Capítulo 12

¿Para dónde?

-no...no lo sé...yo…

Los jóvenes veían a ambos lados de la calle, buscando, Kardia se trepo en una barda mientras Albafica intentaba recordar, las escenas de ese día desfilaban en su mente como si fuese una película, se vio a si mismo bajando las escaleras, revisando su móvil en la espera de algún mensaje de su...sus ojos se abrieron sorprendidos, Minos, él se había encontrado con Minos.

-Kardia, Kardia!- llamo a gritos a su compañero, que no tardó en aparecer a su lado- Minos, recuerdo que me encontré con Minos, él estaba aquí...esperándome.

-entonces...si fue él.

-¿eh?

Kardia había susurrado lo último pero Albafica le alcanzo a escuchar.

-¿a dónde fueron? recuerdas, ¿recuerdas a donde te llevo?

-yo...creo que- llevo sus manos a la cien, forzando a sus neuronas a trabajar, imágenes borrosas aparecían ante sus ojos.- creo que...un edificio abandonado o algo así.

El mayor tomo su mano y se echaron a correr por la izquierda, había una fábrica abandonada a unas cuadras de ahí, lista para su próxima demolición.

***...***...***...

El miedo invadía poco a poco al peli celeste, su "querido" novio le había llevado a un lugar muy solitario, apretó con fuerza el ramo de rosas, esto le daba mala espina, sintió una fuerte punzada en su dedo, se había espinado.

-¡ahu!

-mm, ¿qué paso? déjame ver.

Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando Minos acuno su mano entre las suyas, el peli plata sonrío divertido y procedió a lamer la sangre del menor. Si bien era una escena muy provocativa y erótica (odio admitirlo pero Minos es muy sexi) Albafica no le veía así, la mirada que Minos le dirigía activo su instinto de supervivencia, retiro su mano de golpe mientras retrocedía un poco.

-estoy bien...gra...cias

Si antes deseo estar a solas con Minos, estas ganas había desaparecido, su compañero le había arrastrado a ese solitario lugar, sin darle tiempo de avisar a su padre o dejar almenos las compras.

-y, ¿cómo te fue? ¿Arreglaste los asuntos pendientes con tus...familiares?

Minos sonrío y se acercó despacio.

-sí, arregle todo con mis...hermanos.

-¿tienes hermanos?

Albafica le veía curioso, ahora que lo pensaba jamás se habían puesto a platicar sobre sus familias, su relación se centraba en los halagos del mayor, que lo tratara como un importantísimo tesoro y que Albafica se dejara consentir...nada más.

-em, yo...creo que debería ir a casa, ya es tarde y mi papá se preocupara.

Intento escabullirse por un costado pero el noruego no le dejo, Minos lo sujeto con fuerza del brazo, pegándolo a su cuerpo.

-porque la prisa cariño, solo quiero divertirme un poco.

-No, ¡suéltame!

Albafica termino estampado en una de las paredes, sus compras cayeron al piso, Minos le apretó con fuerza dejando marcas en sus brazos, el chico comenzó a lamer su cuello, mordiéndole de vez en cuando. Albafica intentaba liberarse, se retorcía e intentaba patearlo pero no conseguía zafarse.

-ah, de verdad eres exquisito, me habría gustado jugar contigo un rato pero...de verdad es un desperdicio.

El chico no entendía nada, pero la mirada y el tono de voz que su compañero usaba lo asustaban muchísimo. El ruido de un motor capto su atención, Minos giro a Albafica, haciendo una llave en su brazo, cubrió su boca y clavo su vista al frente.

Un Maserati rojo se detuvo frente a ellos, Albafica suspiro aliviado creyendo que la ayuda por fin aparecía...pero no fue así. Otro joven peli plata apareció y Albafica no tardo en reconocerlo.

-Tardaste Lune.

-lo siento, trafico...veo que tienes la situación controlada.

Los ojos del peli celeste se abrieron horrorizados, Lune se acercaba...con una inyección en mano, mordió la mano de Minos, pataleaba y se zangoloteaba buscando zafarse pero no lo conseguía, una lagrima escapo de sus ojos cuando la jeringa penetro la piel de su cuello, el líquido avanzo quemando su interior y adormeciendo sus nervios, la fuerza le abandonaba poco a poco, todo comenzó a dar vueltas y los parpados pesaban cada vez más, al final la droga cumplió su objetivo y Albafica no opuso más resistencia.

Minos le cargo y lo coloco en la cajuela del auto.

-ya sabes que hacer.

-sí señor.

-ten mucho cuidado, vigílalo bien, no olvides lo importante que es.

-despreocúpate, tengo todo listo.

-ok, yo iré después para ver cómo marcha todo.

Lune se trepo al auto y comenzó la marcha, el vehículo dio vuelta en la esquina justo cuando un par de ánimas llegaban.

***...***...***...

-¡ahí esta ese imbécil!

Minos se encontraba recargado en la pared, tomo unas papas, de las compras del menor, y se puso a comer, con molestia pateo el ramo de rosas que estaba al lado, odiaba las flores.

-¡Tú!

El alma de Albafica estaba por irse a los golpes contra él pero Kardia le detuvo.

-recuerda lo que dijo la barbi, no podemos interferir, tendrá su merecido lo prometo, pero ahora tenemos que buscar tu cuerpo.

Albafica le miro enojado, pero acepto. Dieron una mirada rápida, no se veían rastros de él por ningún lado, tal vez dentro. El chico estaba por adentrarse en el edificio cuando Kardia le detuvo y señalo al piso, marcas de un auto.

-no puede ser, crees que.

-de ser así estamos en problemas, parece que no solo fue él, pero creo tener una idea de quien lo ayudo, vamos tenemos que buscar a Lune antes de que...

-¡puaj, que porquería! Mierda, tengo mucha hambre.

Minos había arrojado la bolsa al suelo, un fuerte rugido provenía de su estómago, llevo su mano hasta esa zona, ¡Demonios! el monstro que guardaba en su interior clamaba por alimento. Dirigió su mirada a ambos lados del callejón, no había nadie, una sonrisa adorno su cara, un bocadillo antes de regresar le caería bien.

-¿qué hace?

Albafica veía confundido al peli plata, este había comenzado a hablar en una lengua extraña mientras cerraba los ojos y se tambaleaba de un lado a otro.

-¡escóndete!

Kardia lo tomo del brazo y le jalo hasta una barda cercana, aun podían ver al noruego, la lengua la conocía, era griego, un griego muy antiguo.

Lo que ocurrió a continuación les dejo sorprendidos. La sombra de Minos se separó de su cuerpo, se alejó un par de pasos y comenzó a extenderse, al final se deformo tanto que solo parecía una gran mancha de tinta, esta se abalanzo contra Minos envolviéndolo por completo, se creó una gran masa negra que se expandía poco a poco. Primero aparecieron dos grandes protuberancias que tomaron la forma de unas alas, después se escuchó un silbido y en la parte inferior, de lo que parecía un cuerpo, apareció una serpiente, el cuerpo parecía el de un felino pero la cabeza era la de una ave enorme.

-no puede ser...

-¿qué es eso?

Las almas veían asombrados la transformación, Minos se había convertido en un Grifo.

Hambre, la bestia en el interior de Minos tenía hambre, jamás estaba satisfecho, desplego sus enormes alas listo para volar y buscar un alimento pero... ¡plack!...un ruido capto su atención.

Unos ojos avellana veían incrédulos la escena, un joven vagabundo que habitaba ahí parpadeaba ante lo que sus ojos veían. El castaño se había despertado debido a los gritos de Albafica, se asomó por la ventana de la primera planta, donde le gustaba dormir, y observo el secuestro del joven, bajo corriendo las escaleras, intentando ayudar pero, cuando llego el carro se había esfumado y una enorme plasta negra se transformaba poco a poco.

-Ka...Kardia, ahí.

El menor señalo un agujero al otro lado de la pared, un indigente veía asombrado la escena.

-no puede ser...hay un...

-un testigo...hay un testigo de mi secuestro...

El grifo rugió, desplego sus alas y se lanzó directo al lugar de donde provino el ruido. Su cuerpo atravesó la pared y fue a dar al otro lado, solo encontró un cuarto sucio, pero muy amplio, con las paredes llenas de grafitis y restos de latas de conserva. Pero sus sentidos se encontraban muy desarrollados, alcanzo a escuchar los pasos de alguien alejándose por el pasillo, acompañados de una respiración agitada y un latido muy acelerado, sonrío divertido, hace mucho que no cazaba a un vivo, grazno con fuerza y se lanzó al ataque.

Tardaron algunos minutos antes de echarse a correr, ¡al diablo si podían intervenir o no! tenían que salvar a ese vagabundo, era el único testigo y debían llevarlo ante las autoridades.

***...***...***...

El castaño corría desesperado, se detuvo a respirar ocultándose tras un muro, ¿qué diablos era esa cosa? pegó un brinco al ver como una lata de pintura se desparramaba en el suelo, sin motivo aparente, trago grueso y se desplazó hasta el siguiente pasillo de ahí...directo al sótano.

Si llegaba hasta ahí podría escapar por las alcantarillas, había una segunda opción pero, bien podía escapar por el área norte pero algo en su interior le decía que tenía que mantenerse alejado de ahí, algo moraba en ese lugar y era tan terrorífico como aquello que le seguía.

Llego hasta las escaleras y de ahí bajo de dos en dos, atravesó el área de máquinas y llego hasta una especie de vertedero, se hizo con una barra de metal y destrabo una alcantarilla, un rugido lo hizo brincar, tomo una gran bocanada de aire "fresco" antes de arrojarse al interior.

El grifo llego hasta el vertedero, sus ojos buscaban a su presa pero el lugar se encontraba desierto, se acercó despacio hasta la alcantarilla... ¡puag! ¡Apestaba Horrible! Esa maldita rata resulto ser muy escurridiza, decidió parar la cacería después de todo, ¿quien le creería?

Estaba por atravesar todos los pisos hasta el techo cuando unos ruidos captaron su atención...proveniente de la parte norte.

***...***...***...

-¡Ah!

-¡Agáchate!

El peli celeste se escondió tras la mesa, conque eso era un poltergeist, de verdad eran aterradores. Kardia se encontraba peleando contra una especie de humanoide con grandes garras y colmillos; al entrar se habían equivocado de camino y fueron a dar a la parte norte del edificio, donde se encontraron con tres poltergeist, los esbirros les atacaron en el acto, Kardia los mantenía alejados con esa extraña uña que crecía en su mano. Lanzo a uno lejos mientras cortaba a otro, el tercero fue a dar al suelo gracias u una cubeta que Albafica le lanzo a la cabeza, la verdad el chico uso un poco de energía pero no supo ni como lo hizo.

-¡corre!

Salieron disparados del lugar, bajaron unas escaleras y al cruzar una puerta llegaron a un pequeño patio, frente a ellos otra puerta roja, se encaminaron hasta esta cuando se abrió de golpe, dos poltergeist salieron de frente.

-qué diablos es este lugar, una casa de retiro para poltergeist.

-Kardia

-quédate detrás de mí. Kardia se colocó en posición de pelea, listo para defenderse- adelante idiotas, no les tengo miedo.

Uno de los poltergeist rugió, se arrojó directo a ellos avanzando cual araña, brinco a la pared y de ahí directo al heleno. Todo ocurrió en cámara lenta. Una enorme sombra broto de la pared, el ave abrió su pico y atrapo al poltergeist en el aire, partiéndole a la mitad. Los esbirros bramaron furiosos y se arrojaron contra el nuevo intruso, dos brincaron a la cara y comenzaron a golpearle, otro brinco a sus alas las cuales comenzó a morder, mientras el último arañaba sus patas.

Kardia aprovecho la distracción, tomo de la mano a su compañero y se echó a correr directo a la puerta, por suerte el grifo no les vio.

-ah, por poco, terminamos en un fuego cruzado.

-Kardia, el vagabundo, crees que Minos...

-mmm, no, no lo creo, posiblemente se le escapo y...

Kardia, Albafica, ¿me escuchan?

La voz de Asmita resonó en sus cabezas.

-¿Barbi eres tú?

¿Cómo que Barbi?

-oh, entonces prefieres Bratz o Rapunzel, porque no te pareces a ninguna monsterHig que recuerde y...

¡Qué dijiste infeliz!

-perdónalo Asmita, no lo decía enserio. ¿Qué sucede?

El hechizo está por terminar, parece ser que ustedes ya saben lo que necesitaban, la puerta comenzó a cerrase.

-¡Que! no espera aún nos falta investigar algo y...

No puedo evitarlo Kardia, no soy yo quien la cierra, es Ganesha, el Dios cree que ya no la necesitan y los expulsa...lo siento. Deben de regresar ¡Rápido!

-pero, ¿por dónde?

La puerta les siguió todo el camino, ¡búsquenla!

Los jóvenes miraban en todas direcciones, no veían nada.

Un fuerte estruendo les sorprendió, un Poltergeist cayó cerca de ellos, el esbirro estaba muy dañado, tenía heridas y le faltaba una pata, de su extremidad se desprendía un humo negro acompañado de un aroma nauseabundo. Kadia hizo crecer su uña listo para defenderse...pero Albafica le detuvo.

-¡ahí...la puerta!

El menor señalo una pared, al girar, asustado por la intromisión del espectro, alcanzo a ver un halo de luz, esta creció poco a poco hasta formar una puerta. Se escuchó un crujido y la puerta comenzó a cerrarse, pero eso no fue todo, otro poltergeist apareció, el animal pelaba sus colmillos mirando desafiante al frente, directo al Grifo. Kardia no dudo cargo a su compañero como costal y corrió directo a la puerta, alcanzaron a cruzar antes de que esta se cerrar. Albafica observo como cuatro enormes manos cerraban el portón, mientras una especie de...hombre elefante, les dedicaba una cálida mirada.

-hay, hay, por poquito y no la contamos, casi nos cierran, ¿estás bien?

-si...gra...gracias, ¿tu esas bien?

-sí, aunque algo adolorido y...

-¡Kardia!

Una voz muy conocida se escuchó a sus espaldas, el heleno no tardo en girar a ver quién le hablaba.

-¡Francesito, eres tú!

-¡grrr!

La mirada de Degel no era muy agradable, el francés le veía hecho una furia. Los ojos azules no tardaron en buscar el porqué de su enfado. El rubor lo cubrió al ver la posición tan comprometedora en la que se encontraba. Al entrar cayeron al suelo, Albafica debajo y Kardia encima de él, con la cara un poco más arriba del obligo y sujetando sus caderas. El heleno se paró de golpe y corrió a abrazar a su celoso compañero.

-no te enojes mi cubito, te juro que no es lo que parece, sabes que te soy completamente fiel, lo que pasa es que nos venían siguiendo y como alba es tan lento pues lo tuve que cargar y al entrar caímos y...

Degel sonrío ante el nerviosismo de su pareja, Kardia intentaba explicarse pero al final la lengua se le trababa y sus nervios lo traicionaban, ya más relajado abrazo a su compañero y le regalo un casto beso en los labios.

-está bien, no te preocupes, entiendo, me alegra que regresaran.

-Alba-chan ¿estás bien?

Manigoldo corrió a levantar a su compañero, que se veía muy cansado y deprimido.

-que ocurrió, no te lastimaste verdad

Para sorpresa del italiano Albafica no tardo en arrojarse a sus brazos, estrechando con fuerza como si su vida dependiera de ello, el chico comenzó a sollozar mientras se ocultaba en el pecho de su amigo.

-fue él Manigoldo, fue Minos, Minos me secuestro.

*****...*****...*****...*****...*****...

Y se terminó, espero que el capítulo fuera de su agrado ^.^

Pero no se enojen, les dejo otro como compensación por la tardanza.