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Disclaimer: Los personajes de Magic Knight Rayearth son propiedad de las geniales CLAMP. El resto de los personajes asi como la trama original de esta historia son de mi autoría (con todo y sus fanarts XD). Muchas gracias por leer. Fic hecho sin fines de lucro por fans para fans. Créditos para Angela Clayton la cosplayer de la imagen.
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Uchikake
Mascarada
Mientras Marina se desbarataba de la risa y Anais reía más elegantemente, disfrutando sobremanera la historia que les contaba Lucy de como Saudra se había humillado a sí misma haciendo berrinche delante de todos y dándole tremenda cachetada al pobre Geo.
En Céfiro la tensión era enorme por haber perdido a un aliado comercial y político tan importante, y entre otras cosas, mantenía a los ministros de Céfiro en constantes visitas al retrete.
Ellos habían vivido la guerra contra los tres planetas, y siendo el pueblo de Céfiro uno de paz, se podía decir que habían quedado con un gran trauma luego de la invasión, donde los políticos se habían visto sobrepasados y habían resultado aún menos que inútiles. Ninguno de ellos quería otra guerra, y aunque Autosam no había amenazado con tal, ellos no podían con el terror, no olvidaban los días oscuros y no querían volver a pasar por eso.
Por su parte Clef confiaba, o mejor dicho quería confiar en que las guerreras tenían la situación bajo control porque ese trio de conspiradoras no le había comentado absolutamente nada y tenían tres días sin saber nada de ellas. Cuando Lucy se había marchado ese día sólo se había despedido de Latis y no habían dicho nada más al respecto.
El pobre ya sentía hasta ganas de ir a buscarlas pero sería inútil, nunca podría dar con su casa, y la ciudad de las jóvenes de mundo místico parecía ser una urbe de proporciones descomunales, cuando había estado en mundo místico sólo sabía que lo habían traído de aquí para allá y no había podido comprender nada de los caminos y maquinas que lo transportaban, ni siquiera entendía el sistema económico y de pago y si algo le había quedado claro era que al igual que en Céfiro, el transporte no era gratuito. Además ese mundo pegaba con porra, su vibración energética era demasiado pesada para él. Incluso llegó a preocuparle la salud de sus niñas, pero siendo ellas nativas y con su evidente jovialidad, era obvio que como naturales no les afectaba. Él era el único afectado. Si había magos en un mundo como ese, debían ser hechiceros de temer.
- Ah…. No me queda más que esperar. Ojala den noticias pronto. –pensó en voz alta.
- ¿Te refieres a las guerreras mágicas?
- ¿Eh? oh sí Latis –estaba tan metido en sus preocupaciones que se había olvidado que Latis estaba con él en la biblioteca ayudándolo con papeleo de asuntos exteriores.
- No te preocupes Guru Clef, ellas son demasiado astutas, estoy seguro que ya tienen muy bien planeado como arreglar esto. –dijo muy seguro del hecho.
Mundo Místico…
- Chicas, ¿no deberíamos visitar a Clef? Digo para tranquilizarlo un poco.
- No, necesitamos que la tensión crezca, no hay nada más insidioso y traicionero que un político con el agua al cuello.
- Los políticos quizá. Pero Clef y los demás no se merece tal preocupación.
- Ya sabes lo que dicen sobre engañar a tus enemigos…
- Bien. Y… ¿con el asunto de Autosam?
- Simple rubia, la presidenta dijo "Trataremos de nuevo con Céfiro cuando haya alguien más coherente en el trono"
- Sí…. Sigo sin comprender tu punto.
- Oh majestad con esa ingenuidad no podrá portar la corona con propiedad.
- ¿Majestad?
- Es que estamos viendo a la futura reina de Céfiro –ante tal afirmación Anais se sonrojo.
- Lucy, que dices… te adelantas a los acontecimientos.
- Claro que no, Paris aún seca el mar a trapazos por ti, y está bien correspondido por lo que veo –la rubia se sonrojo más –yo ya daría como un hecho ese matrimonio y… -Marina se rio con malicia y comentó –hasta su consumación.
- ¡Marina!
- Tranquila rubia Paris estará más sonrojado, nunca consumó su matrimonio él también es virgen.
Pero ante la sola mención de la palabra el semblante de la rubia decayó un poco.
- Ay Anais perdón, no, no era mi intención –dijo acercándose a tomar de los hombros a su amiga.
- No, tranquila, lo estoy superando esa palabra no debe tener ninguna importancia para mí, sólo… que a veces me incomoda.
- An, eso sólo-
- Ya sé, lo sé, sólo necesito tiempo para deshacerme de ciertos estorbos mentales, pero créeme amiga, estoy mucho mejor, gracias a ti y tu familia, no sé cómo pagarles a los Ryuuzaki….
- An ya te dije que no nos deben nada.
- No es por dinero, es por gratitud –le dijo con una cálida sonrisa.
- Bueno –bromeó –cuando seas reina podrías darme fuero en Céfiro para poder ser corrupta.
Las tres rieron ante el comentario y Lucy agregó –jaja sí, como reina puedes regalarle cualquier cosa que quiera, algunas propiedades en Céfiro, un feudo, un… Jefe gúru?
- ¡Lucy!
- JAJAJAJAJA
- Jajajaja bueno… si es lo que quiere jajaja no tengo objeción. Espero que mi poder como reina alcance para disponer de la persona de Gurú Clef jajajaja
- Muy graciosas ambas –dijo cruzada de brazos y volteando la cara pues sentía que tenía rojas las mejillas. –¡Bueno! –dijo recobrando su frialdad –centrémonos en el siguiente paso. Saudra ya quedó como la loca inconsciente que es no sólo frente a los políticos más importantes sino ante una entidad federativa diferente.
- Insisto en que se les fue la mano.
- Desde un principio fuimos claras en nuestro juego Anais, Lucy y yo dijimos que íbamos a mover muchas fichas peligrosas y a jalar muchos hilos importantes, por eso es que necesitaba estar segura de tu decisión. Por eso una última vez te lo pregunto, porque soy capaz de echar todo para atrás por ti, como sea que lo tenga que arreglar…. ¿Estás dispuesta a dejar nuestro mundo y vivir como la reina de Céfiro al lado de Paris?
- Marina ser reina no me importa, pero, vivir feliz al lado del hombre que amor sí, por él, estoy dispuesta a dejar todo atrás, mi mundo, la carrera que una vez pensé ejercería por un largo tiempo, todo. Sólo quiero ser feliz, feliz, no quiero perder esa oportunidad de nuevo.
Marina sonrió con cariño –Y así será, además –dijo entre risas – me la pones más fácil, no sabría bien qué hacer si te echaras para atrás. –Ambas se sonrieron –Y en cuanto a ser reina no es opcional si te enamoras de un príncipe, ahora rey, es lo que debes esperar, así que hazte a la idea de una corona en tu cabeza. O… ¿crees que será demasiada carga para ti? –le dijo con preocupación – no quiero que te veas obligada a hacer lo que no quieras.
- No, no, tranquila daré lo mejor de mí, creo… creo que sí puedo lograrlo. Ahora creo en mí, recuperé a esa Anais que aprendió en Céfiro que la fe en ti mismo es tu poder, si me toca ser reina, lo afrontare. Aunque les digo que la sola idea es un poco atemorizante.
- Pero nosotras confiamos en ti, lo harás muy bien –le dijo Lucy apretándola de un hombro.
- Gracias.
- Y en cuanto a lo de Autosam podemos darlo por solucionado. Una vez que haya una nueva soberana tendrán que cumplir su palabra y darle otra oportunidad a Cefiro.
- Sí –afirmó Lucy –sus palabras exactas fueron "Cuando alguien más coherente se siente en el trono" y habrá alguien MUY coherente en el trono, y no cualquier persona, será una guerrera mágica, lo crean o no, parece que nuestra leyenda tiene más importancia de la que nosotras pensábamos, incluso en los países vecinos, eso me quedó muy claro en la reunión a la que asistí. Nos respetan demasiado… jajaja mucho más del respeto y admiración del que jamás gozaremos en nuestro propio planeta jajaja.
- Lucy tiene razón –dijo Marina con una sonrisa –además, contamos con el apoyo de otra guerrera, porque por lo que sé los de Autosam estaban encantados con Lucy, si es Lucy quien les manda llamar mucho menos se negaran a darle una nueva oportunidad a Cefiro. Caray chicas… ahora que lo pienso, comienzo a sentir que la ilustre, hermosa y talentosa guerrera mágica de las aguas, está siendo hecha a un lado –dijo dramatizando y haciendo reír a sus amigas.
- No te apures, algún puestecillo te encontraremos.
- ¿¡Puestecillo?!
- No seas mala Lucy. Despues de todo la malvada mente conspiradora fue Marina, la maldad pura merece recibir el reconocimiento que merece.
- Al fin comienzan a valorar mis talentos, la maldad sí paga.
La tres rieron y comenzaron a conspirar su siguiente paso.
Mientras en Céfiro bajo el pretexto de estar muy ocupado tratando de arreglar las cosas con Autosam Paris se escapaba de las constantes insinuaciones de Saudra quien, muy asustada por lo que había hecho, estaba más insistente que nunca en consumar el matrimonio. Tenía que embarazarse ya. Su corona estaba en juego.
Varios días después…
La tensión por perder su puesto y quedar embarazada tenían a Saudra más histérica que nunca y desquitaba sus frustraciones con la servidumbre.
Pero no era la única inquieta, el descontento por la dañada situación entre Cefiro y Autosam tenían a los políticos con una ulcera en el estómago, los políticos vivían con el alma en un hilo, Paris no había logrado nada (porque no había hecho nada) con sus constantes obsequios e intentos de reanudar la situación con Autosam quien seguía mostrando su descontento sin responder los llamados e invitaciones que Latis y Paris trataban de concertar…. O eso era lo que le habían dicho a toda la política que se estaba haciendo. Aunque sólo Latis, Clef y Paris sabían que nada habían hecho aún por solucionar el problema.
Y lo único que habían sabido de las Guerreras fue una corta visita de Marina en la que esta les aconsejó decir que Autosam rechazaba continuamente las "disculpas ofrecidas", pero también les dijo que no hicieran tales, para desconcierto de los implicados. Marina aseguró saber lo que hacía y se confiaron a ella.
La tensión era demasiada entre la corte, y algunas cenas de estado se seguían dando en Céfiro como era costumbre, sin embargo ante la presión ciertas manías de Saudra se habían puesto de manifiesto frente a toda la corte de Cefiro.
Clef a pesar de estar confiado a sus niñas, sentía que la duda lo carcomía sobre el qué harían para arreglar todo eso.
Salía del castillo cuando encontró a Lucy en la entrada.
- ¡Lucy, gracias a los Dioses, justo estaba pensando en ustedes! Hasta me llegué a plantear la idea de irlas a buscar.
- ¡¿A nuestro mundo?! ¡Jamás se te ocurra, solo, no sales vivió!
Clef levantó una ceja un tanto desconcertado pero Lucy lo tomó del brazo y lo alejó de la entrada donde los guardias no pudieran escuchar.
- Mis niñas ¿dónde se metieron? –preguntó al estar a solas con la chica en el prado –Este tiempo ha sido de gran tensión y ustedes no daban señales.
- Esa era la idea.
- ¿Matarnos de la preocupación?
- Claro que no Clef. A… quien queremos matar de la preocupación es al consejo político, no a ustedes.
- Pues vaya que lo han logrado, muchos de los ministros han faltado más de una ocasión a las reuniones reportándose enfermos.
- Mmm, apuesto a que ya se arrepintieron de su elección.
- Yo diría que sí, además Saudra tuvo dos peleas con dos de las donquiras más importantes. Esta mujer nos está enemistando hasta con nuestra propia gente. No sé qué le pasa pero está más inestable que nunca. Y Paris ya no sabe a dónde correr. Ayer buscó refugio en mi hitación para esconderse y me tocó dormir con él para que Saudra no lo encontrara, porque le ha dado por buscarlo en todas las habitaciones del castillo, excepto las que están ocupadas, pero creo que está a un paso de invadirnos a todos.
- Bueno es obvio, quiere consumar el matrimonio, seguro ya se habrá dado cuenta que con su rabieta y el problema en que los metió, su corona peligra. Hey… ¡Espero que Paris no lo haya consumado ya!
- Claro que no Lucy, si parece que al que van a violar es a él, te aseguro que no tiene la menor intención de –cof, cof- este digo…. Bueno…
Siendo tan correcto, para él, hablar de sexo frente a una doncella como Lucy, era impropio.
- Entiendo –dijo Lucy para evitarle más bochorno al correcto mago. – Bueno he venido aquí, para… bueno para comenzar para tranquilizarte, de Autosam no se preocupen. Por otro lado dime ¿está cercana alguna fecha o reunión importante en Céfiro?
- Pues –dijo el hechicero sobando su mentón. -Habrá una celebración por las cosechas de medio año la semana entrante.
- ¿Es muy importante? Es decir un evento a gran escala.
- Bueno, tanto como eso no. Pero es una celebración importante para el pueblo, las personas la esperan con gran alegría cada año y los soberanos y nobles asisten a la celebración a celebrar con el pueblo.
- Parece una buena oportunidad, pero también necesito algo más importante. Necesito algo que implique política, sociedad y religión.
- Pues… bueno, sí hay algo importante pero no está próximo.
- ¿Qué es?
- En tres meses celebraremos el Jubileo de las siete lunas.
- ¿Será importante?
- Demasiado y a raíz de los tratados de cooperación que logramos gracias a ustedes, los regentes de los planetas vecinos serán invitados, tienen la opción de enviar a un representante o si la situación se los permite vendrá alguien de la propia familia real. La presidenta de Autosam había confirmado su asistencia hacía unos meses pero gracias a Saudra ya no asistirá.
- ¡Es genial!
- ¿Qué no contemos con su presencia? –preguntó el otro acongojado.
- ¡No, no me refiero a eso! ¡Vendrá gente importante! ¿De dentro y fuera verdad?
- Sí.
- ¿Religión y gobierno?
- Sí.
- ¿Política interior y exterior?
- Sí
¿Alta sociedad?
- Sí.
- ¿Gente importante de Céfiro?
- Sí. Es una de las fechas más importantes en Cefiro.
- ¡Sera perfecto! –conforme Lucy preguntaba por gente importante y la maldad en su roja mirada crecía a Clef se le encogía el estómago ¿ahora que tenían planeado estas diablillas?
- Poo… por qué Lucy? –preguntó sudando la gota gorda.
- ¡Clef! –dijo emocionada sobresaltándolo -¡¿Crees que podrían buscar un pretexto para invitar a las guerreras mágicas la fiesta de la cosecha y al Jubileo?!
- Pero claro que estaba planeado invitarlas al jubileo Lucy ustedes son parte muy importante de nuestra historia y gente muy querida para nosotros, y por supuesto que serán más que bienvenidas a la celebración de la cosecha, si no habían estado presentes antes fue porque no sabíamos nada de ustedes ni cómo contactarlas, claro que ahora que las hemos reencontrado no deben faltar, ni siquiera pretextos necesitamos, la corte sabe que están de vuelta, ellos exigirán su presencia.
- ¡Genial!
- ¿Tienen algo planeado?
- Sí. Confía en nosotros.
- Y lo hago. Sólo que me gustaría me contaran un poco más de sus planes. Tanto misterio me tiene en ascuas.
- Te contaremos nuestro plan, pero ahora necesito la ayuda de Caldina, ¿dónde la encuentro?
- Ay Dioses, ustedes y Caldina juntas sí me dan mucho miedo… ¿qué planean hacer?
- Nada malo, por favor llévame con ella.
Una hora después…
Cuando Lucy se retiraba luego de hablar largo y tendido con Caldina, Clef la vio venir por uno de los pasillos del último piso y decidió acompañarla hasta la salida. Y mientras bajaban iban platicando.
- ¡No sabía que la fiesta del jubileo de las lunas era por ti! Será un doble gusto asistir… aunque… espero que, no fastidiemos demasiado la fiesta –dijo con una gota de sudor corriéndole por la espalda.
Al ver su expresión de preocupación, Clef suspiró –Algo me dice que es mejor no preguntar qué están planeando.
Lucy sonrió y cambió el tema –¿Por qué se llama "Jubileo de las siete lunas"?
- La luna de Jubileo es un fenómeno celeste que sólo se da cada 101 años en Céfiro.
- ¡¿Cada 101 años?!
- Sí –dijo sonriendo – y celebra cada cien años de servicio y guía del Gurú a su planeta. Despues de todo los Gurús también somos humanos y podemos morir, ya sea en batalla o por otra razón, si pasamos más de un jubileo se considera de buena suerte para todos. Por eso es algo especial y digno de celebrar–le dijo sonriendo a ojos cerrados -¿Te digo algo? hasta ahora soy el Gurú más longevo de la historia.
-¿De verdad?
- Sí, mi maestro sólo celebró cuatro jubileos. El maestro de su maestro fue el único en celebrar seis.
- ¿Y tú cuantos celebras?
- Yo celebraré siete este año.
- ¡¿Siete?! ¡Ah por eso se llama de las siete lunas! –dijo sorprendida – ¡Pues muchas felicidades! –la joven se le fue a los brazos y le dio un fuerte abrazo el cual el Gurú correspondió con cariño.
Para Clef sus alumnos eran los únicos hijos que había tenido en la vida, los únicos que tendría, y aunque las guerreras no habían sido sus alumnas y casi no había pasado tiempo con ellas, las quería como si fueran de su familia, les debía demasiado. No podía evitar ser paternal con ellas. Y es que lo que muchos no veían era que aunque lucia como un apuesto joven de 22 años, Clef tenía casi ochocientos, era un hombre demasiado maduro.
- ¿Y te vas a jubilar? Oye ¿los gurús se pueden jubilar?
- Sí. Como Jefe Gurú, debes ejercer y proteger a tu mundo, pero cuando ha nacido el próximo Gurú y este está listo puedes retirarte.
- Ah, entonces aún no ha nacido.
- De hecho ya lo hizo.
- ¡¿De verdad?! ¡O sea que puedes jubilarte!
- Sí, pero como Gurú no puedes dejar tu puesto hasta que no hayas instruido correctamente al nuevo gurú y este esté listo para ocupar tu puesto de inmediato, el planeta no debe de quedarse sin su guía mágico.
- ¿Y aún no lo conoces? ¿Es un Bebé?
- De hecho mi niña ya lo conozco y no es un bebé, es un… "joven" de 73 años, con la apariencia de un adolescente de 17. El próximo gurú será algo frívolo –dijo sonriendo -lo primero que quiso aprender a dominar fue su apariencia, te soy honesto, al principio tenía fuertes dudas, era un descarriado enamorado muy afecto a las sonrisas femeninas, me hizo pasar más corajes que Paris y eso ya es mucho decir. Pero, sólo en sus primeros años, con el tiempo se convirtió en un hombre muy responsable y devoto de sus estudios, ahora sí creo que será un buen sucesor.
- Entonces sí estás planeando tu retiro.
- Para serte honesto, no planeaba retirarme, pensaba en prestar mis servicios a mi mundo hasta el final de mis días. Nunca fue problema para mí, una de las cosas que más amaba de ser el jefe Gurú era el poder proteger y velar por mi mundo y mi gente a quienes amo tanto. He vivido tanto que, ya nada me sorprende, no tenía razones para dejar mi puesto, pensé en hacer lo mismo que hizo mi maestro, servir hasta mi último día. Pero cuando visité su mundo… todo eso cambio… -Clef de pronto, perdió su semblante alegre por uno serio y pensativo -¿Sabes mi niña? Esa visita a tu mundo me cambió el panorama completamente, me hizo recordar mi juventud, ya la había olvidado por completo –dijo con una sonrisa melancólica–y note que para mí ya era como si nunca hubiera sido joven. Ya creía con firmeza que había perdido por completo mi capacidad de asombro, y que ya nada en la vida volvería a sorprenderme. He tenido tiempo de ver todo lo que Céfiro me ofrece, no había nada nuevo para mí, la vida no me presentaba ya ningún reto, y estaba bien para mí. Estaba bien, pero… todo cambio cuando las acompañe a su hogar. ¿Sabes? cuando yo era un muchacho, hace cientos de años, yo también solía correr, reír, y tenía amigos. Cuando corríamos por las calles de tu ciudad huyendo de la gendarmería de tu mundo, recordé las pocas travesuras que hice en mi juventud.
- ¿Eras travieso? –preguntó con una sonrisa no pudiéndolo creer.
- Sí, no era una oveja negra, la verdad es que siempre he sido serio, pero sabía reír. Verás, yo no tuve la adolescencia de un chico normal. Cuando tenía 15 años, el gran Gurú de aquel entonces vino por mí, fue a mi casa y habló con mis padres. Cuando un niño nace predestinado para ser el próximo Jefe Gurú, el anterior es capaz de leer las señales en las estrellas, y es su deber asegurarse que el próximo Gurú recibirá la educación adecuada. Nacer como el Jefe Gurú de este planeta es similar a lo que fue el pilar, no puedes negarte.
- ¿No… no te dejan elegir?
- Es una ambigüedad, porque no puedes negarte, pero tienes elección.
- No comprendo.
- No puedes negarte a ser el jefe gurú porque como tal naciste, pero puedes reconsiderarlo, y elegir como lo tomarás. Pero no te preocupes Lucy, al menos en mi caso, no puedo decir que me obligaron a nada. Desde pequeño noté que tenía capacidades distintas a otros niños, y siempre me atrajo mucho la magia, lo sobrenatural, las creaturas mágicas que es una de mis grandes pasiones.
- ¿La magizoología?
- ¿La qué?
- Bueno no me hagas mucho caso, así le dicen en un cuento de mi mundo a los magos que se dedican al estudio de las creaturas y animales mágicos. Pero no es una palabra oficial de la vida real.
- Bueno, aquí a ese tipo de estudios se le llama adranaturalizmo.
- Que interesante.
- Me gustaba todo lo extraño, todo lo mágico, así que cuando mi maestro vino por mí, yo prácticamente le rogué a mis padres que me dejaran ir con él, en ese justo momento, no sabía que mis padres no tenían derecho a negarse.
- Así que entonces… te fuiste a vivir con tu maestro.
- No al principio, tenía que aprender los básicos, entre a la gran escuela de magia, un lugar donde solo pocos podían ingresar, y mis primeros cinco años estuve bajo el cargo de varios maestros, unos auténticos eruditos, excelente magos, y tenía permitido visitar a mis padres cada fin de semana, aprendí mucho, cuando cumplí veintiún años fue que Gurú Teón el entonces Jefe Gurú del planeta tomó mi custodia y mi educación en sus manos. Viajé mucho con él, aprendí todo lo que debía aprender. Estuve a su lado por 53 años, hasta que falleció. Planeaba hacer lo mismo, pero, ya… ya no puedo. Porque cuando reía con ustedes escondido en ese callejón, recordé lo que era vivir. Lo que era tener una vida normal. Recordé a mis amigos de la infancia. Recordé cuando Lefas y yo nos escapamos de la escuela de magia para ir a una fiesta del pueblo. Cuando Paón y yo fuimos a las islas del sur en un encargo de nuestro maestro y nos tomamos dos semanas más para vivir aventuras. Tuve amigos, infancia, y llegué a hacer algunas locuras, no muchas, pero al menos unas pocas que contar. Y ahora, de mis amigos no queda ya nadie, no al menos de mi generación. Tengo amigos ahora claro, pero son gente joven. Joven para mí. He visto morir a tantos seres queridos que me fui cerrando al amor, aunque, no puede evitar amar a mis alumnos, y me dolió verlos morir, como a Zagato, a Alanis, la princesa Esmeralda, e incluso temí mucho el tener que verlas morir a ustedes en batalla.
Dicho esto Clef detuvo su camino para ver a Lucy a los ojos, y en esas lagunas azules Lucy puedo ver que el alma de ese gurú no sólo era muy vieja sino que estaba muy golpeada. Nunca lo había pensado, pero… Clef, seguro había visto a decenas de sus seres queridos morir con el paso de los años ¿Quién aguanta eso?
- Clef –dijo con suavidad intentando decir algo para aliviar el dolor en esa mirada, pero… –seguimos aquí –fue lo único que pudo decir y le sonrió con calidez porque ¿Qué decirle a alguien que ha visto y vivido tanto?. –Por nosotras no debes preocuparte.
- Ya no deseo ver morir a nadie más y no… no creo que pueda seguir con la vida que he llevado hasta ahora.
- Clef… -Lucy se sintió muy mal –somos unas tontas, no debimos llevarte a nuestro mundo, ¡inconscientes! Nunca pensamos en qué clase de consecuencias te traería.
- No te culpes Lucy no me hicieron daño, diría que me hicieron un bien –dijo tomando del hombro a la afligida guerrera.
- ¿Cómo?
- Redescubrí mi deseo de vivir. No quiero que se mal entienda esta frase, no deseaba morir, pero la vida no me presentaba nuevos sueños o deseos. Estaba bien, muy bien antes de la visita, pero, no estaba viviendo… -dijo pensativo. –Vivía para otros, no sé… en que década me olvidé de mí mismo. Por eso, sí he pensado en jubilarme, aunque eso también me causa ansiedad porque pensar en tener de nuevo mi vida en mis manos ¿qué haría con ella?...
Lucy lo miró sorprendida, el ensimismado Gurú miraba sus propias manos perdido en ellas. Para Clef su vida se había desdibujado por centurias y ahora que la recordaba no sabía que hacer con ella.
- Y que tal… no sé ¿por qué no te buscas… una novia? –preguntó con el mayor tacto posible.
Clef dejó de mirar sus manos para ver a su guerrera y luego de un corto silencio soltó la carcajada.
- Ay Lucy por los tres Genios jajajajaja, ¿Cómo se te ocurre? Jajajaja
- ¿Qué… qu-qué tiene de gracioso? –preguntó muy confundida.
- Ay mi niña jajaja es que, tiene gracia jajajaja
Lucy sonrió más por compromiso que por comprender. ¿Qué le hacía tanta gracia al mago?
Cuando Clef pudo dejar de reir Lucy le preguntó.
- Clef –dijo con semblante acongojado -¿qué te hizo tanta gracia?
- Mi niña –dijo este sobando su panza –es que, tiene gracia, entiendo que quizá para ti que no eres de aquí no la tiene, pero me hubiera encantado que dijeras lo mismo ante el consejo de magia, los aristócratas o la gente común. Hubiera sido muy divertido ver su escandalizada reacción. Además de eso, no tienes idea de lo ilógico e imposible que suena.
- ¿Imposible? ¡¿No tienes permitido tener novia?!
- No es exactamente eso. Es que, la figura del Jefe Gurú es prácticamente sagrada para la gente.
- ¡¿No se les permite hacer su propia familia?!
- No es eso Lucy, tenemos la opción, pero, nunca un Jefe Gurú la ha tomado. Servimos a nuestro mundo, ellos son nuestra única familia, la verdad la vida de un jefe Gurú está tan llena de responsabilidad mi niña que no te queda espacio para una más, te aseguro que en mis más de setecientos años de servicio nunca tuve una década lo suficientemente libre como para poder hacer un hueco para una familia. Esa es la razón de que todos los Gurús hasta ahora hayan sido solteros. Con el tiempo no sólo el respeto al gurú ha sido legendario sino que esta soltería de los anteriores les fue dando un carácter sagrado a ojos de la gente y al fin de cuentas la regla no escrita de que una mujer jamás debía posar sus ojos en un Jefe Gurú, por alguna razón que no tiene fundamentos legales ni religiosos, la gente nos dio un estatus de Santo que se debe respetar.
- O sea que son casi como el Papa.
- ¿El papá de quién?
- No el papá, el Papa. Es una figura sagrada en un nuestro mundo, un máximo ministro de la religión, bueno una de las tantas que existen en nuestro mundo, que sí está escrito debe permanecer célibe toda su vida, les está prohibido casarse y tener familia propia, y sí se considera sacrilegio que una mujer ponga sus ojos en él.
- Pues aunque no entiendo mucho de tu mundo, eso describe mi situación.
- Pero no es una regla escrita en el caso de los Gurús.
- No pero, la gente lo ve así. Créeme Lucy ninguna chica en todo Céfiro querría ser mi novia. Ni ellas lo pensarían ni la sociedad lo permitiría, la considerarían una hereje, ninguna mujer de aquí se atrevería.
- Bueno no tiene que ser de aquí. –le dijo juguetona.
- Jaja que graciosa eres Lucy, pero hablando en serio creo que moriré soltero.
- ¿Y eso es lo que quieres? –preguntó sería.
- Pues… la verdad. No lo sé, lo único que me dejó claro la visita a tu mundo es que, había olvidado que tenía una vida propia y ahora… no sé qué hacer con ella. Creo que me gustaría vivirla, para mí, por primera vez.
- Dime ¿nunca deseaste en toda tu larguísima vida, tener una familia, no sé hijos, un perro al menos?
- Jajajaja ay Lucy que cosas dices… Mascotas no me han faltado en la vida mi niña, créelo, pero… una pareja…
El Gurú se quedó pensativo recordando su diáfana juventud.
- Una vez, una vez cuando tenía 45 años, estuve interesado en una joven. No tuve tiempo de enamorarme pero, sí de hacerme ilusiones. Aún era aprendiz, y mi maestro lo notó, el me aconsejó que no me hiciera ilusiones porque se iban a romper. Y tenía toda la razón. No hubiera funcionado, ni siquiera hubiera tenido tiempo de ver crecer a mis hijos. ¿Qué clase de padre es ese?. Mis únicos hijos han sido mis alumnos. Supongo… que está bien.
- Suponer no es lo mismo que estar seguro. Si te jubilaras tendrías tiempo para ti.
- Para mí. –dijo enfatizando la palabra –Estaría solo Lucy. Me iría a alguna de mis casas pero estaría solo, solo con mis amigos del bosque pero, solo al fin.
- No creo que Caldina y los demás te dieran la espalda.
- No me refiero a eso. Ellos serían visitas, muy bien venidas pero ¿y cuando ellos se fueran?
- Por eso insisto que te falta una novia –dijo cruzándose de brazos.
- Mi niña, este viejo gurú ya no está para novias –a Lucy se le encogió el corazón – además quién se atrevería.
- ¡Yo! –dijo jugando y abrazándolo. Gurú Clef se rio también y devolvió el abrazo con cariño sabiendo que Lucy sólo quería subirle el ánimo. –Dime –preguntó juguetona -¿crees que lincharían a una Guerrera Mágica por atreverse?
- Jajaja no lo creo. El pueblo las quiere mucho. Aunque no lo sé. Ambos somos sagrados para el pueblo.
- Sagrado empata con sagrado.
- Ay mi niña que ocurrente eres.
- ¿Por qué no quieres una novia? Cuéntame.
- Bueno es el término. Ya no estoy para novias, si buscara una pareja, sería una definitiva, he vivido mucho y mi tiempo de adolecente enamorado se fue hace mucho y sin estrenar, creo que si quisiera una relación ahora sería para algo serio.
- Una esposa.
- Sí. La verdad es probable que no me quede mucho tiempo y me gustaría pasar mis últimos años con una mujer a la que amara de verdad. –Ante la mirada horrorizada y sumamente acongojada de Lucy, aclaró -¡No mi niña, no te preocupes, no voy a morir todavía! Perdona, es que he vivido tanto que para mí el tiempo se ve distinto, por poco tiempo, me refiero a unos setenta años más.
Lucy suspiró aliviada.
- Podrías vivir doscientos más.
- Ya estoy cansado mi niña, setenta me son suficientes.
- Bueno. –dijo con una sonrisa –Pero entonces, ¿te gustaría jubilarte?
- No sé, estoy muy confundido ahora. Creo que por primera vez en setecientos años este Gurú necesita algo de guía –dijo con una sonrisa leve deteniéndose frente a la entrada del castillo donde ya había un carruaje esperando a Lucy.
- Pues puedes contar conmigo.
- Gracias.
- Bien tengo que irme. Y no te preocupes, todo se va a arreglar para Céfiro. Confía en nosotras.
- Nunca dejé de hacerlo.
Lucy le sonrió y le dio un abrazo de despedida. Clef la guio al carruaje y la ayudó a subir. Ambos se despidieron y Clef vio al carruaje partir.
- Una novia… ¡Que cosas se le ocurren a Lucy!
El mago entró sonriendo al castillo ante la ocurrencia de la pelirroja.
El día de la cosecha…
El entarimado estaba listo
Saudra había mandado hacer un vestido de gaza rosa pálido para la celebración, parecería sencillo sin embargo la tela era muy costosa, era una suave gaza hecha de hilo de gusanos de conífera, una especialidad del norte de Céfiro. Un solo metro de esta tela sin teñir costaba lo que costaba una comida completa para seis personas, y si se trataba de tela teñida, daría para comer cinco días a una familia de tres personas.
Era una tela demasiado delicada, su color natural era de un tono ocre pálido, y para embellecerla con colores se debía decolorar hasta dejarla casi blanca, pero dada su delicadeza los materiales para la decoloración así como el proceso mismo no eran baratos, la mano de obra de un decolorado requería experticia y años de experiencia, si no se combinaban de forma adecuada los ingredientes decolorantes, la tela terminaría porosa, tosca, tiesa y rasgada. Para lograr la suavidad que la caracterizaba el proceso debía ser cuidadoso y lento. Una semana para lograr el tono blanco y dos días para teñir, también con los materiales más delicados.
El rosa que Saudra había encargado era particularmente costoso. El color se extraía de las flores, las conocidas como caricia, un rosa muy similar a los pétalos de rosas rosas de la Tierra, y para sacar seis onzas de tintura, suficientes para dos metros, se requería de los pétalos de setenta "caricias". Los floricultores trabajaban estrechamente con la industria textil de Céfiro pues muchos colorantes venían de las flores. Y la floricultura era un gran negocio, en ese mundo los precios de las flores variaban por su delicadeza, color, y costo de siembra y cultivo.
Las caricias silvestres eran gratis, pero, nunca suficientes para la industria textil.
Los más de cinco metros utilizados en el vestido de Saudra representaban un gasto considerable para una familia de clase media alta.
Por la calidad y elegancia de la tela así como el teñido, cualquiera sabía en Céfiro que el vestido no necesitaba más para ser digno de su majestad, pese a su sencillo diseño.
La mayoría de mujeres dejarían escapar suspiros por un vestido tan delicado.
Y la reina estaba loca de salir a pavonearse ante el pueblo. Nadie la opacaría en la fiesta de la cosecha.
Horas antes del ocaso, el entarimado y las finas tiendas sobre este, engalanaban la plaza principal, esperando a los soberanos y los ilustres invitados que entre magos políticos y aristócratas, eran la distracción del pueblo. En mundo donde la televisión el radio ni el internet existían, sus figuras mediáticas estribaban en los poderosos y ricos del reino. La gente se arremolinaba para verlos llegar uno a uno.
Y en breve lujosos carruajes comenzaron a llegar, algunos solos otros tantos escoltados por soldados, dependiendo de la importancia de los personajes que llevaban en su interior.
El que sin dudar se llevó la atención de todos fue el majestuoso carruaje dorado de los reyes de Céfiro, era un carruaje digno de cualquier cuento de hadas que se preciara der haber sido llevado a la pantalla grande.
Nos solo era lo suntuoso del vehículo sino a quienes transportaba, como en cualquier reino medieval de antaño, la gente de Céfiro tenía una adoración especial por sus soberanos, aunque claro, como en cualquier sociedad, los soberanos debían saber conservar y ganarse el cariño del pueblo. Los amaban de forma gratuita, pero conservar ese amor requeriría de esfuerzo, y nadie en el castillo creía que Saudra lo lograría.
Esta sería una buena oportunidad para comprobarlo.
Cuando los soberanos bajaron del auto, toda la gente vitoreó emocionada, y el barullo le pegó directo al ego a Saudra inflándolo más segundo tras segundo. Como si de una candidata a concurso de belleza se tratara Saudra bajo haciendo saludos largos y cortos con una sonrisa muy bien posada, cualquiera que la hubiera visto juraría que había vivido en el planeta Tierra.
Ciertamente el vestido causó la reacción esperada, desde las nobles hasta las plebeyas, suspiraron por tan hermoso vestido. Y es que una de las distracciones de estos eventos para el público femenino era precisamente ver los atuendos de los invitados. Nunca comparables al glamour parafernalia y excentricismo de las alfombras rojas de Mundo Místico, pero suficientemente buenas para una sociedad medieval en donde la magia y las princesas eran el pan de cada día.
El vestido era extremadamente sencillo en su diseño, era verdad, pero la tela era el mayor encanto, era una verdadera delicia.
Acompañado de una capa en un color blanco perla, las joyas correspondientes a la ocasión, y maquillaje y peinado muy bien realizado por más de 12 sirvientes, había que admitir que la reina se veía muy bonita. Saudra podía escuchar los comentarios del pueblo y su pecho se inflaba con orgullo a cada respiración. Estaba recibiendo la admiración y adoración que tanto deseaba.
Nadie podría opacarla, era la reina, en todo sentido e iba a disfrutarlo.
Noble tras noble fueron llegando pero aún no llegaba el carruaje más esperado de la celebración.
Cuando los ánimos y las ansias ya se exacerbaban al ver llegar al último carruaje de los nobles sin que aparecieran las tan esperadas invitadas, en el horizonte apareció un hermoso carruaje plateado engarzado de preciosa cristalería tornasol, que destellaba llamativamente al sol del poniente y un chambelán anunció que finalmente las maravillosas guerreras mágicas habían llegado.
Departamento de Lucy y Marina, ese día por la tarde…
- ¡Despierta pelirroja!
- Cinco minutos más…
Marina tiraba de una pierna de Lucy y está no hacia ni por zafarse, desguanzada sobre la cama, se dejaba zarandear por Marina, respondiendo entre balbuceos e incapaz de despertarse o ponerse de pie. En algunas ocasiones, llegaba a tener el sueño muy pesado y levantarse de la cama le costaba tanto… Lucy era una malacopa de lo peor, no era nada resistente al vino, por eso no le gustaba tomar, y la noche anterior había sido el cumpleaños de su hermano Masaru, no le vio mayor problema a asistir a la fiesta que le hicieron sus amigos en el Higanbana, un bar temático que estaba bastante de moda entre los jóvenes, pues después de todo, al día siguiente ellas debían llegar a Céfiro después de las 8:00 pm hora terrestre, y contando con eso, se había dado el lujo de desvelarse toda la noche con su hermano y amigos, pues se podía levantar tarde al día siguiente, y se había estado tomando varios de los Shoten que habían estado sirviendo, eran una bebida muy dulce y cremosa, lo que ella no sabía es que como todos los asistentes a la fiesta y clientela del bar eran mayores de edad, el establecimiento no tenía inconveniente en servir los Shoten con algún tipo de alcohol, que era lo que los jóvenes buscaban, cuantimás en un cumpleaños. Todo mundo estaba pasándolo en grande y Masaru ya estaba bastante entonado, lo suficiente para no darse cuenta que su hermanita lo estaba también y así, ambos Shido terminaron cantando Karaoke a todo pulmón, brincando y bailando hasta las siete de la mañana, cuando acabó la fiesta, cada quien se fue para su casa, la mayoría, llegando de puro milagro para azotar dormidos en la entrada de sus casas. Si bien Lucy no terminó ebria como tal, sí lo suficientemente alegre y cansada para quedarse dormida en el genkan de su departamento donde Marina la descubrió al levantarse a desayunar, para meterla a la cama y esperar a que se levantara por la tarde. Pero Lucy no terminaba por despertar y se les hacía tarde.
Lucy contaba con que podía levantarse como a las siete, pero se le olvido que tenían que respetar los horarios de entrada del parque Aokigahara y además tenían cita antes en otro lugar.
- ¡Vamos a llegar tarde!
- ¿A…. dónde….? –preguntó en un suspiro.
- ¡A Masquerade Madhouse! Tenemos cita a las 4:00 pm.
- Oh, qué bien… -le dio el avión…
- ¡Nada de qué bien! ¡Párate ya!
Pero Lucy respondió con un ronquido que terminó con la paciencia de la celeste señorita quien le soltó la "pata" y se encaminó al baño. Momentos después reapareció en la habitación de Lucy encontrándola tan desparramada como la había dejado y rodeándola con los brazos por la espalda se la echó al hombro a como pudo. Y a pesar de las maniobras Lucy apenas sí se quejaba sin despertar.
- No Satoru… ya no hay escuela, ya me recibí… cinco minutos más…
- Ahorita te voy a dar tus cinco minutos… de que llegamos a las cuatro llegamos…
Al llegar al baño donde había llenado previamente la bañera de agua tibia, dejó caer sin remordimiento a la pelirroja al agua, quien nada más sentir el chapuzón se despertó de golpe chapoteando como gato en palangana.
- ¡Aaaahh!... ¡Cof, cof!... ¡Cof!... ¡Pero qué?... ¡¿Qué te pasa Marina?! ¡Cof, cof, cof!
La otra sin poderlo evitar se atacaba de la risa mientras la pelirroja molesta le lanzaba manotazos de agua.
- No que no despertabas jajajajaja
- ¡No le veo la gracia!... ¡Mala amiga! ¿No podías haberme despertado de forma normal?
- Jajajajaja, lo intenté, créeme que sí jajajaja pero no pude jajaja
La pelirroja miró a un costado molesta y cruzada de brazos sin salir de el protector calorcito del agua.
- Ay Lucy perdón pero ya llevaba un buen rato tratando que despertaras y no lo hacías, se nos iba a hacer tarde.
- Bah… no creo que se nos hubiera hecho tan tarde…
- ¿No? Mi querida pelirroja, ahora gracias a ti tenemos media hora para que te bañes, te vistas y lleguemos puntuales a la cita en Ginza. Lo que te deja menos de 10 minutos para ti, porque el taxi hará mínimo veinte minutos si bien nos va.
- ¡¿Eh?! ¡Pues qué horas son?
- Las 3:32. Yo ya me bañé y estoy casi lista para salir, pero me pase casi 10 minutos tratando de despertarte. Tú no te duermes, tú te mueres… Que fiestecita te agarraste anoche.
- ¡Dios, debo darme prisa!
Marina salió para que su amiga se diera un baño rápido, mientras llamaba para pedir un taxi. Al terminar la llamada llegó Anais.
- Justo a tiempo amiga.
- ¿Ya listas?
- Casi, aquí Lucy que se nos fue de juerga anoche y se está bañando a la carrera pero ahorita nos vamos, mientras siéntate.
- Gracias. Oye Marina…
- ¿Mm?
- Segura que ahí encontraremos algo acorde a la cena de gala, es decir… es una cena de gala, no creo que una casa de disfraces…
- An, confía en mí, sé lo que hago
- Bueno, yo creo que alguno de mis vestidos formales hubiera quedado bien.
- An, no vamos a ir a una reunión en la oficina.
- Tampoco a una fiesta de Halloween. ¿En qué pesabas cuando elegiste esa tienda para adquirir nuestra ropa de esta noche?
- Yo pensaba en Shakespeare…
- Eh… ¿Shakespeare?
- Romeo y Julieta. He estado viendo la forma en que visten en Céfiro y aunque concluyo que es una mezcla de nuestras culturas según la clase, pude notar que las damas de la corte usan un estilo bastante parecido al renacentista. ¿Recuerdas la película de Romeo y Julieta?
- ¿Con Leo Di Caprio?
- No, la clásica, de Carlo Carlei.
- Ah ¿con Douglas Booth y Hailee Steinfeld?
- Esa. ¿Recuerdas los trajes?
- Sí.
- En algo así pensé. De hecho fue ese el estilo que usamos Lucy y yo para comer con los Arnauld.
- ¿De verdad?
- Sí y fue un éxito. Por eso te digo que sé lo que hago. No creas, pensé en algo más moderno, más de nuestros tiempos, pero me temo que un George Hobekia resultará demasiado incomprensible y demasiado revelador para una fiesta de este estilo.
- Pero los vestidos de las tiendas de disfraces se ven muy falsos. Además lucen demasiado viejos y maltratados.
- Quizá se ven falsos para nosotros, pero no a ojos de los de Céfiro. De todos modos no pienso ir a tiendas de disfraces convencionales. Sabes bien que en la alta sociedad y las reuniones de filántropos no son poco comunes las mascaradas en fechas especiales para recaudar fondos para alguna caridad o asociación, tú y tu familia fueron a varias en el pasado.
- Y no niego que fue divertido. Mis padres solían llevarme desde chica, y el tema de la fiesta variaba cada año, a veces era parís en los 50's, a veces la Inglaterra victoriana. Pero eran fiestas temáticas Marina. Esto es la realidad.
- Una realidad muy medieval querida amiga. Hablamos de un mundo donde existen dragones y hechiceros. Pero mi punto con las mascaradas es precisamente eso, ¿recuerdas que los disfraces debían ser de primera calidad? Como si fueran para una película de época, y sé exactamente donde conseguir ropa de locura para este tipo de eventos.
- ¿En dónde?
- En Masquerade Madhouse, en Ginza. Las rentas de disfraces son un tanto costosas pero valdrá la pena.
- Eso espero porque… -dijo esculcando sus bolsillos…
- No te apures por eso, yo los pago.
- Marina gracias, pero ahora por mi causa estás desempleada, y Lucy no gana tanto para rentar en Masquerade Madhouse. Nosotros llegamos a rentar algunos disfraces ahí y sé que las rentas ahí cuestan un ojo de la cara.
- Pero lo valen.
- Sí, sí lo valen, pero no voy a dejarlas sin comer.
- Tranquila, mira seré más clara. Los pagarán mis papás, todavía tengo la tarjeta de crédito que me abrieron cuando me vine a vivir con Lucy.
- ¿La que nunca has querido usar por orgullosa?
- No es orgullo, es sólo que ya soy una mujer madura e independiente, aunque para mis papás sigo siendo su "niña" –bufó –y no quiero seguir dependiendo de ellos.
- Sólo se preocupan porque te quieren, deberías agradecer lo padres que tienes "mujer independiente" –le sonrió.
Marina sonrió también – Lo agradezco, de verdad. Es sólo que me gusta ganarme lo mío. Esa tarjeta sólo la usaría en una emergencia y esto califica como tal.
- Marina… insisto en que ya has hecho demasiado.
- Ya no repeles Anais y déjate ayudar, si hemos llegado hasta aquí no echaremos marcha atrás por una nimiedad como esta, sería como tirar todo lo demás a la basura.
- Ah… está bien está bien. Te lo agradezco mucho –ambas se sonrieron y vieron salir en paños menores a una pelirroja que corría de un lado a otro apurándose a vestirse.
- ¡An, que bueno que ya llegaste! ¡Ahoritita nos vamos dame cinco minutos! – dijo desapareciendo por el cuarto.
- ¡Ya ni cinco minutos tienes! –le riñó Marina.
- ¡Que sean dos!
A los pocos minutos Marina recibió un mensaje, el taxista estaba afuera.
Tiempo después ya se encontraban aparcando frente Masquerade MadHouse.
La tienda era enorme, una fachada de grandes vitrales y tres pisos llenos de mascaras disfraces y accesorios de primera calidad. Tan renombrada que muchas compañías de teatro encargaban el vestuario de sus obras en ese sitio, incluso algunas películas se valían del almacén de lujo para sacar vestuario.
De todas las épocas, de todas las culturas, de todos los temas, era el paraíso para los amantes de la fantasía y el disfraz.
A Lucy le brillaron los ojos apenas verlo desde afuera, tarde se le hacía para pagarle al taxista y entrar. Marina sabía exactamente a qué sección de la tienda ir para encontrar lo que buscaban, pero Lucy jamás había entrado y quería curiosear, así que dándole gusto a su amiga, dedicaron un rato a pasearla por el lugar.
Un tiempo después Marina decidió que ya era hora de ir por aquello por lo que habían venido y llevó a Lucy y Anais a la sección de "época".
- No sé cuál elegir… -se decía muy pensativa la heredera de los Ryuuzaki.
- ¡Todos están geniales! ¡Hasta parecen de verdad! –de perchero en perchero Lucy sacaba vestido tras vestido sin saber con cual quedarse.
- Lucy… son de verdad, no son hologramas.
- Déjala disfrutar Marina, nunca había venido, ya sabes que le gusta el cosplay y esas cosas.
- Ya sé que no son hologramas Marina, lo que quiero decir es que no parecen disfraces, es como si los hubieran sacado de épocas pasadas, pero al mismo tiempo adoro la calidad los materiales y los accesorios modernos que tienen.
- Sí, no creo que en Italia en esa época existieran las telas y encajes sintéticos con dorados tan resplandecientes. Mmm –se tomó del mentón y examinó muy seriamente el vestido –Por lo que me cuenta Caldina… somos una leyenda…
- ¡¿No?!… no lo sabía –le dijo Lucy con una voz bastante boba para hacerla quedar como tonta ganándose un zape de Marina que le sacó la risa a Anais.
-¡Ya sé no soy idiota!... Me refiero a que, habrá que elegir el vestido con cuidado. Sabes que la imagen dice mucho de ti y las altas sociedades, medievales o modernas, siguen esa misma regla. Como te ven te tratan, la primera impresión y todo eso. No debemos vernos inferiores a los ranaul.
- Jajajajajaj es ARnauld jajaja
- Como sea, Saudra es una rana. Pero… si somos tan legendarias debemos vestirnos de acuerdo al rango porque la alta sociedad de Céfiro se fija mucho en la imagen. Y por cierto Lucy, ese vestido rosa que traes es de dama de servicio.
Lucy miró sorprendida al vestido y lo colgó de inmediato en su lugar. Se movió de perchero y comenzó a elegir vestidos.
- Lucy… esos son de campesina…. de hijas de panadero…. chica de clase media… Lucy ¿qué nunca has tomado un libro de historia?
- Claro que sí, pero nadie me enseñó jamás a distinguir clases sociales de hace quinientos años. No soy tan diestra en esto de las mascaradas como tú, crecí en un dojo, sé más de espadas que de vestidos.
- Cierto, entonces –le dijo sonriendo –necesitaras el consejo de una experta, y para eso tienes aquí a tu querida amiga Marina.
-¿Entonces? ¿Qué sugieres?
- Algo como esto.
Marina tomó un hermoso vestido azul con blanco, de corte quizá, sencillo, pero de acuerdo a lo visto, digno de una dama de clase alta.
- Este me gusta para ti. Pruébatelo.
- Está muy lindo.
- Y este azul hará resaltar tus rojos cabellos, anda ve al probador.
- Bueno –Lucy tomó el vestido de manos de su amiga y al hacerlo se topó con la etiqueta: Renta ¥ 31,628.00 –¡Marina! ¡¿Ya viste el precio?!
- Sí –contestó como si nada.
- Pero…
- Ande ve y pruébatelo no tenemos todo el día todavía hay que ir a buscar los accesorios… ¡Muévete niña! –y golpeándola con un gancho la "arrió" hasta el probador.
- ¡Ya, ya, ya voy!
- Ah… Bueno ahora, la reina de la noche.
- ¿Segura de esto Marina?
- Segura, vamos.
Marina tan crítica como siempre no encontraba un vestido que cumpliera con sus expectativas y aunque todos eran extraordinarios, no encontraba el ideal.
En la búsqueda se topó con una réplica del vestido de la famosa pintura de Isabel de Requesens sólo que en color verde oscuro –Vaya vaya… creo que –descolgó el vestido de su percha y fue a pararse frente a uno de los grandes espejos del lugar donde viéndose de cuerpo entero puso el vestido sobre sí y sonrió –Mmm creo que encontré mi vestido.
- Es muy elegante, pero, ¿no es muy sencillo para ti? Tu estilo es más glam.
Era un diseño sencillo pero era de terciopelo, y la tela por sí misma implicaba gran elegancia y, agregando algunos accesorios, podría transformarlo en algo muy especial.
- No soy yo quien debe brillar esta noche. Este es perfecto para mí. Pero aún me falta el vestido principal.
- ¿Qué opinas de este?
- Mmm… demasiado sencillo.
- Marina… no voy a la Met Gala, menos es más.
- Y no pretendo colgarte hasta la cazuela, no quiero que te robes la noche por el vestido, quiero que te robes la noche por tu encanto personal, yo también busco algo sensato, sensato pero con personalidad.
- Pues –dijo mirando alrededor -¿Cómo cuál?
- No lo sé.
- ¡Marina! ¡Me atoré! ¡Ayuda!
- Ay Lucy….
Luego de liberar a su amiga de un cierre poco compatible con la atrabancada ansiedad de la pelirroja, Marina salió a buscar de nuevo un vestido para Anais.
- Francamente creo que te estás estresando demasiado, cualquiera de estos servirá.
- No quiero un vestido cualquiera, quiero el vestido perfecto.
- Jajaja Marina, no hay vestido perfecto.
- Sí los hay –dijo rodando los ojos hacia arriba -y yo voy a… -Marina dejó de hablar y clavó sus ojos en el segundo piso.
Ahí en un maniquí, estaba lo que buscaba.
- ¡Es perfecto! ¡An ven!
Jalando a su amiga corrió por las escaleras y apenas puso a Anais al lado del maniquí supo que lo había encontrado, pidió a un dependiente que sacara el vestido y se llevó a Anais a un probador.
Luego ella tomó unos cuantos accesorios de los estantes y también entró a uno de los probadores.
Al poco rato salió encontrándose con Lucy quien se miraba en el enorme espejo principal de ese corredor, un enorme cristal de marco dorado de 2 x 2.
- Soy un genio del estilo. Te queda perfecto.
La pelirroja salió de sus pensamientos y volteó a mirar a su amiga con una amplia sonrisa, Marina también se veía muy bien.
- Gracias. Mira nada más, pareces sacada de una pintura de Da Vinci. –la pelirroja se acercó corriendo a su amiga para admirar su vestido. –Mira qué bonito collar, va perfecto con la imagen de princesa italiana. Lo dicho, eres una experta en todos los estilos.
- Gracias. Aunque no es Da Vinci, sino Rafael Sanzio y Giulio Romano.
- ¿Quién?
- ¿Qué les parece chicas? –inquirió insegura la rubia saliendo del vestidor.
- ¡Anais! Lo sabía ¡Es perfecto!
- ¿Tú-tú crees?
- ¡Sí! ¿Verdad Lucy?
- Sí, te ves preciosa.
- Le di al clavo. Con las tres. Estos vestidos son los adecuados sin duda. Pero a ti querida amiga, te faltan los accesorios, vamos.
Marina buscó por el lugar y encontró lo que necesitaba en una hermosa corona de flores sintéticas doradas. El material era de calidad, y pese a ser plástico, para los de Céfiro que no conseguían colores metálicos más que en el metal mismo, esa bien podría parecer una corona de oro.
Luego de conseguir collares y pendientes discretos pero bonitos, las tres jóvenes corrieron a la sección caracterización.
- Bueno, a pasar a los camerinos, hora de caracterización para lucir como actrices de película de época.
- ¿Hacen eso aquí?
- Sí, hacen todo lo que el cliente necesite.
Siendo una empresa de clase internacional, acostumbrados a atender no sólo a japoneses, sino a excéntricos llegados de todas partes del mundo que venían a divertirse en las suntuosas y extravagantes fiestas de amigos millonarios japoneses, la tienda contaba con todos los servicios habidos y por haber en este ramo, incluidos los de caracterización y maquillaje, entre tantos otros. El cliente no sólo podía rentar ahí sus disfraces y accesorios sino que podían ir a que les vistieran y prepararan del todo para su evento. Y claro que cada servicio tenía su propio costo…
Pero justo ahora el dinero no era un problema.
Y así…
Cuando el carruaje llegó a la plaza, causó gran revuelo. ¡Las Guerreras Mágicas estaban ahí! Eran una leyenda, para la gente de Céfiro eran una especie de celebrities. Su presencia causaba gran revuelo y aunque la palabra genérica fan y su concepto no eran conocidos en Céfiro, se podría decir que se acercaba bastante a lo que la gente de Céfiro sentía al saber que ellas estaban ahí.
Cuando finalmente el carruaje paró frente al entarimado principal, un par de adustos guardias se apostaron junto al carruaje para abrirlo y ayudar a bajar a las ilustres invitadas.
La primera en bajar de la galante mano del apuesto soldado, fue Marina con su vestido de terciopelo verde y su tocado a tono, la joven se veía realmente hermosa, y con mucho porte, y apenas Marina dejó de ver los escalones del carro por donde bajaba y con los pies bien puestos en la tierra levantó la vista, se encontró con gente sonriente y vitoreante y no pudo evitar regalarles una sonrisa sincera la cual dejó encantados a los asistentes. La siguiente en bajar con su vestido azul y su cabello rizado suelto tocado en forma de diadema con listones fue Lucy quien aunque nerviosa no pudo evitar una de sus sonrisas espontaneas la cual resulto sumamente encantadora para la gente.
Pero que sonrisas, tan diferentes a las de la Reina, estas sonrisas se habían sentido, tan… naturales. La gente ahora se preguntaba qué palabra sería justa para definir las sonrisas que les dirigieras hacía unos momentos su reina. Comparándolas con las de sus guerreras, las sonrisas de la reina comenzaban a verse extrañas.
Y finalmente, del carruaje bajó una hermosa mujer de larga y brillantes cabellera rubia, tocada con una corona de flores doradas, la joven llevaba un hermoso vestido de fondo rojo con flores doradas, y sobre su espalda caía una capa roja de pesado y precioso terciopelo rojo. La gente no pudo evitar una exhalación de asombro ante la delicadeza, belleza y porte real de esta jovencita que apenas levantó la vista a los invitados sonrió con una enorme gentileza y cariño saludando con la mano en un gesto tanto elegante como cariñoso.
Los murmullos se asombró y admiración por la recién llegada no se hicieron esperar, creando un barullo que llegó a Saudra, quien no podía ver nada pues tenía el carruaje al frente. ¿De quién hablaban? ¿De la de rojos cabellos, de la de azul? Ninguna de estas indecentes podría verse mejor que ella.
Cuando el carruaje se retiró dejó a la vista de Saudra un trio… ¡¿Un trio!? Un trio de hermosas cabelleras que dándole la espalda saludaba al pueblo, cuando Paris las llamó para invitarlas con toda elegancia a subir al entarimado. Las chicas se dirigieron al entarimado y como el protocolo lo requería con tan ilustres invitadas, era deber de gente importante tender sus manos a las damas para ayudarlas a subir, por eso Latis como canciller de Céfiro, presto fue a tomar a Lucy de la mano para ayudarla a subir, Clef hizo lo propio con Marina, y quién más sino el propio rey de Céfiro debía mostrar amabilidad con la última guerrera…
Cuando Saudra supo que las guerreras mágicas serían invitadas Saudra asumió que sólo serían las únicas dos que aún visitaban su mundo jamás imagino que…
¡Por todos los infiernos!... ¡Anais estaba ahí!
*…*…*…*
Por Dios se me pasó un año, pero bueno al fin lo actualicé.
Maru-chan: Muchas gracias por leer el fanfic espero que aún andes por aquí, y te guste este nuevo capítulo. Y sí he andado atareada con todo ese rollo. A mí también me encanta ver la faceta digna de Guru Clef. Espero que te gusten los rumbos que va tomando. Un abrazote y deseo que estén bien.
Tsukihime: ¡Feliz otro año nuevo! Jajaja sí sería fácil implementar tu método, fácil pero no correcto, hay que seguir las leyes de Céfiro, además ya sabes que a Anais le encanta la sensatez. Espero te encuentres bien, un abrazo, y nos estamos leyendo.
MarEs7: ¡Claro claro heel power! Que gusto haberte sacado unas risas y deseo disfrutes este nuevo episodio, ya vamos en los últimos. También deseo que estés bien, porque en estas fecha nada como desearle salud a la gente.
Guest: Me da mucho gusto que te haya gustado, lo siento si te parece algo lento pero no me gusta sacar capítulos sin desarrollo y el desarrollo de cada personaje y su historia lleva tiempo. Pero deseo disfrutes este nuevo capítulo. Sabes ya la cosa no es dejar de escribir de Guerreras pues ahora con su regreso me nació el gusto otra vez y escribí otros dos fanfics pero, lo que me quitó el gusto fue la clase de público que hay hoy en día y los robos descarados, ya no es como en nuestros tiempos, es triste. Así que no prometo publicar más cosas. Pero espero disfruten las que tengo publicadas. Gracias por leer cuídate mucho.
Rocio Ziranda: ¡Aquí lo tienes! Espero lo disfrutes, gracias por leer. Salud y bendiciones.
