N/A: Todos los personajes, así como lo que podáis reconocer pertenece a J.K. Rowling.

Flashback 29

Snape y Theo se aparecieron en la Hilandera.

¿Dónde estamos? – Theo miraba nervioso a todos lados –

En mi casa. Pero no vamos a quedarnos aquí, solo voy a recoger todas las cosas de Draco y Hermione. Sígueme – Snape subió a las habitaciones y Theo lo siguió sin decir nada.

Theo tenía muchas preguntas, ahora empezaba a encajar un poco que Draco, Granger y la Señora Malfoy hubieran desaparecido de la nada, pero necesitaba saber que estaba pasando. En su interior, se sentía un poco mal por haberse ido de esa forma y dejar a Blaise atrás, pero su deseo de escapar de todo eso y el hecho de que Draco estaba en su misma situación le hizo sentirse con más fuerzas.

Con un movimiento de varita, Snape recogió todas las pertenencias de los chicos y las metió en un baúl que redujo al tamaño de una cajita de cerillas.

Vamos Theo, agárrate a mí – El chico se agarró a su ex profesor y se desaparecieron de nuevo.

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Andrómeda Tonks estaba en la sala de estar leyendo un poco después del día agotador que había pasado con el pequeño Teddy. Cuidar a un bebé sola era muy duro y ella ya no tenía la juventud de antaño. Sólo hacia un mes y pocos días que su hija y su yerno habían caído en la batalla de Howarts… ese bebé solo la tenía a ella en el mundo. Tenía que ser fuerte por él.

Tras la batalla se había trasladado con el bebé a una casita que tenían donde pasaban algunos veranos en Gales. Así se alejarían del foco de la guerra y Teddy estaría seguro.

Salió al jardín para respirar un poco del aire fresco y miró al cielo pensando en su hija.

A lo lejos aparecieron dos figuras que se acercaban a ella. Rápidamente sacó su varita del bolsillo del delantal que aún llevaba puesto y se puso en guardia.

Severus…que susto me has dado- dijo la mujer bajando la varita al reconocer a Snape-.

Andrómeda, buenas noches. Siento no haberte avisado, pero era peligroso.

Lo entiendo, vamos pasad. – Andrómeda miró al chico con desconcierto- esperaba a otro joven.

Las miradas de Snape y Andrómeda se encontraron y Snape asintió dándole a entender que el chico era de fiar.

¿Dónde están mi sobrino y mi hermana? - la preocupación se reflejó en su rostro-.

No lo se …han podido escapar, pero no sé dónde están – Snape dejó escapar un suspiro- ha salido todo mal, bueno a decir verdad…ha salido bien, la serpiente está muerta pero las cosas han sido diferentes y por eso estamos aquí. El Señor Tenebroso ya sabrá que lo hemos traicionado.

Andrómeda ahogó un grito. Este era el peor desenlace del plan que Kingsley había trazado.

Está … ¿está vivo? – preguntó la mujer-

Me temo que sí- Snape se dejó caer en las escaleras del porche de la casa-

¿Estás herido? Vamos a casa, ven muchacho no te quedes ahí.

Andrómeda introdujo a Theo dentro de la casa y ayudó a Snape a tumbarse en el sofá.

Preparó té y unos sándwiches por si el chico tenía hambre y limpió las heridas de Snape.

Ahora subid a descansar. Es muy tarde y ya mañana me contaréis todo- Theo la miró con incertidumbre y desconfianza y ella le sonrió dulcemente- no tengas miedo chico; se que me parezco a mi hermana Bella pero te aseguro que no soy como ella-.

Theo asintió sin saber que decir. Cuando llegó a esa casa y vio a la mujer pensó que Snape iba a entregarlo a Bellatrix. Esa mujer era idéntica a la mortifaga.

Pero en cuanto la mujer empezó a hablar descubrió que no era ella.

Bellatrix jamás hablaría con esa dulzura y esos ojos… eran igual que los de La Señora Malfoy…

Aún así le costaba acostumbrarse a la situación en la que se encontraba y tenía un poco de miedo e incertidumbre. Quería saber que pasaba con Draco pero como había dicho la mujer, había que descansar. Mañana Snape tenía que contarle todo; Necesitaba saber que había tomado una buena decisión.

-00-00-

Hermione no podía dormir. A pesar del cansancio que tenía y de que esa enorme cama era tan cómoda…no podía relajarse. Su mente no paraba de dar vueltas y revivir todo una y otra vez.

Draco había matado a Nagini y habían huído juntos. Ahora Voldemort querría matarlo también a él…

Se levantó de la cama y se recogió el pelo en un moño. Eran las 4 de la mañana. La casa estaba sumida en un silencio sepulcral; se asomó al balcón y un escalofrío le recorrió la espalda. Cerró la ventana y pensó en bajar a hacerse un té pero no sabía donde estaba la cocina…tendría que buscarla.

Bajó las escaleras y pasó por el salón buscando alguna puerta que condujese a la cocina. Entró en una gran sala. A pesar de la oscuridad pudo ver la majestuosidad de la habitación. Era una gran biblioteca, con ventanales que daban al mar. Hermione se quedó perpleja y avanzó acariciando los tomos que iba dejando tras su paso. Empezó a hojear los libros y se olvido de su té.

Había una mesa alargada en el centro con seis sillas y al fondo un rinconcito de lectura precioso con unos sillones y una mesita de té que miraban por los ventanales.

Hermione sonrió de oreja a oreja. Se acercó a una de las estanterías y descubrió con asombro que estaban las obras de Shskeaspere. Cogió Romeo y Julieta y se sentó en uno de los sillones, se descalzó, subió las piernas por el brazo del sillón y se puso a leer.

Una historia de amor trágica, llena de muerte y pasión…justo como nosotros…aunque lo nuestro no es amor. que sé yo que es lo nuestro, ni siquiera hay un "lo nuestro"…Draco me ha salvado sí, pero eso no quiere decir que me ame…¿Cómo iba a amarme?

Hermione estaba sumergida en sus pensamientos ajena a que Draco la estaba mirando desde un diván en la esquina de la biblioteca. Ella ni si quiera había reparado en esa parte de la estancia.

El rubio la vio entrar embelesada mirando los libros y no pudo evitar sonreír. Maldita Granger y su pasión por los libros.

No quería interrumpir ese momento en el que se le veía tan tranquila, pero sentía dentro un deseo de acercarse a ella y abrazarla. Había sentido mucho miedo y ahora que estaban a salvo solo quería abrazarla y no soltarla. También quería poseerla, para que nos vamos a engañar.

Se levantó del diván y se acercó sigilosamente. Se puso detrás de ella y se inclinó para oler su cabello.

Hueles jodidamente bien Granger…

Hermione sintió un repelús en la nuca y se giró. Se encontró los ojos grises de Draco mirándola con deseo.

Me has asustado…- Hermione cerró el libro y se sentó bien en el sillón – ¿tú tampoco puedes dormir?

La verdad es que ya he dormido suficiente por esta noche y después de verte aquí no creo que durmamos ninguno de los dos. - Draco acarició el brazo de Hermione y ella se sobresaltó ante la caricia-.

¿Y qué se supone que vamos a hacer para no dormir? - preguntó la chica frunciendo el ceño-.

Hay muchas cosas que me gustaría hacer contigo…- Draco río pícaramente, se quitó la camiseta, levantó a Hermione del sillón y la llevó de la mano hasta la terraza de la biblioteca.

La terraza daba directamente a la playa. Bajaron por un camino de arena y llegaron a un rinconcito donde había un pequeño oasis de árboles. Bajo uno de los árboles más frondosos, había colgado un pequeño asiento en forma de columpio, de madera blanca, con asiento para dos.

Draco se sentó y Hermione se sentó a su lado.

Cuando era pequeño me gustaba venir aquí…era como nuestro secreto, de mis padres y mío. Me sentía muy feliz en esta casa. – Draco sonreía mientras recordaba aquellos momentos- mi madre y yo nos sentábamos aquí horas mientras ella me leía historias…

Que bonito tener recuerdos así…- Hermione pensó en sus padres y se puso triste-. Mi padre también solía leerme historias…

Los dos se quedaron callados. Mirándose fijamente. Hermione acarició la mejilla de Draco, la oscuridad y la tenue luz de la luna le daba un aspecto realmente hermoso y no pudo evitar tocarlo.

-Gracias por traerme aquí…no tenías por qué hacerlo.

- Granger…- Draco suspiró – sólo de pensar en lo que te habría podido pasar… ¿Cómo iba a dejarte allí?

- porque tu misión era entregarme… y tu objetivo salvar a tu madre.

- Pero estáis aquí las dos ¿No? No le des más vueltas. – Draco la atrajo hacia sí y le soltó el moño para ver cómo sus rizos flotaban con la brisa- me encanta tu pelo…

Hermione lo miró sorprendida y comenzó a reír.

¡Mi pelo ha sido el blanco de tus insultos durante muchos años!

Lo sé- Draco río también – ahora está mejor…si al Draco de 14 años le dijesen que estaría sentado aquí contigo admirando tu pelo…creo que se auto lanzaría un Avada-.

Hermione sonrió.

Y si a la Hermione de tercero le dijesen que después de haberte dado ese golpe, estaría unos años después acariciándote la mejilla…

Me diste un buen golpe, vas a tener que compensarme…

Hermione se acercó y le dio un tímido beso en la nariz. Draco cerró los ojos y sonrió con astucia.

No estaba pensando en esa compensación…- recorrió el cuerpo de Hermione con la mirada-.

Te vas a tener que conformar con eso. – Hermione se puso seria y se levantó – Esto que tenemos no es sano…

¿Qué es lo que tenemos? Somos dos jóvenes que nos atraemos y ahora ya no estamos en peligro.

No sabemos nada de Snape, ni de la Orden… ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

Draco sabia el motivo de su tranquilidad. Estaba a salvo, escondido en un rincón del sur de Francia con su madre y con Granger. Él siempre había sido un egoísta y a pesar de que lamentaba que Snape no estuviese allí, sabia como bien le había recordado su madre, que era un superviviente y seguro estaba bien. Así que no había razón para estar intranquilo, es más en ese momento, se sentía como en el paraíso.

Relájate un poco Granger…estarán bien, seguro que todos están a salvo como nosotros. Mañana seguro alguien se pondrá en contacto contigo. – Draco la miró con ojos de súplica- deja que te cuide esta noche.

Hermione frunció el ceño. Draco tenía razón, seguro estarían bien. Harry tenia a la Orden con él, y en algún momento alguien la buscaría. Se recostó en los brazos de Draco y cerró los ojos.

-Tienes razón…voy a relajarme un poco. Total, desde aquí no podemos hacer nada…-Hermione suspiró, jamás pensó que se sentiría tan bien en los brazos de Malfoy. Un sentimiento de seguridad le recorrió el interior. – vámonos a descansar, ha sido un día muy largo.

Draco se levantó y le tendió la mano. Atravesaron la biblioteca cogidos de la mano y subieron hasta las habitaciones. Una vez llegaron a la puerta de la habitación de Hermione se soltaron. Hermione sintió un vacío enorme…esa noche necesitaba sentirse segura, necesitaba la compañía de Draco.

- ¿Puedo pedirte una cosa? - la chica se sonrojó y el gesto hizo que Draco se encendiera-

- Lo que quieras…- Draco la miraba expectante-.

- Quédate esta noche conmigo…no quiero dormir sola.

- No sé si podré solo dormir en la misma cama que tú…- Draco estaba seguro que no pegaría ojo teniendo a Hermione tan cerca de él-. Pero lo intentaré.