—Y bien, ¿Cuál es tu plan? —. Una vez en la cabaña, Jo con un poco de esfuerzo empezó a mover un librero al lado de la puerta para bloquearla. —Ugh.. ésto está muy pesado.. —.
—Tenemos dos opciones ahora mismo, pero la más importante es que por fin utilices esa maquinota de matar tuya y acabes con esto rápido ¿Eh?—. Ella estaba analizando toda la habitación, viendo que estaba algo vacía pero que tenía dos ventanas, unos cuantos muebles algo viejos, un hacha de leñador y un gran candelabro como fuente principal de luz.
—¡Ya basta con eso..! No me gusta, no quiero usarlo.. cada vez que sale, cada vez que lo mencionan, cada vez que incluso lo recuerdo... No puedo con eso, es una lucha constante para evitar que salga, y siempre la pierdo.. —. Se tiró al suelo en una posición encorvada mirando al suelo, todo mientras comenzaba a sollozar.
«Ay carajo... jamás he tenido que hacer esto, supongo que, uhmm.. ¿Debería hacerlo? Puedo empeorarlo, pero creo que... Solo ayudaré por encima». No sabía qué pensar al ver cómo es que su contrario se derrumbaba emocionalmente, jamás había interactuado correctamente con las personas y no sabía mucho de esto.
—Yo.. yo solo quiero irme a casa y volver a dormir, yo jamás pedí tener esto, yo... Lo odio —. Cada vez su tono era más quebradizo y ahogado por sus propios sollozos.
—Hey.. ¿Qué tienes? Ya, no llores, ya no estés triste y todo eso.. —. Genuinamente no tenía ni la menor idea de qué debía de decirle.
—Solo déjame llorar en paz, ya pasará... —. Básicamente, la ignoró.
—¡Oye! No me ignores, no te estoy ayudando de a gratis para que me salgas con eso —. Se irritó un poco.
Jo no pronunció ni una palabra, solo se le quedó viendo unos segundos para después volver a hundir su mirada en sus brazos cruzados.
«No puede ser... A este paso ese loco nos va a matar si esté chico no me ayuda... ¿De verdad tendré que hacer esto..? Creo que no hay más remedio». Costandole bastante, soltó un pequeño suspiro.
—Hey... Yo no lo veo así, creo que lo que tú tienes puede ser algo... Uhmm.. algo bueno, solo tienes que usarlo bien, creo que la gracia del mundo es que uno debe hacer lo mejor que pueda con lo que le tocó.. aunque cueste, ¿No? —. Se hizo un lugar justo al lado de él, sentándose mientras miraba perdidamente al centro de la habitación.
—Ahh.. ¿En serio? Nombra una sola cosa que a ti te hayan dado y que sea mala, nombra una sola y te creeré... —. No hizo el máximo esfuerzo en reflexionarlo por su cuenta, estaba esperando otro tipo de ayuda.
—Yo.. siempre he sido tímida como la mierda y no sé socializar con otros. El mundo me ha hecho ser una inepta, además soy demasiado sincera.. y, a pesar de eso, jamás traté de hacer amigos.. en ningún lado.. Si no me sale a la primera dejo de intentar... —. A pesar de que su voz apenas y se quebró un poco, de sus ojos comenzaron a brotar lágrimas que recorrieron todas sus mejillas.
—Si eso es cierto¿Porqué es que ahora puedes hablar bien...? Antes parecía que no pudieras ni hacerlo.. —. No terminaba de creerse el argumento, creyó que tal vez solo era empatía vacía.
—Esa es la yo real, la que casi siempre está presente, pero.. cuando estoy haciendo algo que me gusta puedo comunicarme bien, es.. es algo que me gustaría tener siempre.. —. Miró al suelo algo apenada, no era algo que haya podido controlar.
—Entonces.. ¿Algo que te gusta hacer es pelar, o porqué estás así ahora..? —.
—Algo asi.. pero eso no importa, el punto es... Hasta ahora creo que no lo estaba viendo, pero.. eres igualito a mi, ambos.. ambos tenemos un defecto que el mundo nos dió y no queríamos hacer nada para cambiarlo. Parece que uno no aprende hasta que ve sus errores en otros ¿No..? —. Victoria miró al cansado chico, viendose reflejada en él.
—Tú... ¿De verdad crees eso? —. Cesó con sus sollozos, pareciera que esas palabras de verdad le llegaron a la cabeza y al corazón —. Parece que ambos somos unos ciegos ¿No?
—Mira... Vamos a hacer una cosa, vamos a juntarnos y entre dos ciegos seguro podremos llegar a la luz.. —. Se levantó de su lugar, extendiendole su mano a Jo, invitándolo a levantarse —. A veces, necesitas de otros para poder ver lo que haces mal..
—Ja... Está bien, tejón melero —. Tomó la mano de Victoria, levantándose del suelo mientras la veía, con una leve sonrisa pero mantenido sus ojos tristes.
—¿Tejón melero? Dios, eres de lo peor, jaja.. pero lo merez... —. En los troncos de madera que confirmaban las paredes, se empezaron a notar leves movimientos de bultos, como si algo se moviera justo por debajo de ellas —. Jo.. ya está aquí ese hijo de perra.. —.
—Agh.. ehmm, ¿Cuál era tu plan..?—.
—Oh, si, veraaa... — Pronto, empezó a tener la visión muy borrosa tanto al punto donde no podía ubicar ni dónde es que estaba pisando. Cayendo al suelo
— ¡Ahh, Victoria! ¿Qué pasa? —. A él parecía que no le había afectado nada, así que se acercó.
—No, nada.. parece que ya estoy mejor.. —. El efecto se le pasó en unos 5 segundos, logrando levantarse del suelo.
—Uff.. bien, ahoraa... —. Él por su parte perdió la vista, por completo —. Aghh... ¿Qué pasa? ¿Esto de nuevo..?.
—Estarás bien.. —. Y con ello, tomó una pequeña hacha cerca de ellos —. Pero "ellos" no lo estarán por mucho.. —. Usando su stand, lanzó el hacha justo a dónde se formaba uno de esos bultos en la pared.
Al instante de que se escuchó una chillona voz gritando, por el hueco que creó el hacha una formación de 9 pequeñas criaturas empezaron a corretear despavoridas por todos lados, haciendo que en el proceso Jo recupere la vista.
—¡Ahhh..! ¿Qué son esas cosas..? Parecen como cucarachas pero más grandes..—.
—Claramente ese es el stand de ese cabrón.. parece ser que esas cositas son las encargadas de hacer que nos desorientemos de esa forma.. —.
—¡Vaya! Parece que al final sí se dieron cuenta, pensé que serías más astuta que eso, pequeña e insípida bruja —. Una voz con eco resonó en toda la habitación una vez que aquella formación de criaturas se abriera un lugar en el suelo, remontando la peculiar forma en la que resaltaba el piso —. Pero ya fue mucho juego, creo que es hora de acabar con estos MALDITOS y pequeños villanos—.
—Jo, prepárate, no sabemos lo próximo que esté maldito maniaco pueda hacer —. Ambos adoptaron una posición de defensa como mejor pudieron.
Un estruendoso sonido de una ventana rompiéndose fue lo próximo que sonó, claramente con ello entrando Magatta en escena y dejando un desastre de cristales en el suelo. —¡Bien! Aquí me tienen ¿Porqué corren y se ocultan ta...¡Aighh! —. Fue golpeado directamente en la cara por un pedazo de tronco seco que Victoria tenía.
—¿No crees que eres un poco dramático? Digo, alardeas demasiado para lo que enseñas —.
—Oh ¿Quieres que te enseñe de lo que soy malditamente capaz...? Muy bien, es hora『 Iron Man』—. Las formaciones en el suelo comenzaron a acercarse velozmente a ellos, produciendo al instante pequeños mareos acompañados de desorientaciones, cegueras, e inclusive alteraciones a la percepción de la realidad, todas estas durando apenas segundos y estando intercaladas—.
—Ghhh... Victoria, me duele mucho la cabeza...—. Realmente era una sensación insoportable, había tanto ruido que se tapó completamente sus oídos y se tiró al suelo.
«Uighhh.. ya antes lo sospechaba, pero para ser que tenía razón, sus condicionamientos no pueden durar demasiados segundos y no se pueden acumular, pero.. tengo un plan». Su oido era más sensible que el de Jo, cosa que la hizo incluso empezar a sangrar de las orejas.
—Iron Man es mi stand.. de seguro se preguntan cómo es que soy capaz de hacer esto, ¿Verdad? Jeje, ¿Alguna vez han escuchado que algunas aves migratorias tienen células especializadas en captar los campos magnéticos?—. Parecía estarse deleitando mientras los veía desorientarse constantemente.
—Espera, eso significa que tu stand... ¿Controla los campos magnéticos? Bueno, lo sospechaba un poco—.
—¡Correcto, señorita bruja! Pero además de crearlos también los intensifica fuertemente, de no hacer eso no sentirían nada con ellos! Mi stand se encarga de amplificarlos al punto donde ustedes, pequeñas inmundicias puedan sentir sus efectos muuuuy bien —.
—Espera ¿Puedes acercarte un poco? La verdad es que no te puedo escuchar bien con el ruido—. Trató de fingir interés en escuchar la explicación, todo mientras se incaba tratando de tapar sus oídos para evitar el sangrado.
—Ohh.. sí, es que con eso de que lo usas para poner sonido pues es difícil escucharte.. —. A diferencia de Victoria, él genuinamente no podía escucharlo, así que se perdió una parte de la explicación.
—¡¿Ah!? ¿Es en serio? Mierda! Esto es muy anticlomatico, uno no puedo dar un monólogo heroíco explicando su poder si vienes con esas.. está bien, pero solo porque si no no estaría cumpliendo con nuestra cuota —.
Se acercó un poco más hasta ellos, desactivando las ilusiones auditivas del patrón de su stand—. Bueno, ahora sí.. mi stand e...—.
—No, acercate más, aún no puedo oírte bien —.
—Uighhh! De verdad que estás sorda, eres tú la del problema, Debes ir a revisarte o algo.. —. Hizo caso y se acercó a ellos, no los vió más que como pequeñas ratas indefensas, pero... Lo que no se esperaba es que según entró en un rango de 3 metros cerca de Jo, un fantasmal y enorme puño se manifestó
—¡Espera! ¿Qué carajo es esa cosa?—.
A pesar de ser lento, logró dar un golpe de lleno en la cara de Magatta con la suficiente fuerza para mandarlo a volar a la otra esquina de la habitación, dejandolo derribado y con un buen moretón en la cara. «Uigh... Ese no era para nada el stand de la chica, es.. ¿El del pálido ese..? Carajo, y se veía el más imbécil..»
—Ahhhh..! Lo siento mucho ¿Estás bien? Yo.. te juro que no lo hice yo..! —. Estaba pensando en acercarse a él para socorrerlo, pero fue frenado por Victoria.
—Supuse que aún te costaría un poco querer usarlo, pero sabía por nuestro anterior conflicto que Halloween actúa solo cuando entras a su rango, como pasó conmigo.. —. Victoria se acercó a la ventana rota y juntó unos cuantos cristales —. Ahora, vas a hablar de la verdadera razón por la que nos atacaste o estos pequeños bebés se van directo a la yugular.
Continuará...
