Capítulo 11

-em, disculpa querida ¿a qué dices que se dedica tú amigo?

La enigmática caravana se encontraba parada frente a la puerta de uno de los departamentos. De verdad era un lugar...llamativo, la pared de esta estaba decorada como si se tratase de la entrada a un templo, con dibujos de enormes pilares, extrañas plantas y un Buda algo bizarro.

-pues, algo similar a lo que nosotros hacemos, podemos decir que una rama rara de la tanatria, es concejero espiritual o algo así. ¡Asmita, abre!

Calvera golpeaba con fuerza la puerta, mientras gritaba llamando a ese tal Asmita. Sus compañeros le veían con algo de pena, ya que algunos vecinos se habían asomado por el escándalo. Al final se desesperó y comenzó a llamar con más fuerza, lanzo un puñetazo justo cuando la puerta se abría.

-perdón, estaba en el... ¡Ahu!

Un joven de piel canela y largo cabello azulado abrió la puerta...recibiendo el golpe de lleno en la cara.

-¡Ups, je,je...sorry!

El chico cayó de espaldas al suelo, inconsciente y con un hilo de sangre en su nariz.

-pe...permisito

Calvera brinco al chico y entro como Juan por su casa, gritándole a ese tal Asmita. Los demás le siguieron, Manigoldo y Shion arrastraron al pobre chico dentro de la casa y cerraron la puerta.

-Asmita, Asmita... ¡Despierta Vago!

-¡Ahhhhh!

La dama regreso jalando a un joven rubio, con aspecto de Hippi.

-¿Calvera? ¿ pero que haces aquí?

-chicos, él es Asmita Spika, un buen amigo mío, él nos ayudara con el problemita de Albafica.

Unos hermosos ojos azules se dirigieron al frente, los jóvenes pudieron apreciar como la pupila se encontraba opacada...el chico era ciego.

-tra... ¿traes fantasmas contigo?

***...***...***...

-aquí tienen

-gracias

Defteros, el joven que recibió el golpe al principio, les ofreció un poco de té, se encontraban sentados en la sala de Asmita, una habitación amplia, llena de cojines y con la imagen de dos árboles de cerezos en la pared del fondo. Calvera le explicaba la situación a su rubio amigo, que no apartaba la "mirada" de esos fantasmas.

Pese a ser ciego Asmita tenía el don para ver el alma de las personas, el aura que los rodeaba, por lo que se sorprendió mucho al ver las tres presencias que acompañaban a la morena, aunque los otros también tenían un aura muy peculiar.

-¡agh! esto está muy amargo y fuerte ¿qué es?

Kardia miraba a su compatriota esperando una respuesta, desgraciadamente Defteros no podía ver a los fantasmas, como su novio Asmita, por lo cual no escucho la pregunta del escorpión.

-oye, ¡te estoy hablando!

-es té de ajenjo.

Asmita se encargó de responder, ese fantasma es muy ruidoso.

-Kardia, compórtate, ya se te dijo que el joven Defteros no puede vernos, así que deja de molestar.

-¡Tsk! no es mi culpa que sea un inútil.

-¡Kardia!

-ah, ¿siempre es así?

-¡me temo que sí!

Calvera y los gemelos suspiraron negando con la cabeza, de verdad no tenía modales.

Defteros se giró a donde sabia estaban los fantasmas, no podía verles, pero si podía ver como las tazas se elevaban y el contenido de estas se evaporaba poco a poco.

-Lamento mucho el no poder atenderles como es debido, pero desgraciadamente carezco de las habilidades que Asmita y los demás tienen, perdón por mi falta de cortesía.

Tres chicos se ruborizaron ante el comentario del joven, cayendo rendidos antes esos ojos azules tan tiernos e inocentes y esa hermosa sonrisa adornada por un colmillito muy coqueto.

-no...No se preocupe, mis compañeros siempre son así, muchas gracias por su atención.

Shion, Degel y Albafica le veían embelesados, de verdad era un joven muy lindo.

-no sabía que los griegos podían ser tan encantadores y educados.

-ni yo...y eso que vivo con uno desde hace años

-¡Qué! óyeme Degel, ¿qué quieres decir?

-ja, ja, ya te lo bajaron alacrán.

-de verdad es muy lindo.

-¡Albafica!

-decías cangrejo.

Defteros les veía confundido, la mirada de Shion era muy linda y tierna, pero la mirada de Manigoldo le daba miedo, en especial porque venía acompañada de un aura muy pesada y agresiva.

-ejem...terminaron de coquetearle a Mi Novio

Asmita se encontraba parado a sus espaldas, muy molesto y con los brazos cruzados, los tres jóvenes enamoradizos solo se encogieron en su lugar, avergonzados por su comportamiento. El rubio bufo molesto, la verdad es que ya estaba acostumbrado a que la gente le coqueteara a su novio... ¡pero no en su casa! Ya más calmado se acercó hasta Alba, su vacía mirada se clavó en esa alma y comenzó a inspeccionarla.

-mmm, tienes razón, es una situación muy complicada, está atrapado en un punto intermedio

-lo sabemos, por eso queremos regresarlo, aún tenemos una oportunidad, si encontramos su cuerpo podríamos regresarle, pero el problema es que no sabemos dónde está y el único que puede decirnos es Albafica, pero no recuerda nada, por eso lo traje contigo, ¿crees que puedas ayudarnos a que recuerde?

Asmita se quedó meditando unos minutos, escaneando al chico, los demás esperaban impacientes su respuesta.

-mmm, creo que sí, podríamos utilizar un viaje astral, abrir una puerta en su mente y permitirle a su alma regresar a ese día.

-¡Enserio! ¿de verdad puedes hacer eso?

Los gemelos le miraban emocionados, igual que el resto. Asmita desvío el rostro y comenzó a rascar su nuca.

-bueno, en teoría si, puedo abrir la puerta es solo que... verán, esa técnica pose un alto riesgo, gasta demasiada energía y, si yo llego a agotarme antes de que él termine de recuperar su memoria, pues... su alma quedaría atrapada en un bucle espacio tiempo, perdiéndose para siempre.

La noticia les asusto, Albafica no tardo en abrazarse a su amigo, tal vez sería mejor no recordar.

-valla, eso suena peligroso... ¡hay que hacerlo!

-¡Calvera!

-¿qué?

-¡cómo puede decir eso!, no arriesgare a mi pequeño.

-pero, se nos acaba el tiempo, tenemos que traerlo de vuelta ya.

-entonces buscaremos otro método, lo siento querida pero concuerdo con Sage, es muy peligroso y...

-y ustedes son los que no entienden. Haber, vamos por partes, Asmita dice que el problema es su energía, ¿cierto?

-cierto.

-pues para mí eso no representa ningún problema, yo tengo energía ilimitada y, también puedo hacer que esta fluya a él, así no se cansara ni terminara el ritual antes de tiempo.

-en...enserió, ¿puedes hacer eso?

-por supuesto, aparte, podemos tomar la energía de este par (señalando a los gemelos), claro, si no les molesta ayudar.

Los hombres se miraron entre si y aceptaron, eso sonaba interesante.

-lo ven, problema resuelto. No te preocupes cariño, te encontraremos y salvaremos, lo prometo.

Por unos segundos Albafica logro sentir el calor recorriendo todo su cuerpo, la mirada cálida de los mayores y la sonrisa de sus amigos le reconforto, hasta hace unos meses era un ser solitario y retraído, pero ahora...parece que la muerte le había sentado bien. El chico limpio una lagrimilla de su ojos y miro a...su nueva familia.

-gracias...muchas gracias chicos.

***...***...

Prepararon todo para el ritual, Asmita y Calvera purificaban el ambiente con incienso mientras recitaban una serie de oraciones, cada uno en su idioma natal. El Hindú se había colocado una túnica naranja, soltó su largo y rubio cabello y se sentó frente a Albafica y Kardia. El heleno le acompañaría como protección, en caso de que se encontrara con algún poltergeist o ese dragón.

-tengan mucho cuidado, kardia regresa...regresen los dos.

-no te preocupes francés, estaremos bien.

-Kardia, cuida muy bien a Albafica, está claro.

-relájate cangrejo, te traeré a tu pescadito de vuelta, sano y salvo.

El carmín se apodero de las mejillas de Albafica, por alguna razón, últimamente ya no le incomodaban las constantes indirectas de Kardia sobre él y una posible relación con Manigoldo, incluso la idea comenzaba a gustarle.

-Sean precavidos, no interactúen con otros fantasmas, nada de bromas a los humanos y no intenten cambiar el pasado, y lo más importante, ¡eviten que su alma les vea! ¿Entendido?

-Hey, porque solo me ven a mí, - se quejó el heleno ya que todas las miradas estaban clavadas en su persona,-Albafica también va.

El resto solo rodo los ojos y suspiro desganado.

-Kardia, solo no lo eches a perder.

-eres cruel francesito.

-bien empecemos.

Asmita tomo la pose de flor de loto, saco un rosario de entre sus ropas y comenzó a orar. Calvera, Sage y Hakurei se encontraban a su espalda, la dama coloco sus manos en la espalda del rubio, mientras los gemelos lo hacían en sus hombros, cerro sus ojos y dejo que la energía fluyera al representante de Buda, controlando el flujo ya que no quería que el chico se desmayara por exceso de energía.

Kardia y Albafica se encontraban sentados en una especie de círculo, el cual era rodeado por otros seis, con escenas algo grotescas, de acuerdo a Asmita, cada una representaba un infierno. Estos comenzaron a brillas y dirigir su energía al centro, pero solo Kárdia y Albafica le veían.

Toc-Toc-Toc-

Se escuchó un fuerte toquidos, de improvisto todo se volvió negro, Asmita, Calvera, Manigoldo, todos habían desaparecido, solo se encontraban ellos dos en esa amplia sala, la cual era rodeada por una extraña neblina purpura.

-Degél, ¿dónde estás?

Los jóvenes se levantaron de golpe mirando a todos lados. , El golpeteo regreso. Unos pétalos de cerezo surcaban el cielo, desplazándose cual mariposas. Los chicos miraron asombrados como dos árboles se materializaban frente a ellos, los cerezos vigilaban una enorme puerta de madera que les invitaba a entrar.

-¿qué creen que este pasando?

-no lo sé.

Shion y los demás veían todo desde un rincón. Los adultos mantenían los ojos cerrados, mientras Kardia y Albafica caminaban directo a la pared donde se encontraban los arboles pintados.

El heleno rozo la puerta con sus dedos y esta comenzó a abrirse. Albafica retrocedió espantado, se escondió tras de Kardia, abrazándose a su cintura.

-creo que debemos entrar.

-estas seguro, se ve peligroso...por qué mejor no le preguntamos a Asmita y...

-vamos pescadito, no seas miedoso.

***...***...

-¿qué creen que vean?

Shion se asustó un poco al ver a su primo y a Dégel. Ese par estaba molesto, rechinando los dientes y apretando los puños con fuerza, no les gustaba para nada ver a esos dos de empalagosos. Kardia había abrazado a Albafica intentando calmarle y animándole a que entraran, por su parte el menor se escondía en su cuello, le aterraba la idea de quedar atrapado ahí, pero también quería recuperar la memoria. La temperatura bajo drásticamente cuando el Heleno cargo a Albafica, cual princesa, soltó una patada abriendo la puerta de golpe y brinco al interior.

Se escuchó un fuerte portazo y la pared brillo. Manigoldo y los demás corrieron hasta ahí, incluso Degél se asomó al otro lado pero nada, ni rastros de Kardia y Albafica, se giraron a ver a Asmita, pero este y los demás se encontraban en una especie de transe.

-pues...yo creo que van a tardar un poco... ¿quieren algo de comer?

Defteros les miraba con una sonrisa inocente, no entendía muy bien lo que ocurría, pero, sabía que cuando Asmita se ponía en modo trance se tardaba horas.

-¿tienes pizza?

-¡Manigoldo!

-¿Qué?, tengo hambre.

***...***...

AHHHHHHHHH!

Sabía que llevar a Kardia no era tan buen idea, jamás escuchaba y era muy impulsivo, al menos le hubiese permitido ir con Asmita para preguntar un consejo, pero por otro lado le daba miedo ir solo y Kardia era un excelente guerrero.

-Wiii, vuela, vuela, no te hace falta equipaje, ¡Vuela!

-¡ya cállate y haz algo!

Los jóvenes caían en picada, la bendita puerta se había abierto a unos 15000 pies de altura y Kardia la atravesó sin ninguna precaución, el menor estaba asustado, mientras Kardia se divertía dando vueltas en el aire. Caían a gran velocidad, incluso estuvieron a punto de chocar con un avión pero el transporte paso antes que ellos, la ciudad se acercaba poco a poco, los edificios se hacían cada vez más grandes...lo mismo que las calles.

-bien, es hora de aterrizar.

Kardia lo tomo de la cintura, el griego intento teletransportarse al suelo...pero no funciono. Fueron tres intentos más con el mismo resultado, no lo lograba...y el pavimento se veía cada vez más cerca.

-Kardia.

Abrazo con fuerza a Albafica, giro y cerró los ojos, al menos intentaría que el menor no resultara tan dañado. A escasos centímetros se detuvieron en seco, todo el escenario giro y terminaron cayendo de forma invertida, Kardia arriba de Albafica, pero desde una altura de unos 10 cm.

-¡auch!

-¡ay mamá! pensé que moriría...de nuevo.

-¿qué paso?

-no lo sé... ¿estás bien?

-sí.

Se miraron por unos segundos intentando calmarse, ¡estaban vivos!...casi.

-em... ¿te puedes parar? pesas.

-¿eh? a si...perdón.

Kardia lo ayudo a pararse.

-oye...mejor no le contamos nada de esto a mi cubito, si no termino en un ataúd de hielo.

-me parece bien... ¿dónde estamos?

Se encontraban en una gran avenida, rodeados por tiendas, todo estaba desierto, ni carros, ni gente. Albafica veía a todos lados, ese lugar se le hacía conocido. De improvisto, el menor sintió una fuerte punzada en la cien, lo cual le obligó a cerrar los ojos y llevar sus manos a la cabeza, no reacciono hasta que Kardia le jalo del brazo corriendo hasta la acera.

-¡cuidado!

Salido de la nada, un automóvil cruzo a gran velocidad, a este le siguió otro y otro, pero no fue todo, la gente comenzó a materializarse poco a poco. Kardia jalo a Albafica y se escondieron en un pequeño callejón.

-¿Donde estaremos?

-estamos...cerca de mi casa, aquí es a dónde vengo a hacer las compras.

Salieron de su escondite y comenzaron a andar entre la gente, parece que no les veían, de lo contrario no le quitarían la vista a Kardia por su extraño atuendo. Decidieron ir a la casa del menor, si tenían suerte encontrarían una pista o algo. A media cuadra Kardia se detuvo, el chico se quedó parado frente a un escaparate, viendo las televisiones.

-¿Qué pasa?

-esto ya ocurrió, recuerdo ese partido, aposte con Manigoldo a que Milán ganaría, el que perdiera lavaría los baños por un mes, recuerdo ese gol, fue el de la victoria.

Albafica miró el televisor, los aficionados festejaban mientras el árbitro pitaba el final del encuentro.

-esto ocurrió hace dos meses y medio, el 18 diciembre.

-el día que...tenemos que ir a mi casa, tal vez aun no ocurre y...ah...

Kardia le arrastro de nuevo, entraron a la tienda de electro domésticos, escondiéndose detrás del aparador. Albafica casi se va de espaldas cuando se vio pasar a través de vidrio. Un vivo peli celeste avanzaba entre las personas, leyendo la lista de compras que su padre le dio, por lo general Lugonis siempre le acompañaba a surtir la despensa pero ese día conto con mucho trabajo por lo que se fue temprano a la oficina, sin saber que a partir de ahí no volvería a ver a su retoño. Los viajeros comenzaron a seguirle, desde una distancia prudente, finalmente resolverían el misterio.

El joven entro a varias tiendas, compro pescado, fruta, verdura, pastas y al final un ramo de rosas...el amor lo estaba volviendo cursi.

-hay pero que aburrido, ¿ya te van a secuestrar?

-¡Kardia! ya te dije que no lo sé, ni siquiera recordaba haber tirado el helado en ese pobre niño.

-pues yo creo que lo hiciste a propósito, eres malo Albita.

-¡no es cierto! ¿que no viste como esa señora gorda me empujo?

-pues fu tu culpa, pa' que le ganas el ultimo helado de choco-menta.

-ay...por qué no vino mejor Degél.

-¡oye!

El vivo salió de nuevo a la calle, ya tenía todos los víveres, y la reprimenda de una furiosa madre, estaba cansado y solo quería regresar a casa. Le dio una ojeada a su celular esperando encontrar algo, 0 mensajes 0 llamadas, suspiro desganado, le habría gustado mucho estar con su novio pero, Minos tenía que resolver unos asuntos familiares y no podía verle, avanzaba despacio a su casa, aunque miraba de vez en cuando a la calle, por alguna razón se sentía vigilado.

-por favor dime que ya no vas a otra tienda.

-no, creo que voy para mi casa.

-al fin, pues andando, igual y en el camino te roban je, je, je...es broma Albita no te enojes, sabes que me gusta... ¿Albita?

El menor se había detenido un par de metros atrás, Kardia se acercó, preocupado por la mirada de terror que el chico tenia.

-Albafica... ¿qué pasa?

El peli celeste señalo a una enorme sombra que se encontraba parada en el techo de una tienda. Era tan grande como el dragón...pero no era él. Esta sombra era distinta, tenía enormes alas, parecidas a las de un ave, el cuerpo de un enorme felino pero su cabeza era la de un águila enorme, aparte, su cola, esa se balanceaba de un lado a otro, como si fuese una serpiente.

La sombra se giró a donde Kardia y su compañero estaban, las ánimas reaccionaron rápido y se ocultaron en una carnicería antes de que esa cosa les viera. Comenzó a brincar entre las tiendas, tirando algunas macetas y mercancía, le encantaba hacer esas diabluras, avanzaba despacio, siguiendo a su presa, al final se adelantó un poco, listo para sorprenderla.

Albafica casi llegaba a su casa, era extraño pero, la calle había quedado desierta como por arte de magia, ni siquiera se encontraban sus pequeños vecinitos jugando como de costumbre, bajo una escalera listo para entra en la cerrada, sin embargo, al bajar el último escalón se encontró con una gran sorpresa.

-¡Hola amor, vine a visitarte!

Los ojos de Minos brillaron con malicia, mientras una tétrica sonrisa adornaba su rostro.

Cuando Kardia y Albafica llegaron a la casa del chico la encontraron vacía, ni rastros del peli celeste o de las compras.

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Y ese acabo, espero la actualización fuese de su agrado.

Si llegaron hasta aquí se los agradezco, me hace muy feliz saber que a alguien le gusta mi historia.

Alexandra (Tifa) muchas gracias por tu comentario. Creeme, muchos conducimos así, yo aun no entiendo como sigo aquí…ne me han de querer ni arriba, ni abajo, je,je. Pero es mejor tener cuidado, no sabe uno cuando se le acabe la suerte, y no queremos que nada malo te pase, cuídate. Pobre borrego, con la familia que se carga debe ser difícil salir bien librado, no me quiero imaginar sus viajes familiares XD. Ya nos estamos enterando de lo que le paso al pescadito, ahora el problema será como resolverlo.

pd, el siguiente fic ya casi esta, es que Ángelo cuesta más trabajo que Milo, porque no es tan tierno ya que es un poco más grande y quiero que sea tan cute como el fic anterior, pero ya casi esta.