Bien… Debería reiniciar mi regreso a los fics con mi otro fic… Pero me entraron ganas de seguir con este capitulo… Vuelvo a tratar de subir un capitulo por mes… Respecto al comentario de "Emilia Tsukino" No entendí… Pero comparto parte de lo que le respondí por mp:

"En si respecto a tu review, este es un au... Entonces algunas cosas se están cambiando respecto a la historia del manga, mas o menos All Might tenia una edad parecida a Midoriya cuando recibió el quirk. Aquí planteo que tiene alrededor de 40 años. Se podría decir que lo llevo 25 años el quirk... Igual no se entendió bien del todo... Estoy releyendo el capitulo para ver si tiene ese error y corregirlo... Gracias por tu comentario."

Sin mas los dejo con el capitulo y disculpen mis errores gramaticales ortográficos… Y… Pues sin mas nada que decir, de verdad disculpa por no seguir esta historia...


Capítulo 5 - Resultados

Eran las 12 del día en aquel miércoles, el cielo brillaba con un azul intenso. Algunas nubes bailaban por la brisa del viento. Por su parte muchos jóvenes del país seguían en las escuelas estudiando para preparase en cumplir sus metas… Aunque la profesión a la que más soñaban y aspiraban, era la de «Héroe profesional». Pero la atención volvía a posarse sobre una institución de secundaria conocida como «Orudera». Era una escuela pública en Japón, tenía varios pisos y estaba pintada de un blanco estándar, dicho edificio estaba situado en la zona donde vivía el joven peliverde.

El cual miraba con una mirada apagada la ventana de su salón, el pecoso portaba un uniforme de la institución el cual consistía en un pantalón de tela negro, así como una chaqueta de cuello largo en el mismo tono. El adolescente no llevaba sus tenis rojos, ya que habían quedado destrozados por su participación en el examen hace algunas semanas… En su lugar llevaba sus típicos zapatos que llevaba a la escuela y que eran en un tono negro. Otro cambio era que traía un cabestrillo azulado en su brazo derecho, el cual se recargaba sobre su cuello. Izuku aun podía recordar a su mama preocupada y recriminando a All Might cuando llegaron al departamento después del examen.

- All Might… - Decía en tono bajo y pensante, no había querido hablarle al octavo portador. Sin embargo el rubio seguía mandando mensajes al peliverde. Pero este procuraba no responderlos todos… Se sentía avergonzado en todos los sentidos. «¿Cómo iba poder ver All Might? Después de su vergonzosa actuación en el examen…». Se recriminaba mental mente el adolescente.

- Que idiota… - Comentaba una voz femenina al fondo del salón perteneciente a una joven pelirroja de piel clara, la cual vestía una chaqueta femenina azul marino, con una falda de pliegues café clara que le llegaba a las rodillas. La joven calzaba unos zapatos femeninos negros, así como unas calcetas azul marino que llegaban debajo de las rodillas.

- Es lo que pasa cuando eres un quirkless… Es más fácil desconectarse de la realidad… - Respondía otra joven con uniforme parecido, solo que ella tenía el pelo azul claro.

Ambas jóvenes comenzaban a pararse y caminar a la puerta del salón mientras seguían hablando.

- ¿Sabes Deku? Deberías hacerle caso a Katsuki… Si saltas… !Quizás en tu próxima vida no seas tan inútil! - Concluía la joven pelirroja mientras soltaba una carcajada.

- Espera… Podría recibir un quirk inútil… Sería peor que ser un quirkless… - Decía en tono burlón la peliazul.

- ¿Mas inútil que no tener un quirk? Bueno con la suerte de Deku, es más que probable… - Volvía a comentar bastante alegre la joven de cabello rojo, mientras ambas salían del salón dejando al peliverde solo. El cual solo azotaba su mano izquierda a puño cerrado contra el escritorio, pero el mueble escolar no se rompía…

El adolescente estaba harto... Ya que desde que volvió a la escuela desde hace dos semanas, después de concluir el examen U.A. Alguien comento que había estado en el examen para ingresar a la academia de héroes… Lo que desato la tormenta contra el peliverde, era el único con la condición de quirkless en su secundaria. Lo que llevaba a sus compañeros de clases y escuela a hacer todo tipo de comentarios contra el noveno portador. Si de por si el joven ya era molestado por sus compañeros, eso lo volvió a un más el centro de las burlas.

- Ignóralos Izuku… - Decía un joven pelinergo un poco más alto que el peliverde, con un uniforme parecido al del pecoso. Excepto por unos zapatos cafés que portaba. El joven era de una piel un poco más morena que la del peliverde, su peinado era un corte de pelo bastante al ras de los lados y un poco más largo de la corona de la cabeza. El joven de edad parecida a su amigo pasaba a sentarse en el asiento de alado. Acto seguido ponía un jugo en lata en la mesa del pecoso, mientras el sostenía en su mano el propio. Un rasgo característico del joven era que sus escleróticas de los ojos eran de un color negro y sus pupilas blancas.

Izuku solo veía a Isamu, era su único amigo durante la primaria y ahora secundaria… Estaba de más decir que eso tampoco lo hacía muy popular al joven de ojos diferentes. Pero el noveno portador tenía ese sentimiento de culpa con su amigo… No le dijo que intentaría entrar en U.A. y menos que tomaría el examen. Ni siquiera sabía de qué ahora ya no era un quirkless… Ninguno había hablado de que el peliverde había tomado el examen, pero eso hacia un poco incómodo algunas conversaciones entre ambos. Como si algo se interpusiera…

- De ser tu no me hablaría… - Soltó el peliverde, sabía que tenían que tocar el tema... Ya que la graduación de secundaria estaba muy cerca.

- No se… A veces si eres idiota… - Decía un poco molesto el pelinegro, mientras habría su lata de jugo y comenzaba a tomarla.

Por su parte el pecoso no respondía… Sabía que no se lo decía en un tono de burla como los otros… Pero si sabía a qué se refería. El joven dejaba de beber su bebida y hablaba de nuevo...

- Digo… Me hubiera gustado enterarme por ti… Y no por algún chismoso… Y más cuando gritaste a la clase, «Que les importaba que tomara el examen…»

- No quería… Solo… Yo… Quería intentarlo… - Decía mientras tartamudeaba un poco, sin saber que responder el pecoso.

- Solo digo que… Entiendo que no les dijeras a los otros idiotas… Pero yo no soy uno de ellos…

- No supe, que ibas a decir… Digo sé que nunca te ha importado que… - El peliverde pensaba en lo que iba decir un momento, porque sabía que le estaba mintiendo a su amigo… Si terminaba esa oración.

- Si ya sé que no tienes un quirk… - Concluía el pelinegro sin darle mucha importancia, mientras volvía a beber de su jugo.

- Yo… Creo que tengo un quirk… - Decía en tono nervioso el peliverde.

Pero la respuesta de su amigo vino en forma de escupir el jugo de su boca frente a un escritorio, el cual comenzaba acercarse a la mochila de un estudiante.

- !ISAMU IDIOTA! !HAY QUE LIMPIAR ESO ANTES DE QUE SE ENTERE HAYATE! - Gritaba nervioso el peliverde, sabiendo que el alumno que se sentaba allí tenía un quirk potenciador al lanzar pelotas.

- ME IMPORTA UNA MIERDA, SI HAYATE NOS GOLPEA DE FORMA MARICA CON SUS PELOTAS… ¿CÓMO QUE TIENES UN QUIRK? - Respondia ahora molesto el pelinegro, por el comentario de su amigo, mientras se limpiaba con su manga la boca.

- No lo grites - Decía el peliverde, mientras le tapaba la boca a su amigo.

Pero el pelinegro retiraba rápidamente la mano de su amigo, mientras volvía hablar - ¿Que diantres paso? ¿Cómo que al fin se despertó tu quirk?

- No lo sé… - Se volvía a quedar callado el peliverde, mientras pensaba en que iba responder. - Solo un día vi que tenía algo más de fuerza… No hace mucho… - Decía en tono nervioso, no estaba mintiendo del todo. Pero tampoco quería revelar todo. No quería quedar frente All Might aparte de un fracasado… Ahora incapaz de guardar el secreto. - Hay que limpiar eso… - Volvía a decir nervioso mientras buscaba en su mochila algún trapo o algo con que secar.

- Olvida a Hayate… ¿Cómo diantres paso? Digo… Se supone que tu cuerpo no era compatible o algo así… - Decía un momento el pelinegro, para después guardar silencio y pensar en su amigo. El menos que nadie sacaba el tema del quirk, porque sabía lo que significaba para el peliverde.

Por un momento el peliverde se quedaba en pausa… Recordando lo que les había dicho el medico hace años a él y su mama… «Su hijo es uno de los 3 tipos de quirkless de los que tenemos registro… O como lo conocemos médicamente, quirkless por gestación…». Aunque el doctor lanzo un discurso de las posibles causas, pero lo único que le quedo grabado al pecoso fue que nunca tendría un quirk.

Los 2 jóvenes se quedaban en silencio, parecían lejanas esas tardes en las que iban a la casa del otro solo para ver anime, jugar videojuegos o hacer todo tipo de cosas. Parecía que desde hace una semana se había roto algo en su relación, sin embargo quizás llevaba más tiempo esa fractura…

- El día que Bakugo fue atrapado por un villano… Yo estaba allí… - Decía el peliverde recordando cómo se lanzó a salvar a su compañero y bully personal.

Por su parte el pelinegro solo se quedaba callado.

- Yo… Corrí a intentar ayudarlo… Y después paso lo que se vio en las noticias… - El peliverde por un momento pensaba si de verdad le iba a decir todo Isamu.

- Que All Might lo salvo… - Interrumpía en tono seco el portador de los zapatos cafés.

- Si… - Decía sin saber que responder el peliverde. No se había percatado que estaba a nada de decir todo...

- ¿Y que paso? ¿Qué tiene que ver contigo? - Preguntaba bastante confundido el pelinegro.

- Yo… Es que… Había una persona de la agencia de All Might… Según el vio un astivo de quirk de fuerza en mi… Y me inscribió en uno de sus programas… Me estuve preparado todo el año pasado… - Decía en un tono entrecortado el peliverde, recordando que su entrenamiento solo le había servido para hacer 3000 puntos. Su mentor no lo dejo ver en qué lugar del ranking había quedado, pero él joven lo busco después… De los más de siete mil estudiantes que presentaron el examen práctico. Él pecoso estaba en los puestos más bajos del ranking de aspirantes.

- Eso explica por qué no hacíamos nada varios fin de semanas… - Decía molesto Isamu, sumado a el año raro en el que su amigo aveces dormitaba en el salón y hacia otras actividades.

Por su parte el ojiverde solo tenía una revelación de golpe, en todo el año que se mató entrenado había pasado de su amigo en más de una ocasión… Sabía que el pelinegro también se había preparado para poder entrar a una preparatoria, lo que ocasiono que muchas veces no se pudieran ver... Pero muchas veces él también se dejó consumir de más por el entrenamiento.

- No sirvió de nada… Y si no te dije… Todo paso muy rápido… Perdón si fui un idiota… - Decía en un tono apenado el peliverde.

Por su parte el pelinegro se quedaba callado un buen rato sin saber que responder. Haciendo que el ambiente se sintiera incómodo para ambos jóvenes. Para los dos habían cambiado muchas cosas… Izuku siempre con el sueño de querer ser héroe y el querer ser mangaka… De cierta forma eran metas casi imposibles dado la condición de ambos. Él tenía que usar unos lentes especiales y dibujar a ciertas horas… Y su amigo no tenía un quirk.

- Bueno yo también perdí la cabeza con intentar ingresar a Kogakuin u otras preparatorias… - Decía algo desanimado el chico de ojos fuera de lo común.

- ¿Hiciste el examen de admisión? - Ahora preguntaba confundido y un poco desanimado el pecoso, dado que su amigo tampoco se lo había comentado.

- Si… Mi papa me dio una charla… Sobre… Bueno tú conoces a mi padre… - Respondía restándole importancia a los discursos motivacionales de su papa.

Por su parte sonreía el peliverde y a la vez pensaba en la envidia que le tenía a su amigo… No tanto por el tema de su quirk, si no porque su papa siempre lo motivaba a él o su hermano. Ya fuera para trabajar o hacer las cosas bien, siempre sin importar que tengan enfrente.

- Tu papa es genial… - Soltaba de forma inconsciente el peliverde.

- Si… - Respondía en tono seco.

- ¿Ya te dieron los resultados? - Preguntaba el peliverde viendo a su amigo.

- No… También fui algo idiota… - Decía en tono divertido el pelinegro.

Dicho comentario soltó varias risas del peliverde, cosa que ocasiono que el pelinegro también soltara varias. En poco tiempo ambos jóvenes estaban riendo bastante fuerte, hasta que una voz de otro salón gritaba: «CÁLLENSE TENEMOS QUE ESTUDIAR». Ocasionando que ambos jóvenes bajaran la intensidad de sus risas.

- Me da gusto que tengas un quirk… Bienvenido a los maldecidos con algo que no querían… - Decía en tono divertido el joven de ojos blancos con negros.

Por su parte Izuku solo guardaba silencio, siempre había pensado que si tuviera un quirk todo sería diferente… Quizás lo sobre analizaba como de costumbre, no era un tema que tocara mucho con Isamu. Ya que la condición de su amigo le permitía ver las cosas con una especie de rayos x. Aunque el joven siempre demostraba su descontento con esa habilidad en varias áreas de su vida… Nunca lo decía el peliverde, pero pensaba que su amigo podría funcionar como un gran héroe de apoyo, pero la pasión del pelinegro no estaba allí.

- Ni siquiera lo se usar… - Decía en un tono de fastidio el pecoso.

- Te dije que tener un quirk no era la gran cosa… - Comentaba en tono tranquilo, para después terminar su frase - Lo que me sorprende que no haya dicho nada Bakago… - Terminaba en tono divertido el pelinegro como solía decir al joven de quirk explosivo.

- No digas eso… Te puede escuchar… - Hablaba nervioso el ex quirkless, pensado que pasaría si Bakugo se enteraba de ese sobrenombre que usaba su amigo.

- Tienes que aprender a no… - Pero el pelinegro era incapaz de terminar su frase, debido a un grito que se escuchaba en la puerta del salón.

- IDIOTAAAAAAAAAAAAAAAAAS… - Gritaba un joven rubio de ojos rojos con un uniforme parecido al de sus compañeros. Solo que su chaqueta la traía abierta, dejando ver una playera blanca debajo. El joven tenía un poco más altura que ambos, y en un arrebato de rabia, comenzaba acercarse al pelinegro y peliverde quedando frente a ellos.

- ¿QUÉ DIJISTE IDIOTA? - Decía con el ceño fruncido el rubio, acercando su cara al pelinegro de manera muy intimidante.

Dicha acción ocasionaba que Izuku se quedara bastante intimidado, mientras que Isamu solo veía serio al rubio.

- Lo que escuchaste… - Respondia serio el pelinegro, pero la respuesta del rubio solo fue un puñetazo en seco directo a la mejilla derecha del joven sentado.

- Bakugo déjalo… - Decía bastante intimidado el peliverde.

- ¿Y TU ME LO VAS IMPEDIR DEKU DE MIERDA? - Respondia bastante molesto el rubio con una mirada llena de enojo al peliverde. Pero ahora el rubio recibía un golpe en la mejilla, pero este debido a su rabia no se inmutaba mucho.

El golpe había provenido del pelinegro que ya tenía un moretón por el puñetazo en la mejilla. Ninguno de los presentes se percató cuando el joven se había parado para golpear al bully.

- ME TIENES HARTO DE QUE… - Pero el pelinegro no podía terminar su frase porque recibía un golpe muy duro en el estómago. Seguido de otro en la mejilla izquierda. El cual tumbaba al joven de ojos blancos con negro al piso del salón.

- BAKUGO ASÍ NO ACTÚAN LOS HÉROES… - Gritaba Izuku desesperado, por la actitud de su compañero y preocupado por su amigo.

Pero la respuesta del rubio solo fue agarrar al peliverde de los hombros, mientras aun estaba sentado y lanzarlo contra el piso. Haciendo que el joven pecoso pusiera una cara de mucho dolor cuando su brazo derecho chocaba con el piso del salón.

- TU NO ME VAS A DECIR CÓMO ACTUAR NERD DE MIERDA… MAS CUANDO NI SIQUIERA APROBASTE EL EXAMEN DE U.A. - Terminaba en un tono lleno de enojo el rubio.

Izuku solo sentía el dolor en su brazo debido a que no se había recuperado por completo del incidente del robot.

- Y TU CAJA MEDICA CON PATAS… - El rubio lanzaba una patada contra el pelinegro mientras aún estaba en el piso, Para continuar con sus gritos...

- !NI SE TE OCURRA! - No terminaba su frase el rubio, mientras el joven aturdido recibía varias patadas en el estómago. - VOLVER A DECIRME… - El pelinegro solo seguía sintiendo varias patadas del joven de ojos rojos.

- BAKAGO… ¿ENTENDISTE? - Decía molesto el rubio acercándose al pelinegro que estaba bastante aturdido en el piso.

- Bakago… - Decía bastante molesto por la situación el peliverde. Mientras con su brazo izquierdo conectaba su puño cerrado en el centro de la cara del rubio. Ocasionado que el joven de quirk explosivo cayera al piso…

El rubio solo sentía como un líquido se escurría por su nariz, debido a su uniforme escolar no sentía el jugo de la vida caer en su pecho… Pero cuando vio que gotas rojas comenzaban a manchar su camisa blanca, rápidamente se llevó la mano a la nariz. Al ver su mano la veía manchada de sangre, ocasionando que una furia aun mayor se apoderara de el… Pensaba mentalmente para si « QUE EL DEKU DE MIERDA NO LO IBA HUMILLAR».

- DEKUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU ESTAS MUERTO NERD DE MIERDA… - Gritaba a todo pulmón el rubio, haciendo que su voz se escuchara en toda la escuela.

De un momento a otro el rubio se paraba, ocasionado que el peliverde ahora pusiera una cara asustada. Justo cuando el pecoso intentaba dar la vuelta y correr, sentía como era violentamente embestido y tumbado al piso. No supo en que momento el rubio lo jalo de los pelos y movió su cuerpo para tenerlo frente a él. Pero rápidamente sentía uno tras otro los golpes en sus mejillas y cara. El peliverde no se percataba que parte de la sangre de la nariz del joven de quirk explosivo caía sobre el… Esto debido a que los golpes lo tenían bastante aturdido.

- ME IMPORTA UNA MIERDA QUE ME EXPULSEN… - Volvía a gritar furioso el rubio, mientras abría sus manos apuntando al techo. Haciendo que de estas salieran varias chispas sumado a varias explosiones pequeñas.

Por su parte el peliverde solo veía bastante aturdido a su agresor. Pero antes de que cualquier cosa pasara… Una voz sonaba en el salón con tono firme.

- Bakugo, Kazuko y Midoriya. Van directo a la oficina del director… - Decía un hombre de pelo gris azulado corto peinado de lado y con un cuerpo muy musculoso. El hombre vestía una chamarra y pantalón deportivos en rojo, la chamarra la llevaba abierta. Así como calzaba unos tenis blancos.

Lejos de aquella secundaria en un banco en la misma ciudad, se llevaba a cabo una transacción agresiva…

- Voy contar hasta 60… Y si no tengo lo que pedimos… Váyanse despidiendo de estos rehenes… - Hablaba un hombre con pasamontañas y chamarra café, así como con unos grandes pantalones y botas negras. El hombre tenía su brazo izquierdo apretando el cuello de una joven, que vestía una falda beach y un suéter rosa. Con su mano derecha tenia las puntas de sus dedos apuntando contra el cuello de la mujer, la cual estaba paralizada por el terror.

La escena en ese momento se llevaba en la entrada de un banco, había una valla policíaca hecha con varias rejillas de metal para impedir que los civiles pasaran. Varios oficiales de policía estaban alrededor de esta, apuntando con sus armas a la entrada. Por su parte un hombre con una gorra azul que tenia una estrella en 5 puntas en el centro, vestía una camisa blanca de manga larga, así como un pantalón en el mismo tono que su gorra. El hombre traía sobre su camisa un chaleco negro con varias herramientas de la policía, a la vez que cargaba un megáfono cerca de su boca.

- Soy el teniente Fugaku Hajime, solo le pedimos que tenga paciencia y no lastime a los rehenes… - Decía en voz firme y decidida, que pertenecía a un hombre alrededor de los 45 años.

- No soy muy bueno siguiendo órdenes teniente… ADEMÁS HACE UNA HORA, QUE PEDIMOS NUESTRAS DEMANDAS… - Respondía bastante frustrado el hombre en pasamontañas.

- Nadie quiere un problema… Solo solicitamos su coperación… - Volvía hablar serio el hombre del megáfono.

- Claro, que hipócrita… !NO SOMOS UNA COLADERA! SOLO POR QUE ESTA MOCOSA ES HIJA DE UNO DE LOS MINISTROS DEL GABINETE… - Decía bastante frustrado el asaltante, mientras comenzaba alargar sus uñas contra el cuello de la joven.

- Chico anula tu quirk antes de que te arrepientas… - Hablaba serio por el megáfono, mientras volteaba la mirada a uno de los hombres del cuerpo policíaco detrás de él y hablaba en voz baja. - ¿Naomasa… Tu contacto ya está por la zona? - Preguntaba serio el hombre de policía. Tenían que hacer la operación con mayor cuidado porque había mucho en juego.

- Teniente me dijo que ya estaba cerca… - Respondía un hombre alrededor de los 36 años, revisando su teléfono. El hombre portaba una gabardina café y un sombrero en el mismo tono. Debajo traía una camisa blanca con un chaleco antibalas. Así como un pantalón y zapatos negros.

- Todos los héroes tienen prohibido llegar… - Decía bastante preocupado el teniente de la policía. Hasta que la puerta del banco se abrió... Revelando a otro hombre con pasamontañas este jalaba una niña del brazo. La cual tenía un peluche de un héroe con alas y gafas amarillas.

- !MI HIJA! - Gritaba una voz femenina dentro del banco, pero un disparo en seco dejaba en duda cual era el destino de aquella mujer.

- Vera teniente… Esto es muy simple… Si no tuviéramos palabra… Seriamos como ustedes… O como sus héroes… No, nosotros si tenemos que cumplir nuestras demandas… Dije que si en una hora no había respuesta, comenzaríamos a matar a los rehenes… - Decía con un tono serio el hombre en pasamontañas.

- ¿QUE DIANTRES QUIEREN? ES UNA NIÑA POR TODOS LOS CIELOS… - Respondía molesto, el teniente de policía.

- El fin de esta era… Piraña haz los honores… - Decía el tipo en pasamontañas que tenía aun apuntando con sus garras a la hija del político.

El segundo hombre solo empujaba a la niña alrededor de los 7 años, mientras esta veía como su peluche se alejaba de ella con su caída. El mismo hombre en pasamontañas transformaba su brazo izquierdo en una planta carnívora enorme, que abría unos dientes muy afilados. Los cuales derramaban un líquido viscoso sobre la niña.

- Y nadie se le ocurra hacer algo porque si no la hija del ministro muere… Esta es la realidad teniente… No todas las vidas valen lo mismo para esta sociedad… - Gritaba el primer hombre en pasamontañas.

Los oficiales de policía se sentían con las manos atadas, un movimiento en falso y estos psicópatas… Solo harían una carnicería… O eso pensaban hasta que el celular del detective recibió un mensaje con las siguientes palabras: «ya estoy aquí… Lo siento por la puerta y el edificio…».

- Te dije que los héroes no vendrían mocosa… - Decía el hombre con la mano de planta, mientras esta iba directa para comerse la mitad del cuerpo de la niña. Pero de un momento a otro un temblor se apoderaba de la zona… Haciendo que todos se pararan un momento.

- ¿Que diantres? - Decía el hombre de uñas alargadas.

Solo se alcanzaron a oír unos disparos en el interior del banco, para que alguien soltara unas malas palabras… Pero de inmediato la puerta del banco se quebraba, dejando ver una figura bastante alta en rojo, azul y amarillo. Dicha figura extendía sus brazos con los puños cerrados contra la cara de ambos asaltantes en pasamontañas. Dejándolos bastanteaste aturdidos e impidiendo que ambos pudieran dañar a sus rehenes. Esas acciones habían sucedido en menos de cinco segundos. Pero el héroe profesional no paraba allí, de un momento a otro agarraba de la parte trasera de la chamarra ambos bandidos y daba un gran salto.

En un parpadeo el hombre con gran musculatura ya estaba por los cielos de la ciudad y sin ningún miramiento lanzaba ambos hombres en pasamontañas contra el techo de un gran rascacielos. Ambos solo sentían el golpe contra sus cuerpos… Ninguno de los dos se dio cuenta cuando el golpe del héroe hizo que soltaran a sus rehenes… Pero aun antes de que se recuperaran el techo del edificio se cimbraba, ala par que aterrizaba la figura que acababa de barrer con ellos en pocos segundos.

Allí estaba un hombre de gran altura y complexión, con el pelo rubio levantado en dos mechones a los lados de la cabeza. En esta ocasión el héroe vestía uno de sus trajes regulares, el cual estaba ajustado a la medida del cuerpo. Sus botas y parte de los antebrazos estaban en amarillo, mientras la parte del pantalón y camisa, estaba en un azul fuerte. Alrededor de todo el traje, había líneas, patrones en rojo y blanco. Mientras brillaba en la parte delantera de su cintura un cinturón con una «V» en amarillo y unos óvalos a los lados en rojo. El héroe profesional estaba en cunclillas debido a su aterrizaje pero mostrando una cara de enojo con una gran furia, dejando ver sus ojos en una esclerótica negra y con un par de pupilas brillantes en azul.

- ERA UNA NIÑA… - Decía furioso el octavo portador.

- Gran cosa… - Respondía el hombre con el brazo de planta abalanzándose contra el héroe y devorándolo por la mitad. Mientras comenzaba a reír. - HAHAHAHAHAHAHAH... !NO ERAS TAN IMPACTANTE! ¿VERDAD ALL… - Pero el hombre en pasamontañas no terminaba su frase. Ya que era levantado por los aires por la sinergia de su brazo, mientras caída de espaldas sobre el techo.

De un momento a otro el llamado héroe número 1 se liberaba de la boca de la planta abriéndola a los lados. All Might no tenía ningún rasguño, pero estaba cubierto de la extraña baba. Pero sin perder tiempo conectaba un fuerte golpe contra el sujeto del pasamontañas en el piso, dejándolo noqueado al instante.

Pero antes de que pudiera racionar, el héroe sentía una especie de toque en su espalda… Su traje quizás había recibido un leve rasguño, pero su cuerpo seguía intacto. El héroe volteaba aun con su mirada azul brillando en furia, lo que provocaba que el tipo de las garras se intimidara por varios momentos dando pasos hacia atrás. Ahora entendía por qué muchos yakuzas habían huido de Japón…

- Te vas a podrir en una celda… - Decía furioso el héroe, mientras lanzaba un golpe en el estómago del tipo de las garras… Haciendo que este perdiera todo el aire y cayera de rodillas. Provocando que solo viera una sombra frente a él, con los orbes zafiros encendidos en furia.

- Nana… - Decía en un tono de frustración al ver que él y sus amigos habían sido usados por su misterioso benefactor. El héroe al escuchar ese nombre solo ardía aun en más furia. Lanzando un golpe en seco contra la cara del asaltante. Finalmente solo se oía el sonido del cuerpo caer en el techo.

El hombre rubio veía frente de si al hombre en pasamontañas noqueado, había usado toda su fuerza de voluntad para no darle un golpe letal… Aunque una parte de él, así lo hubiera deseado...

Aun en su forma musculosa el héroe solo veía al piso desde el gran rascacielos. Rápidamente tomaba bajo sus brazos ambos tipos, hasta que algo lo hizo relacionar de golpe…

- ¿Qué rayos es ese sonido? - Comentaba el rubio viendo por todo el cuerpo de los bandidos. Pero no veía nada fuera de lo normal, abrió las chamarras, les quito los pasamontañas, pero nada… Mentalmente se preguntaba nuevamente «¿De dónde venía ese sonido?». Pero este solo comenzaba a sonar con más rapidez…

Sin pensarlo dos veces el héroe profesional tomo ambos cuerpos y se lanzó a toda velocidad de un gran salto, dirigiendose al sitio donde había saltado originalmente.

Mientras la policía, seguía buscando pistas en el banco... A su vez varios paramédicos se llevaban a una señora herida en una camilla. Mientras que varios policías ya llevaban a la estación a 3 de los asaltantes que estaban noqueados en el banco. Por su parte la niña que casi es asesinada por la planta solo estaba llorando por la situación... Hasta que alguien le ponía en frente un peluche conocido para ella.

- Tranquila… Va estar bien tu mama, no recibió un disparo en un lugar crítico… - Decía el hombre en gabardina café, que se acababa de quitaba el sombrero y estaba en cunclillas frente a la niña estirando su mano para darle su peluche.

La niña seguía sollozando mientras hablaba - MIENTES… MI MAMA… - Decía la joven mientras varias lagrimas salían de sus ojos.

- Tranquila te llevare con ella, apenas la atiendan… ¿Tienes algún familiar en la ciudad? - Decía en tono amable el detective. Hasta que una voz lo llamaba…

- NAOMASA VEN RÁPIDO… - Decía la voz del teniente.

- Vuelvo enseguida… - Hablaba amable el detective, mientras la niña abrazaba con fuerza el peluche del héroe que le habían regresado. El agente se ponía el sombrero y caminaba a donde estaba su jefe, lo mas seguro que le comentarían el desastre que hizo All Might esta vez... Pero antes de que alguien dijera algo, un gran estruendo se apodero de la zona. Todos los presentes veían al héroe numero 1 aterrizar de forma abrupta pero no se veía calmado o con una sonrisa como hacia cuando acababa con este tipo de misiones.

- ¿Naomasa dónde están los otros asaltantes? - Decía en tono serio, el héroe profesional sobresaltando a más de una persona en el lugar.

- All Might ¿Que… - Preguntaba confundido el detective, pero era interrumpido.

- ¿DÓNDE? - Hablaba fuerte el octavo portador.

El detective lo entendía rápido, solo le señalaba con el brazo derecho y hablaba serio - Van a la estación norte… La patrulla tiene varias ralladuras en el capoe… - De inmediato el héroe profesional daba un gran salto nuevamente, saltando de edificio en edificio mientras el teniente se acercaba bastante confundido.

El héroe profesional no perdía el tiempo, saltando de edificio en edifico, de pared en pared. Mientras hablaba para sí…

- ¿Dónde están? ¿Dónde están? - Decía mientras saltaba y el infernal pitido aumentaba su velocidad y ruido.

Pasaron varios segundos hasta que vio la patrulla con varias raspaduras en el capoe, el héroe se lanzó a una gran velocidad desde el muro de un edificio. Solo para aterrizar frente a los oficiales de policía haciendo un leve temblor en la calle, los conductores detenían de golpe la patrulla quedando a varios centímetros del cuerpo del héroe.

- ¿All Might? ¿Que rayos sucede? Podías dárselos a nuestros compañeros… - Pero el héroe número solo respondía rápido, mientras caminaba a la puerta trasera del vehículo.

- ¿Son todos? - Respondía mientras arrancaba la puerta de la patrulla y sacaba a los tres asaltantes restantes.

- Si… ¿Pero qué rayos haces? Los héroes no pueden intervenir una vez capturado un criminal… - Decía bastante serio el oficial de policía aun en la patrulla, mientras el otro compañero se bajaba del vehículo.

- All Might, déjalos o tendremos que arrestarte… - Hablaba el otro policía mientras sacaba su pistola y apuntaba con ella al héroe.

Pero de un momento a otro el héroe solo daba un gran salto... En poco segundos lo ponía sobre el cielo de la ciudad nuevamnete.

- Aquí el oficial Hiroki, All Might se interpuso entre la patrulla y saco a los 3 asaltantes del banco de Abafar… Repito All Might se llevó a los asaltantes… Esta sobre la calle Carmín, no dio ninguna explicación. - Decía bastante asustado el oficial de policía.

Pero en el aire otra era la historia, los 5 bandidos estaban noqueados y ninguno podía hablar. Solo se oía ese ruido, solo que ahora con más fuerza. El héroe profesional sabía que tenía que lanzar a los asaltantes lo más lejos de la ciudad para que no pasara nada… Aunque muchas preguntas comenzaban a agolparse en la cabeza del héroe... Pero no debía perder tiempo, primero tomaba al tipo con el quirk de las uñas y lo elevaba por encima de el. En unos segundos se alejaba de tal modo que se perdía de vista. Rápidamente el héroe ahora lanzaba al tipo de la planta, algo en su interior lo hacía reconocer que no quería este final para ninguno. Pero no podía dejar que un daño mayor lastimara a más inocentes. El rubio se percataba, como sus lanzamientos lo comenzaban a regresar al asfalto al ver varios rascacielos cerca de el… Así que rápidamente lanzaba un golpe de aire de sus piernas por mera fuerza, para aumentar su distancia del piso. Logrando elevarse una vez más sobre los edificios. El hombre musculoso lanzaba ahora a un tercer asaltante, pero en ese instante el ruido dejo de ser un pitido que iba y venía y se convirtió en un ruido constante. Lo que provoco que el héroe solo oyera ese ruido que era muy conocido…

Desde las afueras del banco los oficiales acaban de oír lo que acaba de hacer el héroe número 1. Pero antes de poder tomar una resolución, rápidamente veían como el cielo se llenaba de una secuencia de fuegos artificiales infernales en tonos rojizos y anaranjados. El primero sucedía a una gran altura de la ciudad, pareciendo un pequeño haz de luz que duro unos segundos… El segundo sucedía con un tamaño un poco mayor, pero solo parecía una pequeña pelota. Sin embargo el tercero, alcanzo a ser notorio en una buena parte de la ciudad, y de inmediato surgía la cuarta y quinta explosión que se fusionaban en una, lo que cubria buena parte del espacio aéreo de la ciudad. Los oficiales veían la escena con una cara de incertidumbre y sorpresa. No eran unas simples bombas...

Por su parte el detective veía la gran bola de fuego solo acrecentar su tamaño, mientras que esta escupía de forma violenta algo a toda velocidad… - All Might… - Decía preocupado el oficial al ver a su amigo en esa situación.

Por su parte el héroe solo sentía como su oído zumbaba como si escuchara un silbido que rompía su odio. Pero rápidamente era sacado de sus pensamientos porque sentía en su espalda un fuerte golpe. Cuando se percataba bien donde estaba, lo entendía acababa de chocar contra un rascacielos. Antes de que pudiera pensar en algo, el hombre musculoso solo comenzaba a caer del gran edificio a una gran velocidad. El rubio había quedado algo inconsciente, hasta que reaccionaba e intentaba agarrarse de alguna estructura… Cosa que fallo varias veces, una tras otra vez estiraba sus extremidades para intentar agarrase de alguna saliente del edificio. Hasta que consiguió aferrarse con sus dos manos al concreto salido en la parte baja de una ventana.

El héroe solo ponía sus pies contra el muro, mientras se aferraba con sus manos a esa saliente. En ese momento no se percataba, pero su traje tenía varias rasgaduras y una que otra herida en su cuerpo.

- Tuvo que ser el líquido de la planta… - Se decía a sí mismo el héroe en un tono esforzado, intentando justificar su condición. Ya había tenido experiencia con explosiones y estas no solían lastimarlo.

Pero definitivamente el rubio había sentido el daño aunque fuera un poco. Su cuerpo comenzaba acalambrase… Cosa que contribuyó a que no pudiera aferrarse más tiempo de la saliente y volviera a caer.

El héroe volvía a luchar contra la gravedad, mientras el aire levantaba su pelo a una gran velocidad. Pero intentaba una vez más tomarse de una saliente, estirando sus brazos algo desesperado. Después de varios intentos, lo lograba nuevamente. Pero podía jurar que sentía un desgarre con este nuevo agarre, mientras sus dientes rechinaban por el dolor que sentía.

El héroe no entendía por que se sentía como dopado, hasta que una voz lo sacaba de sus pensamientos.

- ¿All might? - Decía un joven en traje de oficina. Mientras veía en la parte baja de la ventana al héroe profesional, el cual luchaba por mantenerse agarrado.

- Eh si… - Respondía bastante confundido y adolorido el héroe, mientras el joven llamaba a sus compañeros. Aunque el héroe desconocía si su respuesta había sido escuchada por el vidrio.

- Se ve herido… - Comentaba otra joven mientras veía al héroe número uno. Pero no en su mejor momento. Ya que varias partes de su traje estaban rotas y quemadas, así como tenia algunos hilos de sangre de la boca, junto a una gran cantidad de suciedad y partes chamuscadas por todo su cuerpo.

- Hay que hacer algo… Hiro trae un desarmador o algo… Hay que quitar las ventanas o romperlas… - Hablaba el joven en traje de oficina al ver al héroe con mucha dificultad aferrándose al edificio.

- El jefe nos va a matar si hacemos eso… - Respondía otro empleado que respondía al llamado de su compañero.

- No importa, el salvo a mi primo una vez… - Decía bastante eufórico el joven de la oficina.

- También ayudo a mi abuelo una vez… - Hablaba la joven que se había percatado del estado del héroe.

Por su parte el héroe, se sentía un poco humillado por la escena. Aun no estaba en su forma de civil… ¿Pero no entendía por qué lo habían lastimado de más las bombas?

- Tranquilo All Might, te ayudaremos… - Comentaba el joven, mientras un compañero llegaba con unas hachas contra incendios.

Rápidamente los oficinistas comenzaban atacar el vidrio el cual se comenzaba a crakelear… Todo con el fin de ayudar al rubio. Por su parte el héroe sentía como se comenzaban acalambrar sus brazos y esa sensación, de sangre en la parte interna se acumulaba nuevamente. Ocasionado que escupiera parte del líquido rojo, mientras sentía como perdía fuerza…

«Aun me quedan diez minutos…» Pensaba para si el héroe profesional, mientras sentía los efectos de no poder mantener su forma. Pero finalmente, el cerraba los ojos y desviaba la cara a la par que oía el vidrio romperse. Los oficinistas rompían la mayor cantidad del vidrio, mientras la joven dirigía a otros con la manguera contra incendios que habían alargado hasta la ventana.

- Toma la manguera All Might - Comentaba la joven, mientras varios trabajadores la agarraban como si fuera una cuerda.

Por su parte el rubio se tragaba su orgullo y tomaba la cuerda improvisada. De esta forma se impulsaba con sus piernas logrando subir la saliente. A la par que era ayudado a cruzar la ventana rota, ocasionado que el héroe se tambaleara para caer sobre sus palmas y rodillas. Mientras volvía escupía la sangre acumulada en su garganta, muchos doctores se lo habían dicho. Si el hacia actividades extremas se podría desangrar por dentro.

Varios de los oficinistas veían al héroe número uno del ranking en ese estado, pero con una cara de preocupación. Aunque uno de los oficinistas sacaba discretamente su celular, para grabar el momento. Pero rápidamente era empujado por el joven que había reconocido primero al héroe.

- ¿QUÉ DIANTRES HACES? - Comentaba molesto viendo a su compañero.

- ¿Sabes que con este video? ¿Algún periódico nos puede dar mucho dinero? - Respondia bastante animado el oficinista. Sin embargo el otro solo le arrancaba el celular y lo comenzaba a pisar, para rápidamente agarrar a su compañero del cuello de su camisa preparándose para descargar su furia sobre el…

- Déjalo… - Comentaba en un tono débil pero algo firme el héroe aun en su forma musculosa.

- Pero el… - Respondia el joven que iba golpear a su compañero, pero volvía hablar el héroe.

- Solo pido lo que paso aquí… Que no se sepa… - Decía un poco entrecortado el héroe mientras se paraba lentamente y comenzaba a recuperar el aliento.

- All Might… ¿Necesitas un doctor? - Preguntaba la joven que había tenido la idea de la manguera.

- Estoy bien… Solo me tomaron desprevenido… Desearía quedarme, pero debo volver al trabajo… Muchas gracias… Hoy ustedes me salvaron a mi… ¿Dónde está el elevador? - Decía algo jadeante el héroe, pero tratando de mantener su alegría.

- No estás en condiciones de irte así… - Comentaba el oficinista que lo había reconocido en primer lugar. Mientras varios de sus compañeros lo seguían.

- Estoy bien… He salido de peores situaciones… - Respondia fingiendo su mejor postura, aunque dicha acción lo lastimaba un poco.

- Pero escupiste sangre… - Comentaba otro oficinista.

- Estoy bien… - Comentaba el héroe profesional.

Pero antes de que alguien dijera algo más, una voz de la oficina decía algo - Al fondo a la izquierda… - Decía un hombre mayor, comprendiendo mejor la situación que los jóvenes.

- Gracias nuevamente… - Finalizaba un poco menos animado y comenzaba a caminar un poco lento.

- señor Albert… ¿Por qué? - Decía el joven que rompió el teléfono de su compañero. Pero el hombre que había hablado, tenia una calva y un gran bigote junto con el uniforme de la oficina. Por su apariencia rápida se podía decir que su edad era alrededor de los 55, pero aun así el hombre se vía muy lucido para su edad y seguía hablando una vez que se había alejado lo suficiente el héroe.

- Porque All Might es humano… Como cualquier héroe… - Por su parte el héroe acaba de llegar ala puerta del elevador, mientras apretaba un botón y esperaba a que este arribara. Varias gotas de sangre y sudor se deslizaban por su cuerpo.

- Pero nuestra sociedad… Les exige ser más que héroes… Tienen que ser símbolos… Modelos de conducta… - El héroe solo oía como el elevador llegaba, rápidamente se fijaba que no hubiera nadie en él. Mientras entraba seguido que la puerta se cerraba detrás de él. El héroe solo daba varios pasos, para dejarse caer en el piso.

- Pero eso es solo una fachada… - El rubio veía bien donde estaba y se percataba que si había una cámara sobre él. - Rayos… - Soltaba el héroe sabiendo que tenia que mantener aun su forma...

El héroe solo sacaba su teléfono para percatarse que ahora estaba con la pantalla cuarteada, dejando ver parte de la placa interna, sumado a que no prendía… - Lo que faltaba… - Decía en tono de fastidio, era el cuarto teléfono que remplazaba en los últimos 3 meses.

- Y a veces esa fachada se vuelve una mentira… Que todos preferimos pensar como verdad… - El héroe solo veía su reflejo en el espejo del elevador. Ahora podía ver bien sus heridas y daños por lo sucedido. Su pelo tenia un mechón caído y algo quemado, su traje tenia varias rasgaduras, dejando ver su musculosa figura pero a la vez la cicatriz que mas trataba de ocultar en centro de su cuerpo. Sumado las nuevas quemaduras. El héroe no recordaba verse tan mal desde que pelo con el villano que casi lo mata o sus primeras misiones...

- La… Baba… La baba… - Soltaba jadeante la frase viéndose a si mismo en su reflejo como si intentara responderse por su estado actual.

- Pero el es All Might… El ayuda a las personas todos los días… No es solo un héroe mas señor Albert… - Respondía el joven eufórico por las palabras del veterano.

- Yuto kun… No estoy menospreciándolo… De los héroes que hacen su trabajo… Para mi es de los mejores… Pero sin el disfraz, sin los quirks que están por encima de la media… Sin todo el heroísmo que los caracteriza… El… Todos los héroes… Son tan humanos como tu y yo… Con una vida fuera de su labor heroica… Con personas importantes para ellos… Con virtudes…

Por un momento varios en la oficina recordaban algunos héroes que los hubieran ayudado en algún punto de sus vidas...

- Con defectos…

Se veía a un hombre que sobrevolaba una zona de la ciudad usando algunas llamaradas, en un parpadeo descendía y golpeaba violentamente a un delincuente.

- Con secretos… - Lo que ocasionaba que finalmente el joven de la oficina y sus compañeros, pensaran un poco en lo que decía el trabajador con mas experiencia. Por su parte el elevador seguía bajando con el héroe adentro...

- Fue la baba… La baba… - Se repetía para sí nuevamente, mientras soltaba varios suspiros sin dejar de ver su reflejo… Finalmente el héroe cerraba los ojos y recargaba su cabeza en una de las paredes del elevador. No quería continuar viendo su aspecto en ese momento.


Santiago 1:23-25 (RVC)

"El que oye la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira a sí mismo en un espejo: se ve a sí mismo, pero en cuanto se va, se olvida de cómo es."