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Disclaimer: Los personajes de Magic Knight Rayearth son propiedad de las geniales CLAMP. El resto de los personajes asi como la trama original de esta historia son de mi autoría (con todo y sus fanarts XD). Muchas gracias por leer. Fic hecho sin fines de lucro por fans para fans.
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Uchikake
¿Mascarada?... ¿Amigos? ¿Enemigos? O Solo una macabra diversión.
Cuando Paris tomó la mano de Anais, aún teniendo la propia enguantada e impedida del dulce contacto de su piel, su corazón dio un golpe tan fuerte que por brevísimos instantes tuvo un vagido, nadie salvo su propio cuerpo lo notó. Aunque su corazón se desbocaba de alegría, debía controlarse por el bien de Anais, de Céfiro y de todo. No debía olvidar su condición actual: era el rey de Céfiro y un hombre casado, debía portarse a la altura no por Saudra, sino por Anais.
Cuando ambos subieron el ultimo escalón, Anais apenas un paso tras Paris, cuando esta quedó frente a frente con él, sólo por meros segundos, las miradas de ambos se cruzaron, y sin delatar absolutamente nada, hicieron una conexión abrumadora que cautivó a todos en ese momento.
A simple vista lo único que había ahí era un rey y una legendaria Guerrera Mágica en un acto de cortesía, pero… ¡Por los tres poderes, que bien se veían juntos!
Él con su corona de rey, y ella con esa corona de flores de oro sobre la cabeza, lucían como… como la auténtica pareja real. Todos lo pensaron pero nadie se atrevió siquiera a murmurar. Sería un comentario atrevido que faltaría al respeto tanto a su reina, como a su guerrera mágica.
Sólo segundos, nada más… Despues ambos giraron y quedaron frente a frente con el puedo. Lucy a la izquierda de Paris de la mano del canciller Latis, Marina a la derecha del rey de la mano del santísimo Gurú, y al centro, la pareja conformada por Guerrera Mágica y soberano.
Ah sí, y su majestad la reina cuatro pasos atrás del sexteto, opacada por la altura de estos.
Pero que cuadro, se… se veían tan bien esos seis ahí parados. La gente hizo un extraño silencio y es que, todos, estaban arrobados, y qué decir de la pareja central, se veía increíblemente bien junta.
Ese vestido rojo levemente ampón, esa corona de flores de oro, ese cutis natural e inocente, radiante enmarcado por la cascada de rubios cabellos cayendo por su costado.
Esa chica, sabían que era una de las guerreras mágicas porque los chambelanes las habían anunciado pero, a decir verdad, ella parecía más una princesa de la más noble casa que se hubiera visto jamás en Céfiro, que una ruda guerrera. Cuanta gracia, cuanta delicadeza y cuanta amabilidad despedían su sonrisa y su mirada. Nunca habían sentido algo igual sobre su actual reina.
Despues de la presentación formal de sus legendarias guerreras al pueblo, el Rey, las condujo a unos tronos especiales para ellas apostados justo a la diestra del jefe Gurú, como obviamente correspondía a guerreros que se preciarían de ser asociados con la magia y además de tener el rango más alto de todo Céfiro en este rubro.
Puesto que en general, eran pocos aquellos que tuvieran un rango militar, pero además contaran con uno mágico, eran escasos únicos y especiales.
Como Latis quien en un tiempo fuera el único espadachín mágico que tuviera Céfiro, y ahora era el orgulloso maestro de dos nuevas promesas en ese rubro.
Las guerreras mágicas no sólo eran una leyenda por su capacidad única del manejo de la magia y ser las elegidas de los que se consideraban los Dioses Guardianes primordiales de Céfiro, sino porque a pulso con sus hazañas, valerosas acciones y legendario manejo de la espada y dominio de la situación en batalla habían fortalecido su merecida posición de "Legendarias"
Podían existir espadachines mágicos, invocadores, forjadores. Pero Guerreros Mágicos, ninguno, ninguno había jamás poseído ese título, ya que ser un guerrero conllevaba muchas cosas, y uno mágico, aún más.
Sólo aquellos provenientes de mundo místico tenía la capacidad de llegar a ser tales. Así que ante los ojos de la gente y la historia y costumbres de Céfiro, no hablábamos de cualquier cosa. Su lado estaba justo junto al Rey y a la diestra del Gran Gurú, quién siempre se sentaba a la diestra del soberano, demostrando así la importancia suprema del Jefe Gurú, alguna vez echada de lado por los políticos y nuevamente restaurada por el nuevo Rey Paris.
Y al sentar a las guerreras a la diestra de ambos, representaba que ellas eran la mano derecha, tanto de la política como de la religión y la Magia.
Simbolismos de protocolo que Saudra había aprendido desde que llegara al castillo como reina y que justo ahora le hacían hervir la sangre. Ya que vistas las circunstancias, nuevamente, estás rameras estaban ostentando un mayor rango que ella y tenían más atención y respeto de los nobles y el pueblo que ella misma.
El pueblo se veía encantado de tener ahí a las guerreras mágicas, además que se mostraban abiertamente sorprendidos de su apariencia. Nunca las habían visto, algunos sí que recordaban haber visto a los enormes genios pelear a través de los enormes ventanales del castillo, pero nunca habían visto a las que los comandaban en batalla.
Al igual que Saudra alguna vez, ellos tenían la idea que serían unos mujerones altísimos y seguramente musculosos, casi, la versión femenina del General Ráfaga. Y es que… ¡Tenía que ser así! Para controlar a esos inmensos robots, se tenía que contar con una tremenda fuerza física ¿no?
La verdad, es que aunque las consideraban magnificas se creía que de seguro serían todo menos, femeninas y hermosas, mucho menos delicadas.
Si no fuera porque confiaban en la veracidad de sus gobernantes y esos eventos, se atreverían a dudar abiertamente de que esas delicadas princesas de alta corte, fueran sus guerreras mágicas.
Y con esto la admiración por sus guerreras, ahora se engalanaba por el encanto de la belleza y la gracia.
Cosas que Saudra no había logrado inspirar en su pueblo, quizá sólo llegar a fingir, pero jamás despertar por mérito propio.
La celebración transcurrió con gran éxito y jubilo del pueblo. Y se veía a las guerreras constantemente platicando con el gran Gurú quién más que gustoso resolvía sus dudas, contestaba sus preguntas y les contaba sobre sus costumbres, festejos así como el origen y significado de estos, compartiendo de estos con ellas.
A decir verdad el gran Jefe Gurú se veía bastante contento, el pueblo nunca lo había visto así, a pesar de haber sido siempre amable con todos, por primera vez parecía que disfrutaba profundamente de este antiguo festival, como un jovenzuelo de provincia que asiste por primera vez.
¿Era posible? No lo creían, el siempre serio y hierático jefe gurú… Pero a decir verdad les daba mucho gusto verlo tan feliz, porque aunque el propio Clef lo ignoraba, tal vez por sus deberes, o por su modestia, el pueblo de Céfiro tenía mucho amor respeto y gratitud por su Jefe Gurú actual. Muchas generaciones habían crecido oyendo su leyenda, y escuchando sus hazañas como mago supremo, guardián de Céfiro, Jefe Gurú y leal servidor de su pueblo.
Quizá, era la jovilidad y frescura de esas tres guerreras que se le contagiaba, pero fuera lo que fuera, le sentaba bien.
Paris por su parte había pasado todo el festival, compartiendo unos instantes con su pueblo claro, pero en general con su corte, con los nobles, y claro, con su esposa, como dictaba la costumbre, nada hacía sospechar a nadie, que por dentro ese hombre se moría por correr al lado de aquella rubia que compartía sonrisas con el Jefe Gurú y las otras dos guerreras.
Pero el mero hecho de saberla cerca, en el mismo lugar, bajo el mismo cielo, le daba fuerzas para seguir con ese teatro adelante, con tal naturalidad, que causó más odio de los nobles hacia Saudra.
Esa… ¡Mujer estúpida vana e insulsa! Tenía el amor y el apoyo de su Rey. Tantos problemas que le había causado a Céfiro, ni el pueblo los conocía, sólo políticos y nobles sufrían la incertidumbre de la mala relación con un planeta vecino. Secreto que se había acordado guardar para no causar pánico en el pueblo. Por eso, las sonrisas de Saudra, les causaban escozor en las entrañas. ¡Mala la hora en que eligieron a Saudra Arnauld de Antelor como su reina!
Y mientras los nobles hacían de tripas corazón conviviendo con ella, las jóvenes guerreras y el jefe Gurú se habían unido a las diversiones del pueblo y se la estaban pasando de maravilla.
El pueblo se sentía honrado que unos de los tronos de Céfiro hubieran descendido nivel de los plebeyos para compartir sonrisas y alegría con ellos.
Paris debido al protocolo actual, no podía interactuar tanto con su gente como quisiera, pero se deleitaba viendo de lejos como su Anais sonreía. Y porque negarlo, estaba más que sorprendido con la actitud de Gurú Clef, pero feliz por él. Había sido su consejero, mentor, regañador oficial, pero también debía decir, uno de los mejores amigos que tenía. Aunque nunca hubieran mencionado esa palabra entre los dos, ya que Clef era un "adorador" del protocolo y las formas, Paris sabía que en Clef, tenía un amigo sincero.
Paris giró a su derecha, encontrándose con su esposa y los nobles y suspiró. Por un lado su felicidad más completa, por el otro, su responsabilidad acendrada. Con otra mujer a su lado, estos deberes, serían mil veces más fáciles.
Pero hoy estaba seguro que cuando la mujer amada sostenía tu brazo, era ella la fuerza, y el infierno mismo, sería sobrellevable. Pero justo ahora, él que estaba en la cima del poder, el cielo, en brazos de Saudra era un castigo ser el Rey.
Mientras él y Saudra se ocupaban de los nobles, las guerreras y Clef se ocuparon del pueblo, dejando a la nobleza sólo con el gusto de observarlas a la distancia.
Y en cuanto al pueblo… ¡Qué chicas más encantadoras! Pensaron todos. Sobretodo esa que con la corona de flores de oro, parecía una reina, y… que calidad de persona, tanta humildad educación y amabilidad en una joven con ese porte empíreo era algo inusual, con que dulzura y paciencia atendía a los curiosos que la rodeaban invadiendo su espacio, ávidos de conocer a sus guerreras, de poder verlas de cerca, de poder tocarlas un poco. Cualquier dama de sociedad hubiera estado estresada e incluso ofendida con ciertas cercanías que sin mala intención tomaban las manos de las chicas para en un apretón emocionado presentarse con ella y comentar su gratitud.
El pueblo había intentado eso con Saudra algunas veces que la reina iba a la plaza principal con Paris, pero, terminaba mal, ya que la reina recriminaba a las personas su falta de educación, respeto y protocolo para con su reina. Si bien desde las costumbres de Cefiro Saudra tenía razón y el pueblo se la daba, no quitaba que las personas salieran emocionalmente heridas al ser reprendidas y rechazadas por la reina por "atreverse a aquello a lo que NO tenían derecho"
Pero esta joven, que portaba tan suntuosas joyas y tan finas telas, era tan amable. En Céfiro la moda era algo a lo que se debía prestar mucha atención puesto que las telas, los diseños y materiales decían mucho de tu posición social, rango y que clase de modales y respeto se debía mostrar con cada persona.
Y es que además de para conocer a sus guerreras las mujeres querían ver los vestidos, emocionarse, soñar en un día tener algo así o el cómo se verían si pudieran pagarse ese tipo de vida. Muy similar al populo de mundo místico quienes adoraban ver las galas y alfombras rojas para divertirse y soñar.
Y a pesar del altísimo rango de la guerreras que aunados a los materiales y diseños de los vestidos elevaban más su estatus a ojos de la gente, provocándoles un poco de miedo y timidez al acercarse a ellas en un principio, fue el carisma y amabilidad de las jóvenes lo que motivó a la multitud a sentirse en suficiente confianza para rodearlas y seguirlas a todos lados como ahora hacían.
El vestido de seda satín de Lucy con su brillo discreto, llamaba demasiado la atención, ¿Cuántas barbas de pez se habrían usado para hilar tanta tela y crear un vestido completo? El corte veneciano pero de inspiración greco-romana era algo nuevo y muy llamativo, de mucha clase y a pesar que su vestido, el listón que tocaba sus cabellos y sus joyas de fantasía fina que lucían realistas (y brillaban más de lo que realmente valían) les hizo pensar la gente que su guerrera tenía un gran rango no sólo como leyenda sino que de seguro era una dama de la alta nobleza de su mundo. ¿Acaso eran las guerreras mágicas princesas del mundo místico?
Y no era la única que hacía gala de elegante ostentación porque, ¡Miren nada más el vestido de la de azules cabellos! Hecho en su totalidad de piel de animal, ¿pero qué animal tan delicado y fino era ese? Nunca habían visto en Céfiro a un animal con un pelaje tan cortito finito y suave. La piel de su vestido era tan fina y delicada. Y su tocado, un gran gorro hecho del mismo material con joyas incrustadas y esa gargantilla de verdes esmeraldas (piedras de fantasía) a juego con su anillo. Esta joven debía pertenecer también a una familia de largo linaje y fortuna inimaginable. Aristócratas sin duda.
¿Y qué decir de la rubia? El vestido de la reina ya no figuraba ni en sus recuerdos. ¡Bordados en hilos de oro! ¡De oro! ¡Jamás habían visto algo así! Esta joven portaba una capa roja aparentemente del mismo tipo de piel de animal del que llevaba su amiga, era tan suave, tan elegante… Y esa corona maciza de oro. Debía ser muy pesada. Esta joven también debía provenir de una casa poderosa de mucha tradición e historia en su propio mundo. Sin dudar, por su gracia y delicadeza, está seguro era parte de la familia real de Mundo Místico. Una digna princesa que seguro era disputada por los herederos al trono de Mundo Místico, si es que no era ella misma parte de la familia imperial de Mundo Místico. Era obvio, por todo, desde su atuendo hasta su educación y gracia, que esta joven era parte de la realeza, ahí pertenecía sin duda. Y a pesar de provenir de una casa real, era tan agradable.
Anais fue ella misma y entre más convivía con ellos, más se enamoraba la gente de esta guerrera. No es que no estuvieran enamorados de las otras dos, pero esta, con esa apariencia de reina que lucía ese día, les hacía desear profundamente el que ella, hubiera sido su reina, en lugar de Saudra.
Cuando llegó la hora de la cena, las guerreras, se disculparon con gran educación y astucia con los nobles y cambiaron sus palcos en la gran mesa del entarimado, por sillas en los comedores comunes en las mesas puestas para el pueblo. La gente estaba encantada y los nobles más y más seducidos por la idea y necesidad de poder convivir con ellas.
Las chicas habían sido extremadamente inteligentes para mantenerse alejadas de la nobleza pero siempre, siempre picandoles con encanto el deseo de conocerlas, apenas si cruzaban acertadas palabras y breves momentos con la nobleza, para alejarse con presteza de ellos e ir con el pueblo. Dejándolos con ansias de más.
El festival, fue un éxito, tanto con el pueblo como con los nobles y la corte, todos disfrutaron y todos, desde la más alta a la más humilde sociedad, quedaron encantados con las nobles y encantadoras guerreras.
Todos lo comentaban, todos lo repetían, todos las amaron.
Y esas voces que se volvieron eco, llegaron a oídos de la reina, junto con los pensamientos que no se suponía alcanzaran las palabras…
Un par de días después…
- Así que habrá un baile. ¿De qué tipo? ¿Cuál será el tema?
- ¿Tema? Pues celebramos mis siete lunas de servicio –respondió confundido creyendo que había dejado la explicación clara para sus otras dos guerreras.
- Eso me quedó claro Clef. Me refiero a cuál será el tema del baile –pero ante la mirada confundida del mago, la chica aclaró –Sí el tema, ¿El cielo nocturno? ¿Mariposas? ¿Una gala?
La mirada de Clef se perdía cada ve más en la confusión. Y eso sólo desesperó a Marina. Ella se entendía, él se entendía, pero ninguno captaba la idea del otro.
- ¿¡Cuál será el tema de la fiesta?!
- Marina tranquila, es evidente que ninguno está captando la idea del otro. Mira Gurú Clef, por tema, Marina no se refiere a motivo, se refiere a que, en nuestro mundo –dijo enfatizando y clavando una reprobatoria mirada en su desesperada amiga – algunas fiestas tienen un tema, es decir, conocemos el motivo o razón de la celebración, pero les damos un tema, a veces son colores, y se les pide a los invitados que vayan de esos colores en especial, a veces son fiestas específicas como las paganas de Samhain o el moderno Halloween y el tema son los disfraces de seres aterradores. Tematizar una fiesta significa darle un estilo en particular. Evidentemente eso no se ha hecho en Céfiro antes, Marina.
- Perdón no se me ocurrió. Lo siento Clef no quería ser grosera, Anais tiene razón, cada uno estaba en su propio mundo.
- Pues deberías comenzar por escuchar amiga mía antes de imponer.
- Lo sé, una disculpa... Mmm ¿sabes?... Los buenos gobernante escuchan detectan y solucionan con inteligencia. Bien hecho rubia.
Anais se sonrojó y los demás sonrieron con complicidad.
- Dime Gurú Clef ¿cómo son los bailes de palacio? –preguntó Lucy. –Me refiero a que tanto se hace en uno.
- Pues… Básicamente… ¿Bailar?
- No jajaja me refiero. Mm… estamos en un callejón sin salida. No nos enfoquemos en todos los bailes, háblanos específicamente del baile del jubileo.
- Pues aparte de las celebraciones diurnas del pueblo y los rituales a la luna, en los que el pueblo puede participar en bailes populares, por la noche se da un baile en palacio sólo para los nobles aristócratas y la realeza. Es un gran evento. La personas visten sus mejores galas, y siendo un fecha tan importante que muchos no llegan a tener ocasión de celebrar, todo mundo quiere hacer de su asistencia algo muy especial, ya que no todos viven para celebrar y asistir a uno, incluso muchos encargan pinturas de la celebración para colgarlas en sus palacios y engalanar más el nombre de su familia, pues como ya dije, se considera de buena suerte que un Gurú dure más de un jubileo y también se cree que las familias que asisten a uno de estos bailes no sólo adquieren buena suerte para sus casas sino que agrega prestigio a su estirpe. Muchos presumen sobre quien tiene más miembros asistentes a un jubileo a lo largo de sus generaciones. Por eso, todo mundo derrocha lujo y extravagancia, no sólo es una fecha muy importante para el planeta, sino que les da la ocasión a los ricos y poderosos del planeta de presumir su poderío, riquezas y lujos, dejando en claro quiénes son los manda más.
- ¡Eso! Ya nos acercamos a lo que yo quería saber –dijo Marina emocionada –. Entonces… este evento es toda una gala.
- ¿Una qué?
- Una Gala es un evento de gran relevancia, elegancia, renombre, glamour, y extravagancia del lujo.
- Pues… no sabía que existía una sola palabra para definir todo eso, pero sí, lo describe muy bien.
- Una gala… Clef, dime, ¿sólo eso? ¿Un baile lujoso y nada más?
- Mm… básicamente.
- Pero… si es tan importante… ¿por qué no hacerlo de verdad especial?
- ¿A qué te refieres mi niña?
- Porque no darle un giro a las cosas, despues de todo nos dijiste que ningún otro Gurú en la historia ha celebrado 7 lunas. En nuestro mundo el número siete tiene una gran importancia mágica. Y siendo para ti con mayor razón creo que deberíamos hacer algo especial.
- … ¿Cómo qué? –dijo el mago sin saber qué otra cosa podrían agregar a un baile tan importante y extravagante.
- No, no sé –dijo Marina muy pensativa con una mano en el mentón. –Necesito un tema…
- ¿Un tema?
- Sí, pero qué… Piensa Marina, piensa –se dijo pensando en todas y cada uno de las extravagancias existentes en su mundo sin saber cuál de todos esos millones de ideas escoger, unas serian geniales en su mundo pero disparatadas y absurdas en Céfiro.
-Mm… -la joven fruncía sus labios, quería que fuera algo especial, para ambos, para Anais claro, pero, también para Gurú Clef, pues era despues de todo su celebración, y no quería arruinarla con algo que restara elegancia o importancia a la fiesta.
- ¡Oigan! –intervino muy emocionada Lucy haciendo a todos dar un brinco - ¡¿Y si hacemos una mascarada?! –dijo recordando la casa de disfraces que habían visitado y todo lo que vio ahí .-Yo nunca he ido a uno pero en el pasado y aún en el presente siguen siendo eventos que engalanan la ocasión.
- ¡Lucy! –dijo Marina saltando hacia la pelirroja y abrazándola -¡Es perfecto cabecita loca!
- Sí –dijo Anais emocionada pensando en Clef, olvidando que sus amigas pretendían usar la fiesta para pasar a perjudicar de una vez por todas a Saudra. Una mascarada sería el tema más genial para hacer verdaderamente especial esta fiesta.
- Chichas ¿qué es una mascarada?
- ¡Siéntate que ya te lo explico! –dijo Marina tomando al Gurú por la mano y llevándolo a una banca a sentarse junto a ella, bueno, ellas.
Por la noche antes de retirarse de Céfiro…
- ¡AAAAAAAAHHHH! ¡Acepto, acepto!
Caldina había aceptado a ayudarles con los preparativos y ser prácticamente la directora principal de la preparación y el evento, ya que las guerreras mágicas no podían estar ahí diario y todo el día, estarían yendo a revisar, pero tenían cosas que hacer en su propio mundo, necesitaban una aliada confiable y capaz de sacar adelante un evento así. Y quién más que Caldina. Ella nunca había oído de cosa tal y estaba al límite del deleite con esta idea revolucionaria loca y maravillosa que le habían presentado las guerreras, un baile de máscaras nadie sabría quién era quién.
"Sí bien hoy una mascarada es más que nada un baile de máscaras donde en general todos saben quién va bajo la máscara porque ellos mismos lo dicen, en sus inicios, su raíces estribaban en el juego, en lo oculto, en ser otra persona por ese día, en engañar tanto a amigos como enemigos, es un evento que puedo describir como oscuro, pero en donde la oscuridad no representa la maldad, sino solamente lo oculto, el misterio y el juego"
Había dicho Anais, y tanto a Caldina como al propio celebrado le había encantado la idea, ser… ser otra persona por un día, oculto bajo una máscara.
¡Con la libertad de hacer lo que él quisiera! Por primera vez en cientos de años a Clef le estaba haciendo verdadera ilusión la fiesta. Nunca pensó que volvería a sentir aquella emoción de su primer jubileo.
Toda la tarde hasta el anochecer las jóvenes habían hablado con ambos sobre lo que está fiesta era, lo que significaba, su alto nivel social y las diversiones y amenidades que ofrecía, una locura que bailaba mano a mano con la elegancia el lujo y la travesura.
- Mañana vendremos con unos aparatos de nuestro mundo que nos ayudarán mucho, pero no sabemos si funcionarán aquí, así que de todos modos, como parte de una verdadera mascarada, necesitaremos una excelente orquesta, necesito que la consigan a más tardar en tres días pues tengo que darles una idea de la música que se utiliza para que nos instruyan en las canciones de Cefiro que puedan funcionar para el evento.
- Esta bien Marina –dijo Clef encaminándose con ellas a la salida ya sin Caldina pues no convenía a sus planes que la vieran por el castillo tan cómplice con las Guerreras.
- ¿Qué piensas traer Marina? –preguntó Lucy.
- Creo que –dijo pensativa –más de una cosa Lucy, pero llegando a casa les cuento, la verdad es que además de nuestro plan, siendo tan importante este evento para Clef quiero que de verdad sea memorable.
- Creo que te tomas demasiadas molestias mi niña, si mi fiesta les sirve para sus planes utilícenla, no se angustien de más por mí.
- Marina tiene razón –aseguró Lucy –Clef tú también eres muy especial para nosotras, y sin importar cualquier otra intención, no vamos a arruinar algo tan importante, ¡No cualquiera celebra más de ochocientos años! Tú mismo lo dijiste, serás el primero, y nosotros queremos que sea especial, lo mereces Gurú Clef, siempre nos has regañado porque no nos damos la importancia que merecemos, pero creo que pecas del mismo error. Has hecho mucho por tu pueblo, date cuenta de tu propio valor.
- Lucy…
- Guru Clef siempre haces todo por los demás pero ¿qué harían los demás sin ti? Muchos no estarían aquí, no fuimos las únicas responsables de salvar este mundo, tú mi querido hechicero fuiste una pieza clave. Clef, estuvimos juntos desde el principio, estabas ahí para recibirnos, y sé que hubieras seguido nuestro camino y guardado nuestros pasos si Zagato no te lo hubiera impedido. Y a pesar de todo, nunca nos abandonaste, fuiste nuestro guía durante todo el camino aun en tu delicada condición. Y cuando volvimos a un Céfiro devastado, si encontramos vida aquí aún fue por ti, tú protegiste a tu gente en todo lo que pudiste, sé que se perdieron incontables vidas, pero si la gente de este mundo se salvó fue por ti.
- Por ustedes.
- Por NOSOTROS, los cuatro.
- Concuerdo con Anais, Clef, te voy a repetir tus palabras. Tú eres el Supremo Jefe Gurú de este mundo, pasaste por duras experiencias para convertirte en tal, no debes olvidarte de eso.
- Marina…
- Marina tiene razón –prosiguió Anais. – Dime ¿qué hubiera pasado en medio de la batalla contra Debonair si tú no hubieras estado protegiendo este castillo con tu último aliento de vida? ¿De qué hubiera servido nuestra victoria, si todos los habitantes de este mundo hubieran perdido la vida? Lo que logramos lo hicimos juntos, como equipo, siempre fuimos los cuatro, ¿lo comprendes? No sólo tres, sino cuatro. Tres guerreras y un Jefe Gurú. Fuimos el verdadero equipo que logró salvar a Céfiro.
- Fuimos equipo entonces y lo seguimos siendo –dijo Lucy acercándose a él y mirándolo a los ojos con su cálida sonrisa lo tomó de un hombro. –Aun ahora con las maldades de Marina, seguimos siendo los cuatro. Y ya es hora que el cuarto héroe de Céfiro sea reconocido, pero primero que por otros, debe reconocerlo el mismo, ¿no lo crees?
- Crees que este Gurú no es nadie sin sus guerreras, pero estas guerreras te dicen, que no serían nada sin su gurú.
- Anais, Lucy, Marina… Mis niñas… yo… yo no sé qué decir –dijo sintiendo que un nudo se formaba en su garganta.
Había recibido tantos altos reconocimientos a lo largo de su vida, de personas muy importantes en su política y clero pero, ningún reconocimiento lo estaba haciendo sentir como este pequeño y privado reconocimiento de sus tres niñas le hacían, y además ellas parecían ver en él cosas que él mismo no podía apreciar de sí. Cada que estaba con ellas era, como si pudiera volver a ser enteramente él mismo, como si el mago recuperara a la persona, él no era sólo un poderoso mago, también era humano, y todos parecían olvidarlo, menos ellas. –Gracias…
Dijo el Mago con los ojos razados no pudiendo decir más. Sus niñas lo encerraron en un abrazo triple y este sólo recargo su cabeza en el hombro de dos de ellas dejando que las tres le dieran su cariño.
Y se dio cuenta de que tan cansado estaba de ser el gurú, porque el hombre, como todo humano, siempre había estado en su interior clamando por cariño y por ser débil al menos una vez de vez en cuando, pero el gurú jamás en cientos de años se lo había permitido, hasta hoy.
- No saben cuánto bien me ha hecho haberlas reencontrado…
El tiempo comenzó a transcurrir, y cada que sus ocupaciones se lo permitían las chicas iban dos o tres veces a la semana a supervisar los preparativos, y la verdad que para no conocerse el concepto en Céfiro, todo estaba saliendo de las mil maravillas.
Marina había llevado ciertas cosas de su mundo que gracias al cielo habían funcionado, no todas, en algunas tuvo que tomar alternativas pero, al final se las había arreglado para lograr los resultados deseados.
- ¿Cómo dices que se llaman estas enormes cajas Marina?
- Bocinas Ascot. Bocinas de batería. Pon esa en aquella esquina por favor. Y con mucho cuidado, pese a que las veas como grandes cajas negras, la tecnología es muy delicada, no las vayas a dejar caer.
- De acuerdo
- Y ahora… ¿donde las dejé?... ¿Lucy tú traes las USB?
- ¡Sí! –contestó desde un balcón del gran salón de baile posicionando la bocina en su lugar. –Mmm tendremos que poner unos adornos sobre las bocinas para que no desluzcan. Quizá flores de plástico. –se dijo pensativa.
- ¡Trae me una para probar el sonido! –le pidió a la pelirroja -Espero que este aparato que me dio Geo reemplace bien el bluetooth para interconectarlas a todas.
- Ya están listas las invitaciones tal cual las pidió majestad.
- ¿Ya llegaron? –Preguntó el Rey emocionado viendo a su sirviente sosteniendo una caja llena de invitaciones con muchas otras más cajas iguales tras él. – Excelente, que se envíen de inmediato.
Paris estaba muy emocionado y que buena gente tenía a su servicio, sacar adelante tantas invitaciones tan elaboradas y elegantes en sólo cuatro días.
- ¿Ya lo hiciste jalar?
- Marina la paciencia es una virtud. Y tu careces de ella lo sé –dijo antes que Marina repelara. –Pero dame tiempo, la tecnología de Autosam no es tan compatible con la nuestra.
- Llevas tres días tratando de hacerlas jalar…
- ¿Crees que es fácil hacerlas interconectar? Es como si le hablaras en japonés a un británico esperando que entendiera. Son tecnologías diferentes con lenguajes diferentes. –decía agachada junto a la bocina principal.
- Pero tú eres ingeniera en sistemas.
- De mi mundo Marina. ¿Sabes lo difícil, por no decir casi imposible, que es sincronizar esto sin internet ni bluetooth? ¡Son ocho bocinas!
- Tengo fe en ti –le sonrió muy ladina.
- Ah… a ver… -dijo poniéndose de pie -creo que… ya. Si no jala esta vez, me daré por vencida, y al final tendrás que usar una sola bocina, si quieres.
- Veamos… ¡Funciona! ¡Finalmente, funciona, An eres un genio!
- ¡Marina no te me cuelgues, nos vamos a caer!
¡Plof!
- ¿Cómo va el trabajo señora Nardal?
- ¡Excelente Dojas! Aunque ha sido exhaustivo, nunca había fabricado vestidos tan costosos como ahora, esta fiesta está dejando excelentes dividendos al pueblo, la economía de todos mejoró con todo lo que los nobles encargaron para este evento. Todos en el ramo del vestir tendremos un año muy prospero.
- No sólo ustedes, nosotros los granjeros, los pasteleros, los cristaleros, estamos creciendo nuestro negocio con esta fiesta. Lo sabía, la séptima luna tenía que ser más afortunada que ninguna otra. El cielo bendiga a nuestro gurú y lo guarde para el siguiente jubileo.
- ¡Sea Dojas!
- ¿Y cómo se llama esta canción maestro? –preguntó Marina al director de orquesta muy interesada en la pieza.
- "Bajo el claro de luna"
- Muy bien inclúyala en la lista por favor. Ahora por favor ¿tendrá alguna que vaya cambiando el tono de la velada?
- ¿El tono señorita?
- Un toque de misterio.
- Mmm…. Creo… ¡Muchachos "Enigma"!
La orquesta comenzó y apenas las primeras notas sonaron…
- Excelente… Definitivamente va a la lista –dijo la joven haciendo que un joven chambelán que la ayudaba escribiera, pues ella no podía escribir en el alfabeto de Céfiro y la orquesta debía saber que "playlist" seguir.
- Sólo aperitivos ligeros, con proteína suficiente para no perder las energías pero sin grasas pesadas, no queremos que todo mundo termine desmayado al final de la fiesta ¿no? Jajajaja
- ¿Y para tomar, mi dama Caldina?
- Nada de vinos fuertes, tendremos una invitada muy susceptible al alcohol. Quiero jugos de frutas frescas, y para quienes deseen vino, un "Mitra" estará bien. Es demasiado ligero y delicioso.
- Pero es de importación.
- No te preocupes Shekar, Cizeta invita, ellos traerán lo justo. El cargamento llega mañana estén muy pendientes.
- Muy bien.
…
Todo mundo en la alta sociedad estaba ya enterado de la flamboyante idea para el baile de este año y la verdad es que todo mundo lo esperaba con ansias exacerbadas.
Las reglas eran claras en la elegante invitación: Nadie sabría quién era quién, quedaba prohibido revelar sus identidades, todos jugarían el juego, y sólo hasta el final del baile, se sabría quién estaba detrás de la máscara, todo podía pasar. Se rompería con muchos tabús y reglas de la conservadora y seria alta sociedad cefiriana. ¡Sería sumamente divertido!
Esa invitación, esas reglas, ese baile de disfraces, tenían los ánimos de la alta sociedad burbujeando de excitación. Los días les parecían eternos para que llegara el gran día.
Una semana antes de la gran celebración de las Siete Lunas….
- ¡No vendrán, no las aceptaré en este castillo!
- ¡Pero majestad, no puede hacerles esto, son las heroínas que salvaron este mundo!
- ¡No se discute mi palabra General Ráfaga, la última palabra la digo yo!
- Se equivoca su majestad –dijo el primer ministro poniéndose en pie, y rebasado por la situación, olvidó el protocolo y replicó a la reina –¿se olvida de nuestro rey y señor? Es una falta de respeto a su marido y a nosotros, todos los presentes en esta sala tenemos derecho a la opinión. ¡Además, son las guerreras mágicas, por los tres Dioses¡ No se les puede negar el asistir a este festejo tan importante.
- ¡Este festejo es para celebrar el jubileo de nuestro Jefe Gurú, no es una batalla para salvar el mundo, no requerimos de su presencia!
- Pero qué insensatez y falta de gratitud estoy escuchando… –dijo el primer ministro -¿Debe ser una batalla para llamarlas? La batalla ya ha terminado y ganamos gracias a ellas y para su información, salvo erradicar al pilar, ellas no tenían más obligación para con Céfiro. Debería estudiar un poco más de historia y política de nuestro mundo, alteza… y si no soy demasiado sincero, aprender un poco de gratitud no le haría mal. ¿Se olvida mi señora que ellas jugaron un papel definitivo e invaluable nuestra existencia aquí y ahora?
- Aunque casi siempre estamos en desacuerdo, esta ocasión el gran consejo de magia esta en total acuerdo con el consejo político –dijo Erendil uno de los altos magos de Céfiro –las guerreras mágicas deben estar presentes, y no aceptaremos una negativa. Además si bien el festejo es por nuestro bien amado hermano Clef, también, a ellas les debemos lo que tenemos hoy. Y jamás habían tenido ocasión de celebrar este día con nosotros, mucho menos con nuestro Jefe Gurú a quien sabemos le guardan un gran cariño que es bien correspondido por su excelencia Guru Clef. Siendo él el principal festejado habría que pedir su opinión ¿no lo cree?. Y por lo que sabemos él mismo desea tenerlas en su celebración como invitadas de honor, por lo tanto, lo siento majestad, pero el consejo de magia también se niega a hacerles tal desaire.
Tanto el lado político como el mágico del consejo estaban en un inesperado y absoluto acuerdo y tenían sus ojos firmemente clavados en Saudra con determinación, y pese a su orgullo Saudra sentía lo débil de su postura ahí y en ese momento. Sin embargo se aferró a su terquedad.
- Se les olvida que la última palabra recae en el trono. Yo soy la reina y mi palabra está por encima de la suya.
- Cuando las palabras de la reina son sensatas, pueden ser escuchadas, sin embargo olvida que el poder realmente es sólo del rey. El mayor deber de la reina, es el de dar un heredero a la corona, cosa que, lo siento mencionar, pero no ha cumplido. – dijo uno de los ministros.
- ¡Atrevido insolente!
- Perdone mi falta de respeto su majestad, y deberá seguir perdonando mi insolencia ahora que tengo que recordarle la legislación de nuestro mundo –dijo tomando un libro enorme y leyendo de pie con parsimonia – La obligación principal de la reina es asegurar un heredero que habrá de continuar con el sagrado deber de velar por Céfiro y su bienestar. Mientras el poder del rey puede llegar a ser absoluto, el poder político de la reina dependerá de los votos de acuerdo que obtenga tanto del consejo de magia como del consejo político y los primeros ministros, limitándolo al voto popular de la cámara real. Como verá mi señora –dijo cerrando el libro –su decisión como reina depende de nuestro apoyo, y me temo, majestad, que en este caso no cuenta con tal. Sin embargo es verdad que la decisión del rey dará la última palabra, la cual podría apoyar su decisión. Así que mi rey y señor, queda en sus manos.
- Paris, también como tu consejero, permíteme dar mi opinión como canciller.
- Adelante Latis.
- No creo conveniente excluir a las guerreras mágicas de este gran festejo, mucho menos cuando habrá invitados exteriores quienes formaron una excelente relación con ellas. Servirá para fortalecer lazos de amistad con los planetas amigos que aún nos quedan… –dijo mirando a Saudra quien desvió la mirada.
- Pienso igual que nuestro canciller. Incluso si dejáramos de lado mi deseo de que sean mis invitadas, no podemos obviar el beneficio que su presencia traería a Céfiro en las relaciones exteriores. Si sólo hablamos de política, ellas, son primordiales en este festejo–secundó el Jefe gurú.
- Tienen razón, Latis, Gurú Clef. Es verdad, no podemos perder oportunidad de reforzar lazos de amistad, despues de todo, fueron las guerreras mágicas quienes negociaron y lograron esos lazos, más que nadie ellas, serán una ventaja al estar presentes.
- ¡Pero Paris!
- Saudra, no veo por qué no podemos invitarlas.
- Pues… yo… Son… son unas inmorales, sólo nos harán pasar una vergüenza como la última vez que nos reunimos con extranjeros.
- Me temo que esa fue usted, majestad.
- ¡¿Quién diablos te crees para hablarme así Daon?! ¡Sólo eres un príncipe menor del norte! ¡Largo de aquí, ni siquiera mereces ese asiento!
- Eso lo decide el Rey pero, sus órdenes también deben ser obedecidas mi majestad, sólo por respeto a su corona, más no por obligación, me retiro por ahora –dijo uno de los principales herederos de la nobleza del norte, dejando la cámara, seguido de sus dos acompañantes. –Y estando así las cosas no cuenten con la presencia de la casa Mengel, a menos claro, que al final se decida invitar a las ilustres guerreras mágicas, en cuyo caso asistiremos sin falta.
El joven príncipe, muy ofendido pero mostrando gran orgullo y dignidad dejó el salón con la frente en alto, sin espavientos, mostrando la elegancia característica de los de su clase, sin embargo por dentro, juraba que esto no se quedaría así.
La familia Mengel tenía cientos de años siendo parte de la aristocracia y nobleza de Céfiro, su familia tal vez no gozaba de un alto poder político, pero tampoco era despreciable, ya que tenían un puesto honorifico en el consejo, pero su importancia comercial era sumamente importante para el desarrollo de la economía de Céfiro. Además de gozar de respaldo de opinión sobre todo en los asuntos de las Tierras del Norte de vital importancia para el comercio textil y ciertos sectores de minería, recursos renovables y alimentarios.
Tal vez la familia no tenía un alto poder político, pero sí económico y una gran tradición, algo que era muy importante en Céfiro, las familias reales o nobles en muchos casos cimentaban su poder más que en la política, en la tradición y siglos de apellido e historia. No se podía ofender a un miembro de esas familias sin tener serias repercusiones en la aceptación de la sociedad pudiente de Céfiro.
La reunión continúo languideciendo cada vez más, hasta que finalmente al término todo mundo dejó el lugar con una única alegría despues de tantos entripados que la reina les había hecho pasar, y esta era que las guerreras mágicas estarían invitadas a la gran celebración.
Saudra había salido del lugar murmurando pestes contra todos. Se dirigió a su habitación y cerrando la puerta tras de sí, comenzó a merodear su cuarto murmurando.
Y es que en este tiempo había logrado acercarse a Caldina, un gran avance luego de que ninguno de los amigos de París aceptara tratar con ella más allá del protocolo. En un principio la cercanía de Caldina la había hecho sentir un poco más segura pues creía que poco a poco se ganaría el favor de todos ahí, aganando más poder, sin embargo…La amistad con Caldina había resultado contraproducente para la estabilidad de la Reina.
Pues entre más intimaban, a Caldina, sin querer… se le había soltado la lengua. En un principio Saudra lo vio como una ventaja, ya que Caldina le daba mucha información sobre Paris y su relación con Anais, pero pronto estás pláticas derivaron en tremendas inseguridades, ya que corregida y aumentada por Caldina, la historia de ese par se veía muy turbia. Además, Caldina no se detuvo en el pasado, sino que muy confidente, mostrándose íntima con la reina, le contó sobre sus sospechas y temores y es que… Caldina pensaba que las cosas entre ese par no se habían quedado ahí.
Era verdad que cuando Anais peleó por Céfiro su relación no había tenido mucha oportunidad de llegar a algo más, y ambos eran muy jóvenes pero, ahora que se habían reencontrado y eran más adultos… "Tengo grandes sospechas" había dicho la morena.
¡¿Pero cómo podría ser posible?! Si esa guerrera no había vuelto a poner un pie en Céfiro desde aquel día en que la conoció.
"¿Pero no lo sabe majestad? Anais ha venido varias veces a Céfiro en secreto, yo la he visto"
Si bien Caldina aseguró que no había tenido oportunidad de atraparlos juntos, aseguraba que Anais no vendría a Céfiro sólo porque sí. Mucho menos estando casada.
¡¿Cómo una mujer casada podría…?!
"Majestad, en Mundo Místico no piensan como nosotros, es una cultura diferente y libertina, usted misma lo dijo, mire cómo se visten. En Cizeta podremos ser muy sensuales, pero ¡jamás nos casaríamos con más de un hombre! ¡Mucho menos tendríamos amantes oficiales con el consentimiento de nuestro esposo!"
¿¡En Mundo místico hacían eso?!. Sí, según Caldina.
Basándose en la cultura islámica y la del Versalles promiscuo de Luis XIV, las chicas le habían dado a Caldina una historia de donde cortar una supuesta sociedad libertina en la que una mujer podía o bien casarse con tres maridos, o bien escoger un amante oficial con la anuencia del marido, el cual se haría cargo de las necesidades románticas y de índole más íntima cuando el marido estuviera muy ocupado para atender a su mujer. Y pues… el nuevo esposo de Anais viajaba mucho entre sus muchas tierras, y ella no podía quedarse sola tanto tiempo sin atención.
Caldina valiéndose de lo atolondrada que era Saudra y de su miedo de meter de nuevo la pata en asuntos exteriores, le había suplicado que no revelara los secretos de mundo místico que debían permanecer velados al mundo. Mundo Místico siempre había sido un lugar misterioso y enigmático que poblaba muchas de las leyendas más rampantes e importantes de Céfiro, por lo tanto la información sobre este planeta era casi un secreto de estado, un privilegio al que pocos tenían derecho a acceder. Además de las implicaciones políticas que acarrearía el revelar secretos del planeta más importante con el que Céfiro tenía trato. De ese planeta procedía la única salvación de Céfiro en caso de necesidad, por eso sus habitantes y sus secretos eran vitales para la existencia de Céfiro además que si a Saudra se le ocurría repetir lo que Caldina le había confiado, metería a Caldina en muy serios problemas, y sumar a eso que al correr esos rumores la única humillada sería Saudra pues que el Rey de Céfiro… ¡Un Rey! Quedara reducido a simple amante, el amante oficial de una guerrera casada, era simplemente impensable.
Saudra se había tragado todo el cuento, incluso la supuesta dependencia de Céfiro en Mundo Místico para sobrevivir. Tan inepta e ignorante de política e historia que se tragaría cualquier mentira bien contada.
Saudra se había vuelto muy afecta a pasar tiempo con Caldina quien se mostraba confidente y siempre apoyaba a la reina en todo, incluso en cosas que la propia Caldina desaprobaba tremendamente, pero, el fin justificaba los medios…
Caldina, una experta manipuladora, tenía a una atemorizada reina comiendo de su mano, viéndola como su único apoyo y confidente en todo el castillo. Porque su padre, un hombre más razonable y culto, luego de una seria petición y conversación con el jefe gurú, había exigido a su esposa abandonar el castillo y volver a su lado como correspondía a una esposa. Saundra no tenía 5 años y ahora era una mujer casada, cuanto más, una reina, ya debía cortar el cordón umbilical. Y así en un decoroso y obligado silencio la donquira había vuelto a su feudo dejando a Saudra sola en lo que ella llamaba un "nido de víboras" ya que para la donquira estaba claro que los allegados a Paris no sentían empatía por la nueva reina.
Siendo no más que una niña de mamá a quien le faltaba mucho para madurar, la nueva Reina había encontrado en Caldina la figura materna sin la que no sabía dar un paso, y por ende, ahora la bailarina se había convertido en su conciencia, su consejera y sus ojos en el castillo. Llegando a enemistarse con ciertas personalidades importantes como lo eran Latis, Clef y dos ministros más del consejo de magia por defender a la reina. Claro…. Todo esto a ojos de Saudra, porque en realidad, era que estos estaban de acuerdo con Caldina en seguir el juego y fingir enemistad con ella.
Días despues…
El gran día llegó y cientos de sirvientes daban los últimos toques al castillo mientras un escuadrón de pobres sirvientas ayudaba a Saudra a adecentarse.
La reina había causado un gran disgusto a la corte nuevamente, pues se había hecho confeccionar un vestido de tela blanca totalmente bordado por el faldón de tupidas flores y ribetes de hilo en color ocre semejante al dorado, pues no había cosa tal como hilos metálicos en Céfiro al carecer de materiales sintéticos. Más de treinta y dos mujeres habían trabajado en el vestido por dos meses. Estos bordados tan abigarrados también se lucían en los puños de las mangas y el cuello y solapa del vestido.
El trabajo manual era muy apreciado en Céfiro y muy bien pagado. Las telas bordadas eran lujo de ricos y poderosos y aún estos no solían llevar cosas tan extravagantes. Y si a eso se sumaban el precio de telas y materiales, estos lujos extravagantes podían llegar a ser exorbitantemente costosos.
No se podía negar que para los estándares de Céfiro, el vestido era dignísimo de una reina. Al igual que su precio. Entre las telas de capullos del norte, los hilos de barbas de pez que eran los únicos que tenían un tenue brillo tornasol, y la mano de obra de 32 bordadoras y 5 sastres, el chistecito le había salido a la tesorería del palacio en 12,322.00 Estratos, el equivalente al salario de un año de un alto funcionario en una ciudad grande.
Y eso solamente el vestido, no se había contado la nueva mascara con incrustaciones de opalinas y los zapatos forrados de la más fina tela y engarzados con joyas. Apenas tres pequeñas zafirinas por zapatilla, pero, una extravagancia, pues con lo que costaba un sólo zapato, un hombre recién casado podría construir una casita de buen material para su familia con muebles incluidos.
El resto de las suntuosas joyas eran parte de la dote que le había sido entregada como nueva reina, así que ese día, Saudra lucia como un millón de dólares, no por su belleza, sino literalmente hablando, la mujer era un perchero al lujo andante.
Porque loca en su inseguridad, y después de la celebración del pueblo donde su nombre apenas había brillado minutos antes que llegaran las guerreras, para luego ser olvidada por completo y desde entonces, se había empeñado en ser la mujer más llamativa y bella del lugar, segura que con sus joyas y extravagancias, no habría forma de que una guerrera mágica pudiera opacarla.
La celebración dio inicio y durante la mañana ambos reyes hicieron las presentaciones y visitas de rigor al pueblo, repartiendo comida, menesteres y dinero, por la celebración del Gran jefe Gurú, en donde todo mundo hablaba del magnífico ajuar de la reina, pero el otro tópico que en secretismos hacia mucha bulla, era la ausencia de las guerreras mágicas, sin embargo esas dudas y quejas fueron acalladas al aclarar los chambelanes que debido a complicaciones de horario con los usos horarios de los planetas, la guerreras mágicas, esta vez sólo podrían alcanzar a llegar a la celebración oficial de palacio, explicación lógica que el pueblo aceptó sin rechistar.
Las celebraciones matutinas en nombre del Jefe Gurú fueron un éxito, y el pueblo se mostró complacido de poder celebrar una luna más del Gran Gurú Clef. Por la tarde cerca del ocaso se celebrarían los ritos mágicos de gratitud y las libaciones y ofrendas a la Luna del Jubileo. Y el gran finale se daría en la cena y el baile de gala celebrados en palacio en honor del Gran Gurú, donde el pueblo no podía asistir, ya que este se celebraba sólo para la alta nobleza y política interior y exterior.
Unas horas antes de la caída de la noche, un suntuoso carruaje dorado se dirigía al castillo escoltado por cuatro guardias a caballo…
- Marina… ¿segura que esta ropa está bien?
Un elegante carruaje se aproximaba al castillo de Céfiro, mientras en su interior, las ocupantes discutían sobre los pesados y hermosos atuendos que portaban.
- Claro que sí.
- ¿No te parece que exageraste?
- Claro que exageré, y lo hice con toda intención.
- Pero… ¿no me veo algo… ridícula? –la rubia se revolvió insegura en su asiento.
- ¿Ridícula? ¡Pero no seas ridícula Anais! ¡Te ves preciosa!
- Ah… Marina… -gimió arrastrando la última silaba del nombre de su amiga. –¡Son vestidos de una tienda de disfraces!
- ¡La mejor de todo Tokio! Y por si no lo has notado querida…. ¡VAMOS A UNA FIESTA DE DISFRACES!–dijo exasperada la joven de azules ojos mientras la pelirroja reía animada ante la discusión de sus amigas.
La moda actual de Céfiro, podía compararse a los ropajes renacentistas de la Venecia republicana. El mismo corte imperio y aquellas caudas que caían desde la espalda, vestidos abultados en el vientre por tanto pliegue, borrando así mucho de la atractiva figura femenina, pero guardando con esto la modestia que una mujer decente debía mostrar en aquellos tiempos. Pero incluso ahora para Céfiro, sería diferente, era una fiesta de disfraces, vestidos extravagantes joyas resplandecientes y máscaras cómplices y ornamentadas se verían a diestra y siniestra.
Antes de que Lucy viniera con su gran idea de la mascarada, Marina se había estado quebrando la cabeza pensando en qué usar para esa fiesta tan importante. Y otra vez se preguntó, de quién debía vestir a Anais ¿Oscar de la Renta? ¿Elie Saab? ¿George Hobeika?. Quería que las tres lucieran encantadoras, pero en especial Anais. Pero, al final, a la que se consideraba menos la fashionista de todas, vino con la mejor idea de todas. Y para esto, sin dudas su cómplice sería Masquerade Madhouse, ningún otro diseñador le podría ser tan cómplice a su plan como el gran emporio de la fantasía de Tokio.
Y esta vez su tarjeta de crédito había mostrado de nuevo su poder, digno de una legendaria guerrera mágica, pues, le había no rentado, sino, comprado el vestido a su amiga, y si tuviera que traducir su precio en poder mágico, podría decir que el vestido y su ajuar le había salido en un "Arcoíris Mágico"
"El banco me perdone…" había susurrado compungida al darle la tarjeta a la dependienta para pagar. Al menos, estaba a meses sin intereses…
Y aunque bien su familia podía pagarlo, Marina no quería inmiscuir a sus padres en esto, así que ella pagaría mes a mes la deuda.
-Anais tú te sientes insegura sólo porque tú sabes que es un disfraz extravagante, pero la gente de aquí no lo sabe. Estos vestidos son de magnifica calidad.
- Marina tiene razón, si yo no supiera que esto ya pasó de moda en nuestro mundo, pensaría que viajé en el tiempo. Estos vestidos son como de película ¡Míranos amiga, parecemos actrices sacadas de una ópera de la pantalla grande! O… ¡Del carnaval de Venecia! ¡Yo siempre había querido ir pero nunca he tenido oportunidad de viajar a Italia!
Lucy tenía razón. Todo era perfecto, se cuidó cada detalle, Lucy se sentía como actriz de teatro o cine y estaba fascinada con la caracterización.
Y todo esto había sido posible gracias a la poderosa Platinum Elite, que seguía reluciendo orgullosa en manos de Marina. Tarjeta que había demostrado su poder al pagar 482,961.00 sin sufrir siquiera un rasguño. Una tarjeta de crédito para la guerra, mágica, sin duda.
A ojos terrestres, las chicas parecían sin lugar a dudas auténticas actrices de Broadway listas para entrar al set, en una versión fashonista de los carnavales de Venecia, pero para la gente de Céfiro, serían a todas luces, unas bellas y misteriosas damas de la alta nobleza que se robarían por completo la velada.
- Tranquila amiga, te ves preciosa. Y si "verte" es lo que te preocupa, para eso tenemos estas –le dijo Lucy apuntando a su rostro y sonriendo bajo su máscara.
Anais rio – Tú siempre sabes cómo subirle el ánimo a todos. Sea pues… Tomaré mi seguridad y poder de esta mascara. Pero… ¿La plumas no están demasiado altas?
- Anais…. –Marina puso su rostro en su palma ¿Cuántos más defectos se iba a encontrar a sí misma la rubia?
Entre las inseguridades de Anais, el desespero de Marina y las risas de Lucy, el carruaje siguió su camino.
El elegante carruaje siguió por un tramo más hasta estacionar frente al hermoso e imponente castillo de Céfiro, donde un elegante chambelán bajó para apostarse a un lado de la puerta, abrirla y ayudar a bajar a las dignísimas ocupantes. Quienes llegaron primero que nadie para echar a andar todo este espectáculo.
Las Ilustres y hoy malvadas Guerreras Mágicas habían llegado, y la "fiesta", estaba por comenzar.
*...*...*...*...*
Zoe1010: Muchas gracias por seguirme y por tus comentarios. Claro que sí, la Reina ha llegado y la gente ya lo vio. Primero y antes que nada hay que echarse al pueblo a la bolsa. Deseo te guste es te cap y me comentes, sus comentarios me ayudan mucho.
Tsukihime: Y más tucum, porque como bien lo dices, primero gánate al pueblo, despues a los nobles porque de los dos necesitas, pero hay que saber cómo manejar todo. Así que "misión pueblo", lista. Y en cuanto a Clef y Marina… Oh de ese tema ya vamos a hablar ;)
Eccogris061010: Muchas gracias por comentar, aquí está el nuevo cap, deseo te guste y me puedas comentar que te pareció o que te hizo sentir.
Mari-anais: Intenté no tardar… pero viendo la fecha creo que sí me tarde, sorry. Deseo este capítulo te guste también. Muchas gracias por seguir fiel a esta historia!
Anaryuuzaki: Muito obrigado pelo seu comentário, não se preocupe eu adoro receber comentários em português, eu entendo o idioma, ao longo do meu tempo como escritor tive vários fãs que são falantes nativos da língua portuguesa e todos eles são sempre muito amoroso e gentil, por isso também tenho meu perfil em português por amor aos meus fãs dessa língua. Fico muito feliz em ler seus comentários! Deixe todos os comentários que quiser no seu idioma. Sim, Marina é uma explosiva e no anime sua personalidade também era muito engraçada. Também veremos mais desses dois em capítulos futuros e uma nova fanfic dedicada a ClefXMarina. Te envio um grande abraço.
Kris de Andromeda: Bienvenida al fin Kris, me alegra que te esté gustando y claro Anais es una guerrera en todo sentido y merece su final feliz. Ya está cerca el final y aquí hay un nuevo capítulo para que leas. Sí más que sólo la gastritis mucho dentro de ella está por arruinarla, pero, mala suerte señorita Arnauld XD. Este capítulo An se echó a la bolsa al pueblo, en el siguiente será la nobleza, y como dijo anyelasarayp arderá troya. La luna del jubileo va a jubilar a más de uno. Y en esta fiesta no sólo habrá interacción con nobles sino muchas oportunidades para otras interacciones. Cuídate mucho y muchas gracias por comentar es algo que en verdad aprecio. Por cierto como me lo recomendó Arisceret, me dijo que avisara de mis otros fics, y veo que eres fan de saint seiya, también tengo fanfics de ellos por si aún es tu anime favorito y quieres reírte un ratos con ellos, tengo de comedia (todavía no publico los de drama) cuídate mucho y si algún fic de saint seiya te gusta te estaré leyendo en aquellos fics .
Anyelasarayp: Siiiii! Arderá! Gracias comentar y seguir el fic!
Gracias por seguirme y nos leemos pronto. (Si te gusta el fic, comenta, me ayudaría mucho)
