Hola. Cómo están?
Capítulo extenso. Disfruten de él.
Espero sus comentarios.
Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.
Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.
Advertencia: Escenas fuertes.
La Rosa de Slytherin.
Capítulo XXVI: Algo cambia dentro de mi – Parte I.
Camelia estaba sentada en el comedor de la casa de los Longbottom. Miraba el reloj correr sin detenerse y ellos estaban llegando tarde. La red flu se incendió de pronto, dos veces seguidas dejando ver a los dos Aurores limpiando sus ropas.
—Buen día, señores… Pónganse cómodos —dijo Augusta algo impasible.
—¿Tienen noticias para nosotros? —preguntó Camelia en un tono gélido.
Los dos Aurores no la reconocieron, la joven estaba tomando el té, la chica rubia y de ojos azules… sólo sus rostros les parecía familiar.
—Al parecer se olvidaron de como hablar —dijo en un tono desdeñoso.
—Camelia, querida… es mejor mantener la calma —dijo Augusta.
—Por supuesto, abuela —respondió.
—Me disculpo, Lady Longbottom… no le reconocimos —La joven rubia sólo asintió.
—¿Tienen información sobre la chica Abbott? —Augusta fue al grano.
—No, señora. No pudimos dar con ella, aún… Pero, le aseguró que es nuestra prioridad —aseguró Kingsley.
—Mientes —dijo con tono tranquilo Camelia.
—¿Perdón? —Tonks parecía ofuscada.
—Lo que escuchaste. Creo que Dumbledore hizo que escondieran a la chica en algún lugar…
—Le aseguró Lady Longbottom que hicimos nuestro trabajo lo mejor que pudimos y que…
—Pronto descubriremos tus verdaderas lealtades… —aseguró ella.
Los dos Aurores se quedaron consternados. Sabían que la chica iba a hacer algo, y no podían detenerle sin delatarse a ellos mismo.
Kingsley Shacklbolt y Tonks no podían correr riesgos menos en este momento en que el Ministerio no pasaba un buen momento.
—¿Necesita que ayudemos en algo más?
—No será necesario de momento… Mi nieta se encargará desde Ahora, señores. Ya no son necesarios. Pueden retirarse —ambos asintieron sintiéndose desconfiados, observaron a la chica rubia aún en su lugar, con la mirada impasible, en sus ojos se veía la determinación y la impaciencia cocinándose poco a poco… era seguro, iba a hacer algo.
H[°~°]P
Raissa despertó ese día sintiendo un fuerte dolor en su espalda baja, se olvidó de buscar alguna poción para tomar. Se quiso mover y se arrepintió al instante, dejo escapar de sus labios un fuerte gemido, manteniendo los ojos cerrados fuertemente.
Merlín, anoche gracias al agua con paciones y sales no se había sentido tan incómoda pero ahora era otra historia completamente distinta.
—¿Te encuentras bien? —preguntó su marido acostado a su lado.
—No creo que quiera repetirlo muy pronto… —dijo pareciendo cansada.
—¿Queriendo repetir tan pronto? —cuestionó juguetón.
Raissa sintió su rostro enrojecer. Escucho como su marido se levantaba y lego de un momento volvía.
—Es una poción para el dolor… bebe, mi Rosa —le dio de beber del vial, ella hizo una mueca por el extraño sabor.
Él volvió a recostarse en la cama, al lado de su esposa, para acercarle compañía y acercarla a su cuerpo. Ella suspiró. Su esposo era perfecto.
—Hoy comienzan las visitas del Ministerio a las Casas de Sangre Pura… —dijo Raissa un poco preocupada.
—Todos fueron puestos sobre aviso…
—¿No sabe que casa irán a allanar primero?
—Escuché que será de los Bulstrode —ella asintió más tranquila. Sentía un mal presentimiento como nunca antes en sus dieciséis años de vida, pero no lo manifestaría ahora mismo.
Lo extraño era lo meloso y cariñoso que estaba su esposo, su mirada tenía una oscura intensidad y parecía entretenido… y ella se preguntaba por la razón.
H[°~°]P
Arthur Weasley estaba preparándose para entrar a la casa de los Bulstrode. Tenía un permiso oficial de los Aurores, firmado por el ministro.
Pasaron las barreras que eran muy débiles, los dueños de casa no se encontraban allí pero si más de diez elfos domésticos, la casa no era tan grande pero si parecía un hogar ancestral. Incluso había cabezas de elfos domésticos diseñadas en la pared para el horror de algunos Aurores hijos de muggles y lo que más los escandalizó fue que se remontaba a varias generaciones pasadas.
—¿Cómo pueden hacer algo así?
—Para los elfos es un honor, señor Auror… Vymp espera que llegue el día en que la cabeza de Vymp este junto a la de sus padres —dijo un huraño y viejo elfo.
El Auror sintió más ganas de devolver, aquello era bestial.
—¿Dónde están Lord y Lady Bulstrode?
—Los Amos le dijeron a Vymp qué se irían a su casa de campo…
Encontraron cientos de libros y artefactos oscuros, algunos era muy oscuros…
—Los Amos no permiten que Vymp o nadie toque eso… los amos castigan a Vymp si los menciona… Pero, Vymp sabe que los amos no usan está casa por esos artefactos que eran del abuelo de amo y que están malditos —aseguró el elfo doméstico.
Uno de los Aurores quiso tomar un libro, apenas lo toco y la piel de su mano se volvió negra…
—¿Qué has hecho? —Gritó Arthur, pero el mago al poco tiempo caía sin vida al suelo.
Otros miraban consternados el cuerpo sin vida y la rápida descomposición del cuerpo que yacía en medio de la sala de aquella antigua mansión.
—Debemos hablar con alguien que sepa de maldiciones y como romperlas... —dijo un Autor con temor.
—Los inefables podrían ayudar en estos momentos…
—El Ministro no quiere meterlos en esto… es el circo de Weasley —Arthur miró mal al mago Sangre Pura que era Auror.
—¿Qué recomiendas, Arthur?
—Bill, mi hijo mayor está el Egipto, es rompedor de maldiciones…
—Entonces debemos llamarlo —aseguró otro frunciendo la nariz ante el olor del cuerpo descompuesto…
—Ahora debemos ir a avisarle a su familia… es un nacido muggle, si supiera de nuestras tradiciones no habría sido tan terriblemente estúpido… No se que enseñan estos días en Hogwarts. No se que es lo que pretende Dumbledore al hacer el sistema educativo tan obsoleto…
—Albus Dumbledore es un gran mago que…
—Y el que está apestando la alfombra de Bulstrode también pensaba igual… agradezco a mis padres por enviarme a otra escuela —dijo petulante para abandonar el lugar.
H[°~°]P
Horas más tardes, Bill Weasley terminaba de examinar con cuidado todos los artefactos oscuros.
—Son reliquias. Temo decir que están atados a la casa. No puedes mover los objetos sin mover la mansión y el terreno… algo que es imposible incluso para magos… —Arthur miró impasible a su hijo mayor.
—¿No se puede hacer nada?
—No…
—Debemos informar de esto al Ministro —le dijo a un joven Auror.
—De inmediato, Señor —el joven salió para cumplir con sus órdenes.
Arthur sonrió triunfal.
Al fin tenía en sus manos a uno de esos Mortífagos.
H[°~°]P
Cornelius Fudge no se había mantenido tanto tiempo en el poder por nada, era astuto aunque un poco estúpido en algunas cosas. Tenía sus momentos de brillantez como tenía, muchas más, momentos de soberana, estupidez.
Ese día se sorprendió al ver entrar a un joven Auror llevándole lo que en ese momento creyó eran las noticias más dulce que había escuchado en su vida.
—Bien, que esperen una semana para hacer los arrestos pertinentes —Pero, lo que Fudge olvidó fue quien lo mantenía en ese lugar, no es raro allí sin el apoyo ni contribución de aquellos a los que pretendía encarcelar, el Ministro estaba cavando sólo su propio fin, algo bastante patético pero con un tinte poético. Podría disfrutar de la victoria hasta probar el amargo sabor de la derrota.
H[°~°]P
Cinco día después, cinco familias sangre pura estaban en el ojo de los Aurores, ahora era el turno de los Malfoy.
Arthur Weasley tenía todas las de ganar, es decir, Lucius Malfoy era un Mortífago confeso a sus ojos. No había dudas de ello. Estaba allí para aquellos que quisieran ver y para aquellos que quisieran oír.
—¿Puedo ayudarles, Señores? —preguntó Lucius Malfoy tan altivo como siempre.
—Es una operación ordenada por el Ministerio de Magia Británico, debemos revisar su casa por cualquier artefacto oscuro que puedan tener en su hogar…
—Ah, Arthur… No se para que tomas horas extras, si sigues con ese mediocre salario… —se burló.
—Sólo quiero el bien de nuestra comunidad…
—Que extraño… por in momento creí que era Dumbledore el que hablaba —un Auror reprimido la risa, Arthur Weasley estaba tan rojo.
—Revisen el lugar —ordenó con voz fría el Sr. Weasley.
Horas más tarde, Arthur sonreía con satisfacción… finalmente tenía a Malfoy por lo mismo que a los otros cabeza de familia. Era su momento, su triunfo. Esa noche regresaría a casa con su Hermione. Fallaría con la chica hasta quedarse sin aliento, dormiría para volver a la mañana siguiente a por más Mortífagos.
H[°~°]P
Ginny sonrió feliz, Rodolphus le había invitado a su casa, la relación marchaba de forma maravillosa.
—Necesito tu ayuda, Hermione…
—Dime…
—Me invitó a su casa y quiero ir… ¿Podrías cubrirme? Inventa alguna historia. Me fui a la casa de Lovegood para hablar con la chica de este, somos amigas en la escuela…
—Suerte —dijo divertida.
Y para su suerte, sólo faltaba deshacerse de Ronald, él no le daría mayores problemas… sólo agregaría unas gotas de una poción para dormir en su jugo de calabaza y con eso sería suficiente.
Cuando Arthur llegara a la casa, ella lo estaría esperando para darle su merecido premio por haber sacado a los Malfoy de su camino…
H[°~°]P
Ginny estaba de rodillas, con el miembro de Lestrange ente sus labios, el hombre parecía disfrutar un momento y luego parecía aburrido, Ginevra se preguntó el por qué… Rodolphus siempre solía disfrutar de su boca..
El tenia los ojos apagados, parecía en trance… dejó de hacer eso y se levantó algo preocupada.
—¿Rodolphus, te sucede algo? —No obtuvo respuesta alguna.
—Miren lo que tenemos aquí… la pequeña traidora a la sangre que es amante de mi esposo —escuchó una divertida voz.
—¡Rodolphus! —suplico desesperada. No quería estar en manos de aquella desquiciada mujer.
Un hechizo golpeó su cuerpo, cayó al suelo, no sentía fuerza en sus músculos, algo que la aterró.
—Él no puede ayudarte, niña… así que te acostabas con mi esposo y pretendías que siguiera ignorante de todo este teatrito… —dijo con burla.
—¿Qué le hiciste?
—No te preocupes por él. Sólo es un Imperius bien lanzado. No puede ayudarte y no lo hará jamás. Esto es lo que les hago a las pequeñas zorras que se acuestan con mi marido…primero hago que las invite a casa, él siempre está bajo un Imperio. Segundo, Rodolphus y Rabastan disfrutan de la chica… la violan por expresa orden mía… claro que lo disfrutan y mucho… pero no voy a relatarte toda la diversión, pequeña Traidora a la Sangre… —Bellatrix rió de forma desquiciada, más cuando la chica salió corriendo del lugar.
Bellatrix la siguió muy divertida, amaba una buena cacería.
—Rabastan, atrapa a la amante de muggles y tráele a mi —ordenó.
Rabastan era un partícipe consciente de todo, él era quien avisaba a Bella de las conquistas de su hermano, y era Rabastan el amante con quien la mujer descargaba sus frustraciones.
Bellatrix sonrió triunfal cuando vio a la chica dirigirse a la chimenea, la desesperación de Ginevra creció cuando no pudo escapar de esa casa… Rabastan la agarro finalmente, la pelirroja rompió en llanto.
—Por favor, déjame ir… —suplicó.
—¿Dejarte ir? —Se burló.
—Deja de hablar con la traidora a la Sangre, Rabastan querido… es sólo inmundicia —se burló Bellatrix.
Lo que Ginevra Weasley desconocía era que su pesadilla apenas comenzaba.
H[°~°]P
Hubo un repentino cambio de planes para Arthur, él quería ir por los Lestrange pero no en ese momento. Iría por los Black y de muy buena gana. Aunque tener en un futuro de enemigo a los sangre pura más fuerte era algo que le aterraba, los Black podrían volverse en su contra. El conocía bien a Sirius. El hombre ya no era un mero títere. Era alguien de quien debían cuidarse.
Al llegar fuera de la casa, muchos Aurores miraron desconcertados el lugar. No había nadie.
—¿Está seguro de que la casa está aquí?
—Esta bajo un fuerte fidelius…
—Es imposible romper ese hechizo, sólo si el guardián del secreto nos dice por voluntad propia donde está… no podremos ingresar —Arthur vio como muchos muggles le observaban con curiosidad.
—Entonces será mejor irnos. Después veremos.
H[°~°]P
Ese mismo día, Arthur Weasley acompañado con un escuadrón de Aurores y en especial dos Aurores bajo las órdenes de Dumbledore fueron a la Mansión Rosier.
—¿Necesitan algo, los Señores? —preguntó Amaranta Rosier en un tono despectivo mirando a los Aurores y arrugo su nariz como si de pronto una insoportable peste hubiera llegado a su fina nariz.
—Tenemos orden del Ministerio de Magia para indagar las propiedades —Arthur dijo muy ofendido, para proceder a pasarle una copia de dicha orden.
—Madre, déjales pasar y ven a tomar el té… deja a los señores hacer su trabajo —dijo una voz profunda y autoritaria.
Con esa misma actitud altiva de siempre, la mujer se fue para hacer compañía a su hijo y nuera.
Los visitantes sorprendidos siguieron su búsqueda e inspección, estaban hambrientos por encontrar objetos oscuros, que suponían estaban bajo el poder de los Rosier.
Kingsley Shacklbolt y Tonks se separaron momentáneamente y escondieron el objeto que Albus Dumbledore le había dado. Faltaba poco para sacar del juego a los Rosier. Un motivo más para festejar. Y los Rosier estaban completamente ajenos a esto.
—¿Encontraron algo? —Arthur parecía frustrado.
—Nada, señor Weasley. No hay un solo artefacto dudoso —aseguró con determinación un Auror.
—¿Ya se van? —Amaranta preguntó con algo de burla —¿Encontraron algo? Creo que los perros falderos de Dumbledore están mas activos últimamente…
Arthur se puso muy rojo de la furia, pero no dijo nada. Levantó su nariz y siguió su camino como si nada hubiera sucedido. Era mejor así.
H[°~°]P
Hermione estaba preocupada, Ginny no volvió esa noche, ni a la siguiente… algo estaba pasando y no sabía que hacer, quería salir corriendo e ir con los Potter pero sabía que no sería bien recibida por sus supuestas hermanas.
Esperó hasta que Arthur llegara, entonces armaría su show…
—Ron, ¿Podrías ver a tu hermana? Ayer me dijo que no se sentía muy bien… —hablo al saber que Arthur la estaba escuchando —no quiso abrir la puerta cuando le llevé comida o la merienda.
Ron asintió y fue a buscar a Ginny, momentos después volvió pálido…
—Ella no está—dijo asombrado… el y Hermione habían estado un poco ocupados y no se había preocupado de cuidar a su pequeña hermanita.
Se puso pálido al ver a su padre allí…
—¿Cómo que Ginevra no está?—Arthur parecía más rojo de lo normal —¿Dónde está tu hermana, Ronald?
El chico no supo que responder. Su padre se veía tan furioso, nunca antes lo había visto así.
—No lo sé…
—¡Sólo tenías que cuidar de tu hermana y Hermione! ¿Cómo podré confiar en ti sí no puedes hacer estas pequeñas cosas bien? —las orejas de Ron enrojecieron, tenía una réplica en la pinta de la lengua, quería decirle a su padre que había estado con Hermione otra vez y que la próxima podría incluir a su hermana… se contuvo de responder tal cosa.
Desde ese día, Arthur supo que su hija no estaba en casa. Poco después descubriría que su hija había desaparecido.
H[°~°]P
Un par de días después, el Ministerio de Magia por orden del Ministro, hizo varias detenciones en las cuales detuvieron a muchos integrantes de familias poderosas. Uno de ellos era Lucius Malfoy. Jasmine estaba en casa de Draco cuando los Aurores llegaron a llevarse al patriarca de la familia.
Ese día, varios abogados y lechuzas llegaron al Ministro de Magia.
—Señor Ministro, tiene varias visitas… —Cornelius Fudge estaba un poco pálido. Se sentía fatal y no estaba preparado para enfrentar esto.
—Sr. Ministro, soy Thomas Gaunt y vengo a hablar con usted sobre las múltiples detenciones que se hicieron recientemente —dijo un hombre joven que inspiraba poder.
—Lo escucho, Sr. Gaunt —Fudge estaba un poco impasible, ¿Qué sucedía ahora?
—No daré rodeos y hablaré de lo que en realidad me trae aquí… para muchos las acciones impartidas por Arthur Weasley y avaladas por usted mismo son arbitrarias… —Fudge se puso rojo de furia.
—Se demostró que los imputados tenían artefactos de dudosa procedencia, objetos oscuros prohibidos por el Ministerio de Magia y…
—Esto parece una caza de brujas como las que hacían los muggles hace unos siglos atrás… y lo que hace no está aprobado ni sostenido frente a las leyes del Ministerio de Magia...
—¿Qué quieres decir, muchacho?
—Las casas de las antiguas familias no son del interés de Ministerio ni están bajo la jurisdicción de éste, que las familias sangre pura se hayan unido no le da ese derecho…
—Tengo todo el derecho del mundo para hacer…
—No de acuerdo a las leyes fundacionales de la Gran Bretaña mágica, son leyes antiguas que no han cambiado y no pueden cambiarse; además, al parecer olvidó que por personas como Lucius Malfoy está en este cargo y que este repentino movimiento es perjudicial para su futuro político…
—¿Me está amenazando?—cuestionó furioso el Ministro.
—Todas las familias respetables de nuestra comunidad firmaron una carta en donde piden su renuncia y de paso, se atrevieron a publicar en el Profeta las acciones arbitrarias que tuvo durante su mandato —el joven parecía satisfecho con su trabajo.
—¡Hay evidencias! ¡Los objetos oscuros…!
—Las casas de las familias antiguas fueron construida hace siglos, señor Ministro. En ese tiempo la magia que hoy se considera oscura era usada en muchos casos para protección de los hogares, la magia oscura que reside en los hogares es eso… es parte del contrato fundacional de nuestro mundo mágico y ninguna autoridad puede cambiar eso sin abstenerse a las consecuencias que están pactadas desde tiempos lejanos…
Fudge cayó en su asiento en el despacho, la había cagado, de verdad lo había hecho. Y no podía ir ni por la ayuda de Malfoy porque el mismo lo había encerrado en prisión. ¿Qué tan estúpido era?
—Desde ahora, queda destituido Sr. Ministro…
—¿Quién tomará el poder si no soy Yo? He manejado desde hace mucho tiempo el Ministerio de Magia y se su funcionamiento…
—Yo me haré cargo a partir de ahora, Cornelius —dijo Tadeus Nott, quien era hasta hace un momento uno de sus hombres de confianza.
Fudge quedó impactado, esto no era posible… había sido traicionado, lo destituían de forma arbitraria y no tenían derecho de hacer este tipo de cosas...
—Debo marcharme, mi esposa me espera en casa —dijo Gaunt.
—Dele mis saludos a su esposa, Lord Gaunt. Gracias por su ayuda. A partir de hoy las cosas cambiarán, mañana los señores serán puestos en libertad…
El joven asintió para irse, Fudge sólo miró al joven marcharse. ¿Qué había sucedido?
Quizás había cometido un error en ir por la familia Nott también. Claro que Tadeus no era el Lord de dicha familia pero era uno de los vástagos de la línea principal.
—Desde ahora te exijo que desalojes mi oficina, Cornelius. Sólo puedes llevar tus cosas… el resto se queda aquí —el ex-Ministro de Magia quiso protestar pero sabía que el otro le haría oídos sordos a sus reclamos, él había creado la imagen de aquel hombre y ahora era ese mismo hombre quien le traicionaba y no era lindo sentirse así…
H[°~°]P
Raissa sonrió al ver a su guapo marido llegar con una expresión de victoria, ella sonrió, los planes de su esposo siempre eran brillantes.
—Mi Señor.—susurró con voz baja, los ojos de él inmediatamente se posaron en ella, se acercó a si esposo de forma tímida lo cual causo cierto desconcierto en el Lord. La chica fue a su encuentro, con una tímida sonrisa en sus labios —Las cosas salieron bien.
—Mejor de lo planeado, ahora Fudge fue destituido, y los señores de las diferentes familias serán libres mañana a primera hora con la decisión y una disculpa escrita en el Profeta… —él acercó a su joven esposa hacia su cuerpo, tenía una sonrisa sensual en sus labios y Raissa sólo pudo sonrojarse. Sabía de la pasión que le profesaba su esposo, la adicción a su cuerpo y que quizás este verano se habían pasado más entre las sábanas de su cama encerrados entre cuatro paredes dejando libre esa pasión que embriagaba a ambos por igual, que en un mundo rodeado de planes y otras cosas aburrida.
Incluso los planes del de los oscuro eran perfectos por el momento. Y no había querido acceder a un puesto de poder en el Ministerio de Magia y no era por la máquina de dulce parlante, quien se acordaba de ese viejo senil cuando tenía a una bruja maravillosa en su cama y que cada instante lo volvía especial por más efímero que sea ese momento. El Señor Oscuro estaba muy pendiente de su esposa y pensaba hacerlo por el tiempo que le quedara hasta que la joven regresará a Hogwarts para su sexto año. Aunque sabía que podría verle los fines de semanas, tres de cuatros fines de semana, realmente no había esperado poder verle tan pronto. Tenerle cerca era algo diferente a su acostumbrada soledad, ella era aire fresco en su vida, un rayo de luz en la bruma que desde su nacimiento había querido ahogar su existencia, ella era todo lo que necesitaba para seguir adelante, no necesitaba a miles de inútiles seguidores que le miraran con terror en los ojos, él sólo necesitaba esos verdes ojos mirándole con devoción, deseo, cariño y pasión apenas contenida por esa timidez del momento, después Raissa Rosier era sólo fuego entre sus brazos… ¿O debería llamarle Raissa Gaunt? ¿Raissa Riddle? No sabía cuál quedaba mejor para ella. Sólo era Su Raissa… ella era Su querida Rosa, la Rosa de Slytherin. Un nombre o título nunca habían quedado tan bien como aquel.
H[°~°]P
La noticia de la destitución de Fudge tomó por sorpresa a muchos y Albus Dumbledore era uno de ellos. Ahora Lucius Malfoy estaba libre de nuevo y con Tadeus Nott como el Ministro actual no tendrían muchas oportunidades de hacer nada, incluso sus planes de ir por los Rosier en Navidad o el próximo verano quedaban descartados.
Otra noticia que había impactado era la desaparición de Ginevra Weasley. La chica no volvió a dar señales de vida, aunque se sabía por un extraño artefacto en casa de los Weasley que la muchacha seguía con vida.
Su día empeoraba al recibir más noticias desalentadoras de parte de Kingsley Shacklbolt que le informó sobre las nuevas reformas del Ministerio de Magia.
Hasta Arthur Weasley quedó mal visto por sus acciones contra familias de su misma condición de sangre, ahora más que nunca se podía oír que los Weasley eran unos traidores a la sangre y aúna despreciados por la sociedad sangre pura.
La chica Granger parecía aburrida de Arthur y querer más a Carrow. Más cuando habían destituido de su cargo Y cambiado a uno menor y sin relevancia. Albus pensaba que quizás la chica sabía del paradero de la joven Weasley. Sólo era tiempo para que ella le dijera todo lo sucedido a aquella encantadora bruja.
Sus planes eran un contante fracaso, debía revisar bien sus cosas. No debía apresurarse y cometer errores, nada de eso.
H[°~°]P
Arthur Weasley estaba desesperado… Ya habían pasado una semana desde la desaparición de su única hija y nadie podía darle razones de ella. La chica seguía con vida pero en peligro… lo sabía por aquel aparatejo que tenía en su casa.
Entonces tomó la decisión de hablar con Tadeus Nott, el Ministro actual debía darle respuestas. Era la máxima autoridad. Quizás podría ayudarle en este problema.
Pero el actual Ministro era un conocido partidario del lado oscuro o eso era lo que creía.
Tocó la puerta para escuchar la fuerte voz del Ministro decirle que pasara, entró con un poco de duda.
—¿Necesitas algo, Weasley? —dijo con indiferencia.
—Señor, mi única hija ha desaparecido hace siete días y aún no ha regresado a casa… temo por ella y quisiera pedirle que me ayudar en su búsqueda —Tadeus lo taladro con aquellos ojos azul gélido, sin ninguna clase de emoción.
—¿Estas seguro que no escapó con algún niñato de su edad? Creo que ese comportamiento es común… entre las jóvenes de hoy. Es una lástima.
—Ginevra no tiene ese tipo de amistades, ella es una chica inteligente y…
—Comprendo. Busca a Kingsley Shacklbolt y dile que traiga con él a Brown.
Arthur fue en la búsqueda de aquellos Aurores… quien es lo acompañaron a regañadientes.
—Señores, la hija del Sr Weasley aquí presente tiene una semana de desaparecida, será su trabajo encontrarla y traerla a salvo. Es esta una misión especial. Vayan a casa de la niña y revisen sus pertenencias que den algún indicio del paradero de la chica e informen de cualquier hallazgo. Brown quédate un momento.
Los otros dos hombres salieron y dejaron a los otros dos en el despacho para hablar.
—Serás en encargado de avisarme de cualquier descubrimiento. No me gusta tener que gastar recursos en una situación como esta. La joven Weasley es bien conocida por salir con un hombre casado y temo que nada podremos hacer si damos con ella —el Auror abrió sus ojos sorprendido.
—¿Quieres decir que ella es la zorra de Lestrange? —dijo sin aliento —. Bellatrix la asesinara… —aseguró sin más.
—Bella siempre juega con su presa. Podría estar fantaseando con lo que le hará a la esposa del Señor Oscuro —el Auror se estremeció.
—Sabe que no puede tocar a la chica Rosier —Tadeus asintió divertido.
—Lo bueno es que sabemos lo que sucede. Y ahora sabemos que Weasley no podrá hacer nada —sonrió burlón.
Era bastante divertido saber que Bellatrix podría asesinar a la niña por acostarse con su esposo y de paso no ser culpada por las antiguas leyes y la poca educación que le brindaron a la niña.
—Vete. Luego hablaremos —el joven asintió y se fue con una cómplice sonrisa.
H[°~°]P
En casa de los Weasley, Hermione y Ron se sorprendieron al ver llegar a los Aurores acompañado de Arthur para pasar de forma directa al cuarto de Ginny.
Después de un momento, el Auror más joven bajo con un diario, miró con desprecio a Hermione y ella se estremeció de miedo. Aquellos ojos finos en ella le hicieron sobresaltar.
Brown había encontrado el diario de Ginevra Weasley. Granger estaba incrédula, ¿Cómo podría llevar un diario aquella estúpida? ¿Es que no se daba cuenta? Por la estupidez de la niña… ella podría ser descubierta.
—Señorita Granger, necesito hablar con usted en privado ahora mismo —sentenció el joven.
Ron salió del lugar para darle privacidad.
—Aquí dice que usted es la querida de Carrow y que presentó a la joven Weasley con Lestrange, ¿Es verdad? —dijo con ojos duros.
—Sí…
—¿Se da cuenta de lo estúpida que es?
—¿Perdón? —dijo indignada.
—Olvidé su inmundo origen, señorita Granger —dijo despectivo para salir del lugar dejándole con la palabra en la boca.
Brown se acercó al Sr Weasley y al otro hombre.
—Necesitamos volver con el Ministro en este instante, aquí tenemos la respuesta que buscaba… temo que es más serio de lo que pensamos.—dijo con seriedad.
—¿No es una simple huida de una chica?—quiso saber Arthur.
—Temo que no. Ginevra Weasley es amante de un hombre casado —el hombre enriqueció de furia.
—¿Cómo se atreve a calumniar así a mi hija? —preguntó indignado.
—Tendría que haber educado a la chica con las costumbres sangre pura que tanto cuestiona y con las cuales no está de acuerdo. Eso habrían impedido la estupidez cometida por la chica… de una sangre sucia puede esperarse cualquier cosa pero no de una joven de una antigua familia —dijo con burla.
—Tranquilizante, Arthur….dudo que Brown sepa de lo que está hablando—dijo Kingsley, el otro Auror se burló por las palabras de Shacklbolt.
—Trae a los niños y ven a la oficina del Ministro ahora mismo —dijo el más joven y salió de la casa.
—No puede hablar en serio…
H[°~°]P
Asier Brown estaba mirando a su amante sentado en la silla detrás de ese escritorio y sonrió… Tadeus sólo intentaba ignorarlo fingiendo prestar atención a algunos papeles sin importancia.
Arthur entró furioso seguido de Kingsley Shacklbolt y de dos jóvenes.
—¿Cómo te atreves a insultar así a mi hija?—Se abalanzó contra Brown furioso.
—¡Basta, Arthur!
—¡Insultó a mi hija!
—Es suficiente. No quiero escándalos en mi despacho. Brown, habla—ordenó.
—Al parecer, Ginevra Weasley conoció a un mago sangre pura casado durante una visita al pueblo Hogsmeade cuando estaba al cuidado de los hermanos Carrow y que comenzó una relación con este hombre… —dijo divertido para hacer crecer más la furia del pelirrojo padre.
—¿Quién es?
—Rodolphus Lestrange —dijo con una gran sonrisa para ver palidecer a Weasley.
—¡Eso es imposible! —dijo indignado el padre.
—¿Es posible comprobar ésta teoría tuya, Brown? —Tadeus dijo ignorando a Weasley.
—Un diario escrito por la propia chica, ¿Si quiere puedo leer en su diario? La chica fue muy gráfica en sus descripciones…
—Adelante. Termina de una vez—dijo Nott ignorando a los otros.
—"Hoy no pude ir a ver a Rodolphus. Me sentí mal y no pude ir a Hogsmeade. Espero que no se enoje conmigo". Eso es lo más simple de su relación…Aquí hay un pasaje interesante: "Rodolphus estaba un poco molesto… aunque su molestia hizo mejor el sexo. ¡Nunca pensé que me follara contra ese árbol! Wow, Merlín… quiero volver a hacerlo. Rodolphus si que sabe usar su 'varita', es increíble. Aún dudo que pueda caminar sin seguir sintiéndolo en mi coño". Y pasa a describir sus sensaciones… parece uno de esos libros que tendría una muggle solterona a la que le hace falta una buena fol…
—Basta, Brown. Ya quedó claro tu teoría…
—Mi placer —dijo siguiendo el juego y con un denotado doble sentido.
—Temo que si esto es verdad no podre hacer nada por tu hija, Arthur —dijo pareciendo resignado.
—¿Cómo es eso posible? Es el Ministro de Magia y debería…
—Como Ministro de Magia es que no puedo hacer nada con tu situación… Fugde durante su mandato violó varias leyes y tratados tradicionales, no seguiré sus pasos. Ve a revisar los tratados y leyes antiguas. Es necesario para que comprendas tu situación. Cuando lo hayas hecho, debes tratar de negociar por el regreso de tu hija o de lo contrario nunca podrás recuperarla —dijo sin preocuparse…
—¡Es su deber salvar a mi hija! —gritó indignado.
—Mi único deber es mantener la paz y tranquilidad durante mi mandato en el mundo mágico; era tu deber y el de tu difunta esposa educar a la chica en valores y tradiciones sangre pura… se que piensas que no son buenas y que son de supremacistas, pero es ahí en donde está el error de muchos. Nuestro mundo tiene leyes, tradiciones que deben respetarse. Lo único que puedo prometer es tratar de que esto no vuelva a ocurrir e imponer está nueva clase en Hogwarts para los niños que desconozcan esta situación ya sea por padres negligentes o por provenir del mundo muggle...
Pero para Arthur Weasley aquello sólo eran palabras vacías, abandonó el despacho para hacer su parte… el recuperaría a su pequeña hija de las garras de esos Mortífagos. Kingsley fue despedido poco después.
—Siento pena por él —Tadeus miró a su amante, la diversión en el difería de sus palabras mientras se sentaba en el regazo del Ministro… —está en total ignorancia de lo estúpido que es.
H[°~°]P
Raissa miró a su esposo como leía una misiva y una gran sonrisa de diversión se formaba en sus perfectos labios. Se acercó a ella y le pasó el pergamino para que pudiera leerlo, ella tomó el trozo de pergamino y lo leyó, entonces comprendió de inmediato la diversión de su esposo.
—¿Weasley hará algo para recuperar a su hija? —quiso saber.
—Es posible. Pero no tengo duda de ello —dijo el Lord.
—Y hará algo estúpido con tal de conseguirlo —Ella rió divertida.
—¿Pasó algo por esa cabecita?
—Sólo recordé que tía Bella disfrutará de esto, se que la mujer nunca antes se ha enfrentado a alguien tan insensato como lo es Arthur Weasley, este no permitirá que su hija sea la querida de Lestrange. No dejará las cosas como están. Sólo lamento no poder estar para admirar el espectáculo —dijo divertida.
—En dos días regresas a Hogwarts —dijo él cambiando de tema y acercándose a la chica para besarla.
—Sólo dos años más y finalmente podré salir —dijo entre besos robados por su esposo.
—¿Cuándo harás tu equipaje?
—Ya lo hice, mi señor. Puse todo lo necesario. Pero no se preocupe, tenemos dos días sólo para nosotros… —dijo en un tono cómplice.
Su vida de casados no sólo era sexo y más sexo, aunque ninguno se quejaría si esa fuese la situación… Ellos no sólo era compatibles en la cama; eran afines a los mismos ideales, tenían pensamientos parecidos, incluso sus metas e ideales se volvieron las del otro. Era como si él quisiera que su pequeña esposa terminara pronto sus estudios para estar con él de tiempo completo y de como ella deseaba que esos dos años pasarán volando para poder finalmente estar con su señor, esto es solo para dar un ejemplo de como era su relación.
Muchas veces compartían interminables caricias en su cama, sin llegar al sexo; otras veces, Tom se permitía dejar caer su máscara y descansar la cabeza en el regazo de su Rosa mientras ella leía un libro o simplemente acariciaba el perfecto rostro de su señor y este disfrutaba de las suaves manos de la joven.
Muchas veces, Raissa participaba en las reuniones de los Mortífagos junto a su esposo… aunque no presencio muchas este verano en el que se mantuvieron uno pegado al otro como en una nueva luna de miel; ella no sabía que opinar de la incompetencia de algunos seguidores de su esposo y no tenía definida si le gustaba o no los métodos de castigo. Pero, había descubierto que tenía una parte sádica en ella. Afloraba cada que su propia tía mandaba miradas de cordero a medio morir al Señor Oscuro. Incluso había dejado marcas en el cuello de su Señor para que esa perra mantuviera sus manos para ella misma o para algún amante de paso. Por muy tía de ella que fuera, era mejor que la mujer pensará bien antes de mirar demasiado a su Señor. Tom Riddle, Thomas Gaunt, él Señor Oscuro, Lord Voldemort ya tenía dueña. El hombre estaba amarrado, es decir, él no era capaz de mirar a otra bruja con deseo, sólo a su esposa. Quizás él si estaba hechizado pero hasta ahora nadie le había escuchado quejarse de su extraña situación.
El día anterior habían almorzado con los Rosier. Fue un almuerzo algo embarazoso, más aún cuando Amaranta espera ya un bisnieto. Raissa no sabía si reír o llorar, tampoco podía reírse llorando… No sería apropiado para una joven señora de su posición.
Evan Rosier por otro lado, trataba de mirar a otro lado… A los padres les gustaba tener nietos pero no le gustaba saber que era lo que sus hijas tenían que hacer para tenerlos. Uxia sólo sonrió de lado. Y el Tom nunca había pasado una situación tan embarazosa como aquella. Faltaba que Uxia y Evan ya quisieran los bisnietos.
Y Lord Voldemort sabia que practicar hacer bebes se estaba convirtiendo en una de sus actividades favoritas y una de las de su esposa también.
Raissa se adueñó del regazo de su esposo, él intentaba leer algunos pergaminos y ella sólo le observaba embelesada. Tom no era conocido por distraerse con facilidad, pero tener a su hermosa Rosa muy cerca suyo y en silencio era algo que influenciaría a cualquier ser vivo con sangre caliente en sus venas a actuar.
La chica sonrió triunfal al ver que su querido Señor abandonaba los papeles para prestar su completa atención a ella. Raissa sonrió de forma inocente mientas sus manos no se quedaban quietas, acariciaba el cuello de su esposo, sus manos bajaban para jugar con los botones de su camisa, era una dulce tortura para él, la chica lo provocaba y ella bien sabía lo que causaba en él.
Un ruido en la ventana les hizo cambiar de planes, ambos fulminaron con la mirada a una pequeña lechuza que les llevaba una carta. Raissa fue quien se levantó a buscar dicha carta, su Señor esposo tenía algo "grande" que le resultaba difícil moverse sin sentir ciertas molestias.
—Es de Lucius, invitándonos a una reunión por el compromiso de Jasmine Potter y Draco Malfoy. Es hoy —anunció la chica.
—Tendremos que confirmar nuestra asistencia —Ella hizo un pequeño puchero.
—No te preocupes, mi Rosa —le dijo divertido —Aún tendremos tiempo querida.
La chica se sonrojo mientras su esposo le acercaba más a él para.
—Tranquila mí Rosa —dijo besando el cuello de la chica, Raissa cerró sus ojos disfrutando de las suaves caricias, dejó escapar un dulce gemido y expuso aún más su cuello para que él repartiera más besos.
—¡Ah! —una pequeña risa de él le hizo mirarlo avergonzada.
—Tranquila, preciosa. No me burlo de ti, me sorprenden las reacciones que provocas en mi, eres tan hermosa y tan mía —Ella se sonrojo más.
Él volvió a repetir sus acciones, acariciar el cuello de ella con sus besos, su aliento húmedo, palabras susurradas en su oído, el rojo carmín de sus mejillas… Tom lanzó un hechizo a la puerta de su oficina para que nadie los molestara, sabía que si se iban a su cuarto no saldrían de ahí por muchas horas y terminarían perdiéndose la fiesta. Esto debía ser rápido pero igual quería disfrutar de si mujer y tomarse el tiempo...
H[°~°]P
Tom sonrió, las actividades con su esposa lo habían entretenido mucho más del tiempo planeado, primero en su oficina luego en la ducha y ellos estaban llegando tarde. El rubor en las mejillas de su esposa no hacían más que aumentar.
El Señor Oscuro más temido de los últimos tiempos miraba a su esposa arreglarse, tapar una marca de amor por aquí otra por allá; usar un suave maquillaje natural para resaltar sus labios y sus ojos, se veía preciosa; su vestido era negro y de estilo griego, muy bonito y asentada la figura de la joven, su cabello tenía un recogido irregular dejando caer uno que otro mechón de cabello, con pendientes de diamante y una fina gargantilla a juego, sin olvidarse de sus respectivos anillos de siempre el de heredera de la familia Rosier, el anillo de compromiso, casamiento y uno que su esposo le había dado recientemente con el emblema de la familia Slytherin. Terminó su atuendo con un poco de perfume y un bolso de mano.
—Preciosa—le escuchó murmurar cuando la vio.
Se acercó a ella llevándole una fina capa de viaje a juego con los zapatos verde. Al Lord no se le pasó por alto esa mirada de que su pequeña esposa lo estaba devorando con la mirada.
—¿Vamos? —le ofreció una mano que ella aceptó gustosa.
Al salir de la chimenea en casa de los Malfoy, fueron guiados al salón por un elfo doméstico. La joven pelirroja se agarró del brazo de su marido, y observó como muchos de ellos asentía a su Señor en reconocimiento, ella de su brazo sonrió pero no habló cuando alguien preguntaba o intentaba entablar conversación con él.
Raissa observó a los lejos a sus padres, hablando con unos conocidos. Al parecer los anuncios de Lucius ya habían pasado.
—Mi Señor —Lucius hizo una reverencia —Lady Gaunt.
Raissa hizo un mudo asentimiento de reconocimiento.
—Lucius… —Raissa no presto mayor atención a las conversaciones o parloteos de los seguidores de su esposo.
Luego fueron arrastrados por todo el salón saludando a uno y otro, Raissa sólo estaba del brazo de su esposo, como muchas otras esposas, algunas más audaces se alejaban de su marido pero ella no quería hacerlo.
—Te ves radiante, hija mía —dijo Evan Rosier luego de saludar a su esposo.
—Gracias, padre —sonrió.
—Tu madre y tu abuela están con Lady Malfoy, pensé que era mejor huir de ellas —le susurró confidente.
La joven sonrió aun más divertida llamando la atención de los jóvenes a su alrededor.
—Mi Señor, iré a saludar a mi madre y abuela —Tom asintió y la dejó ir con un beso en la mano.
Raissa caminó hacia las mujeres Rosier y en el camino fue interceptado por algunos que querían que intercediera por ellos o algún familiar ante su esposo.
"Cobardes" pensó al ver que se alejaba el último quien se atrevió a dirigirle la palabra así de forma tan vulgar y descuidada.
—¡Sobrina! ¿Qué haces tan sola? —apareció Bellatrix sonriendo de forma maniaca —¿Acaso el Señor Oscuro ya se cansó de ti, niña?
—Tía Trixy, ¿ Dónde se te perdió el tío Rody? Escuché decir que tiene juguete nuevo —dijo divertida —Pensándolo bien, comprendo la decisión del pobre mago… Los años no vienen solos para muchas brujas y es una verdadera pena que busque en jovencitas lo que su mujer no puede darle…
La furia creció en la bruja quien estaba buscando su varita para maldecir a la joven…
—¡Esa es muy buena! —dijo Sirius Black apareciendo del brazo de una muy consternada Camelia. —¿Lestrange sigue en sus andanzas? Siempre supe que no era un hombre para estar casado… cuando le gusta andar cazando.
Rió divertido.
—¿Podrías callarte primo? —Chillo la mujer llamando la atención de varios invitados.
—¿Sucede algo, querida? —Tom llegó a ellos mirando mal a quienes importunaban a su joven y querida esposa.
—No sucede nada, Tom —dijo afirmando la cabeza en el pecho del hombre para gran furia de Bellatrix, Raissa acarició el pecho del hombre para calmarlo —Tía quería saber si ya me habías abandonado como tío Rodolphus a ella…
Sirius Black dejó escapar una risa inapropiada para el momento.
—Estoy muy satisfecho con mi esposa, Bellatrix… si lo encárgate de tus problemas…
—Si, mi Señor —dijo la mujer para quedarse fulminando a su sobrina con la mirada, pensando que así podría quizás hacerla desaparecer.
—¿Pudiste hablar con tu madre y abuela?
—No pude llegar a ellas, ¿Sabías que Lord y Lady Parkinson me pidieron interceder ante ti para un compromiso entre nuestra hija y su vástago más joven? No tenía idea que ya teníamos alguna hija —el hombre sonrió divertido.
—Quizás podríamos firmar un compromiso para Nagini —le susurró en el oído para hacerla reír.
—Aún no se cuantos embarazos me han inventado… —dijo cómplice —quizás piense que escondí a mis hijos…
—Y una hija mía jamás se casaría con un Parkinson… —dijo Tom sarcástico.
—Por supuesto que no, nunca condenaría a un hijo mío a tal atrocidad… sólo de imaginar que ella deba escuchar los incesantes parloteos de Pansy… querido Merlín.
Él sonrió.
—Lord Black, Lady Longbottom —saludo cortés.
—Lord Gaunt, Lady Rosier…
—Camelia.
—Raissa.
Y se pusieron a hablar de trivialidades, política y otras cosas.
—Co su permiso, iré a acompañar a mi joven esposa para que hable con su madre y abuela —Sirius asintió y los vio marcharse.
Lily y James Potter se acercaron a ellos.
—Ella si sabe como contener a la bestia —x
Le comento a sus amigos.
—Parece tan dócil con ella… pensé que iba a asesinar aquí mismo a Lestrange —comentó James pensativo.
—También yo —Lily susurró para ver la diversión de Camelia.
—¿Vieron la cara de Bellatrix? ¿De qué habló Raissa? —dijo a los adultos que no tenían respuestas para ella.
H[°~°]P
Raissa finalmente estaba con su familia, Evan se había reunido con ellos un minuto después mostrándose preocupado por la reacción de Bellatrix, esa mujer era una loca y al parecer, Uxia ya estaba pensando en eliminar esa molestia.
Momentos después el baile comenzó con Jasmine y Draco Malfoy bailando la primera pieza, luego más y más parejas se unían a ella.
—¿Quiere bailar conmigo, hermosa dama?—Raissa se rió nerviosa y algo avergonzada mientras tomaba la mano de su esposo.
—Sería un honor, mi señor.
El la guio hacía la pista y comenzaron a bailar. Se veían perfectos. Ella enredó los brazos en el cuello de él mientras si esposo sostenía su pequeña cintura. Tom le dijo cosas al oído, la provocaba… la estaba torturando y más cuando sintió la erección de su esposo contra ella, se sonrojo.
Después de bailar algún tiempo, Tom le permitió a otro hombre acercarse a su Rosa para bailar. Siempre y cuando mantuviera cierta distancia, él no bailó con nadie más, sólo se quedó observando como Raissa bailaba con Lucius y Draco Malfoy, Evan Rosier, Theo y Tadeus Nott, entre otros de sus hombres de confianza, Sirius Black fue una sorpresa… aunque no fue la sorpresa mayor… El Señor Oscuro se quedó sin palabras cuando el mismísimo James Potter interceptó a su amigo Black para pedirle a Raissa un baile… Baile que no pudo rechazar.
Continuará.
OMG… capítulo antes de lo planeado. Dedicado a todas las personas que comentaron el cap anterior.
La obra de teatro fue genial. Tan genial que ahora quieren que la presentemos en el centro cultural del lugar en donde vivo.
En cuanto a la U… mañana es mi último examen y luego según mis calificaciones debo presentarme a los finales. Lo hice mejor de lo planeado. Promocione las que debía promocionar pero hay dos materias que son mi Karma… pero ya estoy en segundo año de mi carrera. Puedo festejar.
Espero que disfruten del capítulo.
Lamento los posibles horrores de ortografía.
Saludos.
Tsuruga Lia1412
