En la primera planta del Palacio Mermonia, dos administradores se encontraban trabajando y sorteando todo el papeleo en sus escritorios, sus dedos tecleando incesantemente en la máquina de escribir, produciendo un constante tippity-tappity que resonaba por toda la sala.

Fuera de los ocasionales bostezos de los administradores, ese debería ser el único sonido percibible por el lugar. Esa era la norma y permitía a todos los empleados del lugar concentrarse y trabajar con la mayor eficiencia que sus ya de por sí cansadas mentes les permitían. Si ese era el caso…

"¡HIIIIIIIIIIIIIIIII!"

"Maldición, esto no tiene ninguna gracia. ¿Cuál es el problema del mago Lyney?"

En medio del salón; Eunomia, una de las funcionarias encargadas de sortear la montaña de papeleo que fluía por el edificio gubernamental, soltó un gruñido de frustración. Sus dedos golpeando las teclas de su máquina de escribir con un notorio resentimiento mientras susurraba para sí misma.

"¿Quién se cree que es? Simplemente llegando y montando su alboroto a nuestras puertas sin ninguna consideración…" Inconscientemente, empezó a alzar la voz. "Hay gente intentando trabajar aquí! ¡Gente que tiene que ganarse el pan de cada día mientras lidia con las quejas y sinsentidos de la gente de la ciudad! Que si un mecagendarme atacó a un perro, que si un mocoso inundó Fleuve Cendre, que si un demente tuvo un accidente tratando planear desde el muro. ¡¿Y encima de todo, tengo que lidiar con todo eso mientras un par de… de… Sinvergüenzas que montan su circo aquí?! ¡Esto es inaceptable!

Finalmente, soltó un golpe a su escritorio, no fue uno particularmente fuerte, pero igual fue suficiente para sobresaltar al único otro funcionario presente. Iaune. Quien estaba parado sobre una caja, tratando de ver el show a través de la ventana alta.

"¡A-AH! ¿Q-Qué pasa? ¿Estás bien?"

Eunomia cerró los ojos y negó con la cabeza, llevándose la mano a la sien.

"No te preocupes, solo estoy algo cansada de todo esto…" Abrió los ojos y negó con la cabeza. "¿Puedes creerlo? El par de magos simplemente llegaron y decidieron que iban a montar un espectáculo en nuestra fachada ¿Que rayos les-?"

Eunomia se interrumpió a sí misma cuando abrió los ojos y notó la posición de su colaborador.

"¿Es en serio…? ¡¿tú también?!" Eunomia exclamó, viendo a su compañero de trabajo con molestia. Iaune rápidamente bajó de la caja e hizo varias apresuradas reverencias a modo de disculpa.

"¡L-Lo siento mucho! E-Es que… ¿sabes lo difícil que es conseguir boletos para ver sus shows? ¡T-Todos se agotan muy rápido! ¡Y-Y además, ya completé todo el papeleo de Cornelia! ¡Y… hasta Sedenne salió a verlo junto con los guardias!"

El empleado apuntó a la vacía caseta al fondo de la sala, donde generalmente se encontraba la melusina.

"No puedo hablar por los guardias, pero el turno de Sedenne terminó hace una hora. Mientras que el tuyo, lamentablemente, no. ¿Quién te manda a cubrir a Cornelia el día exacto en el que el par de magos iban a montar su teatro afuera?" Eunomia mantuvo su tono de reproche sin aceptar ninguna de las excusas presentadas.

"¡Necesito esas horas extra! Le prometí a Estelle que la llevaría a acampar en una semana. ¡No tenía forma de saber que iba a haber un show esta misma noche y justo afuera!"

Antes de que alguno de los dos pudiera seguir hablando, las puertas en la esquina derecha del palacio se abrieron. Ambos funcionarios abrieron los ojos como platos, incluso Iaune se sentó en su escritorio a la velocidad del rayo, pues esas eran las puertas de la oficina de…

"¡B-Buenas noches, S-Su Señoría! ¿C-Cómo se encuentra e-esta noche? H-Hay b-bastante ruido afuera, ¿n-no lo cree?" Iaune preguntó con voz temblorosa, temeroso ante la posibilidad que Neuvillette lo hubiera visto intentando flojear.

El juez supremo sin embargo, no pareció tomar nota de la timidez en ambos funcionarios. Simplemente portaba su gesto solemnemente distante como era costumbre de él.

"Ah sí. Ya fui informado que se trata de un show del Gran Mago Lyney. Me extrañó no ver ninguna solicitud de autorización al respecto…"

Esto captó la atención de Eunomia, ¿eso significaba que por fin iban a expulsarlo?

"Sin embargo, tengo que consultar a Furina antes de intervenir. ¿La han visto?"

"No, Su señoría, no ha salido de su suite desde la tarde."

Neuvillette asintió en respuesta, dirigiéndose entonces a la puerta de la derecha para subir a su suite.

"En ese caso, subiré a consultarla. Tengan una buena noche."

Apenas las puertas que daban a la escalera se cerraron. Iaune volvió a posarse sobre la caja y a asomarse por la ventana a una velocidad caricaturescamente alta, Eunomia entrecerró los ojos al ver esto.

"¿Es en serio?"

"V-Vamos! ¡Ya están por mostrar su truco final, solo déjame ver este y ya! ¡Por favor!"

Eunomia suspiró y rodó los ojos, retomando su labor en la máquina de escribir.

"Ya que más dá…"

Con un pequeño "¡yey!" celebratorio, Iaune volvió la mirada hacia el show, en estos momentos, Lyney estaba clavando sables en un armario…

Por tener la atención tan fijada en los documentos y el show respectivamente, ni Eunomia ni Iaune notaron cierta presencia en el lugar. No notaron sus silenciosos movimientos ni notaron la forma en la que silenciosa y lentamente introdujo una ensangrentada llave en la perilla de la puerta que daba a la oficina de Neuvillette y la abrió lo suficiente como para introducirse dentro.

"Mantente vigilante. En algún punto de la noche, Neuvillette tendrá que salir de su oficina junto con Furina para detener el show. Asegúrate de entrar a la primera oportunidad que se presente. Yo me aseguraré de ganarte suficiente tiempo para que puedas extraer lo que necesitamos."

Al comprobar que no había nadie dentro, deshabilitó la invisibilidad que su visión Anemo le proporcionaba y no pudo evitar soltar un suspiro de alivio, agradecida de que su hermano hubiera completado su parte tan perfectamente. Rápidamente se puso manos a la obra y se dispuso a revisar todo el lugar de arriba a abajo. Sabía cuáles eran los documentos que tenía como objetivo y solo podían estar en este lugar. Tenía que actuar rápido antes de que el juez supremo regresara.

Cada armario, cajón, pila de libros y cajas fueron inspeccionados tan rápida y minuciosamente como el tiempo le permitía. Informes de casos, transferencias al Fuerte Meropide, reportes de la Gendarmería Fantasmal, Declaraciones de impuestos… oh, eso era importante… Documentos concernientes a la Ópera de la Epiclesis… el guía tenía que estar ahí, ¿no?… Hasta que por fin los encontró. Todos los reportes científicos del Instituto de Investigación de Fontaine… cerrados en un cofre con código de cuatro dígitos. Se contuvo de chasquear la lengua.

¿Cuántas combinaciones eran posibles en un candado de cuatro dígitos?... Cierto, diez mil…

Entonces era mejor darse prisa, ¿no?

El brillo de su visión anemo entonces aumentó tenuemente, concentrando dicha energía elemental en sus manos. Una vez que fue suficiente empezó a probar códigos en el candado. Todos y cada uno de ellos, sus dedos moviéndose a una velocidad tan inhumana que hacían que sus manos se convirtieran en un borrón.

Después de exactamente 8113 intentos, el candado finalmente hizo "Click"

Respiró hondo y agitó las manos. Eso había dolido un poco… pero al menos por fín lo había logrado. Se apresuró a retirar el candado y abrió el cofre. Revisando los documentos que había en él. No le tomó mucho encontrar esa entrada, la entrada número 893…

Mientras verificaba que todos los datos estuvieran en orden con lo que necesitaba, notó un detalle al final del informe que hizo que su ceja se arqueara. El receptor de todos estos informes era… ¿Furina? ¿Por eso estaban guardados con tanto esmero? ¿Pero por qué? ¿Eso significaba que ella estaba consciente de la profecía?

No pudo seguir pensando en ello, pues oyó varias voces hablando justo afuera de la oficina. Rápidamente se cubrió con su capa y reactivó su sombra enigmática para evitar ser vista en caso de que alguien entrara.

"¡L-La gendarmería ya fue movilizada, excelentísima Furina! Deberían llegar en en unos cuantos minutos"

"¡Excelente! Todo debe de estar en orden para mi entrada. ¡Incluso tu Neuvillette! Tú irás detrás de mí. Como juez supremo, tu presencia reafirmará mi autoridad divina, ¿quedó claro?"

"Si, Arconte Furina..."

"¡Espléndido! Ahora denme un minuto, necesito preparar mi voz."

Esa interacción y el suspiro que el jefe de justicia dejó salir al final le hubiera hecho algo de gracia de no ser porque representaba su alarmante señal para salir de ahí lo más rápido posible. Rápidamente sacó una kamera que Freminet había modificado para imprimir las imágenes de forma inmediata. Luego sacó un maletín dentro su bolsa mágica y empezó a fotocopiar los documentos que había encontrado, las imágenes que salían cayendo dentro. Una vez terminado. Metió ambos dentro de la bolsa, devolvió los documentos a sus respectivos lugares y se preparó para salir.

Una vez fuera…

*CLAC, CLAC,CLAC*

Aprovecho la distracción generada por Furina y se movilizó usando su estado de sombra enigmática para entrar al baúl a súper velocidad. Estaba hecho, la misión había sido cumplida con completo éxito y significaría un avance increíble en la lucha de la Casa de la Hoguera contra la profecía. Era un pensamiento suficiente para hacer que en sus labios se formara una sonrisa.

hasta que la sintió. Esa ligera disonancia en su visión Anemo. Esa sensación de que algo estaba mal. Como si un pequeño láser estuviese siendo apuntado a su nuca, manteniéndose imperceptible hasta que el calor generado por su estancia constante empieza a delatarlo.

Sin permitir que el tiempo recuperara su velocidad normal, volteó a ver hacia atrás, buscando el origen de la disonancia. No le tomó mucho encontrarlo. Entre la multitud, había una mujer de cabello, vestido y ojos turquesas. Por su vestimenta, uno podría asumir que no se trataba de una oriunda de Fontaine.

Y la estaba viendo directamente a ella.

No pudo evitar quedarse pasmada. Eso era imposible, ¿no? Su estado de Sombra Enigmática le permitía engañar al ojo humano común y debía ser completamente imperceptible para todos. ¿Tal vez simplemente se había quedado viendo en su dirección antes de que pasara por el lugar?

No… su mirada la siguió mientras se movilizaba al armario, ella podía verla. No le tomó mucho divisar la visión Anemo en el borde trasero de su vestido, fue entonces cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando. Apretó los dientes y se apresuró a entrar al mueble antes de que algo más pasara.

Menudo descuido había cometido…

Minutos más tarde, cuando el truco de Lyney finalmente había sido ejecutado y los aplausos resonaban por toda la fachada. No le quitó la mirada de encima hasta que se retiraron de la fachada y una vez que lo hicieron, frunció el ceño con intranquilidad. ¿Cuáles eran sus intenciones? ¿Los delataría?

Estaba claro que esa no sería la última vez que se verían…


"E-Esos bribones farsantes del Instituto…"

Minutos después de haber abandonado el show de Lyney y Lynette. Collei y Faruzan habían recibido instrucciones de alojarse en un lugar llamado "Río Ceniciento". Según las descripciones de varios transeúntes: Era un complejo subterráneo en el que fluía una gran parte del agua de la ciudad. Aparentemente habitado por una gran parte de la población obrera de Fontaine.

Una descripción sofisticada y embellecida para lo que en realidad era el alcantarillado de la corte.

Mientras Faruzan se ponía de acuerdo con el tendero del bar de Spina de Rosula para acceder a sus habitaciones, Collei observaba con mucha precaución sus alrededores. Todo el lugar tenía un aura sombría que le recordaba a las ruinas en las que a veces tenía que pasar la noche durante sus días como vagabunda: gente usando barriles como fogatas, edificios que apenas se mantenían en pie contra la humedad, personas tiradas con botellas al lado… ¿Esa era una tortuga ondulada? ¿Qué hacía aquí?

CRAAASHH

"¡AUUCH!"

Ese alarido de dolor, seguido por el sonido del vidrio rebotando contra el suelo, la sacó de sus pensamientos. Rápidamente volteó en busca de su origen y vió a un niño que yacía en el suelo con varias botellas desparramadas a su alrededor. Parecía haberse tropezado. Al ver esto, el instinto de guardabosques de Collei entró en acción y acudió a su ayuda.

"¡E-Ey! ¿Estás bien?"

El niño la volteó a ver momentáneamente. Parecía estar en un apuro, pues ignoró por completo la pregunta de Collei y se puso a recolectar las botellas dispersas por el suelo.

"¡T-Tengo que irme, viene por mí!" Advirtió mientras tomaba todas las botellas lo más rápido que podía y las regresaba a una caja que tenía al lado.

"¡Tranquilo por favor! ¿Quién viene por tí?"

La pregunta de Collei no tardó en ser respondida, no por el niño, sino por la encolerizada voz que resonó por el alcantarillado. Ni cinco segundos después, un hombre alto y castaño apareció y corrió hacia el infante, quien, si bien intentó escapar, fue alcanzado y sujetado de la camisa.

"¡POR FIN TE TENGO, PEQUEÑA RATA!" El hombre lo alzó por la fuerza para poder gritarle directamente al rostro. "¡¿Quién demonios te crees que eres? ¿¡Creíste que simplemente podrías robarnos y nadie se daría cuenta?! ¿¡EH?!"

"Y-Yo… y-yo no estaba… r-robando… solo estaba-"

¡SMACK!

"¡SILENCIO! ¡Asquerosa sabandija! ¡¿Encima intentas mentirme?!"

Collei se vió algo aturdida por la intensidad de la situación y la forma en la que el hombre estaba ejerciendo tanta violencia de la nada… pero el terror en los ojos del niño y las lágrimas que brotaban de ello la hicieron reaccionar.

Tenía que hacer algo.

"¡Ya es suficiente! ¡Sueltelo!"

Ante esa interrupción, el rostro del matón mostró algo de confusión, volteó a ver a su lado y alzó la ceja al ver el rostro de la adolescente peliverde.

"¿Hm? ¿Y tú qué?"

"¡Dejalo en paz, es solo un niño!" Collei demandó con mayor determinación. Cosa que solo irritó al adulto.

"Metete en tus propios asuntos, enana. Solo estoy haciendo mi trabajo lidiando con este desecho, así que a menos que quieras tomar su lugar, ¡Piérdete!"

Ante esta negativa y al ver cómo el niño soltó un chillido de miedo, Collei endureció su mirada y sacó su bumerán, el cual no tardó en brillar con energía elemental

"¡Que lo sueltes!"

El hombre mayor chasqueó la lengua con fastidio, intuyó que con un insulto fuerte o un grito bastaría para quitársela de encima… hasta que la volteó a ver y vió ese resplandor verdoso que el arma de la chica emitía.

Una visión…

El matón entonces soltó al infante, quien cayó pesadamente sobre el sueño, y luego se dirigió hacia Collei con una mirada de muerte. Que la guardabosques le sostuviera esa mirada llena de determinación sólo añadió fuego a su incipiente ira.

"Tch, ¿crees que tu juguetito me asusta? Ahora vas a ver, mocosa…"

Entre toda esta conmoción muchas miradas alrededor de la alcantarilla volaban de un lado a otro como si de una bandada de aves se tratara. Transeúntes preocupados que se habían detenido para ver el conflicto, habitantes que habían despertado y ahora miraban desde sus ventanas, incluso niños que desde ese momento empezaban a apostar quién saldría victorioso de la pelea…

"¡O-Okey, okey! ¡Detengámonos por un momento! ¡¿Qué está pasando aquí?!"

Antes de que el matón soltara el primer golpe o el bumerán de Collei saliera volando, Faruzan, acompañada por el tendero del bar, salieron e intervinieron.

"¿Qué crees que estás haciendo, Truand? Tienes a media Fleuve Cendre a punto de verte pelear contra una niña extranjera. ¿Tienes idea del problema en el que podrías meter al gremio por esto?"

"Truand" soltó un gruñido, bastante disconforme con la idea de dejar que las ofensas de la oriunda de Sumeru salieran impunes.

"Ella inició la pelea." Apuntó a Collei, quien, si bien había bajado su bumerán, aún seguía viéndolo con el ceño fruncido. "Yo solo estaba haciendo mi trabajo lidiando con un ladronzuelo hasta que esta se metió donde no la llamaban."

"¡¿Cree que iba a dejarlo lastimar a ese niño?! ¡Es usted un salvaje!" La adolescente sostuvo su posición con firmeza e intentó encararlo, de no ser porque Faruzan se interpuso de nuevo, tratando de calmarla con apuro.

"Y-Ya está bien, jovencita, creo que ya dejaste tu posición bastante en claro."

El tendero suspiró al ver como ninguno de los dos dejaría la situación por la paz. Cerró los ojos y negó con la cabeza.

"Este es un conflicto sin sentido..." Abrió los ojos y miró hacia donde Truand había dejado caer al infante. "...ah, incluso el culpable del robo aprovechó la ocasión para escapar.

"¿E-Eh?"

"¿Como? ¿A dónde se…?"

Todos miraron para todas partes, el niño había desaparecido…

"¡Ahí! ¡Ahí está!" Todos oyeron el grito de uno de los transeúntes, al ver a la dirección a la que apuntaba, divisaron al niño escabulléndose por un agujero en la tubería central cuya dirección era conocida por los habitantes del alcantarillado: era el pasadizo a la salida norte.

"¡NO! ¡Se escapó! ¡Maldita sea!" Truand hizo el fútil intento de correr hacia el agujero, antes de darse cuenta de que el niño ahora estaba completamente fuera de su alcance. Una vez que comprendió su situación frunció con fuerza el ceño, se volteó y avanzó hacia el dúo de Sumeru.

"¡Todo esto es tu culpa, maldita mocosa! ¡Ya lo había capturado! ¡Espero estés contenta sabiendo que gracias a ti hay una sabandija rastrera suelta por la corte!"

En el camino del adulto se volvieron a interponer Faruzan y el tendero. Harto de toda la situación, este último habló.

"¡Suficiente! ¡Ya es suficiente! ¡Ya nos has metido en suficientes problemas y lo último que necesito esta noche es verle el rostro a Chevreuse y explicarle que se te ocurrió pelearte con un par de extranjeras!"

El tendero avanzó, solo para que su pie chocara con una botella. Fue ahí cuando todos pudieron procesar que había varias desparramadas por el piso, posiblemente por que el niño había salido había optado sacrificar su botín en pos de huir lo más rápido posible.

"¡Ey! ¡Miren, no alcanzó a llevárselas toda!" Un transeúnte exclamó mientras recogía una de ellas. Ni siquiera pudo darle una buena mirada al líquido cuando ya había sido arrebatada de sus manos por Truand.

"¡Dame eso, idiota!" Apenas se la quitó, se apresuró a recoger el resto de las botellas y mientras lo hacía, dirigió su mirada a Collei. Tenía la elección de seguir peleando con la guardabosques o de hacer control de daños lo más pronto posible… Para alivio del tendero y de Faruzan, optó por la segunda.

"Tu… ¡Estás de suerte, mocosa! ¡Mas te vale no volverte a meter en donde no te llaman!"

Y así, tambaleándose por todas las botellas que tenía que cargar y ante la vista de todos, Truand se retiró de la escena. Más de uno suspiró con alivio.

Lo siguiente que sucedió fue que un golpe de reprimenda aterrizó en la cabeza de la guardabosques.

"¡O-ow! ¿Y eso por qué fue, Doña Faruzan?" Collei se llevó las manos a la cabeza, no había sido un golpe particularmente fuerte, pero sí fue suficiente para desconcertarla.

"¡Por irresponsable!" Faruzan respondió con un puchero. "¡¿Se puede saber en qué estabas pensando, buscando pelea con el primer bravucón ruin con el que te topas apenas pones un pie en la nación?!"

"N-No iba a dejar que lastimara a ese niño…" Collei respondió, algo intimidada por el regaño, pero decidida a mantenerse firme.

"¡Así que en su lugar ibas a ser tú la que se iba a poner en peligro! ¡Maravillosa idea! ¡¿Y se puede saber qué hubieras hecho si ese hombre hubiera sacado un artilugio peligroso o algo parecido?! ¡Te recuerdo que estamos en una nación con androides que portan armas elementales como brazos! ¡¿Que hubieras hecho si ese hombre hubiera tenido un artilugio parecido?!"

"¡Puedo cuidarme sola!" Collei hizo un puchero, no precisamente halagada por la falta de confianza que la erudita le mostraba. Aunque inmediatamente se arrepintió de haber alzado la voz de esa forma. Su puchero se desvaneció para dar paso a una expresión más melancólica. "Lo s-siento… Y-Yo solo… Sé que tal vez fue irresponsable, pero vi la cara de terror de ese chico y… ¡Tuve que intervenir!" Al decir esto, alzó sus puños a la altura de su pecho y la determinación regresó a su rostro.

Faruzan tomó unos cuantos segundos para procesar todo esto… Todo ese actuar y el proceso de pensamiento detrás del actuar de Collei… Suspiró y se llevó la mano a la frente con ligera exasperación. No podía enojarse con ella, aunque quisiera.

"La chaviza de hoy… siempre tan impulsiva…" Negó con la cabeza y luego cruzó los brazos. "Un día vas a darme un infarto a mí o a tus cuidadores de orejas colosales, eso es lo que buscas, ¿eh?"

Collei rio un poco, todo había salido bien al final…

"Ehem, disculpen la interrupción. Venían de parte del Instituto de Ciencias Fontaine, ¿cierto?" El tendero habló. "En nombre de Spina di Rosula, pido disculpas por la bienvenida algo… aparatosa que recibieron a Fleuve Cendre. ¿Me permiten guiarlas a sus aposentos?"

"¡S-Si! Creo que ya nos metimos en suficientes problemas por una noche." Faruzan por fin pudo respirar, aliviada de que el conflicto había cesado por el momento, luego se dirigió al tendero. "¡Ehem! Agradezco mucho su intervención, señor…"

"Tetreaux." El caballero informó. "No se preocupen por Truand, por cierto. Trabaja para la Cofradía Cabriere y lo último que su jefe necesita es llamar la atención de la Oficina Cardenalicia. No las volverá a molestar."

Faruzan y Collei voltearon a verse entre ambas, llegando al acuerdo que le harían caso al tendero, le agradecieron y fueron guiadas hacia su alojamiento… Aunque Faruzan no pudo evitar notar ese extraño liquido purpura que había sido derramado de algunas de las botellas que se le habían caído al niño

Decidió ignorarlo por el momento, el día ya había estado lo suficientemente lleno de acontecimientos y eso que apenas era el primero en su estadía en Fontaine….


THUMP!

"Aquí está el lote del mes que viene."

Una caja llena a reventar de mecapinguinos fue pesadamente colocada sobre el mostrador del Taller de Mecabots de Leschot. Detrás de este, Livre estaba un poco pasmado. Apenas había pasado una semana desde que Freminet le había entregado un lote de la misma magnitud, ¿Y ahora traía más? Era impresionante.

"A-Ah, ¡Buen trabajo! Freminet! ¡Puedo ver que has estado trabajando muy duramente estas últimas semanas! ¡Con todos los juguetes que has hecho hasta ahora deberíamos tener suficiente abasto para más de tres meses!"

Eso último no hizo particularmente feliz al buzo. Considerando que las estanterías estaban prácticamente a reventar de lo poco que se habían vendido… Pero puso el pensamiento aparte. El dinero no le interesaba mucho.

"Agradezco sus palabras." Freminet se rascó la cabeza. "P-Por cierto, em… E-Estaba preguntándome si podía usar los materiales de su taller. Los que uso en casa se estropearon y… si no es una molestia, claro. Probablemente tiene que-"

"¡Ah! No digas más. ¡Por supuesto! ¡Tu y tu talento siempre son bienvenidos a trabajar aquí!" Livre le ofreció una cálida sonrisa y abrió la pequeña puerta que separaba al mostrador del área de trabajo en la parte de atrás de la tienda.

"Muchas gracias…" Como el chico de pocas palabras que era, Freminet simplemente avanzó con su caja de herramientas, se sentó en una de las mesas y empezó a sortear a través de los cajones para empezar a trabajar.

"Por cierto… em…" Livre se asomó por encima del hombro del chico, algo apenado. "¿Has considerado la oferta que te hice el otro día? S-Sé que probablemente estás ocupado con todos tus trabajos como buzo… pero, bueno, si se da la oportunidad…"

Freminet no respondió la pregunta. Parecía muy concentrado con lo que fuera que estuviera haciendo.

Livre suspiró después de varios segundos de esperar en vano por una respuesta. No presionaría el asunto entonces…

Una vez que el dueño de la tienda se retiró, Freminet suspiró. Decir que no le interesaba la oferta sería una mentira. Pero ahora no podía ni permitirse pensar en ella. Tenía suficientes responsabilidades en su trabajo como buzo y con las misiones de la Hoguera. Además, lidiar con las peticiones e interacciones de clientes desconocidos cada día no se oía atractivo en lo más mínimo.

Así que, por ahora, esa pregunta tendría que quedarse sin respuesta…

Miró al reloj, tenía clara su misión y solo tendría que esperar, sabía que en cualquier minuto sus objetivos llegarían… No pudo evitar suspirar internamente. Jamás se quejaría por que le asignaran una misión. ¿Pero de verdad tenía que ser él el que se encargara de esto?


"¿Como que tú por qué? ¿Quién más si no?"

"N-No lo sé, ¿tú o Lynette? ¿Foltz?" Freminet contestó, tratando de evadir la mirada de su hermano mayor.

Lyney inclinó la cabeza, casi queriendo reír ante la evasiva de su hermano menor.

"Jeje. Serían las opciones más lógicas, ¿no? Repasémoslas por un segundo…" El mago dijo con tono cantarín mientras empezaba a caminar alrededor de la mesa. "Basándonos en los eventos de ayer, Lynette solo puede limitarse a verla de lejos sin que su visión resuene con la de la investigadora. Apenas se acerque lo suficiente para usar su super oído o su sombra enigmática. ¡Zas! ¡Delatada!". Chasqueó los dedos para dejar el punto en claro.

"La segunda opción más lógica sería yo, ¿Verdad? Desgraciadamente para esta situación, no fui bendecido con los genes de un kätzlein ni con la capacidad para volverme invisible. Cierto, puedo convertirme en un objeto y espiar o entablar una conversación con ella. Pero si lo que dice su expediente es cierto, ya tiene la experiencia suficiente como para poder sacarle información."

Finalmente dejó de caminar y se inclinó contra el respaldo de la silla en frente de Freminet.

"Y Foltz… bueno, digamos que él se está encargando de ciertos asuntos y no está disponible en estos momentos, jeje."

Freminet alzó la ceja ante eso, ese tono era un claro indicador que se traía algo bueno entre manos…

"Si tú, con lo bueno que eres hablando, no puedes sacarle información, ¿qué esperas que haga yo?" El buzo cuestionó con los ojos ligeramente entrecerrados.

"¡Justo esa es la solución! ¡Será tu falta de labia y tu honestidad lo que nos lleve a la victoria! ¡Si sólo actúas normal, la investigadora mantendrá la guardia baja y todo saldrá bien!" El mago recalcó alegremente.

"¿Y si intenta hacerme plática?" Freminet preguntó, pues esa era una posibilidad casi tan terrorífica como ser descubierto.

"Bueno ¡Pues se la haces y ya! Será una excelente oportunidad para mejorar tus habilidades sociales. ¡Así que ánimo!" El mago le dió unas palmaditas de ánimo al buzo.

"Ánimo, hermano." Lynette, salida de quien-sabe-donde, también le dió una palmadita a Freminet, sobresaltado a ambos chicos.


Claro, ¿Quién más si no?

Asegurándose de que Livre no estuviera viéndolo, sacó la carpeta de su caja y se dispuso a darle una última estudiada. Una erudita de Sumeru con vestido, pelo turquesa, visión anemo, una vista que humillaría a un halcón y una edad que definitivamente no concordaba con su apariencia.

"Esto va a ser una pesadilla…"

Solo tenía que observarla de cerca y preguntarle lo que sabía de la profecía, solo eso, no tenía que interactuar mucho con ella, solo tenía que ser sutil y preguntar con calma. Lyney y Lynette ya habían hecho este tipo de cosas muchas veces con absoluta facilidad, esto tenía que ser fácil, ¿no?

¡Ding! ¡Ding!

"¡Jovenzuelo Livre! ¿Cómo se encuentra esta tarde?"

"¡Ah, Doña Faruzan! Es un gusto verla de nuevo. ¿Viene a usar el taller?

Sería una pesadilla, una absoluta y horrenda pesadilla.

"¡Es correcto! La electricidad en Fleuve Cendre no es muy confiable y… digamos que necesito reparar algunas cosas antes de que la expedición…" Su mirada se dirigió a su averiado dispositivo Vairambhaka.

"¡Adelante, adelante! Solo hay una persona ocupando el taller en este momento, ¡Así que siéntase como en casa!"

"¡Espléndido! ¡Vamos Collei, no te quedes atrás!"

"Ya voy, Doña Faruzan…"

Si la sangre de Freminet no se había helado ante la entrada en escena de la erudita, si que lo había hecho en cuanto oyó la voz y el nombre de la persona que la acompañaba, no podía ser…

"¡Ah, buenas tardes jovencito! Espero no te importe compartir tu espacio de trabajo por unos segundos, me temo que necesito usarlo." Faruzan saludó con una de sus despreocupadas y radiantes sonrisas.

Collei entonces se asomó por encima del hombro de Freminet y sus ojos se abrieron como platos.

"H-Hola…"

"A-Ah…"

Faruzan miró entre los dos algo y alzó la ceja con intriga.

"¿Hm? ¿Se conocen?"

Collei, con las mejillas ruborizadas de la vergüenza, asintió.

"E-Él es Freminet, Doña Faruzan, e-es el chico del que le hablé ayer…"

"¡Ohhh! ¿Este chico te dio ese libro?" Faruzan aplaudió con entusiasmo. "¡Pues es un gusto conocerte! ¡Buen jovenzuelo! ¡He oído varias cosas sobre ti, desde las cosas que cuentan en el periódico hasta lo que mi querida asistente me contó sobre su encuentro ayer! Fue un gesto muy caballeroso de tu parte"

"¡D-D-Doña Faruzan!"

"¿Qué?" Faruzan volteó a ver a Collei con la ceja arqueada "Por si no lo mencioné antes ¡la caballerosidad está muerta hoy en día y sus apariciones son dignas de reconocimiento! No es como que esté incumpliendo la promesa que te hice anoche, verdad, así que quita esa cara que…"

Freminet observó la interacción entre erudita y asistente, paralizado por el miedo. La velocidad con la que la mujer de pelo turquesa hablaba parecía rivalizar incluso con Charlotte… no, era incluso peor, la periodista no cargaba con ese abrumador tono de autoridad.

Ohhhh, esto sería una reverenda pesadilla en efecto…

"¡En todo caso! mi presencia en todo esto es irrelevante. ¡Vamos, cumple tu cometido jovencita!" Faruzan se hizo a un lado y cruzó los brazos, dejándo completamente expuesta a Collei para que tomara la palabra.

"¿E-Eh?" la guardabosques se congeló en cuanto se dió cuenta de la posición en la que estaba. Si, dijo que iba a intentar arreglar el ligero malentendido que había sucedido ayer con el buzo. Pero ahora era demasiado pronto. Ni siquiera contaba con que se volverían a ver en absoluto. Y sin embargo aquí estaban…

Respiró hondo. Solo era hablar con él, solo hablar con él… Dio un paso al frente ante la mirada del buzo, quien parecía tan abrumado como un prisionero al que estaban a punto de ejecutar.

"¡Ehem! Y-Yo…" Empezó, los nervios filtrándose a través de su voz. Respiró hondo una vez más, se regañó a sí misma internamente por tener tanta dificultad para esto y luego… lo soltó:

"¡L-Lo siento mucho!"

Freminet parpadeó. Sus nervios siendo reemplazados por confusión.

"¿P-Por qué?"

"¡P-Por lo de ayer! ¿Recuerdas la forma en la que me alejé cuando intentaste estrechar mi mano? ¡Estuvo muy mal de mi parte!"

La mente de Freminet empezó a maquinar, así que era eso… Si bien una disculpa era completamente innecesaria a su parecer, sería mentira decir que tal vez conocer la causa detrás del actuar de la guardabosques pondría sus paranoias a descansar. Asintió y esperó a que Collei continuara.

"Yo… tengo una cosa…" la adolescente volvió a regañarse a sí misma ante una explicación tan pobre e inespecífica. "Es… un problema que tengo… con… bueno… el contacto físico-"

Los ojos del buzo se abrieron ligeramente de horror al oír eso. Si bien no había sido un escenario tan catastrófico como que se hubiera dado cuenta mágicamente de su oficio, si que era uno horrible. Al ya haber presenciado casos como esos en la Hoguera, estaba familiarizado con esos problemas y si alguien tenía que disculparse por lo de ayer, no podía ser ella.

"T-Tu… de verdad no tienes que disculparte por eso." Freminet habló, mortificado. "Yo debería de ser el que se disculpe por ello. No debí haber sido tan descuidado."

"¡N-No! ¡No hiciste nada malo! ¡Soy yo la que ya no debería de reaccionar así!" Collei juntó sus puños, frustrada.

"Por favor, sé lo difícil que es lidiar con esas cosas, debería ser más considerado con la gente nueva que conozco…"

"Por favor… ¡no hiciste nada malo!"

"Tú tampoco…"

Ambos adolescentes se quedaron en silencio por unos momentos… ¿Ese era el punto medio? ¿Que ninguno de los dos había cometido un error? No era uno que se sintiera mal, pero había algo en ello que los dejaba insatisfechos…

"Bueno, bueno, ¿ven? No fue tan difícil ¿verdad? ¡Bien está lo que bien termina!" Faruzan aplaudió, satisfecha por el resultado del conflicto. Y luego caminó hacia otro de los escritorios del taller."¡Vamos jovencita! ¡Hay que trabajar!

"S-Si, doña Faruzan…" Collei suspiró, si iban a dejarlo estar, entonces no había razón para darle más vueltas al asunto.

Freminet no lo mostró físicamente, pero también quiso suspirar. Eso había sido un momento un poco incómodo. Pero por lo menos había salido bien.

Solo esperaba que la erudita no empezara a atacarlo con preguntas e intentos de temas de conversación, o estaría acabado.

…o al menos eso creía.


¡SMACK!

Un gruñido de dolor fue contenido en una sala en la que había cuatro personas, una de ellas acababa de recibir una bofetada.

"Imbécil…" susurró el agresor, conteniendo su ira detrás de una máscara de aplomo. "No contento con dejar escapar a un ladrón, encima llamas la atención de todo Fleuve Cendre. No hay otra palabra para describirte más que imbécil."

"U-Una mocosa se interpuso, señor." El hombre que había recibido la bofetada explicó, tratando de enmascarar su dolor y vergüenza. "Pude haber capturado al ladrón de no ser por su interferencia."

"Una mocosa…" La segunda persona dijo, repitiendo la información para sí mismo en unos susurros. "Una mocosa. Una niña. Una infante. ¿Estás diciendo que eso fue lo que evitó que hicieras tu trabajo?

Los espectadores que estaban presenciando el regaño vieron como la respuesta a esa pregunta fue un temeroso asentimiento…

¡SMACK!

Y como el hombre fue abofeteado nuevamente, solo que esta vez fue con una fuerza tal que cayó al piso.

"Esto es lo que me faltaba. Su incompetencia ha llegado a tal nivel que cualquier mocoso puede venir y simplemente interferir en nuestros negocios. ¿Siquiera tiene sentido darle empleo a idiotas como tú?"

El hombre en el piso no contestó nada. Hacer siquiera un quejido potencialmente lo dejaría en la calle o peor…

"¿Recuperaste la mercancía, al menos?"

"U-Una gran parte, señor. El niño logró escapar con una botella."

"La Cofradía lleva años operando en Fontaine. Años sin levantar sospechas. Años sin una sola visita de los fisgones del Pájaro de Vapor. Años sin una sola queja de los ineptos de la Oficina Cardenalicia. Ahora dime ¿Qué vas a hacer si se corre el rumor que uno de nuestros trabajadores atacó a un niño que llevaba botellas de Sinte consigo? ¿Tienes idea del problema en el que podríamos meternos, Truand?"

Truand solo asintió tímidamente, sin la más mínima intención de llevarle la contraria a su jefe.

Ante la mirada de sus subordinados. El "jefe" resumió su ansioso patrón de caminar de un lado para otro, como si estuviera pensando qué hacer ahora.

"Dime… ¿Esta 'mocosa' tiene la edad suficiente para participar en los experimentos?" Preguntó mientras seguía caminando de un lado para otro.

"N-No lo parecía, señor." Truand respondió. Temiendo la reprimenda de su jefe, tuvo que soltar otro dato crucial: "Y-Y… era una extranjera, señor…"

El jefe soltó un resoplido de frustración. Llevándose la mano al rostro y negándo la cabeza.

"Jo… de verdad nos has metido en un problema…" Su voz se oía temblorosa por la ira.

Truand se quedó quieto. ¿Se disculpaba? ¿Pedía piedad? Su rostro estaba pálido como el papel, pues sabía que su vida podía perfectamente acabar en un instante si su jefe así lo deseaba.

El jefe entonces dejó de caminar y suspiró.

"Esto es lo que va a pasar: vas a recuperar la mercancía robada, esa es nuestra máxima prioridad. Nadie puede apuntar hacia la Cofradía si no tienen evidencia para hacerlo. Luego… Te vas a encargar de la extranjera. Es un cabo suelto" El jefe finalmente soltó, volteando a ver a su subordinado a los ojos para que el siguiente punto calara más hondo. "Atrevete a llamar la atención o cometer algún error de esa índole de nuevo, y la siguiente persona en darse un chapuzón en aguas del mar primigenio serás tú."

Truand casi quiso llorar de alivio. Lágrimas incluso se asomaron por sus ojos, amenazando con correr por sus mejillas.

"S-Sí, señor. Será como usted lo ordene, señor."

El jefe asintió y tomó su saco del respaldo de su silla.

"Me quedaré en Poisson durante la semana. Me encargaría personalmente de este asunto si no fuera porque los gremios comerciales y Spina de Rosula tendrán una reunión de negocios. Es una oportunidad para expandirnos que no puedo dejar pasar..." Mientras caminaba hacia la puerta del cuarto, les dio una última mirada a sus empleados.

"No me causen problemas. ¿Entendido?"

"¡Entendido, señor!"

Truand entonces dejó salir un respiro que no sabía que estaba conteniendo.


"Aquí está el desarmador, Doña Faruzan."

"¡Gracias, Collei!"

Varios minutos habían pasado desde la "conversación" entre Collei y Freminet y desde entonces el taller había estado en silencio. Exceptuando claro el sonido de piezas mecánicas siendo ensambladas o quitadas, engranajes girando o una ocasional petición que Faruzan hacía por alguna herramienta.

Entre tanto y tanto, Collei ocasionalmente dirigía su mirada hacia el escritorio en el otro lado. Freminet parecía estar en lo suyo, armando… ¿mecapinguinos? ¿Así es como los habían nombrado en el periódico? Unos pequeños juguetes con forma de, adivinaron, pingüinos que se agitaban y caminaban en una superficie por un pequeño periodo de tiempo. No solo era lindo, sino que parecía una creación tecnológica algo complicada: como algo que vería a un estudiante de Kshahrewar presentar como un proyecto casual.

Su mirada entonces se dirigió hacia el creador del juguete… parecía tan concentrado… hasta que volteó en su dirección.

Ambos se sostuvieron la mirada por exactamente un segundo hasta que se dieron cuenta de lo que estaba pasando. Luego giraron la cabeza, sus mejillas ligeramente ruborizadas por la vergüenza.

"¡Ah! ¡Parece que el módulo aeroquinetico está intacto! ¡Solo son las turbinas elementales las que se sobrecargaron!" Faruzan señaló mientras examinaba el interior de su dispositivo con forma de triángulo.

"¿C-Como?" Collei cuestionó, más por que no estaba prestando atención que por la palabrería técnica de la erudita.

"Básicamente las piezas que se dañaron las puedo reemplazar aquí mismo." Faruzan suspiró con alivio. La idea de ir al desierto, buscar una creación primigenia que ya hubiera dejado de funcionar y extraer sus piezas no sonaba nada apetecible. "¡Ahora observa! Lo único que tengo que hacer es reajustar los tubos de transmisión lo cual debería tomarse sólo unos minutos…"

Mientras esto pasaba, Freminet observaba desde su escritorio. Se sintió avergonzado por la forma en la que su mirada chocó con la de Collei, pero desgraciadamente tenía un trabajo que cumplir… Aunque si era franco consigo mismo, sentía un ligero interés por el trabajo de la erudita. A diferencia de Collei, toda la jerga tecnológica que Faruzan manejaba con absoluta maestría había despertado su curiosidad. Y no todos los días podía ver tan de cerca una creación antigua del desierto siendo diseccionada por una experta.

"Un poco más y… ¡quedó!"

El dispositivo Vairambhaka entonces empezó a brillar en su distinguido color turquesa y a flotar. Mientras que Collei y Faruzan veían con entusiasmo la forma en la que el artefacto había vuelto a la vida, Freminet abrió los ojos como platos.

"¿Un artefacto volador…?" Pensó con la mirada fija en el dispositivo. Cierta posibilidad que rondaba su mente desde hace años resurgiendo como quien despierta de un largo sueño. ¿Sería posible que…?

"¡Excelente! ¡Magnífico! Ahora tengo que probar la funcionalidad del vuelo, retrocede un poco por favor, Collei"

Collei hizo como se le indicó, viendo como el dispositivo se movía y seguía lentamente las mociones de Faruzan… Todo fueron sonrisas hasta que la energía elemental empezó a brotar a presión de manera similar a una tetera hirviendo y entonces…

¡ZZT!

El artefacto entonces dejó salir chispas y salió disparado hacía una la pared con tal fuerza que se quedó clavado, sobresaltado a los tres presentes en el taller.

"¿E-Está todo bien?" Freminet preguntó, alarmado.

"¡S-Si! No te preocupes jovencito, solo es un pequeño contratiempo con el flujo elemen-"

¡FWOOOM!

Casi como queriendo burlarse de las palabras de su dueña: el dispositivo ejecutó un colapso presurizado que agrietó la pared y emprendió un vuelo sin control por todo el taller, moviéndose y golpeando cosas indiscriminadamente como si fuera una mosca tratando de huir de aplausos que podrían aplastarla.

¡CRASHHH!

"¿E-Está todo bien?" Livre preguntó desde el otro lado de la tienda, alarmado por el fuerte sonido que los ataques del tetraedro habían producido.

"¡T-Todo en orden, joven Livre! S-Solo un p-pequeño contratiempo con mis herramientas ¡P-pero nada de qué preocuparse!" Faruzan respondió en el tono más natural que su pánico le permitía. Le hizo señas de súplica al par de adolescentes frenéticamente para que la ayudaran a intentar atrapar al dispositivo antes que las cosas escalaran fuera de control.

Collei y Freminet se voltearon a ver, y sin cuestionarlo por un segundo, se pusieron manos a la obra. Ambos empezaron a dar saltos, tratando de atraparlo, pero el dispositivo no daba tregua.

"¡C-Casi lo… AH!" En medio de su implacable persecución, Collei intentó atraparlo, y consiguió tomar al dispositivo, el problema fue que su agarre no era suficiente para detenerlo y se vio arrastrada hacia arriba. Hasta que el dispositivo escapó de su mano y la envió volando. Al ver esto, Freminet corrió e intentó atraparla… Y lo consiguió a medias, sirviendo de cojín para la guardabosques.

"UUF"

"¡O-Ow!"

"Hmm, que raro, la puerta no quiere abrir… ¡Oiga Doña Faruzan! ¡Creo que la puerta se atoró! ¿Puede ayudarme con eso?"

"¡U-Un segundo!"

Mientras tanto, Collei rápidamente se levantó, alarmada por la forma en la que prácticamente había aplastado al buzo.

"¡L-Lo siento mucho! ¿E-estas bien?..."

Freminet asintió, agarrándose el costado.

"N-No te preocupes por mí, aún… Aún tenemos un problema…"

Ambos vieron en dirección del dispositivo, el cual no había cesado su movimiento en lo más mínimo.

"No se detiene… ¿Qué hacemos ahora?..."

Freminet se le quedó viendo fijamente al dispositivo en forma de pirámide, había pasado la última hora oyendo a Faruzan describir su proceso de reparación con lujo de detalle y si pensaba lo suficiente, tal vez hallaría la clave para detenerlo.

"Si… si todo lo que oí fue más o menos como lo imagino… Las turbinas eleme… Si… Creo… creo que tal vez sí puedo inducir un choque en los nódulos superficiales y luego forzar el elemento anemo a aguantar un cambio elemental, eso debería interrumpir el flujo por completo..."

"...y una vez que el flujo esté interrumpido, podré cortar su conexión con mi visión anemo" la erudita completó. Sería una mentira decir que no se sentía impresionada por la forma en la que el chico había desarrollado un plan casi con la misma rapidez que ella.

"Correcto."

¡Ziuuum!… ¡Ziuuum!… ¡Ziuuum!… ¡CRASH!... ¡Zium!

"¿Q-Qué?" La confusión en el rostro de Collei alcanzó niveles insospechados. Ya estaba lo suficientemente abrumada con el problema en manos, ¿y ahora también tenía que lidiar con otro maestro de las palabras complicadas?

"Ah, lo siento… lo que quiero decir es que si le damos un golpe muy fuerte y luego lo impactamos con un elemento que haga torbellino… eso lo detendrá el suficiente tiempo para que doña Faruzan lo apague."

"¿Ah? ¿Así y ya?" Collei se sintió pasmada. Freminet asintió en respuesta.

"Así y ya."

"Okey…" Collei entonces sacó su bumerang, tomando nota de la visión Cryo que Freminet portaba. "Entonces… ¿Yo le pego con mi bumerang y tú usas tu visión para golpearlo con cryo?"

"¿Es una orden?" Freminet preguntó de forma casi robótica.

"¿E-Eh? ¡No! Solo… digo, creo que sería un buen plan ya que como yo tengo una visión dendro no podría-"

¡CRASH!

"¡CHICOS!" Faruzan apuró con pánico.

Collei y Freminet se voltearon a ver, asintieron y se prepararon. Sería como jugar a la pelota.

"¿A la cuenta de tres?"

"Si."

"Uno…"

Ambos se enfocaron en el dispositivo, por su forma de volar en líneas rectas, tal vez era posible predecir su patrón…

"Dos…"

Rebotó en contra del estante, eso quería decir que entonces iría en contra de…

"¡TRES!"

El bumerang de Collei salió volando hacia la estantería, poniéndose justo en el camino del dispositivo…

"¡BONK!"

El dispositivo entonces empezó a girar sin control sobre sí mismo, permitiendo a Freminet concentrar suficiente energía cryo en sus manos para saltar y golpearlo cual pelota de voleybol, una vez que el tetraedro adquirió una coloración blancuzca como la nieve, cayó hacia el suelo.

Luego fue el turno de Faruzan, quien se lanzó hacia su dispositivo, lo tomó y finalmente lo apagó con sus manos.

Fwoooom…

Los tres suspiraron con alivio.

"¡Ah, al fin! Creí que tendría que desatornillar la cerradura para poder…" Livre, al fin pudiendo abrir la puerta, abrió la boca, confundido ante el desordenado taller y la forma en la que los tres estaban postrados, respirando fuertemente.

"L-Le compensará los daños, joven. Se lo prometo…"

"¿P-P-PERO QUÉ PASÓ AQUÍ?"


"¿Entonces… hay pingüinos en Fontaine?"

"Pers es un pingüino y vive conmigo."

"¡Ohhh!"

Tras haber sido reordenado, el taller se encontraba en un apacible silencio. Sus únicos ocupantes eran Freminet y Collei, debido a que Faruzan y Livre habían tenido que buscar a un representante del Instituto para que los daños fueran compensados al dueño de la tienda.

"... . .-.. .-.. -" El pingüino mecánico soltó unos cuantos beeps y movió su bracito derecho a modo de saludo.

"¡Oh, hola pequeñín!" Collei saludó de vuelta tímidamente con la mano. Algo sorprendida por la capacidad del juguete de comunicarse.

"Tengo un amigo parecido, mira ¡Es Cuilein-Anbar y lo hice yo misma!" Manifestó al muñeco, quien dio unos saltitos en la mesa.

"Impresionante…" El buzo observó detenidamente al muñeco. Parecía tener consciencia propia igual que Pers y si bien no era una creación mecánica como la de un ingeniero del Insituto, claramente había cierto grado de maestría detrás del trabajo de costura. El muñeco se le quedó viendo de vuelta, iniciando una especie de concurso de miradas. "Es… ¿un gato?"

"¡En realidad es un serval!" Collei corrigió, aunque se sintió algo mal por ello casi inmediatamente. "Bueno… es el intento de uno. Los vi una vez que fui al desierto…"

"Ya veo…" Freminet asintió ante la información.

Jamás había ido al desierto y no tenía la más mínima intención de hacerlo. Era la completa antítesis de su lugar feliz. Estaba caluroso, seco, y el sol brillaba de forma abrasadora con mínima posibilidad de mencionar claro, las historias de varios niños que habían intentado escapar hacia ese lugar y solo habían encontrado su perdición…

"Y… ¿no son peligrosos?" Preguntó después de un rato en el que Collei se preguntó si Freminet seguía en el mismo plano existencial que ella,

"No si no se sienten amenazados. La vez que lo ví solo se me quedó viendo y luego se fue" Collei dijo esto de una forma algo casual, lo cual consternó al buzo.

"E-Eso suena peligroso…"

"Bah, no te preocupes. ¡He lidiado con cosas peores!" Collei se puso las manos en la cintura en un gesto de orgullo… Lo cual solo sirvió para aumentar la perturbación en el rostro de Freminet.

"Ay no… ¿Por qué dije eso? ¡Sonó muy raro! ¡Tonta!"

"¡P-Pero no hablemos de eso! Y-Yo… ¡acompañe a Doña Faruzan para investigar la flora y fauna de Fontaine! No creo que haya cosas tan peligrosas aquí, ¿verdad? Jeje… Je" Sonrió nerviosamente. Freminet casi quiso quitarse el sombrero ante el intento de conversación que ella hizo después de semejante desliz. Él probablemente ya hubiera sacado el casco…

"Hay unos cuantos que son un poco peligrosos…" Freminet respondió. Algo en sus ojos parecía haberse activado. Su mente empezó a rememorar algunos encuentros que tuvo en las profundidades marinas, pues pocas personas sabían más del fontamar que él. "El Veterano Desvanecido, El Juez Itinerante de la Llanura Abisal, o los Espadachines del Valle…"

"¿...C-Cómo?" Collei se sintió algo perpleja. ¿Qué pasaba con esos apodos? ¿A la gente de Fontaine le gustaba poner apodos extravagantes a las bestias peligrosas o algo así?

"Son las leyendas locales de Fontaine…" Freminet continuó, respondiendo las dudas internas de la guardabosques sin saberlo. "Bestias particulares que han evolucionado a través de las décadas, creciendo y superando en poder y vitalidad a otros ejemplares de su misma especie…"

La naturalidad con la que el chico se estaba desenvolviendo, especialmente comparado con lo silencioso que era, pasmó a Collei por un segundo. Tenía sentido considerando que el periodico lo había descrito como un "talento joven del buceo", pero no dejaba de ser algo impresionante visto de cerca.

Subconscientemente sacó su libreta y empezó a hacer apuntes.

Así pasaron los minutos, con Freminet desenvolviendo su amplio conocimiento del mundo marino bajo Fontaine. Habló en detalle sobre las leyendas locales, sobre la fauna marina, sobre las ruinas, sobre la extensa y particular flora, sobre algunos de los peligros de las corrientes. Todo ante el maravillado oído de Collei.

"...algunas áreas se volvieron considerablemente más fáciles de explorar una vez que obtuve mi visión y no tuve que depender de un tanque de oxígeno."

"¿Eh?" La guardabosques soltó un sonido de confusión ante eso último.

"¿Hm? ¿Pasa algo?" Freminet se detuvo al ver la confusión en su rostro.

"¡Nada! Fue solo esa última parte. ¿Dijiste que ya no dependes de un tanque de oxígeno gracias a tu visión?"

Freminet asintió, no entendiendo bien la confusión de Collei.

"E-Eso fue lo que dije…"

"Ya veo…" La guardabosques vió el gesto igualmente despistado de Freminet y optó por no preguntar más debido a la pena. En su lugar, varios escenarios se formaron en su cabeza para rellenar el hueco de información. ¿Tal vez se rodeaba de una capa de hielo que almacenaba oxígeno? ¿O tal vez navegaba a través de una burbuja hecha de hielo?

"Oh, pido disculpas. Yo… olvidé considerar que tal vez no es conocimiento común fuera de la nación… Pero es más fácil gracias a que las personas con visión pueden respirar bajo el agua."

Todos los escenarios mentales de la guardabosques reventaron inmediatamente cuál burbujas al comenzar a procesar lo que acababa de oír.

"...E-espera un momento… estás diciendo que, si tengo una visión, ¡¿puedo respirar bajo el agua?!" La emoción empezó a dejarse ver en el rostro de la adolescente.

"Así es…" El buzo no pudo evitar sonreír al ver el entusiasmo de la chica. Debía admitir que se sentía bien tener a alguien que escuchara sobre los temas que lo apasionaban con una atención e interés genuino. Podía hacerlo con sus hermanos, claro. Pero era fácil discernir que temas como el ciclo de vida de la Marealga no eran de su interés. Por el otro extremo estaban personas como Charlotte o Estelle que tenían esta necesidad casi agresiva de controlar el rumbo de la conversación y hacían preguntas como si sus vidas dependieran de ello.

Que cambió de ritmo tan cómodo, pensó él.

"Genial… ¡genial! ¡Jeje, esto es genial! ¿Oíste eso Cuilein-Anbar?. ¡Vamos a poder respirar bajo el agua cuando vayamos a explorar esas ruinas!" La chica tomó al muñeco en brazos, haciendo que un signo de interrogación gigante apareciera sobre la cabeza de éste.

Mientras Collei estaba en lo suyo, el rostro de Freminet se ensombreció al escuchar eso último. Se había dejado llevar tanto por su entusiasmo que había olvidado la misión por completo. ¿Como es que había hecho el tonto durante la última hora? ¿Acaso era un idiota? No podía creerlo. Era por esto que Lyney o Lynette siempre eran los encargados de la labia.

Pausó sus autoregaños, no todo estaba perdido. Aún había oportunidad de obtener información…

"E-Ehem, d-disculpa… ¿dijiste ruinas?" Freminet preguntó, tratando de contener sus nervios de forma no muy efectiva.

"¡Ah! Perdón, no lo mencioné antes, pero lo cierto es que la razón principal por la que yo y Doña Faruzan venimos de Sumeru fue por un encargo que le llegó del Insituto de Ciencias de Fontaine! Al parecer quieren que investiguemos unas ruinas bajo el agua." Collei respondió sin sospecha alguna, deseando haber prestado más atención a las explicaciones de Faruzan.

"Y-Ya veo…" Freminet asintió. "Y… ¿sabés que quieren que investiguen ahí abajo? "

"¿Algo relacionado con una profecía? No entendí muy bien lo que decían esas cartas que le enviaron. Lo siento…" Collei hizo una pequeña mueca a modo de disculpa.

"No te preocupes… Suele… suele pasar que se nos olvidan detalles." El chico dijo algo casualmente. "Tal vez es sobre… sobre la profecía de la anterior arconte hydro."

"¿La anterior arconte hydro…?" Collei se vió interesada por esto. Tenía que ser información importante para su expedición. ¿no?

"Si... La profecía dice que todas las personas de Fontaine nacieron con un pecado que no puede ser absuelto. Y un día, las aguas del mar subirán y disolverán a todos. Solo quedará la arconte hydro, llorando en su trono…"

Collei no supo si fue el tétrico y robótico tono con el que Freminet habló o si fueron los contenidos de la profecía en sí, pero un escalofrío recorrió su espalda.

"Eso… ¡E-Eso es terrible! ¡¿P-por qué?! ¡¿De dónde salió eso?!" La imagen mental de toda la ciudad hundiéndose junto con sus habitantes era una noción sinceramente aterradora y por supuesto que la guardabosques no podía evitar sentirse alarmada ante ella.

"Lleva circulando desde tiempos inmemoriales en Fontaine…" Freminet explicó sin abandonar su tono inexpresivo… "Aunque después de tanto tiempo y sin suficiente evidencia para respaldarlos, la gente ha optado por ignorarlo como si fuese una mera historia de terror."

Collei no se sintió particularmente tranquila ante esto.

"Y tú… ¿crees que es verdad?" Preguntó algo temerosa por su respuesta… A lo cual el buzo asintió sin ninguna duda.

"Si… Eso es lo que creo."

Collei tragó saliva, en especial cuando vió el temor filtrándose a través de la expresión de Freminet.

"E-Ey… ¿estás bien?"

Freminet volteó a verla, tratando de enmascarar sus emociones, este intento fue muchísimo menos exitoso que los anteriores.

"O-Oh, si… solo… no puedo evitarlo… Pensar en qué tal si un día mis hermanos y todo desaparece. Juré que los protegería, pero… pero no sé qué hacer. Si un día todo desaparece bajo las aguas, ¿Cómo los salvo? ¿Q-Qué es lo que hago entonces?" Su voz empezó a oírse temblorosa.

"¡E-Ey, ey tranquilo! ¡Todo va a estar bien! ¡Si es verdad y nuestra expedición es para ayudar a detenerla de algún modo, entonces haremos todo lo posible para que todo salga bien!" Collei se levantó y su rostro mostró una determinación sin igual, reconocía perfectamente ese miedo y no permitiría que nadie más lo sintiera.

"Tú… ¿hablas en serio?..." Freminet se mostró sorprendido ante tal despliegue. Cierta parte de él estaba esperando que la chica no lo tomara en serio o que ignorara el prospecto como si fuera solo un tonto cuento de terror, pero no…

"¡Claro! Yo… creo que ya he visto suficientes vidas amenazadas por alguna especie de inexplicable y según-esto-inevitable castigo divino, así que juro por mi honor de guardia forestal del bosque Avidya, que mientras esté en mi poder, ¡nadie será absorbido por ningún mar!"

Freminet vió esa determinación. Quería pensar que la chica solo estaba siguiendo la corriente o tratando de hacerlo sentir mejor, pero… No podía evitarlo, esa expresión inspiraba confianza. ¿Era tonto querer creer que alguien de verdad estaba dispuesto a tomarse la molestia de ayudarlo a él?

"G-Gracias…" Freminet le dió una pequeña sonrisa con esperanza. Si en la expedición que el Instituto estaba organizando habia gente con la determinación que Collei para ayudar a evitar que la profecía ocurriera… entonces podía sentirse un poco menos temeroso al respecto.

…solo un poco.

Ding!

La campanilla de la puerta entonces sonó y no hubo necesidad de preguntarse quiénes eran los que habían ingresado.

"D-De verdad esto no es necesario, Doña Faruzan. ¡Los componentes que se dañaron son fácilmente reemplazables! No tiene por qué-"

"¡Tonterías! Es francamente ofensivo que crea que una erudita de mi nivel va a ir por ahí causando accidentes y dejando a la chaviza completamente a su suerte para repararlos. ¡Nada de eso! Así que acepte el dinero y deje de quejarse."

Al derrotado Livre no le quedó más opción que aceptar la bolsa de Mora.

"¡Ah! ¡Jovencitos! Quisiera disculparme con ustedes también." Faruzan anunció con su característica sonrisa de profesora. "Tengan, ¡les traje unos pequeños presentes como compensación!"

En el escritorio fueron puestos unos cuantos libros, junto con dos algodones de azúcar.

"Oh, esto de verdad no es necesario, solo estaba-" Freminet no pudo terminar su oración, pues un escalofrío recorrió su espalda cuando vió la ensombrecida sonrisa de la erudita. No era tan intimidante como la de Padre… pero aún así esa expresión le comunicaba que no le convenía provocarla de ningún modo. "...q-quiero decir, m-muchas gracias, D-Doña F-Faruzan"

Collei a lado no pudo evitar suspirar internamente, era una lástima que Freminet no estuviera familiarizado con las conductas de la centenaria de antemano. Ella por su parte solo se limitó a tomar el algodón y agradecer el regalo.

"¡Hmm! ¡Qué jovencitos tan educados! ¡Un verdadero ejemplo!"

Mientras Freminet se comía el algodón, Collei observó y hojeó rápidamente los libros. Algunas historias de fantasía por aquí, algunas ilustraciones por aca. Eso era una sorpresa, pues era precisamente el tipo de lectura que Doña Faruzan había intentado rechazar aquella vez que intentaron organizar una sesión de lectura para los niños de Sumeru.

"Puedo ver tu sorpresa, Collei. ¡Pero tranquila! Intenté escoger tomos que tuvieran una estructura y forma narrativa similar a esa novela de Inazuma que tanto te gusta leer. A final de cuentas, debería servir para enriquecer el uso de tu lenguaje, ¿no?"

"¡Ya veo! ¡Gracias, Doña Faruzan!" A Collei le brillaron los ojos por un segundo. Esto debía ser divertido.

"¿P-Puedo ver?" La curiosidad pudo con Freminet.

"¡Por supuesto! También traje unos cuantos para tí basándome en aquel libro que fuiste tan amable de recomendarle a mi pequeña acompañante, ¡así que adelante!"

Freminet inmediatamente hizo como se le indicó. Tomando el libro que más le llamó la atención. Uno titulado "Viaje al misterio: La caballera y el mago". Lo volteó y leyó la sinopsis

"Con el fin de proteger el reino que tanto atesoran; una pareja improbable se ve obligada a embarcarse en una travesía a través de las oscuridades y maldades del mundo exterior. Viendo su determinación y su lealtad probada por la adversidad. ¿Lograrán poner a lado sus diferencias y salvar el día?"

El buzo procesó lo que acababa de leer. No se oía tan atractivo como otros títulos que había leído… pero era el mismo autor que el de la Princesa Marcotte, así que debía ser igual de bueno, ¿no?

"¿La caída de Remuria? Oiga Doña Faruzan, creo que este se ve un poco complicado para mí…" Collei señaló, hojeando el libro y dándose cuenta de la complejidad del mismo.

"¡Oh, no te preocupes! Ese lo compré para mi misma. Es un libro histórico sobre una antigua civilización de Fontaine. Supuse que sería un buen material de estudio si es que vamos a sumergirnos en las profundidades antiguas de la nación." Faruzan respondió mientras colocaba sus herramientas en el escritorio nuevamente. "¡Aunque deberías darle una oportunidad! Tiene una narrativa muy interesante y tal vez te ayude a enriquecer tu lingüística."

Collei tuvo que contenerse de preguntar qué significaba esa última palabra y simplemente lo atribuyó a que estaba relacionado con las palabras difíciles, musitando un "okey"

Ambos adolescentes apenas iban a sumergirse en su lectura cuando vieron a Faruzan sacar su dispositivo Vairambhaka. La reaparición del dispositivo les heló la sangre.

"U-Um…"

"E-Eh…"

Faruzan notó las reacciones de los chicos y arqueó la ceja.

"¿Qué? ¿Por qué me miran así? No me digan que están esperando que un incidente como el de hace unas horas ocurra. ¡Sépase que es en extremo ofensivo que subestimen mis habilidades mecánicas de esa manera!"

"¡N-No, no! No es eso, Doña Faruzan, l-lo que pasa es que… b-bueno… Solo estábamos algo preocupados, considerando que… ¡los materiales! T-Tal vez los materiales no son de buena c-calidad…" Collei se excusó con prisas y nervios ante la reacción de la erudita. Freminet solo pudo asentir ante lo dicho con los mismos nervios.

"Wow, ese fue un golpe algo bajo, pero lo respeto." Livre señaló desde el otro lado de la tienda.

"¡Hmph, excusas! ¡Pero está bien, ahora les demostraré de lo que soy capaz!" Faruzan se sentó en el escritorio y tomó el desarmador. Impulsada por el desafío hacia su orgullo que se había autoimpuesto, desarmó su dispositivo por completo con una rapidez que dejó pasmado a ambos adolescentes, sobre todo a Freminet.

"A-Apenas y parpadee.." pensó el buzo. No es que no le hubiera quedado claro antes, pero esto sirvió como confirmación de que estaba ante una auténtica maestra…

"D-Disculpe, Doña Faruzan… Si me permite, Creo que Collei tiene un punto… el problema está en la calidad de los conductores elementales, tuve un problema similar una vez...".

"¿Oh? ¿Tienes conocimientos de mecánica avanzada, jovencito?" Faruzan preguntó con curiosidad ante la posibilidad de alguien más que pudiera seguirle el ritmo a su jerga. "Las perspectivas frescas y jóvenes siempre son bienvenidas ¡Te escucho!

"C-Claro, verá, tengo unos cuantos en mi maletín que…"

Mientras ambos genios de la mecánica hacían lo suyo, Collei suspiró y optó por regresar al libro que estaba leyendo. Sorpresivamente venía ilustrado a pesar de ser un libro histórico. Así que supuso que sería igual de sencillo que la novela ligera de Inazuma, ¿no?

"El océano todo lo nutre, pero también todo lo engulle."

"Cuenta la leyenda que en los albores, los pueblos primitivos…"

"...de paz duradera, prosperidad y abundancia desde tiempos inmemoriales"

"...hasta que la gente se cansó de su sibilina eternidad…"

"...dejaron de escuchar a los oráculos…"

Collei sintió un tic en el ojo. Debió haber supuesto que esto iba a ser un reto, pero más que sentirse frustrada con el libro en sí, su molestia estaba siendo dirigida hacia sus incapacidades.

"Tal vez le tomé la oferta a Doña Faruzan…" Pensó para sí misma, ponderando sus oportunidades para superar dicha dificultad… aunque luego dejó el pensamiento de lado. Ya habría oportunidad de pensar en ello más seriamente.

"¡Interesante, los núcleos presurizadores que trajiste son de una calidad sobresaliente considerando que no son de la Academia! ¿De dónde los conseguiste?" Faruzan preguntó, observando con una sonrisa a los pequeños dispositivos.

"Los hice yo mismo…" Freminet contestó algo apenado y por lo visto no muy consciente de lo que eso implicaba. "Tuve que solicitar la ayuda de la herrera local para que procesara el metal y pudiera armarlos, pero el proceso de manufactura y… E-Em, ¿d-dije algo malo?" El buzo preguntó, algo atemorizado por la forma en la que los ojos de Faruzan se habían abierto un poco más de lo normal.

"Dime, jovencito, ¿de casualidad no te interesa convertirte en mi estudiante?" La erudita preguntó con una intensa sonrisa. Esta pregunta incluso captó la atención de Collei e hizo que la guardabosques mirara por encima de su libro con intriga. "¡Puedo ver que tienes un inmenso potencial y te aseguro que bajo mi tutela vas a poder exprimirlo como nunca!

"Y-Yo… E-Eh… C-Creo que… S-Sería…" Freminet se vió acorralado ante la oferta y ante los lustrosos ojos de la erudita. Esto era como cuando Estelle quería hacerle compañía o Charlotte lo acorralaba para intentar entrevistarlo…

¿…Y cuál era la solución en esas situaciones?

¡Pop!

Ambas oriundas de Sumeru arquearon la ceja cuando vieron un casco de buzo manifestarse sobre la cabeza de Freminet, escondiendo su rostro por completo.

"¿E-Eh? ¿Jovencito…? ¡Ey! ¡¿Por qué te escondes?! ¡Oye!"

Cuando Collei procesó lo que el buzo estaba haciendo, quiso soltar una risita. Era la frase "Hueco del Árbol, trágame" llevado a un extremo literal, pero… sorpresivamente inteligente. No había faltado la ocasión en el pasado en la que le hubiera gustado tener un truco así…

"L-Le pido una disculpa, D-Doña Faruzan. Pero… y-ya estoy muy ocupado con mis… labores de buceo y…" Freminet musitó tímidamente desde atrás del casco, para infortunio de la centenaria.

"Si, si, ya lo he escuchado todo antes. Que si tienen tarea, que si están ocupados, que sí es muy aburrido." Faruzan interrumpió, enumerando con sus dedos todas las excusas que la gente había usado para evadirla. "…Que si ya se inscribieron a otro Darshan, que si están demasiado ocupadas con sus labores de guardia forestal…"

Collei no pasó por alto la mirada que la erudita le arrojó cuando dijo eso último, pero se hizo la tonta y solo siguió leyendo su libro.

"…en fin. Al final del día, no tienes de qué disculparte, valía la pena el intento, ¿sabes?" La erudita se encogió de hombros y decidió volver a la reparación de su dispositivo.

Aún detrás de su casco, Freminet parpadeó. Por algún motivo esperaba que el despotrique de Faruzan durara más. Pero la erudita simplemente dejó estarlo sin más… No es como que se quejara.

Collei soltó una risita, quiso decirle al buzo alguna cosas sosa como que se acostumbraría a las extravagancias de la centenaria…pero si era franca consigo mismo ni ella misma lo había hecho del todo después de todo este tiempo.

"¡En todo caso! Aún puedo contar con tu ayuda para resolver este pequeño enredo. ¿no?" Faruzan cuestionó, volviendo al acertijo en su escritorio.

Freminet asintió rápidamente, tomando el destornillador. Él ayudaría.

Collei solo sonrió para sí misma. Supuso que entre genios de la mecánica se entenderían… mientras tanto ella…

"...se entregaron a los dulces sueños del hedonismo y fantasías de progreso sin fin. Sin embargo, los videntes profetizaron la discordia…"

…ella solo seguiría leyendo, con su confusión y puchero creciendo cada vez más.


"Bueno, bueno, bueno, ¿Que tenemos aquí?"

"Enviado de parte de la Sota, Doctor."

"¿Solo uno?"

"F-Fue… el único que sobrevivió el viaje. Doctor"

"Hmph. Esta mujer… cada vez son sujetos de prueba más y más débiles. Experimentar con cadáveres es una pérdida de tiempo, y si hay algo que sobra en este maldito agujero, ¡son cadáveres!"

El Doctor entonces entró a la cabina del bote y se quedó pasmado por una fracción de segundo. No lo admitiría en voz alta, pero la escena ante él lo había tomado con la guardia baja

Solo por unos cuantos segundos…

Se acercó hacia el único niño vivo presente, estaba acurrucado en un rincón y parecía estar en trance.

¡Chask! ¡Chask! ¡Chask!

"Ey, reacciona mocoso." Ordenó el Doctor, chasqueando los dedos en frente de su rostro. "¿Fuiste tú quien hizo todo esto?"

Al niño le tomó unos segundos, pero al final respondió.

"Ellos… se burlaron… de mí…"

Por "todo esto", El Doctor se refería al resto de niños que se suponía iban a ser entregados como sujetos de prueba en bote. Todos yacían muertos alrededor, con sus rostros hechos un grotesco puré rojo oscuro.

"Ya veo…Así que el obsequio se trata de un perro rabioso esta vez, vaya gesto tan particular de La Sota"

Esa palabra "perro rabioso" lo hizo reaccionar, levantó su iracunda mirada hacia el Doctor.

"¡¿C-Cómo me llamaste, maldito cerdo?!"

El Doctor pareció disfrutar haber recibido esa reacción.

"Je… ¿Te molestó? Mis disculpas. ¿Preferías acaso…? ¿Animal? ¿Rata? ¿Esperpento? Da igual lo que elijas, queda bastante claro que lo rabioso nada ni nadie te lo puede quitar."

Sin pensarlo y acompañado de un alarido de ira. Se lanzó en contra de El Doctor, no toleraría ningún insulto por parte de nadie…

"¡MALDITO BASTAR- UGHK!"

Su ataque fue recibido por una fortísima patada que lo envió volando hacia la pared de la cabina. Nunca antes había recibido un golpe de semejante potencia. Ni siquiera por parte de Madre.

Una costilla rota era el diagnóstico más piadoso que podía recibir.

Mientras yacía en la pared, demasiado adolorido como para poder moverse, El Doctor avanzó hacia él, agarró su barbilla, y lo forzó a verlo

"Tonto mocoso rabioso… ¿Crees que soy tu enemigo? ¡Para nada! ¡Incluso deberías estar agradecido! Gracias a mí, no eres un cadáver abandonado en el fontamar en estos momentos."

Dicho esto, soltó su cabeza. la cual acabó moviéndose hacia la pared

"Alégrate y compórtate. Tal vez solo así, puedas hallarle sentido a tu miserable existencia."

Entonces abrió los ojos e instintivamente miró su brazo derecho

Como se había vuelto costumbre cada vez que se ponía a rememorar, esas rocas de color purpura gricaseo orbitaban a su alrededor, como niños que esperaban alrededor de su líder a que se diera la orden de ataque. Dicha orden llegó cuando apretó su puño, provocando que las rocas se comprimieran y finalmente explotaran.

"Hallarle sentido a mi existencia…"

Miró hacia el horizonte, el sol estaba empezando a asomarse. Lo cual significaba que tenía que ponerse en marcha nuevamente. Así que eso hizo, con muy poco reparo por el campamento de cadáveres que había creado la noche anterior. Si necesitaba algo en el camino, lo tomaría de la naturaleza o de algún tonto viajero que aduviera por ahí.

¿Cuál era el sentido de su existencia? Qué pregunta más curiosa... Eventualmente lo descubriría. Las estrellas habían preparado un eminente y glorioso destino para él, estaba seguro de ello.

Pero si quería alcanzarlo, primero tendría que lidiar con unas cuantas pestes.

Solo un poco más…