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Disclaimer: Los personajes de Magic Knight Rayearth son propiedad de las geniales CLAMP. El resto de los personajes asi como la trama original de esta historia son de mi autoría (con todo y sus fanarts XD). Muchas gracias por leer. Fic hecho sin fines de lucro por fans para fans. Créditos para Angela Clayton la cosplayer de la imagen.

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Uchikake

Mascarada: Los fantasmas de la mente

Alrededor de lo que equivaldría que fueran las 8:00 pm en Mundo Místico, en Céfiro, carruajes rentados y muy adornados, para que no fuera posible reconocer a nadie ni siquiera por sus emblemáticos carruajes, llegaban unos tras otros al suntuoso castillo. Los cocheros del reino estaban felices pues si bien habían invertido en la remodelación de esos carruajes bastante dinero, la verdad era que los nobles con tal de mantener el secretismo habían pagado por la remodelación y estaban pagando por el servicio, así que aparte de las ganancias del viaje los cocheros se quedarían con un carruaje nuevo.

Esta fiesta había resultado beneficiosa para la economía. Y eso que Paris había estado muy asustado cuando vio los costos.

"Marina… amiga no… no es que no aprecie lo que están haciendo pero –dijo con las manos temblando al sostener los papeles que tenían el aproximado del costo –jamás nos había salido tan caro un baile del jubileo. El pueblo se molestará mucho si se entera que parte del erario se invirtió aquí"

"Ay Paris no sabes ni de qué hablas, estos eventos a gran escala mueven la economía como no tienes idea, no será sólo una fiesta frívola, verás que el pueblo se beneficiará mucho. No me mires con esa cara, no miento, en mi mundo sabemos lo que hacemos, los eventos más frívolos mueven millones de dinero, muchos se beneficiarán ya lo verás, el pueblo estará más que contento cuando se mueva todo este dinero, ¿qué no te das cuentas que serán el pueblo quien ponga la principal mano de obra? Confía en mí"

Y tal cual lo había dicho su amiga, el pueblo estaba que rebosaba de alegría, el comercio se había movido bastante en la ciudad capital, y ese dinero se expandiría como era normal por el resto de la nación ya que entre más poder adquisitivo tuviera el pueblo, más se movería la economía por todos lados.

Los adornos extravagantes del palacio, la suntuosidad la ropa accesorios y vehículos de los asistentes, la abundancia de comida que hecha en pequeñas porciones se había requerido bastante, la cantidad de jugos exóticos, la ciudad capital había trabajado mucho en tres meses y habían ganado bastante dinero.

Desde la entrada el palacio ya era el sumun de la originalidad y el lujo, los recién llegados no podían parar de admirar cada detalle, incluso el salón de recepción era impresionante, ¿cómo estaría el salón principal?, no cabían en su asombro. La sinfónica que se escuchaba detrás de las puertas del salón de baile, ya tocaba un tema suave y misterioso, que terminaba de poner toque a aquel ambiente tan místico.

Místico era la mejor palabra para definir todo aquello. Místico, como el mundo que lo había inspirado.

Las familias habían llegado por separado, es decir que una sola familia había rentado hasta más de 3 carruajes, para que no se les pudiera reconocer ni por el número de miembros. Así que los cocheros habían ganado mucho dinero por aquella fiesta.

En grupos de no más de dos hombres o tres mujeres iban llegando uno a uno los invitados, algunos varones llegaban solos, y, algunas señoras y señoritas por primera vez, escudadas en su máscara, se atrevieron a llegar sin varón y en solitario a una fiesta.

Todo era novedad, algo de nerviosismo, pero sobretodo expectación, todo mundo estaba emocionado.

Debido a la puntualidad que hacían gala en Céfiro diez minutos después de la hora de llegada marcada en la invitación, el enorme hall de recepción del castillo estaba lleno, máscaras sonrientes o burlonas, amables o maliciosas, se paseaban por el lugar, fingiendo la voz, posesionándose de una nueva y más traviesa personalidad, todo mundo seguía el juego del engaño.

Todo mundo estaba expectante. Y de entre la multitud una persona con gran agilidad, un acróbata sin duda llegó saltando y dando piruetas hasta un pequeño entarimado, y captó la atención de todos.

- ¡Damas y caballeros, permítanme presentarme –dijo un hombre alto y delgado, de quien nadie reconoció su voz, que arriba del entarimado, lucía un traje extravagante y sacó un sombrero alto y extraño (conocido como sombrero de copa en Mundo Místico) con el cual hizo una reverencia a la concurrencia y luego colocó en su cabeza elegantemente -Yo soy Enigma, y seré su anfitrión esta noche, seré su maestro de ceremonias y amo del juego, jugaran mis reglas, no teman, no seré estricto pues mi regla principal es el diversión. ¡Sean bien venidos, adelante!

Las puertas principales del salón de baile se abrieron y una música de impresionantes sonidos comenzó a sonar por todo el salón.

- Si esto fuera youtube, nos cancelaban por copyright –comentó entre risas a sus amigas una voz escondida entre los balcones.

Y es que el tema de apertura era parte del soundtrack "El hombre de la máscara de hierro" el tema de "Raoul y Christine" y vaya tema más adecuado para abrir la entrada a un salón tan regio. El lugar era una apología al Versalles de Louis XV pero con toda la parafernalia de un carnaval veneciano moderno y el toque que solo Hollywood y Broadway le podrían dar a un set.

Y la música primero imponente y después serena transportó al público a ese ambiente de lujo y poder mientras sus notas más delicadas sumergieron sus miedos acoplándolos perfectamente al juego.

Dejaron que la gente admirara todo hasta que terminara la canción.

Nuevamente el maestro de ceremonias llegó saltando al escenario.

- ¿Y a este de donde lo sacaste Marina? ¿De "la corte de los milagros"? Parece del Jorobado de Notre-Dame. –susurró Lucy viendo todo desde el balcón con sus amigas ocultas tras un cortinaje y al mando de las bocinas.

- Bueno era mi idea y debo confesar que aprendió muy bien su papel.

-¿Quién es?

- Uno de los antiguos amigos acróbatas de Paris.

- Pues es idéntico a Clopin, no le he visto el rostro pero su interpretación y como juega con la voz, diría que lo sacaste de la película.

El joven en el escenario continuó.

- Mis apreciables nobles, sé que es su primera vez en un evento así y no saben lo que es una mascarada ¿verdad?. Es una locura, es una obra de teatro en la que todos somos actores, todo puede pasar, humanos o demonios, ricos o pobres ¡¿Quién lo puede saber?! ¿Quién está bajo la máscara?! Ese joven guapo y atractivo con el que siempre soñó usted, señora casada –dijo sacando la risa de los presentes –puede estar bajo esa mascara, o quizá sea sólo su marido de tanto años, vaya decepción, ¡pero no lo podrá saber! Quizá y puedan enamorarse de nuevo, o puede que varios varones sean abandonados esta noche. Y para las damitas más jóvenes ¿tus padres no te permiten ese matrimonio con el panadero? ¡Pues busca el olor a harina! ¡Él podría estar aquí! ¿No decía en la invitación que todos serian nobles o sí? –dijo haciéndolos reír pero también metiéndoles la duda ¿había gente de clase baja ahí pretendiendo ser ricos? En lugar de horrorizarse la idea les pareció divertida ¿Qué tan bien podría fingir un pobre y…? ¿Podrían ellos hacerse pasar por gente pobre? – Caballeros aprovechen que su esposa no los reconoce y coqueteen con las bellas extrañas, bailen al compás de una diminuta cintura, disfruten de la belleza que los rodea, hoy pueden ser lo que sea, y si les gusta algún caballero, nadie los juzgara. ¿Un romance prohibido? ¡Esta noche todo es permitido!–todo mundo rio de nuevo, los comentarios de este juglar eran jocos picantes e incluso atrevidos. Y bromeó de nuevo –No los veos emocionados, será que aún no comprenden el concepto, pero si aún no lo hacen, mis amigos se los explicaran… -dijo tendiendo sus brazos a una de las puertas del salón.

Y justo en ese momento una canción de orquesta con coros sonó mientras de una puerta del salón salieron más de 20 actores y actrices con vestidos y máscaras y comenzaron una presentación coreografiada de acuerdo a la letra de la canción.

Masquerade, paper faces on parade
Masquerade, hide your face so the world will never find you
Masquerade, every face a different shade
Masquerade, look around, there's another mask behind you

Las personas retrocedieron de inmediato abriendo paso a los impetuosos bailarines que bajo la máscara parecían cantar, aunque en realidad la música venia de las bocinas escondidas por el salón.

La gente estaba encantada con los actores que se apoderaron del salón.

Iban y venían haciendo a las multitudes abrir espacio para ellos, mientras escuchaban la letra de la canción y el maestro de ceremonias se unía a ellos en el baile.

What a night, what a crowd

Makes you glad

Makes you proud

All the crème, de la crème

Lar personas estaban encantadas con lo que escuchaban, y comenzaban a entender bien el concepto de la noche mientras disfrutaban de una presentación tan original como nunca habían visto. Y el poder de la música… un momento… la sinfónica del palacio… ¡No estaba tocando! ¿De dónde venía esa música? sus sonidos extraños y seductores no correspondían a ningún instrumento conocido en Céfiro. Sus ritmos y notas imponentes eran ajenos pero los invitaban a sucumbir ante su poder.

Y en medio de la presentación, dos actores se separaron fingiendo una intimidad cómplice y comenzaron a cantar su parte. Precisamente un joven vestido como un rey y ella como una joven de la nobleza, cuyas mascaras según el simbolismo de Céfiro, representaba que este rey era de la gente de Céfiro pero ella, era una extranjera.

Think of it, a secret engagement
Look, your future bride, just think of it
But, why is it secret? what have we to hide
You promised me, no, raoul, please don't, they'll see
Well then let them see, it's an engagement, not a crime

Christine, what are you afraid of
Let's not argue
(Let's not argue)
Please pretend
(I can only hope)
You will understand in time
(I'll understand in time)

Las personas estaban encantadas pues según comprendían en las mascaradas todo podía ocurrir y esta escena romántica inesperada lo dejaba en claro.

Sin embargo lo que para ellos fue entretenimiento, para la reina fue un mensaje claro, al menos claro desde la paranoia que venía presentando desde hacía días, su sangre hirvió pero de momento se quedó callada. ¡¿Qué diablos era eso?!

Mientras las guerreras veían todo ocultas en el balcón.

-Ay estoy tan orgullosa -dijo Lucy.

- ¿De mí? Lo hice bien ¿no? –preguntó feliz Marina.

- ¡No, que tú! ¡De la cultura de nuestro mundo! –dijo fingiendo estar a punto de llorar –nunca había visto lo maravillosos que somos.

- … Ya no hay gratitud –suspiró la peli azul y Anais sólo rio.

Cuando la presentación terminó todo mundo aplaudió emocionado, y el maestro de ceremonias subió al escenario de nuevo.

- ¿Ahora lo comprenden?

La multitud asintió emocionada entre ovaciones y el presentador siguió.

- Pero bueno mis queridos súbditos… Antes que nada, quiero felicitar al mayor celebrado de esta noche que ya está entre nosotros, y nos está escuchando, pero no se molesten en identificarlo pues no podrán, pero quiero que todos tomen una copa simbólica, que por ahora estará vacía… así es, y ahora alcen todas y cada una de ellas para brindar por nuestro Gran Jefe Gurú, el Legendario Gurú Clef, quien ha sido guardián, maestro, y principal protector de Céfiro por más de setecientos años. ¡Por las primeras 7 Lunas de un Jefe Gurú, a su salud maestro gurú Clef y que los Dioses lo guarden siete lunas más! ¡Sea!

- ¡SEA!

Todo mundo brindó simbólicamente pues no se podría brindar hasta el final de la fiesta para poder retirarse las máscaras, así que tras del simbólico brindis las copas vacías fueron devueltas a las mesas. Y en cuanto a los alimentos, los muy pequeños bocadillos sin grasa preparados en diminutos tamaños para que fuera fácil escabullirlos al levantar un poco la máscara con discreción, estaban listos para ser degustados.

- Ahora por favor, no sean tímidos y comiencen a conocerse, presenten a su otro yo a la concurrencia, un caballero, un corsario, una dama o una aventurera, humanos o seres mágicos, esta noche las máscaras gobiernan este mundo de forma frontal.

La idea que animaba ese hombre era incluso demasiado atrevida, pero a la par demasiado atractiva para rechazarse, y claro si sabían leer entre líneas el presentador de forma bastante inteligente los había llamado hipócritas a todos, al decir que las mascaran gobernarían de forma frontal esta vez. Lo que significaba que las máscaras habían estado siempre ahí pero, ocultas tras un besa manos o una falsa e hipócrita sonrisa.

Siguiendo las reglas del juego fueron animándose a entablar conversación con cada desconocido y el ambiente comenzó a florecer en el gran salón.

Todo era expectación y crítica directa, pues bajo la máscara podían comentar sobre los vestuarios de cada cual, y aunque la crítica era directa, era casi 100% positiva pues todo giraba en torno a lo bien hecho de los trajes, a lo hermoso de la máscaras, a la elegancia de los materiales.

De entre la multitud una mujer con un vestido lleno de bordados destacaba con su vestido blanco, y su máscara de finas opalinas. A cada paso sus zapatos destellaban un pequeño brillo. ¿Eran zafirinas? Caray que ella debía ser una noble de alta cuna, ese vestido, esa mascara y esos zapatos se veían extremadamente costosos. Pero… demasiado costosos, todo el atuendo era en extremo llamativo. Demasiados bordados juntos. Vaya vaya… Vaya forma de esconderse ¿Quién en todo Céfiro podría pagarse un atuendo tan excesivamente caro para usarlo una sola noche? Sólo la reina… La mujer enmascarada comenzó a ser la comidilla porque, pese a su máscara a todos les había quedado demasiada obvia su identidad.

Todo mundo cada vez más se soltada sintiéndose protegidos por su máscara y sus falsas voces, el ambiente se encendía y la gente disfrutaba de poder dejar las máscaras fuera, gracias irónicamente a, una máscara.

En la invitación una de las claras reglas decía que podían comportarse según su personaje elegido, transformarse en el, incluso si este era un animal, con la única condición de no hacer grandes faltas de respeto y de obviamente no lastimar a nadie.

Por ende Saudra también disfrutaba porque valiéndose de interpretar a un personaje aristócrata y pomposo que se hacía llamar "la hija de las opalinas", podía ser déspota, arrogante y dejar a quien quisiera con la palabra en la boca, o ser tan amable como su ego se lo permitiera.

Pese a todos estos comportamientos raros de los asistentes, todo mundo lo estaba disfrutando, pues no debían tomar en serio nada de lo que ocurriera esta noche, y la verdad que para una alta sociedad tan cerrada y conservadora esto era un enorme ventarrón de aire fresco.

Máscaras y personajes de cientos de formas e ideas, unos humanos otros animales, otros antropomorfos, una combinación entre humano y animal como aquel que parecía un conejo bibliotecario, o la dama cisne, también representaciones de creaturas mágicas se lucían por el salón.

Media hora despues cuando las chicas consideraron que el ambiente ya estaba más que puesto, dieron una señal al maestro de ceremonias.

Y mientras algunos tomaban algo de comer el maestro de ceremonias habló de nuevo.

- Damas y caballeros esto es un baile ¿no? ¡Pues a bailar que a eso han venido! Busquen una pareja, y escuchen bien mi voz, he dicho "busquen una pareja", no tiene que ser la suya – dijo con picardía y una traviesa carcajada, levantando el murmullo de risas juguetonas de la gente – ¡Maestrrrro!

Y a su orden por primera vez la orquesta real comenzó a tocar música conocida para los nobles quienes un poco nerviosos no se atrevían a pedir la mano de alguna elegante enmascarada que llamara su atención, y para animarles más, dos actores varones pasaron al centro del escenario e hicieron una reverencia caballeresca uno a otro con gran gracia y comenzaron a bailar de forma divertida y caricaturesca entre ellos, eso rompió el hielo y más hombres se atrevieron a pedir la pieza a alguna dama.

- ¿De dónde sacaste a esta gente Marina, del Cirque du Solei? –susurró Lucy.

- Pues, casi, son antiguos conocidos de Paris.

- Con razón esta tan loco.

- Ya deberíamos bajar, no ocuparé las bocinas en un rato –Marina las dejó en stand by para evitar errores y bajó junto a sus amigas, y por separado para no ser tan obvias, poco a poco, de una por una, se fueron mezclando.

Lucy que siempre había querido ir a un carnaval veneciano escogió un vestido de esos en la tienda de disfraces y con su máscara andaba muy feliz recorriendo el lugar. Mientras con sutiles reverencias saludaba a quienes le saludaban del mismo modo.

Un joven que se escondía tras la máscara de un sonriente animal parecido a un zorro gris y cuyas ropas asemejaban las de un campesino, ofreció una enguantada garra a Lucy invitándola a bailar, esta no sabía de estos ritmos, advirtió que no era muy buena bailando, y cuando el joven dijo que se arriesgaría, ella aceptó y se dejó guiar por el joven. Lucy planeaba seguir el juego y pasarla bien, pues siempre había querido ir a una auténtica fiesta de máscaras.

Luego de un rato un ser extraño entró en el salón. Marina no se había decidido por un suntuoso vestido, su vestido no era ampón al contrario, era más una túnica azul oscuro, complementada con una máscara blanca encornada sin más facciones que los oscuros y enigmáticos ojos, llena de velos de hermosas y traslucidas telas con diamantinas, y manos enguantadas con largas uñas como garras, al parecer ella representaba a una hechicera pero no humana, era… algún tipo de ente mágico. Resultaba llamativa e intrigante.

La joven recibió muchas invitaciones pero, como no sabía bailar los bailes de Céfiro, rechazó todas esperando a que tocara la música que ella tenía preparada, pero sí que aceptó platicar con cuanto hombre o mujer se lo propuso.

- Fue demasiado obvia no creen -les decía a Marina y al grupo de personas ahí reunidas una mujer con una máscara roja.

- ¿Quién? –preguntó Marina.

- La reina, mírenla, esa mujer del vestido blanco lleno de bordados, y esa mascara con opalinas, son piedras demasiado caras.

- Sí, veo que no fui el único en suponer que era la reina.

- Yo también lo supuse.

- Y yo.

- ¿No estaremos adelantando conclusiones?

- No lo creo Hollow Night –respondió el enmascarado caballero a Marina, usando el nombre con el que esta se había presentado. Y es que ya que ella había inspirado su atuendo en Hollow Knight, tomo el nombre y cambió "caballero" por "Noche" al remover la "K" inicial para así no dar pistas de quién era ella. -¿Quién más podría llevar tan ostentoso traje?

- Esta noche no podemos fiarnos de las apariencias mi apreciable hechicero.

- Tiene usted razón –concedió el joven noble que siguiendo sus sueños de infancia se había disfrazado de un hechicero de los bosques del este.

Tres bailes más, y la energía de la gente se elevaba más, lo estaba disfrutando mucho.

Luego de varios pisoteados, Lucy se acercó muy casual a Marina y se presentó con ella, como Scarlette Rose, nombre curioso ya que ella estaba usando una peluca negra como la noche y su atuendo era un vestido color capuchino con pieles negras en los puños de sus ampulosas mangas así como en el collar del cuello del vestido que bajaba hasta su cintura. Marina se presentó con la joven, fingiendo que ninguna se conocía y presentó a sus nuevos amigos a la recién llegada.

Poco a poco y sin que se dieran cuenta ambas se retiraron del grupo, el cual en breve también se disolvió pues había más extraños que ir a conocer.

Y ya juntas, pasando por el salón, hablaban bajo la protección que a sus labios daban las máscaras.

- Ya es hora del siguiente acto.

- Bien.

Lucy fue con uno de los actores y algo le dijo, este se dirigió al maestro de orquestas, dándole instrucciones.

Y ocultándose tras uno de los falsos árboles que adornaban el salón, Marina sacó el aparatejo que le diera Geo, el cual para su gusto era demasiado grande y estorboso, y se preparó para activar las bocinas en cuanto esa pieza de música terminara. Cuando la orquesta hizo silencio Marina activó las bocinas las cuales comenzaron a trabajar teniendo la música un minuto de silencio antes de comenzar.

Y al centro de la pista, lentamente con movimientos teatrales y pausados, actores vestidos de creaturas sobrenaturales comenzaron a abrirse paso entre la confundida concurrencia. La gente se dio cuenta que era una presentación artística y con gusto se detuvieron y abrieron todo el centro de la pista para darles espacio y poder observarla.

Entre los actores Marina entró al centro de la pista, haciendo movimientos misteriosos con las manos, como quien lanza con parsimonia un hechizo, y entonces entre movimientos teatrales apuntaba a los ocho puntos donde las bocinas se escondían.

- ¡Vaya la joven extraña era una actriz! con razón su extraño comportamiento –dijo uno de los hombres que había platicado con Marina hacia un rato –No cabe duda esta fiesta está resultando muy entretenida. Seguro que hay más que sólo nobles tras la máscara entre nosotros.

Ante la idea muchos se emocionaron, quizá había plebeyos entre ellos, pero la idea en lugar de horrorizarlos llamó aún más su atención.

En ese momento las bocinas que comenzaron a tocar "Fatal Lullaby" una pieza misteriosa, de notas ominosas y a la vez hipnótica y hermosa, ningún invitado sabía cómo esa música se bailaba, y los actores poco a poco fueron hilando un baile coreografiado que no se había visto antes en Céfiro, conocido como "estilo contemporáneo" en mundo místico y parecía, que contaba una historia, y al centro de los bailarines, pasó la pareja principal, conformada por Marina y otro actor con la máscara de un gran búho. La coreografía contaba una historia extraña, difícil de descifrar y aun así bastante entretenida de mirar.

Cuando la presentación terminó la melodía de una caja musical comenzó a sonar, y todo mundo se viró para saber de dónde provenía la musiquita, haciendo un corredor de miradas descubrieron a la joven de negra cabellera y alto peinado, enfundada en ampuloso vestido capuchino, sosteniendo una cajita dorada de música, cuando la joven tuvo la atención de todos comenzó a caminar con lentitud hacia la pista de baile. A la misma cadencia de esa suave tonada.

Al llegar donde los bailarines comenzó a girar suavemente de aquí para allá a ritmo de la música, mientras los bailarines la seguían con miradas atentas y movimientos coreografiados. De cuando en cuando la joven se acercaba a algún caballero y le permitía bailar esa extraña tonada unos segundos con ella, para luego devolverlo a la multitud y seguir girando sola.

Casi al final de la canción la joven del vestido capuchino se acercó de forma grácil a la joven de blanca mascara y le ofreció su caja de música, y la joven de oscuro azul, fingiendo que hacía con las manos algún hechizo sobre la caja de música, elevó sus manos al cielo y fingió lanzar algún encanto sobre todo el salón y la misma tonada de la cajita musical comenzó a sonar pero esta vez con una orquesta.

Los finos violines y sublime piano de cola, comenzaron su tañir quebrando hasta el fondo el corazón de los presentes. Que hermoso sonido, ¡¿qué instrumentos eran esos?!. La gente ahí presente simplemente se enamoró de esa música, pero al voltear hacia la orquesta para ver qué instrumentos eran esos, se encontraron con gran sorpresa con una orquesta no tocaba ni una cuerda, y para su mayor asombro una hermosa voz comenzó a dar letra a la melodía.

We are the lucky ones

We shine like a thousand suns

When all of the color runs together

Buscaron por todos lados, pero, no había cantante, al menos no a la vista. ¡Pero-pero!... si no tocaba la orquesta y nadie cantaba… ¡¿De dónde provenía esa música?!

Todo mundo volteó a clavar su asombrada mirada a la joven actriz de azul ¡¿Acaso era una hechicera de verdad?! Y mientras ellos habían estado escudriñando el lugar hasta volver sus ojos a la hechicera en la pista, Lucy y ella habían estado bailando el vals suavemente, cuando la gente lo notó, puso su atención en los delicados pasos de las jóvenes.

Entonces ambas se separaron y mientras Marina tomó por pareja a uno de los actores para que la gente pudiera ver como se hacía, Lucy y otras dos chicas del grupo de actores, fueron a tomar a un desprevenido caballero de entre la concurrencia, para hacer que les siguiera el paso. Bastante torpes al principio, pero al menos animados a aprender. El resto de actores y actrices fueron a tomar damas y caballeros de entre la concurrencia y los llevaron con ellos a la pista.

Hay que mencionar que ninguno de los cefirianos atinaba bien a bailar bien tan refinado ritmo, que parecía moverse… al compás de las aguas, solo así podían describirlo, pero, estaban intentándolo, y la mera tarea era agradable. Si bien se suponía que en el vals es el hombre el que guía, en este caso eran Lucy y las actrices quienes guiaban a los inexpertos invitados, y los actores previamente enseñados por Marina eran quienes guiaban a las damas que habían tomado por pareja.

Al final del baile la mejor pareja fue la central, donde los actores habían coreografiado una posición dentro del grupo para que la pareja central fuera la conformada por Marina y el otro actor y así la gente pudiera ver a los dos profesionales hacerlo, mientras el resto intentaba seguir a su pareja.

Una música e instrumentos totalmente nuevos, ritmo desconocido pero en extremo elegante y ensoñador. La gente rompió en aplausos mientras no dejaban de comentar lo bien que lo habían hecho los actores principales, parecían una pareja de enamorados bailando sólo para ellos. Conque que, esa era la idea de este nuevo ritmo.

Una nueva canción con el mismo compás comenzó a sonar, sabría el cielo desde dónde, mientras Marina y el otro actor permanecieron al centro de la pista y comenzaron a bailar para a los pocos segundos tender amablemente sus manos al público, invitándoles a unirse al baile. Lucy que sí sabía de valses ya que las últimas semanas había estado practicando, no se esperó a que la invitaran y agarró al primero que cayó, quien se dejó llevar a la pista para intentar bailar tan refinada danza, y el sí que se salvó de los pisotones de la pelirroja, pues era un ritmo conocido para Lucy.

Lo mismo hicieron los otros actores y actrices.

Y en medio del baile entre la concurrencia entró una mujer que de inmediato se comenzó a robar toda la escena, con su andar elegante, mientras abanicaba con un abanico de hermosas plumas de una ave desconocida en Céfiro, a juego con su máscara, saludaba cortésmente al pasar a la gente que sin disimulo murmuraba sobre su hermoso aspecto. Su vestido estaba gloriosamente bordado en pedrería deslumbrante, la máscara de tinta de oro y plumas de avestruz, llamaba demasiado la atención, no había otra mascara con tales apliques ¿qué era eso en la máscara? ¿Diamantes micronisados? ¿¡De dónde los había sacado?!. Con tanto brillo y piedra preciosa, el vestido se veía bastante pesado, y a juego apenas y se dejaba ver bajo el amplio vestido, un calzado igualmente engarzado en cientos de pequeños diamantes. No cabía duda, debía ser el vestido más costoso, extravagante y elegante de toda la fiesta.

- ¡Que belleza!

- Miren hacia allá.

- Por los tres Dioses, seguro esa sí debe ser la verdadera reina.

- Y pensar que la confundíamos con esa joven de allá.

Las habladurías se hicieron un evidente y asombrado barullo, todo mundo estaba embelesado con esa joven tras la máscara que aunada a un velo que le cubría el cuello y la parte trasera de la cabeza, no dejaba a la vista ni siquiera el color de sus cabellos. ¡¿Quién era esa bella desconocida?! ¡La reina Saudra sin duda!

Todo mundo hablaba del atuendo de su reina, era simplemente maravilloso. Aunque los presentes comenzaron a molestarse bastante, ya habían escuchado que la Reina había gastado una estratosférica cantidad en su vestido pero comenzaban a pensar que no les habían dicho la cantidad real de lo que esa vanidosa mujer se había gastado.

Y aunque estaban muy molestos con la desconocida no tanto por el gasto sino por ser quien era, no tuvieron más opción que saludarla amablemente, para no quedar mal. Pero conforme le comenzaron a buscar plática a la joven, el enojo daba paso al encanto. ¡Que modales! ¡Que refinamiento y sobretodo cuanta amabilidad! ¡La mujer bajo la máscara poseía una gran esencia de nobleza y educación! Eso sin mencionar su carisma e inteligencia para responder.

Un momento ¿Inteligencia?... ¡Diablos esa no podía ser Saudra!

Poco a poco, los presentes se comenzaron a fijar más y más en los detalles… Saudra no era tan alta, aunque podría tratarse de unos altos tacones, y… Bueno los tacones explicaban la estatura pero no la buena actitud.

- Quizá sólo está fingiendo como todos aquí –comentaban algunos.

- Pero… ¿desde cuándo la reina tiene tan buena figura?

Era verdad, el corsé entallado en el cuerpo de la joven revelaba una hermosa figura de reloj de arena. Si bien Saudra siempre usaba ropa holgada según la tradición de la modestia ahí, era obvio que… bueno, su reina era, muy delgada, tenía una cara bonita pero un cuerpo, pues… promedio, por no decir, modesto.

Algo que los hombres notaron de inmediato pues, aun siendo caballeros, no dejaban de ser hombres y a solas siempre comentaban que cómo era posible que una mujer sin inteligencia y talento nato pudiera traer tan loco al rey, si ni siquiera se podría valer de sus encantos femeninos para volver a Paris su marioneta.

Un ministro enmascarado comentó a la concurrencia.

- Puedo jurarles que esa no es nuestra reina.

Dijo después de hablar brevemente con la refinada desconocida, y de conocer a Saudra mejor que muchos de los presentes al tener que soportarla en persona más seguido, supo que esa joven dama, no podía ni por físico ni por personalidad ser de ninguna manera la altanera y torpe reina Saudra.

- ¿Esta seguro señor?

- Lo afirmo, no sé quién será esa educada mujer, pero nuestra reina no es, y me atrevo incluso a apostarlo con una fuerte suma de dinero.

- Atrevido es ciertamente, las apuestas no son de caballeros –dijo otro de los presentes –pero siendo un evento de tan atrevida naturaleza, romperé mis propias reglas y apostaré con usted mi enmascarado colega. ¿Cuánto está dispuesto a arriesgar?

- ¿Qué opina de mil estratos?

Los presentes ahogaron un grito se sorpresa.

- Hecho, yo digo que sí es nuestra reina.

- Yo… yo también quiero entrar a la apuesta.

- Y yo.

Cinco caballeros más se sumaron y al final había dos a favor y cinco en contra.

Mientras estos caballeros apostaban, una persona envestida en la máscara de una especie de lobo felino con dos cuernos escuchaba divertida toda la conversación.

- Yo digo que sí es nuestra reina, aunque no me atrevería a apostar, pues no sabría con qué pagar si resulto perdedor. Así que sólo le diré a los presentes que lo piensen.

Todo mundo miró al lobo-felino. Ese animal recordaba un poco a Rayearth y era una creatura de la fauna mágica conocida como un Lexus albino. La máscara de cristalinos ojos era hermosa, esta persona también traía sus manos enguantadas con unos guantes peludos y en forma de garras y en general todo el atuendo era llamativo.

- ¿Qué lo hace estar tan seguro, mi amigo "Lexus"?

- Pues ese atuendo, sin duda, se dice en la corte, que la Reina gastó una cantidad estratosférica de dinero sólo en su vestuario así que no me cabe duda que sea ella. Sé que la reina merece lo mejor, sin embargo para ser honesto no ha hecho nada para merecerlo, hasta ahora no ha hecho nada para merecer la privilegiada posición en la que la tiene el rey, ni siquiera ha cumplido con sus obligaciones de esposa.

Todo mundo asintió el comentario y comenzaron a cuchichiear entre quejas los chismes de las desafortunadas actitudes y errores de la reina.

Siguieron conversando y los rumores, dudas y apuestas no se hicieron esperar.

Por donde pasara la joven dama se robaba el momento. Y a poca distancia una mujer con mascara de opalinas casi reventaba su abanico de tantos y tantos golpes que daba contra sus palmas. ¡No podía creer lo que escuchaba!

Cuando había ingresado al salón no fue desapercibida y claro que los rumores sobre su atuendo siendo el mejor de la fiesta habían llegado a sus oídos incluidos aquellos rumores que firmaban ella era la reina. ¡Pero ahora! ¡Esa extraña no sólo le robaba la atención de todo mundo sino que las estaban confundiendo con ella! ¡Esa extravagante mujer no era la reina, no lo era, era ella! ¡¿Cómo diablos podían confundirla con esa extraña?!

Miró su vestido y en un impulso, una rabieta de niña consentida estuvo a punto de rasgarlo, pues parecía muy poca cosa al lado de aquel vestido diamantado.

Sin embargo previendo sus instintos una mujer con oscura mascara le aferró con fuerza las manos y le susurró con firmeza.

- Nada de rabietas aquí, cariño, ¿quieres avergonzarte ante todos? ¿Quedar desnuda?

- Madre…

- No es momento para una de tus rabietas –siguió entre dientes –no hagas el ridículo. Deja que esa mujer se pavonee, al final todos nos quitaremos las máscaras y tú recibirás los reconocimientos que mereces y ella, seguirá siendo sólo un vestido bonito pero nada más.

- No dijiste… –dijo chirriando los dientes –¿que mi vestido sería el más llamativo de la noche? ¿Quién diablos diseñó esta porquería?

- Cuida esa boca linda, la máscara no borra el hecho que soy tu madre, y te puedo llevar a un pasillo y darte la bofetada que mereces.

Saudra temerosa cerró la boca y escuchó con cuidado a su madre.

- Además, era el más hermoso y llamativo de la noche, hasta que apareció esa desconocida, no puedes quejarte, tu vestido sigue siendo uno de los más hermosos del lugar.

- Madre, no me gusta esta fiesta, nadie me trata como debería, me están confundiendo con esa mujer y además, ¿viste el baile de los actores? ¡¿Por qué me hacen esto?! ¡Es un insulto! ¡Seguro es para restregarme ese romance oculto que Paris tiene con esa mujer!

- Baja la voz niña. Estás paranoica querida, sólo fue una tonta presentación.

- Un rey bailaba con una extranjera.

- Sa… Señorita Opalina, sabes que son actores itinerantes, sólo hacen presentaciones sin sentido. Ahora tranquilízate por favor.

- Siento que a esta mascara le está saliendo una enorme cornamenta. Seguro está con ella besándose en alguno de los corredores.

- Sabes bien que las guerreras avisaron que no podrían venir porque era una hora y fecha inconveniente en su mundo.

- ¡¿Y qué tal si al final sí decidieron venir?!

- Ya lo sabríamos, recuerda que la gente estaba loca por convivir con ellas, el baile hubiera sido aún más importante si ellas hubieran venido pero, lamentablemente para ellos, pero por suerte para ti, no se pudo.

- Pero ma-

-Shhh… Soy Paulene, la ninfa de la noche Hija de las Opalinas, no lo olvides. Mejor vayamos a tomar unos bocadillos y –dijo casi en un murmullo –a tu habitación un momento, necesitas refrescarte el rostro para que se te baje la paranoia.

Ambas dejaron el gran salón a discreción por una de las muchas puertas sin que nadie las notara.

Que lastima, la reina se perdería otro de los números de la velada.

Pues al finalizar una de las piezas de aquella música que parecía proceder del viento mismo, una suave melodía comenzó, y los actores pasaron de nuevo a tomar la pista mientas una dulce voz, una encantadora voz de mujer llenaba el ambiente.

Pero en esta ocasión pese a que la música parecía provenir de todos lados y de ninguno, la voz sí venía de una dirección, y pronto atrajo la atención de los presentes, era la voz de la mujer del vestido diamantado.

And who are you, the proud lord said

That I must bow so low?

Only a cat of a different coat

That's all the truth I know

In a coat of gold or a coat of red

A lion still has claws

And mine are long and sharp, my lord

As long and sharp as yours

Pero que linda voz tenía, era ella ¿de verdad la voz provenía de esa mujer? Conforme ella se adelantaba al centro del salón donde los actores bailaban y parecían esperarla, al pasar cerca de las personas estas podían corroborar que en efecto la cantante era la joven del vestido de diamantes y mascara emplumada.

Cuando ya se acercaba los actores entre los cuales estaban Lucy y Marina formaron dos filas a cada lado y conforme la dama pasaba justo por el medio los actores hacían una ampulosa reverencia que mantuvieron hasta que Anais llegó al final de la fila donde todo mundo levantó la cabeza haciendo ahora una nueva reverencia al doblar una rodilla al estilo de ballet, para levantarse y dar un giro comenzando a encerrar a la bella y misteriosa cantante en un círculo. Con paso caballeresco, el Lexus que anduviera entre la multitud llegó hasta la doncella y haciéndole una reverencia de caballero pareció pedirle esa pieza que ella misma cantaba y está respondiendo con una femenina reverencia aceptó, y la presentación se llevó acabo mientras toda la gente seguía sorprendiéndose.

¿Pues cuantos actores andaban involucrados con la concurrencia? Y… ¿Eran todos actores o… los mismos reyes estaban participando de las presentaciones?

Cuando la engalanada dama terminó de cantar, a los pocos segundos, un imponente trueno se escuchó y la inconfundible, para un Terrestre, música de circo, comenzó a sonar con un vals que tenía notas y coros macabros al mismo tiempo que enigmáticos y cautivadores. Les infundía miedo, pero también el deseo de bailar, pero como el ritmo del vals apenas se había presentado por primera vez en Céfiro, los presentes se abstuvieron y dejaron que los actores, les mostraran como hacerlo, disfrutando sobre manera de la coreografía en la que el Lexus y la dama diamantada parecían ser los protagonistas pues los otros actores bailaban a su alrededor en un círculo, al ritmo de The Vampire Masquerade.

Tan bien organizadas estaban las parejas y los pasos que la gente a pesar de no poder bailar, al no estar familiarizados con un ritmo de vals, disfrutaban sobre manera el sólo hecho de mirarles bailar a ellos. Y en un momento, al ritmo de la canción las parejas giraban en sincronicidad cambiando de pareja, cada diez segundos.

Eso resultó muy llamativo para los asistentes, nunca antes habían visto una canción donde las damas se turnaran con diferentes parejas en una misma canción. La única pareja que jamás cambio fue la central, anqué sí se soltaron, por un momento, todos los caballeros pusieron una rodilla al piso, para que todas las damas pasaran gráciles entre ellos, y despues de la bonita ronda todos tomaron de nuevo una pareja.

Cuando el baile terminó, la multitud aplaudió emocionada.

¿Tenía la reina esas capacidades artísticas y no lo sabían? ¡Imposible!.

Pero siendo muy honestos… ojalá que esa joven dama diamantada fuera su reina, tenía todo el porte para ser una. ¡Pero que divertidos serían los bailes de palacio con ella!

Despues de reverenciar a la concurrencia, los actores los animaron a bailar la nueva pieza invitándolos a que si así lo deseaban la bailaran con ellos.

El baile comenzó a entrar en su apogeo mientras que lejos del gran salón de fiestas, la Reina y su madre, conversaban en la habitación.

- Creo que tu padre tenía razón… te consentí demasiado.

La donquira llevaba al menos una hora veinte minutos tratando de razonar con la reina quien no dejaba de quejarse por todo, tener ataques de ira, romper cosas y tironear de sus cabellos y ropa, y en lugar de lograr tranquilizarla, resultó que le abrió la puerta a los miedos de Saudra quien comenzó a escupir toda su paranoia por la boca.

- ¡Pero madre yo-

- ¡Basta Saudra! Ya me hartaste. ¿Te has dado cuenta de cuánto tiempo llevamos en lo mismo? El baile real sigue sin ti, y dudo que con esta clase de comportamientos alguien lamente tu ausencia, eres una mujer ¡compórtate como tal!

- ¡Pero madre ellas-

- ¡Las guerreras mágicas no vinieron! ¡Tu vestido es hermoso y desde que entramos sólo te dedicaste a gritar a renegar y regar por el suelo todas tus ropas buscando algo mejor que ponerte! ¡Sabes que no tienes nada mejor, este vestido fue hecho exprofeso y es de la más alta calidad!

-¡Y-

- ¡Paris no está escondido en un rincón fornicando con otra mujer! ¡Está allá abajo con los invitados! Seguro que bailando con otra, pues su mujer lleva más de una hora haciendo berrinches en su cuarto ¿Es así como eres siempre con él? ¡Con razón no tienen hijos! No hay nada menos atractivo que una mujer que grita y se enoja por todo.

- ¡Madre yo he hecho mi parte! ¡Lo he buscado en la intimidad pero siempre está ocupado o está cansado! ¡No es mi culpa que mi marido haya resultado un debilucho que no tiene fuerzas suficientes para terminar el día y cumplir sus obligaciones! ¡Cualquier otro hombre ya me hubiera tomado por todo el piso de esta habitación!

- ¡Por los tres Dioses Guardianes Saudra! ¡Tu boca está llena de suciedad! ¡¿Desde cuándo aprendiste esas expresiones tan vulgares?!

- ¡Desde que todo mundo me culpa por la falta de un heredero cuando yo no tengo la culpa de seguir virgen! ¿Sabes lo que dicen de mí en la corte? ¡Que soy una mujer seca incapaz de dar vida!

La joven iba a arremeter contra sus cabellos y vestido de nuevo pero la madre la detuvo antes que se arruinara lo que quedaba del peinado en una rabieta.

- ¡Ya basta! –dijo dándole una fuerte bofetada que dejó a la reina quieta y en semi shock–Ahora…. Te recompones, te arreglas de nuevo y bajamos a la fiesta. Mírame bien Saudra, no pasé toda mi vida educándote para ser una noble de alto rango para que ahora tires a la basura tu puesto de reina por una tontería. Vas a bajar y vas a comportarte como la reina que eres, vas a tomar dominio de la situación y a robarte la noche no por tu atuendo sino por tu porte y personalidad. –la donquira la tomó bruscamente del brazo y la acercó a su rostro para sisear –No más tonterías de niña Saudra, si pierdes el trono por tus tonterías te pesará.

La joven miró asustada a su madre y mirando hacia otro lado, se recompuso y con paso tembloroso se dirigió a su espejo donde viendo el desastre que había causado, pidió a su madre que la ayudara a arreglarse de nuevo.

Mientras tanto en la fiesta…

Una hermosa voz sin cantante a la vista comenzaba a inundar el salón mientras las parejas cambiaban de nuevo.

Think of me, think of me fondly

When we've said goodbye

Remember me, once in a while

Please promise me you'll try

When you find that once again you long

To take your heart back and be free

If you ever find a moment

Spare a thought for me

El actor que llevaba puesto el disfraz de un búho sabio, que portaba su báculo en una mano, con un libro mágico cosido a sus ropas, se acercó con galantería a la misteriosa joven de los diamantes y pidió con ceremonia y ademanes teatrales esa pieza.

- Mi bella desconocida ¿me otorgaría el honor de cederme esta pieza?

La joven sonriendo bajo la máscara dijo –Claro que sí mi búho hechicero.

Y ambos comenzaron a bailar la pieza que está vez era una versión vals de esa pieza de ópera.

Parecían ser viejos amigos, porque de inmediato la misteriosa dama que no había dado un nombre "artístico" a nadie, y era simplemente llamada la Dama de los diamantes por la concurrencia, y ese búho que por cierto era un animal no identificado en Céfiro, conectaron de inmediato.

Parecían un par de amigos en plena complicidad bailando. El resto de los actores tomaron de la concurrencia parejas y gracias a ellos, los asistentes sacaban adelante el vals.

Cuando la reina volvió, casi cuarenta minutos despues se encontró a los invitados embebidos en este vals, y vio como la dama Diamantada que resaltaba sin poderlo evitar en ese impresionante traje, bailaba al centro mismo de la pista, con un joven disfrazado… sabrían los Dioses de qué cosa, parecía un deforme pájaro ojón.

Comenzó a moverse entre los presentes seguida de cerca de su madre. Comenzó a convivir con los invitados pero la verdad, sus intentos terminaban en desastre, Saudra no podía controlar su carácter, al más mínimo comentario que le molestara o estuviera en desacuerdo con su forma de pensar, arremetía con insultos contra esa persona. Su madre, no sabía qué hacer, su hija estaba perdiendo el control como jamás lo había hecho.

Que lastima que en Céfiro las enfermedades mentales no se tomaran en cuenta como enfermedad sino como posesión de algún espíritu maligno. Mucha gente sufría por esa falta de atención en el tema y esas retrogradas creencias, era una de las grandes reformas que Céfiro necesitaba, al igual que Japón aunque desde una perspectiva diferente.

Una persona con el trastorno psicopático y de personalidad que sufría Saudra no debería jamás ser sometida a un ambiente de presión extrema que era, lo que la corte de Céfiro era en estos momentos pues, se culpaba a la reina de la falta de un heredero y los susurros llegaban a sus oídos. Todos la culpaban, pero nadie sabía, ni podía saber sobre sus problemas maritales y la incapacidad de Paris para cumplir con su deber, sin embargo sí se le echaba en cara y se exigía a ella cumpliera con su deber.

Esto aunado a los rumores que Caldina hacía correr y a las propias inseguridades de Saudra estaban golpeando de forma severa el sistema nervioso de Saudra.

Aunado a que su mundo enfrentaba cambios severos. Una mujer con tal enfermedad no debía jamás ser consentida en exceso si se planeaba que en algún momento enfrentara el mundo real pues sería un shock traumático para ella. Y esto justamente estaba pasando, Saudra no podía hacer su voluntad cuando quería, vivía bajo estrictas reglas, tenía obligaciones, vivía el rechazo de la corte, y su vida de reina no era lo que ella había imaginado, se le exigía que fuera una mujer, cuando jamás había dejado de ser una niña. Una mente dañada no podía manejar esto. En cualquier momento la catarsis iba a explotar.

Pese al ambiente de algarabía que había reinado desde que comenzará el baile, ahora, hacia su final desde la llegada de Saudra, el ambiente se había estado descomponiendo poco a poco, pues no eran pocos los presentes que habían tenido un altercado con "La hija de las opalinas" y los altercados iban cada vez más en crescendo.

Y en medio de una pieza que tocaba la orquesta, los gritos y jaloneos entre dos mujeres comenzaron a llamar la atención de todos los presentes hasta que la propia orquesta se vio obligaba a parar.

- ¡Déjame ver tu rostro perra malnacida, muéstraselo a todos!

- ¡Suéltame loca! ¡Ayuda por favor!

Ambas mujeres forcejeaban pero era evidente que la dama de las opalinas era mucho más fuerte que la mujer de azul disfraz que peleaba para no ser descubierta.

- ¡Yo te voy a enseñar a respetar a un hombre casado, maldita cantinera!

- ¡No sé de qué hablas! ¡Déjame!

El altercado escaló al punto que al no poder arrancar la máscara, la mujer de las opalinas tomó con furia a la otra enmascarada por los cabellos, rasgando los velos de su máscara, tirándola al suelo comenzó a arrastrarla por el área, mientras otra mujer trataba de contener a la enfurecida dama y algunos caballeros presentes trataban de poner a salvo a la joven de azul vestido.

Al ver que la ninfa de la noche no podía controlar a la de las opalinas, algunos caballeros acudieron a ayudar pero se sorprendieron por la fuerza bruta de esta mujer. Un hombre alto de entre la multitud se apresuró a contener a Saudra pero no le fue tan fácil como había imaginado. ¿Cómo podía ser tan fuerte una joven cuyos brazos se sentían tan delgados?.

-¡Por favor señora, suéltela!

- ¡Déjenme atrevidos, la voy a matar!

Con algo de esfuerzo lograron separar a ambas mujeres no sin que esto le costara a la pobre victima un mechón de cabellos que la otra mujer sostenía furiosa en sus manos mientas la dama en el suelo lloraba por la humillación los arañazos y su cabeza sangrante. ¡¿Qué clase de bestia estaba tras esa mascara tan costosa?!

Pese a su justo resentimiento la dama de azul se negó a quitarse su máscara para proteger su orgullo herido ante los presentes, así que ayudada por unas doncellas del servicio fue sacada del salón para ser llevada a la enfermería del castillo.

- ¡No iras a ningún lado maldita guerrera mágica! –la loca mujer fue detrás de la injuriada pero la misma multitud se lo impidió y al ver que la gente se le oponía su ego le jugó en contra e hizo lo peor que podría haber hecho, se arrancó la mascará dejando al descubierto su rostro. -¡Les ordenó quitarse de mi camino en este instante, malditos vasallos!

La gente se quedó impactada. Bajo la máscara la reina tenía el maquillaje deshecho, su rostro manchado de negros rosas y azules derretidos era algo perturbador. Aparentemente la pobre mujer había estado viviendo el arquetipo del payaso, sonriendo sobre la máscara, pero llorando y sufriendo bajo ella. Y francamente en estas condiciones más que odio no pudo evitar despertar lastima en su gente.

- ¿Qué es lo que me ven? –el silencio de la gente expresaba su malestar, su desconcierto, pero entre los primeros murmullos se alzó al viento una lástima profunda hacia la reina, ni siquiera había reproche en sus cometarios, sólo incertidumbre y una lástima infinita -¡¿Qué dicen?! ¡¿Quién se atreve?!... ¡Respondan!... –pero nadie daba una respuesta directa -¡¿Qué diablos me ven malditos mal nacidos?!... –Saudra juraba que podía ver la cara de cada uno de los presentes, porque ya no podía ver máscaras, ella veía en esas mascaras rostros verdaderos, rostros deformes, rostros burlones, rostros de demonios, todo se estaba tornando muy real para Saudra –Aléjense… ¡Aléjense demonios! ¡Guardias, guardias! ¡Han entrado monstros al castillo!

Saudra giraba a su alrededor mirando a todos los seres presentes y tomando su cabeza, comenzando a hiperventilar.

- Majestad –dijo una mujer enmascarada acercándose a Saudra, cuya voz expresaba compasión, algo que jamás creyeron sentir por la reina -¿es… está usted bien? Necesita ayuda, yo la llevo a-

-¡NO ME TOQUEEES! –el grito de disruptivas notas asustó sobremanera a la mujer y la hizo retroceder. - ¡Guru Cleeeef! ¡Alerooo! ¡Saquen a estas creaturas! ¡Rafagaaa! ¡Llama a los soldados!

- Señora –se acercó un chambelán –por favor venga conmigo.

- ¡NOOOOO! ¡DEJAME! –Tomando uno de los platos de la mesa lo rompió y amenazó con la pieza rota de porcelana al pobre hombre de mediana edad -¡Mataré a quien me toque lo juro malditas bestias!... ¡Paris!... ¡Paris! ¡Madre ayuda! ¡Los monstros han invadido al Castillo!

Los presentes ahogaron un grito de espanto mientras la loca al centro apuntaba a su alrededor amenazando a todos. No era ya posible acercarse a la reina en ese estado.

- Todos cubran muy bien sus oídos –ordenó una mujer de entre la multitud saliendo de entre los presentes y parándose justo frente a Saudra. Abriendo su abanico, comenzó a hacer sonar unos cascabeles mientras gesticulaba con las manos y la reina siendo la única inmersa en esos ademanes y ese sonido no tardó en caer inconsciente en brazos de la mujer de colorido disfraz.

Sin revelar su identidad, la mujer llamó a unos chambelanes y los hizo cargar a la reina a sus aposentos, dejando el salón junto a ellos.

Los presentes, comenzaron con todo su desconcierto a comentar lo ocurrido.

¿Qué había pasado? ¿Qué pudo hacer la pobre mujer de azul para merecer ese trato tan indigno y esa violencia tan desaforada?

Al parecer según los preliminares de los comentarios, había descubierto a la desconocida bailando con un joven disfrazado de teleno, o bufón cefiriano, quien portaba una corona de papel, y ambos se encontraban conviviendo en lo que parecía una actitud íntima y eso había bastado para enfurecerla.

No había escusa… ¡Su reina estaba rematadamente loca!. La gente sintió un escalofrió recorrer su cuerpo. La mujer en el trono estaba posesa por un espíritu maligno, pero eso no era lo más grave, pues era bien sabido que esta clase de espíritus se heredaban de la madre al hijo. Entonces el heredero al trono, la cabeza de su mundo, sería… ¡Un ente demoníaco!

Los murmullos se convirtieron un barullo lleno de incertidumbre, pero Enigma el animador principal conocedor de su trabajo atrajo la atención de la alterada concurrencia logrando calmar a los presentes.

- Es realmente de lamentar lo que acabamos de ver. Pero mis queridos invitados ¿No se olvidan que esto es una fiesta? ¡No dejemos que este incidente arruine la noche! ¿Se olvidan del motivo de esta celebración? ¡Nuestro Gran Gurú celebra siete lunas! Excelencia donde me escuche, espero esto no arruine su ánimo ¡No todos los magos pueden celebrar siete lunas! ¡No van a aguar la fiesta del gran gurú! ¿Verdad señores?

Los presentes repararon en las palabras del animador. Era verdad que nunca habían podido celebrar siete lunas de un Gurú, en especial de uno tan querido en la historia como Clef. Era una fecha muy importante, no podían arruinarla, pero… después de lo visto, no podían estar tranquilos.

- Vamos… una rabieta la tiene cualquiera -¿Rabieta? ¡Eso era más que una rabieta! Pensó la gente – Vamos ¡Maestro, ponga el ambiente en esta sala!

La orquesta también con la duda grabada en sus rostros comenzó a tocar, mientras las personas volvían a dispersarse por el salón, pero aunque la música tocaba, las personas ya no quisieron bailar.

Las mujeres abanicaban nerviosas y los caballeros trataban de hacer comentarios amenos pero por más que se tratara de evitar el tema, toda conversación terminaba en torno a la reina.

En la enfermería la pobre víctima de Saudra lloraba desconsolada, le dolía la humillación sufrida tanto como le dolía la calva que Saudra le había dejado, se vería horrible, ahora pasaría mucho tiempo sin poder dar la cara.

En medio de su llanto una joven entró al ala y se acercó a la muchacha que ya sin mascara secaba sus lágrimas con un pañuelo de cara al espejo de la enfermería. La mujer miró de nuevo su calva que recién habían limpiado las enfermeras y volvió a derramar lágrimas.

- No llore por favor.

La mujer se asustó al ver a su lado a la mujer del vestido de diamantes y trató de cubrir su rostro pero estaba muy lejos de la máscara, quien fuera esa enigmática mujer ya conocía su identidad, así que sólo bajo la mirada avergonzada. La heredera de la Casa real del Este se sintió muy mal de ser vista así.

Por su parte Anais vio la gran calva en la cabeza y sintió empatía por la pobre mujer. Ella hacía un tiempo se había provocado una calva similar, aunque no tan grande. Saudra estaba más que loca, se comportaba con un salvajismo fuera de lugar.

Su calva había sanado y ahora sus cabellos tenían un largo suficiente para confundirse con el resto de su cabellera sin que se notara el desnivel de los cabellos, y para su suerte no había dañado los folículos por eso su cabello crecía con normalidad pero… la calva que tenía esta joven mujer…

- ¿Es grave? –preguntó An a las enfermeras.

- Bueno…

La victima miró a las enfermeras con angustia y pidió – Quiero la verdad por favor.

- No podemos decir nada todavía, quizá fue superficial…

- Esto superficial ¡Pero si me duele muchísimo! ¡Y miren las gasas, es demasiada sangre!

- No se asuste señorita –pidió la enigmática chica –los folículos capilares suelen ser muy escandalosos, ya que hay muchos vasos sanguíneos en la cabeza, pero la cantidad de sangre no implica un daño severo.

- Pero ¡No creo que me vuelva a salir cabello! ¡Además me duele mucho!

Anais sabía lo que eso dolía, así que apartándose con una enfermera, preguntó -¿Es eso posible?

- A la reina se le pasó la mano –comento con preocupación la enfermera –me temo que haya arrancado las raíces primigenias.

- ¿Raíces primigenias?

- Son los bulbos principales del cabello, sin ellos el cabello no nace de nuevo, esa parte del cuero cabelludo queda estéril.

Anais miró a la chica quien con expresión adolorida se veía de nuevo en el espejo revisando la calva.

La joven volvió a dejar caer sus lágrimas pues aunque no había escuchado el veredicto, el dolor escoriante la incomodaba demasiado.

- Señorita, ya no llore, permítame.

Llevando sus manos a la adolorida calva, Anais, con toda la compasión y empatía que le despertó esta doncella, pensó en su magia sanadora y de sus manos se desprendió una tenue luz verde seguida de una briza cálida, que suavemente hizo desaparecer todo rastro de dolor.

Anais había pensado en sanar sólo la herida, pero para su sorpresa, también unos pequeños pero fuertes cabellos rubios salieron orgullosos de la calva.

Anais se sorprendió sobre manera, no sabía que podía hacer eso.

- ¿Qué ha hecho? Ya no siento dolor…

La joven quien al sentir un inmediato alivio sintió curiosidad de ver su herida, no cabía en su asombro al ver que en lugar de una calva dañada tenía nuevos pelillos rubios cubriendo toda la zona, no eran muy largos, apenas dos centímetros, pero se veían fuertes y tapaban la piel desnuda.

- ¡Pero… ¿cómo?!

- Yo… -la verdad ella también estaba muy sorprendida.

- ¡Es usted una hechicera! ¡Me ha sanado! –dijo muy emocionada y agradecida.

- No-no es nada. Me… alegra haber sido de ayuda.

- ¡Oh muchas gracias de verdad muchas gracias! –dijo tomando las manos de la mujer enmascarada entre las suyas.

- No tienes nada que agradecer.

- ¿Podrías devolverme el largo de mi cabello? –pidió suplicante.

- Me temo que por ahora es todo lo que puedo hacer, pero no te preocupes, por el aspecto de estos cabellos, créeme que pronto irá creciendo sano y fuerte, sólo es cuestión de esperar.

-¿Qué opinan jóvenes sanadoras?

Las sanadoras examinaron con gran sorpresa la herida y dieron su veredicto–En efecto, la zona luce sana y el cabello en buenas condiciones, creo que en unos meses tendrá un largo mechón de cabellos sanos.

–¡Oh gracias a los tres Dioses! –la joven se volvió hacia la dama de los diamantes y pidió -¡Por favor dime quién eres, mi familia te recompensara generosamente!

- No es necesario, de verdad.

- Claro que sí, dime tu nombre, déjame ver quién eres.

La joven trató de quitar la máscara pero la enmascarada se alejó con cortesía –Perdona pero no podemos revelar nuestra identidad hasta el final del baile.

- Yo creo que este baile ya se acabó –aseveró la ofendida muchacha.

- No, escucha… ¿lo oyes? La orquesta aún se oye a lo lejos.

- Ah… pues… al menos para mí se terminó.

- Anímate, volvamos juntas.

- No deseo que me vean sin mascara. Comprende, ya es suficiente la humillación que me hizo pasar Saudra, no deseo que la gente vea mi rostro, al menos eso, deseo guardar mi identidad.

- Comprendo. Entonces respeto tu decisión. Y por mí no te preocupes jamás diré quién eres.

- Gracias.

- ¿Hay algo más que pueda hacer por ti?

- Sólo una cosa. Ya que no estaré para el final de esta celebración, por favor, déjame ver tu rostro quiero conocer la cara de quien me ayudó, quiero recompensarte.

- Eso no es necesario, lo hice de corazón, y respecto a mostrarte mi rostro no puedo, como verás, esta mascara es algo complicada, no puedo removerla sin mover el tocado y los velos, ya no podría acomodarlos en su sitio. Tardaron horas en arreglarme –dijo con voz risueña –mi amiga me matara si descompongo mi disfraz antes de tiempo.

- Entiendo pero, al menos dime tu nombre, ¿Cuál es tu casa? ¿Antar? ¿Regoli? ¿Eres hija de algún miembro de la corte? Dime tu identidad, así podré visitarte para agradecerte.

- Me temo que no podrás visitarme. Yo, no soy de Céfiro, y con saber que te he ayudado es suficiente recompensa para mí. Si me disculpas –dijo con amabilidad –creo que ya debo volver, soy parte de elenco de esta fiesta, seguro me esperan para el acto final. Me retiro –dijo con una suave reverencia y dejó de inmediato el ala de enfermería.

Cuando Anais volvió a la fiesta notó que nadie bailaba. Al parecer la fiesta se había arruinado.

- Caray pero que pena con Clef…

Las personas estaban evidentemente muy incomodas y el ambiente había decaído por completo, esos actos de violencia innecesaria y cruda eran abominables para la corte. ¿Quién diablos había elegido a esa loca para Reina?

Los ministros del consejo político agradecían sus máscaras como nada en ese momento y, discretamente, un par se había retirado ya de la fiesta, pues, no deseaban tener que enfrentar a los asistentes cuando al final debieran rebelar sus identidades.

Ni aún los actores pudieron de nuevo encender el ambiente del lugar, la reina había arruinado absolutamente todo.

Comentarios que con bastante pena ajena, y algunos otros en franca burla, evidenciaban la vergüenza y la desconfianza que representaba para Céfiro tener una reina así en el trono, hacían que los presentes, sin necesidad de ver bajo la mascará supusieran que bajo esos disfraces que criticaban no había otra cosa que mandatarios de planetas vecinos, y eso representaba un enorme riesgo político para Céfiro.

Los presentes sudaban frio al correr el rumor, había invitados de otros planetas, ¿qué pasaría cuando dieran su reporte? ¿Quién querría tener tratos con Céfiro ahora?

Al llegar a la fiesta, todos habían esperado el gran momento de retirar sus máscaras para reír y festejar con los demás por las locuras que hubieran acontecido esa noche, pero ahora ninguno quería retirar su máscara, a todos ardía el rostro de vergüenza, su reina los había dejado en ridículo ante las otras naciones.

Ya que la fiesta languidecía, se anunció que había llegado la hora del brindis oficial, así que al escenario, subieron las tres actrices del elenco y otras personas en disfraz.

Entonces la joven de los diamantes subió al escenario y tomando la palabra dio un emotivo discurso para el gran Gurú, tan salido del corazón y rebosante de honestidad, gracia y elocuencia, que logró conmover a los presentes que al final aplaudieron emocionados.

El hombre vestido como un búho sabio tomo una copa dorada y dijo- ¡Por nuestro gran Jefe Gurú, Gurú Clef!

Y finalmente, llegó la hora de que los asistentes retiraran sus máscaras. Y así bajando sus copas, retiraron con cuidado sus máscaras y entonces brindaron por el máximo jefe gurú de los últimos tiempos.

Sobre el escenario, se reveló que bajo la máscara de Buho no había otro que el mismo Rey de Céfiro y a su lado estaban las legendarias guerreras mágicas. La gente se emocionó al verlas ahí pues se suponía que no irían.

Conque… ¡Las tres talentosas bailarinas eran las Guerreras Mágicas! ¡Y la dama de los diamantes, aquella que acababa de dar tan sentido discurso en nombre del gurú, no era otra que aquella encantadora guerrera rubia a quien vieran conviviendo con el pueblo en la pasada fiesta de la cosecha!

Caray, se veía tan regia en ese vestido, como una verdadera reina.

Así que las legendarias Guerreras Mágicas sí habían asistido. ¡Qué magnifica sorpresa!... ¡Y… qué tremenda vergüenza, que escena había hecho la reina delante de las heroínas de Céfiro! ¡Además había atacado a una inocente acusándola de ser una guerrera mágica que quería quitarle a su marido! ¡Había ofendido a sus guerreras mágicas! ¡No ganaban para problemas con esta mujer!

La fiesta se encaminó a su final culminando sin siquiera poder dar la conveniente atención a los mandatarios extranjeros. Nadie estaba cómodo luego de lo visto y francamente se notaba a todas luces que al personal del castillo les urgía mandan a su casa a todos los invitados. Apenas luego del brindis, se instó a todo mundo a volver a casa pues, era tarde y la fiesta había terminado.

La fiesta había comenzado como un verdadero deleite, pero… había terminado de forma apresurada penosa y sin gracia. La verdad de aquel magnifico evento, la reina había dejado sólo cenizas.

Y claro que por supuesto los enviados extranjeros darían un informe, detallado, pero muy detallado a sus señores acerca de lo que estaba pasando en Céfiro.


Una semana despues…

El evento había sido un rotundo fracaso, luego del incidente con la reina todo el personal del castillo se había mostrado en extremo incómodo y con bastante prisa por deshacerse de todo mundo ahí, las atenciones a los extranjeros apenas si habían sido básicas. Luego de verles el rostro sólo les dijeron "Gracias por venir" y "Ya se pueden retirar". Ese castillo… ¡Estaba muy mal manejado! ¿¡Qué clase de trato era ese para invitados de tan alto nivel?!

Mientras las quejas de los países vecinos se hacían eco hasta Céfiro, las quejas de la corte la política y la nobleza aumentaban su volumen hasta terminar en un una reunión en la que exasperados por lo que la reina acababa de provocar se exigía una solución inmediata.

¿La fiesta había sido un rotundo fracaso? Sí. ¿El personal del castillo había sido muy obvio en su incomodidad y falta de estrategia para manejar estas situaciones con inteligencia? Sí. ¿El trato a los mandatarios extranjeros había sido pobre y poco diplomático? Sí.

Pero todo esto formaba ya parte del plan de las guerreras quienes habían previsto varios escenarios basándose en la personalidad de la reina, y claro Saudra y sus locuras no les habían fallado así que de acuerdo al plan… el personal del castillo actuó de forma parca y poco competente para atender a los invitados luego de eso pero no por falta de experiencia, sino porque tenían órdenes de actuar así.

La encargada de manejar el castillo, como en cualquier casa, era la mujer, la reina, era la señora absoluta, cualquier evento así como el profesionalismo del personal y su competencia recaían en ella.

Las quejas de los regentes de otros planetas no se hacían esperar comentando que Céfiro justo ahora hasta lastima les inspiraba, y que sus eventos dejaban mucho que desear en comparación con los de ellos.

Céfiro estaba siendo humillado desde lo más superficial hasta lo más importante. Los altos mandos del planeta ya no podían darse el lujo de seguir así.

Mientras en el castillo…

Saudra llevaba dos días postrada en cama, sedada la mayor parte del tiempo pues cuando despertaba decía ver mascaras por todos lados y arremetía con violencia contra cualquiera que estuviera cerca.

Y cerca de su cama se encontraban el Jefe Gurú, el canciller, el rey, Caldina, Ráfaga y las tres guerreras mágicas.

- Cielos, hasta siento que se nos pasó un poco la mano, pero siendo objetivos, esto iba a pasar tarde o temprano. –sentenció Marina sintiendo pena por la mujer en la cama.

- Quien iba a decir que Saudra en verdad estaba poseída por una entidad maligna. –comentó con cierta compasión.

- No es una entidad Caldina. Saudra padece de esquizofrenia paranoide.

- ¿Esquiqué? ¿Qué es eso?

- Es una enfermedad mental.

- ¿Enfermedad mental guerrera mágica?

- Sí Latis. –respondió Anais -Y no creo que sea lo único, debe tener más trastornos.

- Es obvio que nunca la trataron, pero cuando Lucy yo fuimos a su casa notamos conductas esquizoides en ella. Creo que puede padecer de bipolaridad también.

- ¿Y eso que es chicas? –preguntó intrigado Ráfaga quien como la mayoría de gente ahí achacaba ese tipo de cosas a posesiones malignas.

- El cerebro como cualquier otra parte del cuerpo puede enfermarse pero al ser el centro de comando, la computadora central por así decirlo causa fallas en la persona no sólo en lo físico sino que trastorna la personalidad.

- Pero guerreras mágicas –dijo Latis un poco dudoso -¿Cómo me explican que fuera tan difícil controlarla? Cuando traté de apartarla de la joven que agredía me costó bastante trabajo, y Saudra no es una mujer de complexión fuerte.

- Eso tiene una explicación más lógica de lo que crees Latis. Verás, los seres humanos, controlamos o contenemos nuestra fuerza física ya sea consciente o inconscientemente, un porcentaje de la fuerza lo controla la mente consciente y la mente subconsciente se encarga del otro porcentaje oculto de la fuerza física. Las personas normales, ya sea por compasión, tabus, ideas moralistas, o miedos, contenemos gran parte de nuestra fuerza física, pero una característica sobresaliente de una persona con una enfermedad mental es que ellos no controlan su fuerza, sobre todo en eventos esquizoides, no tienen parámetros de control en la mente subconsciente, están atrofiados por así decirlo, así que usan el 100% de su fuerza física sin restricciones. Esa fuerza que manifestó no es más que el 100% de la fuerza bruta que posee el cuerpo de Saudra. Puede que sea una mujer menuda pero el cuerpo físico puede darles grandes sorpresas con su verdadera capacidad. Incluso tú Ráfaga me atrevo a asegurar con rotundidad que nunca has usado toda la capacidad de tu cuerpo físico. Aunque creas haberlo hecho.

Los presentes se quedaron sumamente sorprendidos mientras volteaba a mirar a la delgada mujer que yacía indefensa en su cama.

- Saudra necesita atención psiquiátrica urgente, pero me temo que eso, no sea posible en Céfiro, si acaso tienen plantas para los nervios, deberán pedir a los sanadores que hagan infusiones concentradas y deberá permanecer medicada por el resto de su vida. Es triste pero así es. –les dijo Marina.

- ¿Seguras que es una enfermedad mental?

- Sí Caldina créeme tenemos experiencia en estas cosas en mi mundo. Además, yo pasé un tiempo conviviendo con personas con diferentes padecimientos y puedo decir que aprendí bastante. Insisto en que en Céfiro deberían comenzar a tomar esto más en serio estás personas sufren mucho y necesitan muchos cuidados, amor y comprensión.

- Despues de cómo se expresa de ti Anais –dijo Caldina –debes tener el corazón más grande del mundo para sentir compasión por ella.

- Aunque no lo creas Saudra está sufriendo mucho, y más aún porque aquí no hay tratamientos para esto. No puedo evitar sentir compasión al saber por la enfermedad que atraviesa, es una de las peores enfermedades que existen. Sufrirá alucinaciones, delirio de persecución y es probable que comience a escuchar voces si no es que ya lo hace y no se habían dado cuenta.

- ¿Y no es eso una posesión?

- No Ráfaga, es un fallo del lóbulo frontal.

- ¿Lóbulo frontal? –preguntaron los de Céfiro.

- Creo que hay mucho que los de Céfiro deben aprender.

Paris dejó el cuarto y se dirigió a lo que de seguro seria Troya. O lo compararía si supiera que era eso. Ese día todos los altos funcionarios se habían reunido en el consejo para exigir una sola cosa: Deponer a la Reina.


Hasta aquí por hoy, y sólo un par de caps, llegamos al fin.

Sé que se puede pensar que a las chicas se les pasó la mano, pero, al igual que la crudeza que mostré en el primer capítulo, ciertas cosas de la vida son así de difíciles. Las enfermedades mentales son crueles, son algo delicado y destruye el entorno de quien las padece. No podía hacerlo más suave o sería demasiado irreal.

Anyelasarayp: Me sigue encantando el gato mojado. ¡Ya inició la fiesta!... Y ya se jodió… Pero ni modo, Clef estaba advertido de las consecuencias y lo permitió. Ese mago no es tan santo. Un abrazo ojala te guste.

Ecogris061010: Te sorprendería saber la dirección en la que ambos van. Y claro que la tienen que apoyar, un amigo que te apoya al pelear con un poderoso demonio loco, puede apoyarte en todo. Despues de todo para eso son los amigos, espero te guste este cap. Lo siento por Saudra, pero, así debía ser…

Anaryuuzaki: Olá! Que bom ler você de novo! E Clef não é apenas alegre, mas malvado! Ah, muito obrigado por seguir minhas fanfics, espero que gostem. Como você pode ver, Marina levou as coisas ao extremo, mas foi necessário. Tenho pena de Saudra, mas não podemos negar que, independentemente de sua doença, sua personalidade trabalha contra ela. Te mando um abraço!

Mari-Anais: Oh que alegría que te guste mi fanfic y te provoque intriga, eso es algo que nos gusta a todos los autores. Como ves hablando de terminar con corduras, las chicas se fueron duro contr el muro con la reina pero no había opción, despues de todo la naturaleza del fanfic es tratar de forma más cruda ciertos aspectos de la vida y la psiquiatría es una rama muy dura. Traté de no tardarme tanto en actualizar, pero la verdad ya no sé… según la fecha de publicación, creo que… para lo que me suelo tardar no fue… tanto? XD Espero te guste este capítulo.

Minelava: Me alegro que recuperaras tu cuenta y me alegra más poder leer tus opiniones sobre el fic, y mi forma de escribir, se agradecen esos comentarios porque alienta al autor a seguirlo haciendo cuando ya no tienes energías. Me gusta tu totoro, pese a no ser su fan hay algo en esos ojos y esa pansa gorda que llama mi atención. Entiendo y creo saber a qué animes te refieres, uno de ellos fue demasiado popular y también lo veía y me gustaba pero, tanto ver resolver problemas con amor, y amor, y amor… se pasaban de rosas y todo lo resolvían con besos y amor sobretodo la protagonista… XD prefiero ver a estás que le dan al enemigo hasta con la cubeta. Nada como cortar cabezas y prenderle fuego a todo para hacer justicia. Por eso soy fan de la ideología de Afrodita de Piscis "Solo con poder se consigue la justicia" y de Shaka "No hay justicia perfecta ni maldad absoluta. Se puede hacer justicia desde la maldad" y esto Marina se lo tomó muy en serio como podemos ver. Respecto a Saudra la verdad me da mucha pena su caso pero ciertas cosas ella se las busca, pese a su enfermedad, y no te apures, desde un principio ya estaba escrito su futuro (literalmente XD) sí tendrá su premio… si le podemos llamar así. Muchas gracias por tus buenos deseos, igualmente. Y nop no hay conventos en Céfiro, hay templos pero las sacerdotisas deben tener actitud de servicio y Saudra… ni cómo ayudarla.

MarEs7: ¡Ya continué! Espero que te guste, ¡un abrazo!

Yuzurika: Y sí que lo pensaron, como vez eso de que vaya patitas, va en camino. Mil gracias me alegro que te guste el fanfic y te emociones, espero este cap sea de tu agrado.

Kris de Andromeda: Sí ya vamos en la recta final, espero te haya gustado todo el fanfic. El siguiente capítulo va a estar más enfocado en este par pues lo peor ya pasó, para ambos. Y pues veremos la interacción entre ellos y la gente mucho más. Me cuentas que te pareció este cap. ¡Nos estamos leyendo un abrazo!