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Disclaimer: Los personajes de Magic Knight Rayearth son propiedad de las geniales CLAMP. El resto de los personajes son de mi autoría (con todo y sus fanarts XD). Muchas gracias por leer. Fic hecho sin fines de lucro por fans para fans.

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Uchikake

A contracorriente

Los días parecían volar, y al mismo tiempo, se hacían eternos… Volaban para acercar más y más el día de su matrimonio, y se hacían lentos y tediosos dentro del castillo en compañía de la recién mudada Saudra.

Paris había perdido toda esperanza, ya qué más daba si se casaba hoy o en una semana… y pese a ese sentimiento indolente, otro de discordante rechazo se anidaba en su corazón, ambos peleando por el mayor territorio, más como animales salvajes que como entidades abstractas.

Quisiera gritarle al mundo su rabia, su dolor, su rencor contra la vida, desde su pasado hasta su presente ¿siempre tenía que perder lo que más amaba en manos del destino? La vida no era justa con él…

Apático y abúlico, el futuro Rey de Cefiro deambulaba los pasillos cumpliendo con su deber por mero acto reflejo. Soportando la alegría de su futura mujer con una sonrisa vacua que le bastaba a Saudra para continuar con su día.


Tokio, Japón…

Los días le pesaban, aunque luego de hablar con sus amigas, creía haber soltado una gran carga… para recibir otra…

Amar sin poder amar, sólo… ¿estaba destinada a amar algo que jamás sería suyo? Primero Chojiro y ahora… No… Primero fue Paris, luego Chojiro, y después nuevamente… Paris…

"¿Es esto una señal?" se preguntó una y mil veces en las noches, quizá Paris nunca había sido para ella, el destino insistía en hacérselo entender de muchas maneras y ella parecía una ciega incapaz de leer las señales escritas tan claramente.

Quizás eso era lo mejor… después de todo, no pertenecían al mismo mundo, seguro tenían costumbres muy distintas… ¿Costumbres? ¿Valores?

¿Qué pensaría Paris de una mujer impura? ¿Qué tanta importancia tendría el tema de la virginidad en Céfiro? Siendo un mundo casi medieval… seguro demasiada…

Suspiro cansada, molesta con la vida, con su situación… Siguió doblando la ropa y una vez terminó comenzó a acomodarla en el pequeño estante donde tenían que poner la ropa a presión para hacerla entrar, y entre tanta presión, lo que estaba a la base salió volando junto a la mitad de la ropa.

Shimata!"–expresó molesta, todo era tan difícil en esa casita tan pequeña, hasta sacar una cazuela de la alacena…

Comenzó a juntar la ropa y bajo la pila de esta se dio cuenta de qué era lo que había salido volando.

"¡Ay no…!" –con asombro y tristeza, se apresuró a desenterrar lo que estaba debajo para levantarlo del suelo.

Era su Uchikake rosa de organza, la caja había salido volando y se había abierto con el impacto lanzando fuera el Kimono… Lo subió a la cama y lo sacudió con sumo cuidado. Lo miró por largo rato, en silencio, con la vista clavada en la tela, como si esperara ver más allá de las fibras… Le trajo tantos recuerdos, recuerdos de cuando su familia gozaba de prestigio y fortuna, cuando soñaba con una vida nueva, cuando creyó volver a encontrar un cariño puro y sincero, cuando… cuando ella valía la pena…

Se abrazó al trozo de tela y comenzó a llorar sintiendo que lo había perdido todo… Hasta la propia valía.


Departamento de Lucy y Marina…

"Es impresionante… uno juraría que estas cosas no pasan en Japón" –decía muy indignada Marina azotando el Periódico que leía contra la mesa.

"¿Mm? ¿Pues qué pasa?" –la pelirroja dejó de lado su jugo.

"Mira tú mista" –apuntando con desdén el periódico en la mesa, invitó a Lucy a leer.

"… Ah –Lucy se echó con molestia al respaldo de la silla –de verdad, esto es de no creerse…"

"El Playboy y heredero acusado de intento de violación, Seizo Uehara, ha salido libre hoy por falta de pruebas y buen comportamiento, siendo exonerado de la acusación que pesaba en su contra. El señor Iemon Uehara, ha declarado sentirse muy feliz de que todas las mentiras malintencionadas esparcidas en contra de su hijo, fueran finalmente aclaradas y la verdad haya triunfado, aun así, asegura que pese a la comprobada inocencia de su hijo, tendrá mano dura con Seizo para prevenir que la inexperiencia del joven le cobre otro problema con alguna otra arribista que pretenda ensuciar su apellido por despecho. Seizo por su parte declaró que no intentará contrademandar a los Hououji por el delito de perjurio, ya que comprende que una mujer dolida es capaz de cometer una locura, y él se siente culpable de haber herido los sentimientos de la señorita Hououji.

Según fuentes muy allegadas a la pareja, se sabe que la noche del supuesto ataque, Seizo había peleado con Anais porque este había decidido romper el compromiso, ya que se había dado cuenta que no la amaba y no deseaba hacerla infeliz, sin embargo esto, habría hecho montar en cólera a Hououji, quien arremetió contra Seizo en un ataque de furia pasional, desatando la historia de mentiras que todos conocemos"

"¡Debería plantarme en ese periódico a decir todo lo que sé!"

"No Marina, creo que no sería buena idea, después de todo, Anais ya estuvo en el ojo del huracán por mucho tiempo. Será mejor dejar las cosas así, no por Seizo, por ella, no le convienen más escándalos… Ni a tu familia, lo sabes"

"Pero nosotros no hemos hecho nada malo"

"Sí, pero sabes bien que cualquier clase de escándalo pega muy duro en las familias de la elite de Tokio, si tú te metes en esto, se desatará un nuevo escándalo, y la verdad no creo que sea bueno que el nombre Ryuusaki se vea inmiscuido en esto, no eres tú sola, recuerda a tus padres"

"… Tienes razón… ¡Ay, esta es una de las cosas que de verdad odio de Japón!"

"Podría hacerlo yo, pero sabes que la opinión de una chica de clase media no tiene ningún valor ante una familia como los Uehara"

"Sólo serviría para rostizar el dojo de tus hermanos… No, de momento, no podemos hacer nada…"

"Nada salvo apoyar a nuestra amiga en lo que se pueda" –le miró con decisión.

"Sí" –aseveró Marina.


Castillo de Cefiro…

"Perdone en seguida lo traigo"

Una muchacha del servicio se retiraba ante la hipócrita sonrisa de Saudra quien por dentro maldecía mil y un veces la incompetencia de la criada quien había olvidado sus nurcillas con jalea.

"Cuando sea Reina, yo me encargaré de que no quede ni una sola incompetente en palacio, sólo gente altamente eficiente –sacó una pequeña libreta cosida y una tiza negra y agregó otro nombre a la lista –Urima… Mmm con esta ya son cuatro… En cuanto tome posesión se irán del castillo, tengo que investigar si tienen más familia trabajando aquí, en este palacio no haremos caridad, o se trabaja bien o se van"

¿Todo por unas nurcillas?...

Saudra hacía honor a su nombre. Sus padres se lo habían puesto porque sonaba muy elegante a oídos de la cultura cefiriana, sin embargo no se habían detenido ni por un minuto a investigar la etimología del nombre, ya que de haberlo hecho, quizá no se lo hubieran puesto…

Dicen que el nombre juega un papel muy importante en la personalidad que ha de desarrollar la persona en su vida... Y en el caso de Saudra, nunca mejor dicho. Su nombre procedía de un antiguo vocablo de la primera protolengua de Céfiro, "Saudren" que literalmente significaba "Podrido". Muchos nombres actuales procedían de ese antiguo y ahora olvidado lenguaje, pero se habían usado por tantos siglos que ya nadie se molestaba en investigar…

Saudra soñaba con ostentar un gran poder, y ejercerlo con puño de hierro, acabando con las existencias morales de aquellos que, según su opinión, merecían castigo a su incompetencia. Le gustaba hacer sufrir a los demás, el dolor de otros, por alguna razón, era su alegría.

De haber nacido en mundo místico, pronto la hubieran diagnosticado con trastorno de personalidad, y más específicamente "psicopatía" y conducta "megalómana", pero en Cefiro no tenían ni idea de lo que era un psicólogo, mucho menos un psiquiatra y las enfermedades que estos trataban. Más no significaba que en Cefiro no hubiera gente con desórdenes mentales.


Tiempo después, Tokio, Japón…

La boda deberá ser en estos días, no lo sé bien, no he contado los días exactos pero deberá ser pronto. Ellas han ido a visitarlos, pero yo no he querido ir ahí, para mí, en ese mundo, no queda nada.

La verdad, la nada es lo que me ha quedado. Hace poco Seizo salió de prisión, y los rumores en mi contra se recrudecieron. Los occidentales creen que este tipo de injusticias compradas con buen dinero no ocurren en Japón, pero lo cierto es, que mi país, es uno lleno de contrastes y la más redomada hipocresía, las elites tienen el control, y el honor, en su caso, sí que se puede comprar. Japón se precia de no tener corrupción, pero la verdad, es que sólo es un país en extremo discreto…

Creo que aquí, ya no queda nada para mí. Lulu viendo la terrible situación, decidió que me enviará al extranjero, porque aquí en Japón ya no me queda futuro ni posibilidades, pero, en occidente, de seguro que podré rehacer mi vida y continuar con mi carrera, porque en Tokio o cualquier otra parte de Japón, sólo seré una mesera, o… algo peor…

Perdí mi empleo en Pruniet… unos días luego de la noticia de la liberación de Seizo, donde todas las revistas sociales se encargaron de hacerme aparecer como la villana, por la tarde, justo antes de cerrar la pastelería, fueron unos muchachos de mi antiguo círculo social, no sabía que eran ellos y me tocó atender su mesa… los hombres no tuvieron reparó en tratarme como si de una cualquiera se tratase, y las chicas que iban con ellos, se regocijaban en las bromas obscenas que me proferían, además de agregar sus propias palabras hirientes. Fue tal el acoso que terminé por abofetear a uno y lanzar al suelo a otro… Las demostraciones de violencia y la descortesía para con los clientes no se toleran en Japón, y aunque mi jefe comprendió que el acoso había sido demasiado, no quiso tener más problemas al respecto al tenerme trabajando ahí… Aquí en Japón no me queda nada.

Irme de aquí, es mi mejor opción… en occidente no se toman estás cosas tan enserio…

¿Quién soy ahora? ¿Anais Hououji?... ¿Hououji? ¿Acaso eso significa algo ahora? No significa nada…

Ahora, sólo aspiro a ayudar a mejorar la situación de mi familia, quizá sea mejor que todos dejemos Japón, pero la primera en irse seré yo, tengo un pequeño plan trazado que consiste en irme y hacerme una estabilidad en el extranjero para llevarme a toda mi familia, entre Lulu y yo lo podemos lograr, una vez allá, podemos comenzar a pensar en un futuro… uno nuevo, uno bueno.

Dejar mi pasado atrás, todo, comenzaré de nuevo…

Cefiro, 4 días antes de la boda…

"¿Invitaste a las guerreras mágicas a la boda?" –preguntaba Ráfaga.

"Sí, pero no creo que vengan todas"

"¿Por qué?"

"Pues… seguro que Anais no vendrá, estará ocupada preparando su propia boda –comentó el futuro Rey con algo de hastío y mal disimulada molestia.

"Quizá se dé un tiempo para venir ese día"

"No, no lo creo"

"¿Por qué?

"No se ha tomado la molestia de venir a visitarnos en estos días, sólo han venido Lucy y Marina. Comprendo que le dé prioridad a su futura boda. Después de todo, hablamos de su futuro, su nueva vida al lado de… Ya no importa te lo dije, si no puede venir no hay problema, seguimos tan… Amigos como siempre…"

Luego de conocer la verdad y de saber que Anais no deseaba hacérselo saber a nadie más, Lucy y Marina habían disculpado la ausencia de su amiga, acusando que estaba muy ocupada últimamente, a lo que Caldina había comentado sin pensar que de seguro los preparativos de la boda la tendrían avasallada. Las chicas sólo habían intercambiado miradas pero no habían desmentido las ideas de Caldina. Por esa razón y desde esa fecha el carácter de Paris estaba más delicado que una pieza de cristal, su Anais se casaba y no era con él, y para volverlo más loco, la idea de que su boda con otro causaba en Anais tanta emoción que hasta se olvidaba de visitar a sus amigos, le provocaba una rabia que le carcomía el estomago a tal punto que había estado teniendo problemas gástricos toda la semana, cosa que achacaba para disimular, al estrés de su próxima boda con Saudra.

"Pero seguro que le gustará estar presente"

"Lo dudo, de todos modos, también le extendí la invitación a través de sus amigas. Ella sabrá si quiere venir –cerró con molestia el enorme libro que llevaba las finanzas de los feudos y se levantó de su asiento dispuesto a dejar la sala –voy a reunirme con las tropas, ¿ya vienes?"

"¿Eh?... s-sí voy" –Ráfaga consideró prudente no preguntar nada más y sólo asintió tomando los documentos y planos de las nuevas estrategias para el regimiento, movilizándose a paso rápido con Paris quien ya salía del despacho.

Cefiro, bosque cercano al castillo, rivera del rio…

"No, ya te dije que no me interesa ir al concierto de EXO, ni ningún otro grupo de Kpop"

"Nacionalista…"

"No es eso Marina, me gusta la música, sólo que no soy de esas chicas que se vuelven locas por una boyband. Y no soy de andar en conciertos, son mucha gente y gritos reunidos en un mismo lugar… prefiero verlo por internet"

"Pero Lucy por internet no es lo mismo, yo creo que deberías acompañ-

"¡Auxilio!... ¡Por fav…! ¡Alguien!... ¡Me aho…! ¡Me ahogo!"

"¡Qué es eso?"

"Vienen de por allá… ¡Vamos!"

Unos metros más adelante divisaron una jovencita aferrada a una roca que luchaba para mantener su agarre en una parte profunda donde la corriente amenazaba con arrastrarla. Al divisar a las jóvenes guerreras comenzó a implorar su ayuda, y estas pronto se acercaron a la orilla buscando como acercarse.

"La corriente está muy fuerte Lucy, nos arrastrara también… ¡Busquemos una rama o algo!"

Pero no había nada cerca y parecía que la chica se soltaría en cualquier momento…

"¡Que rayos!"

"Oye quizá nadando entre las dos podamos pelear con la corriente"

"No me parece que-

"¡Ayudaa!" –la joven no pudo aferrarse más a la roca mohosa y fue arrastrada por la corriente, mientras las otras la seguían desde la orilla.

"¡No hay opción! ¿no!

"¡Así parece!"

"¡Vamos!"

Ambas jóvenes se arrojaron al agua y pronto alcanzaron el punto donde la joven luchaba infructuosamente por salir a la superficie.

La jovencita creyó que se ahogaría cuando un tirón en los cabellos la hizo salir a flote y tomar la bocanada de aire que tanto le hacía falta. Al ver a Marina frente a ella se aferró a su cuello totalmente convulsa.

"¡Tranquila!"

"¡No sé nadar! ¡No sé nadar!"

"¡Ya lo notamos!… ¡Tranquila o me vas a hundir también!"

"¡Marina, la corriente es muy fuerte!"

"¡No me digas ¿en serio?!"

"¡AUXILIOOO!"

"Esta niña me va a dejar sorda…"

"¡Marina! ¡Mira las rocas de allá! ¡Si logramos aferrarlas podremos llegar a la orilla!"

"Si la corriente no nos pasa de largo…"

"Dame la mano, si hacemos cadena quizá…"

La corriente las empujaba justo a ese conjunto de piedras, las cuales si lograban aferrar y subir, con algo de suerte y equilibrio podrían saltar sobre ellas hacia la orilla. Aferradas de ambas manos, la cadena que Lucy y Marina formaban con los brazos fue a atorar justo por la mitad una de las rocas, donde, con algo de dificultad lograron trepar poniéndose relativamente a salvo junto a la joven.

Entre gritos, histeria y más empujones que cooperación, lograron hacer saltar a la muchacha por entre las rocas hasta llegar a la orilla donde finalmente las tres a salvo se echaron sobre el pasto para tomar aliento a la orilla del rio Mabrás.

"Muchas… gracias…"

"No hay… de que…"

Cuando lograron recobrar el aliento suficiente, se sentaron alrededor de la joven para revisar que estuviera bien.

"Oye ¿Te encuentras bien? Déjame revisarte"

"Es-estoy bien, gracias… gracias por salvarme…"

"Y ¿cómo fue te caíste? ¿O estabas nadando y te arrastró el rio?"

La joven no contestó, sólo una hizo una mueca y hundió el rostro entre las manos comenzando a llorar. Lucy miró a Marina con congoja ¿Acaso había dicho algo malo?. Antes que comenzara a disculparse la joven comenzó a hablar entre sollozos.

"Mi padre está enfermo… necesitaba unos lirios que… que crecen en las rocas de este rio para preparar una medicina…. Pensé… que la corriente estaba lo suficientemente tranquila para poder cruzar y tomarlos…. Pero… me equivoque y ahora… -la joven miró sus manos –no tengo nada… ¡Nada!"

La chica comenzó a llorar con más fuerza, pues recordó que la bolsa en la que llevaba las demás plantas para preparar el remedio había sido arrastrada por la corriente. El poco dinero que tenía lo había gastado en comprar otras plantas y una planta en especial que era muy difícil de conseguir y que sólo se encontraba en las hierberías especializadas, y precisamente por la dificultad de conseguirla, pues sólo se daba en las montañas escarpadas de Cefiro, su costo era muy elevado, todos sus ahorros habían volado en ella, y ahora no tenía, ni dinero, ni plantas, pero sí un padre muy enfermo y nadie quien la ayudara.

"Oye tranquila no llores, un error lo comete cualquiera, digo quién no se ha caído a un rio…" –la verdad… ella nunca se había caído a un rio, pero quería darle ánimos a la joven.

"No, ustedes no entienden señoritas, es que gasté todo mi dinero en unas yerbas que llevaba en mi bolso, y ahora no tengo nada, mi padre está muy enfermo… ¡¿Qué voy a hacer ahora?!"

Lucy y Marina se miraron con tristeza, la joven estaba muy desesperada y cada vez sollozaba más fuerte.

"Oye algo se podrá hacer... ¿Qué no podemos recoger esas yerbas en el bosque?"

"No todas…"

"Bueno, algunas podremos encontrar, nosotros te ayudamos"

"Pero es que las dos principales no se pueden conseguir más que en la hierberia… y son muy caras… no tengo dinero…"

"Vaya… y nosotras que no podemos prestarte dinero…" –A Lucy le gustaría tanto poder ayudarla, pero, ¿qué le iba a dar, cinco mil yens? Eso no le serviría de nada en Céfiro.

"Pero seguro algo podremos hacer… ¡Ya sé!"

"¿Y ahora qué foco se te prendió Marina?"

"Uno muy grande… No tenemos dinero, pero tenemos buenos contactos –dijo giñando un ojo a la pelirroja –que a fin de cuentas son casi lo mismo"

"¿Contactos?"

"La llevaremos con Clef, el tiene muchas pociones, seguro que alguna le sirve, o de seguro debe tener plantas, y en último caso, quizá nuestros amigos puedan cooperar con algo"

"Buena idea vamos. Ven con nosotros, tenemos amigos que de seguro podrán ayudarte"

"Pero señoritas yo no tengo nada de dinero, no podré pagarles"

"Y nadie ha dicho que te van a cobrar, anda, no pierdes nada"

"¿De verdad?"

"Sí"

"¡Oh, que los cielos les paguen su bondad! ¿Muchas gracias!"

"Por cierto, ¿Cómo te llamas?"

"Lauril, para servirles"-La joven hizo una pequeña reverencia y al levantar la vista notó el ropaje de las jóvenes… muy corto… demasiado… Estas jóvenes tan amables seguro trabajaban en una taberna, facileas sin duda… ¿Sería prudente ir con ellas?... La verdad estaba tan desesperada, y estás jóvenes le mostraban tal bondad que juzgarlas por su trabajo le pareció mezquino de su parte, así que pidiéndoles una disculpa mental decidió aceptar su ayuda.

"Mucho gusto Lauril. Yo soy Lucy y ella es mi amiga Marina"

"Un placer"

"Lo mismo digo seño… señorita" –francamente dudaba que fueran señoritas, con ese empleo… pero no quería ofenderlas.


Castillo de Céfiro, entrada principal del Castillo…

Lauril se sorprendió mucho al ver que las jóvenes se dirigían al gran castillo de Céfiro, se sorprendió más al ver a los guardias hacerles reverencia y dejarles entrar, y casi le da un vagido al ver aparecer a su excelencia el Gran Jefe Gurú de Céfiro acudiendo al llamado previo de estas jóvenes. Le hablaban con tal naturalidad que… hasta Lauril comenzó a pensar mal del pobre gurú.

¡¿El Jefe Gurú?! ¡¿Amigo de las chicas de la cantina?! ¡¿Pues qué hacia su excelencia en su tiempo libre?!

Las jóvenes contaron al Gurú su problema y esté mando llamar al Medico del castillo, quien al llegar de inmediato le preguntó a Lauril por los síntomas de su padre, luego el medico volvió sobre sus pasos pidiéndole a la joven que esperara unos momentos ahí. Después de un largo rato este volvía con un objeto en las manos, el cual entregó a la joven dándole instrucciones pertinentes.

"Muchas gracias maestro –dijo al médico, que era como solían llamarles en Céfiro, y tomando el objeto en sus manos, miró al gurú también –su excelencia, no sé cómo pagarles su bondad, ni a ustedes, ni a estas jóvenes"

Lauril sostenía en sus manos un frasco de cristal con una pócima medicinal, que tenían un efecto más fuerte que la que ella había planeado preparar, pues no sólo había sido preparada por un experto para el caso particular de su padre, sino que contenía más ingredientes especiales de los ella jamás habría podido conseguir. Con esta pócima, sin dudar la recuperación de su padre sería mucho más pronta y segura.

No se le había cobrado nada, y cabía mencionar que esta medicina era bastante cara, Lauril no hallaba palabras para expresar su agradecimiento.

"Mejor te vas ya, tu padre tiene que recibir esta medicina cuanto antes"

"Sí. ¡Muchísimas gracias!" –la joven desbordaba de alegría.

"¿Lauril? ¿Qué haces aquí?" –la voz a su espalda hizo que la joven sirvienta se congelara.

Saudra quien venía llegando en carruaje de unas compras por la ciudad, de inmediato reconoció a su criada y le interrogó creyendo que llevaba algún mensaje de su padre.

"¿Acaso traes algún recado de papá?"

"N-no señorita Saudra" –la joven se puso muy nerviosa y no se atrevía ver a los ojos de Saudra.

"¿La conoces Saudra?"

"Sí excelencia, es una de mis cri… doncellas del servicio. ¿Qué es lo que haces aquí?"

"Y-yo... yo…"

"Vino por unas medicinas para su padre"

"Pero querida Lauril, porque molestar a su excelencia, podías habérmelas pedido a mí, sabes que siempre te he dicho que tu padre y tú cuentan conmigo para lo que sea… ¿No es así?"

"S-sí… es sólo que… me-me dio pena molestarla"

"Pero si bien sabes que no es molestia. Excelencia, le agradezco tanto que haya ayudado a Lauril, ella y su padre son tan especiales para mi familia. Su padre nos ha servido muy bien por décadas, le tenemos tanto aprecio, son casi como de la familia. ¿Verdad, Lauril?"

"S-sí…" –la joven había comenzado a temblar y aferraba en sus manos el frasco con tal fuerza que si no te tranquilizaba lo terminaría rompiendo.

"Lauril, vas a romper ese frasco" –advirtió Clef pero esta advertencia la sobresaltó y la hizo soltar el frasco, el cual gracias al cielo, no se rompió al caer.

"¡Oh! ¡Pero qué estúpida soy! ¡Discúlpeme por favor!" –se apresuró a recoger el frasco.

Clef le tendió la mano para ayudarla a levantarse pero al tocarla…

"Lauril estás temblando"

"Pe-perdón, es sólo que… aun tengo frio, por caer al agua. Bueno no les quito más su tiempo, con permiso" –con palabras atropelladas se despidió alejándose de inmediato del lugar.

"¿Pero qué le pasa? ¿Por qué tan repentino cambio de actitud?"

"Oh celsitud, es que mi doncella Lauril es muy tímida" –Saudra respondió la pregunta de Marina con la pompa con que se le habla a una princesa, pero esto no fue más que tomado por Marina como un acto de gran hipocresía.

"A mí no me pareció que fuera de esa clase de chica" –comentó Lucy.

"Es muy cambiante de personalidad celsitud"

"Como tú ¿Cierto?"-Marina no perdía oportunidad para hacer uno que otro comentario sutilmente venenoso, a pesar que Lucy le había advertido de no hacerlo.

"¿Eh?... Oh celsitud, no comprendo"

"Ni lo harás… bueno Clef, gracias por ayudarla, nos retiramos"

"Pero Ilustres señoritas, ¿no nos acompañan? ya casi es la hora de comer, sería un honor tener a tan dignas invitadas en mi mesa"

"No, gracias, pero estás ilustres invitadas tienen otros planes, quizá comamos en alguna cantina del pueblo"

"¡¿Una cantina?!"

"Sí, dicen que ahí es a donde van las facileas, aunque claro, ninguna tan ilustre como nosotras, ¿Verdad?"

"…" –Saudra enmudeció, no sabía qué responder, pues la ironía y el sarcasmo eran algo de lo que gozaba exclusividad Mundo Místico, más no Céfiro, así que Saudra se había quedado en blanco.

Ante su silencio, Marina dejó escapar un sonido sardónico y despidiéndose de Clef se fue llevándose a Lucy.

Cuando ambas se hubieron ido, Saudra dolida y harta de los comentarios que había estado recibiendo de Marina últimamente, no perdió oportunidad para tratar de meter cizaña.

"Ay de mi…"

"¿Qué ocurre Saudra?"

"Oh su excelencia, me temo no soy del agrado de las guerreras mágicas, en especial de la joven dama de las aguas. He hecho todo para congraciarme con ellas, pero creo que no he logrado nada. Quizás no creen que yo esté a su nivel, y las comprendo, después de todo ellas son una Leyenda y yo sólo soy una humilde princesa feudal"

"Las guerreras mágicas no son ese tipo de persona Saudra"

"Bueno es que no me explico el porqué de su fría actitud. Además si no fuera así ¿por qué la otra guerrera nunca viene?. Creo que es a la que le caigo peor"

Anais jamás había dado motivo para que Saudra pensara así, contrario a Marina, pero Anais era el mayor peligro, así que había que soltar mayor veneno contra ella y de paso averiguar lo más posible.

"Para comenzar princesa Saudra, permítame darle un consejo: no es bueno el creerse el centro del universo"

"¡¿Eh?!"

"Anais no ha venido, no por evitar verle a usted, pues aquí tiene muchos amigos a los que sí desea ver, y no es el tipo de persona en quien pese más el rencor que el amor. La razón de su ausencia es mucho más sencilla y jubilosa, y es que está muy ocupada en su mundo planeando su próximo enlace matrimonial con un aristócrata de su planeta"

"¡¿Eeeh?! ¿¡Se va a casar?!" –Saudra no pudo evitar gritar de la impresión, logrando lastimar los tímpanos del hechicero, quien pronto llevó las manos a sus adoloridos oídos.

"Princesa, me sorprende que siendo usted una moralista del comportamiento adecuado de una dama respetable, se permita a sí misma pegar tales gritos" –si Clef tampoco perdía el momento para hacer comentarios insidiosos. Y es que a pesar que lo intentaba con todas sus fuerzas, su sexto sentido de hechicero no le ayudaba en nada a superar la animadversión que sentía por Saudra, sino que la acentuaba aun más.

"¡Oh su excelencia –exclamó llevando una mano su boca– perdone mi zafiedad!

"Y en respuesta a su escandalosa pregunta, sí, nuestra querida Anais se va a casar"

"¿Con quién?"

"No lo sé, ya le he dicho que su prometido no es de este mundo así que no lo conozco, pero según se dice, es un poderoso señor, parece que tiene varios feudos bajo su mando"

Sí, es que nadie le había explicado a fondo a Caldina qué era una empresa, o las cadenas y filiales que esta poseyera en distintos países. Así que Caldina había interpretado las cosas desde su visión del mundo, o sea, una versión medieval, y siendo ella la portadora "oficial" de los chismes más nuevos, todo mundo tenía esas ideas en la cabeza.

Esto le dio una enorme felicidad a Saudra, ya no tendría que preocuparse por esa rubia de moral distraída.

"¡No sabe qué alegría me da escuchar eso!"

"¿Por qué? Si usted realmente no la conoce"

"Pues… es que… un-un matrimonio es un matrimonio, motivo de gran felicidad para una mujer y… y siendo ella una de las salvadoras de Céfiro pues, es normal que me alegre por ella"

"Sí…" –aseguró Clef aunque algo desconfiado.


Sendero principal del Castillo…

"Marina yo ya tengo hambre, hay que quedarnos a comer. ¿Sí?"

"Deja de mirarme con esa cara de perrito abandonado, no tengo ganas de compartir la mesa con Saudra"

"Pero no sólo estará Saudra, además… ¡Habrá nurcillas!"

"Ay Lucy no cambias… ¡te siguen comprando con postres!"

"¡Es que de esas no hay en la Tierra!"

"A lo mejor en Japón no, pero en otro país sí"

"Como sea, no voy a viajar a otro país por unos bizcochos… Y eso en el caso de que existieran. ¡Vamos regresemos!" –Lucy se le colgaba del brazo y la jaloneaba con cada suplica.

"Ay está bien… contigo no se puede"

Las chicas volvieron por el sendero y al entrar al castillo se toparon con Ráfaga quien las invitó a comer con él y Caldina en su casa, cosa que sin dudar aceptaron. Era un buen plan, probarían recetas de Cizeta, no tendrían que soportar a Saudra, comerían con queridos amigos y luego Lucy podría ir a la cocina principal del castillo por sus nurcillas.


Tokio Japón….

"Esta página también parece buena. ¡Mira, este está de oferta!"

Lulu y Anais veían por la tablet las diferentes agencias de viajes virtuales, comparando los precios. Ya había consultado la documentación que un japonés requería para conseguir una visa de trabajo para Estados Unidos, harían una cita la semana entrante en la embajada, y mientras tanto veían los vuelos y el acomodo en la ciudad.

"Parece bueno. ¡Oye! –dijo al mirar el anuncio de al lado –Me recomendaron esta página para buscar renta de apartamentos, vamos a verla ¿sí?"

"Me da gusto verte tan animada con esto hermanita"

"Es una nueva vida… cómo no estarlo" –comentó sin excesiva alegría, pero con esperanza en la mirada.

...

Japón, Shibuya 109 por la noche, privado de la cafetería Midoriko…

"¡¿Te vas a Estados Unidos?!"

"Es lo mejor Marina, y te pediré que no grites, no quiero que medio Tokio se entere"

"Pero An-

"Lucy aquí ya no me queda nada, y lo saben, pero en otro país comenzaré de nuevo. Será un buen cambio… es para mí bien…"

"Bueno… si ya lo has decidido… Por cierto –comentó Marina cambiando abruptamente de tema- ¿Vendrás a la boda de Paris?"

"No"

"¿Por qué?"

"Porque no, yo nada tengo que hacer ahí"

"Ya te he dicho que te mandó invitar"

"Sí, y le agradezco, pero no tiene caso que yo vaya" –no, no lo agradecía. ¿Cómo agradecer esa invitación? Si eso no hacía más que evidenciar el hecho que a Paris ella ya no le importaba más que como una amiga, a la que no tenía empacho en invitar a su boda, como si nunca hubieran tenido un romance en el pasado…

La que importa ahora es Saudra… Claro que me ha quedado claro…

"¿Por qué no? Paris es nuestro amigo"

"Mi inocente Lucy, para nosotras Paris es un amigo, pero creo que para Anais Paris es más que un amigo, ¿no?"

"¿Vas a comenzar de nuevo Marina?"

"Si tú terminas de una vez con la farsa, yo no comienzo"

"¿Qué quieres decir?" –la voz de Anais sonaba algo irritada al encarar a Marina.

El ambiente comenzaba a ponerse tenso y Lucy se había puesto nerviosa.

"Pues lo que tú ya sabes pero no te atreves a mencionar" –aseguró Ryuuzaki clavándole la mirada a la rubia.

Las chispas saltaban de mirada a mirada, Marina retadora, Anais a punto de perder la paciencia de la que ahora carecía a raíz de los acontecimientos, y Lucy en el medio sin saber que decir para relajar la situación.

"Me lo preguntaste en repetidas ocasiones y en todas te respondí de forma clara, pero parece ser que la cabeza no te da para comprender que Paris no significa nada para mi"

"Vaya, bien que sabes a qué me refería… -Anais se respingó al sentirse descubierta– Y siendo el caso que ya él nada significa para ti… ¿por qué no vas a la boda?"

"¿Para qué quieres que vaya?"

"Pues para acompañar a un amigo… ¿No me dijiste hace un par de días que ahora sólo lo veías como amigo?"

"Chicas eh… Ya… ¿Ya vieron el menú? Hay helado frito, yomi, ¿por qué no pedimos uno?" –Lucy trataba de cambiar el tema pero fue inútil.

"Así es Marina. ¿Qué es lo que no terminas de comprender al respecto?"

"Ah bueno, sólo una cuantas tonterías. Como el hecho que te hayas arreglado con tacones y perlas para caminar un kilometro por el bosque y otro medio Kilometro por terreno agreste hacia el castillo. Que te hayas negado en redondo a volver a Céfiro luego de saber del compromiso de Paris, o no sé, quizá el ridículo hecho sin importancia que cada que se menciona el tema de su boda te molestas, y además te niegas terminantemente a asistir, argumentando que tú no tienes lugar ahí a pesar que todo mundo te ha invitado"

"Sí Marina tienes razón, son sólo tonterías que te inventas en tu cabeza"

"¿Y lo son?"

"¡Ya basta Marina! ¡¿Qué es lo que quieres oír?!" –con un golpe en la mesa Anais se puso de pie y encaró a Marina.

"¡La verdad y con eso me conformo!" –rebatió parándose también con la misma actitud retadora.

"¡¿Cuál verdad?! ¡Quieres oírme decir que todavía amo a Paris? ¿Qué el hecho que me haya olvidado por otra me rebrinca en el alma? ¡Qué quisiera ser yo la mujer que lo acompañe al altar? ¡O no sé! ¡Quizá quieres oír que me siento miserablemente sola, abandonada, sin valía, como una perdedora que no le queda nada!... ¡Pues sí, es eso, amo Paris, no lo superé, y me duele saber que se va a casar con otra! ¡Me duele saber que ya no significo nada para él! ¡Y que aquí o en Céfiro no me queda nada! ¡Ni siquiera amigas!"

Anais tomó sus cosas de la silla y antes de salir del privado, con lagrimas y rabia en la mirada miró una vez más a Marina para decirle…

"Espero que ya estés contenta…"

"De hecho lo estoy"

"¡Marina!" –le riñó la pelirroja.

"Que disfruten su noche" –y saliendo de un portazo del privado, Anais dejó el café.

"Marina, ahora sí se te pasó la mano. ¡¿Qué demonios te pasa?!" –Lucy iba a salir tras An pero Marina la detuvo.

"Espera, déjala ir. Tú y yo tenemos que quedarnos a platicar algunas cosas"

"¡Qué? ¡Pretendes seguir divirtiéndote como si nada?"

"No Lucy, al contrario, tenemos mucho que planear por el bien de Anais"

"Vaya, si eso te preocupa debiste pensarlo antes de provocarla de esa manera. Marina tú eres fría, aplastantemente directa, un tanto inmisericorde, pero nunca cruel. ¿Por qué te comportarse así?"

"Vaya que bonitos adjetivos me describen… Pero, el punto es que quería oír la verdad de sus labios y no iba a decírmela si no la presionaba, necesitaba estar segura…"

"¿Segura? ¿De qué?"

"De lo que voy a hacer… mejor dicho de lo que ambas vamos a hacer…"

"¡Explícate!" –exigió algo molesta

"Anais no puede irse a los Estados Unidos… Ni Paris se puede casar con Saudra"

"No, sí puede, y estando como están las cosas es lo mejor para ella y lo sabes, aquí no le queda futuro, al menos no uno respetable"

"Sí, pero va persiguiendo un posible futuro, una ilusión, y está dejando atrás uno seguro y más maravilloso del que había soñado"

"¿Quieres hablar claro?"

"Paris no quiere a Saudra, lo obligaron a casarse…"

"De qué hablas… Paris no se casaría si-

"¿Recuerdas que hace tres días Ascot me invitó a pasear al pueblo? Pues estuvimos hablando de muchas cosas, y entre ellas de Paris. Su matrimonio fue arreglado, lo obligaron a tomar esposa"

"¿¡Cómo!?"

"Es una tontería de las leyes de Céfiro respecto a los soberanos. Al parecer si un futuro Rey no encuentra una esposa de su agrado, el consejo elegirá una por él, no puede acceder al trono si no asegura un Heredero… Es el deber del soberano"

"Pues que renuncie al trono entonces"

"No es así de fácil Lucy, a estas alturas Paris ya no puede simplemente botarlo todo. Y aun si accediera al trono sin estar casado, en algún momento se le obligaría a tomar mujer…"

"Pues que leyes más estúpidas"

"Cómo si no hubiera pasado lo mismo en la Tierra. Además no podemos juzgarlos tan a la ligera, son sus costumbres, es otro mundo… No podemos imponer nuestras reglas… pero sí podemos mejorar las suyas… -Marina le giñó un ojo– Tú deberías saberlo mejor que nadie, casi Pilar de Céfiro"

Lucy comprendió para dónde iba Marina. Era verdad, si ella había podido cambiar el destino de ese mundo (y el propio), cambiando las reglas del juego ¿Por qué razón no podrían hacerlo de nuevo?

"Comienzo a comprender –le sonrió maliciosa– ¿qué propones?"

"Jugar con sus mismas reglas, pero voltearlas a nuestro favor. Lucy –Marina suspiró y se puso seria– a nuestra querida amiga ya no le queda nada aquí… ¿qué llegaría a ser? ¿una mesera? ¿una kyabakura de mala muerte?. Y Estados Unidos ¿qué tiene realmente que ofrecerle? Sacar una residencia no es fácil, tampoco muy probable, y aún si lo lograra, ¿qué?, sé que es muy capaz de salir adelante, pero, eso no es lo que ella quiere. Tal vez yo no sepa del todo todos los deseos de su corazón, pero de uno estoy segura, ella quiere lo que todos queremos: Ser feliz. Y su felicidad tiene nombre: Paris. Si dejamos que ese par se pierdan ahora, será muy tarde para remediar después. Estamos hablando realmente de la felicidad y el futuro de dos personas. Por eso la presioné para decir la verdad, porque lo que pienso hacer es demasiado serio para arriesgar sin estar segura"

"¿Pues qué vas a hacer?"

"Vamos… Y lo que haremos es anular el edicto que ya se dio a todo un reino, burlar el consejo real de Céfiro y lo más seguro, ganarnos el odio de una familia feudal poderosa, porque vamos a deshacer el compromiso de Saudra con Paris"

"Wow… suena peligroso –se rió– e interesante… ¿Cuándo comenzamos?"

"Desde ya. Tenemos menos de tres días"

"Sí… ¿qué harán con el pastel?"

Ambas se echaron a reír con ganas. Tenían que moverse rápido, Anais se iría lejos de un momento a otro y Paris se casaría en un par de días.

"¿Qué hacer para anular esa boda? Decirle que Anais lo ama sería suficiente para Paris, pero por las platicas de Caldina y los cuchicheos de la gente, sé que no es tan sencillo, es un edicto oficial después de todo, y Caldina me habló de la importancia y la casi imposibilidad de romper esa clase de contratos"

"Sí Lucy lo sé… tiene que ser una razón de peso, y creo que la tengo"

"¿Cuál?"

"¿Qué tal el hecho de que la joven elegida no es apta para ser una buena reina?"

"¿Hm?"

"Recuerdas que cuando rescatamos a Lauril, camino al castillo nos contó un poco de su historia?. Y nos dijo que la dama para la que trabajaba era un autentico demonio, y resultó ser que su patrona era Saudra. Siempre te he dicho que hay algo en la amabilidad de esa mujer que no me convence, y no soy la única, entre líneas, he notado que tampoco a Clef le cae muy bien"

"¿Cómo lo sabes?"

"Recuerda que Clef y yo hemos estado platicando y-

"¡Oh sí Cleeef!" –le canturreó de forma tentativa.

"Lucy no es momento para comenzar con tu carrilla, esto es serio"

"Pues ese "otro" tema también me parece serio… Pero ya te haré hablar. De momento tienes razón, la que importa ahora es An. ¿Y?"

"Pues, aunque no me lo ha dicho tal cual, siento que Clef también desconfía de ella. Además como te decía cuando salí a pasear con Ascot me enteré-

"Aaaascot"

"¡Lucy!"

"Perdón sí, tienes razón, me pongo seria"

"Como te decía, para Paris no es tan fácil renunciar ahora, Ascot me contó también que Paris se vio chantajeado y obligado por varios ministros, para tomar el trono, alegándole una línea de sangre casi divina al ser el hermano directo del último Pilar, cosa que no conseguirían con ningún otro príncipe"

"Pero… ¡Eso es arcaico, casi medieval! Me recuerda a la línea de sangre de los merovingios y tantas familias reales europeas que apelaban a la divinidad de su sangre para estar en el poder"

"Pero Lucy ¿qué esperabas de un mundo medieval como Céfiro?. Además… también le echaron en cara los pecados de su hermana. Paris siente culpa y es el recuerdo de su hermana la fuerza que lo hace seguir adelante, peleando por el mundo que tanto amó Esmeralda, pero es ese recuerdo también que lo obliga a hacer muchas cosas que en realidad no desea, como la boda con esa mujer"

"Vaya, ya me extrañaba que Paris se hubiera enamorado de alguien como Saudra"

"¿Notaste lo nerviosa que se puso Lauril al verla aparecer?. Es obvio que todas las cosas que dijo Saudra sobre querer a Lauril como si fuera de su familia no son más que mentiras para quedar bien con Clef y los demás…. Si las cosas fueran como dice, Lauril no habría arriesgado su vida en un rio por unas plantas… Esa joven estaba realmente desesperada, no tenía nadie que le ayudara"

Hubo silencio unos momentos y Marina lo rompió de un grito haciendo saltar a la pelirroja.

"¡LAURIL!"

"¿¡Qué?!"

"Esa niña puede ser una clave importante, tenemos que hablar con ella"

"Ah… que susto… Bueno, entonces… Un momento… ¿Dónde la encontraremos? Sólo le preguntamos su nombre y yo no oí que le diera a nadie su dirección"

"Se nota que ya te falta azúcar… ¿Qué no recuerdas que trabaja con Saudra? Clef seguro sabe dónde vive ella. Mmm… Saudra se ha estado tratando de congraciar con nosotras desde que nos llamó rameras, creo que es momento de ceder a su cortesía, y aceptarle una invitación a comer…"


Tokio, Japón…

Anais caminaba por las callejuelas del barrio humilde donde ahora vivía, venía lo más relajada que podía, no quería que su familia notara que había estado llorando. Después de salir del café había ido a un parque donde había llorado hasta desahogarse.

¿¡Qué diablos le pasaba a Marina?! ¿Cómo podía haberla tratado así? Parecía que se divertía con su pena. Quizá el tiempo en el extranjero las había cambiado demasiado, porque ni siquiera Lucy había tratado de ir tras ella para consolarla como habría hecho hace años.

No cabe duda que el tiempo hace estragos… aquí no me queda nada… ¡Entre más pronto me largue mejor!

Entró a casa temerosa de que su roja mirada la delatará, pero para su buena suerte no había nadie.

"¡Día de quincena! Fuimos a comprar Takoyaki y Nikujaga para cenar, si llegas antes prepara la mesa por favor"

El recado que dejara Lulu en la mesa la recibió y Anais se alegró de que nadie se encontrara ahí. Dejó sus cosas en la habitación y fue directo al baño a enjuagar su rostro en un intento por disimular las marcas que la tristeza había dejado en su semblante.

Después se dirigió a la mesa y comenzó a disponer algunos platos y vasos. Veinte minutos después llegaba su familia y se acomodaron para cenar.

Habitación de las hermanas Hououji, después la cena…

"Se me hace eterno de aquí a la cita en la embajada"

"Tienes prisa por marcharte ¿cierto?... Lo entiendo…"

"¿No podemos adelantar la cita?"

"Mmm me temo que no hermanita, ya sabes cómo son las cosas en las embajadas"

"Ah… ojala pudiera adelantar el tiempo"

"Ey ey no te notes tan animada. ¿Tanta prisa tienes por dejarnos?"

"Lulu sabes que no es por ustedes"

"Lo sé, pero recuerda que al irte nos dejas aquí solos y queremos disfrutarse el mayor tiempo posible, sobre todo papá… Está tan preocupado por ti, sabe que es lo mejor pero no deja de angustiarle que su niña se vaya a un país extraño"

"Lo sé… Me apena mucho causarles tantos problemas…"

"An, no fue tu culpa mételo ya en tu cabeza"

"Pero si no fuera por mí no-

"No fue por ti, la culpa es de Seizo y su odioso padre. Y ya basta, cambia el tema"

Ambas se quedaron en silencio.

"Y… ya sabes qué quieres llevar contigo?"

"¿Mm?"

"En tus maletas. Podrías olvidar algo, cuando vas de vacaciones siempre olvidas algo, ahora que te vas a vivir al extranjero, será mejor que no olvides nada" –le sonrió.

"Pues… no lo había pensado"

"Vaya, te has vuelto despistada jajaja… Te traje un regalo que te servirá de mucho. Ven."

Lulu dirigió a An hacia el atiborrado armario y luego de sacar mucha ropa, sacó algo que estaba ahí escondió.

"¡Chachan! ¡Maleta nueva!"

Lulu mostró una maleta de mediano tamaño con ruedas y asa color crema que había comprado esa tarde al salir del trabajo y la había ocultado aprovechando la ausencia de Anais.

"Lulu… Gracias… está muy linda"

"¡Y eeees fuerte! –dijo golpeando el objeto para mostrar su resistencia –Tiene varios compartimentos y cumple con el reglamento de medidas y peso que hoy exigen la mayoría de aeropuertos… Teniendo en cuenta que no son vacaciones sino una estadía larga, tendremos que planear muy bien lo que vamos a meter.

"Ah, Lulu no debiste, de seguro no fue barata y tú ya tienes bastante con el peso de la casa"

"Ay vamos Any, te hacía falta… Además recuerda que muchas de nuestras cosas se tuvieron que vender o donar, las maletas que quedaron no te servirían ni para un fin de semana es Osaka –le dijo seriamente–. No me pesa lo que ha costado porque sé que valdrá la pena. Mi hermanita menor se va… quiero ayudarte con lo que mis posibilidades me permitan. Además sabes que gano bien"

"Pero también sé que todo se te va en nosotros, no es lo mismo trabajar para pagarte tus gustos que mantener una casa y una familia entera. Hace tiempo que ni siquiera puedes salir con tus amigos…"

"Bah… An sabes que cuando perdí mi dinero perdí muchos de mis "amigos"… Y esa clase de amigos no merecen ni cinco minutos de mi tiempo"

"Pero Hanako, Chisae, Ryo y Haruka aún te buscan, pero no has salido con ellos, por trabajar de más"

"Ellos son aparte, sí son mis amigos y no les importa mi situación socioeconómica, pero como amigos, te aseguro que me comprenden"

"Pero la distancia puede hacer que los sentimientos cambien…"

"¿Por qué lo dices así? ¿Crees que mis amigos me van a olvidar por no verme tan seguido" –preguntó juguetona.

"Quizá… a veces pasa, o quizá cuando lo vuelvas a ver ya no sean los mismos"

"Suena como que ya te ha pasado a ti. Si lo dices por Risa y las demás yo te digo que esa bola de princesitas no-

"No es por ellas…"

"Entonces…"

"Sólo lo digo porque esas cosas pasan y no quisiera que perdieras a tus amigos por nuestra culpa"

"No lo haré no te preocupes, además un amigo que culpa a la distancia del olvido, no es amigo"

Anais se quedó muy pensativa con esa frase… ¿sería posible que Lucy y Marina la hubieran olvidado así? Todavía traía clavadas la actitud y palabras de Marina y la falta de apoyo de la pelirroja. Estaba tan confundida…


Céfiro…

"Sí, donde tu elijas estará bien…"

Paris no prestaba mucha atención a los burbujeos de Saudra sobre el retiro nupcial.

El retiro nupcial podría ser una especie de equivalente a la Luna de Miel de la Tierra, pero difería en el hecho de que no se trataba de un viaje de placer donde los novios se la pasaban paseando, disfrutando y claro, teniendo mucho sexo.

El Retiro Nupcial, se trataba de dos meses que la pareja debía pasar en un poblado totalmente alejado de su ciudad de origen. Ahí se rentaba alguna propiedad y ellos comenzaban a vivir como Marido y Mujer sin la interferencia de familiares, amigos o conocidos. Se trataba que fuera un lugar donde no conocieran a nadie, donde la novia no pudiera recurrir a la madre, tías o amigas por cualquier asunto domestico como la comida, el aseo, la administración de un hogar, etc. y el novio no pudiera recurrir a padre, hermanos o amigos para solucionar problemas en el trabajo, desperfectos en la casa, la manutención del hogar y provisión de menesteres esenciales. El punto era que aprendieran a arreglárselas completamente solos, comenzar desde cero, hacer nuevos contactos, aprender a llevar un hogar, aprender cuáles eran sus deficiencias y sus fuertes, para así poder corregirlos, y también conocerse como pareja, como individuos que tienen acuerdos y desacuerdos y aprender a solucionarlos, tenían que aprender a comportarse como personas maduras, pues una vez casados, se consideraba que la pareja era adulta (aun si sólo tenían 16 años) y debían actuar como tal.

Y esta costumbre se aplicaba para todos, desde el más humilde sirviente hasta el Rey de Céfiro, todos debían cumplir esta tradición por igual.

Saudra había elegido Adras para su retiro nupcial, una preciosa comarca lacustre y elegante que estaba casualmente muy cerca de Antelor. Se suponía que debía ser un lugar lejano al de origen, pero Paris estaba tan apático que ni siquiera notó ese detalle.

"Adras es hermoso, y ya tengo la casa que habitaremos, es el palacete de Elvos, es tan bonito, tiene unos balcones con una vista preciosa. ¿Te imaginas despertar ahí? Ya tengo contratado al personal que nos atenderá y-

"¿Personal?"

"Sí"

"Pero se supone que la novia no debe llevar ayuda alguna, ni el novio"

"Pero esas costumbres son para los plebeyos, nosotros no-

"Saudra sabes que la costumbre se aplica a todos"

"Pero son costumbres muy viejas hay que ser más actual y en la actualidad algunas princesas feudales sí llevan a sus doncellas y el novio lleva a sus chambelanes"

"Sí, esos niños mimados lo hacen, pero yo como el rey debo de dar el buen ejemplo, así que iremos solos"

"¿¡Solos?! Pero el palacete es enorme ¿Cómo voy a limpiarlo todo?"

"Eso debiste pensar antes de elegir una propiedad tan grande"

"¡Paris no puedes hacerme esto, yo soy la fut-

"Basta hija, su majestad tiene razón –Lady Arnault entró en la habitación, como siempre sin anunciarse, y con una discreta y severa mirada hizo saber a Saudra que debía callar –ustedes serán los soberanos y deben dar el buen ejemplo. Suplico a su majestad perdone a mi hija, aún es una niña es algunos aspectos pero ya es tiempo de madurar"

"Así lo creo yo mi Lady. Me retiro a mis aposentos, mañana debo levantarme temprano. Que pasen buenas noches"

"Buenas noches su majestad" –respondieron ambas mujeres.

Paris se retiró y una vez solas, Lady Arnauld tuvo una severa charla con su hija, prometiéndole que una vez estuvieran allá le enviaría al servicio con algún pretexto, pero que de momento mientras no fuera la esposa del príncipe, era mejor ceder a cualquier petición de París sin oposición.


Una disculpa por la tardanza pero este año ha sido muy movido. Deseo disfruten este capítulo.

Gracias por leer.