—Ah.. Y ¿Tú eres..? —. Jo miró confundido al árbol, un chico que parecía ser más joven que él estaba encima de una de las ramas como si no fuera nada. —¿En qué momento te subiste ahí...?—.
—¡Detente ahí mismo! Yo soy el que está haciendo las preguntas —. Si. Problemas, dió un salto directamente para bajar al suelo, a unos cuantos metros de sus contrarios—. Y más vale que se entreguen por las buenas, porque si no vamos a tener problemas, pequeños villanos—.
—Uhm... No has hecho ni una sola pregunta, ah.. además ¿Cómo que, um.. villanos..? —. Estaba algo confundida por lo que se escondió detrás de Jo, asomando la cabeza para ver al extraño sujeto.
—No me he presentado correctamente, ¡Mi nombre es Yasashisa Magatta, y he venido a pararles los pies! —. Aquél peculiar chico optó por una posición estereotipica de un superhéroe, parándose con las piernas abiertas y con ambos brazos en su cintura —. He visto lo que estaban haciendo y no fue nada más que alterar el orden público. Chicos malos como ustedes merecen.. ¡Un castigo! —.
Luego de un largo e incómodo periodo de silencio, Jo tomó la palabra. —Uhmm.. Disculpa, niño, pero si eso era todo creo ya nos iremos.. —.
Jo y Victoria se dieron la vuelta para irse del parque, acción que claramente no fue permitida por Magatta. —Bueno, supongo que será por las malas ¿No es así?—.
De un momento a otro, ambos empezaron a sentir grandes mareos y también a percibir cómo todo el entorno se tambaleaba.
—ahhh.. ¿Soy yo o todo se está moviendo?—.
—Bueno.. dime ¿Tú qué crees, genio—.
Ambos cayeron al suelo, tropezandose Jo para que justo detrás de él lo hiciera Victoria.
—Ough! ¿Qué pasó..?—.
—Jo, muévete..! —. Empujó como mejor pudo a Jo a otro lado, justo a tiempo antes de que Magatta se impulsara hacía él para tratar de golpearlo a puño cerrado.
—¡Oh! Qué buenos reflejos tiene, señorita, supongo que usted será la prioridad —. Nuevamente dirigió su puño, pero está vez hacía Victoria.
—Uh... Eso no va a func... —. Una cuerda salida de su saco se lanzó directo al cuello de Magatta con la intención de jalarlo y derribarlo, más sin embargo eso no ocurrió y Magatta logró conectar su puño justo a la quijada de la chica, lanzandola a unos metros de lejanía.
—Bueno, supongo que con ella lejos tú dejas de ser una amenaza, pequeñin —. Volteó su cabeza justo a la dirección de Jo, lanzandose a atacarlo con un pequeño impulso al aire, pareciendo como si se hubiera propulsado incluso.
—¡No! Espera, ¡No te acerques! No te va a gustar lo que pasará..! —. Gritó angustiado al ver cómo es que aquél chico se acercaba más rápido, cubriéndose sus ojos con sus brazos, esperando lo peor para él.
La cuerda que había quedado en el cuello de Magatta de repente comenzó a apretar el mismo con una fuerza abrumadora, cortando el impulso del chico y haciéndolo caer al suelo. —¡GHHH! —. «¿¡Qué es está cosa!? ¿Acaso está viva? No entiendo ¿Cómo es que ella logró hacerlo? si ahora mismo debe estar incluso inconsciente..».
—Ohhh... Gracias, Victoria..—. Aprovechó el momento y se levantó del suelo para correr hasta Victoria, tirada y adolorida en el piso, por lo que la cargó como mejor le fue posible para alejarse a unos juegos infantiles a la lejanía, refugiándose ahí en medio de una pequeña caseta.
—Ghhh... Espera, ¿Porqué no mataste a ese cabrón..? Estaba vulnerable.. —. Aunque adolorida, parecía que pudo regresar a hablar con total normalidad, escupiendo un poco de sangre al acabar su oración.
—Espera ¿Ma.. matar? No, yo no hago eso, ni si quiera tendría el valor—. Pareció un poco asustado de escuchar eso, era una idea repudiada por él.
—Pero él nos atacó primero, estamos en todo nuestro derecho de defendernos.. —. Estaba un poco enojada, ya que era obvio que aquél chico no iba a dejarlos tranquilos solo por eso. «Ese sujeto va a regresar, si tuvo la fuerza para sacarme volando es cuestión de tiempo para que rompa la cuerda».
—Bueno... Tal vez tenía sus razones y esas cosas... —.
—¿Qué pendejada estás diciendo? Mejor prepárate porque es cuestión de tiempo para que venga... Espera. ¿Escuchas eso? —. Empezó a escucharse un leve sonido de algo moviéndose, llamando la atención de victoria que justo frente a ellos una línea de tierra empezó a moverse muy levemente. Aunque, ella apenas tuvo tiempo de prestarle atención a eso, puesto que justo después una gran cantidad de sonidos de pisadas sonaron de varios puntos ciegos que tenían gracias a la caseta.
—Ahh.. ¿De dónde viene? Se escuchan muchas pisadas..—.
—Guarda silencio y solo golpea a dónde la cuerda vaya.. Applause tiene la capacidad de dejarme programar objetos sencillos con órdenes como si fuera una inteligencia artificial, así que la cuerda buscará al ser humano además de nosotros más cercano y se enredará a su pie..—. Sacó una cuerda de su saco, misma que al momento de ser tocada por el stand y puesta en el suelo
—Atento —. La cuerda parecía que quería ir a la izquierda, luego para la derecha, al final. Empezó a girar sobre su propio eje sin ningún sentido, pareciendo que se acercaba a ellos.
—Uhmm... ¿Y eso significa algo..? —. Miró a la cuerda y cómo está pareciera haberse descompuesto.
«Espera.. Ordené a la cuerda para que detectara si habian seres humanos alrededor de nuestra posición, pero no está cumpliendo la orden, eso solo significa que...» Se exaltó al instante de figurar la situación. —¡Está en el techo de esta caseta. Ataca, Jo!—.
—Ahhh... Espera ¿De verdad es necesa... —.
No reaccionó a tiempo, así que el techo justo arriba de ellos se destruyó en muchos pedazos, gracias a aquél chico que cayó en medio de ellos, tomando al instante a Victoria del cuello y sometiendola contra un muro de la destruida caseta. —La cuerda fue un gran truco, pero ahora mismo te has quedado sin cartas, hechizera..—
—Uighhh... Yo.. yo no lo diría así.. —. Tocó una de las maderas que habían quedado salida gracias al impacto del chico, misma tabla que al instante cayó y golpeó con gran fuerza en la cabeza de Magatta casi como un martillo para dejarlo aturdido.
—¡Ghhh! Pequeña bastarda de mierda! —. Por inercia del aturdimiento, no pudo hacer más que soltarla para agarrarse su cabeza del dolor.
—Uhhh... Vamonos...! —. Jo tomó a Victoria de la manos y salió corriendo de ahí, alejándose lo suficiente hasta llegar a un árbol junto a una banca.
—¡¿Porqué mierda no atacas!? Jo, ¡Casi me mata! ¿Estás loco? —. Estaba realmente enojada, viéndolo con ojos lagrimeantes debido al anterior apretón en su cuello.
—Yo... Uhmm, lo siento, es que... Ahh... Perdón, soy un inútil.. —. Cabizbajo, miró a otro lado tratando de evadir la confrontación de Victoria.
—¡No te victimizes ahora, idiota..! ughh ¿Qué eres, un cuerpoespin llorón? Si quieres arreglarlo, mejor mueve el puto culo y comienza a atacar cuando te diga—.
—Es que.. yo no puedo, no puedo controlar a mi stand.. —.
—Ay, por el amor de Dios... ¿No entiendes que esto es una situación de vida o muerte? Si no puedes, ¡Aprende! —. Casi por impulso, le soltó una cachetada a Jo, dejándole una pequeña marca.
Atónito, miró a Victoria sin saber qué decir o siquiera qué pensar. —Yo... —. No pudo terminar su oración antes de observar cómo es que la tierra empezaba a alborotarse en una anormal alineación cuadrada al rededor de ellos. —Oh.. creo que eso no es bueno —. Tomó a Victoria y se sacó a si mismo junto a ella de aquél cuadrado justo a tiempo.
— ¡Ahhh! Mierda, hijos de puta...! —. A tan solo pocos metros de ellos, vieron a Magatta caer del árbol donde ellos estaban, aparentemente estando cegado ya que tenía sus ojos abiertos y mirando al vacío.
—¿Cómo es tan malditamente escurridizo? Ni si quiera lo vimos venir—.
«Hmmm... Parece que está cegado, y suponiendo que fue su habilidad la misma que nos condicionó antes, esto es interesante» Analizó de lejos la situación, pensando que era un momento idóneo para atacar. —『 Applause』es ahora o nunca. —. Sacó de su bolsillo otro amasijo de cartas de aluminio, ordenando salir disparadas y cortar a Magatta.
—Oh.. no tan rápido, pequeña pelirroja —. Parecía que había recuperado la vista en tiempo record, y justo cuando las cartas estaban por sobrepasar la extraña formación recta en la tierra, estás chocaron con algo que pareció ser un campo de fuerza, cayendo al suelo la mayoría y dando paso a que Magatta pueda ponerse de pie. —Yo también tengo mis trucos.. —.
—Uhhh... Eso no lo esperaba—. Ya había lanzado todas sus cartas, siendo una buena cantidad de 20. Pero, antes de que perdiera las esperanzas, justamente las últimas 5 cartas lograron pasar aquél campo que pareció haber desaparecido, llegando a hacer leves cortadas en los brazos del contrario.
— ¡Puta madre, ughh! Me tienes harto, maldita bruja! —.
—¿Primero hechicera y ahora bruja? La primera te la dejé pasar, pero déjame decirte que soy una maga, no te confundas e infórmate mejor la próxima—. Indignada, cerró sus ojos y miró a otro lado, inclusive cruzando los brazos.
—Uhhh... Victoria, mejor vámonos..—.
—¿Porqué lo dices? Simplemente le estoy enseñando a co... woah! —. De nuevo fue tomada de la mano por Jo para comenzar, está vez en dirección al pequeño bosque del parque.
Magatta no parecía contento, tanto que ignoró el leve sangrando de sus brazos y se preparó para empezar a correr justo contra ellos.
Muy a pesar de que ambos estaban dando su mayor esfuerzo para correr lo más rápido que podían, les condenaba el tener una pésima condición física.
—Uuffg... Carajo.. nos está alcanzando ese lunático ¿¡Qué hacemos!? —. Volteó a ver cómo es que Magatta cada vez estaba más y más cerca, él parecía tener una buena condición.
—Déjamelo a mi de aquí a que el señorito cuerpoespin decida dejar de llorar y saque su puto stand de 3 metros a pelear —. Estaba cargada de indignación e ironía —. Tienes suerte de que sea igual de tonto para no apreciar el entorno, justo como tú—.
—¡Hey! Ya fue mucho, ¿No..? Osea, es verdad, pero..—.
Cuando Magatta estaba a tan solo 2 metros de alcanzarlos, unas piedras de un buen tamaño se levantaron del suelo y se colocaron en el camino del antes mencionado formando una pequeña montaña de rocas, haciendo que este en su distracción termine por tropezarse, cayendo al suelo.
—Aigh..! ¡Me están hartando tus malditas cosas! —. Levantó su cabeza para mirarlos con una ira asesina, su nariz incluso estaba sangrando.
—¡Victoria! Ahí, mira —. No muy lejos, había una cabaña de vigilancia en mitad de todo ese pequeño bosque.
—Entremos, tenemos una mayor ventaja para usar mi stand —. De camino a la cabaña, Victoria tomó dos pequeños troncos que servían como bancos alrededor de una fogata ya apagada.
Continuará...
