NO SE CUANDO PODRÉ VOLVER A ACTUALIZAR...
Este es un pequeño regalo.
La primera muerte del fic... ¡Ya era hora!
Título: La Rosa de Slytherin
Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.
Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.
N/A #1: Aprovechando que dos de mis profesores están en Los Ángeles, California, visitando escuelas secundarias; aprovecharé el tiempo para escribir algo.
N/A #2: Tengo un total de once materias en mi carrera, dos materias son promocionales y las nueve restantes debo presentarme en un examen final. Decidí presentarme en seis exámenes finales en las fechas de examen de Noviembre-diciembre (todos piensan que se me aflojo un tornillo o algo así, según dicen es una locura mi plan de exámenes finales, más por la cantidad y diversidad de temas tan diferente), si tengo éxito y las apruebo a todas, tendré ocho materias aprobadas y tres para rendir el próximo año. Dos de ella -las más "pesadas" por decirle de alguna forma- las rendiré en febrero-marzo y si tengo éxito en ello, la ultima materia la rendiré en Julio- Agosto. Deséenme suerte, que de esto depende que tanto pueda escribir...
Capítulo XXIV: 5 año. Parte 2.
Neville Longbottom pasó su fin de semana pensando en Hannah Abbott. Una parte de él quería abandonar todo, correr hacía ella, declararle su amor y finalmente hacerla suya.
¡Oh, por Merlín!
¿Estaba teniendo pensamientos libidinosos hacia quien consideraba su mejor amiga?
Sus deseos eran fuertes pero su voluntad se había vuelto mayor. Así él evitaba a la chica.
Era fin de semana, él ya no sabía en donde esconderse, sus compañeros estaban entrenando, otros en la biblioteca o tonteando con alguna conquista del momento.
Y él siempre se sentía caliente.
Ya se había escondido lo suficiente, decidió finalmente salir. Podría ir a los invernaderos, cuidar un poco de sus plantas. Quizás podría ir cerca del Lago Negro a descansar o a buscar alguna planta…
Salió queriendo aparentar normalidad, su túnica escondió bien su dolorosa erección, quería liberarse pero no podía. Su cabeza le decía una y otra vez que necesitaba a Hannah de inmediato.
Fue por un pasillo, tratando de caminar con cuidado, no se dio cuenta de que alguien le seguía.
Encontró un aula en un corredor oscuro, de esas que nadie utilizada, se encerró ahí, sin poner hechizo alguno, nadie iba a esa parte, ¿Quién podría verle?
Dolía mucho para caminar, necesitaba eyacular, sentía que no podría seguir caminando… ¿Qué le pasaba? Bajo sus pantalones y ropa interior liberando su erección, su mano tocó con algo de vergüenza su miembro, él simple toque le hizo gemir y estremecerse de placer; rodeó con su mano la polla erecta, para deslizarla de arriba-abajo, despacio, muy suave… Queriendo poder liberarse, sus caderas envistieron contra su propio agarre, se sentía bien pero no era suficiente… Cerró sus ojos, la imagen de una chiquilla rubia llegó a su mente de repente, los ojos, su sonrisa y su voz…
—¡Hannah! —gruño desesperado, no sabía porque hacía todo aquello.
Lo que no sabía era que la chica con quien fantaseaba le estaba observando consternada, curiosa y maravillada.
¡Neville le quería!
Se acercó a él, recordando lo que se suponía que él quería de ella, se arrodilló frente al chico que amaba con locura y quien no era consiente de su presencia en ese lugar. Era bastante hipnotizarte ver a Neville masturbarse pensando en ella, la encendía y quería complacerlo.
Retiro la mano del chico para reemplazarla con su húmeda y caliente boca, sintió al chico estremecerse, quizás el pensaba que estaba en algún tipo de fantasía o algo por el estilo. Hannah no tenía experiencia en ello, movió su boca tratando de que se sintiera bien pero le resultaba incómodo y muy vergonzoso, el chico parecía disfrutarlo mucho más de lo pensado.
Ante la indecisión o falta de experiencia de "su imaginación", Neville sujetó la cabeza de la chica, queriendo conseguir su pronta y tan ansiada liberación, embistió en esa dulce, mojada y caliente boca que le envolvía, una y otra vez…
—¡Ah! —gemía en chico…
Hannah se aferró como pudo a él, con lágrimas en sus ojos por lo brusco que estaba siendo el siempre dulce y tierno Neville Longbottom.
El chico se corrió, gruñendo el nombre de su dulce fantasía…
H[°~°]P
Dumbledore se paseaba por su oficina, inquieto… él chico Longbottom estaba demostrando tener una gran voluntad al no correr hacía la señorita Abbott para saciar sus bajas pasiones.
Quizás había elegido mal al elegir a los Potter como lo que tendrían un heredero con el poder para destruir a Tom, estaba desesperado en ese tiempo. Y tuvo en sus manos a la pequeña Rose Potter, sería su arma perfecta, quien destruiría a Voldemort y le daría la gloria de volver a ser el vencedor porque también se desharía de la muchacha… pero, sus brillantes planes no llegaron a nada. La niña desapareció. Nunca había podido encontrarla. Seguía viva y lo sabía mejor que nadie, de lo contrario él estaría perdido por completo.
La posible unión de un Potter con un Longbottom no le convenía. Más ahora, ninguna de esas prestigiosas familias estaba a su alcance ni bajo su influencia.
La idea de unir a Camelia Potter con Ronald Weasley fue brillante. Ele Weasley menor estaba ansioso por fama y poder, la idea de ser el futuro Lord Potter lo había segado tanto que lo volvió incompetente.
Otra de sus ideas brillantes fue unir a Neville Longbottom con Ginevra Weasley, hambrienta de fortuna, Ginevra era la mejor opción y era fácil de manipular.
Sus brillantes planes fracasaron cuando los Potter y los Longbottom decidieron comprometer a sus hijos y formar una alianza que de concretarse, arruinaría sus futuros planes de grandeza.
Al ver que no podía unir a los chicos Weasley con los respectivos herederos de dos familias poderosas como lo eran los Potter y los Longbottom, decidió que se encargaría de romper el compromiso de los jóvenes herederos. Y para ello, necesitaba a Hannah Abbott, la eterna enamorada de Neville Longbottom.
La chica había sido fácil de manipular. Y había logrado que ella misma le diera una potente poción de amor al chico Longbottom, pero él se había encargado de darle una poción para que la chica no pudiera concebir durante el tiempo que estaría el chico bajo esa poción. Bajo ningún concepto permitiría que naciera alguien igual a Tom. Estaba desesperado pero no era estúpido.
Otra idea brillante fue la de ponerle en la cabeza la idea a la chica Granger que ella era Rose Potter, la heredera de esa cuantiosa fortuna y de un título. La chica era ambiciosa y seguía sus planes tan bien… pensó que podría hacer a la chica su diversión momentánea… ella tenia algo con Carrow, un conocido Mortífago, ella quizás podría sacarle información a aquel hombre; sabía que era bastante promiscua, él mismo había visto en sus recuerdos como se había enredado con decenas de hombres distintos, incluso con Arthur Weasley, Molly estaría enfurecida de vivir para saberlo.
Los ojos del director brillaron entretenidos, las cosas marchaban bastante bien.
H[°~°]P
Raissa miraba a su esposo trabajar, tenía una reunión de último momento, y ella quería seguir en ese lugar observándole como le estaba observando.
Se veía tan concentrado con una pila de pergaminos en el escritorio del cuarto que ambos compartían, ella recostada en la cama desnuda, cubierta con sábanas de seda, se abrazó a la almohada que usaba su esposo, la cual tenía su aroma y a decir verdad toda ella olía a su Señor.
Sus iris verdes brillaban divertidos, mientras contemplaba la escena. Sin duda alguna, no quería marcharse mañana a primera hora.
Cerró sus ojos y se durmió abrazada a la almohada que siempre utilizaba su marido, era demasiado temprano y su Señor le había dicho que necesitaba dormir más.
Una suave caricia recorrió su mejilla, abrió sus ojos para verle allí, su amado esposo le observaba, se acercó más a esas grandes manos tibias, ronroneo con el suave toque. Él la miraba fascinado, la sábanas que cubrían el esbelto cuerpo de la chica se deslizaron para darle un espectáculo al señor oscuro.
—¿Ya terminó la reunión, mi Lord? —su voz estaba un poco ronca, si pensara en la razón ahora mismo sus mejillas estarían de un fuerte escarlata.
—Si, ya terminó —aseguró disfrutando de la vista.
Ella sonrió deslumbrante, desconocía el verdadero efecto que tenía en él. El Señor Oscuro miraba a su esposa embelesado. Su pequeña esposa era toda una belleza.
Arrastró a la chica envuelta en una suave sábana de seda, acomodando a la joven en su regazo… se acercó a ella besándole la mejilla, ella cerró los ojos y disfrutó del suave contacto de las caricias que su esposo le brindaba. Sus bocas se encontraron en un voraz beso, ella intentando seguir a su esposo, gimió al sentir como cálidas manos recorrer su cuerpo.
—Mi pequeña esposa, es hora de levantarse —ella negó, no quería hacerlo.
Él sonrió y volvió a besarla… quizás podrían pasar un momento agradable luego del dolor de cabeza que le habían producido los incompetentes que se hacían llamar sus seguidores.
H[°~°]P
Hannah se sentía fatal, este momento que tendría que ser especial para ella no lo fue… ella soñaba con algo especial en su primera vez, jamás estuvo en sus planes hacerlo en un salón sucio de Hogwarts. Había idealizado en su mente tanto ese momento y a la persona que le entregaría sus primeras experiencias que no pudo contener la decepción.
No esperaba esa reacción de Neville, era un chico tierno y cálido, no un sin cerebro hambriento de sexo salvaje.
Lo cierto era que no fue la mejor de las experiencias, sentía mucha incomodidad en sus partes íntimas. Fue una experiencia horrible. Las lágrimas corrieron por sus mejillas, ella no esperaba que las cosas se saldrían de control de este modo tan nefasto.
¿Qué había estado pensando? Él estaba bajo una poción de amor, que le inducia a hacer realidad sus bajas pasiones. Todo lo que su cuerpo le pidiera.
Su ropa interior estaba completamente rasgada, Neville se había quedado dormido después de terminar, le había dejado temblorosa y entre lagrimas. Y el chico seguía durmiendo apaciblemente.
Lo que pensó que era sólo una molestia se volvió un dolor insoportable cuando intento moverse. Se sonrojo al recordar las formas en que la tomó. Podía ser un chico soso para la mayoría pero… el sonrojo se hizo mayor. Había escuchado hablar del tema, pero se suponía que eso no era "normal", se asociaba a las personas "raras" y de dudosa moral. Ya podía imaginar las bromas si esto se hacía público: Longbottom se equivocó de "agujero".
Un sonrojo se apoderó con más violencia de su rostro. Esto no le podía estar pasando a ella. ¿Qué pensarían si esto se hacia conocido no solo en Hogwarts? ¿Qué dirían los padres de los otros alumnos? Porque era normal escribir a los padres contándole los chismes jugosos que se escuchaban en los pasillos de Hogwarts. No podía arruinar su reputación. Ella no era como las demás. ¿Qué le había llevado a actuar así?
Cierto es que amaba a Neville y las oportunidades que traía con él el título de la familia Longbottom. No era tonta. Quizás sí salía embarazada podría pescar de forma definitiva al chico. Los Longbottom no se permitirían tener un bastardo por allí, ellos obligarían a su heredero a responder por el niño que sería el futuro de su familia.
Sonrió triunfal. Debía seguir haciendo esto. Debía asegurar un pronto heredero para esa antigua y noble familia.
Se acercó a su amante y se recostó al lado de él. Fingiría dormir mientras el despertaba. Sabía que la poción aún surgiría efecto por un tiempo más y gracia al profesor Dumbledore tenía para un par de dosis más. El heredero de Neville estaba asegurado, tan asegurado como la ruptura del compromiso con Camelia Potter. Tenía ganas de reír… de festejar su victoria. Ella había ganado.
H[°~°]P
Raissa sonrió a su marido. Ya era momento de regresar a Hogwarts. Y no quería hacerlo. Sabía que le vería el próximo fin de semana pero no era lo mismo. Un par de horas al día, era tan injusto.
—Te veré pronto, mi Rosa —le prometió.
Ella sonrió.
—Contaré cada segundo hasta que llegue ese momento, mi Lord—habló solemne.
Él la besó por última vez para verle finalmente partir.
Ellos dos vivían añorándose el uno al otro cada momento que estaban lejos. Cuando estaban juntos parecían que vivieran una eterna luna de miel. Podrían ser la envidia de todo aquel que se detuviera sólo a observar. Ambos sabían lo afortunados que eran. Estaban destinados a estar juntos.
H[°~°]P
Raissa estuvo de buen humor toda esa semana. Podría ver a su marido el próximo domingo durante la visita a Hogsmeade. La vida estaba siendo muy buena con ella. Tenía al mago más poderoso para ella. Nada malo parecía augurar su futuro.
Draco estaba muy feliz con su compromiso con Jasmine, por seguridad lo guardaban en secreto.
Camelia se había vuelto un tanto melancólica. Añoraba una bonita historia de amor, pero se encontraba atada a un compromiso con Longbottom, un compromiso sin sentimientos aunque le permitía librarse de los avances de Ronald Weasley. Que al parecer ahora tenía sus ojos puesto en Granger como lo esperaban.
Por su parte, Hermione Granger estaba feliz con la idea de suplantar a Rose Potter, no sabía quién era ella ni si algún día aparecería. Pero, tendría que disfrutar de los beneficios que le traía ser la supuesta primogénita de esa familia tan noble.
Hermione comenzó a notar como Ronald le veía más que antes, incluso pensó en el deseo que pudo observar en sus ojos. Era la clase de deseo que provocaba en Ronald ver un gran plato de comida… después de todo, se suponía que su hijo sería el heredero de los Potter y de ese tan codiciado título.
Observó las clases de mirada que el chico le dirigía, miradas que habían cabreado mucho a Amycus, que estuvo a punto de torturar al chico. Ella sonrió divertida. Sabía del poder de su bonita figura y de las cosas que conseguiría y sabía como usarlo. Se lamentaba tanto no poder usar sus encantos con James Potter, pero él creía que era su padre.
Camelia y Jasmine no le hablaban ni le dirigían una mirada, estarían celosas ella supuso.
No tenía tiempo para ello.
Ahora mismo necesitaba acercarse a Ronald Weasley. Pero Amycus era una carga en su actual situación.
H[°~°]P
Ese viernes a la mañana los deseos de Hermione se hicieron realidad, cuando supo que finalmente podría librarse de los Carrow ya que el Ministro de Magia llegó a la conclusión de que su comportamiento había sido ejemplar.
Claro que esa tarde se dedicó sólo a complacer a su amante, él cuál no quería dejarle ir, ni alejarse de ella.
Con los Carrow lejos de Hogwarts, Ronald, Ginevra y Hermione eran libres de hacer lo que quisieran.
Ron no intentó nada con la chica castaña, su experiencia con Camelia lo hizo un poco más prudente, cosa que frustrada tanto a Granger que para otros podría parecer divertido, la chica también se había quedado sin amante. Pero, había quedado con Arthur el domingo, él cuál había cancelado en último momento su cita por trabajo.
Hermione escribió una nota rápida a Amycus. Quien aseguró que iría con el "enamorado" de Ginny.
Sonrió, Ginevra no iría a esa cita. Ella se encargó de hacer que la chica se metiera en problemas escondiendo las tareas que le había dejado Snape, quien la castigó sin dejar que asista al pequeño pueblo mágico.
Ese domingo, Granger caminaba sola por el pueblo, Ronald se había quedado dormido. Y nadie le molestaba.
Sonrió al ver a Amycus Carrow esperando en un lugar discreto, se acercó a él.
H[°~°]P
Raissa esperaba a su querido esposo ansiosamente, estaba allí desde muy temprano con tal de poder verle.
Fue testigo del encuentro cariñoso de Granger con uno de los Mortífagos de su esposo. No podía creer que Carrow se enterara con una sangre sucia, de inmediato pensó en Alecto y lo obsesionada que estaba con su hermano, se esparcían rumores de sentimientos incestuosos de parte de ella dirigidos a su hermano.
Sonrió. Tendría que decírselo a su Señor. Vio alejarse a la pareja y espero a que llegará su marido. Quería ver que haría su Señor con esta información.
Se sintió nerviosa, como si se tratara de su primera cita. Espero unos minutos más, cuando el apareció.
—Mi Señor —se acercó a él de forma apresurada para poder saludarle correctamente, aunque ser besada con tanta pasión por parte de él siempre la dejaba sin aliento.
—¿Me esperaste mucho tiempo, mi Rosa? —Raissa negó con una sonrisa.
—Vi algo que quizás podría interesarle, mi Lord —dijo tentativa.
—Ven, vamos a casa —Ella se aferró a él para partir con el traslador que tenía su marido.
Raissa se sintió muy mareada por el viene, era algo a lo que jamás se acostumbraría, su estómago protestó por tan repentino viaje.
—¿Te sientes bien, Raissa? —Se veía preocupado.
—Si, Tom. Sólo es el viaje… no puedo acostumbrarme a ello —él sonrió ante el uso de su nombre de pila, seguía preocupado por el malestar de ella.
—Ven a sentarte —señaló un cómodo sillón.
Raissa fue ayudada por su esposo. Era notable el malestar de la joven.
—Debería llamar a un sanador —aseguró levantándose, ella lo detuvo.
—No es nada, Tom —aseguró recuperando un poco el color.
—Si el malestar persiste llamaré al medimago —le dijo mirándole con preocupación.
—Así se hará si persiste mi malestar —concordó ella.
—¿De qué quería hablar mi hermosa esposa? —Ella se sonrojo.
—¿Recuerdas que hace algún tiempo los Carrow fueron asignados por el Ministro a vigilar a dos de los Weasley y a Granger?
—Lo recuerdo. El Ministro ya no ocupará a los Carrow para esa tarea…
—¿Le asignó alguna misión especial a Amycus Carrow?
—Ninguna.
—Amycus se involucró sentimentalmente con Hermione Granger. Los vi hoy en Hogsmeade antes de que llegarás —los ojos de él brillaron peligrosamente.
—Tendremos que averiguar este repentino e inesperado hecho —aseguró.
—¿Piensas que quizás Granger busca información?
—Eso vamos a averiguarlo en un momento —el Lord planeaba convocar a una reunión.
—Creo que debería esperar un momento, mi Señor... —él la miró intrigado por las ideas de su pequeña esposa.
—¿Qué tiene en mente mi Rosa? —Ella sonrió de forma perversa, haciendo que el Señor Oscuro tuviera ciertos inconvenientes en alguna parte de su cuerpo.
—Qué mejor momento que llamar a Amycus cuando estén liados —El Señor Oscuro miró asombrado a su esposa. ¡Ella era malvada! Por algo eran almas gemelas…
Sonrió de forma cruel, Raissa se estremeció. Le encantaba ver el lado oscuro de su Señor esposo…
H[°~°]P
Amycus Carrow cayó sobre el cuerpo de una desprevenida Hermione Granger luego de sentir el dolor en su marca oscura.
La chica bajo su cuerpo le miró con molestia. El hombre se apresuró a levantarse y correr a vestirse.
—¿A dónde vas? —Chillo Granger frustrada.
—Debo irme —fue lo único que le dijo para luego abandonarla a su suerte, sin poder tener su ansiada liberación.
Granger se quedó allí, excitada y alborotado. Insatisfecha.
¿Qué se creía ese sujeto? Granger fue a bañarse. Se había quedado sin sexo. ¡Qué maravilloso!
H[°~°]P
Todos estaban en la sala del trono, Raissa estaba sin vergüenza alguna en el regazo de su esposo, tenía su propio asiento pero no quería utilizarlo.
Amycus se presentó ante su Señor algo desarreglado, aún encima de su máscara y túnica podía verse en que estado llegó. Y el espectáculo recién comenzaba. Había muchos seguidores del Señor Oscuro.
—Finalmente te dignas a aparecer, Amycus —Dijo en voz peligrosa el Señor Oscuro desde su trono.
—Mi Señor…
—Espero no haber interrumpido nada interesante —Bellatrix y otros rieron, aunque no sabían de qué.
—No, mi Lord —aseguró.
El Lord lo observó, Carrow se sintió tan pequeño e insignificante.
—¿Socializas con el enemigo, Amycus?
La repentina pregunta hizo helar la sangre del Mortífago y poner al público curioso.
—Verán, amigos míos… Cuando fui a reunirme hoy con mi querida esposa que tenía una visita a Hogsmeade, tuve una sorpresa que aún no se como definirla… —El resto de los seguidores de Voldemort miraban ahora la escena intrigados—. Vi con mis propios ojos como nuestro amigo aquí presente se reunía con la chica Granger y se saludaban muy amistosamente… Demasiado diría yo.
Carrow temblaba. Habían descubierto su amorío con la pequeña sangre sucia. ¡El Lord lo asesinaría!
—¿Es natural esta interacciones entre lados opuestos? ¿Algo que decir, Amycus?
—Lo siento, mi Lord… Y-yo —El Señor Oscuro miró entretenido al hombre, aunque no lo demostrará.
Raissa escondía su rostro en el cuello de su esposo, escondiendo la diversión, sabiendo lo que había estado haciendo hasta hace un momento y con Granger.
—Permíteme, querida —Raissa se levantó del regazo de su marido para que él se levantara y él Lord le permitió volver a sentarse en su trono, siendo la envidia de muchos en esa sala.
Camino despacio, mientras sacaba la varita de la manga de su túnica en donde siempre la llevaba.
—¿Tenías algo qué decir, Amycus? —Muchos se tensaron ante ese tono.
—Mi Señor… —no supo que decir.
—Crucio —siseo, él mortífago se retorció ante el poder de la maldición, gritó sin poder contenerse, otros se apartaron temerosos.
El Lord veía todo muy divertido. Un minuto después retiró la maldición.
El hombre temblaba de forma incontrolable, estaba en shock, casi inconsciente.
—Desde ahora usaras a la pequeña sangre sucia para sacarle información… No me decepciones, Amycus… O lo lamentaras —Dijo con un tono que denotaba peligro.
Raissa miraba desde su lugar, él se veía tan caliente. Sonrió al ver a su esposo.
—Despedidos —ordenó.
Carrow tuvo que ser sacado de la sala del trono con ayuda.
Raissa se levantó y se acercó con sigilo al Señor Oscuro. Le abrazó por el espalda.
—¿Te sientes bien? —Tom preguntó, ella se aferró a él.
—Me siento bien…
Ella le soltó y él la observó detenidamente, queriendo ver si decía la verdad.
Vio el rostro de Tom, joven y atractivo con el que siempre le mostraba a ella.
—Te extrañé, Tom.
La joven se abrazó al cuerpo del Lord, tenían todo el día por delante sólo para ellos y Raissa tenía muchas ideas...
H[°~°]P
Yule como vino se fue, era muy poco tiempo el que podía pasar con su esposo, ya era marzo y Raissa no veía la hora de que pudiera salir de vacaciones, añoraba estar con su esposo.
Para sorpresa de Raissa, Uxia había aceptado hacer el ritual para el compromiso entre Draco y Jasmine.
Lo harían la primera semana de vacaciones, para gran alegría de la pareja.
Camelia por su parte también estaba en su mundo de melancolía, encerrada en si misma, se sentía atada y aunque amaba a alguien, sólo quería libertad, él compromiso con Longbottom la había hastiado. Esa pseudo-relación la asfixiaba.
Longbottom seguía con su relación secreta y causada por la Amortentia que Hannah Abbott le había suministrado. La chica estaba furiosa, aún no podía quedar embarazada. Se sentía muy frustrada.
H[°~°]P
Hermione Granger estaba en su sala común, estaba feliz, Ronald Weasley finalmente le había invitado a salir y ella aceptó gustosa. Su relación era inocente y secreta. La chica seguía viéndose con Amycus Carrow y con Arthur Weasley. Pero, no tanto como ella quisiera. Y Ronald no hacía el intento por llevar su relación al siguiente nivel, algo que le frustrada enormemente. Es que era tan soso. Incluso se podría decir -para su completo horror y descontento- inocente.
¿Es qué ese chico nunca había tenido curiosidad por su cuerpo? ¿Al crecer no había tenido una jodida erección?
Había logrado que el chico Weasley mantuviera su "Relación" en secreto… Y su escusa era perfecta… los Potter nunca estarían de acuerdo con u una relación entre ellos. Si no querían que nadie estropeara sus "hermosa" relación, era mejor disimular ante todos.
Ron y ella se habían besuqueado, sólo eso… besos sosos. No hubo toques ni caricias atrevidas. ¿En dónde se vio un buen beso sin un apretón de nalgas? ¡Como extrañaba a Charles! Amycus podría hacerlo, pero él se dedicaba más a saciar su propio placer. Arthur era tan puritano que rara vez se quitaba toda la ropa. Y Ronald suponía que era igual a su padre. No podía evitar sentir nostalgia al pensar en Charles y su grupo de amigos que No tenían inhibición alguna. Lo peor es que no tenía escusa para volver a casa de los Granger y no sabía si le recibirían.
H[°~°]P
Un suave toque llamó a la puerta de su oficina de jefe de casa de Severus Snape, el mago bebía una copa de whisky de fuego, era un vienes muy tarde a la noche y el hombre no tenía idea de quién podría ser. Tenía mucho papeleo, ¿Qué podrían querer a esta hora? Abrió la puerta para ver a una chica con la cresta de Gryffindor en sus túnicas y sus notorios colores.
—¿Qué quiere a estas horas, Potter? —prácticamente escupió el hombre.
—Necesito hablar con usted, profesor Snape…
—Hable con su jefa de casa…
—Es importante… sólo con usted puedo hablarlo y es el único que podría decirme si mis dudas son verídicas…
—Pase, Potter —dijo a regañadientes.
Cerró la puerta y fue a su escritorio ante el inesperado escrutinio de la chica.
—Siéntese y hable de una vez —gruño.
—Creo que Longbottom está bajo una poción —Snape le miró mal, ¿ella creía que él perdería su tiempo por el tonto de Longbottom?
—Le dije que vaya con su jefe de casa, ella se ocupará de este asunto…
—Es Amortentia, señor —dijo con un tono firme.
—Puede tener un antídoto, hable con la profesora McGo…
—Ella lo barrera bajo la alfombra, señor. Ocurrió antes y no puedo ignorar el comportamiento inapropiado de una de las máximas autoridades del colegio…
—¿Qué quiere que haga?
—Enviar una carta a los Longbottom, ellos se encargarán del resto —aseguró, mostrando una carta sellada.
—Ya lo tenía todo planeado…
—Sí. Sólo usted puede ayudarme —aseguró.
—Lo haré. No se preocupe —dijo para deshacerse de ella de una buena vez. La chica le entregó la carta y sus dedos se rozaron, Camelia se sobresalto por esto y sus mejillas se sonrojaron.
—Buenas noches, profesor —murmuró y se fue.
Snape se quedó pensativo, ¿Qué le sucedía a la hija de James Potter?
No quería seguir pensando en ello, fue a enviar la dichosa carta. Ni siquiera sabía por qué hacía aquello. Tampoco sabía quién era la tercera persona en el trío "amoroso" ente Potter y el chico Longbottom.
H[°~°]P
La mañana siguiente hicieron aparición tres de los Longbottom en la escuela de Magia y Hechicería. Augusta, Frank y Alice Longbottom aparecieron de forma repentina y con u a persona más, lo cual sorprendió a todos, incluso que aparecieran a la hora del desayuno, muchos de los chicos estaban presentes.
—Queremos ver a nuestro hijo —demandó Frank al estar frente al director.
—Por supuesto, él aún duerme —aseguró Dumbledore maldiciendo mentalmente la irrupción de los Longbottom.
—No importa, es importante hablar con él…
—Minerva, querida, ve a buscar al joven Neville Longbottom —La jefa de casa de Gryffindor se apresuró a ir por su alumno.
—Voy con ella —se apresuró a decir Alice siguiendo a la mujer en silencio e impidiendo que el directo dijera algo más.
—Director, debemos hablar con usted en su despacho de inmediato —Augusta dijo para marcharse del Gran Comedor, seguida de Frank y de su otro acompañante.
Ya en el despacho, esperaron a que llegarán los de más.
—¿Director, quiere explicar por qué mi hijo tiene en el una gran dosis de Amortentia? —Alice parecía furiosa y Minerva estaba consternada.
—Oh, no tenia idea de que esto estaba pasando… —aseguró.
—Mi hijo tiene un compromiso formal, ¿Cómo puede permitir esto? —gruño la mujer furiosa.
—Es una inusual e infantil travesura de una niña enamorada que pensó imposibles sus anhelos… —Trato de justificar el director.
—Queremos que tomes cartas en el asunto, Albus. Queremos que esa chica Abbott sea castigada de forma correcta…
—Es una travesura juvenil…
—Bien. La Junta Directiva ya está al tanto de esto. Estas en el lado malo de ellos, Director —Frank habló pareciendo aburrido del drama del anciano director.
Dumbledore se vio acorralado.
—Una vez que le hayan suministrado el antídoto… Nuestro heredero no se quedará aquí, hoy mismo tendrás el traslado de Neville a otra escuela. —Augusta demandó.
El anciano no supo que decir, debía castigar, suspender o incluso expulsar a la chica Abbott. Esto no podía saberse. Él se encontraba muy involucrado en el asunto.
H[°~°]P
Camelia vio como todo sucedía, como Hannah Abbott palidecía bruscamente, ella sonrió triunfal, cubriendo dicha sonrisa con una copa de sumo de calabazas.
Al parecer había estado en lo correcto. Longbottom podría salir de ese estado lamentable en el que se encontraba. Era desagradable pensar que alguien pudiera hacerle eso a alguien que decía amar. Ella nunca lo haría, para hacerlo el mago o la bruja debía estar muy desesperado, ser muy ingenuo o demasiado estúpido para pensar en ello.
Raissa a su lado le brindó una significativa mirada, Jasmine murmuró algo a Malfoy y ella siguió contemplando el espectáculo. Esperaba ver reacciones.
Lo que se supo luego fue que los Longbottom decidieron sacar de ese colegio a Neville.
Hannah Abbott fue suspendida y debidamente castigada, o eso decía el director.
Camelia no volvió a verles en bastante tiempo.
H[°~°]P
Era normal sentirse un poco cansada, se dijo a si misma Raissa Rosier. Los TIMOS se acercaban de forma alarmante, pero no se preocupaba. Incluso su esposo mantenía interesante conversaciones con ella sobre las materias, incluso aprendió más de Tom en unos pocos meses que en el prestigioso colegio que se suponía que era Hogwarts… Incluso el sistema estudiantil era corrupto y eso era culpa sólo de Albus Dumbledore.
Los exámenes fueron perfectos, Raissa quiso pasar un muy buen verano al lado de su esposo y así lo hizo, incluso su familia se mantendría cerca de ellos.
El día del compromiso-ritual de Draco y Jasmine, Raissa decidió no estar presente. No quería participar de ello. El ritual era peligroso y más con sus repentinos cansancios.
Descubrió muchas veces a sus padres y esposo observándole, incluso contempló la idea de un posible embarazo, lo cual era imposible… se habían cuidado en ese sentido. Aún era muy joven para tener hijos, debía terminar el colegio, no se imaginaba tener que hacer ambas cosas al mismo tiempo. Ser madre era un trabajo de tiempo completo. Quería disfrutar de ser esposa y amante de su amado Señor.
H[°~°]P
Draco miraba a su prometida, antes del ritual, Jasmine esperaba ver a Raissa.
—Ella no vendrá —Le aseguró el rubio.
—¿Por qué?
—No quiere participar en estos rituales, ella se concentra por completo en su esposo y familia. Siempre fue así, sus funciones como una heredera le hicieron más poderosa, la magia de su familia es un tanto difícil de controlar. Siempre pensé que dos fuerzas opuestas luchaban en su interior, aunque Raissa lo maneja de forma admirable. El último tiempo se veía un poco agotada—Explico a su hermosa prometida.
— Ya veo… —murmuró la chica.
—Su esposo es un tanto controlador y muy posesivo… Aunque jamás le haría daño a Raissa… Aquellos que se atrevan a mirar a su esposa con algún interés romántico… a esos ya no le van tan bien. Padre dice que es increíble como el marido de Raissa es tan diferente cuando ella está a su lado; asegura que es un calvario aguantarlo en época en donde no tiene a su esposa cerca —Draco hizo una mueca, se estremeció de tan sólo pensarlo.
—¿Serás así tu también?
—Probablemente lo seré, Jasmine. Te quiero demasiado como para arriesgarme a perderte ahora —le dijo para luego compartir un vasto beso.
H[°~°]P
El ritual de compromiso había dejado exhausta a la madre de Raissa. Era un tanto complicado. Y tardaría un tiempo en que Uxia se recuperara por completo.
Jasmine y Draco eran felices.
Camelia seguía melancólica, pérdida en un mar de dudas y suposiciones que no debería tener.
Raissa estaba muy cansada, podía hacer cualquier hechizo pero su cansancio era mental. No podía tolerar ciertas cosas. Pero, las cosas se complicaron. Una vez más la vida les demostraría a una de las chicas Potter que nunca lo tendrían fácil en la vida.
Casi medio mes después del ritual de compromiso, Alice Longbottom llegó a casa de la familia Potter hecha un mar de lágrimas.
—¡Neville se muere! —Fue lo único que pudo decir por un determinado tiempo. Luego sólo fueron sollozos y un sinfín de lágrimas.
Lily trató de consolar a su amiga, pero la bruja estaba inconsolable, estaba perdiendo a su único hijo. Hijo que sólo tenía quince años.
—¿No se puede hacer nada por él? —Camelia preguntó temblando.
La joven presentía la verdad. Alice negó en silencio la cruel realidad.
—L-la p-poción que la c-chica Abbott le dio e-esta causando e-esto.
—¿Qué se puede hacer? —quiso saber.
—N-nada, querida. Lo vieron todos los mejores sanadores…
—Llévame con él —pidió para sorpresa de todos.
Alice así lo hizo. James y Lily también acompañaron a su hija, Jasmine estaba en casa de su prometido.
Llegaron a una casa muy antigua, era la casa Longbottom en Francia. Caminaron por los corredores y Camelia sentía que el aire oprimida aún más su pecho. Alice le señaló una habitación y la joven entró.
Lo primero que vio fue una cama con un joven mortalmente pálido, apenas consiente de su entorno, perdido en sus recuerdos. Se acercó a él y sintió que su corazón era estrujado.
—Nev… —murmuró casi en un sollozo.
—C-Camelia… —dijo muy débil, reconociéndole.
—Si, soy yo.
—Me estoy muriendo —dijo resignado a su destino.
—¿Por qué no me lo dijeron antes? —le preguntó a Alice.
—Pensamos que se mejoraría… él quería verte.
Camelia volvió a ver al joven rubio que hacía en la cama. No podía reconocerlo.
—Aquí estoy, Neville. ¿Qué sucede?
—C-Cásate con-migo…
Ella miró sorprendida al chico, para luego mirar a los adultos, Alice lloraba, Lily estaba un poco emocional y James sin palabras.
—Por supuesto que me casarse contigo, Neville —le aseguró sonriendo.
—¿A-Ahora? —La joven asintió.
En ese momento el chico se durmió.
—¿Te casarías con él? —Augusta entró al cuarto preguntando.
—Sí. ¿Quieren que lo haga?
—Sí… Él está muriendo…
—Llamen a alguien que tenga la autoridad para hacerlo ahora mismo si hace falta —dijo decidida.
De pronto sintió que había crecido demasiado pronto. Una hora más tarde, Neville y Camelia se casaron formalmente.
La chica pasó la noche en vela. Miraba al chico que ahora era su esposo. Había tenido uno que otro episodio de delirio, un poco de temperatura.
Esa mañana, antes del amanecer, Neville Longbottom falleció. Camelia contuvo el aliento cuando sintió que su reciente vínculo con su esposo se rompía. Fue la primera en darse cuenta. Sus ojos se llenaron de lágrimas, lloró en silencio hasta que los presentes se percataron de lo que había sucedido. El heredero Longbottom había muerto.
H[°~°]P
Camelia ingreso a casa de la familia Malfoy a través de la chimenea. Estaban teniendo una reunión por lo que pudo observar.
La joven tenía los ojos rojos y no pudo evitar sentirse observada.
—¿Sucede algo, Camelia? —Preguntó Jasmine.
La chica mostró su mano en donde estaba el anillo de la familia Longbottom, la evidencia de que se había casado.
—Fue ayer—Explicó a la pregunta muda de su hermana.
—¿Qué sucedió? ¿Están bien nuestros padres? —otros amigos de las hermanas Potter se fueron acercando.
—Él murió está mañana, en Francia —Jasmine quedó en Shock.
¿Camelia se había casado? Era la pregunta que pasaba en la mente de más de uno.
—Él no se pudo recuperar del incidente en Hogwarts… debí darme cuenta antes —dijo sintiéndose culpable.
Jasmine la sacó de la vista de todos los invitados de la Mansión de la familia Malfoy, alejándole de miradas indiscretas.
Jasmine abrazo a su hermana y por fin Camelia rompió en llantos de dolor.
—¡Dolió tanto, Jasmine! —confesó de forma entrecortada, sin poder calmar su llanto.
Todos en la Mansión ya sabían lo que había sucedido con el joven heredero Neville Longbottom.
Continuará.
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¿Quién quiere asesinarme por este brusco giro de trama? Adelante, espero los Avada…
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