Título: La Rosa de Slytherin.

Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.

Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.

Capitulo III: Sólo el principio.

Severus Snape había estado fortuitamente en aquel antro de mala muerte, supuestamente debía ver a un traficante de ingredientes para pociones, quien nunca llegó. Había decidido esperar pero nadie llegó.

En el momento que decidió que ya había tenido suficiente y que no estaría esperando más a su proveedor, se encontró con una escena inquietante; Albus Dumbledore era acompañado por una mujer extraña. Sabía que no debía hacer esperar a su señor, que ya había hecho que el Señor Oscuro esperara mucho y el no era precisamente una persona paciente. Decidió esperar y ver lo que sucedía.

Siguió a aquellos dos… Eran demasiados extravagantes para no notarles.

Ambos se encerraron en una habitación y Severus Snape sintió náuseas al pensar que aquel viejo tendría una cita con aquella bruja para sabrá Merlín qué…

Como buen seguidor de su Señor, decidió espiar para saber que te amaba el viejo.

—Como ya te he explicado, Sybil querida, necesito una profesora de adivinación. ¿Eres descendiente de Casandra, señorita Trelawney?

—Si, director.

—Muy bien. Tiene el puesto.—Murmuró Dumbledore.—Felicidades, es a partir de ahora la nueva profesora de adivinación.

Severus pensó que aquello era una muy mala broma. A él le habían denegado su petición para ingresar como profesor de Pociones. Era un pedido de su señor. Debía infiltrarse. Pero falló miserablemente. Él era el maestro de Pociones más joven de la época, sus notas eran excelentes y aquella mujer sólo por ser una descendiente de una vidente recibía un puesto de arriba.

Dumbledore sabía que él era un mortífago, todo Slytherin era considerado uno. Siempre que salías de Slytherin era para unirte al señor oscuro. Ese era su destino y único camino. Él camino del poder, de grandeza. Su meta en vida. Servir y ser leal al lado oscuro. Ese era el estigma de todo Slytherin.

—El que tiene el poder para destruir al señor oscuro se acerca, nacido de aquellos que le desafiaron tres veces. Nacerá al morir el séptimo mes….—Severus se vio interrumpido por unos pasos acercándose hacía donde estaba…

Un hombre golpeó la puerta de forma brusca y el simplemente tuvo que retirarse.

Aquello había sido una profecía. Debía ir con su señor.

~●~HP

La "guarida" del Señor Oscuro estaba desierta, sólo un hombre en aquel trono. Severus hizo una reverencia exagerada, para luego caer de rodillas.

—¿Y bien, Severus?—Snape sintió escalofrío de tan solo escuchar a ese hombre.

—Mi Lord, esa persona nunca apareció… Hoy vi a Dumbledore en el lugar, estaba con una mujer—Los ojos del Lord brillaron divertidos cosa que Snape no pudo ver.

—¿Quién Era?

—Sybil Trelawney. La profesora de Adivinación recién contratada por Dumbledore. Y creo que fui testigo de una profecía que le afecta directamente a usted, mi señor…

—Dime palabra por palabra lo que dijo la mujer.—Su tono fue más frío.

—" El que tiene el poder para destruir al señor oscuro se acerca, nacido de aquellos que le desafiaron tres veces. Nacerá al morir el séptimo mes…" Eso fue todo lo que pude escuchar. Alguien fue a buscarlos luego..—Severus esperaba un crucio o algo parecido. Nada sucedió. Su Lord estaba muy perdido en sus pensamientos.

—Severus…

—Si, mi Lord…

—Tu brazo.—Severus reveló su marca oscura y Lord Voldemort procedió a llamar a sus seguidores.

Poco a poco los mortífagos aparecieron.

—Mis leales seguidores, hoy nuestro compañero Severus Snape trajo noticias alarmantes…—Dijo haciendo una pausa dramática. Los mortífagos parecían angustiados.—Una profecía. Un niño nacerá con el propósito de destruirme.

Inmediatamente hubo conmoción en general.

—Nuestros camarada sólo pudo escuchar tres líneas, con suficiente información en ellas.—Todos estaban expectantes—. "El que tiene el poder para destruir al señor oscuro se acerca, nacido de aquellos que le desafiaron tres veces. Nacerá al morir el séptimo mes…."

Todo se descontrolo, ¿Era posible que alguien tuviera tal poder? ¿Un recién nacido? ¿ Un niño por hacer? ¡Imposible!

—Calma, mis fieles seguidores. Por suerte tenemos un espía.—Un hombre empezó a temblar por miedo.—Wormtail, ¿Sabes algo de ellos? ¿Acaso alguien espera un niño?

—N-Nacieron dos niñas, mi señor. De los Abbott y Bones.

—Lo pondré de otra forma, ¿Algún miembro de la orden espera un niño?—Voldemort se veía más molesto.

—D-Dos, mi señor. A-Alice Longbottom está embarazada. Y… Y…

—¿Quién más, Wormtail? Dime…

—L-Lily P-Potter, mi señor.

Voldemort sonrió triunfal.

Severus sintió que le faltaba el aire. ¿Lily? ¿Lily embarazada? Ahora ella sería cazada por los mortífagos y por su señor en persona. Debía hacer algo, debía salvar a Lily.

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Los mese pasaron y su señor había decidido que el niño nonato de los Potter era aquel "elegido". Snape no supo que hacer. Sólo suplicar por ella.

—Mi Lord, te suplico que la salves a ella.

Voldemort levantó su vista ante la sorpresa que le produjo aquel inusual pedido.

—¿A Quién?.

—Lily Potter… Mata al niño y al padre pero perdona la a ella.

—No te preocupes, Severus. Lo haré.

El Lord estaba sorprendido, no entendía la magnitud de aquellos sentimientos. No podía…

Perdonaría sólo a Lily Potter.

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Severus se sorprendió de nuevo cuando la noticia del nacimiento de gemelas se hizo público. Aquellas niñas debían desaparecer. De seguro se parecerían a James Potter y no a la Lily Evans que siendo un niño conoció.

Estuvo tentado a correr para pedir ayuda a Dumbledore. Pero no. Eso sería un fatal error.

Lily no moriría.

Su amor viviría.

~●~HP

Albus Dumbledore estaba sentado en su sillón muy cómodo, ya estaba ideando un plan para mantener cerca a la niña Potter luego de alejarla de los Rosier.

Debía enviarla con Petunia, pero con Lily viva aquello no era factible. Petunia escribiría a su hermana y Lily sabría que Rose no estaba desaparecida.

Cuando Rose Yelina Potter estuviese en su poder, la niña tendría que ser moldeada acorde a su prospecto del nuevo Salvador. Sería una niña dócil, carente de cariño y hambrienta por migajas de aquello que tanto deseaba, dispuesta a sacrificarse por el mundo mágico. Un Salvador leal a Albus Dumbledore.

Había comenzado un nuevo año y todo estaba mejorando. Las cosas volvían a su lugar.

Los Rosier irían a la cárcel y Voldemort perdería a una de las familias más influyentes de Sangre Pura. Él podría ser reconocido por salvar a una niña inocente de los mortífagos. Oh, claro que sí. Simplemente, brillante. Pero, no. No podría ser reconocido por esto. Estaba devolviendo a su futuro peón a su lugar. No debía ser descubierto. Jamás.

—Albus…—Moody entró a la oficina apresuradamente, se veía nervioso. Él director tuvo que dejar ir su buen humor. Algo había salido mal.

—Alastor, mi buen amigo…—Habló con tranquilidad. Suponiendo erróneamente que las cosas no habían salido mal pero que hubieron ciertas complicaciones.—¿Qué sucedió? ¿ Recuperaron a la niña?

—No, Albus. La niña es de verdad su hija. Y nació de Uxia Rosier. Aún se está recuperando del parto. Nos equivocamos. Perdí mi trabajo—Dumbledore se quedó más blanco que su primer nombre.

—¿Qué? ¿Cómo es eso posible?—Sus ojos brillaron de furia.

—Los Rosier hicieron un…—Moody escupió sangre y una tos horrible lo atacó.

Albus Dumbledore se vio forzado a hacer uso de sus ocultos dotes de Slytherin. Puso su mejor máscara de preocupación y decepción de uno de sus hombres más confiable y valiente.

—Al parecer te hechizaron para que no pudieras hablar del tema. ¿ Te despidieron por asegurar que la niña que tienen los Rosier no es hija legítima de ellos?

—Sí.

—Ya veo.

—Bones hizo los hechizos. Confirmó que era todo verídico. Amaranta Rosier insulto a Bones y le dijo Sangre Sucia. Su marido también estaba furioso y humillado. Evan Rosier Jr. estaba molesto pero supo contenerse. Creo que te equivocaste, Albus. Esa niña si es una de ellos.—Albus se acomodó en su sillón para meditar…

Horas después de la partida del ex Auror, quien le advirtió que debía ser cuidadoso con sus siguientes pasos, Dumbledore estaba pensando sobre lo ocurrido. Los Rosier no habrían podido adoptar a una niña repudiada. Rose Yelina Potter era una niña repudiada. Su hermana Camelia era ahora la nueva heredera.

Y con la fortuita muerte de los padres de las niñas, el juramento se rompería.

Pero no había logrado nada y sólo tuvo que conformarse con un caramelo de limón que guardaba celosamente de todos.

~●~HP

Lord Rosier miró a su hijo mientras bebía whisky de fuego, era una verdadera fortuna que ese hijo suyo se haya casado con una mujer como Uxia Calleigh.

—El ritual ya está completo. Para todos no hay dudas de que Raissa es una Rosier—Dijo complacido.—¿Qué es lo siguiente que tiene esa esposa tuya en mente?

—Quisiera saberlo, padre. ¿Recuerdas que me casé con ella por su forma de ser?

—Creo que lo que nos dijiste a tu madre y a mi es que cancelabas cierto compromiso porque amabas lo que la señorita Calleigh te hacía sentir y que tu forma de ser cambiaba con ella, que aquello estaba bien…—Lord Rosier se burló de su hijo.

—Creo que también estaba desesperado por librarme de Carrow...

—Tu madre casi me hechiza por aceptar.

—Oh, esos fueron meses durmiendo en el sofá. Lo recuerdo… Muy divertido de ver.—El heredero Rosier se burló…—Ella debe hablar con él Lord. Uxia se va a recuperar en unos días y pidamos a Merlín que toda sea para bien.

Al transcurrir los días, Uxia se recuperó del ritual de adopción. Era un ritual más para que su cuerpo tenga las características de uno que pasó por un parto y en la segunda parte se había hecho la adopción de sangre que cambiaba parcialmente la identidad de Raissa, era una Rosier pero aún era la niña que alguna vez llamaron Rose Yelina Potter.

Con el ritual habían descubierto que la pequeña Rose era aún la heredera de los Potter. Cosa que Uxia intuía, la niña no había sido repudiada, aunque si abandonada. Tenía derecho al señorío y a la mayoría de la fortuna Potter por derecho, su derecho de nacimiento. Y tras el abandono, mas por magia que por ley, los Potter no podían designar otro heredero. Ni ninguna familia del mundo mágico por muy poderosa que sea.

Uxia se preguntaba que tanto poseía su niña. Sin lugar a dudas, Raissa Rosier era la heredera con más poder económico de su círculo íntimo de sangre pura. Con la fortuna Potter por derecho y la de los Rosier por adopción; no podría olvidarse de su propia familia, los Calleigh…

La magia de sangre de los Calleigh corría por sus venas. Y todo lo que ellos representaban. Una extensa biblioteca, gran parte de los libros eran prohibidos y con contenido ancestral.

Los secretos de los orígenes de los Calleigh aún eran eso… Un secreto. Algún día lo tendría que pasar a su hija. Sólo así podía ser. Ella si o si necesitaba un heredero y en la pequeña Raissa encontró uno.

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Dumbledore estaba molesto, había perdido su puesto de mago supremo. Él propio Ministro se lo había dicho en persona. Al parecer, Moody había dicho que la persona que denunció a los Rosier era él. Tuvo suerte de no ser despojado de su cargo de director. Y ese cargo era lo único que tenía. Incluso las familias del lado de la luz coincidían que aquello no debía ser aceptado. Que una acusación tal era para una pena mayor y que debía rogar que los Rosier no llevarán aquello más lejos aún. Se había visto sin apoyo de sus seguidores más comprometidos con Su causa.

Raissa Rosier no era al parecer Rose Yelina Potter. Había dado un mal paso. Y este le había costado muy caro.

~●~HP

Fue en diciembre que Uxia determinó que era el tiempo de enfrentarse al Señor Oscuro. Primero debía enseñarle los recuerdos del collar de Raissa.

Tomó el trasladar que su marido le ofrecía y con la bebé de cuatro meses y medio, apareció frente a una mansión con grandes jardines, no reconoció el lugar.

Caminó al lado de su marido, la niña dormía y no estaba enterada de nada. Así era mejor, ignorar que estaba frente a ese hombre.

Uxia ya sabía por boca de su marido que el plan del Señor Oscuro era asesinar a los Potter.

—Evan, trajiste ante mi a tu esposa e hija… ¿Con qué propósito?—La voz era engañosamente dulce y calma.

—Mi Señor, tenemos información que puede interesarle.

—Deja que ella hable.

—Mi Señor, hace un par de meses encontré una niña mágica en un orfanato. La saqué de ese lugar con el firme propósito de criar a la criatura como propia. No pudimos tener hijos propios y necesitábamos un heredero.—Uxia habló con respecto—Días después cuando me ocupe yo misma de ella es que descubrí un colgante que ella llevaba. Él dije en forma de Rosa tenía recuerdos. La niña no es otra que Rose Yelina Potter. Primogénita de los Potter.

—¿Tres niñas?

—Tenemos los recuerdos para usted, mi Lord.

—¿Dices que estaba en un orfanato?—Preguntó de repente.

—Por culpa de Albus Dumbledore. Si esto se sabe será la caída de máximo símbolo de la luz —Uxia dijo con convicción.—El contenido es alarmante. Sólo se que Dumbledore tenía planeado algo para la niña. Quería que Rose fuera criada de tal modo que se mantuviera ignorante de su origen, herencia y poder. Si tiene un pensadero podrá verlos ahora mismo, mi señor.

—Veremos esos recuerdos.—Voldemort recibió el collar de Rosier, sus ojos rojos fijos en el bulto que cargaba la mujer.

Un pensadero apareció y el Lord vio los recuerdos. Uno por uno. Las manipulaciones de ese maldito viejo. Como convenció a los padres de que la niña era una squibs. La lucha de Lily Potter y su promesa de volver.

Aquello no era claro. ¿Por qué hacer todo esto? ¿Tendría que ver con la profecía? Dumbledore buscaba un arma.

Salió del pensadero.

—Ya veo.

—Hubo otro incidente, mi señor. Alastor Moody y otros Aurores ingresaron a nuestra casa. Decían que alguien denunció que en nuestra casa había una niña raptada de un orfanato.—Evan parecía molesto.—Tenían con ellos a la sangre sucia casada con el menor de los Bones.

—La niña sigue con ustedes… ¿Qué paso?

—Un ritual, mi Lord. Raissa es ante la magia, las leyes y el mundo una Rosier. Soy su madre. Aunque

sigue siendo Rose Yelina Potter. Los Potter no repudiaron a la niña, ya no pueden hacerlo. Más cuando está bajo el cuidado de otra noble casa. La magia no le permite hacerlo. Raissa es tanto la heredera de nuestra familia como lo es de los Potter.

—Querían llevarse a la niña. Él ritual de adopción fue la noche anterior… Nos enteramos que fue Dumbledore quien nos acusó. Por eso perdió su lugar como mago supremo.—Lord Voldemort sonrió complacido

—Ya veo.

—Mi Señor, Albus Dumbledore está buscando a la hija de los Potter para algo…

—Primero, esperaremos a que la niña tenga dos años y la llevarán al departamento de Misterios donde sólo ella podrá tomar la profecía que nos vincula.—Los Rosier se vieron sorprendidos.—Raissa es la niña de esa profecía, mis amigos. Sólo debemos ver que dice. Y que implica. La niña es ahora una heredera Rosier y heredera Calleigh. Tendremos quince meses a partir de ahora.

~●~HP

31 de julio de 1981.

El Valle de Godric era un pueblo tranquilo, ningún habitante sabía que allí se mantenían ocultas cuatro personas. Los Potter habían sobrevivido, el deterioro emocional de Lily era más que evidente. Le costaba mirar a sus hijas. Más aún, era incapaz de mostrarle afecto a sus hijas. La pérdida de Rose le había destrozado. Su consuelo era saber que ella está a salvo y lejos del peligro y las manipulaciones de Dumbledore.

Hablando de aquel manipulador anciano, había sido un escándalo la noticia que se filtró en los periódicos sobre la denuncia en contra de los Rosier y la represalias en contra del gran símbolo de la luz. Sin darse cuenta, Dumbledore ya estaba escribiendo su fin.

Camelia y Jasmine eran dos niñas muy agradables, según James. Lily no podía saberlo. Ella se ocupaba de otras cosas y su marido se ocupaba de las niñas.

Lily sentía resentimiento contra si misma, contra James por estar de acuerdo con alejar a su Rose y su resentimiento más grande era con Albus Dumbledore. Lo odiaba.

—Lily, cariño. Debemos ir con las niñas.

—Sí.

Hoy era un fecha importante. Él cumpleaños de sus hijas.

Tenían un pastel para las niñas.

Su primer cumpleaños.

Sólo ellos cuatro.

Habían recibido los regalos de sus amigos.

Y Lily sólo deseaba vivir su dolor en silencio. Quería ser fuerte y querer a sus dos niñas. Y se sentía tan incompleta que no podía. Siempre que veía a Camelia y Jasmine se preguntaba cómo sería Rose, si ella estaba bien, si estaba protegida.

Muchas cosas atormentaban a Lily Potter y Rose era una herida abierta en medio de su corazón. No era para nada fácil personarse a ella misma por abandonarle.

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Aquel 31 de julio en casa de los Rosier era una gran celebración. Muchos regalos e invitados.

Uxia Rosier arreglaba a su perfecta princesita. Cabellos rojos con risos, mirada esmeralda y el porte de una niña grande.

Raissa escuchaba a su madre hablar de los niños que vendrían a su cumpleaños. Ella ya les conocía y no es que fueran grandes amigos.

—Pansy viene a la fiesta. Daphne también. Vas a ser toda una damita, cielo mío.—Su madre a veces decía cosas muy graciosas. Ella no comprendía muy bien.

Sentada en el regazo de su madre, mientras se terminaba de arreglar.

Al bajar con sus padres y hacer las debidas presentaciones, Raissa fue llevada hacía donde las mujeres hablaban de sus niños quienes estaban allí también.

—Cissa querida, es bueno verte. Él pequeño Draco está muy grande…

—Uxia querida… Es bueno verlas. Raissa está resplandeciente. Hoy es su día después de todo.

—Oh, Cissa. No te das una idea de lo que esperé este momento.

—Créeme, te aseguro que puedo comprenderte. Mi Draco también se demoró en llegar. Pensé que nunca podría pero miramos ahora… Nuestros hijos irán juntos a Hogwarts.—Uxia sonrió.

—Estoy segura que serán amigos.

El cumpleaños pasó entre risas y juegos de los niños. Los hombres hablaron de negocios. Las mujeres del último chisme del momento, como del último embarazo de Molly Weasley que al parecer ya estaba esperando una niña. Algunos expresaron preocupación por los niños. Otros simplemente se rieron de la situación económica de los Weasley, alegando que cada nuevo Weasley tendría que utilizar lo que ya no necesitaba el hermano mayor.

Los pequeños sangre pura habían interactuando y algunos padres ya estaban pensando en futuros compromisos.

Narcissa Malfoy se había abstenido de comentarle a Uxia de un posible compromiso entre sus hijos, la simple idea de que un Malfoy fuera pelirrojo había escandalizado a Lucius. Pansy Parkinson no era la opción más brillante. Era la hija del hermano menor de Lord Parkinson, no tenían mucho que aportar a una dote pero era de una buena línea. Daphne era la heredera de su familia pero ya estaba comprometida.

Narcissa se lamentó. Si tan sólo Raissa no fuera pelirroja… Era la niña perfecta.

~●~HP

31 de octubre de 1981

Evan Rosier Sr era uno de los más leales seguidores del Señor Oscuro. Aquel 31 de octubre no iba a ser sólo un día más. Había una incursión de mortífagos en un pueblo muggle.

Padre e hijo se pusieron su máscaras y salieron. Ambos habían cometido actos horribles pero no se arrepentían en absoluto.

Después de haber estado sembrando el terror durante media hora, los miembros de la orden aparecieron.

La marca tenebrosa estaba presente. Un mal augurio para aquellos que se oponían a ellos.

La Orden del Fénix era una organización que dirigía Dumbledore. Usualmente sólo usaban hechizos defensivos.

Alastor Moody estaba molesto por ser despedido del Departamento de Aurores. Lanzaba maldiciones destinadas a dañar.

—Avada kedavra—Gritó al reconocer a Lord Rosier entre los mortífagos. La voz y el porte de Rosier eran cualidades imposibles de olvidar, más si odiaba a esa persona.

Rosier había esquivado el ataque.

—Incarcerous.

—Protego.

—Sectumsempra.—Moody no pudo esquivar el hechizo, el cual había cercenado la pierna y había dañado su cara y ojo.

—Avada Kedavra…

El hechizo tomó desprevenido a Lord Rosier que cayó sin vida. Se había confiado y descuidado. Había cometido un terror. Había subestimado a su enemigo.

Alguien había tomado el cuerpo de Lord Rosier y se había marchado usando el traslador.

Rabastan Lestrange aterrizó en la sala del trono cargando con un cuerpo. Todos ya estaban allí.

—Hubo una pérdida, mi Lord. Evan Rosier Sr.—Voldemort parecía molesto.

—¿Quién fue?

—Alastor Moody. Estaba usando hechizos y maldiciones prohibidas…

—Evan, ve avisa a tu familia. Debemos encargarnos de esto hoy mismo.

—Uxia puede hacerse cargo—Habló el nuevo Lord Rosier, dejando de lado el dolor.

—Ven con ella.

Evan se marchó.

Lo primero que hizo al llegar a su casa fue buscar a las mujeres.

—¿Pasó algo cariño?—La pregunta lo tomo desprevenido.

—Padre fue asesinado…

—¿Qué?—Amaranta Rosier pregunto desconcertada. Su esposo había sido un aliado. Amigo y amante pero nunca su amor. Respetaba y admiraba al hombre. Él siempre la había amado. Pero Amaranta tenía en su juventud sentimientos no correspondidos. Evan había sido quien había estado allí para ella. Le había amado de forma incondicional y ella aprendió a quererle como su compañero de vida.—¿Quién fue?

—Moody…

—¿Qué debemos hacer?—Uxia y Evan miraron a la mujer con la boca abierta. Ella era una mujer de hierro. Irrompible. Nada parecía ser suficiente para derrotarla.

—Necesitamos de Uxia. ¿Tienes algo para borrar el rastro de la maldición asesina?—Quiso saber.

—Una enfermedad. Es lo único que se me ocurre.

—Hazlo. Yo me quedaré con Raissa. Debemos apresurarnos. Él Ministerio hará preguntas.

Uxia se movió rápido. Tomó su capa, un bolso para los ingredientes requeridos para el ritual. Y ambos volvieron a la sala del trono.

—Mi Señor.—Hizo una reverencia.

—¿Puedes hacer algo al respecto?—Quiso saber el Lord.

—Si, mi Lord. Cubriré los rastros de la maldición asesina y tendrá las marcas de una enfermedad. Viruela de Dragón creo que sería la más adecuada. Hubo brotes de esta enfermedad. Varios magos y brujas contrajeron está enfermedad.—El Lord asintió complacido.

—Tenemos un sangre sucia como prisionero. ¿Puedes hacer algo con él? Es un fiel partidario de Dumbledore.

—Podría tomar el lugar de mi suegro. Transfigurando una máscara y su ropa… Le daremos a la víctima de Moody.

—Comienza. Severus, ayuda a Lady Rosier con los preparativos.

Uxia dio instrucciones a varios de los mortífagos y con el permiso del Señor Oscuro se encargaron del prisionero y ante sus ojos vieron como lo que parecía ser una simple bruja, cubría el buen nombre de su familia, guardaba las apariencias, cubría la marca de los mortífagos y copiaba una en el falso mortífago.

El difunto antiguo Lord Rosier tenía marcas de una terrible enfermedad.

—Ahora puede deshacerse del impostor. Mañana el Ministerio hará preguntas.

—¿Cómo piensa que podría desviar su atención?

—Dejando al sangre sucia en el atrio del Ministerio de Magia.

—Así será.—El Lord parecía complacido y miraba con cierto respeto a la mujer.—Bella, encárgate de esto. Lucius y Rodolphus te acompañarán.

—Si, maestro.

Bellatrix salió arrastrando al falso mortífago…

—¿Qué más aremos ahora?

—Pedir un sanador. Padre no estuvo en público durante semanas.—Uxia se veía pensativa.—Mañana a primera hora. Le pondremos en el cuarto de huéspedes, falleció por la noche mientras dormía en su cuarto. La rigidez del cuerpo se va a atrasar un poco para coincidir con los horarios…

—Bien. Despedidos.

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Evan Rosier observó a su esposa mirar a su hija durmiendo en compañía de Amaranta. Habían vuelto casi a la tres de la madrugada. Esperaría dos horas. Todo estaba preparado.

Dos horas después llamaría por flu a San Mungo para que enviarán un sanador. Iría el personalmente para hacerlo.

5 a.m.

Debía hacerse. Por su padre. Por el honor de su familia.

Debía hacerlo.

Usó la chimenea y salió en San Mungo.

—Necesito un sanador—Exigió.—Es para mi padre.

—Bien, señor.—Más tarde un hombre llegó.

—Soy el sanador Roges. ¿Me puede decir qué necesita?

—Creo que mi padre falleció. Mi anillo de heredero ardió. Es un indicador. Y creo que es Viruela de Dragón. Soy un sanador calificado pero necesito a alguien más para comprobarlo. Como su hijo, no quiero que se pueda ya sabe, tomar a mal mi trabajo y diagnóstico.

—Bien. Vamos. Atenderé personalmente este caso.

El viaje de regreso a la mansión fue en completo silencio. Él medibrujo procedió a revisar el cuerpo encontrándose con marcas de quemaduras y llagas. Ara todo el mundo, el antiguo Lord Rosier había fallecido por esta espantosa enfermedad.

~●~HP

Albus Dumbledore estaba en el comedor cuando las lechuzas empezaron a llegar con la correspondencia.

Habían dos noticias en primera plana.

"Encuentran a mortífago asesinado en el Atrio del Ministerio".

"Falleció Lord Evan Rosier de viruela de dragón".

Un nacido muggle mortífago. Los alumnos se miraban con desconfianza entre ellos, el artículo exponía que si un nacido muggle tenía tendencia de sangre pura, cuanto más habría.

Esa noticia era para crear pánico. Sangres-sucias en el lado oscuro. Seducido por las propuestas puristas. Seducidos con promesas de poder. Lo que todo ajeno al mundo mágico valoraba al entrar en él. Los nacidos muggles eran ambiciosos. Y teorías estrafalarios.

Sobre Lord Rosier hablaban con respeto. Era un miembro de una distinguida familia. No podían simplemente tratar de agredirle. Otro punto en tratar era de los diferentes casos dados, los casos fatales conocidos. Él cómo poder prevenir la enfermedad y el posible tratamiento.

Dumbledore maldijo. Alan Patterson era un nacido muggle seguidor suyo. Seguidor de la luz. Había leído su mente. No era un mortífago. Era un buen chico, imprudente e impulsivo.

Sabía que algo sucedía.

Moody dijo que asesino a alguien. La única baja de los mortífagos.

Pero la viruela de dragón era un caso comprobada.

¿Qué estaba pasando?

Algo se le estaba escapando.

Continuará.

Hola. Actualización de otro de los capítulos de La Rosa de Slytherin. Espero que la historia sofá gustando.

Gracias por poner a Esta historia entre sus alertas y favoritos. De verdad, muchas gracias. Quiero agradece King y a Lezitel Slytherin por sus comentarios. Muchas gracia a aquellas personas que a pesar que hablan otros idiomas se toman el tiempo de leer La Rosa de Slytherin.

Para quienes me preguntan por We live with the scars we choose... tengo 6 capítulos escritos pero debo arreglar mi compu y no lo hago. Razon: mis estudios. Una vez más, gracias a aquellos que leen ese Fem/Harry.