Hakamori, una hermosa y pacífica ciudad caracterizada por sus hermosos paisajes llenos de naturaleza y vida, sobre todo en aquellos suburbios de clase media donde era más notoria tal caracterización, destacando está área, en una casa absolutamente genérica y que a simple vista no parecería que fuera especial, se encuentra el chico de interés en ésta ocasión.
—¡Jo! Ya son las 6 de la tarde, vas a llegar tarde a la cita con tu nueva amiga —. Una clara y firme voz femenina fue la causante de despertar al joven, pareciera tener un pequeño tono juguetón en sus palabras al referirse a esa chica, como queriendo molestar un poco, misma mujer que abrió la puerta del cuarto donde reposaba el joven.
—ahhh! Perdón, mamá, creo que me quedé dormido de más.. —. Su reacción fue abrir sus ojos de par en par, tomando su teléfono reposado en el tocador al lado de su cama para comprobar la hora, dándose cuenta que era cierto, pareciendo estar más que apurado y hasta un poco apenado.
«No puede ser, ¿Con qué cara voy a ver a Adeline? Me citó a las 6 y probablemente no llegue al parque muy pronto..» Él no era alguien precisamente atlético o enérgico, pasaba una buena parte de su tiempo dormido.
—Entonces no la hagas esperar más, vas a llevar tarde a tu primera cita, ¡Empieza a moverte, vamos, vamos! —. La mujer se acercó al chico y empezó a apurarlo, jalandolo de la cama hasta la puerta, haciendo que él no pueda hacer más que tambalearse torpemente para evitar caerse.
—ahh... Si.. tienes razón, pero espera, ¡No es una cita, mamá!.. Pero, no importa debo irme.. lamento mucho haberte molestado —. No necesitó más preparación que acomodarse un poco la ropa, teniendo especial cuidado en acomodar el sombrero de marinero que llevaba, además de claro, tomar sus llaves de la casa una vez llegó a la puerta de salida.
—Hijo, ya te he dicho que no eres ninguna molestia, así que ahora ¡Ve y diviértete! Oh, y cuídate, te amo —. Un cálido cariño solamente asociable a una madre fue lo más resaltante en aquella oración, aunque al final de la misma también se pudo sentir algo de vivacidad.
—Je.. muchas gracias madre, tú también cuídate. Oh, también te amo..! —. Y con eso dicho salió de la casa, cerrando la puerta detrás de él. A diferencia de su madre, en él era mucho más notorio un tono bastante más tímido y se podría decir que incluso apagado, hasta su volumen al hablar era bajo.
«Solo espero que no tenga muchos problemas con "él"..» Pensó con preocupación mientras lo veía salir de la casa.
—Espero que Adeline sepa perdonarme por llegar tarde... —. Comenzó a caminar lo más rápido que pudo, al no ser una persona precisamente atlética ni en condiciones, se cansaría mucho más rápido corriendo que nada.
Con sus dificultades y notoriamente cansado, terminó por llegar a eso de las 6:26 de la tarde, casi media hora después de la que fue acordada, entrando al parque, siendo uno especialmente precioso al estar lleno de vegetación mezclado con tecnología de una forma sorprendente muy armoniosa, animales podían vivir ahí tranquilamente aún con toda la tecnología que estaba integrada. Aunque Jo no tuvo tiempo de apreciarla correctamente, estaba demasiado centrado en llegar al lugar, el cual resultó ser curiosamente uno de los más apartados. Y, al llegar, pudo divisar a Adeline, pero al lado de ella había otra persona sentada, pareciera este encorvada y mirando al suelo.
«¿Uh..? ¿Quién es ella? Adeline no me dijo que nadie más fuera a venir, de haberlo sabido hubiera pensado más si venir o quedarme y dormir..». Independiente de eso, Adeline pronto pudo divisarlo a la lejanía, haciendo que la misma se acercara corriendo hasta a él, llegando a su locación en nada más que 5 segundos.
—¡Jo! ¿Qué son estas horas de llegar? Nos has dejado esperando casi como media hora! —. Se notaba un ceño fruncido en la cara de Adeline, aunque no parecía estar enojada gravemente.
—Ahhh.. lo siento, es que el parque me quedaba algo lejos y tuve unos contratiempos en el camino.. —. Dijo tratando de ocultar la verdad ya que le resultaba más que vergonzosa.
—Hhmmm... ¡Está bien! Ya estás aquí después de todo y eso es lo que importa, solo para la próxima toma tus precauciones ¿Si? —. Pareció caer de lleno en la mentira, aunque de todas formas no prestó demasiada atención a eso.
—Claro, lo lamento aún así, pero ¿Quién es ella..? —. Con su dedo apuntó a la curiosa chica sentada en una banca, estando cabizbaja pero sin verse muy triste.
—Oh! Ella es la razón por la cuál te cité, es una nueva amiga que hice regresando de la escuela y creo que sería excelente si se une a nuestro grupo, mientras más amigos mejor ¿No es así? —. Sin esperar una respuesta de Jo, simplemente lo tomó del brazo y lo llevo hasta la banca donde se encontraba la chica.
—¡Victoria, mira! Él es Jo, el chico del que hablé! —. La alegria de sus palabras era más que evidente mientras lo presentaba.
—Ahhhh.. hola, soy Higashikata Jo, un gusto... —. No pareció estar demasiado entusiasmado, más bien muy nervioso.
—¡Y Jo, ella es Victoria!—.
—Hola...—. Al contrario de toda expectativa, la respuesta de la chica llamada Victoria no fue muy... Alegre, parecía tener una voz un poco apagada, mezclado con un tono neutral.
—Victoria Roussel.. —. Luego de unos incómodos segundos de puro silencio, terminó de presentarse, está vez teniendo un tono similar al anterior, pero agregando una mezcla de nerviosismo e incomodidad.
«Ahhh... Pero qué callada es, y pensé que yo era reservado». Esa incomodidad le fue contagiada, el cuál pareciera estar seguro de que la contraria no se sentía contentar con su presencia.
—..Bueno, es un gus... —. De repente, dentro del overol de Adeline, su teléfono comenzó a vibrar en aviso de que estaba entrante una llamada, cosa a la que Adeline no tardó en reaccionar y contestó.
—¿Hallo, padre?.. ¿Qué? Pero te dije que iba a ocuparme está tarde para que... ughh, está bien, no importa, voy a ir ¿Si? Bueno, bye —. Conforme se desarrolló la llamada pareció perder un poco la alegría que la caracterizaba, para reemplazarla con un poco de enojo.
—Lo lamento, chicos, debo irme porque mi padre olvidó hacer un recado y yo estoy más cerca que él para hacerlo, pero ustedes sigan conociéndose! ¿Si? Espero no tardar demasiado, ¡Chao, chao! —. Con una sonrisa apenada, se despidió de los chicos para empezar una carrera a la salida del parque, hasta que finalmente estuvo fuera del rango de visión.
—ahhh... espera.. bueno, no importa.. —. Al ver la situación, dió una mirada al banco donde se encontraba Victoria, casi totalmente estática como si la situación no le importara. Aunque, de cualquier forma decidió sentarse en el banco, en la esquina contraria donde estaba ella.
«Ahh, rayos... ¿Ahora qué hago? Parece que ninguno está cómodo con la situación, pero probablemente Adeline se enoje si no interactuamos, ¿No..? Bueno, no puedo decepcionarla, definitivamente no puedo..». Gracias a disociar en sus pensamientos terminó por no darse cuenta que se encontraban en un silencio muy incómodo, uno que duró aproximadamente 2 minutos o más.
«Bueno, si no doy el primer paso dudo que ella lo dé, así que... Aquí voy..». Algo nervioso ante lo que haría, motivado por no hacer enojar a Adeline, habló.
—Y uhmmm.. dijiste que te llamabas Victoria, ¿No? Es un nombre interesante, uhhhh.. y, ¿Cuántos años tienes?.. Espera, ahh.. no tienes que responder si no quieres, ehhhh... No importa, es un gusto conocerte.. —. Luego de su estrepitoso fallo al que pareciera que ella apenas reaccionó levantando la cabeza, decidió acercarse un poquito para extenderla la mano de manera amistosa, tratando de hacer que se den un apretón de manos.
—No Me Toques —. Esa fría y contundente oración salió de la boca de Victoria, haciendo una leve pausa entre cada palabra, como costandole un poco. Aunque teniendo aún una expresión totalmente neutra.
—¿Ahhh..? Lo siento, uhh.. — Apartó la mano instantáneamente, algo apenado—. No pensé que no te gustara el contacto físico a ese nivel..
—Sé lo que eres, vi perfectamente esa escena del otro día con esos chicos, pude sentir esa vibra pesada —. Se levantó de la banca, mirándolo fijamente con unos ojos que pareciera podrían juzgar hasta el alma, haciendo juego con ese frío tono suyo, justamente dejando de tener una voz, tan titubeante, pareciendo que tomó confianza—. Jo Higashikata, tú estás cargado con el aura de la muerte.
—¿Qué...? Ah.. ¿Pudiste verlo? —. Comenzó a alterarse un poco, presentía que esto no iba por buen rumbo y tenía miedo de que él saliera, por más que la chica no sea muy amistosa tampoco quería dañarla—. ¿También eres.. una usuaria stand?
—¿Usuaria stand? No sé de qué me hablas, pero ahora mismo necesito comprobar una hipótesis sobre ti o si supiera exactamente dónde estaba, se acercó a un arbusto cerca del lugar y tomó una pequeña rama caída.
—¿Una hipótesis..? Uhhh ¿Para qué quieres e... —. Antes de poder completar la oración, sin darse cuenta de cómo ni en qué momento, la rama que la chica tomó salió disparada en dirección a la frente de Jo, cosa que fue súbitamente bloqueada por una figura espectral que emanó de su cuerpo, tomándola con su fornido brazo para destruirla como si fuera de plastilina—. ¡OH NO, NO, NO...! Oye, corre..! Ahhhh... Mierda.
—Vaya, es más hostil de lo que creí, supongo que a eso te referías con usuaria stand, ¿Así es cómo se les llama? —. Tomó una distancia segura de aquella criatura, a pesar de no haberse materializado de cuerpo completo ya era brutalmente enorme, pareciendo tener 4 brazos y para acompañarlo, pareciera que tenía una.. ¿Máscara de gas?
«Ok, debo seguir adelante, esto está saliendo como deseo..» No despegaba la mirada, analizando profundamente la situación desde su distancia segura.
—¡Oye...! Habló muy en serio, esto no es bueno, nada bueno sale cuándo él aparece —.. Su voz cada vez se quebraba más y más, tratando de alejarse fallidamente de ella, pues su stand no pareciera quererse mover de ahí—. ¡Lárgate, vete!
—No, las cosas no se dejan a medias, ahora.. quédate quieto —. Sacó un manojo de cartas de poker de su chaqueta, colocándolas justo frente a su cabeza, pareciendo que algo se manifestaba en su hombro—. 『Applause』
Lo que pareció ser un pequeño oso de peluche se manifestó encima de su hombro, acompañado a ello veinte cartas de la baraja saldrían de una en una disparadas en la dirección de Jo.
—Hey..., sé que tal vez no te caigo bien, pero no creo que esto sea buena idea... —. Todas las cartas fueron derribadas una por una gracias a aquél stand.
—Hablas mucho, observas poco —. Miró al suelo en dirección a las cartas, con una mirada de confianza.
—¿¡Ehhh..!? —. Trató de convencerla de parar, pero antes de darse cuenta aquellas cartas que quedaron en el suelo volvieron a levantarse por si solas, de nuevo atacando a Jo, aunque está vez el stand no pudo bloquearlas todas, resultando en 3 de ellas rasgando y dejando una cortada leve en uno de los brazos del stand, traspasando el daño hasta Jo—. ¡Urgggh...! Carajo! ¿¡Cómo es que esas cosas me cortaron tan fuerte...!?
Estaba adolorido, no fue un daño letal ni nada, pero la cortada ardía, haciéndolo perder aún más el control.
—Esas cartas no son ni de papel ni de cartón, son especialmente hechas de aluminio ligero, las pedí por línea... —. Estaba totalmente neutral ante el dolor de su contrario.
—¡Arde...! Dios, duele mucho...! Ughh.. -. Incluso comenzó a lagrimear, pero no le dió tiempo a lamentarse, de nuevo todas las cartas derribadas se alzaron nuevamente en su contra—. ¿¡Esas cosas no se cansan..!? Ughh.
Jo no entendía absolutamente nada de lo que ocurría con esas cartas, pero pareciese ser que su stand si, razón por la que cada que una se dirigía hacia ellos fue tomada por aquellas grandes manos y aplastada totalmente, volviéndose una a una en simples bolas de chatarra, logrando parar totalmente su actividad.
—Parece que al final lo captas.. Applause es mi... stand, eso dijiste, creo.. su habilidad me permite darle una orden a los objetos inanimados que toco, objetos que no dudarán en obedecerme, aunque los objetos a los que les doy órdenes son limitados en órdenes y cantidad, ya que s... —
—ghhhh...! No puedo más.., ¡No puedo más! —. Aunque ella trató de completar su explicación, Jo no parecía demasiado contento de oírla, todo lo contrario, estando muy histérico perdió aún más el control, o más que nada, su stand empezó a actuar sin necesidad de que su usuario lo controle, tratando de conectar un ponente pero lento arremetiento en contra de Victoria, pues usó sus 4 brazos para dejar caer todo el peso de su gran cuerpo sobre ella.
Aunque, al ser un ataque lento, Victoria logró esquivarlo de una decente manera, alejándose aún más.
—Interesante, ahora debo proceder con el plan como lo tenía en mente... —. Parecía estar serena dentro de todo, aunque un poco inquieta a su vez por el alboroto que causó el stand.
—¡Dios...! ¿Cómo puedes estar tan tranquila..? Ughh.. Corre! Te lo dije —. A pesar de la situación, Jo no pareciera demasiado cooperativo en tratar de detener el avance de su stand, como si simplemente se resignara a aceptar la situación. Decisión que desencadenó otro intento de ataque por parte de Halloween, está vez tratando de tomarla con sus brazos superiores, acercándose a ella y consecuente a eso, jalando a Jo.
—Pareces muy enfocado en atraparme —. Dijo dando un salto hacia atrás y esquivando los movimientos de Halloween. Pero, al hacerlo, detrás de ella un buen puñado de 10 hojas salieron volando justo en dirección a los ojos de Jo, aferrándose a quedarse ahí como si fueran empujadas por el aire y así bloqueando completamente la visión del chico—. Ustedes dos son pésimos prestando atención
—Ah..! ¡Hey! ¿Qué hiciste? No puedo ver nada... Ughh...! —. Trató desesperadamente de quitarse las hojas de sus ojos, usando sus manos de forma inútil ya que parecían que no querían irse.
Victoria se quedó analizando la situación en silencio, observando cómo es que el usuario y el stand estaban completamente descoordinados, pues mientras Jo trataba de sacarse las hojas de la cara, Halloween casi ignoró el hecho por completo, en su lugar avanzando en dirección a la chica.
«Esto es... algo que no esperaba, ¿De verdad ese stand es de él?»
—Debes alejarte... Mantente alejada.. —. Comentó Jo, aún tratando de sacarse las hojas.
Al ambos estar descoordinados los hacía más débiles ya que Halloween se movía de una forma más lenta, así que para ella no era difícil simplemente retroceder más y más, siempre manteniendo una distancia segura de 5 metros. «Parece que no tiene ningún control del mismo, incluso parece que es al revés» —Bueno, no tenía planeado acercarme, así que, es hora de usar esto de una ve... —.
Ante toda expectativa, Halloween dejó de avanzar contra ella y en cambio, utilizó uno de sus brazos superiores para golpear una caja de arena cerca de ellos, así haciéndola desbordarse por todo el suelo, dando un manotazo a la misma. De esa forma, logrando mandar una parte directo a los ojos de Victoria, cegandola.
—¡Nghhhh...! Hijo de puta... Ughh...—. Pareció estar algo adolorida por la cantidad que entró, pero solo tallandose las retinas levemente.
Tal acción fue aprovechada por Halloween para acercarse lo más rápido posible hasta ella—Corre.. —. Trató de advertir a la contraria.
Antes de que nada pudiera hacerse, un estruendoso y chirriante sonido provino de aquella figura, un sonido de.. gas, pues de las puntas de las extremidades superiores del mismo comenzó a salir, lentamente avanzando, ante la atónita mirada de Victoria que pareció quedarse paralizada y más al no poder ver.
—¡No!『Halloween』Para...! Para, vamos... —. Jo se interpuso entre el ahora nombrado Halloween y Victoria, tratando con todas sus fuerzas de empujarlo detrás.
—¿Qué haces..? Por.. ¿Porqué me defiendes..? —. Levantó la mirada para observar a Jo con la poca visión que había recuperado, haciendo un gran esfuerzo que podía observarse en su rostro para detener el avance del stand.
—Eso no importa ahora, muévete ya! Es tu oportunidad, corre, ya! —.
—Ah.. claro, olvidé eso —. Rápidamente se levantó del suelo y se alejó justo a tiempo antes de que el gas la alcanzara, quedando en una distancia segura mientras se tallaba un poco los ojos para poder observar un poco mejor todo.
—Justo a tiempo.. ufff.. —. Al termino de sus palabras, cayó al suelo de rodillas, exhausto por la fuerza que aplicó, y observando cómo es que Halloween se quedaba observando a Victoria, estático y cesando con el gas de sus dedos.
«Ahora lo capto, no eres un asesino, eres un guardián, ¿No es asi..?» Comprendió todo en ese momento ya una vez recuperó la mayor parte de su visión, Halloween cesó su hostilidad pues ya no la percibió como una amenaza. Pero para estar totalmente segura decidió arriesgarse y se acercó lentamente hasta Jo, a un paso normal.
—¿Eh? No! Te dije que te alejaras, es malo que te acerq... —. Quedó atónito, Halloween no hizo nada, solamente observaba en silencio absoluto en vez de acercarse.
—Ya veo, tú tampoco eres lo que pensaba, pensé que era un mentiroso, pero.. parece que solo eres un pendejo —. Trató de extender su mano, al inicio dudando un poco por temor, pero finalmente lo hizo, buscando levantar a Jo del suelo.
—¿Un qué?.. Bueno, no importa, Uhm... Gracias —. Aceptó la ayuda, tomando la mano de Victoria para levantarse del suelo, observando asombrado cómo Halloween se desvaneció al ver ese gesto —. Bueno, parece ser que le agradaste, últimamente parece que ya no es tan agresivo, es raro.
—Ah... Si, supongo... —. Y, de un momento para otro, Victoria pareció perder toda la confianza de sus palabras y regresó a un estado donde parecía ser muy cohibida y penosa, como si no supiera comunicarse bien.
—Eres.. una chica rara, pero creo que no soy nadie para hablar.. somos un desastre ¿No? Creo que podemos ser.. ¿Amigos? —. De un momento a otro se puso muy nervioso —. Ahh..! Digo, solo si quieres, no es necesario si te caí mal o algo.
—¿Amigos...? Un amigo, yo.. jamás he tenido un amigo, somos, ¿Somos amigos? —. Parecía tartamudear mucho al hablar, no sabía expresar su felicidad, pero era más que claro que la tenia, inclusive pareciera que le costaba dar una sonrisa.
— Claro, ja.. espera ¿Qué Adeline no es tu amiga? Ella nos presentó ¿No? —. No pudo evitar sentir algo de ternura al verla actuar así, pudo verse un poco reflejado.
—Bueno, ella uhhmm.. solo llegó y me habló mucho, apenas pude eh.. responder sus, uhmm.. pregu..- De golpe, volteó a un árbol cerca de ellos, viendo ahí una figura, parecía ser un humano.
—Uhh.. ¿Qué ves? —. Luego de un rato, volteó a ver a esa misma dirección.
—¡Vaya, vaya! Parece que los pequeños villanos se dieron cuenta de mi presencia, pero ya era hora. ¡Es momento de detener su alteración del orden público! —. Una voz masculina vivaz y enérgica llena de seguridad provino de aquél árbol.
