Título: La Rosa de Slytherin.
Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.
Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.
Capítulo V: Hogwarts .
Severus Snape era un hombre muy solitario, el maestro en pociones más joven existente y un muy leal servidor del señor oscuro. No era sorpresa que el Lord lo llamara con frecuencia. Había estado trabajando en múltiples pociones para él.
—Mi Señor.
—Severus, eres uno de mis más importantes seguidores. Te tengo una muy alta estima. Es por eso que debo encargarte una importante misión.—Dijo el Señor Oscuro.
—Es un honor para mí servirle, mi Lord.—Dijo con respeto.
—Quiero que obtengas el puesto de maestro de Pociones en Hogwarts. Llegó a mi cierta información de que el profesor Slughorn ha decidido por fin retirarse.—Snape aborreció al instante esa idea. Enseñar a mocosos hijos de papá, mimados, petulantes, que nunca comprendería el noble arte de crear pociones.—Esa es una de tus metas. Cuando lo consigas, debes proteger a la heredera Rosier de todo en Hogwarts, especialmente de Albus Dumbledore.
Severus lo comprendió. Debía ser "niñera" de la prometida del Señor Oscuro. ¿Cómo es que no lo había pensado? Él debería encargarse de que ningún insecto se acercara a la niña. El Lord era muy celoso con aquello que consideraba suyo. La niña tenía en su dedo una prueba de ello. Aquel anillo no era muy común. Tenía incontables encantamientos, protegía y se adaptaba a su usuario. Había sido creado para una sola mujer: Raissa Rosier.
—Será como usted lo ordene, mi señor.
Severus fue despedido y al salir se encontró con una poco y nada feliz Bellatrix Lestrange. Trato de ignorar a la desquiciada mujer.
—Snape… ¿ Ya eres la niñera?—Se burló.
—Es un honor proteger a la futura consorte de nuestro Lord, Bella.—Siseo.
—Mi maestro entrará en razón. Pronto comprenderá que no debe fijarse en esa pequeña escoria.—Escupió con veneno.
—¿Piensas que él se fijará finalmente en ti?—Se burló—Algunas veces resultas tan inocente, Bella.
—Ya lo verás, Snape.—Aseguró ofendida.
—Ahora comprendo porque Rodolphus prefiere la compañía de aquellas brujas…—Bellatrix enfureció. No le agradaba que era un saber común de las actividades y preferencias de su marido.
—Cuidado, Snape…
—¿Me estás amenazando?—Preguntó divertido.
—Dicen por allí que te gustan pelirrojas y con ojos verdes… La mocosa Rosier es hermosa, eso no lo puedo negar—Bella dijo intrigante—Debes cuidarte, de lo contrario podrías perder tu cabeza o tus pelotas.
—Que tu marido prefiera follarse a pequeñas rameras no quiere decir que yo sea igual. Y se la diferencia entre tú y la heredera Rosier. Ella sin proponérselo ha conseguido lo que tu en años no has logrado. Debes cuidarte, Bella. Parece ser que no tienes idea de quien es en realidad Uxia Calleigh. Por más casada con Rosier que este, ella no dudará en quitarte del camino de su hija. La madre es infalible, imagino que ha enseñado algo de eso a su hija.—Se burló.—Ahora, debo irme. Tengo trabajo que hacer por más encantadora que sea tu compañía.
Bella quedó indignada.
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Severus escribió una carta para su antiguo profesor de Pociones. Le había asegurado que necesitaba un trabajo para alejarse de las amenazas que rodeaban actualmente el mundo mágico. Slughorn había estado muy complacido por el interés del que era uno de sus ex alumnos más capacitado para el puesto.
Severus Snape sabía que estaría en constante vigilancia, más si hablaba de Albus Dumbledore. El anciano mago no le dejaría ser. Era una suerte de que Lady Rosier había creado un ritual para ocultar la marca del brazo de los más importantes mortífagos, sólo era visible para aquellos que tenían el mismo ritual y del Señor Oscuro.
Sin prueba de que tuviera marca alguna en su brazo, que Slughorn hizo el intento nada discreto de buscar marcas que confirmara sus lealtades cuando le pidió "ayuda" con una de sus pociones y él tuvo que arremangarse la camisa.
Esa podría ser una treta de Dumbledore. Lo sabía y más cuando Slughorn era tan impresionable como un niño pequeño.
Al final del día había obtenido el empleo.
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Dumbledore estaba feliz, había recibido dos misivas muy importantes. Usó la red flu para llegar a casa de los Weasley, tenia una gran sonrisa en su rostro.
—Albus, qué sorpresa. Es bueno verte aquí.
—Molly querida, recibí la confirmación de que Camelia Potter va a asistir en Hogwarts.—Los ojos de la mujer brillaron de alegría mal contenida.
—¿De verdad? Oh, Albus… Eso es tan bueno. Nunca pensé poder tener una posibilidad de unir a mi Ron con la chica Potter.
—¿Qué piensa el joven Ronald de todo esto? ¿Le hablaste de su papel en todo este asunto, Molly?—Ella asintió.
—Como esperaba, Ron está muy entusiasmado con su eminente relación con Camelia Potter. No tengo duda de que lo hará bien. Sabe lo importante que es para nosotros esa unión.—Albus Dumbledore sonrió complacido. Ahora tendría a los Potter entre sus manos.
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Molly Weasley estaba encargándose de que todo marchara bien.
Las madres dicen que no tienen hijos favoritos o más queridos que los otros. Con Molly las cosas eran diferentes. Sus dos hijos predilectos eran los dos menores.
Razones había, claro que si. Ginny , su adoración, era la menor de todos sus hijos, era la única niña de siete hermanos. Su otro hijo predilecto era Ronald. Él sería el futuro Lord Potter. Llenaría de gloria a su familia. Tendrían una fortuna en su poder. No pasarían penurias ni faltas económicas. Podría comprarse ropa buena y no de segunda mano. Su pequeño Ronnie había nacido bendecido por Merlín en persona. Su futuro era tan brillante.
—Ron, cariño. Debes acercarte a Camelia Potter. Ser su amigo…
—Lo sé, mamá…
—Confío en ti. Tienes una gran responsabilidad. Se que esa chica te querrá.—Ronald era un chico del montón pero Molly creía que podría ser su salvación. La mujer no contaba con que Camelia Potter no era una joven que se impresiona por todo. Después de todo, digna hija de James Potter era.
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Aquel primero de septiembre era un día de mucha importancia. Raissa observó a los alumnos, sus futuros compañeros que eran despedidos por sus padres.
—Hija, queremos decirte que estamos orgullosos de ti. Tu madre y yo… Debes actuar con astucia, la cautela es algo que no debes olvidar.—La joven pelirroja asintió.
—Si, padre.—Ella sonrió.
—Hija, tienes que buscar aliados entre tus amigos. Recuerda que debes estar por encima de los alumnos promedios.—Volvió a sonreír a su padre.
—Evan, basta. Estas atosigando a mi hija. —Dijo falsamente enojada.—Raissa, cariño… Bien sabes que te amamos, sólo ve y sé tu misma. No tienes que demostrar nada a nadie. Eres una Rosier y mi hija. Nada se interpondrá entre tu y aquello que quieres conseguir.
—Gracias, mamá. Escribiré seguido. Y me voy antes de que el tren decida no esperar más.
Así fue cómo Raissa Rosier comenzará su camino. Un pequeño paso, uno a la vez.
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—¿Dónde estabas?—Preguntó Draco Malfoy.—Llevo horas esperándote. Estoy seguro que ya no encontraremos lugares disponibles.
—Podemos ir con los otros chicos…
—Olvídalo. No quiero encontrarme con la pesada de Pansy. En la última fiesta me quiso besar—Parecía tan genuinamente horrorizado que ella no se burló en ningún momento.
—Bien. Elige un compartimento cualquiera. Ya qué...—Siguió a su rubio amigo.
Después de caminar y que Draco descartara compartimientos alegando que no eran una buena compañía para un Malfoy a lo que sólo Raissa sonreía divertida. El heredero Malfoy murmuraba tipo "Deben ser sangre sucia", "este parece un Weasley", "este es un traidor a la sangre", "padre se horrorizara al saber que más impuros asisten a Hogwarts" y más comentarios de este tipo.
Al llegar a un compartimiento, Draco observó a dos niñas en él, eran muy parecidas entre sí. Observó su ropa y asintió complacido.
—Aquí, no les reconozco. No se si serán impuros o traidores a la sangre pero al menos visten bien—Raissa rodó los ojos. Draco abrió la puerta llamando la atención de las dos niñas—¿Podemos sentarnos aquí?
—Puedes hacerlo.—Fue la única respuesta que recibió.
—Bien.
Draco esperó a que su amiga se sintiera cómoda para recién hacer lo propio.
—Draco Malfoy—Se presentó como dueño del mundo—Ella es Raissa Rosier.
—Camelia y Jasmine Potter.—Raissa mantuvo su expresión porque en ese momento se habría de nuevo el compartimiento.
Un niño pelirrojo entró…
—¿Qué hacen con estos hijos de mortífagos?—Preguntó a las dos niñas que suponía eran las hermanas Potter que luego le agradecerían por ayudarle a deshacerse de tan inadecuadas amistades.
—Repite de nuevo eso, pobretón—exigió el heredero Malfoy.
—Draco—El rubio se calmó—No te exaltes. Es gente sin importancia.
Raissa fijo sus ojos en el pelirrojo. Este la miraba con la boca abierta. Era como enfrentarse a la serpiente mayor y quizás esa era la situación. Hasta un Malfoy parecía obedecer.
—¿Alguien ha visto un sapo?—Una voz interrumpió la conversación.—Neville perdió uno.
—No vimos nada.—Malfoy interrumpió a la niña.—Weasley, ¿Aún aquí?
—Eso no es tu asunto, Malfoy.
—¿Qué esperabas? ¿Buscando novia, Weasley?—Draco odiaba a los Weasley, eran traidores a la sangre después de todo.
—Draco. Basta.
—Yo me voy a casar con Camelia Potter y voy a ser Lord Potter…—Declaró indignado el pelirrojo.
Camelia parecía horrorizada. Jasmine le miraba con una mueca de burla.
Antes de que la furia de Camelia se explayara, una voz burlona le interrumpió.
—Imposible. Aún si te casas con una heredera, nunca serás un Lord. Ese título es heredado. Derecho de nacimiento y no tienes sangre Potter en ti. Sólo serías el consorte de una Lady… Un matrimonio desigual, perderías. Camelia y Jasmine pueden casarse con personas más aceptables.
—Cállate, Rosier… Nadie ha pedido tu opinión…
—¿Tu apellido es Rosier? Que curioso. ¿Sabías que Rosier es también el nombre de un ángel caído que…?—Draco se indignó.
—¿Aún sigue aquí la sangre sucia también? Weasley, si quieres una novia…—Ambos parecían indignados.
—No es apropiado tratar así a las personas….—Miró a Ron y frunció en ceño disgustada, tomando un pañuelo y entregándole dicha prenda al chico—Tienes tierra en la nariz. Límpiate.
Salió toda ofendida a seguir con su búsqueda.
—¿Qué fue eso?—Jasmine se rió.
—Weasley acaba de conseguir madre nueva—Draco se burló.
Ronald Weasley se marchó indignado. Esto se lo pagarían.
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En un bote iban las "gemelas" Potter, Draco Malfoy y Raissa Rosier. El castillo era magnífico. Aunque muchos de ellos habían crecido en mansiones, aquella antigua construcción no dejaba de ser impactante.
—¿Lo habías imaginado así?—Draco murmuró.
—Supuse que sería una experiencia formidable. Es decir, un castillo con cientos de estudiantes. Sólo imagina las posibilidades. Es una realidad. Estamos aquí.
—Es hermoso—murmuró una pensativa Jasmine.
—Gracias.—Habló un petulante Draco Malfoy.
—¡No es de ti de quien hablaba!—Dijo una sonrojada Jasmine. Camelia sólo rió.—No es gracioso, hermana. Le diré a Weasley tus gustos y ya verás…
Camelia se horrorizo ante tal amenaza.
—Ni siquiera lo pienses.
Raissa simplemente miró a su mejor amigo que estaba mirando fijamente a Jasmine, sonrió de lado… Esa mirada, ella conocía esa mirada.
—Draco, cariño… Compórtate. Tus comentarios no son apropiados para un Malfoy.
—Un Malfoy nunca es…
—Llegas a decir que los chismes son de mujeres y mi muy bonito anillo te romperá tu perfecta cara—Amenazó.
—Oh, ese anillo es maravilloso—Chillo Camelia.—¿Estás comprometida?
—Sí. Es algo reciente. Mi matrimonio será pronto.
Recién había estado hablando una estricta profesora sobre las casas, una bienvenida muy formal. Se escucharon voces detrás de una puerta que se suponía llevaba al comedor. Recorrieron el pasillo del comedor bajo el atento escrutinio de profesores y alumnos.
—Cuando diga sus nombres se acercarán y se probarán este sombrero.—Murmuró la profesora—Abbott, Hannah.
Una niña rubia paso a sentarse en el banco y le colocaron el sombrero. Sus ojos por un instante se abrieron impresionados.
—Hufflepuff—Gritó el sombrero seleccionador.
Hubo aplausos desde la mesa de su casa. La niña caminó tímidamente para ocupar su lugar.
—Bones, Susan.
—Hufflepuff.
Muchos otros vinieron, poco a poco fueron ingresando a sus respectivas casas.
—Greengrass, Daphne—Raissa conocía a la chica desde niñas, fueron compañeras de juegos. Sus madres eran muy amigas.
—Slytherin.—Raissa sonrió. Lo sabía.
—Granger, Hermione.—Esa era la niña que reconoció como la que hizo el comentario del apellido Rosier.
—Gryffindor—Raissa sonrió.
—Malfoy, Draco.—Su mejor amigo caminó hacia el banco con una expresión imperturbable.
—Slytherin.—Draco al fin sonrió.
—Nott, Theodore.
—Slytherin.
Todos los niños con los que alguna vez había compartido fiestas, reuniones de juegos, una cita de sus madres para tomar té, estaban siendo seleccionados en la casa de las serpientes.
Un par de gemelas fueron seleccionadas , una fue a Gryffindor y la otra a Ravenclaw.
—Parkinson, Pansy.
—Slytherin.
Sabía que Draco estaba lamentándose. Nunca se libraría del acoso de Pansy. Era una realidad lamentable para el heredero Malfoy.
—Potter, Camelia.—Raissa no pudo evitar darse cuenta de que los ojos del director brillaban. Algo planeaba él.
—Gryffindor.—Eso no parecía sorprender a nadie. La joven castaña era muy hija de James Potter.
—Potter, Jasmine.
—Ravenclaw.—Raissa sonrió, eso era una grata sorpresa.
—Rosier, Raissa.
Los adultos notaron de inmediato como todos los Slytherin mostraban especial interés en esta selección. Muchos otros se preguntaban qué podía tener de especial esa niña.
Raissa con la cabeza en alto, gesto imperturbable, paso seguro y una fuerte determinación; avanzó hacía su futura selección.
—Una Calleigh… Impresionante. Raissa Rosier estas hecha de secretos. ¿Quién eres en realidad? No puedo distinguirlo.—La joven pelirroja sonrió triunfal.—Mente buena, ambición… Eres la perfecta ¡SLYTHERIN!
Una ovación de parte de la casa de las serpientes para la niña. Esto fue algo inesperado para todos los que ignoraban el significado de la sortija en el dedo anular de la niña. Muchos notaron el anillo, los adultos no se sorprendieron ni alarmaron. Era normal entre los sangre pura comprometer a sus hijos en matrimonio. No es que pudieran hacer cosa alguna al respecto.
Raissa fue a sentarse al lado de Draco Malfoy. Muchos creyeron comprender la situación. Y días después había un comentario circulando por todo Hogwarts, decían que la heredera Rosier era la prometida de Draco Malfoy.
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Raissa Uxia Amaranta Rosier Calleigh… Ese era el nombre de la niña de tan solo once años que tenía a la casa de las Serpientes bajo su control sin siquiera proponérselo. Profesores y otros alumnos se dieron cuenta pronto de que la niña parecía no importarle tal control que poseía con toda su casa. Tenía un gran desapego con lo que su presencia significaba. Era la reina de Slytherin. Algo con lo que ella tenía un desapego, parecía que era un recurso que alguien como Draco Malfoy tomaría ventaja, más cuando la niña se lo permitía.
Y no era por ser algo de in Malfoy. Había algo detrás, definitivamente.
La heredera Rosier estaba saliendo de su clase de Pociones con Gryffindor, al parecer Camelia Potter se había hecho amiga de Granger. Estaban juntas en pociones, Weasley estaba junto a Longbottom que casi logran explotar el salón de clases.
Neville Longbottom era un niño que al parecer tenía muchos miedos. Estaba siempre alerta y en algunos casos, cuando estaban cerca de los Slytherin , temblaba. Aquel comportamiento no era normal.
—¿Qué te sucede a Longbottom? Casi nos hace estallar a todos—Dijo Weasley indignado saliendo del aula de Pociones. Era un intento para acercarse a la chica Potter.
Severus Snape había castigado a Longbottom.
—Deja de molestarle, Weasley. Lo que le sucede a Neville no es de tu incumbencia—La respuesta de la niña Potter sorprendió al pelirrojo. Camelia siguió caminando, mostrándose ofendida. Weasley miró a Granger con una muda pregunta a la que sólo la niña levantó sus hombros en desconcierto para seguir a su amiga.
Los Slytherin hicieron lo propio, Crabbe y Goyle empujaron a Weasley para sacarlo del camino.
Raissa no era una matona, ese parecía ser el papel de Crabbe, Goyle y Malfoy, ella no hacía nada para detenerlos. Greengrass, Parkinson y Bulstrode eran las otras niñas en Slytherin de primer año. Ellas eran muy amigas, más apegadas entre sí que a Raissa. Los chicos eran más apegados a la heredera Rosier… Malfoy, Crabbe, Goyle, Nott y Zabini. Parecían ser sus sombras.
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Queridos padres:
Como siempre lo supe, quedé seleccionada en Gryffindor. Jasmine está en Ravenclaw.
Hice una amiga, Hermione Granger, es nacida muggle. También Gryffindor.
Todos son muy amables.
En el tren conocimos a Draco Malfoy y a Raissa Rosier qué viajaron en nuestro compartimiento. Luego apareció Weasley. Su comentario fue, y citó textualmente:"—¿Qué hacen con estos hijos de mortífagos?" Y lo peor que salió de Weasley es que dijo abiertamente que se va a casar conmigo y así va a ser Lord Potter. ¿Puedes creerlo, padre? Estuve a punto de maldecirlo. Raissa le dijo:" Imposible. Aún si te casas con una heredera, nunca serás un Lord. Ese título es heredado. Derecho de nacimiento y no tienes sangre Potter en ti. Sólo serías el consorte de una Lady… Un matrimonio desigual, perderías. Camelia y Jasmine pueden casarse con personas más aceptables."
Su nombre es Raissa Uxia Amaranta Rosier Calleigh. Lo se, su nombre parece de aquellos de realeza muggle. Sus ojos son muy verdes, pude oír que sus iguales a los de su abuela paterna; tiene el cabello rojo de su madre Uxia Rosier de soltera Calleigh. Y sin proponérselo, está liderando todo Slytherin. Al parecer, corre el rumor de que esta comprometida con Draco Malfoy, cosa que dudo. Comprometida si está pero dudo que asista a Hogwarts. Malfoy parece ser más un amigo que se dedica a intimidar a todos fuera de su casa con Crabbe y Goyle.
Aparte de Weasley lo otro malo es Severus Snape, el nuevo profesor de Pociones y jefe de casa de los Slytherin. Favorece a su casa y como sus pupilos, también tiene un gran interés en Raissa Rosier. Siempre esta analizando su comportamiento, incluso parece su guardián personal.
Jasmine no ha querido hacer muchas amistades, sólo tiene reuniones de estudios, temo que al estar separadas ella se encierre en si misma. Intentaré acercarme a ella. A Jasmine parece agradarle Malfoy y Rosier, Hermione claramente le desagrada.
Espero poder escribir pronto.
Saludos.
Atte. Camelia Lionetta Potter.
James Potter terminó de leer la carta de su hija, Lily estaba prestando mucha atención a sus palabras.
—Ellas están bien, cariño.
—No mencionaron directamente a Dumbledore pero si indirectamente… ¿Recuerdas que Molly vino a vernos para hablar de un posible compromiso entre Camelia y Ronald? Pienso que fue una treta inventada por el director.—Lily dijo pensativa.
—Tienes razón, cariño…
—Y tal parece, Molly Weasley ha estado criando a su hijo con la intención de casarlo con nuestra hija.—El enfado de Lily iba en aumento—Recuerdo el tiempo en donde nuestra única preocupación era cuidarnos de los mortífagos. Resulta que terminamos ocultos del mismo Dumbledore.
—No hay señales de que los mortífagos nos persiguen. A los Longbottom tampoco…
—¡Los Longbottom!—Chillo Lily de repente.
—¿Cielo, qué ocurre?—James preguntó temeroso de la respuesta.
—Un compromiso arreglado entre Camelia y Neville es nuestra solución James.—Lily estaba muy decidida—Sólo podría deshacerse cuándo los chicos cumplan la mayoría de edad. Así protegeremos a nuestra hija. Alice comprenderá, tenemos que contarle todo a ella y a su esposo. Claro que mantendremos en secreto el compromiso, sólo los chicos sabrán de su relación no formal y Jasmine también. Es perfecto, James. Cualquier cosa que tramen Dumbledore y Molly Weasley podremos impedirla con Camelia comprometida.
James Potter tuvo que concederle eso a su esposa. Era perfecto. Sólo tendrían que hablar con los Longbottom y luego con su hija.
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Severus Snape había despertado aquel domingo con su brazo muy adolorido, se apresuró a usar su chimenea aunque no antes de estar mínimamente presentable. Era extraño que su señor le llamase para una reunión, más aún cuando estaba en Hogwarts.
—Mi Señor…—Cayó de rodillas ante aquél hombre al que había jurado seguir.
—Severus, que tienes para mi—Snape se estremeció, algo molestaba al Señor Oscuro. Mucho temía ser víctima de un Crucio. Gasta ahora no encontraba explicación para la actitud del Lord.
—Su prometida ha sido seleccionada en Slytherin, mi Lord. Es amiga del chico Malfoy y otros Slytherin de su año. Es de público conocimiento entre los Slytherin que la heredera Rosier es su prometida.—Snape hizo pasar saliva, sus manos estaban transpirando.
—Ya veo…
—Se corre el rumor de que es prometida del hijo de Lucius.—Los ojos del Lord brillaron anunciando peligro—Esa es la conclusión a la que llegaron luego de ver el anillo de compromiso. Otros creen que no es Draco Malfoy su prometido… Incluso el personal de Hogwarts siente curiosidad. Albus Dumbledore es uno de ellos…
—Muy buen, Severus. Es conveniente que sigan creyéndose esa historia. Que la heredera Rosier es prometida del hijo de Lucius.—Snape no sabía pero el Señor Oscuro se sentía furioso por tener noticias con respecto a su prometida de boca de medio mundo mágico excepto de ella.—¿Te encargas de vigilarle?
—Si, mi Lord. Al parecer hizo enemistad con el varón menor de los Weasley. Es un Gryffindor que en más de una ocasión ha asegurado que va a casarse con Camelia Potter y ser así el futuro Lord Potter, cosa que a su prometida pareció desagradarle—El Lord ocultó una sonrisa divertida.—Ella conoció en el tren a las hermanas Potter. Otra que pareció desagradarle es una sangre-sucia llamada Hermione Granger.
—Ya veo. ¿No se ha metido en algún problema?—Sólo por las dudas.
—No, mi Lord. Siempre está con Malfoy, Nott, Zabini, Crabbe y Goyle. Las chicas de su año por alguna razón mantienen su distancia.
Lord Voldemort era un hombre desapegado de sentimientos hacia las personas… Con su joven prometida era diferente. Sentía un interés alarmante por la niña y su bienestar. Se sentía tan posesivo desde el compromiso que la lejanía de la chica lo tenía nervioso.
—Cualquier cosa que suceda, no tengo que repetirte que debes venir a mi de inmediato…—Eso fue una orden, aviso, amenaza y advertencia en una sola frase.—Puedes retirarte, Severus.
Snape quedó muy contrariado con su reciente reunión, de algún modo esa niña estaba revolucionando al Señor Oscuro y él no sabía si eso era bueno o malo.
El hombre casi saltó a su yugular por el simple hecho de que le informó de unos rumores sobre el compromiso de la chica Rosier con su ahijado.
¿Qué le sucedía al gran Lord Voldemort? Severus Snape sólo pudo reprimir una inapropiada sonrisa que amenazaba con aparecer. Quizás las pelirroja eran memorables. Lily al menos era imposible de olvidar. No es como si pudiera preguntarle a su señor con una copa de por medio. Antes de una copa habría una lluvia de cruciatus por su insolencia.
Tener cerca a Raissa Rosier auguraba muchos cambios. Quizás sería una buena manera de cambiar las cosas.
Uxia Rosier había hecho un ritual para la futura unión de su hija con el hombre más peligroso del mundo mágico, Snape sabía que no debía subestimar los poderes de una Calleigh. Sabía que su Lord ya tenía su futuro unido a la chica Rosier.
Continuará.
Muchas gracias por sus comentarios.
Dejo este capítulo y me voy a seguir estudiando. XD
Estoy en semana de exámenes.
