Intente publicar este capítulo varias veces pero siempre encuentro que hay palabras y frases que no están de la forma que la escribí y es una gran frustración. ¿Le sucede a ustedes también cuando quieren actualizar una historia? O sólo a mi ?

Mi examen final de lengua y literatura se canceló. La profe está enferma. Y nadie quiso tomar la materia. Y muchas mesas tienen fecha para el mismo día en Febrero-marzo… 18, 19, 20 y 21 de febrero son cuatro exámenes seguidos… el 19 que es didáctica general no me presentaré o si… aún no lo decido. El 28 de febrero es Psicología con un profesor hermoso… Jajaja. Y el 6 de marzo en recién la fecha que elegí para presentarme en Lengua y Literatura. Pero, con mi 10 en teatro aún estoy feliz. Creo que actuar no fue tan terrible como lo pensé. Y tendré que estudiar durante toda mis vacaciones… Quiero llorar.

Y tengo noticias… La Rosa de Slytherin está llegando a su final. Y recientemente se me ocurrió un fic Slash. El cual llevará de nombre: Mirada hechizante. Y es un Tomarry.

Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Escrito sin fines de lucro.

Summary: Lily y James Potter abandonan a la mayor de sus hijas en un orfanato, la niña se hace un camino propio desde las sombras. Fem/Harry & Lord Voldemort.

Advertencia: Escenas fuertes.

Capítulo XXVIII

Camelia durante el receso de invierno, fue varias veces al Ministerio de Magia para saber cómo transcurría la investigación sobre el paradero de Hannah Abbott. Claro que sin muchos resultados en la investigación. Decir que estaba furiosa era poco.

No tenía un día libre hasta que llegó el fin de semana, hizo todo lo posible por escaparse de los Potter y su hermana, incluso de los Longbottom. Ella quería ver a Severus. Claro, no sabía si el hombre estaba desocupado o tenía trabajo. Pero, lo extrañaba. Y necesitaba verlo. Intento no llamar la atención, era invierno y una joven caminando sola con este clima era algo que sin lugar a dudas llamaba la atención.

Llegar a su casa fue fácil, aunque habría sido aún más si usara la Red Flu, Pero ella no podía hacer eso. Sus padres pegado al el grito en el cielo si supieran… Si ellos sólo supieran… Camelia se mordió el labio inferior, estaba ante la puerta de su profesor y amante; ella no se atrevía a llamar a la puerta. Allí hacía frío, quería verle con desesperación. Reuniendo todo el valor que le caracterizaba a los Gryffindor, llamó a la puerta de su amor.

Él abrió la puerta, pareció genuinamente sorprendido ante aquellos ojos tan azules que le miraban, ella estaba cubierta por una capa de invierno negra… Él miró hacia distintas direcciones para asegurarse de que nadie le haya seguido, luego de cerciorarse, tomó el brazo de la chica y la hizo entrar en su casa, cerró la puerta un tanto paranoico.

—¿Me extrañaste, Sevie? —preguntó de forma melosa, quitándose la capa de viaje, él sólo puso los ojos en blanco por el tono de la chica.

—¿Qué estás haciendo aquí, Camelia? —Ella entreverado sus ojos, ¿Por qué el tenía que ser tan borde? Camelia puso una expresión triste y devastadora.

—Te extrañé. Lo extrañe mucho, profesor Snape —dijo avergonzada, se acercó más a él y lo abrazo con todas sus fuerzas.

Severus Snape no era un hombre acostumbrado a las muestras de cariño tan abiertas ni de ningún otro tipo, la chica era un verdadero dolor de cabeza.

—¿Me extrañó, Señor? —Sus ojos brillaron esperanzados, a aquel hombre se le hizo un nudo en el estómago; ¿Ella de verdad preguntaba aquello?

—Lo hice —Ella rió jovial, como la colegiala enamorada que era.

—Escape para verle —Él le miro intrigado, ella de verdad era problemática en muchos sentidos, digna Gryffindor hija de su padre.

—Supe que fuiste al Ministerio de Magia por Abbott —dijo intentando cambiar el tema, ella asintió alejándose un poco de él para que pudiera caminar.

—Si, no hay mucha información. Sólo Kingsley Shacklbolt y Tonks escaparon. No se sabe nada de Abbott —Murmuró.

—¿Quieres beber algo? ¿Un té?

—Un té sería agradable —dijo con voz suave.

Ella no dejó de verle mientras él preparaba el té para ambos. Estaba tan fascinada por ese mago.

—¿Llegue en mal momento? —Él la miró sin comprender —. No quería molestarte si estabas ocupado, no pude comunicarme contigo sin delatarnos.

—Termine de hacer las pociones para la enfermería de Hogwarts. Y no tenía nada qué hacer en este momento.

Sonrió al verlo preparar su té como a ella le gustaba. Él se sintió observado y le miro con una muda pregunta en su rostro, Camelia sólo negó divertida y sus mejillas un poco sonrojadas. Snape no le dijo nada, sirvió el té y se quedaron en un silencio cómodo.

Cuando bebió el primer sorbo gimió, haciendo que Severus se sintiera incómodo, esos tipos de sonidos fueron directo a su ingle, no tuvo más opción que cruzar las piernas un poco apresurado. Camelia lo hacía de gusto o por pura maldad. El profesor de Pociones ni siquiera había probado su té.

—No es que no me guste que me visite, ¿Qué hace aquí, Señorita…? —Ella puso los ojos en blanco, él frunció su ceño por ese gesto, ella dejó su taza de té olvidada en la mesita, se levantó de su lugar y camino hacia él que la miraba sin expresión.

—Te extrañé. ¿Es tan difícil de creer? —Se sentó en su regazo.

—Discúlpame por no creer en lo que sea que tenemos —dijo mordaz.

Ella en lugar de sentirse herido sonrió con cariño.

—No eres un capricho, Severus… Ni siquiera sigas esa línea de pensamiento —le dijo con cariño.

—Entonces dime… ¿Qué tenemos? —cuestionó.

—Te amo, Severus —dijo acariciando la tela de su inusual blanca camisa que cubría su pecho. En los ojos onix pasaron un mar de tormentos en un solo instante.

—Tu no puedes amarme Camelia… No puedes hacerlo —dijo con convicción.

—¿Por qué piensas eso, cariño? —Ella sonrió sólo para él.

—No puedo ser bueno para ti y… —Ella hizo que se callara.

—Deja que yo decida eso… y eres bueno para mi, muy bueno. Incluso llego a pensar que soy yo la que no te merece, amor. Temo que un día decidas que no soy más que una niña y que mereces algo mejor —aseguró ella pareciendo triste.

Algo en él se removió, algo que lo hacía sentir incómodo, se sentía mal al verla así, tan frágil, indefensa y temerosa. No era bueno consolando a las personas, no era bueno en ningún sentido, no era bueno para ella. Pero él era un hombre definitivamente egoísta.

—Estaré junto a ti hasta que decidas dejarme, Camelia —Ella lo abrazó con fuerza.

—Es improbable que quiera abandonarte, no por decisión propia y dudo que los comentarios de mi familia importen —Él se tenso al escuchar esto… su familia, ¿Cómo no lo había pensado antes? —No lo pienses tanto, ellos no podrán apartarme de ti… Nunca.

Camelia sonrió feliz.

—No estaría muy seguro de eso… ¿Cómo le explicarías que estas con un mago que podría ser tu padre? —Ella hizo una mueca divertida agarrándose de él.

—Créeme, amor… Ellos no podrán decir nada acerca de ti —dijo divertida.

—¿Por qué estás tan segura?

—Es in secreto de familia, estoy segura de que puedo confiar en ti…

—No es necesario que me cuentes ningún secreto… —aseguró intentando detenerla.

—Quiero decírtelo, amor. Se que nunca contrarias nada de lo que te confíe —Ella le miró con tanto amor que Severus no supo que hacer.

—Bien, dime —dijo con resignación.

—¿Te das cuenta que Jasmine está comprometida con Draco Malfoy? ¡Con un Malfoy! —Él rió divertido.

—No creo que el compromiso de tu hermana con el joven señor Malfoy sea el secreto…

—Claro que no… ¿Los viste interactuar? Ellos necesitan un polvo de verdad —dijo con diversión.

—Camelia, te aseguro que no necesito esas imágenes en mi mente —le dijo con mala cara.

—Tengo una hermana mayor… Su nombre de nacimiento fue Rose Yelina Potter, es la heredera de la familia Potter. Mis padres pensaron que ella era Squib y la dejaron en un orfanato, gran error… pero fueron manipulados por Dumbledore para hacerlo. Ese incidente le quitó la venda de los ojos a mis padres y dejaron al Maldito viejo de lado… Con un juramento inquebrantable de por medio, mis padres nunca pudieron ir en busca de Rose, cuando le exigieron a Dumbledore que fuera por Rose… ella ya no estaba, había magia oscura de por medio ante la desaparición de mi hermana, nadie recordaba a la niña pelirroja con ojos verdes —Snape sintió que algo de esa historia le cambiaría la vida para siempre —Pasaron los años y nunca pudimos encontrar a Rose.

—La chica Granger no es esa niña, ¿Verdad? —aseguró.

Camelia sólo negó.

—Lo que nunca imaginamos es que llegaríamos a tenerla tan cerca y hacernos amiga de ella —El profesor de Pociones retuvo el aire, se quedó conteniendo la respiración esperando que sus suposiciones no se fueran correcta —Severus, mi verdadera hermana mayor es Raissa Uxia Amaranta Rosier Calleigh. Una de tus serpientes y aquella a quienes todos le dicen La Rosa de Slytherin. Mi hermana es la esposa del Señor Oscuro.

Severus Snape nunca había tenido una sorpresa tan grande, ni una información tan inquietante.

—¿Ella es tu hermana? —Ella asintió.

—No creo que la edad sea un problema para nosotros, que importa que tengas la edad de mis padres… si lo sacan a colación les diré que su otra hija es esposa desde los quince años de un señor oscuro con la edad con la cual podría ser su abuelo, por más que el condenado tenga una apariencia de un mago entrando a sus treinta años…

Severus sólo la miró sin poder apartar el asombro de sus ojos.

—Amor, sabes que no es adecuado quedarse con semejante expresión en el rostro y mirando finamente a una persona, ¿Verdad? —dijo divertida.

Él volvió a la realidad, dejando que su cerebro siguiera procesando esa información a una velocidad increíble, le dedicó una mirada mortal a la chica en su regazo y pareció ofendido, Camelia sólo rió divertida.

—Quisiera estar siempre así… Raissa es una bruja con suerte —Él la miró interrogante —. ¿No imaginas el por qué?

—No lo sé, Camelia… Dime tú —la joven mostró una expresión triste en su bello rostro.

—Ella está con el mago que ama sin importar lo que el mundo dirá, llevan casados un año ya… Sin importa quienes sean ellos mismos —le dijo con añoranza —. Quisiera un día que nosotros también tuviéramos esa suerte. Pero hasta que ese momento llegué, te seguiré amando en silencio… te amaré con todo mi corazón y alma, cariño.

El no sabía que hacer con tales palabras, ella lo conocía y no quería ponerlo más nervioso de lo que ya se encontraba.

—Tu té ya esta frío —murmuró, una sonrisa sensual en sus labios apareció de repente —Quero que me hagas tuya, Severus. En tu casa, en tu cama…

Severus miró a la joven, quizás bromeaba… Sus ojos le dijeron una historia completamente diferente, ella no estaba jugando, podía ver el deseo en sus ojos.

—Te quiero sin juegos previos… te quiero arriba mío…

—Vamos a mi habitación —le cortó.

Camelia sonrió triunfal, mientras que su profesor la llevaba en brazos a su cama.

H[°~°]P

Raissa regresó de un día de visita a sus padres y abuela. Su esposo estaría ocupado ese día, él no podría acompañarle. Paso un día agradable, sin preocupaciones, sólo tenía algunas cosas que quería ver y escuchar a su abuela preguntarle cuándo tendría al heredero del Señor Oscuro. Fue un momento vergonzoso, sin lugar a dudas.

Regreso y fue directo a ver a su marido quien estaba en su despacho.

—¿Cómo estuvo tu día, mi Rosa? —Preguntó él al verla entrar.

—Muy bien, mi Señor. Mi abuela preguntó una vez más cuando tendríamos un bebé —Ella rió divertida —Fue un momento muy incómodo.

—Ya veo. ¿Quieres un hijo? —Ella le miró sorprendida.

—Me encantaría —admitió sonrojada.

—Pero aún estás en el colegio, mi Rosa. ¿Te gustaría intentar tener a nuestro hijo luego de tu séptimo año en Hogwarts? —Ella se sentó en su regazo.

—Me encantaría, Tom… A los dieciocho años no es muy pronto ni muy tarde para mi. Durante nuestro tercer año de matrimonio —sonrió con una gran ternura impropia en ella en la mayoría de los casos.

—¿Pensaste en algún nombre, mi Rosa?

—Aún no. Pero estoy segura que será un pequeño bebé mimado…

—Él será el niño de mamá —se burló, ella se rió jovial.

—Podría ser una niña, mi señor. Entonces sería la niña de papá… La niña no tendría pretendientes, mi Señor —se burló.

Él sonrió de lado.

—Ya veo —dijo pensativo.

—Quiero que nuestro hijo se parezca a usted, mi señor —sonrió —. Que tenga su fuerza, habilidad; que él o ella se parezca a usted.

Él sonrió feliz.

—Nuestros hijos serán perfectos —dijo sonriendo — y para ello… Dicen que la práctica hace al maestro.

Raissa se sonrojo de forma violenta. El rubor cubría sus mejillas. Ella escondió la cara en su cuello, mortificada. Sonrió en su cuello…

—Debemos practicar con mayor esfuerzo desde ahora en más —aquella afirmación sorprendió a Tom.

—Creo que estoy de acuerdo, mi pequeña esposa —Murmuró besando su frente.

Ella sonrió divertida.

—¿Ya fue a cenar? —preguntó tentativa.

—No, aún no fui a cenar —admitió.

—Vamos a cenar, mi señor —le dijo con una sonrisa, levantándose de su regazo, tomando su mano y tirando de él.

—Deja que guarde estos papeles… No volveré al despacho hasta mañana —Raissa rió por esta afirmación.

Ambos sabían que la noche estaba lejos de terminar.

H[°~°]P

Camelia regresó a casa de sus padres de madrugada, usando la Red Flu. Intento no hacer ruido. Ella quería quedarse con su amor toda la noche. Sabía que por el momento no era posible.

Caminó despacio por la sala de estar, no quería que nadie le escuchara. No quería interrumpir o ser descubierta por nadie.

—¿Son estas horas de llegar? —Camelia se puso pálida, esa voz, ella sintió que su sangre se congelaba; ¿Tenía que ser él?

—Padrino no me asustes así —le dijo suplicante.

—Lo siento mucho… ¿Vas a responder a mi pregunta? —Ella se quedó en silencio, mirando a sus manos.

—Ven conmigo, siéntate un momento… Vamos a hablar tu y yo —dijo poniéndose serio.

Sirius tenía un vaso con Whisky de fuego en sus manos, le hizo seña que se sentara en un sillón individual frente a él.

—Algo está sucediendo, querida. Lo se. Dime. Confía en mí —dijo serio. Ella guardó silencio.

El siguió analizándola. Hasta que algo llegó a su cabeza.

—¿Estas viéndote con alguien? —Camelia enrojeció—. ¡Lo sabía!

—Shhhh, padrino. Habla más despacio o vas a despertar a todos… Ahora iré a dormir que… —La joven quería una salida rápida, pero Sirius siendo Sirius no se lo permitiría.

—Te quedarás allí o le diré a James la hora que llegaste… o mejor se lo diré a tu madre, y ya sabes como se pondrá esa fiera… —dijo simulando un escalofrío.

—Bien. Te escucho.

—Si hay algo que me ha enseñado la vida de soltero es apreciar la variedad…—Camelia miro a su padrino con cara de horror.

—No puedes hablar en serio…

—Lo hago… Tu padrino era una leyenda en Hogwarts y durante algunos años fuera del colegio fui bien conocido por cada día andar con un acompañante distinto… Mañana, tarde y noche… nunca con el mismo durante el día… claro que hubo casos de maridos y esposas celosas como los casos de mis queridas primas Bella y Cyssa…. a mis primas no podía reconfortarlas pero a las otras damas si lo hice... ¡Y cómo lo hice! Hay una cosa maravillosa que se llama trío... No lo comprenderás es este momento… Y ese Snivelus estaba tan bueno pero nunca pude cazarlo... Ese condenado murciélago de las mazmorras tenía un cuerpo que te invitaba a pecar y venderte al demonio, era muy provocativo el maldito grasiento que a todos le dejaba la polla tan dura de tan sólo imaginar lo que podía hacer aquella linda y tierna boquita… siempre pensé que le gustaba Lucius… Y James... James era la tentación hecha amigo, pero tenía ojos sólo para tu madre... Maldita pelirroja no sabe la suerte que tuvo…

—¿Quién es Snivelus? —preguntó Camelia.

—Severus Snape —Una extraña sensación de irritación hizo que la joven se molestara mientras su padrino seguía con su interminable monólogo —Quizás con él no sea un mito lo de garganta profunda… esos muggle si que saben como liarse… tuve algunos y son salvajes.

—No te pienso seguir escuchando. ¡Iré a dormir! —Sirius se quedó mirando salir a la chica, ella parecía enfada.

—¿Qué dije? ¡Imbécil! Sólo a mi se me ocurre decirle a mi ahijada que quería tirarme a su padre… La pelirroja me asesina si se entera de esto. Ya perdí mi oportunidad de un trío con James y Snivelus… —Sirius maldito al saberse excitado con esa imagen, tirarse a su mejor amigo y a su enemigo del colegio. Wow, el era después de todo Sirius Black.

H[°~°]P

Camelia se paseaba furiosa en su habitación, ¿Cómo se atrevía su padrino a decirle semejante cosa? ¿Cómo se atrevía a insinuar que quería tirarse a SU hombre?

Murmurando y despotricando contra padrinos molestos y que ella no quería competencia… Miró molesta su reflejo en el espejo, tanta era su furia que el espejo se rompió.

Trato de tranquilizarse… Fue entonces que escucho la burlista voz de su padrino decirle: "Ni que estuvieras en tus días, ahijada".

Se congeló de inmediato. ¡No era posible!

De pronto toda molestia quedó atrás y vio su reflejo estropeado en el roto espejo… estaba pálida.

¡Tenía un atraso, por Merlín!

¿Qué diría Severus de un hijo juntos?

Un hijo… sonrió feliz. Ella no quería ilusionarse pero no podía contenerse…

Miró su reflejo en el espejo y sonrió triunfal. Recordó que una camisa le había costado prender la en los pechos, se sonrojo ante la idea. Incluso hace un momento cuando había hecho el amor con Severus… se sintió tan sensible… Pero no tenía ningún síntoma.

Oh, esto era la mejor noticia del mundo.

Mañana mismo se lo contaría. No podía esperar. Iba a ser madre.

H[°~°]P

Raissa se acercó a su esposo antes de su reunión, llevaba una máscara y tenía un lugar junto al señor oscuro, un trono a su lado.

—Mis amigos, hoy se unen a nuestra causa varios nuevos aliados… en este día tenemos cinco nuevos aspirantes a ingresar en nuestras filas y…

Él continuó con su monólogo, uno de los aspirantes observaba todo con atención:

—¿Quién es ella?—Le preguntó a quien estaba a su lado.

El otro joven a su lado lo miró cono si estuviera loco o que era completamente ignorante en lo que se estaba metiendo.

—Ella es la consorte de nuestro Señor—murmuró despacio y se quedó callado cuando ojos verdes detrás de una máscara se posaron en ellos para luego mostrar desinterés.

—¿Su consorte? —le escuchó murmurar incrédulo.

—No sólo es una cara bonita, no la subestimes… Nuestro Señor no tendría a cualquiera en ese lugar… Nunca la subestimes —le advirtió.

El otro mago se hizo para atrás ante los atentos ojos de Raissa Rosier, quien se dio cuenta que el mago estaba haciendo algo, de inmediato y para sorpresa de todos, la joven agarró la varita de su esposo y hechizo al mago.

Raissa se levantó de su lugar ante la atenta mirada de su esposo, llegó hasta el mago adolorido y le quitó un artefacto en su poder, parecía ser una simple hoja de una libreta muggle, tenía algo escrito en ella, vio como las letras desaparecían del papel; furiosa por haber leído el mensaje, desarme al mago y sabía que artefactos como trabajadores no estaban permitidos en la sala ni la aparición.

—¿A quién le mandaste ese mensaje? —demandó furiosa.

—No diré nada…

Raissa sabía que era obstinado el mago, al parecer tonto también… Había actuado de forma impulsiva.

—Muy bien… —Él mago parecía aliviado de repente, quizás viviría un día más, nada lo preparo para lo que venía a continuación, la joven regresaba a su lugar ante la atenta mirada de su esposo quien tenía escrita en un rostro una muda Pregunta, ella se volvió a donde el mago ya estaba de pie y murmuró simplemente: —Crucio.

Todos se asombraron al escuchar el grito de dolor de pobre infeliz, había tanta fuerza en el hechizo que no querían estar bajo esa tortura; otros miraban asustados a la joven.

Que en algún tiempo la cordura del Señor Oscuro había sido cuestionada no era un secreto, muchos le temían y respetaban de igual forma. Pero que una bruja que era apenas una niña hiciera tal cosa y estando completamente cuerda asusto y maravilló a muchos de los presentes, ¿Qué más era capaz de hacer la joven consorte del Señor Oscuro?

Los gritos siguieron por un tiempo más, hasta que la joven ya aburrida, retiró el maleficio de tortura. —¿Sucede algo, mi Rosa? —Ella volvió a ver a su esposo que le miraba con claros signos de lujuria que entre las paredes de su cuarto la harían disfrutar pero no en este momento.

—Envió un mensaje a alguien. Simplemente decía: ÉL TIENE UNA CONSORTE —Raissa se acercó a él para entregarle el papel.

—Vaya, vaya… Así que tenemos un pequeño espía aquí, ¿A quién enviaste ese mensaje, muchacho? —No obtuvo respuestas —. Me considero un Lord benevolente, pero… mi paciencia tiene un límite. ¡Habla!

Raissa vio el miedo del mago, ese espía era un fraude total.

—Dumbledore lo hizo —aseguró Raissa y las facciones horrorizadas del joven lo relataron.

—Al parecer Dumbledore sabe de la existencia de mi consorte… ¿Cómo debería castigar sus transgresiones, querida? —Le dijo a su esposa quien simplemente sonrió.

—Eso no es un mago, mi señor… —aseguró acercándose a su esposo para quedar tras de su asiento, devolverle su varita y colocar sus suaves manos sobre los hombros de él para finalmente convertirlo en un posesivo abraso.

—¿Qué es, Mi Rosa? —Todos aguardaron en silencio la respuesta.

—Es una rata —siseo para gran diversión de su esposo.

—¿Y qué debería hacer con él? —cuestionó.

—Que Nagini se encargue de él —Murmuró para sentir la incomodidad de todos los presentes.

Tom sonrió triunfal, su esposa si que estaba mostrando sus garras al ver su unión descubierta por el enemigo y su felicidad amenazada. Era una serpiente sintiéndose amenazada y dispuesta a defenderse sin importar lo que tuviera que hacer para conseguir sus propósitos.

Todos se sorprendieron ante tal sugerencia, Nagini era conocida por jugar con sus presas antes de darse el festín. Era un espectáculo tétrico que nadie estaba dispuesto a ver. Muchos se pusieron pálidos cuando escucharon a su Señor sisear para llamar a su serpiente.

—Nagini, mi esssposssa tiene un presssente para ti—siseo a sabiendas que todos se sentían incómodos por esto.

—¡La maestra tiene un presssente para Nagini!— La serpiente parecía una niña.

—Asssí esss… esse mago ess para ti —Nagini se acercó amenazante al mago que al verla salió corriendo.

Nagini persiguió al indefenso mago disfrutando de la cacería. Minutos después se escucharon los agónicos gritos de desafortunado mago.

—Que pena… Ni siquiera pregunte su nombre —Murmuró Raissa para consternación de todos.

Amenazar el vínculo del Lord con su consorte no era una opción… Los seguidores del Lord aprendieron una valiosa lección.

Una semana más tarde se enterarán de quien era la desafortunada víctima de Nagini.

H[°~°]P

Lejos de donde se daba la reunión… un anciano mago miraba el mensaje sorprendido.

"ÉL TIENE UNA CONSORTE".

¿Tom había tomado a una bruja como compañera? ¿Alguien digna según sus estándares? ¡Imposible! Si no fuera porque confiaba en Percy Weasley como espía, pensaría que era una treta.

¿Era piso le que Tom este enamorado?

Al fin tendría un punto débil al que podría atacar.

Sonrió triunfal.

Él ganaría la guerra. Asesinaría a Tom y a su dichosa consorte pero no necesariamente en ese orden. Tom debía sufrir por sus acciones.

La bruja esa era su debilidad y ahora él lo sabía.

H[°~°]P

Camelia estaba sentada frente a Snape, sin saber que hacer… Él estaba sorprendido de verla de vuelta tan pronto.

—¿Estas más tranquila? —quiso saber… Ella asintió.

Se hizo de nuevo el silencio entre ellos.

—¿Sucede algo, Camelia?

—Creo que estoy embarazada —Él la miró sorprendido.

—Déjame verificarlo con un hechizo —murmuró aparentando una calma que no sentía.

Cuando el hechizo llegó a su vientre, Camelia vio que reflejaba una luz celeste de regreso, no pudo retener su felicidad… ¡Tendrían un hijo!

Se abalanzó sobre un estupefacto Severus Snape, quien aún no caía que iba a ser padre.

Continuará.

Capítulo corto. ¿Por qué? Él anterior tuvo más de 10 mil palabras. Y no recibió muchos comentarios. Jajajaja.

Pero agradezco a esas dos personas que dedicaron su tiempo para comentar. Y este capítulo es para ellas…

Por cierto, ¡Feliz Navidad! Adelantada pero ya que… Jajaja. Este es un regalito. Aún no se si llego a escribir algo para antes de fin de año. ¿Quién sabe?