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Título: La Rosa de Slytherin.
Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.
Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.
Capítulo VII: Compromisos II.
Raissa bajaba del carruaje acompañada por sus compañeros de clases, siempre juntos excepto las otras chicas de primer año de Slytherin.
—¿Realmente quieres que esa chica sea tu futura esposa?—La pregunta vino de quien menos lo esperaban. Goyle miraba al heredero Malfoy esperando una respuesta.
—Estoy muy seguro, Goyle. Me voy a casar con esa chica.—Aseguró Draco con férrea determinación.
—Bueno, si las cosas son así… Tienes que preparar a Lucius para un futuro nieto pelirrojo—Crabbe habló sin pensar.
—Lily Potter es pelirroja, querido Draco.—Raissa sonrió de lado—Me gustaría saber la opinión de Lucius.
Draco se puso muy pálido… Las cosas que hacía por amor.
Fue un viaje relativamente tranquilo. Al llegar a la estación cada uno tomó un camino distinto.
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Molly Weasley llegó esa misma mañana a la oficina del director.
—Molly querida, ¿A qué debo tú visita?—Dumbledore puso su mejor sonrisa conciliadora.
—Albus, me enteré de que los Longbottom quieren comprometer a su hijo con alguien… Ellos me aseguraron que no tenían intenciones de hacer algo así. Despreciaron a mi Ginny—Dijo conmocionada.—Y ahora quieren comprometer a ese niño con una bruja desconocida, ¿Qué haremos, Albus?
—No debiste presionar a los Longbottom ni a los Potter, Molly querida. Se que lo hiciste con las mejores intenciones pero tus decisiones no fueron las acertadas. La chica Potter desprecia a tu hijo—Molly se horrorizo, ¿Cómo es qué alguien podría despreciar a su Ronnie? Su bebé era un gran niño—Se que intentaste lo mejor. Pero tu hijo prácticamente gritó a todos que él sería el nuevo Lord Potter. La chica, Camelia Potter, entendió que sólo el título y fortuna son de su interés. Tienes que hacer que tu hijo ame a la heredera Potter… No sólo el título y fortuna, tiene que dejar de lado su amor por su futuro status social. Tiene que concentrarse más en la chica.
—¿Qué podemos hacer, Albus?—Molly parecía devastada. Su niño había cometido un pequeño error. Nada grabe y Albus parecía tan decepcionado.
—La joven Ginevra debe hacerse amiga de la heredera Potter. Debes hacer que se acerque a la niña. De Ginny depende la futura unión del joven Ronald con Camelia Potter…
—¿Y si no funciona?
—Entonces, Molly querida… Tendremos que recurrir a Hermione Granger.
—¿Realmente es necesario?—Molly no se sentía muy bien con esa chica cerca.
—Es mejor que dejes de lado tus sentimientos por esa muchacha. Por el bien mayor, debes aprender a tolerarla . Es muy cercana a Camelia Potter, has que el joven Ronald se acerque a ella. También Ginny deberá hacerlo. Si conseguimos que tu hijo se case con la chica Potter, tu hija tendrá un camino más fácil, incluso podrían ofrecer una dote—Molly sonrió ante la idea. Ahora tenía que hacer todo lo posible para que su Ronnie tuviera existo.
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Draco Malfoy había llegado a su casa hace un día ya… Y ahora se acercaba un momento muy importante. Su padrino estaba presente, sus padres…
—Padre, madre, padrino—Dijo muy serio… Los adultos estaban presentes ya se habían acostumbrado a los anuncios del joven heredero.—Ya he decidido quien deseo sea mi futura esposa.
—¿Quién es ella, hijo?—Narcissa estaba emocionada.
—Jasmine Potter, madre. Ella será mi futura esposa.
Severus Snape había quedado boquiabierto.
Lucius Malfoy escupió su bebida.
Narcissa fue la única que aquella idea no tomó por sorpresa.
—Es grandioso escuchar eso, hijo mío—Los hombres le miraron como si de repente Lady Malfoy tuviera dos cabeza en vez de una.
—¡Cissa!—Amonestó Lucius.
—Era algo obvio, esposo mío.—Narcissa respondió divertida.
—¿Cómo es eso?—Malfoy estaba repentinamente pálido. Luego se burló—¿Acaso Draco también quiere ser Lord Potter?
—Draco en sus cartas siempre nos habla de Raissa, pero ella es la prometida del Señor Oscuro y amiga de nuestro hijo desde que son pequeños. Habla de Camelia Potter y Hermione Granger que son Gryffindor y la última una sangre sucia, y Camelia el capricho del chico Weasley. Siempre habla de Jasmine y lo mucho que le gustaría tener más clases con Ravenclaw.—Narcissa dijo divertida—De las cuatro chicas, Jasmine Potter era la única aceptable y sin un compromiso, aún siendo mestiza.
—Pero… Pero…
—Padre, un Malfoy jamás balbucea—Dijo el joven heredero Malfoy dejando a su propio padre con la boca abierta—Y también es indignó de un Malfoy quedarse con la boca abierta.
Severus Snape se puso a reír. La situación era tan hilarante.
—Draco, ve a tu cuarto querido—Draco obedeció a su madre y se marchó.
—¿Lo escucharon?—Lucius dijo decaído.
—Será mejor que me marche—Murmuró el profesor de Pociones dirigiéndose de una forma rápida a la chimenea.
—Cariño, vamos a la habitación…—Lucius asintió aún atormentado por la declaración de su hijo.
Draco Malfoy de apenas once años, quería casarse con una mestiza.
Draco Malfoy quería casarse con Jasmine Potter.
Y ese pequeño Malfoy, el único heredero del linaje Malfoy, era muy persistente en su objetivo. No había vuelta atrás. El chico ya se había decidido. Se casaría con la hija menor de los Potter.
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Los Potter habían ido a Hogwarts para llevarse a sus hijas desde el colegio. Lily y James Potter estaban preocupados por la reacción de su hija Camelia.
—Hija, sabes que desde principio de año nos inquietó que el chico Weasley afirmara a todos que él quería casarse contigo.—Camelia asintió.
—Nos impuso su presencia, a Hermione y a mi—Dijo un poco molesta.
—Cuando eras pequeña, Molly Weasley vino a hablar conmigo queriendo comprometerlos a un compromiso, entre tu y Ronald—Lily hizo una pausa.
—¿Qué?—Camelia comenzó a gritar—No, no y no. Yo no puedo estar comprometida con ese… Con ese chico. Tiene los modales de un puerco y… Y…
—Tranquila, Camelia. Le dijimos que no—James tranquilizó a la más temperamental de sus hijas.
—Y sucede que Molly Weasley también visitó a Alice y Frank Longbottom, su objetivo era prometer a su hija Ginevra con Neville Longbottom—Lily explicó con mucha calma.
—¿Es verdad lo que dicen los amigos de Raissa?—Camelia quizá saber.
—¿Qué es lo que dicen, cariño?
—Que los Weasley sólo quieren nuestro dinero. Que Molly busca un matrimonio de oportunidad para sus hijos menores.
—También lo creemos, hija.—James habló intentando aparentar tranquilidad.—Es por ello, que tu madre y yo decidimos comprometerte con Neville Longbottom.
Camelia se quedó en shock. Jasmine, a su lado, apretó fuerte su mano.
—Pero el compromiso es para la protección de ambos. Queremos mantenerlos fuera del alcance de Molly Weasley y en especial de Albus Dumbledore.
—¿Y Jasmine? ¿Ella también debe comprometerse?—Quiso saber.
—Sólo tú, Camelia.—La chica asintió.
—No estoy muy de acuerdo con esto. Longbottom hace estallar siempre un caldero en Pociones.—Camelia se lamentó—¿No existe alguien más para comprometerme?
—No Hija, es por el bien de nuestra familia. El compromiso podría romperse, no va a ser para siempre—Aseguró James.
—Draco Malfoy quiere casarse con Jasmine… ¿También le conseguirás un prometido? Ella quiere huir de Malfoy. Muchos dicen que esa familia son mortífagos, leales al Señor Oscuro—James se rió.
—Creemos que tu hermana sabrá manejar a Malfoy. Imagino que Lucius Malfoy no va a agradarle tal idea.—Lily dijo a sus hijas.
—Camelia debes conocer a Neville Longbottom.
—¿Debo hacerlo?—Se quejó.
—Si, hija. Es tu deber conocer a tu prometido. Quien podría convertirse en tu futuro esposo.—Camelia asintió.
—Neville es muy tímido, papá.—se lamentó ella.
Y así fue como Camelia Potter supo sobre su compromiso con el heredero Longbottom. Desde Entonces, muchas cosas cambiarían.
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Frank y Alice Longbottom fueron a buscar a su hijo en la estación. Esquivando a Molly Weasley y a su hija. La mujer quiso hablarles pero ellos hicieron oídos sordos a sus palabras.
—Hijo, es bueno tenerte en casa—Neville sonrió con pena. El chico era tímido desde pequeño.
—Padre, madre…
Luego se fueron a su casa.
—Hijo, queremos decirte que decidimos comprometerte con Camelia Potter.
—¿Qué? Pero ella en Hogwarts ni me habla—Dijo apenado—Ron Weasley dice que se va a casar con ella.
—Hijo, este compromiso es para protegerte a ti y a Camelia de los Weasley y de Dumbledore. Puedes anular el compromiso cuando seas mayor. A los 21 años.—Neville asintió conforme. Aquello no era por siempre.
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Raissa Rosier al llegar a su casa lo primero que hizo después de saludar a sus parientes fue ir a descansar. El viaje le había dejado exhausta.
Después de una ducha, cambio de ropa y un par de horas de sueño, la heredera Rosier se levantó para cenar algo ligero.
—Raissa, mañana debes ir a visitar a tu prometido—Decía Amaranta.—Tu padre debe acompañarte. Si te reúnes con nuestro Lord acompañada por uno de los hombres Rosier queda en claro que tienes un compromiso con él. Se que en las vacaciones de Yule no pudieron reunirse. Ahora tendrás mucho tiempo para conocer a tu futuro esposo.
—Sí, abuela.
—Sería adecuado que compartieras tu tiempo con él. Y que te mudaras unas semanas a la mansión del Señor Oscuro.
—¿Es eso prudente, abuela? Se que el es mi prometido, que es mi deber casarme con él… No se si estoy preparada para convivir con él—Raissa murmuró pensativo—No malinterpreten mis palabras, se que la orden oscura se está moviendo. No quiero ser una carga y molestia para él.
—Oh, mi nieta adorada. Eres tan considerable. Es una buena cualidad que el Señor Oscuro sabrá apreciar—Amaranta dijo satisfecha.
—Bien. Creo que tendré que preparar mi equipaje.—Raissa pidió permiso para retirarse.
El ambiente estaba tenso. Uxia miraba mal a su suegra.
—Madre, no debiste hacer algo así. Raissa no está preparada para convivir con él Lord. Ella es apenas una niña. Él podría ser demasiado intenso para alguien como ella.—Lord Rosier amonesto.
—Deben aprender a convivir, hijo. Su matrimonio sería desastroso de otro modo.—Decía Amaranta con convicción.—Mi nieta se va a desposar con un hombre difícil de tratar.
—Desde que Raissa es prometida del Señor Oscuro, usted no ha dejado de decir "Mi nieta esto, mi nieta aquello..."—Uxia siseo con veneno—Cuando antes ni siquiera podía referirse a ella como su propia sangre.
Un silencio tenso los envolvió. Uxia Rosier no era una mujer que se quedara callada, menos ante lo que refería a su hija.
—Se admitir un error…
—Claro, siempre que hay una persona ajena. Recuerdo muy bien sus palabras, señora. Espero que sepa que mi hija ni yo jugaremos a su juego. No somos su hijo ni su marido que siempre tuvieron que estar bajo sus órdenes y caprichos—Dijo molesta.
—Ya he hablado con nuestro señor…
—Veo que ya tiene todo planeado. Muy bien—Uxia se fue furiosa.
—¿Por qué hiciste eso, madre?—Evan estaba molesto—Esto sólo es un asunto que tenemos que arreglar Uxia y yo. ¿Por qué actuase a mis espaldas?
—Era necesario, hijo.—Una sonrisa jamás dejó sus labios.
Evan molesto dejó el tema por la paz. Odiaba cuando su madre hablaba en acertijos.
Él sabía que su esposa estaba más molesta que él. Uxia tenía un amor incondicional por Raissa. Esa pequeña era la vida de ambos.
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Raissa Rosier estaba esperando a sus padres. Tenía puesta su capa de viaje, verde oscura, para verano y un vestido claro. Su cabello rojo estaba suelto mostrando sus rizos.
—Evan, nuestra hija ya está lista.—Uxia sonrió complacida.—Deja que me encargue de ese equipaje tuyo.
Uxia Rosier encogió el gran baúl.
—Tendremos que salir de las protecciones de la casa—Lord Rosier murmuró.
Caminaron durante cinco minutos hasta llegar al portón desde donde podrían aparecerse.
Uxia abrazó a su hija, Evan hizo lo propio con su esposa e hijas, para aparecerse frente a la mansión que ocupaba el Señor Oscuro.
Lucius Malfoy estaba esperando en la entrada.
—El Lord los está esperando.—Siseo saltándose los saludos propios de la cortesía y buena educación. Al parecer, Malfoy estaba molesto por el trabajo de Elfo doméstico que le habían asignado a hacer.
Raissa Rosier caminó por aquellos pasillos con calma, era la segunda vez que estaba en ese lugar. Sus padres estaban custodiando cada paso que daba y esto le ponía un poco más nerviosa de lo que ya estaba.
—Oh, aquí viene mi preciosa sobrina—Se burló Bellatrix Lestrange. Su madre había nacido siendo una Rosier, hermana menor del Lord Rosier anterior. Prima del Lord Rosier actual y por ende tía de la heredera de la fortuna Rosier.
—Bella, es tan agradable verte—Uxia lo dijo como si fuese todo lo contrario. Luego agregó—Querida, no tienes buena cara. ¿Acaso tu marido ha regresado a sus malos hábitos?
Bella miró con odio a la pelirroja, queriendo asesinarla.
—Bella, nuestro Señor te advirtió que debías comportarte—Malfoy advirtió.
Bellatrix lo hizo, aunque se comportará como una niña regañada.
Malfoy abrió dos grandes puertas para dejar pasar a la familia Rosier. Había una reunión.
Bellatrix pisó la capa de viaje de la niña haciéndola gemir de dolor, se había golpeado y este incidente había sido notado por el Señor Oscuro, quien puso sus ojos en la pequeña figura de su prometida que era asistida por sus padres.
—¡Bellatrix!—Hizo sobresaltar a todos los presentes.
—Maestro, yo sólo…—Él no le prestó atención y se levantó de su trono para acercarse a la joven Rosier.
Después de comprobar que estaba bien, el Lord se ocupo de guiar a su prometida a su lado. Gesto que enfureció a Bellatrix. Hizo que la joven se sentara en una silla-trono igual al suyo.
—Tu falta de respeto no puedo dejarla pasar por alto, Bella. Eres una de mis más leales seguidores pero la joven a la que atacaste por simples celos y con el fin de hacer quedar mal ante todos, no sólo es la heredera de una de las familias sangre pura más leales a la causa y a mi, también es mi prometida—Gruño furioso—Si le ofendes a ella, me ofendes a mi… Y una ofensa a mi es pagado con tu vida...
Bellatrix estaba de rodillas en el piso, esperaba su castigo. Ella odiaba a Raissa Rosier.
—Mi Señor le pido que no la castigue—Hubo un shock general, más por quien había hablado.
—¿La razón?—El señor oscuro miró a su prometida.
—Se que una ofensa a mi es una ofensa a usted también, mi señor. No me gustaría ser motivo de discordias entre usted y sus leales seguidores…—Raissa habló fuerte y Claro, con un matiz de pena en su voz. El Señor Oscuro se acercó a ella y una mano a su mejilla, con una suave caricia… Raissa cerró sus ojos y disfruto de la caricia, con sus mejillas sonrojadas ante la atómica mirada de los presentes—Mi Señor, sólo usted puede decidir.
Lord Voldemort era un hombre autoritario. Le gustaba torturar, maldecir. Le gustaba el poder y él conocimiento. Le gustaba saberse temido.
—Bella, le debes la vida a la joven Rosier… Recuérdalo muy bien, le debes tu vida a mi prometida—Bellatrix miró a la chica con un profundo odio.—Despedidos.
Los mortífagos fueron retirándose de a poco. Raissa miró a Bellatrix con burla. Esta se fue de prisa, Uxia Rosier pisó la túnica de la mujer que resbaló y terminó estrellándose contra el suelo, mientras el Señor Oscuro lo dejaba pasar. Él conocía la fama de Uxia Rosier y en definitiva, Bella tenía que agradecer que sólo le hiciera eso.
Un baúl apareció cerca del trono.
La sala quedó vacía salvo por dos personas, Lord Voldemort y Raissa Rosier.
—Deja el baúl en donde está y sígueme—Ordenó.
Raissa lo siguió en silencio, sin saber que decir. Después de varios pasillos llegaron a una habitación con grandes puertas.
—Éste será tu cuarto. Sólo se abre de dos formas, una es con Parsel y la otra es con tu anillo de compromiso. Lo acercas a la cerradura y podrás entrar. Lo mismo es para salir. Tiene un baño propio y la habitación se conecta con la mía a través de un tercer cuarto—Avisó, mientras el equipaje de ella aparecía cerca.—Intenta abrir la puerta.
Raissa lo hizo y observó una habitación muy lujosa, entró junto con su prometido.
—Es preciosa—fue lo único que pudo decir.
—La puerta a tu izquierda es el baño. La otra puerta es la que unirá nuestras habitaciones en el futuro—Raissa asintió—Ahora descansa. Pronto será la hora de la cena.
Ella se ocupó de desempacar. Un poco nerviosa, el Lord se había marchado. Observó sus libros y ropa, tenía tareas que debía hacer. Contuvo un suspiro.
Se recostó en la cama, tendría unos días muy ocupados por delante. Lo tomaría con calma, sería mejor así. Un paso a la vez. No se iba a torturar por cosas que aún no habían sucedido.
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Los Longbottom estaban esperando a los Potter y a los testigos que debían firmar dicho contrato, tenían el contrato ya terminado. Había costado ponerse de acuerdo en algunos aspectos. Un posible matrimonio entre Neville Longbottom y Camelia Potter era una fuerte unión entre dos poderosas familias. Augusta Longbottom aprobaba aquella unión. Era incuestionable el beneficio que obtendrían.
Las presentaciones entre Camelia y Neville fueron algo tensas. El chico estaba nervioso, crecer con el temor de ser perseguido por un señor oscuro lo había atormentado toda su vida. Camelia era más extrovertida, la niña se desenvolvía ante las situaciones mejor de lo esperado, tenía presencia y el carácter necesario para o pagar la presencia de otros.
—¿Todos conforme con lo estipulado en el contrato?—Augusta quiso saber.
—Si, no tenemos cambios en cuanto al contenido.—James dijo seguro.
—Muy bien. Los niños deben firmar primero—Camelia tomó una pluma y firmó sin mirar nada más. Neville firmó un poco tembloroso.
—Ahora los padres. Deben firmar debajo de la firma de sus hijos—Lily firmó, luego James. Luego fue el turno de Alice y Frank Longbottom.—Luego los testigos.
Sirius Black y Augusta Longbottom firmaron cono testigos. Neville y Camelia se sobresaltaron por una leve unión de sus magias. El contrato había sido exitoso. Jasmine, por otro lado, sólo observaba todo en silencio.
—Una copia debe ser enviada al Ministerio de Magia, otra al banco y cada familia debe guardar una copia en su bóveda de seguridad y mantener una a su alcance. Deben ser seis copias del contrato.—Augusta hizo las copias y se encargó del resto, mientras se quedaba con el contrato original.
Después de la cena, Camelia, Jasmine y Neville se quedaron solos, los adultos así lo habían decidido, la menor de las hermanas Potter era la chaperona designada para la ocasión.
—Este es la biblioteca—Balbuceaba Neville nervioso.
—Es impresionante—Murmuró Jasmine.
—Claro, si eres un ratón de biblioteca—Camelia comentó mordaz, ganándose una mirada dura de su hermana.
—Podemos ir a los invernaderos… Tenemos cuatro, están divididos por plantas de las distintas estaciones, no existe ninguna planta que no encontrarás aquí.
—Sería genial si me interesara la botánica o herbolaría—Gasta Neville podía ver que su prometida se aburría.
—Entonces, será mejor volver.
Las chicas asintieron, Jasmine no dejaba de mirar mal a su hermana.
—¿Qué?—Camelia preguntó a la defensiva.
Jasmine sólo negó con la cabeza, resignada a las escenas de su hermana.
—No todo en la vida es ese atroz deporte que tanto te gusta—Le aclaró en voz baja.
—Te llevarías muy bien con Hermione, ¿Lo sabías?—Se burló.
—Nunca me pondría acostumbrar a tu amiga—Le aseguró con una mueca—Tampoco tengo que hacerlo.
Ya de regreso al salón, se quedaron en silencio sin saber muy bien qué decir ni hacer. Estaban escuchando las plásticas de los adultos.
La chimenea se encendió y de ella salió Albus Dumbledore, Lily entrecerró sus verdes ojos.
—Espero no llegar en un mal momento—Dumbledore dijo en tono afable.
—Para nada, Albus—Augusta murmuró—Estamos celebrando el compromiso de mi nieto y Camelia Potter.
Lily sonrió triunfal al ver la cara de sorpresa de Dumbledore, el disgusto impreso en aquellos ojos opacados por sus malos sentimientos e intenciones.
—Pensé que tendrían en cuenta a la niña Weasley—El director no pudo evitar el tono de reproche.
—Albus, no puedes hablar en serio—Augusta parecía escandalizada.—Ni siquiera la tuve en consideración.
—Camelia es la heredera de un título…
—¿Título que usted quiere para otro Weasley, director?—Lily le reprochó mordaz.
—Lily, querida muchacha… Creo que estás malinterpretado mis intenciones—Dumbledore parecía genuinamente desolado.—Camelia va a ser la futura Lady Potter, ella llevará el título…
—Según escuché, la heredera del título es Rose—Augusta replicó con veneno.—Aún no creo lo que les hiciste, Albus. Obligaste a que abandonaran a su primogénita y heredera. Hiciste que pensarán que era una squibs. Y tenía el mismo propósito con Jasmine. Tampoco pudiste mantener a Rose Yelina Potter protegida. ¿Cómo podemos confiarte a nuestros hijos?
—La pequeña Rose era un caso similar al de mi hermana, Augusta—Aseguró.
—¿De verdad?—Dumbledore se sintió poco a poco acorralado—Ariadna era una bruja, sólo que sufría de demencia por un ataque cuando era pequeña. Creo que fácil olvidas a las familias que fueron vecinas de la tuya antes de que tu padre fuera a Azkaban y te mudaras al Valle de Godric.
—Nos mintió—Dijo indignada Lily.—Esto lo confirma. Imagino que quiere los títulos y fortuna de las familias Potter y Longbottom para los Weasley que son sus fieles seguidores. ¿Luego qué? ¿Planea asesinarnos? No se lo voy a permitir…
—Albus es mejor que te marchas… Ya no eres bien recibido aquí.—Augusta le vio marcharse sin decir nada más.
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Raissa Rosier había cenado con su prometido. La cena había pasado sin inconvenientes, el ambiente era tenso y ella sabía que no debía hablarle de cosas tan triviales como sus estudios. El trabajo del Señor Oscuro estaba fuera de las opciones.
—Acompáñame—Le ordenó.
La joven asintió y se apresuró a llegar hasta él para tomar su brazo de una forma tímida. Después de pasear en absoluto mutismo, llegaron a un jardín que ella nunca había visto.
—Éste es uno de los jardines, no el principal pero si él más privado—Raissa se soltó del brazo de su prometido. Observó con detenimiento. Había diversas plantas de jardín con flores, una fuente de agua que parecía natural pero se podía sentir la magia, a pesar de ser de noche el lugar estaba bien iluminado.
—Es hermoso… Es asombroso—Murmuró sorprendida.
—Por supuesto que lo es…—Raissa se sintió observada y de repente tuvo el presentimiento de que aquellas palabras no eran sobre el jardín.
Recuperó su timidez de forma rápida, ella podía jurar que escuchó al Lord suspirar. El Señor Oscuro se acercó a ella tomándole por sorpresa.
—¿Me tienes miedo?—Preguntó de forma inocente, ella temblaba de forma involuntaria.
—No, no es eso…—Aclaró.
—¿Entonces?—Quiso saber.
—Me siento nerviosa en su presencia, no se cómo actuar. Podría cometer un error como hoy… Juro que no quise hacerlo quedar como alguien débil ante sus seguidores, esa no fue mi intención—Se apresuró en aclarar.
—Nadie pensaría eso…—Aseguró con un tono de voz oscuro que hizo sonreír a la joven.
—Se que debo convertirme en su esposa…
—¿Quieres hacerlo?—Se acercó a ella acariciando su mejilla.
—Sí.—Aseguró…
—¿Por qué?—Ella se sintió intimidada por sus preguntas.
—Se que… Yo…—Se sonrojo—Quiero poder conocerlo más. Y poder llegar a amarle como una mujer debe amar a un hombre. No es mi deber hacerlo, deseo hacerlo.
Un silencio los envolvió. Él sólo besó su mano para seguir un momento más en silencio.
—Algo se nos ocurrirá—Raissa sonrió feliz.
Se abrazó a él sin darse cuenta, dejando al Lord en shock. El Señor Oscuro no había sentido el calor de otro cuerpo en mucho tiempo. Su apariencia no ayudaba y a Bellatrix era mejor mantenerle muy lejos fuera de su cama, ese era un límite que nunca había cruzado. La mujer era obsesiva, una mala jugada y de por sí, ella quería ser su amante.
Se quedaron allí mucho tiempo, era una forma de poder llegar a conocerse, eso no quería decir que Raissa estuviese lista para ser la esposa de un señor oscuro.
Lord Voldemort sabía que debía llegar a enamorar a su prometida y con su apariencia no le ayudaba en nada. Tendría que pensar en algo más.
Continuará…
GRACIAS POR TODO.
Aquí un nuevo capítulo.
Espero que sea del agrado de todos.
Agradezco a las personas que se suman, leen, comentan y, agregan entre sus alerta y favoritos está historia.
Saludos.
