Este capítulo extenso va dedicado a mi profe de matemáticas por haberme aprobado. Jajaja. Y a todos mis fieles lectores que comentaron el capítulo anterior.
Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.
Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.
Advertencia: Escenas fuertes. Sexo explícito, violación, consentimiento dudoso. Matrimonio forzado. Sexo entre un menor y un mayor, mención de un ser mítico, etc…
Capítulo XXVII: Algo cambia dentro de mi – Parte II
Raissa escuchaba a Sirius Black despotricar contra Lucius Malfoy entre otras cosas sin sentido. No sabía porque estaba siquiera bailando.
—¿Sirius, me permites bailar con la señorita?— La joven se congeló ante esa voz, ¿Qué hacía James Potter queriendo bailar con ella? Una alarma se escuchó en su interior, algo pasaba, estaba segura de ello.
—Por supuesto, amigo —dijo Lord Black para luego irse.
El baile comenzó en silencio, Raissa admitía que Potter era un buen bailarín. Ignoró al hombre lo más que pudo.
—Creo que debería felicitarla… —La chica miró al hombre con una pregunta muda —Por su matrimonio quise decir.
—Se lo agradezco, Lord Potter —dijo tranquila.
—Creo que lo hizo muy pronto.
—En cambio para mí fue toda una vida de espera, sabiendo que un día llegaría ese momento en el que me casaría —dijo finalmente.
—¿Estuvo comprometida desde antes de su nacimiento?
—Algo así...
—Pude elegir con quien casarse, un compromiso impuesto nunca es fácil y menos a una edad temprana… Y esa posesividad con la que Lord Gaunt la mira en este momento —aseguró.
—Se que mi esposo puede ser muy posesivo algunas veces, le aseguro que puedo ser peor… Como esa bruja que ahora mismo trata de llamar su atención pero él solo tiene ojos para mí —James observó a una joven queriendo llamar la atención del esposo de la chica —ella no está teniendo éxito, mi esposo le dará una sonrisa seca y despedirá a la inepta bruja… o de lo contrario la despellejaría viva, arrancaría sus ojos y le cortaría sus manos para que nunca vuelva a mirar ni a tocar lo que es de otra. Mi esposo está controlándose bastante a mi parecer.
James Potter se quedó sin habla por un momento, queriendo ver si la chica hablaba en serio. No vio duda alguna de ello y eso lo perturbo.
—Casarse a los quince años lo sigo considerando muy arbitrario. ¿Es verdad que se casó en el día de su cumpleaños?
—Sí. Así quizás mi esposo recuerde el cumpleaños y aniversario… ¿Usted recuerda su fecha de aniversario o el cumpleaños de su esposa?
—Siempre —aseguró decidido.
—Tom también lo hace. Incluso recuerda la primera vez que me vio. Es un mago fascinante, de mente prodigiosa y estoy segura que llegará lejos si se lo propone. Se que mi lugar está con mi marido, siempre lo supe. Cuando estábamos comprometidos se portó como un verdadero caballero. Ahora el matrimonio es maravilloso. Me cuesta irme a Hogwarts. Puedo educarme en casa. Incluso sería una educación más completa que el actual plan mediocre de una de las más grandes escuelas de Magia y Hechicería del mundo. Pero cada uno tiene responsabilidades…
—Quizás si fue muy pronto su matrimonio…
—Jasmine tampoco la tendrá fácil. Esta comprometida con uno de mis amigos de la infancia. Pero, a lo que quiero llegar es que cada vez que ellos se separan por un corto periodo se nota el anhelo en los ojos del otro. Y el ritual que escogieron y que mi madre realizó es sumamente vinculante. Cada vez querrán estar uno al lado del otro y la separación de mesa o casa en Hogwarts les afectará. Su vínculo aún está inconcluso… por otro lado, tenemos a Camelia quien se casó con Neville Longbottom. ¿Sabía que ella ama a alguien más? Esta terriblemente confundida. Es difícil se padres de niñas, ¿Verdad, Lord Potter? —dijo cuando la música terminó, hizo un asentimiento y se marchó dejando a James un poco sobresaltado. ¿Qué había pasado?
H[°~°]P
Tom vio a su esposa dirigirse a él, le esperó pacientemente…
—Impida que alguien más me pida un baile, mi Señor —le dijo divertida.
—Por supuesto. ¿Qué quería Potter?
—Primero me felicito por nuestro casamiento. Aunque según él soy muy joven para casarme… —Él la miró con ojos pensativos —. ¿Qué piensa, mi Lord?
—Estoy seguro que Potter sabe que eres su hija —dijo sin emoción alguna.
—¿Quiere decir que sabe que Granger es una impostora?
—Pueden estar vigilando a la chica. Por lo que escuché, pasa sus veranos con los Weasley por su precaria relación con Camelia y Jasmine Potter. Es posible que ya lo sepan. No han quitado los ojos ni por un momento.
—¿Por ello mostraron interés en nuestro matrimonio?
—Es mi teoría…
—No importa. Lo tengo a usted y a mi familia, nada más importa —y para dejar claro ese punto, Raissa se puso de puntillas de pie, presionó sus labios contra los de su marido olvidándose de los ojos curiosos que no se apartaban de ellos. Tom devolvió el beso con ardiente pasión.
Los Potter estaban hablando con el actual Ministro de Magia y algunos Aurores cuando cierta escena se dio, fueron incrédulos y mudos testigos de tal demostración de afecto. Un beso en público entre Thomas Gaunt y Raissa Rosier.
James Potter rápidamente miró hacia otro lado, sintiéndose incómodo; lo mismo estaba haciendo Evan Rosier.
—¡Ella si que sabe domesticar a esa fiera!—dijo Sirius en voz alta, ganándose miradas de incredulidad por parte de la mayoría que sabía la verdadera identidad de aquel mago.
El Señor Oscuro y su esposa se retiraron temprano esa noche, intentando que nadie los viera escabullirse pero, él fue la envidia de todos los hombres y ella la razón de las risitas y chismes de todas las mujeres.
H[°~°]P
Al día siguiente de la fiesta de los Malfoy su celebración no estaba en primera página ni siquiera lo habían hecho público para el Profeta; de igual modo, la noticia de primera página conmocionó a todo el mundo mágico de Gran Bretaña.
El título decía: ¿Qué educación le brindamos a nuestras hijas?
Un magnífico texto en donde la periodista más controversial del momento se explayaba sobre la noticia que había caído en sus manos. Rita si que sabía como escribir una noticia. Quizás ahora mismo Arthur Weasley estaba arrepintiéndose de haber abierto la boca para que la periodista hiciera algo.
"Mis queridos lectores, ayer mismo, cerca del medio día El Señor Arthur Weasley vino ante mi muy enojado por un reclamo que hizo a nuestro nuevo Ministro de Magia y la respuesta que le dio Tadeus Nott no le pareció adecuada para tal situación. Se preguntarán, ¿Qué sucedió para hacer enfadar tanto a Arthur Weasley quien es conocido por su buen carácter? La respuesta los tomará por sorpresa y será un gran shock en general: Ginevra Weasley. ¿Qué tiene que ver una niña con esta situación? La respuesta no es tan simple como lo parecerá; la joven estuvo desaparecida por una semana de su hogar. Se que estarán alarmados, una adolescente de apenas quince años desaparecida y nadie hizo nada, me preocupé también; mi preocupación duro poco cuando supe la verdad. Esto parecerá bárbaro, increíble e inmoral; la causa de la desaparición de la niña es que se encuentra en una relación con un mago sangre pura casado. Muchos comprenderán mi horror al saber está conducta tan inadecuada y vulgar en una jovencita de tal linaje, en donde se supone los padres les educan con el ejemplo y el deber. En este caso no fue así, al parecer Arthur y Molly Weasley descuidaron la educación de su hija. Todos sabemos que por ley la amante de un mago sangre pura puede ser sujeta a abdicar su voluntad y libre albedrio a la esposa de dicho brujo, así mismo lo dice una antigua ley que nunca ha sido cambiada. Es factible suponer que Ginevra Weasley haya sido descubierta en su affaire con dicho mago que no es otro que Rodolphus Lestrange. ¿Qué hizo o hará con ella Bellatrix Lestrange? Lo único seguro es que Ginevra Weasley no la tendrá fácil….".
Había más artículos en donde hablaban de dicha ley, obsoleta pero ley al fin… Las reformas del Ministerio de Magia para implementar este tipo de clase en las escuelas… El recordatorio de la ambición de los Weasley más pequeños fomentado por la difunta Molly Weasley. El incidente con los Potter. Muchos otros temas más.
Oh, sí… Arthur Weasley de verdad se arrepentiría de sus acciones precipitadas.
El artículo trajo conmoción e indignación en partes iguales. Por un lado estaban aquellos criados en las costumbres antiguas del mundo mágico, las familias tradicionales que defendían ideales antiguos; por el otro, estaban aquellos que jamás habían escuchado hablar de tales leyes y se sentían confusos e indignados por tales prácticas.
Cada vez que más información salía a la luz, más conmoción y furia causaba.
Para el círculo tradicionalista sangre pura esto era sólo una demostración de lo indignos y nefastos que eran los Weasley, de nuevo caía en ellos la etiqueta de traidores a la sangre.
H[°~°]P
Raissa escuchó un ruido en la ventana que la despertó, su esposo aún dormía, ella se levantó y cubrió si desnudo cuerpo con una bata de ceda, se acercó a la ventana y le permitió la entrada a la lechuza que traía con ella El Profeta.
Raissa le dio algo para comer al ave y luego pago el periódico, al ver la primera página sonrió divertida, ya se imaginaba el revuelo que esto estaba causando.
Decidió dejar a su marido dormir más… Debía estar agotado, recordó la noche anterior y una sonrisa adorno sus labios, eso fue increíble.
Hoy no quería salir de esa habitación por ningún motivo, era muy posible que asesinara a cualquier ser viviente que opinara lo contrario.
Luego de una relajante ducha, volvió a su cuarto para despertar a su esposo que aún seguía durmiendo… Sonrió al verle tan vulnerable, así de apacible con la respiración calmada; el rostro del Lord Voldemort era tan hermoso… una risita escapó de ella al saber que diría él de que lo considerara "hermoso".
Se acercó y se sentó cerca de donde dormía Tom, acarició su perfecto rostro; ojos somnolientos y pesados se posaron en ella, la miró ceñudo y ella rió divertida.
—No me mire así, mi Lord. Podría pensar que está molesto conmigo —Bromeó para acercarse y rodar apenas sus labios—. Buen día, Tom.
—Buen día, mi Rosa… —saludo de regreso para demostrarle lo que era un buen beso de buenos días la atrajo más a él para besarla—. ¿Sucedió algo interesante en el Profeta.
—Hay una conmoción general por el artículo sobre el nuevo escándalo de los Weasley —le pasó el periódico.
—Maravilloso, esto ayuda a mis planes… —los ojos de Raissa brillaron en reconocimiento y sorprendió a su esposo cuando subió a horcajadas sobre él, parecía sería con un toque de diversión en sus ojos, repartió pequeños besos y caricias a su esposo.
—Mi Señor… ¿Usted tuvo algo que ver en qué Lestrange tuvo un affaire con la chica Weasley?
—Quizás… —ella rió.
—Y tía Bella sólo tuvo que descubrirlos… Rodolphus es muy hábil para caer bajo el Imperius inclusive uno hecho por Bellatrix —se rió divertida.
—Muy bien, mi Rosa —dijo divertido.
—Esto serviría como un precedente de por qué son tan importantes nuestras tradiciones…
—Exacto…
—Las cosas comenzarán a cambiar poco a poco y creo que Bellatrix podría matar a la chica Weasley o hacer que se case con Rabastan y dé un heredero, ¿Rodolphus está de acuerdo con esto? —parecía divertida.
—Puede ser su hijo o el de su hermano, sólo quieren a un heredero sangre pura —Raissa volvió a reír.
—Es por ello que aceptó…
—Sí… Sólo falta que Bellatrix haga lo previsto…
—¿Le dije alguna vez que me fascina su modo de pensar? Es brillante… Si Weasley lleva este caso ante Wizengamot el resultado será lamentable para él —. Él se rió divertido.
—¿Qué haremos hoy? Es tu último día de vacaciones antes de volver al colegio…
—Creo tener una idea —le susurró en el oído.
—¿Sí?
Ella sonrió divertida. Oh, sí… Tenía mucho en mente.
H[°~°]P
El primero de septiembre llegó golpeando las partes "nobles" de Arthur Weasley, por decirlo de algún modo… cientos de lechuzas invadieron su propiedad con repudio contra su hija y la forma en que criaron a la niña; para gran horror y consternación del hombre, también encontró propuestas indecentes para todos sus hijos incluyendo algunas para él de brujas viudas del mundo entero… Incluso había tenido propuestas desde América. ¡Merlín! Los Weasley estaban genuinamente arruinados.
Su estómago dio un vuelco al leer una propuesta de un pervertido libidinoso mago interesado en Charlie Weasley, sugiriendo que tenía algo entre sus piernas que el domador de dragones podría intentar montar y domar. Otro que decía que sería un honor tener gemelos bien dispuestos en su cama; otra que decía sobre darle un descanso a Bill de sus tareas y romper en él otra cosa que no eran necesariamente maldiciones, incluso había un duende interesado en su hijo mayor… Ron y Percy también tenían sus respectivas propuestas, al parecer alguien tenía un fetiche con las secretarías y Percy era perfecto para sus deseos poco aceptables, detallando de forma macabra sus deberes, la carta que era para su hijo menor decía que en algunas ocasiones le habían visto montar su escoba y querían ver sus "actitudes" en otro rubro. Había fotos que eran una asquerosidad, mostraban más de lo necesario para que el hiciera control de calidad y escogiera sólo lo mejor para los vástagos de la línea Weasley. Y finalmente para él, un mago robusto que en su foto parecía mas un troll de montaña que otra cosa – de seguro algún familiar de Goyle- le aseguraba que podría cuidar y alimentarlo bien con algo que era mejor dejar sólo en la imaginación del lector, incluso venían con cartas de recomendación de antes anteriores; Arthur se sintió incapaz de salir de su hogar nuevamente... su vida e imagen estaba arruinada por culpa de su estúpida e imprudente hija. Y no pensaba hacer nada más por ella, jamás. Que los Lestrange se la quedaran y punto final, la chica era una desgracia.
—¿Sucede algo, Arthur? —quiso saber Hermione y entonces para su fascinación y horror vio las cartas y fotos y quienes buscaban amantes sangre pura bien dispuestos, maleables…
Y el día horrible para ellos no terminó allí, Ronald al despertar los encontró por primera vez durante el sexo que tenía lugar en la cocina… Las cosas no podían ir peor para los Weasley en general. El más joven miraba la escena de su padre follando a su compañera de colegio, una bruja de su misma edad… a quien él también había podido tocar de ese modo antes en más de una ocasión y finalmente se sintió enfermo por lo que vio.
H[°~°]P
Raissa se encontró en la estación con las chicas Potter, Draco Malfoy acompañando a Jasmine y Theodore Nott estaba distraído, de vez en cuando miraba a Camelia intentando no ser atrapado.
—Te estábamos esperando, ya tenemos un compartimiento… ¿Qué te hizo demorarte tanto?— Raissa levantó su perfecta ceja en una muda pregunta por la efusividad de Camelia —No me mires así…
—Demore porque no quería soltarme de mi esposo —Draco y Theo palidecieron de forma repentina, Jasmine tenía las mejillas rojas y Camelia se puso a reír.
—Lamento que hayas tenido que soltar a tu esposo, vamos al compartimiento.
Raissa fue prácticamente arrastrada hacia el tren.
—¿Hay algo de lo que quieras hablar? —Pregunto Raissa al ver que dejaron atrás a sus acompañantes.
Llegaron al compartimiento y Camelia entró para decirle de forma apresurada:
—Decidí que voy a ir por Snape…
—Oh… Wow, no se que decir; ¿Y Theo? —Camelia parecía indecisa.
—Me gustan ambos… No se que hacer sin sentirme mal. Si decido por uno siento que traiciono al otro y no son nada mío. No se por qué siento esto…
—Entonces ve por ambos —dijo Rosier con una gran sonrisa que dejó sin réplicas a Camelia, tampoco pudo decir Nada, sus acompañantes ya se acercaban.
El viaje transcurrió en silencio a partir de ese momento.
En otra parte del tren una peculiar situación se estaba desarrollando. Ron Weasley no era un mago de pocas palabras, le gustaba hablar y mucho. Observaba a Hermione con detenimiento, la imagen perturbadora de su padre embistiendo a la chica vino a su mente, lo había visto todo en silencio. Lo cierto es que se había excitado mucho con ello; no pudo evitar mirar el cuerpo de la chica y sentirse más excitado, ¿Ella volvería a hacerlo con su padre? ¿Volverían a hacerlo?¿Le permitiría hacerle eso en ese mismo momento? ¿Cuánto tiempo llevaba su padre follando con ella? Hermione parecía disfrutar de cada acción de Arthur, ¿Disfrutaría ella si el tomaba ese lugar ahora mismo? Ron nunca había sido un mago muy cerebral, sus instintos hicieron que ella se abalanzara contra ella, tapando su boca antes de que ella pudiera decir cualquier otra cosa.
—Te vi hoy con mi padre —le aseguró a esos ojos que le miraban con miedo, estaban sólo en el compartimiento y el reclamaría lo que quería en ese momento —Voy a joderte tal como lo hizo él, más rudo y no será para tu disfrute… Voy a soltarte, sí tratas de huir o hacer algo más, le diré a todos lo que vi.
Ella asintió para dejar que él le quitara la mano que cubría su boca…
—¿Qué crees que estás haciendo, Ronald? —gruño molesta.
—Ya te dije, te vi con mi padre… ¿Cuántas veces dejaste que te jodiera? —preguntó de repente celoso.
—No pienso responderte eso… es totalmente inapropiado…
—¿Ya te follaba ese día que te jodi?
—¡Sí!—dijo furiosa al ser condicionada por el más perdedor de los Weasley —Y folla mejor de lo que nunca lo harás.
Ron se sintió furioso, la tomo de los brazos y sacudió a la chica con furia para luego tirarla boca abajo contra los sillones, Hermione quedó ofreciendo su trasero al chico, ella escuchó el sonido de un cierre bajarse y que el chico se acercaba, le bajo las bragas y entró en ella, embistiéndola con rudeza.
—Detente, Ronald… ¡Ah! Basta —súplicas ella…
—¡Cállate! —Y volvió a embestida con rudeza, con la chica aún con el uniforme del colegio y el chico de igualmente vestido.
Ron siguió embistiendo, se sentía bien hacerlo, cerró sus ojos cuando estaba a punto de acabar, apenas si escuchó la puerta del compartimiento abrirse, él se vino dentro de Hermione.
—Increíble escena, una sangre sucia dejándose follar por un traidor a la sangre… —dijo la voz plana de Zabini —. ¿No es divertido? Hasta están temblando…
Se rió con otros más…
—Nunca pensé ver a Granger haciendo de puta para más de un Weasley —Hermione se tenso, era la voz de Camelia Potter.
—Creí escuchar que también jode con Arthur Weasley… Mi suegro de divertirá mucho cuando le cuente de esto…
—Padre e hijo comparten la misma bruja… Si el escándalo de la querida de Lestrange no fue suficiente ruina, esto lo será… —aportó Malfoy divertido, le cubrió los ojos a su amada prometida cuando Ron se levantó de arriba de Hermione.
—Vamos, esto es repugnante… No esperaba menos de esta clase de magos… ¿Qué opinará Carrow? —Preguntó Nott con maldad —Le dijo a padre que se follaba a Granger…
Los otros miraron con asco a la chica, incluso Ron parecía perturbado por la información adicional. Granger enriqueció de vergüenza, se acomodó la ropa y vio a los otros marcharse, se sintió intimidada por las miradas de Camelia. Raissa Rosier era la única que se mantuvo en un silencio, con estoica calma, al parecer Hermione Granger no valía ni siquiera un insulto ni las burlas de la chica.
Raissa detuvo a las hermanas Potter y a Draco por un momento, tenía una enigmática sonrisa en sus labios, fue entonces que ella les dijo:
—Tengo un plan… —los otros chicos sólo pudieron mirarle con atención.
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Hermione se sentó junto a Ron a regañadientes, había rumores acerca de lo sucedido con Ginevra, había burlas, miles de dudas y risas divertidas; Granger se sentía incómoda, las burlas y risas las sintió como si fueran para ella, sentía que se había divulgado lo sucedido en el compartimiento del tren, dudaba que un día pudiera perdonar a Ronald por lo que le hizo, eligió el peor lugar para ello y fueron descubiertos.
Esa noche, Camelia y Jasmine Potter se retiraron más temprano de la cena para escribir un interesante carta a sus padres tal como lo había sugerido Raissa Rosier. ¡Esto iba a ser divertido!
Vieron a la lechuza personal de Draco irse con majestuosidad. Nadie podría prevenir lo que sucedería a continuación.
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Ese dos de septiembre Arthur jamás pensó recibir una citación formal de parte de los Potter, requerían la
presencia de él y de Ronald. La citación era más una orden que otra cosa, no se molesto en responder, se apresuró a ir al colegio para interceptar a su hijo incluso antes del desayuno. Ron se asombró por el llamado del director a la dirección, esperaba que Hermione, Camelia, Jasmine o esas serpientes viscosas hayan abierto la boca para decir lo que ocurrió en el compartimiento.
Se sorprendió al saber que su padre lo sacaría del colegio por el día, debió sospechar que algo andaba mal, pero siguió en su total ignorancia.
Diez minutos después de la partida de los Weasley, Dumbledore recibió la sorpresiva visita de los Potter.
—James y Lily que agradable sorpresa tenerlos aquí…
—Director queremos a nuestras hijas por el día, es para un tema personal —lo interrumpió James.
—Mandaré a llamar a las niñas. Jasmine y Camelia Potter para que vengan a mi despacho…
—No te olvides de nuestra hija mayor, director. Necesitamos a las tres niñas —Lily sonrió de forma enigmática.
—Por supuesto, Minerva se encargará de ella como de la joven Camelia —asintió Dumbledore. No tenía mucho que hacer.
Cinco minutos después estaban las tres jóvenes en la oficina del director.
—Mis niñas sus padres vinieron por ustedes…
Los Potter sacaron a las tres niñas de Hogwarts, está era una reunión muy importante, Dumbledore estaba muy ansioso por saber de que se trataba.
Hermione debía haber sabido que nada bueno saldría de aquello, más cuando quedó demostrado la complicidad que había entre Camelia y Jasmine. Al llegar a la mansión de los Potter fueron directo al comedor para tener un desayuno apropiado.
Había muchas miradas sospechosas entre James y Lily Potter, no sólo eran las chicas, los padres también actuaban más raro de lo normal.
Hermione no tuvo duda de que algo andaba mal cuando Arthur y Ron Weasley se unieron a ellos, para el desayuno.
—Te estarás preguntando del por qué de nuestra inesperada invitación —comenzó James Potter.
—Si, fue una sorpresa recibir su invitación… —Arthur admitió.
—Es para hablar del futuro de nuestros hijos —Arthur lo miró sorprendido.
Ron sonrió, ¿Era posible que los Potter quisieran unirle finalmente a Camelia? Le envió una mirada y notó que la chica parecía feliz. ¿De verdad él se quedaría finalmente con la fortuna de los Potter y los Longbottom?
—No entiendo, pensé que no era de su agrado una unión entre Camelia y Ronald… —dijo con duda.
—Nunca hable de Camelia, Arthur —dijo James como si el otro fuese un estúpido.
—Entonces…
—Como Potter-Longbottom unirme con tu hijo sería tan indigno —aseguró despectiva Camelia.
—Entonces… —miró a Jasmine. La chica levantó su perfecta ceja en forma de burla.
—Tampoco soy "la afortunada" —dijo en un tono despectivo que haría ruborizar hasta a un Malfoy.
Ron no sabía que hacer.
—Imagina la sorpresa que me lleve al saber que mi hija mayor estaba haciendo ayer mismo cosas inadecuadas para alguien de su status con nadie menos que tu hijo…
—¿Cuál hija?
—Estoy seguro que sabes que tenemos una hija mayor que desapareció por culpa Dumbledore… La encontramos. Ella es Hermione Granger —dijo Lily sería.
—¿Qué? —Arthur estaba lívido.
—Imagina la sorpresa al saber que Hermione —James se negaba a llamarle Rose —estaba teniendo relaciones íntimas con tu hijo menor.
—Eso no es posible —dijo en un hilo de voz. Miro a ambos chicos, Hermione temblaba al saberse descubierta por Arthur.
—Claro que es posible, vimos con nuestros propios ojos sus vergüenzas —dijo de forma dramática Camelia.
—Y no quiero un escándalo en mi compromiso con Draco, después del fiasco del Ministerio en sus redadas —dijo Jasmine condescendiente.
—Camelia y Jasmine nos dijeron que tu hijo obligó a Hermione a mantener relaciones con él chantajeándola con contar sobre su affaire contigo, Arthur. No quiero explicaciones, Arthur… quiero soluciones. El apellido Potter tiene una buena imagen y…
—¿Eso es todo lo que les importa? —Quiso saber Hermione.
—El compromiso de Jasmine podría fracasar —dijo Lily pensativa.
—Draco es muy aficionado a ella… lo preocupante es que no sólo los Potter se verían afectados, los Longbottom y Malfoy por asociación —respondió Camelia con una mueca de disgusto.
—Hermione tus transgresiones no pueden ser ignoradas, se que te criaron en el mundo muggle y no sabes nada de nuestras costumbres incluso yo misma tuve que aprender miles de reglas cuando me casé; estoy segura que este comportamiento no lo tienen todas las hijas de muggles, tu deber era mantenerte pura y casta, luego fuiste descubierta no sólo por tus hermanas, muchos Slytherin os vieron a ti y a Ronald…
—Incluso Nott dijo que fuiste o aún eres la querida da Carrow —Camelia dijo con disgusto —Carrow y un Weasley sería aceptable… pero, acostarte con el hijo y el padre, eso es atroz. Se de Damas que tienen varios amantes pero tu eres todo menos una dama.
Hermione tenía lágrimas en los ojos, Ronald estaba blanco del miedo… su padre le asesinaría.
—¿Cómo podemos solucionar esto? —Arthur preguntó.
—Una boda entre Hermione y Ronald, es lo más apropiado en estos casos —dijo Lily y James Potter asintió.
—Con su matrimonio nosotros los Potter no queremos ser vinculados con los Weasley por obvias razones y ella seguirá manteniendo el nombre de Hermione Granger y pasará a ser una Weasley, desde entonces no queremos saber nada de su vida hasta que aporte un heredero apropiado o será desheredada. Tendrán cinco años para dar a la familia Potter un heredero; como la primogénita es el deber de Rose Yelina Potter seguir con la línea Potter y tienen un plazo de cinco años, desde ese momento será la oportunidad de Camelia y Jasmine de brindar un heredero —como bien lo dijo James, era el turno de Rose desde su casamiento durante los primeros cinco años brindar al futuro heredero nunca dijo que era el deber de Hermione. Raissa llevaba un año de casada… quizás un verdadero nieto podría llegar en estos cuatro años faltantes. Tampoco aclaró James que el hijo de Rose debía ser de su esposo. Conociendo a la chica Granger, trataría de quedar embarazada en cualquier oportunidad.
—¿Cuándo será la boda?
—Hoy mismo. Incluso logramos que el mismísimo Ministro de Magia viniera personalmente. No podemos dejar que él rumor se expanda y sugiero que retires a los chicos de Hogwarts más con el escándalo que tiene la familia Weasley —dijo Lily Potter pensativa.
—¿Y si me niego? —preguntó indignada Hermione.
—Serias repudiada, serias una sin nombre siquiera, una cualquiera… —dijo Camelia con diversión.
—Pero una cualquiera ya lo eres —Replicó Jasmine molesta.
—En una hora será la boda —anunció James.
Las chicas Potter se levantaron de sus respectivos lugares y pidieron permiso para retirarse a su padre, dijeron que no le esperarán en la boda, ellas no eran necesarias para ese circo.
Ese mismo día, Hermione terminó casada con el insufrible y pedante Ronald Weasley.
Ni su bonita túnica nupcial pudo alegrar su futuro gris. Ni el regalo de una Luna de miel por dos semanas todo pagado de parte de los Potter pudo alegrar su día. Ahora pertenecía a ese mago soso que ella aborrecía con todo su ser. Ronald no era Charles Granger, Amycus Carrow ni Arthur Weasley. Ron era simplemente insignificante.
H[°~°]P
Arthur estaba solo en su casa, había sido testigo de como su propio hijo se quedaba con la bruja que era su segunda oportunidad para ser feliz. Sentía rabia y rencor, emociones que jamás creyó asociar con algunos de sus hijos, no hasta que se dio cuenta de que Ronald se acostaba con Hermione. Se preguntaba ¿Cuántas veces lo hicieron? ¿Se acostaba cuando él estaba trabajando para darles de comer? ¿Lo hicieron es su cama, en donde tantas veces habían hecho el amor?, se quedó petrificado, ¿amor? ¿De verdad amaba a aquella ingrata bruja que se atrevió a abrirle sus piernas a su hijo Ronald, a un Mortífago confeso como lo era el tal Carrow, a él mismo y quien sabe a cuantos más… Incluso le hizo creer que aún era pura y casta, y que el había arruinado sus posibilidades. ¡Le hizo creer que era virgen! ¿Qué tan ridícula podía ser su situación?
No sabía cuanto había comenzado a beber, Hermione había sido la dama perfecta… se veía tan frágil, vulnerable y ansiosa por cariño y el calor de otro cuerpo humano… ¡Por supuesto que sí! Granger o mejor dicho la Sra. Weasley era una ramera, se entregaba a cualquiera… era una mujer fácil. Una ramera fácil que volvería a ser suya aunque sea por la fuerza.
H[°~°]P
Jasmine había regresado a Hogwarts el mismo día de la boda de "La impostora" . Camelia por su parte decidió pasar la noche en casa de sus padres… al día siguiente comenzaban sus planes.
Una oscura y seductora sonrisa apareció en sus labios. Haría cualquier cosa con tal de conseguir sus objetivos. Cualquier cosa con tal de obtener a sus hombres. Ella lo quería a ambos. Quizás era una falsa al juzgar a Granger, pero a diferencia de esta, los planes de la joven rubia era que ambos magos sean conscientes del otro. Y lo conseguiría. Sonrió feliz ante las posibilidades.
A la mañana siguiente, llegó a Hogwarts cuando el desayuno ya había concluido hace una media hora, fue en busca de sus pertenecías para llegar a la selecta clase de pociones del profesor Snape, quien no estaba muy feliz de tener a las chicas Potter entre los pocos que habían logrado tal alto grado de calificación den sus TIMO. Jasmine era aceptable ya que era la prometida de Draco. Camelia era otra cosa diferente, algo contante en ella y por ser de Gryffindor el profesor Snape la asociaba más a James. La joven quería ser única para Severus a su manera y lo quería tener envuelto en su pulgar. Y tenía un As bajo la manga. Una extraña herencia que había recibido de parte de la familia Longbottom, que sólo sabían sus padres, hermana y abuela respectivamente sabían de cierto detalle. Neville no había recibido tal herencia pero ella si. Era raro decir que la abuela paterna de Frank Longbottom era una sirena, algo increíble pero cierto. Ella misma se sorprendió al saberlo y pensar en sus alcances. Sabía que podría tener al mago que quisiera pero Snape sería el más difícil de atrapar.
Llegó a clases de pociones cinco minutos tarde, todos estaban ocupados ya haciendo su trabajo.
—Permiso, lamento la tardanza profesor Snape…
—Castigada, Señorita Potter-Longbottom, veinte puntos de Gryffindor —dijo Snape sin mirarla, algo que no le gustó a Camelia, ¿Cómo se atrevía a ignorarla de ese modo?
Camelia paso a ocupar el lugar vacío al lado de Zabini. No estaba de humor para nadie, en un silencio mortal se puso a trabajar en su poción. De vez en cuando miraba al profesor de reojo.
Lo malo era que las sirenas son criaturas caprichosas, al saberse ignorada, ella actuaría antes de lo previsto y eso era algo que Camelia aún no podía controlar sobre su nueva situación. Y ella debía tener a sus compañeros pronto.
Durante toda la clase fue notorio su mal humor, Zabini temía mirarle, ya que la joven no estaba ocultando muy bien sus emociones.
El resto del grupo sólo se miró en una muda pregunta, pregunta sin respuestas.
Esa noche, Camelia fue a su no cita con el profesor de Pociones después de una rápida cena.
—Adelante— dijo Snape con voz autoritaria y despectiva cuando la joven llamó a su puerta.
—Profesor…
—Tiene hasta el toque de queda para fregar todos los caladeros de la clase de los alumnos de primer año —Snape la cortó de forma brusca.
—Si, señor —Murmuró ella entre dientes.
—¿Dijo algo Srta. Potter-Longbottom?
—No, profesor.
—Siga con su trabajo...
Camelia miraba a su querido profesor corregir tareas, con su ceño fruncido y murmurando y despotricando contra alumnos con inteligencia de un Troll. ¡Se veía tan apetecible! Ronroneo en su interior, estaba sin la túnica que llevaba siempre, sólo camisa blanca y pantalones negros.
La joven sonrió, con un movimiento de varita limpio todos los caladeros.
—Ya terminé, profesor —ronroneo, Snape levantó de forma cómica su ceño, desconfiado.
—¿Uso magia? Claro que lo hizo… —gruño antes de esperar una respuesta.
—Nunca dijo que no podía usar magia, señor —dijo acercándose a él.
Sonrió cuando él la miró con sospecha… mas cuando se iba acercando aun mas a él.
—¿Necesita Algo, Potter-Longbottom?
—A usted —dijo con una voz suave —. No se imagina cuanto lo necesito.
—Muy graciosa… —dijo sin darse cuenta de que ella se sentó en su regazo, rodeando su cuello con unos finos brazos, moviéndose de forma sugestiva contra él.
—No estoy bromeando, Severus. Sé que un día no querrás que me aleje de tu cama —Camelia sonrió al sentir que él reaccionaba a su cercanía y no tenía nada que ver con su encanto de Sirena que aún ni siquiera lo había utilizado—. Estoy tan hambrienta de ti, necesito que me hagas tuya… aunque sea contra tu escritorio…
Severus Snape nunca había tenido una propuesta tan atrevida, ni siquiera pensó que algo así vendría de una Potter, menos dirigida hacía él.
Tan metido estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta que la chica había logrado excitarlo y que era muy consciente de ello; Camelia tomó una de sus manos para llevarla bajo sus bragas y hacer que su amado profesor se diera cuenta lo que producía en ella, comenzó a frotarse ante el suave toque de los dedos del profesor de Pociones. Un sonoro gemido hizo que Severus Snape volviera a la realidad, se encontró con la boca encima de él y sus manos en sus bragas, acariciando sus húmedos pliegues, ella era toda una aparición, un oasis en el desierto… con sus mejillas suavemente rosas, la respiración entrecortada y… ¡Oh, Merlín! La chica era demasiado atrevida… tenía sus dedos frotándose contra el clítoris de la joven y él se preocupaba porque Potter no tenía sostén. Sus ojos azules parecían un mar profundo en el que él estaba deseoso de caer… un suave golpe en la puerta lo sacó de su mundo de fantasías.
—Detente… —quiso maldecir cuando su voz estaba tan ronca.
—¡No! Si no respondes, se irá… —era tentador, pero debía quitarse a la chica Potter de encima antes de que dejará actuar sus instintos.
—¿Estas ahí, Severus? —preguntó la jefa de casa de Gryffindor.
—Si, Minerva. Pasa —Camelia miró mal al profesor y se escondió rápido bajo el escritorio antes de que su jefa de casa la viera.
Camelia sonrió de forma cruel, la puerta se abrió y Snape trato de concentrarse en las tareas que debía corregir, se congeló al sentir una mano juguetona estimulando su muy necesitado miembro.
—¿Te sientes bien, Severus? — preguntó preocupada.
—Son estos trabajos terribles que me hacen preguntarme por qué decidí ser profesor… —gruño desdeñoso, Camelia hizo desaparecer con un movimiento de varita los pantalones y los calzoncillos del hombre que estaba bastante preocupado por lo que ella haría.
—¿No debes estar exagerando un poco? Son niños. Algunos ingresan a nuestro mundo sin conocimiento alguno de lo que deben afrontar…
Camelia jugaba con el miembro erecto de su profesor, sonrió al ver que él la miraba de reojo, se lamio los labios y acarició las bolas de su futuro amante, él se estremeció ante el toque. ¡Merlín, la chica quería matarlo!
—¿Seguro que te encuentras bien, Severus?
—Sólo es una pequeña molestia, ya pasará…
Camelia jugaba con la polla de Snape, repartía caricias, todo con su inexperiencia, lamio y acarició esa polla; deseaba sentirla en su interior…
—¿Qué querías, Minerva?
—Venía a preguntarte si tienes planes para que los Slytherin entrenen… quiero el campo para mis Gryffindor para el próximo fin de semana... —anuncia victoriosa.
—Úsalo. Lo necesitan más que los Slytherin —aseguró haciendo enojar a la bruja, Camelia metía su polla en su boca.
La profesora de transfiguración no se dio cuenta del sobresalto de su rival, no tenia idea lo que sucedía y se despedía de su colega para abandonar el despacho lo más dignamente posible ante la burla de su colega.
Cuando Minerva abandonó el despacho, Snape lanzó un hechizo de privacidad, bajo sus manos para guiar las cabeza de Camelia, se permitió cerrar los ojos y disfrutar de la manada de la chica… ni siquiera importaba que era una Potter.
Camelia saboreo la semilla de su profesor, Severus Snape acabo con un gruñido en su boca. Ella estaba agitada, él no estaba mucho mejor.
Camelia se levantó de su lugar y Snape la atrapó en un beso que la dejó sin aliento, quería que él la tomara allí mismo… sintió los botones de su camisa desprenderse uno por uno, cono Severus lamia y succionaba sus pezones y ella no pudo mantenerse callada, gimió y jadeo pidiendo más, sintió los dedos expertos de su amor acariciando su clítoris, sintiéndose en el cielo. Quedó temblando cuando se vino por primera vez en su vida, su amor era un experto… sonrió agotada, quería más pero sabía que él aún no iría más allá de suaves y calientes caricias.
Por el momento estaba satisfecha. Abandonó el despacho después de compartir un largo y pasional beso. La joven corrió por los corredores antes de que sea el toque de queda. No podía permitirse ser atrapada en su pequeña aventura.
H[°~°]P
Camelia se unió sonriente a la mesa de los Slytherin en donde estaban todos sus amigos. Compartió una mirada cómplice con Raissa quien asintió.
—Señoritas Potter, el director desea ver las en su oficina —dijo Snape mirando más a Jasmine, no le dirigió ni una mirada a Camelia, se sintió tan triste.
—Si, profesor. Gracias por informarnos —dijo Jasmine.
No tuvo oportunidad de hablar con él porque de nuevo le ignoró, sintió una terrible angustia en su pecho. ¿Qué pasó? ¿Él ya se había arrepentido por lo que hicieron? Camelia contuvo las ganas de llorar.
—Vamos, Camelia… Dumbledore ya se fue hace diez minutos —Jasmine le dijo.
Camelia miró hacia la mesa y era cierto, él director ni Snape estaban allí.
—Vamos…
Dijo siguiendo a su hermana en completo silencio. Ya sabían la contraseña de la oficina del director.
—Ranas de Chocolate.
Ellas pasaron sin problemas, no estaba el director sólo, los jefes de casa estaban allí.
—Mis niñas, les llamé para preguntarle por la señorita Granger quien no ha regresado al colegio…
—Ella no regresará, director —dijo Camelia cortante. Se sentía tan molesta, incluso ahora él la ignoraba.
—¿Cómo es eso posible? —Pregunto el director.
—Vimos a Granger con Weasley en una situación poco apropiada en el vagón del tren, lo reportados a nuestros padres y…
—¿Por qué harían tal cosa? —preguntó Minerva.
—¿El profesor Dumbledore no les dijo nada? —Camelia preguntó horrorizada —. Él dijo que Granger es nuestra hermana mayor: Rose Yelina Potter. Lo que sinceramente, lo dudo. Granger no es una Potter, es tan simple…
—Lo que Camelia quiere decir es que no sentimos a Granger como nuestra hermana por lo sucedido hace algún tiempo… padre y madre decidieron casar a Granger con Ronald Weasley. Y por obvios motivos mantienen la identidad de Granger en secreto, ahora más con el escándalo de Ginevra Weasley. Si ella es de verdad nuestra hermana, tiene un plazo para aportar un heredero digno a la línea Potter. Si no lo logra, esa tarea recaerá en un par de años en nosotras… No esperen que Granger regrese. No les contamos ni la mitad de lo que hizo —Jasmine hizo una mueca de asco.
—Lo que mi hermana no quiere decir es que anduvo con padre e hijo al mismo tiempo… tuvo suerte de no ser negada —dijo viendo el horror en muchos de ellos —La crianza muggle deja mucho que desear. Se dijo que también es la querida de Carrow. Es un rumor que Nott escuchó. ¿Eso es todo? No queremos perdernos nuestras clases.
Camelia miró a Snape que le estaba ignorando de forma deliberada. Nadie notó su mirada. La joven abandonó el despacho del director enfadada.
H[°~°]P
Toda la semana Snape había ignorado a Camelia, la joven comenzaba a desesperarse; Raissa era la única que parecía saber lo que sucedía y la joven se fue el fin de semana a ver a su marido.
Como le gustaría a ella tener una relación así de bonita como la que tenía Raissa con su esposo, que no era otro que el Señor Oscuro… ellos se veían tan felices sin ningún problema en el horizonte, a pesar de quienes eran… ¿Por qué ella no podía tener una bonita relación?
—Hola, Camelia. ¿Sucede algo? —preguntó Theo cuando vio a la chica sin mirar su libro en la biblioteca.
—Hola, Theo… Estoy un poco pensativa. No sucede nada. ¿Tienes tareas para hacer? —Comenzaron a hablar, con él era tan fácil hacerlo… era un chico brillante, bueno y enigmático que podría enamorar a cualquier bruja… ¿Por qué Snape no podía ser un poquito como él? ¿Y por qué ella sentía la necesidad de tener primero de amante a Snape que a Theo? ¿Sus avances fueron realizados en un mal momento? Se estaba desesperado. A un paso de volverse loca. Quería ir a verle en ese mismo momento. Quería…
Ese día Camelia se concentró en terminar su tarea. Queriendo apartar el dolor de saberse rechazada por parte del profesor de Pociones. Incluso antes de su repentina herencia, ella ya quería estar con su profesor y con Theo. Los quería de una forma que daba miedo. Su estado rayaba la obsesión.
Intento tranquilizarse y sin saberlo terminó por dormirse en el brazo de Theo.
H[°~°]P
El Señor Oscuro miraba a su pequeña esposa, estaba pensativa y un poco distante perdida en quien sabe donde…
—¿Sucede algo, Cariño?
—Pensaba en Camelia… ¿Sabías que tiene un enamoramiento con Severus Snape? —Él pareció sorprendido —. Y eso no es todo… Quiere a Theodore Nott también. Los quiere a los dos.
Ella rió ante la cara de sorpresa de su esposo.
—¿Era eso lo que te tenía tan pensativa?
—Un poco. Creo que sucedió algo entre Camelia y Snape. Ella estaba reluciente hasta que él la ignoró por completo… No soportaría que me ignores, Tom —admitió abatida, abrazándose a él.
Algunas veces ella era sólo una pequeña niña insegura que quería el consuelo de su marido. Él lo comprendió en ese momento…
—¿Quién podría ignorarte a ti, preciosa? Nunca. Cada segundo sin ti la paso anhelándote, cada minuto que te tengo conmigo quiero estar amándote, recorriendo tu cuerpo, haciéndote mía una y otra vez… —ella sonrió divertida.
—¿Y qué hacemos aún vestidos, mi Señor? —dijo sonriendo.
—Muy buena pregunta, mi Rosa —Él no perdió su tiempo y ya estaba besando a su esposa, amando y adorando cada rincón de ella.
Tenían un fin de semana sólo para ellos, pensaban disfrutar el momento, sin importar el resto del mundo.
H[°~°]P
Otra semana pasó y está vez Raissa no había podido salir del colegio así que se quedó en Hogwarts, sabiendo que vería a su marido el siguiente fin de semana.
En clases, Snape había ignorado a todos, seguía favoreciendo a los Slytherin y ni una mirada le dirigía a la chica con quien había compartido más que un simple momento. Camelia consiguió finalmente encontrar a Snape en su oficina… era un gin de semana
… Él la dejó pasar. Ni siquiera preguntó quién era, ella pasó y espero a que él al menos reparara en ella… Sólo levantó la mirada del pergamino que miraba aburrido, volvió a mirar la tarea que estaba corrigiendo y le ignoró. Camelia sonrió una punzada en su pecho, una voz en su cabeza le decía: "No le importas, no eres suficiente para él."
—¿Necesita algo Señorita Potter-Longbottom?
—¿Por qué me ignora? —dijo sin atreverse a acercarse más a él.
—Es una alumna como cualquier otra… Yo soy su profesor y usted solamente una alumna más —dijo en tono despectivo que estrujo el corazón de la joven.
—¿Es eso lo que piensa de mi, profesor? Soy como todas las de más… ¿ Acaso permite que todas se cuelen de bajo de su escritorio…? —Dijo molesta.
—Sólo las más dispuestas —dijo con un tono seco y burlisto, mirándola finalmente. Gran error. Él pudo ver cuanto la había herido con su comentario. No le pasó desapercibido la tormenta furiosa que pasaba ante sus ojos, los otros azules que la chica rubia había adquirido de Longbottom se fueron apagando poco a poco, sólo se veía un témpano de hielo y no el mar azul profundo.
Ella salió por esa puerta sin decirle Nada más. ¿Él admitió que había otras? ¿Quiénes eran su competencia? ¿Por qué le dolía? ¿Valía siquiera la pena seguir tras Snape?
Furiosa consigo misma se fue a la torre de Gryffindor para tratar de calmarse un poco. Se sentía tan tonta, tan poca cosa. Él no le quería. Su parte criatura quería que ella volviera e hiciera que se arrepintiera por sus palabras, por tenerle en tan baja estima… Su otra parte quería que le enloqueciera. Su parte humana no quería hacerle daño. Podía ser un cretino, pero amaba a ese cretino.
Salió de la Torre de Gryffindor, en el lugar no se podía estar en calma. Fue al único lugar que sabía que muy pocos podrían ingresar, el baño de prefectos… Necesitaba un descanso. Incluso llorar un poco y desahogarse.
H[°~°]P
Ron y Hermione volvieron a su casa después de dos grandiosas semanas, pero la angustia se apoderó de ellos a lo incierto, ¿Podrían volver a vivir en la casa de Arthur Weasley? ¿Les echaría a la calle como a unos vagabundos? ¿Qué pasaría?
Por obvios motivos la bienvenida no fue muy alentadora y emocionada. Para su sorpresa, seguirían viviendo bajo el mismo techo.
—Ronald debes conseguir un trabajo decente para mantener a tu esposa, Hermione se encargará de la cocina y la limpieza… No quiero quejas de ninguno de los dos… Y comienzas ahora mismo, Ronald —dijo autoritario para irse.
—Esto no es justo… aún estoy cansado… Recién regresé de un viaje —Hermione puso los ojos en blanco, su marido era una basura… el peor mago que había conocido, peor amante también, hasta el hijo de Vernon podía hacerlo mejor que Ron… dos semanas seguidas de un sexo poco y nada placentero, Ron sólo quería su satisfacción. ¿En qué había pensado al meterse con ese chico? Y no sólo el cerebro tenía pequeño.
—Antes de que tu padre nos eche, ve y busca un trabajo —Ronald la miró mal y se dirigió hacía la chimenea.
Hermione suspiró, fue a llevar sus cosas a la habitación de Ron. Ella se sentía tan cansada y ahora debía ocuparse de todo un hogar y sin magia…
Para esa noche, Ronald no había encontrado ningún trabajo aparte de propuestas obscenas y comentarios malintencionados con respecto a su hermana, era una verdadera suerte que nadie supiera lo que hacía su mujer.
Arthur por su lado, le aseguró a su hijo que al siguiente día volvería a salir en busca de trabajo y que iba a encontrar uno sin importar que sea en el mundo muggle.
Hermione se mantenía alejada de Arthur quien seguía mirándola con deseo en sus ojos, incluso un día llegó a mitad de su jornada de trabajo para encontrarla haciendo el trabajo de la casa, ella notó las miradas injuriosas que le daba su suegro, esto le hizo sentirse tan satisfecha consigo misma. No le importaba ir a la cama de nuevo con él. Arthur no era la clase de persona que mostraba lo que estaba disfrutando. Era más reservado a la hora de encontrar amantes y ahí va nadie quería a un Weasley cerca por los escándalos recientes. Arthur iría a ella en busca de un cuerpo dispuesto y esa misma tarde volvieron a hacerlo esta vez en la cama que compartía con Ron. Quizás era la venganza de Arthur en contra de su propio hijo, él mago había sido dañado en su orgullo al saberse burlado y que la mujer con la que estaba le era infiel.
H[°~°]P
Camelia no había aparecido en todo el día, Jasmine no habría podido notarlo, no estaba en Hogwarts como Draco, ella había salido a visitar a los Malfoy.
Quien su notó la extraña ausencia fueron Raissa Rosier y Theo Nott. No podían acercarse a los Gryffindor a simplemente preguntar por ella, tampoco confiaban en la jefa de casa de Gryffindor, sabían que iría de inmediato con las noticias al director y era algo que ellos querían evitar; al caer la noche y no ver a la niña en la cena, su preocupación aumentó, sabían que Camelia no tenía planes para abandonar el colegio ese día, tampoco había tenido un permiso repentino.
Recurrieron a la única personas que sabían podrían confiar en aquellos antiguos grande muros de piedra, no era otro que a Severus Snape. El jefe de casa de los Slytherin.
Nott golpeó la puerta del despacho de la oficina del profesor Snape.
—Adelante —Murmuró.
—Buenas noches, profesor.
—¿Sucede algo?
—Quería preguntarle si vio a Camelia Potter está tarde. La estuvimos buscando y no la pudimos encontrar. Su hermana tampoco está en el colegio pero ella pidió permiso para ausentarse como Draco —Snape levantó la ceja en una muda pregunta ante las palabras de Nott, se notaba la preocupación del joven.
—Buscamos en todo el castillo excepto en la torre de Gryffindor…
—Supongo que Potter estará en la torre de su casa, no creo que haya nada de que preocuparse…
—Le envié una nota pero la lechuza no volvió, tampoco una respuesta, le ordene a Eros que entregará el mensaje y regresara de inmediato. Y su ausencia quiere decir que no ha podido entregar la nota a la señorita Potter-Longbottom porque posiblemente no está en su habitación —dijo Nott de nuevo.
—Me encargaré de buscarla yo mismo, pueden retirarse y no comente con nadie esto. Quizás sólo están imaginándose cosas —aseguró Snape levantándose del asiento.
Genial, ahora tenía que buscar a una niña caprichosa que Merlín sabrá en donde estaba haciendo su rabieta. Fue a la enfermería, dando una escusa de querer saber si se necesitaba algunas pociones para el lugar, así revisaba y descartaba el lugar sin parecer sospechoso.
Recorrió todo el castillo sin éxito algunos, hasta que llegó al baño de niñas, en donde estaba cierto fantasma.
—¿Viste a Camelia Potter, Mirthle? —le pregunto al fantasma, la chica bien podría haber estado en el lugar.
—Es posible que lo haya hecho… —aseguró con coquetería.
—¿Me dirías en dónde?
—La vi bajo mucha agua… Y, ella no se movía, le hable y no me respondió, pero había mucha agua —algo se estremeció en Snape.
—¿Dónde?
—No lo recuerdo —Snape salió corriendo para dirigirse al lago Negro…
La chica estúpida de seguro no había hecho una locura.
Al ver hacía el lago no pudo distinguir nada.
—ACCIO Camelia Potter —nada sucedió. Quizás no estaba allí.
Se dirigió a la Sala de los Menesteres, pero pudo entrar fácilmente allí, nadie estaba encerrado en ese lugar.
Los lugares y las posibilidades se estaban extinguiendo. Quizás la chica había encontrado el pasadizo secreto que llevaba a la casa de los gritos, era una posibilidad. Pero si la chica había abandonado Hogwarts ellos ya lo sabrían. La joven debía estar en algún lugar en el castillo.
Algo hizo click en su mente, ¿ Por qué no lo había pensado antes? Era como las 7 de la mañana y aún no había podido dormir ni un segundo.
—Señálame a Camelia Potter —le ordenó a su varita quien rápidamente señaló su camino.
Se sorprendió cuando llegó al baño de los prefectos, ¿Qué hacía Potter allí a estas horas? ¿Estuvo allí todo el tiempo? Una idea cruzó por su mente, ¿Y si la chica había intentado algo estúpido? No, ella no era capaz de cometer tal estupidez… pero había perdido a su esposo recientemente y una vocecita le susurraba al oído: "Luego tu la rechazaste". Intento deshacerse de esa idea, él no tenía la culpa de los delirios que pudo o no tener Potter.
Intento ingresar, no sin antes llamar, no obtuvo respuesta. La entrada estaba bloqueada, sabia que había otra entrada pero para ello debía hacer otro recorrido… La maldijo a ella por ser tan temperamental y se prometió hechizarse a si mismo por ser tan blando con ella. ¿Qué le había sucedido? ¿Desde cuando lo tenia encantado o mejor dicho embrujado Camelia Yelina Potter-Longbottom? Merlín le ayude… Potter y Lily lo asesinarían si las cosas seguían en ese rumbo…
Volvió en sus pasos para ir por la entrada secreta, lo bueno es que tenía la contraseña del lugar y muy pocos conocían ese camino, o tenían conocimiento de esa entrada.
Cuan do finalmente pudo ingresar se llevó el susto de su vida, en un momento había envejecido en Triple de su edad, ya se sentía tan anciano como el propio Dumbledore, él pensamiento lo habría hecho estremecer de no ser por la vista que lo tenía aterrorizado.
El uniforme de instituto de Camelia estaba tirado en el piso sin arreglo alguno, bueno… toda su ropa. La tina estaba llena de agua, vio para su horror que la chica estaba recostada en el interior de dicha tina, cubierta de agua y en posición fetal, tenía los ojos cerrados y parecía dormir. Y la niña estúpida no tenía ningún hechizo para no ahogarse, ¿Desde cuándo estaba allí? ¿Seguía viva siquiera?
Una creciente desesperación le tomó por sorpresa, no pudo medir sus acciones, sólo lanzarse a la gran tina llena de agua, para poder llegar a ella y ver si aún podía hacer algo por la joven. ¿Fue la repentina muerte de Longbottom lo que causó esto en ella?
Cuando finalmente llegó a ella, la tomó de las caderas y la atrajo a la superficie, se sentía tan desesperado que en ese momento haría cualquier cosa con tal de traerla de nuevo. No le importó que ella estuviera completamente desnuda; atrajo hacía él al cuerpo inmóvil de la joven. Para su sorpresa aún respiraba y se encontraba en perfectas condiciones, fue un alivio para él.
—¿Qué hace usted aquí, profesor? —dijo pareciendo somnolienta —¿Qué pasó?
—¿Cómo es posible que aún continúe viva al estar tanto tiempo bajo el agua?—cuestionó el profesor de mal humor.
—Sólo vine a tomar un baño, quería tranquilizarme un poco y supongo que me dormí…
—Paso la noche aquí, ¿Cómo es eso posible? —Ella sonrió divertida ante el notable estrés de él.
—No es algo que le incumbe, profesor… —sonrió de lado —. ¿Qué hace aquí, profesor?
Snape se quedó consternado al ver su inesperada situación, tenía una hormonal adolescente desnuda encima de él.
—Sus amigos vinieron a mi… La joven Rosier y el joven Nott —dijo un tanto rígido.
—Raissa y Theo siempre se preocupan demasiado. No les dije que iba a tomar un baño… Pero no entiendo por qué tanta preocupación…
—Es domingo —respondió Snape en tono duro.
—Oh, perdí la noción del tiempo —Camelia sonrió al ver que su profesor la miraba con unos ojos acusadores—. No me mire así, profesor. No estamos en sus dominios, es usted quien vino al mío.
Se acercó más a él, quería seducirle sin importar el momento ni el lugar.
—Lo necesito, profesor… quiero que me haga suya aunque sea una sola vez… Nadie sabe en donde estamos y ninguno diremos nada sobre lo que sucederá aquí —aseguró ella de forma descarada, se sentía tan caliente al imaginar las posibilidades de tenerle allí.
No quería usar sus encantos, quería que el aceptara ir con ella por voluntad propia. No podía ocultar el deseo que ambos se provocaban de forma mutua, era muy obvios que él caería en ese momento.
Camelia sonrió triunfal cuando Severus Snape se dedicó a besar su boca con hambre, ella se acercó más a él, rodeando su cuello con sus brazos.
—¿Por qué tiene su túnica tantos botones? —dijo molesta, desprendiendo los botones y respondiendo el beso.
—Puedes quitarlos con magia…
—¿Y perder mi oportunidad de podes desnudar cada rincón de usted, señor? ¿Se volvió loco? —Él se rió, era la primera vez que lo veía reír.
—Entonces dese prisa… —Camelia se rió.
—¿Está ansioso, señor? —Él le dirigió una mirada oscura y comenzó a desprender los botones casi desesperado causando una risita en ella.
La túnica quedó olvidada flotando encima del agua, Camelia frunció el ceño divertida al ver la camisa perfectamente prendida, no quiso bromear con ello, ayudó a desprender los botones para finalmente deshacerse de otra prenda más, descubrió la piel increíble, Camelia sonrió, Su hombre era fantástico. Le sintió vibrar cuando tocó su cuerpo, fue atrevida y dejó suaves besos por el cuello y pecho del hombre, quien procuraba deshacerse de sus zapatos y pantalones con algo de dificultad. La joven rió divertida, no veía el momento se ser de él, Merlín…
Él estaba en pocos segundos desnudo por completo, ella se relamió los labios, estaba ansiosa, quería más de él, quería todo de él. Severus acarició el suave y delicado cuerpo femenino, la rubia gemía ante los toques de sus ásperas manos de Pocionista, una mano bajo hacía su intimidad, estimulando su monte de placer de manera suave, la chica volvió a sorprenderse cuando él tomó uno de sus pechos en su boca para succionar de él, acariciar el otro y estimular su clítoris. Oh, era increíble, quizás era verdad aquella canción muggle que decía que se podía hacer el amor hasta de mañana…
—¡Ah! —gimió más y más ante tanta maestría de él. Sus piernas se tensaron y tuvo un fantástico orgasmo.
Ella le miro, su profesor parecía divertido, se veía suficiencia en su rostro.
—¿Necesita más, señorita Potter? —Ella sonrió.
—Si, señor. Lo quiero en mi, quiero sentirlo muy profundamente en mi interior, lo ansío —dijo en el oído de su amante.
Con un gruñido la acercó más a él, levantando a la chica para que ella le rodeara las caderas con sus finas piernas, se volvieron a besar.
—Por favor, Severus… te necesito —le suplicó en un susurro que no pudo más que hacer reaccionar al mago.
—¿Estas lista? —Camelia asintió.
Él muy lentamente entró en ella, queriendo ver las reacciones de ella, no pudo dejar pasar que ella era una chica inocente justo ante de que él…
—¡Merlín! —Gruño. La chica se sentía tan bien apretada alrededor de su polla.
Camelia escondió su rostro en el cuello de su profesor, era como lo había esperado… sentía a su profesor tan dentro suyo, sonrió a pesar de una lágrima que cayó de sus ojos, finalmente él la haría suya. Sonrió triunfal.
Snape con sus manos movió un poco las caderas de la joven, un movimiento sensual que arranco ronroneos de parte de la muchacha. Siguió haciéndolo, ella parecía disfrutar su atrevimiento.
—Más —susurró Camelia cerrando sus ojos y disfrutando lo que Snape provocaba en su cuerpo.
Él dejó de jugar para comenzar a embestir a la joven, suaves y profundas penetraciones, poco a poco llevándole al delirio… ¡Salazar! La bruja era tan buena. El maestro gruño, se estaba follando a una alumna, a una alumna descarada que se atrevía a hacerle una manada debajo de su escritorio cuando otro profesor estaba cerca y podría descubrirlo… ese sólo recuerdo lo hizo encender más, embestir más rápido, Camelia escondía su rostro en su cuello, estaban haciendo un desastre pero poco le importo, lo querían y necesitaban con desesperación llegar a la liberación. Sintió que la chica se tensaba, él aún no estaba listo… dejó de moverse para escuchar divertido las protestas de la chica.
—Aún no, Señorita Potter-Longbottom… —Ella lo miro mal, más aún cuando él salió de su interior. Hizo que se diera cuenta dándole el espalda y se sostuviera del borde de la Gran pileta del baño de prefectos.
—Y no me digas "Señorita Potter-Longbottom"… No aquí —dijo haciendo un berrinche para sorprenderse de que él volviera a embestirla desde esta nueva posición —¡Merlín!
Severus embistió una y otra vez, sin controlarse, ella no era una muñequita que podría romperse entre sus manos, Camelia era puro fuego entre sus brazos, era un pequeño fuego que podría quejarte cuando menos lo esperabas… Tiró de su rubio cabello para juntar sus bocas en un hambriento beso, ella suspiró y jadeo con sus caricias… La chica era suya, solamente suya. Sonrió al sentirla tensarse de nuevo.
—Tan hermosa —murmuró con voz agitada, ella no pudo más, finalmente llegó a su ansiado orgasmo alrededor de la polla de su profesor.
Oh, ¿Cómo podría seguir viviendo sin él ahora que ya lo había tenido como su amante? Su cuerpo temblaba cuando él finalmente tuvo su orgasmo…
Ella lo sintió apartarse de su cuerpo y quedarse en el agua, su espalda contra la gran tina, atrajo a la chica para que se sentara en su regazo, este era uno de los errores que no se lamentaba de cometer. La chica se recostó sobre su cuerpo, mirando el agua y la ropa mojada de su profesor. No quería hablar, no quería arruinar aquel momento. Para ella fue un momento mágico poco importaba si era o no durante su noche de bodas… ella quería a ese hombre, si este era la única manera de tenerlo, ella así lo tendría… una y otra vez hasta que él no pudiera seguir sin ella.
—Fue fantástico —aseguró sonriendo de forma soñadora, él tuvo que darle la razón en silencio mientras acariciaba el cuerpo de la chica, ella cambió su posición para quedar a horcajadas sobre él, lo beso una y otra vez —. Quiero ser suya, Profesor.
Él la miró, una tormenta de indecisión pasando por sus ojos. Ella lo abrazo, no quería ver su rechazo, ya lo había vivido antes, no quería repetir aquella horrible sensación luego del maravilloso momento que habían pasado.
Él intento hablar, ella lo silencio suavemente con un pequeño gesto.
—No quiero ponerle un nombre a nuestra situación… sólo quiero volver a ser suya… mientras ambos podamos y seamos libres en el colegio —le aseguró, besando al mago—. Nada más importa que los momentos que compartimos. No me digas que no…
Él sólo asintió, no quería abrir su boca sólo para soltar un comentario mordaz que muy probablemente le afectaría más que a nadie y arruinaría lo que sean que tenían.
H[°~°]P
Camelia se encontró ese día a la hora de la cena con sus amigos…
—¿Te encuentras bien, Camelia? —Theo se veía preocupado.
—Si, sólo me sentía indispuesta. No es nada grave —dijo un poco apenada.
Theo le dirigió una mirada, como si no le creyera lo que decía, en cambio, Raissa Rosier tenía una sonrisa lobuna… ¿Acaso era vidente? Porque bruja lo era.
—No tienen nada de que preocuparse —aseguró para ser arrastrada a la mesa de las serpientes y quedar entre Raissa y Theo.
H[°~°]P
Los meses pasaban, ya eran las fiestas de diciembre, Camelia no pudo quedarse al ser convocada por la familia Longbottom, dejó una carta para su amante. Quería quedarse con él pero no podía, tenía deberes con los cuales debía cumplir.
No le veía por un tiempo y como su relación o lo que sea que tenían, era un secreto bien guardado.
—Hija, debemos ir a hablar con el Ministro de Magia. Pensé que quizás ahora que ha demostrado ser competente es hora de llevar nuestro caso ante él nuevamente —dijo Augusta Longbottom.
—Por supuesto, abuela. Dije que me haría cargo y pienso hacerlo —Aseguró con firmeza.
—Iremos en un momento, Frank esta un poco distraído, son fechas que le traen dulces y amargos recuerdos…
Camelia comprendió… Frank lo había tenido todo y de repente ya no tenía nada. Debió ser duro para él.
—Aremos esto por todos nosotros, por justicia. Por ti, por Frank, Alice y sobre todo por Neville —dijo segura de si misma para tomar rumbo a la chimenea.
Al llegar con el Ministro de Magia, con quien tenían una cita previa…
—Soy Camelia Potter-Longbottom. Ella es mi abuela Augusta Longbottom —presentó la joven bruja rubia al hombre frente a ella, él se parecía mucho a Theo.
—Bienvenidas, señoras. ¿Desean beber algo?
—Por favor, un té sería agradable —Murmuró la anciana, Camelia asintió.
—Muy amable de su parte.
—¿Es usted amiga de mi sobrino Theodore Nott sin temor a equivocarme? —preguntó con un extraño brillo en sus ojos.
—Theo es un amigo agradable, la mayoría de mis amigos son Slytherin…
—Rato en un Gryffindor —aseguró el con palabrería.
—No tiene idea —dijo divertida ante los atentos ojos de Halcón de Augusta.
—¿Qué le parece mi sobrino, señorita Camelia? —Ella sonrió.
—Un buen amigo. Pero, no vine a hablar con usted por las numerosas virtudes del heredero Nott. Vine ante usted para presentar mi caso… Estoy segura que sabe acerca de lo sucedido a mi difunto esposo, Neville Longbottom. Pedí una investigación y una denuncia formal contra Hannah Abbott, que no tuvo resultado alguno. Los Autores encargados del caso fueron Kingsley Shacklbolt y Tonks, de quienes sospechamos sus lealtades y posible dudosos resultados…
—Comprendo, desde hace un mes investigamos a ambos Aurores por su afiliación con Albus Dumbledore… ¿Sospecha algo más?
—No tengo prueba pero aseguraría que fue Dumbledore quien le dio las órdenes a Kingsley Shacklbolt y Tonks de esconde a Abbott.
Tadeus Nott miró con detenimiento a la joven… Horas más tarde, Kingsley Shacklbolt y Tonks desertarían del grupo de Aurores sin dejar rastro alguno.
H[°~°]P
Theo estaba en su biblioteca, leía un libro, aunque el libro guardaba un secreto… Tenía una foto de Camelia Potter, como era antes y otra de como se veía ahora. La bruja era una belleza inigualable que podría opacar hasta la belleza de miles de diosas.
—¿Por qué tantos suspiros, Sobrino?— Theo vio a su tío, que no era otro que su tutor —. Hoy tuve el honor de conocer a tu amada.
El hombre sonrió con burla. Theo lo miró sin decir nada.
—Creo que hablaré con los padres de ella para entablar un compromiso entre ustedes —y soltando esa bomba, él actual ministro dejó la biblioteca ante su desconcertado sobrino.
Merlín lo ayudara. ¿Qué pensaría de esta situación ella?
H[°~°]P
En un lugar desconocido, una bruja esperaba su reciente pedido.
—Tenemos su paquete, Madame —aseguró un hombre con burla, levitando con su varita el cuerpo de una joven.
—No fue difícil encontrarla.
—Aquí tienen el pago que ofrecí, él doble por su rapidez —dijo despidiendo a los matones y mirando de forma despectiva a la pequeña bruja dormida. Esa joven poco sabía el infierno que le esperaba.
Continuará.
Como llegamos al comentario número cien me dije: ¿Por qué no escribir un capítulo extenso? Y aquí lo tienen.
Ahora mismo leo un libro para mi examen de Lengua y literatura, estoy feliz porque rendí el final de Matemáticas. Es mi primer año en mi carrera así que estoy feliz de haber superado de forma favorable este momento.
¿Tienen algo que decir con respecto a este capítulo? Espero sus comentarios. Y por cierto, agradezco sus opiniones, que sigan eligiendo está historia para leer y agregar las entre sus historias favoritas y alertas.
