TALES OF AWAKENING

Capítulo 2: "Un Caballero Llamado Yuri Lowell"

El Sol brillaba se reflejaba en la barrera que cubría una ciudad en medio de un bosque, mientras algunos caballeros de armaduras azules vigilaban la entrada y quienes salían de turno caminaban por las calles, en dirección al cuartel. Por los pasillos del edificio donde se hospedaban los Caballeros Imperiales, en dirección a la oficina del capitán de la brigada, caminaban dos chicos jóvenes: uno de tez morena, cabello rubio corto y ojos azules, que portaba su uniforme correctamente y pulcro. El otro era de piel un poco más clara, usaba la camisa abierta de los primeros botones y las mangas dobladas hasta los codos, dejando descubierta la parte superior de su pecho, su cabellera larga de color violeta estaba atada de las puntas y dos mechones caían al frente, sus ojos grises denotaban aburrimiento, al igual que el sonoro bostezo que dejó salir.

El rubio suspiró irritado por su compañero, pero mantuvo el silencio hasta que tocaron a la puerta y escucharon una voz indicándoles que entraran. Ambos entraron al mismo tiempo y se pararon firmes frente al hombre que se encontraba en el escritorio con una pipa en la boca, redactando unos documentos antes de parar y levantar la vista hacia ellos.

–¿Nos mandó a llamar, capitán? – Preguntó cortésmente el rubio, saludando militarmente al hombre frente a ellos.

–Sí. Yuri, Flynn, tienen una tarea qué hacer. – Dijo la autoritaria voz del capitán, mirando fijamente a los dos caballeros frente a él. – Se detectó hace unos momentos una especie de explosión dentro del bosque, no muy lejos del pueblo. Necesito que vayan de inmediato a revisar qué sucedió exactamente, deben asegurarse de que la misión de mañana no tendrá complicaciones. –

–¿Y por qué tenemos que ir nosotros? – Cuestionó el chico de cabello largo, cruzando los brazos.

–Porque yo te lo estoy ordenando. – Respondió con simpleza el capitán, soltando un suspiro de resignación. – Los quiero de regreso antes del atardecer, váyanse ahora. –

–¡Sí! – Respondió el caballero rubio, tomando postura firme.

–Sí, sí. – Repitió el de cabello largo, claramente con un tono de fastidio.

Ambos salieron de la oficina, caminando por el pasillo en dirección a la salida del cuartel.

–Qué fastidio… – Murmuró el de cabello oscuro, con sus brazos cruzados detrás de su nuca.

–Si piensas que es un fastidio, ¿entonces qué haces aquí, Yuri? – Cuestionó el rubio, mirándolo de reojo sin detener su camino.

–La paga no es tan mala. – Respondió Yuri con simpleza, siguiendo su rumbo.

–Debemos darnos prisa, no tenemos mucho tiempo. – Dijo el de ojos azules, apresurando su paso.

–¡Vamos, Flynn! ¡Tómalo con calma! – Replicó Yuri, acelerando su paso para alcanzar a su compañero.

–¡Tú deberías tomarlo con seriedad! – Reprochó Flynn, ignorando a Yuri mientras apresuraba más sus pasos.

[...]

Después de que habían salido del pueblo, Flynn y Yuri decidieron tomar caminos separados: mientras el de cabello oscuro exploraría el lado izquierdo, el rubio iría por la derecha. Flynn se adentró en el bosque con la mano sobre el mango de su espada, la cual seguía guardada en su funda, atada a su cinturón. Su mirada se movía por todas partes, intentando detectar algo fuera de lo común, pero no parecía haber nada que realmente le llamara la atención o le preocupara. El chico caminaba cauteloso, había sido atacado por algunas criaturas, pero por suerte no las suficientes como para ser vencido con facilidad. Continuó moviéndose entre la maleza y los árboles con cuidado, alerta ante cualquier peligro que pudiera rondar por el lugar.

Por su parte, Yuri caminaba entre el follaje junto a un perro perteneciente a la brigada, que lo seguía en silencio con la mirada fija en el camino. El joven bostezó nuevamente, aburrido y esperando regresar pronto a descansar. Repentinamente el can comenzó a ladrar, olfateando algo.

–¿Huh? ¿Qué sucede, Lambert? ¿Encontraste algo? – Preguntó mirando al can, deteniendo sus pasos. Lambert ladró afirmativamente y comenzó a correr en una dirección específica sin esperar por Yuri, quien lo siguió rápidamente. – ¡Oye, Lambert, espera! – Exclamó mientras corría con todas sus fuerzas, intentando alcanzarlo mientras mantenía la mano izquierda sobre su espada, listo para cualquier cosa. – ¡Te dije que esperaras! ¡Lambert! –

[...]

–Ay…eso dolió… – Se quejó una figura femenina, sentándose en el suelo mientras sobaba su nuca, ligeramente desorientada. Miró alrededor, notando que se encontraba en una especie de bosque. – ¿Dónde estoy…? – Preguntó, mirando en todas direcciones. – ¿Mamá? ¿Papá…? – Llamó, pero nadie respondió. Se puso de pie y comenzó a caminar, analizando el lugar. – Esto no parece ser Sylvarant o Tethe'alla…o al menos no un lugar que yo conozca… – Murmuró para sí misma, observando todo con detalle mientras alentaba sus pasos. – ¡Ah, maldición…! – Exclamó frustrada, sobando sus sienes. – ¡Mamá! ¡Papá! ¡¿Dónde demonios están todos?! – Gritó con desesperación, escuchando un sonido entre los arbustos. – ¿Eh…? – Murmuró con voz baja, caminando lentamente hacia el lugar donde provenía el ruido. – ¿Mamá? ¿Papá? ¿Son ustedes? – Sus pasos se detuvieron cuando un par de ojos rojos brilló entre los árboles, apareciendo poco a poco otros más. Unos gruñidos provenientes de ese lugar la hicieron estremecer y retroceder unos pasos, observando a las criaturas que comenzaban a salir de su escondite, acercándose a ella lentamente con sus dientes afilados. – Definitivamente no son ellos…maldición, justo ahora que me siento débil…esto debe ser una broma. – Se quejó en voz alta, dando media vuelta para comenzar a correr, siendo perseguida al instante. Extendió unas especies de alas rojas y emprendió vuelo, alejándose de lo que fuera que la perseguía. – Tengo que encontrarlos… – Murmuró para sí misma, mirando hacia abajo mientras seguía volando no muy lejos de las copas de los árboles, pero la espesa capa de hojas le impedía ver con claridad, haciéndola resoplar frustrada. Divisó una figura humana moviéndose entre los árboles, pero no pudo ver exactamente quién o qué era. – ¿Será uno de ellos…? – Dijo para sí misma, descendiendo cerca de donde había visto aquella figura moverse, desapareciendo sus alas mientras caminaba a paso lento. – ¿Mamá? ¿Papá? ¿Están ahí? – Preguntó al aire.

La chica caminó lentamente buscando con la mirada por todos lados, girándose hacia atrás rápidamente cuando escuchó el crujir de una rama. Se sorprendió de ver de nuevo aquellas criaturas acercándose peligrosamente hacia ella en manada, aunque no era capaz de decir si eran las mismas de antes o no.

Las criaturas comenzaron a mostrar sus colmillos, preparándose para atacarla. Sintiendo que no tenía otra opción en este punto, apretó sus puños sin apartar la vista de aquellas cosas, manteniéndose alerta a su ataque y lista para defenderse al mismo tiempo. Repentinamente escuchó un ladrido proviniendo de la lejanía, llamando la atención de las bestias, que se voltearon hacia el lugar de donde provenía aquel ruido.

De entre los árboles salió un gran perro, acompañado de una persona que portaba un uniforme de tonos azules, pero destacando ante todo su larga cabellera de color violeta que llamó la atención de la chica.

El can comenzó a repeler a las bestias al igual que aquella persona que parecía ser un caballero, quien corrió directamente hacia ella con una espada empuñada en su mano izquierda.

–Tranquila, no te asustes, todo estará bien. – Dijo al estar frente a ella, sujetándola de la cintura con firmeza.

–Espera... ¡¿Qué?! – Exclamó sorprendida, sintiendo cómo la cargaba sobre su hombro, comenzando a correr mientras el perro lo seguía de cerca.

–"Es humano…definitivamente." – Pensó frustrada, sintiendo cómo la agitaba el chico por el aire.

Cuando las criaturas comenzaron a alcanzarlos, el joven se volteó rápidamente y comenzó a atacarlos con la espada y sus piernas, mientras el can se encargaba de otros cuantos. El encuentro no duró mucho desde el momento en que Yuri logró derrotar a varias criaturas mientras las restantes se alejaban huyendo del lugar. El can quiso seguirlos, pero el chico lo llamó con autoridad.

–¡Lambert, detente! – Ordenó el joven, haciendo que el perro volviera hacia él. – Vámonos de aquí, no es seguro. – El animal ladró en respuesta, observándolo fijamente. – ¿Te encuentras bien? – Preguntó con una voz más suave, mirando de reojo a la chica que seguía cargada sobre su hombro.

–¿Eh? S-Sí…gracias. – Respondió, todavía intentando procesar lo que había sucedido. Después de un momento de silencio, su mirada cambió a una acusadora mientras se apuntaba a sí misma. – Oye, ¿puedes bajarme? –

–Ah, claro. – Asintió el chico, bajándola al suelo nuevamente mientras la miraba con una sonrisa. Tenía el cabello castaño hasta la espalda superior atado en una media cola con un listón amarillo y ojos gris-purpúreo, luciendo un vestido rojo con una especie de capa negra con bordes dorados encima, cerrada con una especie de cinturón abrochado en la cintura. Por su altura y apariencia, no podía ser más que una niña de máximo 15 o 16 años. – ¿Qué haces aquí sola? ¿Y tus padres? – Cuestionó con curiosidad, mirándola fijamente con confusión.

–Yo…no tengo idea. – Respondió con un poco de preocupación en su voz, aunque sus palabras eran ciertas, su tono de voz definitivamente no era real pese a que él no parecía notarlo. – Creo que me perdí. – Agregó con simpleza, mirando alrededor.

–Bueno, será mejor que te lleve dentro a la barrera, no tarda en anochecer y será más peligroso estar aquí para una niña como tú. – Dijo Yuri con seguridad, comenzando a caminar por donde había llegado, alejándose un poco de ella.

La castaña sintió que la sangre le hervía ante sus palabras, mirándolo con desprecio. "Este estúpido humano…cree que soy una niña…" pensó, soltando un suspiro largo, tratando de tranquilizarse.

–¡Oye, date prisa! – Exclamó el chico, deteniéndose mientras se giraba a verla con una mano en su cintura y el can parado a su lado.

–¡S-Sí! – Respondió, corriendo para alcanzarlo y comenzar a seguirlo, mirando fijamente el camino y sus alrededores. – Oye… – Murmuró, llamando la atención del chico. – ¿Dónde estamos? –

–En el bosque cercano a Ceazontania. – Respondió el caballero, mirándola.

–¿Ceazontania…? – Murmuró, pensando por un momento en el nombre, pero sin ser capaz de reconocerlo de ninguno de los mundos que conocía. Miró el lugar alrededor y al chico, y cuando una idea llegó a su mente, los nervios comenzaron a invadirla. – Por curiosidad… ¿Cómo se llama este mundo? –

Yuri la miró confundido, deteniéndose por un momento. – Terca Lumireis, obviamente, ¿por qué haces ese tipo de pregunta? – Cuestionó, alzando una ceja.

–No, por nada… – Respondió, desviando nuevamente la mirada hacia el frente. – "¿Acaso llegué a otro mundo diferente…? Pero, ¿cómo es posible? Lo último que recuerdo es haber estado peleando contra el tío Mithos junto a los demás… ¿Habré abierto un portal inconscientemente? Si ese es el caso… ¿Dónde están mamá y los demás? ¿Habrán aparecido en otro lugar? ¡Dios! De ser así, espero encontrarlos pronto…" – Pensó, soltando un resoplido que confundió más al caballero, pero no dijo nada al respecto. Miró en silencio el cristal rojo que estaba incrustado en un artefacto dorado en forma de gota en el dorso de su mano derecha, apretando el puño en frustración. – "Maldita sea…no poder controlar mis poderes apesta…"

El recorrido continuó en silencio, hasta que pudo divisar el puente que conectaba a la entrada a la ciudad. Pasaron la barrera como si nada, y la chica observó cómo Yuri era saludado por los caballeros vigilando la puerta. Continuaron caminando hasta llegar a la calle central, donde el joven finalmente se detuvo.

–Bueno, aquí estamos, ahora ve a casa. – Dijo Yuri mirando el cielo, las estrellas habían comenzado a brillar, indicándole que había llegado más tarde de lo que el capitán le había dicho. – Maldición…me van a matar. – Murmuró para sí mismo, comenzando a caminar lejos de la chica.

–¡Espera! – Exclamó la castaña, haciendo que se detuviera y la mirara nuevamente. "En esta situación, me servirá tenerlo cerca para pasar desapercibida en este lugar, incluso podría serme útil…" pensó, bajando su rostro hacia el suelo, pero viéndolo de reojo. – No soy de esta ciudad, y no tengo a dónde ir… – Dijo con voz inocente, analizando a la persona frente a él. – "Este chico es un caballero…con él puedo asegurarme de tener al menos un lugar dónde dormir y comida gratis por un par de días en lo que veo los alrededores."

–Ya veo… – Murmuró Yuri, quedándose pensativo por unos momentos antes de sonreír con soberbia, mirándola fijamente. – Tengo una idea. – Contestó el de cabello oscuro, haciéndole señas con la mano. – Sígueme. –

"¡Cayó!" – Pensó la chica con orgullo, asintiendo mientras lo seguía de cerca.

La castaña miraba con detenimiento la pequeña ciudad en donde se encontraban durante el trayecto, preguntándose al mismo tiempo qué tipo de sitio sería en el que dormiría mientras su estómago comenzaba a quejarse después de pasar casi todo el día sin comer.

–No puedo pagarte una habitación, pero puedes dormir en donde me quedo por el momento. – Explicó el chico girándose a ver a la castaña de reojo, sin dejar de caminar. – Por cierto, ¿cuál es tu nombre? – Preguntó, recordando que hasta ese momento jamás le había preguntado su nombre.

–Danielle. – Respondió la chica sin más, girándose a verlo mientras le igualaba el paso.

–Mi nombre es Yuri. – Respondió el chico, esbozando una pequeña sonrisa mientras la miraba. – Yuri Lowell. –

Danielle lo miró en silencio, pensando por un momento que jamás se lo había preguntado, pero aun así él se había tomado la libertad de decirlo. Suspiró y continuó caminando hasta que divisó un edificio llamativo, con una sección que a simple vista parecía un cuartel. "Debe ser ahí…" pensó para sí misma, suponiendo que, al ser un caballero, debía estar viviendo en ese lugar.

La chica caminó en dirección a la entrada principal del edificio, pero Yuri rápidamente la tomó del brazo, deteniéndola.

–Espera, no es por ahí. – Dijo con normalidad, comenzando a guiarla hacia la parte trasera del edificio, en dirección al patio del cuartel.

–Eh…pero… – Danielle tartamudeó, viendo cómo se alejaban de la entrada principal. – ¿A dónde vamos? – Cuestionó, claramente confundida.

–Al lugar donde dormirás – Contestó Yuri con una sonrisa, guiándola hasta un pequeño edificio que ella reconoció inmediatamente.

–¿Aquí me quedaré? – Preguntó la castaña, claramente ofendida.

–Sí. – Asintió Yuri con tranquilidad, palmeando la cabeza de Danielle como si de un animal se tratase.

–Pero…es… – Murmuró Danielle, cerrando los ojos mientras tomaba un respiro profundo, aguantando las ganas de golpearlo. – Es un establo… –

–Lo sé, pero puedes quedarte aquí por ahora. – Explicó, acercándose al área donde había unas cajas de madera y unos bultos de paja. – Puede dormir sobre la paja, créeme, es muy cómoda. – Agregó, mirando como Lambert, quien los seguía en silencio, se echó sin más sobre ellos, indicándole que ese era el lugar donde el can dormía también.

"Esto es una pesadilla…" – Pensó frustrada, mirándolo de reojo mientras hacía su mejor esfuerzo para no matarlo. – "¡¿Realmente este idiota me dejará durmiendo aquí como si fuera un animal?!"

El chico, notando cómo Danielle lo fulminaba con la mirada, suspiró pesadamente antes de mirarla. – Lo siento, pero tenemos prohibido meter civiles al cuartel, y ya suficiente me estoy arriesgando trayéndote aquí. – Explicó Yuri, rascándose la mejilla con su dedo índice, ligeramente apenado por la situación. – Espero que lo entiendas. –

Danielle lo miró fijamente, sintiendo que un ojo le temblaba del estrés. – "Tío Mithos…por favor, dame paciencia para no matar a este idiota..."

–Te prometo que volveré en la mañana y te ayudaré a buscar a tus padres. – Agregó con una sonrisa, dando media vuelta para salir del lugar. – Buenas noches. –

–Buenas noches… – Murmuró la chica con sarcasmo, viendo cómo Yuri abandonaba el lugar.

Una vez que el chico se había ido, Danielle gruño irritada con total decepción. Observó el lugar con repulsión, pensando que, quizá, volver al bosque no era tan mala idea después de todo. Su estómago le recordó lo hambrienta que estaba, pensando en que en ningún momento el joven le ofreció algo de comer.

–Idiota… – Murmuró a la nada, caminando hacia la entrada, pero se detuvo al ver cómo Lambert se acercaba a ella mirándola fijamente, haciendo que su enojo se disipara por un momento. Su expresión se suavizó cuando vio salir de un montoncito de paja a un cachorrito idéntico al can mayor, con una ramita en la boca. Danielle sonrió con ternura, acuclillándose a la altura del cachorro que se había sentado frente a ella.

–Bueno, al menos ustedes son lindos. – Dijo con voz suave, regresando y tirándose en la paja finalmente, soltando un suspiro resignada. Una sombra se reflejó en la pared frente a ella con la luz de la llama que salía de la lámpara, y se sentó rápidamente, girándose a ver a la persona que había entrado.

–Debes tener hambre, ten. – Dijo Yuri con simpleza, entrando al lugar con una pequeña bolsa de papel en la mano.

Danielle tomó la bolsa y la abrió, sacando algo del interior. – Estos son geles…ni siquiera es comida. – Murmuró mirando el gel en su mano, con una ceja temblándole del estrés.

–¡Claro que sí! ¡Pruébalos, están buenísimos! – Respondió Yuri animado, claramente tratando de convencerla. Vio como el can menor se acercaba a Danielle, mirándola fijamente. – Ah, veo que ya conociste a Repede. – Agregó, señalando al cachorrito.

–Sí…es adorable. – Respondió con honestidad, acariciando la cabeza de Repede mientras comía uno de los geles.

–Solo a veces. – Dijo con simpleza, dando media vuelta mientras llenaba de croquetas el dispensador.

–¿No te gustan los perros? – Cuestionó Danielle con curiosidad, mirando a Yuri mientras continuaba comiendo los geles.

–No es que no me gusten, es que estoy harto de ser el encargado de cuidarlos. – Respondió el chico encogiéndose de hombros, llenando el plato de comida de los perros antes de acercarse a ella. – Tengo una misión en la noche, así que habrá que levantarnos temprano para buscar a tus padres. –

–De acuerdo. – Asintió la castaña, entregándole la bolsa vacía a Yuri una vez que terminó de comer los geles en su interior.

Yuri la tomó con un suspiro y salió nuevamente del establo, dejándola sola. Danielle se volvió a recostar en la paja, observando como Repede intentaba jugar con Lambert, quien se había recostado cerca de ella.

"Espero que mamá y los demás estén bien…" – Pensó en sus adentros, preocupada por las otras personas que probablemente habían viajado con ella. – "Espero encontrarlos pronto…" – Pensó, soltando un suspiro mientras se acomodaba para dormir. Sintió como Lambert y Repede se acurrucaban junto a ella, como si le ofrecieran consuelo y calor. – Buenas noches… – Murmuró para ambos canes, cerrando los ojos finalmente para descansar del loco día que había pasado.


¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~

Hoy finalmente me he tomado el trabajo de publicar mi fanfic "Tales of Awakening", el cuál aunque no había sido escrito hasta hace apenas 2 años, he tenido planeado desde que vi la película "Tales of Vesperia: The First Strike" en 2014, dando así pie a mi amor por Yuri Lowell. La verdad es que este personaje significa demasiado para mí al igual que esta parejita de Danielle y Yuri, y espero que les guste esta historia y la disfruten de principio a fin mientras la escribo!

¿Qué les ha parecido este capítulo?

Dudas, sugerencias, opiniones y demás son aceptados en los comentarios!

¡NOS LEEMOS!