menos que devoraran a otros fantasmas.
-¡Mi sombrilla!
La voz de una chica capto su atención, se asomó despacio a ver lo que ocurría.
Una joven recogía la sombrilla que escapo de sus manos, raro porque no hacia tanto aire. Arriba de ella, incrustado en la pared, se encontraba una especie de reptil, muy parecida a un dragón, con grandes alas, cuernos y garras. El Wyvern giraba de un lado a otro buscando a la presa que se le había escapado, olfateaba el aire mientras avanzaba reptando, al salir de ahí golpeo de nuevo la sombrilla con su cola, dejando a la chica a merced de las gotas.
La imponente figura aterrizo en la calle, miro a ambos lados justo a tiempo para ver como Albafica corría calle abajo, soltó un rugido y fue tras él, desplazándose entre las paredes.
El peli celeste empezó a cansarse, intentaba tele transportarse donde sus amigos pero no lo lograba, la verdad es que incluso atravesar paredes le estaba costando trabajo. Se resbalo y termino de rodillas en el piso, jadeando, llevo su mano al pecho, su corazón parecía a punto de explotar...pero eso era imposible. Sus ojos se abrieron asustados al ver a esa cosa aterrizar frente a él, intento pararse pero...su pierna derecha comenzaba a desaparecer.
-no... ¡NO!
Se arrastró, estaba tan asustado que no podía ni pararse, grito al ver como la mandibular del saurio se abría dejando al descubierto unos enormes y filosos colmillos.
-¡Aléjate, Aléjate!
Grito asustado mientras cerraba los ojos y se abrazaba a sí mismo.
Los orbes rubí se abrieron sorprendidos, el alma frente a él se evaporaba.
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-pit...pit...pit...pit...pit.. .pit..pittt-
-¿pero qué?... ¡Mierda!... ¡Valentine ven!
. ...
-¿qué pasa?
-rápido dame ese suero... ¡Ya!
-¡voy!
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-¡AH!
Albafica abrió los ojos de golpe, como si hubiese despertado de un mal sueño, miró a su alrededor y se encontró al otro lado de la calle, de espaldas a esa cosa, no tardo en pararse y echarse a correr.
Wyvern no tardo en captar su aroma, giró bruscamente y vio esa apetecible alma correr, ¿cómo logro tele transportarse si estaba frente a él? Molesto avanzo, no le dejaría escapar.
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Estaba cansado, empapado y muy preocupado, ¿dónde estaba su amigo? Se encontraba a la mitad de un pequeño puente, el riachuelo comenzaba a elevarse y ningún jodido fantasma a quien preguntar, las calles estaban desiertas, algo raro ya que a los fantasmas les gusta mojarse, ¿por qué? ni idea, pero así era. Se quitó el cabello empapado de los ojos y decidió continuar su búsqueda, pero a medio puente una voz lo detuvo.
-¡Alto ahí!
-¿?
Un hombre muy alto estaba parado frente a él, Manigoldo le miro desconfiado, si decían que el tenia pinta de pandillero este parecía asesino a sueldo, retrocedió unos pasos apretando sus puños, listo para defenderse.
-¿quien es usted y que desea?
-tranquilo chico, soy oficial de policía y solo deseo hablar contigo.
Tardo un poco pero le reconoció, era el detective que llevaba el caso de Alba-chan. Un mal presentimiento le inundo, desde hace un par de días ese sujeto lo seguía, Degél se había dado cuenta y le advirtió, aunque era de esperarse ya que cuando le informaron lo de Alba-chan no reacciono muy bien.
-¿y de que quiere hablar oficial?
-es sobre Albafica Decerto.
-¿qué?
-algo me dice que tú sabes dónde está el joven Decerto, no es así.
-claro que no, no lo he visto desde que desapareció.
Manigoldo le sostenía la mirada, pero retrocedía despacio, su instinto le decía que lo mejor era salir de ahí. Por desgracia el Cid predijo sus intenciones, con un rápido movimiento sujeto su mano y doblo su brazo hasta la espalda, impidiendo la huida.
-a donde crees que vas chico, me acompañaras a la jefatura para hablar.
-ah sí, ¿y bajo qué cargos imbécil?
-qué te parece secuestro, insultar a un oficial y tal vez...asesinato.
Antes de que las esposas apresaran su muñeca se escuchó un fuerte estruendo, unos botes de basura rodaban un par de calles abajo.
-¡Albafica!
El grito de Manigoldo sorprendió al Cid, que se giró a ver en busca del chico desaparecido. El italiano no desaprovechó la oportunidad, se zafo y gracias a una llave, que le enseño Kardia, le arrebato las esposas y lo dejo esposado al barandal del puente.
-¡Espera!
-no puedo, ¡tengo que ayudar a Alba-chan!
Manigoldo bajo corriendo, directo a donde vio pasar a su amigo...seguido de una enorme sombra.
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Llego hasta un basurero clandestino, atravesó la cerca de metal y cayó al piso, exhausto, no podía correr más, sus piernas ya no respondían. El Wyvern llego en cuestión de segundos, despedazo la cerca y lanzo un potente rugido el cual destrozo algunas botellas viejas y desparramo algunas bolsas. Albafica se cubrió los oídos y mordió sus labios, estaba aterrado.
Era raro, el alma que venía cazando estaba frente a él, pero su aura blanca se apagaba poco a poco, lanzo su garra para atraparle antes de que desapareciera.
-¡Déjalo!
Una lata de refresco cerró su ojo derecho, captando completamente su atención.
-¡Manigoldo!
El peli celeste se alegró de ver a su amigo ahí, una sonrisa no tardo en adornar su rostro...Manigoldo le había ido a buscar.
Dos golpes, con una varilla oxidada, se impactaron en la pata de la bestia, el animal rugió molesto, lanzo un zarpazo contra ese...Humano. Manigoldo le esquivo, dio una maroma en el suelo y golpeo con fuerza la cola, esta se retorció contrayéndose un poco antes de regresar a su forma original. El Wyvern intentaba atraparle pero Manigoldo era tan escurridizo como un ratón.
-¡Chicos!
Kardia y Degél llegaron corriendo, lograron divisar al dragón, cuando este brincaba de techo en techo, y se apresuraron a llegar.
-pero, ¿qué es eso?
Los espectros le veían sorprendidos, jamás habían visto algo igual.
-¡Cuidado!
La enorme bestia batió sus alas, estas adquirieron filo en la orilla y lanzaron un corte, los jóvenes alcanzaron a esquivarla antes de terminar partidos por la mitad. Manigoldo y Kardia brincaron a un costado mientras Degel y Albafica se escondían tras unos tambos.
-¿qué es esa cosa?
-es un poltergeist...?no?
-los poltergeist no son así Albafica.
-a...no...
Los jóvenes se asomaron despacio, para ver que ocurría.
El reptil intentaba atrapar a los chicos, pero estos no se quedaban quietos. Manigoldo continuaba golpeando con la varilla, no lo dañaba mucho pero si le aturdía, por su parte Kardia.
Albafica miró impresionado como las uñas, de los dedos índices, de Kardia crecían adquiriendo un tono carmesí; el Espartaco esquivo un zarpazo, dio un giro y clavo sus ardientes uñas en la pata del dragón, como si se tratase de dos agujas al rojo vivo. El animal chillo de dolor, Kardia repito la operación un par de veces más. Wyvern termino en el suelo, agujereado y amoratado por los golpes recibidos...pero no se dejaría vencer tan fácil.
-rápido, tenemos que salir de aquí antes de que... ¿eh?...
Los ojos de Degél se abrieron asustados, había tomado a su compañero de la mano para sacarle pero, al sujetar la mano de Albafica sintió...calor.
-que dia... ¿Albafica?
Nuevamente el espectro de Albafica comenzaba a evaporarse, el chico respiraba con dificultad y...sudor escurría por su frente.
-Albafica...tú...
-¡Cuidado!
El grito de Manigoldo advirtió al galo, Degél reacciono y creo un muro de hielo que evito el golpe de la cola, el impacto destrozo la muralla y los jóvenes cayeron al piso. Wyvern se lanzó contra el francés, este cerró los ojos asustado y espero el golpe... Pero no llego, cuando los volvió a abrir se encontró a Kardia parado frente a él, deteniendo la garra.
-maldita lagartija, como te atreves a atacar a mi francés.
Kardia concentro todo su ectoplasma (que, a falta de cosmos) en la mano izquierda y lanzo el golpe, un rayo rojo atravesó el rostro del dragón creando una abertura desde el pómulo derecho hasta la ceja izquierda. El animal chillo adolorido y llevo su pata a la cara.
-¡Rápido, Corran!
El griego tomo a su francés y se lo hecho al hombro, cual costal de papas, para salir corriendo de ahí, Manigoldo le imito, solo que él cargo a Albafica como si fuese una princesa.
Esa cosa era muy fuerte y no estaba derrotada, lo mejor era: ¡aquí corrió, que aquí quedo!
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-¡Maldito escuincle! ¡Cuando le ponga las manos encima!
El Cid caminaba "cabreado" maldiciendo en su lengua madre mientras sobaba sus muñecas y buscaba al delincuente, cuando le encontrara lo haría confesar por las malas, bastardo hijo de p...
-¡Cid!
Sísifo llego corriendo, no encontró a su compañero en el lugar acordado y eso le preocupo, en ocasiones las corazonadas del Cid les metían en problemas.
-¿estás bien, que ocurrió?
-ah, te dije que ese mocoso sabía algo, estaba por interrogarlo pero.
-oye, oye, espera, no puedes arrestarlo sin una orden y...
Se escuchó un fuerte estruendo, estaban cerca del basurero, se miraron unos segundos antes de dirigirse al lugar. Enorme fue su sorpresa al ver a Manigoldo salir corriendo de ahí...cargando a alguien. La lluvia caía con fuerza por lo que no lograron divisarles bien.
-¡Alto!
El Cid hecho a correr y Sísifo lo siguió, al llegar a la entrada del basurero escucharon un potente rugido que helo su sangre, una ráfaga de viento les mando al suelo, mientras un escalofrió recorría su espina tras sentir como algo pasaba a su lado. Por unos minutos no supieron que hacer y se quedaron contemplando el desastre.
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Detuvieron su loca carrera varias cuadras después, seguros de que esa cosa ya no les seguía. Kardia y Manigoldo dejaron sus preciadas cargas en el suelo e intentaron recuperar el aire.
-Ah...que... ¿que era esa cosa?
Pregunto el italiano mientras revisaba que Albafica estuviese bien. El chico había recuperado su fantasmagórica apariencia y ya no se transparentaba.
-no lo sé...ah, pero parece que descubrimos a la cosa que asustaba en el cementerio...uy, qué susto. ¿Degél estas bien?
Kardia revisaba a su peliverde, temeroso de que estuviera herido.
-s.. Sí, estoy bien.
El francés se sonrojo hasta las orejas cuando Kardia le abrazo con fuerza, se dejó mimar y escondió su cara en el hombro de este.
-me alegro...me asuste cuando esa cosa se fue contra ti.
-Estoy bien Kardia, tú me protegiste.
Lo abrazo con más fuerza, de nuevo le salvaba de una segunda muerte, o tercero o cuarta, quien llevaba la cuenta
-ah...no...te…preocupes...nunca dejare...ah...que te lasti...men..
Degél se asustó al oír la voz cansada de Kardia, levanto la mirada preocupado. El griego se veía muy cansado y su cuerpo se enfriaba cada vez más (ironías de este fic).
-¿Kardia?
El griego le sonrió, le robo un pequeño beso...antes de caer inconsciente al suelo.
-¡Kardia!
Aterrado Degél se agacho a revisarle, Kardia tenía una herida, producida por las garras de Wyvern, a la altura del pecho, no sangraba pero, una especie de vapor blanco brotaba de ella.
-No, Kardia No, no me dejes, despierta... ¡Despierta!
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Y se acabó el capítulo, ojala y les gustara.
je,je, finalmente llegamos a la acción, que bueno porque lo romántico nomás no se me da.
No quise arrebatarle sus poderes a Kardia y Degel, así que me valí del uso de la energía fantasma como sustituto del cosmos, ojala les guste.
Kuromu. No te enojes con el pececillo, es que este es su primer amor y ya sabes lo tonto que pone a unas personas, que por más que les digan que esa persona no les conviene, se empecinan y los defienden a capa y espada hasta que se dan de bruces contra el muro y no les queda más que aceptar la dura realidad. El final feliz llegara…creo, pero les va a costar mucho, muchísimo llegar a él.
Bueno chicos los leo en la siguiente actualización, pasen una buena noche y gracias por leer.
