Alguien me dijo en Facebook que la historia tenía mucho Lemon. Y lo sé. La situación en la que se da es desagradable. Advertí de esto. Soy consciente de lo desagradable que puede ser esto para muchos y no apruebo lo que describo en esta historia sobre la vida de Hermione. Dudé en publicarlo. Entonces pregunte a un par de personas. En fin, ambos me dijeron básicamente lo mismo: "Lo escribiste así, no le cambies nada". Seguí este consejo. También me dijeron que era decisión mía escribir lo que yo desee y como lo desee. Y que muchas veces, si el Lemon es de la pareja favorita, todos lo aman. Y es verdad. Tuve la posibilidad de leer muchas historias a lo largo de estos últimos seis años y he leído de todo, no sólo de HP… Encontré historias de menores de edad con un hombre mayor, muchas alucinan con estos temas… como cuando abusan de la protagonista y está termina con el tipo. O sea, es común ver estás historias, causan repulsión a algunos… Otros, aman el "Drama".

Mi punto es, le doy la razón a la chica que me hizo está crítica, esa era mi intención. Que el personaje no sea lo que se ve comúnmente. Aunque pude que termine siendo un cliché. Le agradezco leer la historia. Y todas las opiniones son bien recibidas.

Gracias.

Ahora sí... El capítulo.

Título: La Rosa de Slytherin

Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.

Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.

Capítulo XIII: Nuevos comienzos.

Raissa sonrió divertida, cuando llegó a la casa de los Potter no esperaba encontrarse con un ambiente acogedor, divertido y ameno. Camelia prácticamente le había arrastrado al cuarto que ocuparía sin dejar que se presentará con las personas presentes.

Después de bajar al salón de la actual residencia Potter, se vio abordada por Jasmine que miraba a Camelia con reprobación.

—Raissa, es bueno verte —Sonrió cordial.

—Jasmine, es bueno verte a ti también. Por cierto, felicidades —Le dijo entregándole un estuche negro y Camelia tenía uno igual.

—Gracias. No conseguí nada para ti, se que hoy también es tu cumpleaños y…

—No te preocupes, Jasmine. Es su día…

—Oh, Merlín —Chillo Camelia—. ¿Eso es lo que creo que es? ¡Un anillo de heredero!

—Si, lo es —Dijo apenada, Camelia había gritado llamando la atención de los presentes.

—¿Me lo podrías prestar?

—No debo hacerlo. El anillo podría causarte algún daño. Sólo el legítimo heredero puede portarlo. —Aclaró para que la otra chica comprendiera la situación.

—Oh, ya… Pero es un anillo magnífico. Tiene el símbolo de tu familia pero es distinto al otro que usabas antes como un vástago de la familia Rosier. Jasmine y yo tenemos uno con el sello Potter. —Raissa asintió. —Ahora debo presentarte a un par de personas.

La heredera Rosier fue prácticamente arrastrada para ser presentada ante las personas presentes.

—Ya conocías a mis padres, Lily y James Potter— Camelia le presentaba de nuevo a sus padres.

—Raissa es bueno verte nuevamente— Lily tomó la iniciativa para hablar con la chica.

—Lord y Lady Potter, es un honor estar en vuestra casa. Agradezco su invitación—. Los Potter le sonrieron.

Camelia no les dejo decir nada más cuando le arrastró de nuevo hacía otra parte. Jasmine sonreía nerviosa.

—Este es mi padrino Sirius Black y nuestro tío Remus Lupin— Presento a los dos hombres que tenían una agradable sonrisa en su rostro. —Padrino, tío… Les presento a Raissa Rosier.

Sirius, para desconcierto de todos, tomó la mano de la chica y la besó.

—Heredera Rosier, es bueno conocerle finalmente— dijo como sí estuviese coqueteando.

—Raissa está comprometida, padrino— advirtió Jasmine.

—Fue sólo un saludo inocente— se defendió.

—Vamos Raissa… Estoy segura que tu prometido podría darle una lección…

—Mi prometido podría matarle, Camelia querida— Raissa sonrió de forma inocente.

Sirius Black se puso pálido mientras las chicas seguían hablando en confidencia. ¿De verdad el prometido de esta niña de trece años podría asesinarle? Merlín querido, los anticuados sangre pura no sacaban la cabeza de su culo ni por una jodida vez, seguramente la inocente niña estaba comprometida con un Lord mayor que ella. Se puso más pálido aún.

—Heredera Rosier, ¿Su prometido no es Regulus Black? Dígame que no es él—. Raissa se rió por el tono de súplica del hombre y del desconcierto de sus amigas y del señor Lupin.

—Regulus Black no es mi prometido…

—¿Lo dice sólo porqué se lo pedí?—. Raissa sonrió de nuevo.

—Sin ánimos de ofender pero creo que con la locura de parte de la familia de mi madre es suficiente por el momento— Sirius no comprendió al principio aquel comentario para luego ponerse a reír.

—¿Nos estamos perdiendo de algo?— Camelia quiso saber.

—Ahijada, no es algo que debas entender—. Detalló a la heredera Rosier—¿Y quién es su madre?

—Uxia Rosier. Anteriormente conocida como Uxia Aine Caoimhe Aoife Calleigh—. Sirius Black era un rebelde temerario pero al escuchar el nombre de la madre de la chica se puso mortalmente pálido.

—¿Calleigh? ¿Cómo de esos Calleigh?— Sirius comenzó a divagar.

—Esos Calleigh, señor Black— Raissa sonrió con diversión.

—Oh, Merlín.

Raissa sonrió de nuevo, desconcertado a los otros. Sirius seguía pálido.

—Las brujas de la familia Calleigh siempre fueron bellas, esbelta y malvadas…

Raissa se rió llamando la atención de muchos hombres.

—Algunos dicen que embruje a mi prometido— Dijo risueña.

—Ya está condenado— Sirius aseguró con resignación.

—Sólo no me diga "bella", me recuerda a su prima que por desgracia es mi tía por parte de los Rosier— Pidió la pelirroja un tanto molesta.

—Tampoco soporto a Bellatrix. ¿Por qué no la tolera, señorita Rosier?

—Bellatrix quiere algo que es Mío y no se lo voy a permitir— afirmó y sus ojos brillaron. Remus se hizo un poco para atrás, su lobo le decía que la chica podría ser peligrosa en ese momento.

—Oh, Merlín— Sirius se rió más.

~●~HP

Los siguientes días que se quedó en casa de los Potter habían sido entretenidos. Camelia había estado quejándose sobre tener que acercarse a Longbottom, incluso le preguntó a Raissa cómo lo hacía, como era estar comprometida con un mago impuesto por otros, cómo podía en el futuro ser feliz con ello.

Cuando llegó el momento de volver a casa, ella decidió comportarse con calma. No era difícil saber que su abuela estaría molesta, su padre resignado y su madre muy afligida por no tener noticias de ella por más de una semana. Ella debía enfrentarse posiblemente a un muy enfadado Señor Oscuro. Y eso fue lo que encontró al llegar a casa.

Ojos con la intensidad de dos rubíes se posaron en ella, él parecía molesto, sus ojos parecían arder, irradiar fuego tormentoso, que amenazaba con quemarle.

—Heredera Rosier, es bueno verla. ¿Se divirtió?— Ese tono frío de reproche y de celos le dejó sorprendida.

—Mi señor. Es agradable saber de usted. Y si, me divertí— No quería sentirse intimidada.

—Ya veo…

—Cualquier persona saldría con sus amigos— Aseguró sintiéndose nerviosa. El tenía una copa de alguna bebida que estaba tomando. Whisky supuso.

—No es cualquier persona…

—Me siento como cualquier bruja, mi Lord— Añadió desafiante, él se acercó a ella para acariciar su rostro.

Cualquier otra persona habría temblando de miedo en ese momento, pero no ella. Se estremeció por el tacto de aquellas manos tan frías.

—No debería sentirse así. Vas a ser mi consorte, mi compañera. Y estarás a mi lado para siempre… Mi Rosa, eres tan bella— Raissa cerró sus ojos y dejó escapar un pequeño suspiro. Ansiaba más que esa caricia. Él sonrió complacido—. ¿Estabas molesta conmigo? Por no venir a verte.

—S-si…

—Ahora estoy aquí— Aseguró.

Fue así como se quedaron, el Señor Oscuro disfrutó al ver la reacción de la chica. El deseo en sus ojos. Ella quería más de él pero no sabía cómo pedirlo ni como sería recibido. Raissa se encontró en el regazo de su prometido. Estaba tan perdida que no se dio cuenta. Él la abrazó. No tenía público alguno, estaban bien.

—Podríamos vernos más seguido si así lo quieres.

—¿Cómo?— El Señor Oscuro sonrió complacido, ella quería verle más seguido. Conocerse un poco más antes de casarse.

—Así, mi pequeña Rosa…

Raissa no comprendía a lo que se refería. Era todo un poco raro para ella y más cuando estaba abrazada a él, sin poder verle.

—¿Thomas Gaunt?— Allí estaba él, aquel que un día conoció en su cumpleaños y que jamás había vuelto a ver. Cabello castaño y ojos claros—. ¿Cómo es esto posible?

Raissa intentó levantarse pero él la retuvo en sus brazos.

—Puedo explicarlo.

—¿Querré escuchar su explicación?—El Señor Oscuro sonrió—. ¿Y quien es en realidad usted? ¿El Señor Oscuro, mi prometido, Thomas Gaunt o alguien mas?

—Quise acercarme a ti antes de nuestro compromiso— Comenzó a hablar ignorando lo último que había dicho la chica—. No sabía qué hacer, ¿Cómo acercarme a ti? Mi apariencia no era la mejor. Quizás no te gustaría estar prometida conmigo.

—Es difícil aceptar que mi prometido y Thomas Gaunt son las mismas personas— Ella se dio cuenta de cómo los ojos se tornaba de un intenso rojo—. ¿Dijo algo sobre vernos más seguido?

—Lo hice—Raissa hizo cara de cachorrito incomodando al Gran Señor Oscuro.

—¿Cómo sería esto?—La joven pelirroja sonrió interiormente muy divertida. Él parecía estar en otro lado aunque mirando su rostro.

—Es tu tercer año, podremos vernos cada vez que te permitan salir al pueblo…

—Un vez al mes— murmuró sopesando la idea.

—Esa es la idea—Ella volvió a esconder su rostro en el cuello del señor oscuro.

—Y podríamos escribirnos cartas.

—También había pensado en ello. En quinto permiten más libertad a sus alumnos…

Raissa sonrió entusiasmada. Miro al Señor Oscuro a los ojos sin temor alguno. Él se quedó en silencio, contemplando a la niña, era una de las pocas veces que podría hacerlo, le tenía cerca y muchos sabían que era difícil dejar sin palabras a un Señor Oscuro, sólo si venía un potente Crucio.

—Suena como un plan. ¿Se quedará con nosotros? Se que está muy ocupado y no quisiera ser inoportuna—Raissa preguntó sin imponer sus deseos.

—Me quedaré— La chica sonrió feliz, él besó su frente haciendo que se sonrojara de forma violenta. La heredera Rosier escondió su mortificación mientras que su prometido sonreía son culpa alguna y muy satisfecho por los resultados.

~•~HP

En el Expreso Hogwarts, Raissa estaba con sus compañeros de casa, los Slytherin de su año. Después de un resto de año tranquilo sin molestias presentes ahora regresarían tres.

—No puedo creer que dejen que los Weasley y la sangre sucia regresen—Pansy les contaba el más reciente chisme.

—Dumbledore no regresa este año. Nadie sabe de él—Murmuró Draco aburrido.

—Escuché que el Ministro puso dos tutores para Granger y los Weasley—Theodore aseguró de forma apática y distante, para el no tenía sentido hablar de esos excusas de magos y traidores a la sangre.

—Van a ser los Carrow quiénes van a estar a cargo de ellos—Todos rieron. Los hermanos Carrow eran conocidos no precisamente por ser los más tranquilos y amables del mundo.

~•~HP

Hermione paseaba por los corredores. Se sentía conforme con ella misma. Le habían dejado volver a Hogwarts bajo algunas condiciones, tener un tutor y supervisor al que debía obedecer sin causar problemas. Pero, estaba de regreso y eso es lo importante. Podría hacer que el compromiso entre Longbotton y Potter se rompa. Era lo único que tenía en mente. Hacer el trabajo que el profesor Dumbledore le había encargado.

Se encontró con Ronald y Ginevra Weasley.

—El profesor Dumbledore quiere que esparzamos rumores de que Camelia Potter no está contenta con su compromiso. Y lo tenemos que decir sin que nadie sepa que nosotros comenzamos ese rumor—Hermione sonrió con confianza.

—¿Cómo supones que haríamos eso?

—En los oídos correctos… Este rumor se correrá muy rápido…

—Chang, Brown, Parkinson…—Ginny comprendió de inmediato.

—Eso es brillante— Ron murmuró impresionado.

—Lo sé. Es por ello que debemos ir de a poco….

—¿Saben quién es nuestro tutor? En mi carta sólo decía que compartiríamos tutor. Los hermanos Carrow, ¿Quiénes son?— Hermione quería saber que tan bien le iría este año.

—Son sangre pura seguidores de ya-sabes-quien…

—¿Cómo nos hicieron esto?— Granger estaba indignada. Esos mortífagos sólo los perjudicarían. Nada bueno saldría de esto. Sólo porque no estaba Dumbledore.

Pico tiempo después, ellos estaban cara a cara con auténticos mortífagos.

Hermione observó detenidamente a las dos figuras ante ellos, eran un hombre y una mujer. Se parecían mucho, podrían estar quizás emparentados.

—Granger y los dos menores Weasley—Murmuró la mujer.

—Amycus y Alecto Carrow. Seremos los encargados de ustedes a partir de este momento. Nos encargarnos de ustedes— el hombre habló arrugado su fina nariz que al parecer, había encontrado un desagradable olor o en todo caso, lo que le desagrada a aquel mago eran los chicos que tenía frente a él.

—No queremos que den problemas y les aseguro que ustedes no querrán tenerlos con nosotros—la mujer parecía tan amargada como es profesor Snape.

Lo único que Granger y los dos menores Weasley pudieron hacer fue asentir como simples marionetas.

~●~HP

Raissa caminaba hacía su primera clase del día. Era acompañada por Theodore Nott. Draco se marchó un poco antes porque tenía cosas que hacer.

Al final del corredor estaban Draco, Zabini, Crabbe y Goyle. Malfoy sonreía arrogante frente a Granger y los Weasley menores. Raissa se detuvo a ver un poco lo que sucedía.

—¿Qué sucede aquí?—Alecto preguntó. Se veía molesta y al parecer los Slytherin eran el objeto de su ira. Raissa sólo observó antes de intervenir—. ¿Qué estás haciendo, Malfoy?

Draco sabía que Alecto era una de las más letales mortífagos de las filas del Señor Oscuro. Los Slytherin debían sentirse intimidado por ella. Su lenguaje corporal les delataba, sentían la tención adueñándose de ellos. Los Slytherin de tercer año no sabían que hacer. Y los Gryffindor sonreían confiados.

—Alecto, querida, es bueno saber que cumples tan bien con tu deber—Raissa se acercó a ellos en silencio, su vos era suave y peligrosa.

—Rosier— Para nadie pasó desapercibido como la mujer decía ese apellido con un gran rencor.

—Imagino que estas en tu asignación. ¿En dónde está Amycus?

—Aquí, señorita. ¿Necesita algo de nosotros?

—Sólo quiero que le recuerdes su lugar a tu hermana, Amycus. No queremos problemas, ¿Verdad?—Amycus se tenso, luego miró a su hermana molesto.

—No se preocupe, no volverá a suceder.

—Eso espero—. Raissa siguió caminando seguida por un impasible Nott.—Malfoy, llegaremos tarde a Runas.

~●~HP

Ron, Ginny y Hermione no podían creer lo que veían. Los Carrow parecían intimidados por la chica Rosier. Se miraron entre ellos sin saber que decir. Aún les parecía increíble lo sucedido.

—¿Ella siempre es así?—Hermione no pudo contener si lengua.

—Ella es así y mucho peor, teniendo en cuenta la madre que tiene—Alecto dijo molesta.

—No es asunto nuestro lidiar con la heredera Rosier—Amycus le dirigió una dura mirada a su hermana, dejando en claro que debía dejar ese tema.

~●~HP

Raissa había tenido un día algo complicado. Estaba muy cansada. Era uno de esos días en donde había estado ocupada. Era un año nuevo, tenía muchas más cosas de las que ocuparse. Leer los libros que su madre le había recomendado leer. Los nuevos horarios.

Se sentía un poco triste por no poder ver a su prometido y aún faltaba un mes para poder verle. Había intentado escribir una carta y no supo que decirle. Era muy difícil elegir palabras para hechos tan comunes y quizás él estaría muy ocupado.

Trato de alejar esos pensamientos y dormir. Poco a poco lo logró. Pero, su sueño normalmente tranquilo se volvió tormentoso.

Raissa se veía a ella misma en casa, todo estaba en silencio… Sus padres y abuela no parecían por ningún lado.

—¿Dónde están?—Su voz fue como un eco.

Nadie le respondió. La mansión Rosier era espeluznante. Parecía envuelta en un interminable silencio.

Después de recorrer la casa y no poder encontrar a su familia volvió y en el salón principal encontró mucha sangre. Sangre que antes no había estado allí. Sintió que su sangre se helaba. Algo malo había sucedido. Lo sabía.

Su desesperación creció. ¿Dónde estaban sus familiares?

Una imagen de su madre apareció frente a ella, a una cierta distancia prudente. No parecía la Uxia Rosier que ella conocía. Esa imagen espectral no podía ser su madre.

—Llegará el día en que tendrás que matarnos, hija mía— Raissa se congeló ante su afirmación.

—¿Madre?

La mujer en frente de ella se desplomó, caería al suelo, era inevitable. La heredera Rosier corrió para tomar a su madre entre sus brazos.

El cuerpo de Uxia Rosier estaba en los brazos de Raissa, ya sin vida, su mirada perdida, sus ojos fijos sin ver.

Las manos de la pelirroja menor se tiñeron de carmesí, era la sangre de su propia madre. Buscó con la mirada a alguien que le ayudara, su sorpresa fue mayor y el horror dentro de ella creció, paralizándose ante la imagen completa. En el piso del salón yacían los cuerpos de su padre y de su abuela. Estaban muertos. Carecían de vida, carecían del calor de sus miradas que estaban perdidas en la distancia. ¿Qué había sucedido?

Escuchó pasos que se acercaban a ella.

—Estarás mejor conmigo, mi niña—Dijo una voz de un mago que estaba rodeado por la oscuridad pero, aún así, Raissa pudo ver sus manos… Tenía Sangre… Mucha sangre.

Se despertó sobresaltada, sus lágrimas corrían por sus mejillas, con una angustia real y in c reciente miedo. Temía por su familia.

En el sueño… Ese sueño, que sin saberlo, le perseguirá gran parte de su adolescencia.

Su madre le dijo que un día les mataría… Su Madre, padre y abuela… Muertos por sus manos.

¡No!

No podía ser. Era imposible.

Continuará.

Hola. Aquí un nuevo capítulo. Jajaja. Y desde aquí comienza la cuota de drama de esta historia. ¿Teorías? XD

MUCHAS GRACIAS POR TODO.

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