La gente se reunía incrédula, expectante y escandalizada. Rumores de gesticulaciones de asombro se corrían de punta a punta. El aire se les robó y ciertas voces rascaron la superficie, cuestionándose si acaso habían escuchando bien a Lord Lynn Loud, regente y terrateniente, gran inversor de la corona, en el salón principal del castillo, frente a las grandes casas, los consejeros reales, abanderados y los plebeyos, y era como regresar la mente, a esa mañana fría en las arenas del castillo, ante una expectativa sinuosa.

Un clamor diferente corría ese día frío y nublado con la bulla que era continuada a los choques de las espadas, acompañando de un grito pueril que se batía contra un gruñido silencioso que le sacaba la finta, y se iba a otro lado blandiendo la espada para encajar un golpe a un punto descuidado, que casi no logra repeler su contrincante, y lo hace temblar en el choque de las espadas ante la mirada azul del peliblanco.

Una prueba de habilidades de combate, entre dos combatientes disímiles.

Ambas empuñaduras se tensaron, y sus fuerzas se debatieron viéndose a los ojos. El joven más grande que el chico, frunció el entrecejo al verlo calmo en su expresión, y gruño y torno a enfurecerse al verlo sonreír, no previendo que el pequeño Lord Loud, se volvía a retirar brincando hacia atrás, dándole tiempo en un desequilibrio y el enrabietarse del mayor. Soltó rápido un tajo violento a su dirección que falló al ser esquivado con facilidad y le costó más resistencia, de la esperada según su respirar salvaje.

—¡MIRA NADA MÁS A TU HIJO, LORD LOUD! —exclamó el viejo y orondo Sir Grouse en el cerco de la arena —¡ESTÁ JUGANDO CON EL CHICO, ESTÁ JUGANDO Y VA GANANDO, JAJAJA!

—Tu hijo Lincoln, tiene gran futuro como espadachín, Lord Loud —soltó Sir Kotaro con los brazos cruzados, sonriendo sin exaltarse más de la cuenta.

Lord Lynn Loud, sonrió ufano al chischás que producía su hijo al chocar su espada contra la de su oponente, y unos suspiros acompañaron las miradas tranquilas de los nobles: tres de las hijas del Lord Loud, que veían entre ellas, un par poniéndose el puño cercano a la boca, y juntándose entre sí, al contrario de otra castaña, que en vez de preocupada estaba sería y en vez de vestido utilizaba un vestuario de chico. Lynn Jr miraba a su hermano, ligero y cauto, repeler y atacar, a un chico más grande en edad y tamaño que él. Lo hacía sudar con ventaja. En silencio frunciendo el ceño, busca el rostro de su padre orgulloso, para seguir el rumbo de la batalla tras las chichás que elevan clamores.

—¡AAAHHH! —exclamó con odio el joven atacando directamente a Lincoln Loud, que lo recibió y lo acomodó en un punto descubierto, haciéndolo tambalear.

El tipo se tensó y puso nervioso al ímpetu. De nuevo un golpe casi le toca la cintura, y no previendo a Lincoln girar en sus talones, posesionando su espada, lo desarmó golpeando en su flaqueza el mango, y lo desarmó poniendo su hoja sin filo, en la garganta del adolescente, con los segundos en que se calló el público y pronto prorrumpió en clamores, a favor del ganador indudable de la batalla.

Lady Luan suspiró y Lady Lucy que quedaba bastante sorprendida de la resolución del combate, observaba atentamente a su hermano. Su padre aplaudió y miró a sus hijas antes que a su único hijo.

Lincoln lo busco a él, mas no le prestaba atención, y el adolescente con rostro cacarizo, le apartó la espada de su cuello, cuando Sir Kotero llegaba junto al armero y unos discípulos.

—Quita tu espada de mi cuello —rabio el chico, y Lincoln se le quedó viendo cuando se retiraba apartando a la gente empujándola que empezaba a apelotonarlos.

—Descuida, Lincoln; fue una buena pelea —confirió Sir Kotaro viendo al adolescente alto que se retiraba resentido de la arena, al punto de que los plebeyos se acercaban a loar al pequeño Lord.

—Me parece que no lo dejaran salir —dijo Lord Lynn riéndose, viendo desde lejos que no dejaban avanzar a su hijo una multitud, y volvió a sus hijas que veían el asunto —¿Y ustedes qué hacen? Su querido hermano acaba de ganar el combate, ¿por qué no van ha felicitarlo apropiadamente?

Luan quien tenía un lindo vestido amarillo estampado, se sonrojó levemente y asintió varias veces a su padre, y Lucy haciéndole una mímica similar aunque con la palidez de un cadáver, acató lo dicho.

Lynn Jr por el contrario cruzando los brazos le dijo a su padre alzando la voz:

—¡¿Felicitarlo?! ¡Ni que fuera Lana o Leni para ensalzarlo más, aunque te encantaría que lo hiciera por tu orgullo. ¿No, padre?!

—¡¿Lynn, qué le dices a nuestro padre?! —interpeló Luan regañona —¿No tienes algo de respeto hacia nuestra casa?

—¡Tranquila, Luan, que no quiero acabar contigo!

—Hijas, por favor, no peleen. En las familias nunca debe de haber rencores o envidias de ningún tipo, la unidad es menester para el éxito.

—¡¿Envidias? ¿Yo porqué envidiaría a un babotas como Lincoln?!

Y acercándose ya el nombrado hacia ellos, Lynn Jr decidió correr de vuelta al castillo evadiendo la vista con su hermano, pese su padre la llamara para que se quedara.

—¿Qué pasa?

—Los problemas del pueblo no son los únicos —dijo el maestro, sonriéndole al único heredero.

—Lo qué pasa es que le dije que la voy a casar, no importa si usa o no vestido, y lo mismo será para mis otras hijas, sin excepción —dijo Lynn padre, viendo a su hijo verlo a los ojos a un lado de Sir Kotaro y los otros —¡Hijo, has ganado ejemplarmente como siempre. Me llenas de orgullo!

—Muchas gracias, querido padre, pero todo ha sido gracias a mis mentores, Sír Grouse y Sir Kotaro, que son los mejores espadachines qué haya visto en los reinos.

—¡Tonterías, hijo! —soltó Sir Grouse con su tono de voz tozuda, dándole un golpecito en la espalda amigablemente —¡Tú has demostrado tu esfuerzo, disciplina y coraje desde el inicio, y te mereces hoy esta la victoria. Así que aprovéchala!

—No puedo pensar en más digno heredero, Lord Lynn —tercio el maestro, y los nobles Sergei y Ted, partidarios de los Loud's, secundaron lo dicho en él momento unánimemente.

Fue hasta ese punto que Luan y Lucy, más tímidas, dieron sus felicitaciones a su hermano, pasando lo que ya se había comentando antes y que vinculó como el inicio de la situación polémica y comentada con respecto a los Loud's, ya que Lady Luan y Lady Lucy, felicitaron a su hermano como de costumbre, acercándose a su espacio personal y abrazándolo profusamente, las dos a la vez o primero la mayor y segundo la menor, que acabando de estrujarse, se juntaban a él, para darle dos besos en el rostro: uno en la mejilla y otro en la comisura de los labios.

Algunos rostros se vieron ante la acción.

—Felicidades por ganar, querido hermano —dijo Luan sonrojándose y pegándose a su lado —. ¡Eres tan fuerte como siempre!

—Lo venciste rápido, Lincoln —dijo Lucy sin dejar de abrazarlo, elevando la cabeza para verlo.

—Muchas gracias a hermanas —decía Lincoln, un tanto avergonzado por los besos y las miradas.

Y tanto los nobles como los plebeyos de esos lares, no dijeron mucho, hasta más pasada la noche.

En el reino de los bosques, Lord Loud tiene control y comparte soberanía con la corona de los cinco reinos, al ser parte de esta, y proporciona gran cantidad de materia prima para las edificaciones de todos los reinos, generando mucho comercio, empleo, infraestructura y vida para muchas generaciones de familias, que han sido gobernadas plácidamente por los Loud's, obteniendo beneficios y confianza en ellos.

Inclusive en las áreas circunvecinas e importantes partes del reino capital, conoce y aprecia a la casa Loud, por la indudable labor que han dado con los de su especie, y le tienen su lealtad jurada, para ellos mismos sino que jurada, teniéndolos como gente noble y preciada para la comunidad y los reinos.

Ahora a la cabeza por mucho tiempo después de su padre Leonard, Lynn Loud había alcanzado tiempos pacíficos y fructíferos la población general de su reino, por lo que en la misma servidumbre, se les tenía mucho cariño y respeto, y siempre les placía ver felices y cariñosos a los Loud's, por más que otros pocos no les pareciera, como Chandler, hijo de herrero, celoso de la vida de Lincoln, lo odia con su familia y a sus costumbres repugnantes, que él mismo notaba que aquel sabía, al recibir aquellos afectos de sus hermanas, con cara incomoda.

Él era el que pasaba una porción de los chismes que circulaban de la familia Loud, en las tabernas donde los más amargados, despreciables y perjudicados moran, avivan lo que les dice la gente que desprecia a los regentes, corriendo una leyenda negra, de un linaje torcido y maldito de los Loud's. Chandler menciona la extrañeza en la que Lincoln se comporta con sus hermanas y estas con el mismo, y un mercenario de vez en cuando bebe en exceso y cuenta lo que escuchó de su tiempo de escudero para la guardia, escupiendo, sobre una maldición que inició el tatarabuelo del regente, y la nulidad a los pretendientes al palacio ruidoso, como una familia ilegítima y profana, que los llevaría a la quiebra. No muchos daban importancia, ni siquiera la pomposa familia, que tenía un inmenso castillo rodeado de una fortificación que comprende casi una docena de hectáreas, sumados a muchas más en el campo y el bosque vasto y profundo sinfín que peina y rodea el archipiélago, sin contar lo que tuvieran en oro y piedras brillantes, o propiedades dentro y fuera del continente, más allá en el norte. Qué importaban unos malos rumores, que un chico mala leche, soltaba e inventaba contra ellos, aunque sí relucía un aspecto importante y atención a los pobladores, debido a la relación con el futuro.

La casa Loud era la familia más prominente de los cinco reinos en ese momento, y era la preferida para hacer alianzas, de reino a reino, por lo que no era inusual que muchos condes, duques y Lord's hayan encabezado una lista de hombres de todo tipo, interesados de agradar al Lord Loud, regente, con tal de hacer un lazo familiar, viendo que había una disponibilidad de opciones cuantiosa, para ser precisos, 11 opciones para formar vínculos y beneficiarse mutuamente en el crecimiento del poder y la adquisición.

Era uno de los negocios más viejos y el más importante del manual en la fecha, y justo el padre rechazaba la propuesta del rey del Sur, al ofrecer a su hija a su hijo, legítima heredera del reino del Sur, lo que pone en tensión y duda en sus aliados y alimenta cierto rumor obsceno, negado de una por la gente de confianza del reino, que ponen en tela a que Lynn Loud espera al mismísimo rey de los cinco reinos, que le ofrecería a su primogénita para su hijo en casamiento, y vincular así a los Loud's por fin en la realeza, culminando la ambición más alta.

De parte de Lincoln, no entiende la decisión de su padre con respecto a la princesa Ronnie Anne. Misma que conoció personalmente en los jardines del palacio blanco, en donde conversaron por horas en los estanques, y se besaron cerca de la fuente una noche sin que nadie lo súpera.

Lady Maggie, amiga de Luan, también venia mucho al castillo, y su interés por él dio notoriedad al ir y venir sin que su amiga lo supiera, y pasó con él gran parte del tiempo en galerías, bibliotecas o en los patios de entrenamiento, cerca de las grandes torres, desde donde eran observados. Ahí quisieron enamorarse, mas las hermanitas de Lincoln, Lola y Lana, no los dejaron, al estar entrometiéndose por diferentes motivos, y poniendo cierta celosía en el plató, tampoco se preocupaban del todo, ya que Maggie venía de una casa que no era prominente, por lo que era muy probable que se cebara sin remedio ello sin siquiera iniciarse.

Tuvo muchas otras más, pero aún si Lola no las espantara, siempre eran sus padres que le ponían el último no, dejando una inquietud en el chico.

El único heredero de los Loud's, no tenía muy claro qué futuro le tenía reservado su padre, pero creía que mínimo quería estar metido en la corona, por lo que le decían los allegados y consejeros, no quedándole más que esperar, prepararse en estudios y combate, y salvaguardar su honor ante todo, siendo que a veces se dejara mover por el corazón, como a su hermana Lori, que hubiera de entablar una relación fugaz y en secreto con el hermano de la princesa Ronnie, de la casa Santiago, la cual se descubrió, y Rita Loud, sacó a sus hijos en medio de la noche, y se fue del palacio pese a las quejas y las lágrimas de sus engendros.

En el carruaje, recuerda Leni, Lincoln y Lisa, que su madre le halaba el pelo a Lori, y le daba bofetadas y golpes, amenizándola con que no hubiera perdido su honor con ese "joven inferior", repitiendo la amenaza a sus otros hijos, histérica. También se supo de la relación en el reino del Sur, y no fue tomado de buena manera, sino en calidad de falta de respeto por los pobladores de esa zona, diga lo que diga el Rey.

No se sabía qué tipo de planes tenían los Loud's, pero eran la familia más prominente, aunque no muy viajera. Desde de dentro los incidentes aumentaban en serie. No se sabía todo afuera, pero a Luna, octava hija del matrimonio Loud, se le negó ir reiteradamente, a pasar el verano al Reino de Veragia, y al internado en la ciudad del Rey, lejos de su familia, en reino capital, culminando en su confinamiento, tras un intento de escape con amigas suyas, y una tal Sam Sharp, que apartaron de ella con firmeza.

Luna sería acabaría por ser la más rebelde, que se presentó un día en el comedor principal enaguas con el cabello corto a tijera como chico y una mirada desafiante. Ello le jugó los nervios a su madre, Rita, por lo que le gritó y fue a pegarle mientras ella huía a su habitación, reproduciéndose esa misma escena en más de una ocasión.

Lori empezó a declarar amargura un lapso, mismo en que dimitió sus energías a algo más valioso.

Leni resultó ser la más tranquila y dócil, sin causar problemas y solo recibiendo la única forma de violencia por no ser muy inteligente, fue la hija que tuviera, indiscutiblemente, a más pretendientes que todas sus hijas, debido a su belleza, que llegaba a ser conocida a través de los reinos, creándose canciones incluso de ello, que cantaban y tocaban en las posadas o las tabernas, o agregada por el trovador de turno, en una oda en el salón principal durante un festín de su familia a su honor, era inadmisible negar lo acertado de las palabras respecto a su hermosura, teniéndola a ella enfrente de la canción, escuchando en la mesa de su padre, lo que un humilde trovador le cantaba de su lira, dándole certeza, a que esa misma velada, Lord Henry del reino del Valle, haya solicitado su mano tras obsequiarles telas de alta calidad a su hija (conociéndose de su afición por confeccionar prendas), junto a oro y joyas preciosas.

Lord Lynn, negó el ofrecimiento en seco nada más terminó su hablar, y aunque había telas de colores exóticos las cuales hicieron brillar los preciosos ojos verdes de Lady Leni, tuvo que entregar la materia y declinar al ofrecimiento del Lord ella misma, para que se respetara la decisión de su padre y se presentara un silencio incómodo que se remedió con unas palabras de Lynn Loud, y una conversación con el Lord en otra sala solitaria, aparte de todos.

Durante el banquete, Lynn Jr, portaba un vestido sencillo acompañada de su dama de compañía, Margo, a aventar comida y burlarse de los hijos de los nobles, cuando fue testigo del espectáculo de los regalos y la proposición, y ya para cuando la fiesta empezó debido al alcohol de los mayores o el juego de los chicos, ya no tuvo ganas de aventarle su puré de papa a Lori, o amarrar los cordones de las botas de Grant, u oponerse a batallas imaginarias a otras Casas, pensaba en su defecto, en lo que su padre hablara con aquel Lord sobre el ofrecimiento.

Era de pensarse, porque era cierto que Lori y Leni ya estaban en la edad de casarse (según la costumbre de los tiempos), pero su padre no arreglaba nada. Y toda su vida le había pregonado sobre la obligación familiar de expandir y fomentar el desarrollo de su Casa, velando siempre por el futuro, trayendo descendencia al mundo, algo que le convenían a todas sus hijas e hijo, y que debieran de respetar hasta la muerte, por lo que le parecía contradictorio que osara no velar por el futuro, buscando beneficios y lazos familiares importantes, o por lo menos eso parecía y decretaba por estar renuente a deseos más grandes, siendo que no trabajaba ninguno, como el que especulaban de ligarlos a la corona, ya que nunca iba a reino capital, a presentar respetos o hacer la corte, poniéndose al corriente en los asuntos de los reinos.

En cierta parte, eso la tranquilizaba ya en la noche, cuando Margo le contó que su amiga Polly, ya había sido prometida a su edad a casarse, con un terrateniente mayor y rico del norte, en un intercambio provechoso y casi lúgubre por parte de sus padres.

—Vaya mierda —dijo Lynn Jr y tapó su boca a los oídos que pasaban de mujeres nobles —. Tal vez pueda intervenir a su favor...

—Ya déjalo así, Lynn, y agradece que puedas hacer lo que quieras —aconsejo Polly, y cambiando de tema, la abordo con lo que quería:—Por cierto. ¿Aún no es muy tarde para que yo me case con tu hermano, Lynn?

Y la castaña la miró ofuscada, y negó con la cabeza suspirando.

—Dirás muy temprano, ¿no? —le dijo Lynn Jr cambiando el tono a uno más brusco —. ¿De qué te sirve un zoquete como él? Sabes que no me gusta hablar de él...

Y Margo reía y le decía porque le gustaba, cosa que sabía que la haría enojar más, y buscaría pegarle, sonrojada.

Luan y Lucy, también hablaban de Lincoln justo cuando Benjamin se presentó a su mesa con el interés de agradarle a la preadolescente.

—Lady Luan, hoy estás más hermosa que una flor en verano, como todos los años te ves espectacular en este grandioso banquete. ¿Le parece si gustaría de bailar conmigo? No me placería nada más en el mundo.

En la gran mesa de los Loud's, todos los ojos se posaron en ella con sonrisitas divertidas.

—¡Oh! Yo, este, emm... —dijo y buscó a Lucy con la mirada, hasta que oyendo a su único hermano aproximarse, lo vio acercase con una sonrisa, y la puso toda roja del rostro de repente.

—Benny. ¿Qué es lo que cuentas por estos rumbos, amigo? —preguntó Lincoln simpático viendo el aire divertido de la mesa, y hubo unos segundos de silencio, viendo a Luan que lo veía perpleja.

—Buenas noches, Lord Lincoln —dijo Benjamin con respeto —. Disculpe. Vine aquí para invitar a Lua...

—¡Gracias, Benny, pero puedo aceptarte el ofrecimiento ahora! —interrumpió Luan parándose de la silla de imprevisto, y tomando de la mano de Lucy —¡Yo y mi hermana, tenemos un asunto que importante que tratar! —informó y arrastró a la pobre Lucy que se le llenaba las mejillas de un rubor vergonzoso, al ver cómo les sacó las risas a sus hermanas que veían todo el asunto.

—Jajaja, no te preocupes, Benny —quiso consolar Lori —, es que está nerviosa por tus encantos.

Y Luna y Lana se rieron con notoriedad del chiste, dejando al preadolescente confundido, como Leni y Lana, que no prestaron mucha atención.

—¿Bien de que me perdí aquí? —preguntó Lincoln confundido, cuando sus amigos fueron por él para animarlo a beber con ellos a sus mesas.

El pequeño Lord de cabello blanco, era tan vistoso como famoso entre la gente, por lo que saludó a los padres de sus amigos, y otros miembros prominentes más de la comunidad que lo reconocieron al acercarse a los mesones de los plebeyos, que ya estaban borrachos la mitad, cantando y festejando.

Sus amigos Clyde y Liam, admiraron la celebración y quedaron impresionados por su fama y simpatía como Rusty y Zach, les emocionaba las viandas y la bebida.

Stella, no dijo nada, pero se le quedaba mirando a Lincoln en cada una de las cosas que hablaba o respondía.

Había sido un buen año, y las familias de Zach, Rusty y Liam, habían salido por fin de la pobreza, gracias a la ayuda y amistad que tenían con el pequeño Lord con certeza, que propuso excelentes trabajos a sus familiares, al punto de que algunas empezaban a verse como Casas respetadas, siendo el caso de la McBride de Clyde, que era el mejor amigo de Lincoln.

Stella quería confesarse ese día a él, pero se resignó en cuanto el lugar y la ocasión le jugaron en contra, no teniendo ni un momento ellos en soledad. Luego. ¿Al final de cuentas, que haría una plebeya confesándose a un noble de tal envergadura?, se preguntaba, y quedaba nada más bromear sobre el aspecto de un fulano con él, para sacarle al menos una sonrisa y una risita, al chico notorio y excepcional, que se estaba convirtiendo el joven Loud.

Aquel banquete fue parte de uno de esos tiempos de felicidad y paz para el reino del bosque, que se recuerdan pasando los años, con bajas dudas e incertidumbre.

Al término del año se esperaba el siguiente, todavía más abundante debido al incremento de la economía, donde no pocos esperarían el anuncio que daría al comienzo, Lord Lynn Loud en la cena, delante de sus abanderados, consejeros y el pueblo, en el castillo ruidoso.