Título: La Rosa de Slytherin.

Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.

Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.

Capitulo IV: Profecía. Impacto y revelación.

Albus Dumbledore estaba furioso. Las niñas Potter estaban cumpliendo dos años y él desconocía su paradero.

Una de ellas debía ser " la elegida" de aquella profecía. Oh, esa maldita profecía. Debía mantenerse oculta. Rose, Camelia y Jasmine podrían ser…

Tampoco se pudo implicar al antiguo Lord Rosier con los mortífagos. Estaba dudando de que tanto era capaz Moody.

Alan Patterson había resultado ser un mortífago. Un fiel partidario suyo era ese chico.

Habían sospechado de algún mortífago entre sus filas, por cierta información que llegaba a Voldemort. Alan Patterson era la ultima persona de la que sospecharía. Era alguien confiable. Un leal Gryffindor, cuyo propósito era defender la luz y combatir con la oscuridad. Le resultaba difícil creer que él sea la persona que Moody asesinó.

Moody era otro tema. Estaba paranoico desde que fue despedido del Departamento de Aurores. Incluso dijo que había más mortífagos entre sus filas.

Merlín, con lo que tenía que lidiar.

~●~HP

La pequeña rosa de los Rosier crecía cada día. Era extrovertida. Tenía vida. La alegría de una niña. Vivía feliz en su inocencia.

Era 31 de julio de 1982. Raissa cumplía dos años. Hoy era el día en el que debían recuperar esa profecía.

—Uxia, tenemos un buen plan.

—Lo sé. ¿No te da temor saber lo que dirá aquélla profecía? ¿Y si dice que Raissa debe morir? Si dice algo remotamente parecido, desaparezco con la niña…—Advirtió con malestar. Evan parecía tranquilo y despreocupado. La estaba desesperado.

—Vamos. Ya se hace tarde. Tenemos que entablar una coartada…—Uxia aceptó resignada.

Ambos viajaron por chimenea, era temprano y Raissa aún dormía.

Los trabajadores del Ministerio aún no llegaban, salvo excepciones.

Evan se apresuró en ir a buscar a algún conocido.

Una bruja de estatura baja y rellenita, qué vestía de un traje horriblemente rosa, se acercó a ella.

—Lady Rosier, es una sorpresa verle por aquí.—Su tono era falso. Con una dulzura chocante y melosa.

—Oh, Dolores querida. Es un gusto poder verte. La maternidad acapara todo mi tiempo…

—Podrías dejar a la niña bajo el cuidado de los elfos domésticos…

—Oh, Dolores… Es una niña, ella necesita de una figura femenina. Un elfo doméstico no es una buena opción. Me horrorizo de tan siquiera concebir semejante idea. Ya le estoy enseñando lo básico. Raissa debe estar y crecer acorde su Status.

—Claro querida. ¿Ya has conseguido un buen contrato para un matrimonio? He escuchado que Regulus Black busca un compromiso.—Murmuró en confidencia.

—Pensé en los niños de su edad. Se lleva bien con el heredero Malfoy. Pero, he tomado en consideración al heredero Nott. Imagina, Dolores querida si Lucius tuviera un nieto pelirrojo… ¡Se muere!—Dolores sonrió de forma falsa.

—La enemistad entre los Weasley y los Malfoy es bien conocida… Entiendo lo que quieres decir.—Dolores de verdad sentía curiosidad.—¿Necesitabas algo, querida?

—Vine en compañía de mi marido. Debemos hablar con él Ministro.—Uxia le restó importancia.

—¿Y en dónde está ese marido tuyo? ¿Ya lo has perdido?—Se burló. Intentando ocultar la diversión.

—Fue a ver a un conocido. Dijo algo acerca de proteger sus ojos de cosas indeseables. Oh, es tan gracioso. Justo después te acercaste tú… Perdona, Dolores querida. Pero, tu falta de marido es preocupante. Hay rumores de que eres la amante de Cornelius.—Dijo fingiendo estar escandalizada.

—¡Qué chisme ruin!

—Y no sabes lo más intrigante… Algunas damas están hablando en los oídos de sus maridos. Quieren que retiren su apoyo de un Ministro tan inmoral. Para ellos, eres una mujer amoral. Dolores, querida. Tienes que aclarar esto. Escuché que el hermano de Lord Yaxley está buscando esposa nueva. Es tu oportunidad de oro, Dolores.—Uxia sonrió de lado. La mujer estaba furiosa.

—La esposa de Cornelius está muy enferma y él necesita…

—Por más, Dolores. Si algún día pasa lo impensable, podrías casarte con él. Pero, ante los ojos de los otros sólo serás la amante. Él título de señora te quedaría demasiado grande con tus antecedentes.—Dolores estaba indignada.—Lady Black es una de las impulsoras. Ella es buena amiga de la mujer de nuestro Ministro y la esposa de Lucius Malfoy era una Black… Son muy tradicionalistas y supongo que las alianzas entre familias es de gran importancia. Debo ir a buscar a Evan, pasaremos a ver a Cornelius luego. Fue agradable verte, Dolores. Me quedaré más tranquila si repiensas sobre tu escabrosa situación.

Uxia sonrió de lado. Era una verdadera fortuna saber los chismes más jugosos y ser amiga de Narcissa Malfoy era sinónimo de estar al día con los chismes de todo el mundo mágico.

Dejando atrás a esa mujer, pensó en poner su plan en funcionamiento. Necesitaba ir al Departamento de Misterios donde podría encontrar la dichosa profecía.

Puso un hechizo de invisibilidad sobre ellas dos y se aventuró en aquel gran lugar.

Él Departamento de Misterios estaba desértico. Era impresionante estar en ese lugar.

Uxia no tardó en llegar a la sala en donde se encontraban las profecías. Había millones de ellas, filas y filas de profecías. Camino por los pasillos, viendo si eran por años o por apellidos, encontró la profecía que buscaba en la sección del año de nacimiento de su Raissa. Ahora podía decir que Dumbledore había hecho trampa. Sólo esperaba escuchar el contenido de tal presagio para confirmarlo y si aquel viejo lo sabía...

—Amor, despierta…

—¿Mami?

—Si, cariño. Vamos a guardar silencio. Tienes que tomar una esfera que te indicare y no debes tocar nada más. ¿Comprendiste, mi tesoro?—Uxia quitó el hechizo de ellas.

—Si, mami.

Uxia hizo magia sin varita, estaba preocupada por las protecciones que podría tener. No encontró nada. Sólo que como lo había pensado, sólo Raissa podía obtener esa profecía.

—Es esa, cariño.

Raissa estiró su manito y tomó la pequeña esfera, voces comenzaron a oírse y Uxia tomó la profecía y se puso de nuevo el hechizo de invisibilidad. Necesitaba salir de allí.

De regreso busco a su esposo, quien estaba hablando con Lucius Malfoy.

—Lucius, es bueno verte.

—Uxia, que agradable sorpresa. Veo que trajiste contigo a Raissa.

—Esta un poco tímida hoy, con sueño. Cariño, saluda a Lucius.—Raissa negó con la cabeza.—Nos encontramos con Dolores…

Lucius hizo una mueca.

—Ya escuché el último chisme.

—Puede que le diera algunos consejos. Como el hecho de que el hermano de Lord Yaxley está buscando esposa nueva.

—No, No lo hiciste…

—Vamos Evan, es verdad. Como el hecho de que la reputación de nuestro Ministro está muy sucia. Y que el descontento entre las damas se empieza a oír.

Lucius se rió.

—Las pelirroja son muy complicadas, amigo mío…—Lucius se burló de su amigo.

—Oh, Lucius… Escuché que los pelirrojos son aún más complicados—Uxia sonrió con burla.

—No se de lo que me hablas.

—Claro, Lucius. Es que ya sabes como son los rumores. Narcissa quiere en secreto unir a nuestros hijos. Y se que la idea de un nieto pelirrojo te escandaliza…

—No creo que sólo estén aquí para atormentados, Evan… Podrías llevarte a tu mujer antes que le hecho de…

—Me adoras, Lucius. Lo sabes.

—Vamos, Uxia. Me gusta tener esposa. Hablamos luego, Lucius—Evan llevó a su mujer lejos del heredero Malfoy.—No puedo creer que le dijeras eso en la cara.

Evan estaba divertido.

—¿Lucius o Dolores?

—Ambos, querida.

Caminaron hasta la oficina del Ministro en silencio.

—Cornelius, quise hablar contigo.

—Evan, Uxia… Que bueno es verles.—El ministro como todo político era un mentiroso compulsivo.

—Vine a verte para preguntarte, ¿Cómo es posible que Dumbledore siga culminando a mi familia? Lo último que supe de él es que dijo que mi padre era un mortífago y que fue asesinado. Es el colmo ya con ese hombre…—Dijo indignado.

—Evan, es una pena que estés en malos términos con Albus….

—Él me atacó primero. Que Raissa no era una Rosier. Que mi padre era un notable mortífago. ¿Qué más debo aguantarme a ese hombre? Faltan nueve años para que mi hija asista a Hogwarts, ¿Debo esperar que le ataque a ella también?—Preguntó molesto.

—Albus tiene las mejores intenciones del mundo… Y es un poco impulsivo, no un mal tipo. Es agradable y una figura de autoridad que las personas siguen.—Se justificó el Ministro.

—El-que-no-debe- ser-nombrado también es una figura de autoridad para otros y dependiendo de la ideología y del punto de vista desde donde lo veas también tiene las mejores intenciones del mundo. ¿Qué diferencia a uno del otro? Dumbledore está persiguiendo a mi familia y temo que no seamos lo únicos—Uxia replicó en tono helado.

—No puedes comparar a Albus con ese asesino… Los hijos de muggles son asesinados y…

—Sí hablas por Alan Patterson creo que ese fue Moody en esa redada. Por cierto, está libre…

—En una guerra siempre hay víctimas y…

—Entonces las magos nacidos muggles también lo son. Después de todo, esto es una guerra. Cornelius, siento que persigue a unos y das demasiadas libertades a otros. Y Albus Dumbledore se te está escapando de las manos.—Uxia sonrió.—Evan, nos vamos. No tenemos nada que hacer aquí. Además, Cornelius tiene cosas importante que discutir con Dolores. Esos rumores no sólo escandalizan a las mujeres de buena cuba, las sangre sucia también lo están.

Uxia se retiró con petulancia, dejando al Ministro con la boca abierta.

—Nada puede mantenerse en secreto, Cornelius. Y estas perdiendo… Piensa bien en donde deben estar tus lealtades…

Lord Rosier miró al Ministro de forma dura y luego se fue. Había dejado el despacho para dar una mirada más dura a la mujer de rosa, Dolores se estremeció ante tal desprecio.

Los Rosier regresaron a su casa satisfechos. Podría suceder que mañana saliera en El Profeta una noticia sobre cierto romance. Evan sonrió. Esto era tan divertido.

—¿Tiene la profecía?

—Si.

—Vamos ahora mismo a él. No podemos tener aquí la profecía por si la busquen luego. Yaxley prometió deshacerse de la otra bruja. El niño volverá a sus padres y no dejarán pistas.

—Bien, Raissa estará bien. Pero no quiero que mi hija se asuste con el Lord, puede darte un poco de miedo, sabes.—Evan puso sus ojos en blanco.

—Vamos…

Uxia sostenía a su hija, la niña dormía en completa calma. Entraron a la sala del trono para hacer el reporte de la misión. Hicieron reverencia a aquel hombre.

—Veo que vinieron rápidamente a mi, mis amigos.

—Mi Lord, Raissa tomó la esfera. No se que dice, pero solo Raissa puede entregarte la profecía…

—Raissa, cariño. Despierta. Toma la esfera, tienes que dársela al Lord…

Raissa aún adormilada lo hizo. No miró a aquel hombre ni Vas a, sólo quiso volver a dormir. Aquel comportamiento dejó helados a los tres presentes en aquella sala. Usualmente, el señor oscuro era alguien a quien te detendría a mirar si no supieras que podría asesinarte en un abrir y cerrar de ojos. Pero, esto no lo sabía Raissa que sólo era un bebé.

La esfera en la mano del Lord y entonces se escuchó la voz de una mujer que decía:

" El que tiene el poder para destruir al señor oscuro se acerca, nacido de aquellos que le desafiaron tres veces. Nacerá al morir el séptimo mes… El señor oscuro no lo sabe, pero es su igual. Alma gemelas, encuentras el amor en donde menos lo esperas… Ambos deberán unirse en la decimosexta primavera del elegido, porque ninguno puede vivir separado del otro. Él alma gemela del Señor Oscuro se acerca".

Uxia se quedó con la boca abierta… ¿Había escuchado Bien?

—¿Cómo es que esto es posible?—El hombre murmuró.

—Mi Lord, si esto es verdad… Explica el porqué Dumbledore quería deshacerse de Rose Yelina Potter. Si mata a la niña, lo mataría a usted.—Ojos rojos se quedaron fijos en aquella mujer, quien cargaba en brazos a su supuesta alma gemela y que tenía mas coraje que todos sus mortífagos juntos.

—Muy cierto. ¿Creo que quería que Raissa fuese su arma? Si vivía una vida de carencias y marginada, la niña haría lo que el quisiera por migajas de cariño.—Evan murmuró molesto—Quiere que usted asesine a la niña.

—Moriría de forma rápida.

—En catorce años debe unirse a Raissa. ¿Lo va hacer?—Uxia cuestionó.—No podría oponerme si Raissa lo quisiera.

—¿Estás hablando de cortejar a una niña?—El Lord parecía horrorizado.

—Puedo entablar un compromiso entre mi hija y el heredero de Lucius o el heredero Nott. Incluso lo había estado considerando. Pero, ahora debe ser usted. No quiero que mi hija se case con un completo desconocido para ella. Si el casamiento debe ser a los 16. Supongo que si no quiere saber nada de ella ahora, puede conocerla cuando tenga once y este por ingresar a Hogwarts.—Uxia no era mujer de intimidarse por una mirada dura.

—Muy bien. Creo que Lady Rosier ya ha pensado en todo.

—También en un contrato de compromiso. Es mi hija la que va ha ser su esposa, después de todo. Ahora si me disculpan, debo llevar a Raissa a dormir.

Los hombres la vieron como si estuviese loca por completo. Un torbellino pelirrojo con un bulto en sus brazos.

~●~HP

31 de julio de 1991.

Raissa se levantó como siempre a las 7 am. Hoy era su cumpleaños. Cumplía once años. Recibiría la carta de Hogwarts. Raissa Rosier era una niña hermosa, ella sabía muchas cosas que su madre le fue contando a lo largo de los años, como sus enseñanzas. Ella ya conocía la mayoría de los rituales. Hoy era una fecha especial, conocería a su prometido.

Una lechuza trataba de entrar por la ventana. La niña se acercó a la ventana, y tomó la carta para dejar que el ave se marchara.

Srta. Rosier.

Se le notifica que tiene una plaza en Hogwarts, escuela de magia y hechicería.

Sólo esa parte le importó. No quería leer algo que ya sabía. Era aún temprano, sus padres estaban durmiendo…

Espero de forma paciente, hasta que fuera una hora decente y debía comportarse como una pequeña dama. Se peino, busco un bonito vestido y su capa verde oscuro.

Bajo al comedor, su padres ya estaban allí.

—Feliz cumpleaños, mi amor.—Uxia le sonrió a su hija.

—Pequeña, feliz cumpleaños.—Evan Rosier amaba a su hija.

—Gracias, madre. Gracias padre.—Habló claro.—Recibí mi carta de Hogwarts.

—Un día de estos iremos al Callejón Diagon. Por lo pronto, escribe una respuesta.—Evan le dijo.

—Estarás muy cansada para tu fiesta si hacemos las compras hoy.

—Si, madre.—Sonrió…

—¿Qué sucede, Raissa? Algo ha pasado por esa cabecita tuya.—La niña sonrió apenada.

—Sólo me pregunto, si es que hoy me permitirás conocerle a él—Uxia comprendió de inmediato.

—El Lord no puede asistir a la fiesta, querida. Pero va ha conocerte mañana. Hoy es tú día. Y mañana habrá una fiesta de compromiso entre ustedes.—Raissa ocultó su decepción.

—Bien, no importa. De todos modos le conoceré. ¿ El compromiso será conocidos por los mortífagos?—Sus padres asistieron.

—Ya lo saben. Mañana sólo se hará de forma oficial .—Raissa asintió conforme.

—Hoy es tu gran día. Vamos a asegurarnos que todo salga muy bien. Ya están confirmadas las asistencias. Hasta el Ministro viene. Es por esa razón que el Lord no viene.

—Bien.

~●~HP

Horas más tardes, Raissa estaba cansada de recibir tantas atenciones. Había sido acaparado con pedidos de baile y algunas conversaciones de posibles arreglos de matrimonios. Es que habían varias familias neutrales quienes no sabían del arreglo.

La joven pelirroja se alejó un momento para hablar con sus amigos.

—Al fin pude liberarme de los bailes.—Murmuró cansada.

—Raissa, eres tan afortunada. Todos los hombres guapos quieren bailar contigo. Me siento algo celosa—Pansy hizo un berrinche.

—Pensé que ya tenías un compromiso con Draco.

—Sus padres no aceptaron. Dijeron que estaban esperando a que Draco brindara su opinión. Soy la mujer perfecta para él. Sólo falta que él se de cuenta—Pansy parecía tan segura que por un momento sintió lástima.

—Suerte con ello, Pansy. Draco puede ser algo denso… Fue bueno verte. Iré a hablar con Daphne y Theo. Con tu permiso—Escapó de ella.

—Theo, Daphne… Es bueno verles.

—¿Ya te encontraste con Pansy? Desde que los Malfoy no aceptaron un compromiso entre Draco y ella, está furiosa. Dijo que le atraparía.—Comentó Daphne viendo a Draco bailar con su hermana menor, Astoria.

—Pansy no puede hacer nada. Hacen una linda pareja, Draco y Tori. ¿Hay posibilidades de un compromiso entre ellos?—Daphne asintió.

—Padre piensa que es una buena unión. Yo con Theo que es heredero de la familia Nott. Astorga con Draco como heredero Malfoy.—Theo era un chico de pocas palabras pero muy educado. Daphne estaba encarrilada con él. Ambos estaban comprometidos desde muy pequeños. Con apenas días de nacidos, sus padres hicieron el acuerdo.

Draco se acercó con Astoria.

—Raissa, feliz cumpleaños. Pensé que te habías olvidado de mi—La heredera Rosier sonrió divertida.

—Draco, tan encantador como siempre. Pansy me mataría si me acerco a ti. Escuché que dijo que es cuestión de tiempo.—Draco arrugo su bonita cara.—Astoria, es bueno verte.

—Lo mismo digo, Raissa.

Pansy y otros chicos de su edad se acercaron a ellos para hablar. Fue muy entretenido. Astoria no se soltaba del brazo de Draco. Pansy estaba cada vez más fuera de si. Daphne intentaba proteger a su hermana. Theo hacía lo propio con su prometida…

—¿Bailamos, señorita Rosier?—Pregunto una voz masculina.

Cuando Raissa se encontró con ese hombre no pudo hacer otra cosa más que sonreír y permitir que tomará su mano para besarla. Ella se sonrojo. Cabello castaño oscuro, ojos color miel. Parecía tener unos treinta como mucho.

—Permítame presentarme, soy Thomas Gaunt. Es un placer conocerla.

—Es bueno conocerlo. Creo que podría bailar con usted.—Dijo con una sonrisa encantadora.

Cuando comenzaron a bailar estaban en silencio, ella no supo que decir.

—He querido acercarme a usted durante toda la velada. Pero, me fue una tarea casi imposible. Nunca pensé que tuviera tantos admiradores—Lo último lo dijo con una voz dura que tomó por sorpresa a la joven.

—Mis otros cumpleaños fueron más tranquilos. Tampoco lo sabía. De haberlo hecho no habría invitado a ninguno—Confesó apenada.—Ellos sólo buscan un buen arreglo. Como todos.

—¿Este año asistirá a Hogwarts?

—Madre y padre estaban muy entusiasmados con la idea. Además, Draco irá a Hogwarts. Yo quería ir a otra escuela. Pensé en mudarnos a Francia pero mi familia tiene su vida aquí.

—¿Es muy amiga del heredero Malfoy?

—Es más como un hermano. Astoria y Pansy me odian porque piensan que acaparo su atención. Pero nuestra amistad ha existido desde hace mucho tiempo.—Explicó. No comprendía porqué lo hacía pero parecía necesario…

—¿En qué casa cree que va a quedar?

—Slytherin. No tengo dudas.

El sonrió complacido. Al terminar de bailar la cuarta canción, él besó su mano.

—Fue agradable conocerle. Espero poder volver a verle pronto, señorita Rosier.—Él se marchó, Raissa lo siguió con su mirada. ¿Quién era ese extraño?

Por el resto de la noche se sintió observada, incluso al intercambiar un par de palabras con el Ministro y su esposa.

Su madre estuvo con ella al despedir a los invitados. Sonreír tanto le estaba haciendo doler su carita.

—Al fin…—Murmuró al llegar a su cuarto. Necesitaba dormir.

~●~HP

El primero de agosto estaba programado el dichoso compromiso. Raissa no sabía qué pensar, ¿Cómo es qué un hombre como el Señor Oscuro querría comprometerse con alguien como ella? Nunca habían hablado sobre el tema con sus padres, estos pensaban que era mejor que el Lord le explicase con sus propias palabras lo que ocurría.

El Lord nunca había tratado de comunicarse con ella. Eran simplemente dos desconocidos, que debían cumplir con un deber. Ser un sangre pura era como la realeza muggle, incluso muy nombre lo parecía, como el nombre de alguna princesa. Ella para todos era la heredera Rosier. Motivo de orgullo. Conocer su origen no la hacía indignada de merecer lo que ahora poseía. Ella se había ganado todo aquello, era una digna heredera Calleigh, una digna heredera Rosier, una digna heredera Potter. Y al parecer, digna de unirse a uno de los hombres más poderosos del mundo mágico, el Señor Oscuro, Lord Voldemort.

Su abuela había dicho que era un gran honor y deber ser la consorte del Señor Oscuro, que muchas personas quisieran estar en su lugar. Le contó del Lord porque todo sangre pura cercano al Lord tenía prohibido hablar de Tom Riddle. Riddle nunca había existido, no para los seguidores del Señor Oscuro. Raissa desconocía este secreto. Secreto que sólo tontos como Albus Dumbledore se atrevían a develar.

Raissa se observó en el espejo, su reflejo era sólo el de una niña. En sólo cinco años más y tendría que casarse. Su cabello rojo suelto, una túnica negra que cubría su cuerpo entero, su rostro hermoso y natural, sus ojos verdes… Draco de niño había dicho una vez que ella era una verdadera Rosa.

Quizás si lo era, era una rosa con muchas espinas.

La noche había caído y ella se encontraba ya en una de las habitaciones de lo que parecía ser la sala de reuniones de los mortífagos y la residencia del Señor Oscuro. Estaba sola, fin su mirada perdida en el espacio. Sus nervios estaban en el olvido, ni siquiera se había preocupado por sus futuras ataduras.

—Niña, ya es hora.—Murmuró una mujer. Alecto Carrow quien había sido prometida de su padre. Raissa le dedicó una mirada en blanco, sin expresión.

—¿La niña ya está de caprichosa?—Se burló una voz irritable.

—Bella, déjala en paz.—Narcissa Malfoy apareció por la puerta justo a tiempo para detener la réplica que estaba por decir la chica.—Raissa, querida.. Estas tan bella..

La joven miró mal a la bruja.

—Narcissa querida, creo que aún no estoy tan loca—Bellatrix se quedó muda, Narcissa sonriendo y Alecto refunfuñando al más puro estilo Snape.

—Disculpa, querida. Quise decir que estas hermosa.

—Ya es hora.—Murmuró la chica caminando fuera de aquel cuarto.

—Tu madre está terminando de preparar el hechizo del compromiso, es un hechizo…

—Conozco el ritual, Cissa. Madre me enseñó todo lo que debo saber acerca de los Calleigh.—Las mujeres no podían creer que la niña fuera tan fría. Era una terrible responsabilidad.

—Bien, debes cubrirte con la capucha…—Raissa lo hizo.

Silencio… Había tanto silencio que se preguntó si es que en aquella sala habían personas, dos puertas se abrieron al mismo tiempo, por una entro ella seguida de las tres mujeres y por la otra entró el Lord con la familia Rosier acompañándole

Raissa, conociendo bien su papel, mantuvo la cabeza gacha para caminar al círculo en el centro de la sala, se detuvo frente al hombre que en un futuro se convertiría en su marido, no tenia temor alguno, unas manos frías se entrelazaron con las suyas. Los mortífagos comenzaron a recitar palabras en forma de murmullos, recitando lo mismo una y otra vez, era algo que no podía entender, parte del ritual…

Lord Voldemort deslizo un anillo de compromiso en el dedo anular, era una magnífica joya, un diamante. Uxia Rosier se acercó para atar sus manos con una cadena de oro, simbolizando el futuro junto, su magia se entrelazaron poco a poco, aquel proceso duraría años antes de tener un vínculo completo, era una promesa tácita de que ellas se unirían.

Raissa en ningún momento se quitó la capucha, estaba intrigada por el flujo de magia, por la nueva magia que se unía poco a poco con la suya propia. El salón poco a poco se fue vaciando, cada mortífago volvía a su casa. Uxia hizo un gesto para que su familia y las otras mujeres le siguieran, estaba esperando saber la reacción de su hija al conocer a su futuro esposo. La puerta se cerró, sólo quedaban dos personas en ese lugar.

La cadena de oros desapareció dejando libre las manos de Raissa y la del Señor Oscuro. Ella no retiró su mano, aquello sería un agravante, una falta a su nueva situación. Muy despacio, él fue el primero en alejar sus manos de las de ellas. La heredera Rosier se mantuvo quieta, sin hacer nada que molestara a su prometido. El Lord estaba con su imagen atemorizante, se acercó a ella para retirar su capucha.

Raissa no mostró sorpresa al levantar su rostro y ver la cara del hombre que se suponía debía ser su futuro marido. Se concentró en esos ojos rojos. Estaba muy relajada. El Lord tomó su barbilla e hizo que levantara su rostro más hacía él.

—¿No me teme, Señorita Rosier?—Era la primera vez que ella le escuchaba hablar. Otro en su lugar estaría temblando.

—No lo hago.—El sonrió.

—Debería.

—Existen muchas cosas que magos y brujas deberíamos hacer, y muy pocas cosas las que terminamos haciendo, mi Lord.—Murmuró sin temor a ser reprendida o amonestada por sus palabras, ella no era un simple seguidor, ella era Raissa Rosier, futura consorte de Lord Voldemort.

—Ya lo creo. Tengo entendido que vas a asistir a Hogwarts. Una su herencia, nunca pero nunca mires a los ojos de Dumbledore si no sabes proteger bien tu mente. ¿Lo entiendes?

—Sí. No debe preocuparse por ello. Por más que mire en mi mente, nunca va a encontrar nada. Estoy protegida, mis memorias sólo se revelan si yo lo deseo por voluntad propia. Y nunca nadie ha visto en mi mente desde el ritual que hizo madre hace algún tiempo.

—Me complace saberlo. Ahora puedes retirarse.

—Con su permiso, mi Lord.—Ella salió del lugar sin voltear a ver nada de lo que dejaba atrás. Su magia le exigía volver con él, pero supo como sobrellevarlo.

Ser la futura consorte del Señor Oscuro no era algo nuevo en su vida. Lo sabía. Debía cumplir con muchas imposiciones puestas por la sociedad, las cuales no le parecían un problema. En este momento sabía que una heredera de sangre pura era educada para cumplir, no para sentir.

Continuará.

Hola. Otro capítulo más de La Rosa de Slytherin. Muchas gracias a Katt King por sus comentarios.