MUGEN

Practicar

.

Camino con calma por en medio del bosque. Me acompaño por el sonido de las ramas que se van desquebrajando bajo mis pisadas y los animales que se mueven por la vegetación a mi paso. Me guía tu aroma y el sonido rítmico de las flechas con que cortas el viento. Desde hace días has decidido venir a practicar el tiro para no perder habilidades y aunque he aprendido a dejarte tu espacio en solitario, al paso de un tiempo me es inevitable mantener la cercanía, por si me necesitas.

El sonido de las flechas es cada vez más claro y evidente, hasta que comienzo a vislumbrar tu figura por entre los árboles. Me detengo, cobijado por las sombras que crea el bosque y observo cómo lanzas tus flechas, una tras otra, acertando hacia el centro del blanco que usas para practicar. Tomas una nueva flecha y te detienes antes de llegar a tensarla en el arco, resoplas y dejas caer los brazos a los lados. Al principio pienso que lo haces para descansar los músculos, sin embargo te escucho expresar la razón real.

¡Qué aburrimiento! —dices y caminas hacia la diana para retirar de él las flechas que has usado.

Hasta ahora no había razonado demasiado el modo en que tu disgusto, sea cuál sea su motivo, se transforma en algo que quiero solucionar para ti.

Con esa idea en mente me adelanto y rompo con la distancia que yo mismo había decidido, para permitir que tuvieras tu tiempo. Salto con cautela y en silencio hasta el blanco que has creado y espero a que vuelvas a tomar posición, ahora que vas de regreso con las flechas que has recuperado. Sonrío al ver tu expresión, estás sorprendida de encontrarme aquí.

—InuYasha —mencionas mi nombre para demostrar tu desconcierto.

—Kagome, creo que si realmente quieres mejorar necesitas un blanco móvil —aclaro.

Te quedas un momento mirándome.

—¿Tú?—el desconcierto va en aumento y de algún modo lo prefiero a la sensación de aburrimiento que antes expresabas.

Asiento una vez y con determinación.

—No quiero hacerte daño —dices y mantienes ambos brazos caídos a los costados; en una mano el arco y en la otra la flecha.

—Creo que puedo ser más rápido que tú —dejo que cierto tono bromista juegue alrededor de mis palabras.

Sonríes con suavidad y me das una de esas miradas traviesas que tanto me gustan.

—Espero que lo seas —declaras, en tanto te cuelgas el carcaj con las flechas para comenzar a tensar una de ella en el arco.

Me preparo para la práctica.

La primera flecha es direccionada y la evado con total facilidad dando un salto hacia mi izquierda. Con la segunda flecha pareces adivinar que la eludiré hacia la derecha, por lo que modificas el tiro y lo esquivo por una escasa distancia. Me planteas un reto y eso me hace sonreír. La tercera flecha la apuntas hacia mis piernas y huyo de ella dando un salto que me deja delante de ti. Das un paso atrás y te tambaleas, yo te sostengo por ambos brazos a la altura de los hombros y te miro sonriente y triunfal; ya no pareces aburrida.

Te beso. Es un beso corto, casto, con apenas la presión de mis labios sobre los tuyos.

—¿Qué haces? —el tono de sorpresa de tu voz se matiza con una risilla clara que me alegra el corazón.

La respuesta no me cuesta demasiado.

—Practicar.

.

N/A