Capítulo 6: Decisiones Cruciales


La brisa agitaba las tiendas de campaña mientras Lord Eddard Stark salía, escoltado por Ser Barristan Selmy, tras haber concluido su conversación con Rhaegar Targaryen. La tensión en el campamento era palpable, pero dentro de la tienda de Rhaegar, había un sentido de urgencia y determinación.

Daenerys apareció en la tienda, su presencia tan etérea como siempre, y se dirigió a su hermano con una expresión seria pero determinada.

"Las tropas se están recuperando gracias a un poco de magia valyria", informó Daenerys a Rhaegar.

Rhaegar asintió con gratitud. "Gracias, hermana. Tu ayuda ha sido invaluable en este tiempo de necesidad."

Daenerys lo miró con seriedad. "¿Qué crees que debemos hacer ahora? ¿Ir a Roca Dragón para asegurarnos de que nuestra madre esté a salvo? ¿O salvar a Elia y a tus hijos y llevarlos allí también?"

Rhaegar reflexionó sobre las opciones. "El saqueo de Desembarco del Rey probablemente no sucederá mientras Lord Lannister espere el resultado de la batalla; y está ha sido ganada", dijo en voz alta.

Daenerys frunció el ceño con preocupación. "No importa lo que hagamos, Tywin Lannister estará buscando asegurar la posición de sus hijos en el poder. Quiere garantizar su legado y colocar a Cersei Lannister en el trono de una forma u otra. Pero esa ambición podría llevarlo a extremos desesperados, incluso a ordenar la muerte de la Princesa Elia y mis sobrinos. Además, nuestro padre podría reaccionar de manera irracional si no encuentra a tu familia, lo que podría llevarlo a desatar el fuego valyrio sin contemplaciones. La situación es delicada y peligrosa."

Rhaegar asintió, reconociendo la validez de su análisis. "De acuerdo. Ve a Desembarco del Rey y trata de sacar a nuestra familia de allí. Si es posible, llévalos a Roca Dragón con nuestra madre. Y, por favor, intenta curar a nuestra madre cuando llegues allí." Luego, con una mirada llena de esperanza, agregó: "También, ¿te será posible encontrar una forma de anular el poder del fuego valyrio?"

Daenerys reflexionó por un momento antes de responder. "El fuego valyrio es, sin duda, poderoso y peligroso, pero no invencible", comenzó, su tono cargado de conocimiento y cautela. "He oído hablar de ciertos rituales antiguos y hechizos que pueden contrarrestar su efecto, pero su ejecución requiere un profundo conocimiento y recursos específicos. En este momento, mis habilidades están en desarrollo. Aunque estoy explorando las profundidades de mis poderes, aún no los domino por completo. No son infinitos, ni mucho menos. Sé que debo proceder con precaución y sabiduría, ya que cada acto de magia Valyria conlleva su propio riesgo y responsabilidad."

Rhaegar meditó un momento antes de plantear la pregunta que lo inquietaba desde hace tiempo. "¿Qué piensas decirle a nuestra madre sobre tu verdadera identidad y tu origen?".

Daenerys reflexionó, antes de responder. "Revelarle toda la verdad de golpe podría tener repercusiones negativas en su estado emocional. Sin embargo, puedo ofrecerle una explicación que la persuada de permitirme examinarla y sanarla, en caso de que lo necesite".

Rhaegar asintió, comprendiendo la delicadeza del asunto. "Entiendo. Es crucial encontrar el equilibrio entre la verdad y la protección de su bienestar emocional".

Daenerys asintió, agradecida por la comprensión de su hermano. "Exacto. Necesitamos actuar con precaución para no perturbarla más de lo necesario. Su estado no lo permite. Pero tu victoria le habrá dado esperanzas".

Rhaegar le ofreció una sonrisa de apoyo. "Nuestra victoria querrás decir. Pero haz lo que consideres mejor, hermana. Confío en tu juicio en este asunto".

Daenerys devolvió la sonrisa con gratitud. "Gracias, Rhaegar. Haré todo lo posible para cuidar de nuestra madre y protegerla".

Con esa promesa, los hermanos se prepararon para enfrentar los desafíos que les esperaban, conscientes de que su unión era más importante que nunca en aquellos momentos de incertidumbre y peligro.

Rhaegar asintió, entendiendo la delicadeza de la situación. "Entiendo. Haz lo que creas mejor."

Daenerys miró a su hermano con determinación. "¿Y tú? ¿Qué vas a hacer ahora?"

Rhaegar sonrió ligeramente. "Ya he enviado cuervos a otros lugares donde puede haber habido batallas, así como a cada casa importante en los Siete Reinos. Les he informado sobre la muerte de Robert Baratheon y la captura de los Lores Hoster Tully y Eddard Stark. Ahora, vamos a Desembarco del Rey para detener la locura que nuestro padre está a punto de desatar y los planes malévolos de los Lannister."

Daenerys asintió, aceptando su respuesta. "Entendido. Si necesitas ayuda, llámame mentalmente. Busca mi energía en el horizonte y podré percibirlo. Te ayudaré en lo que pueda."

Al despedirse, Daenerys añadió con un tono suave y melancólico, "Mi segundo hijo dragón se llamaba Rhaegal por ti hermano, y Jon era su jinete." Y con eso, desapareció, teletransportándose a la Fortaleza Roja para salvar a la Princesa Elia, a la Princesa Rhaenys y al Príncipe Aegon.

Desde las Sombras, Daenerys emergió en la oscuridad de la Fortaleza Roja, su determinación era palpable mientras se movía con sigilo entre los pasillos oscuros y los salones silenciosos. Su misión era clara: encontrar a la Princesa Elia y a sus hijos, la Princesa Rhaenys y el Príncipe Aegon, y llevarlos a salvo a Roca Dragón antes de que la ambición y la violencia de Tywin Lannister los alcanzara.

Aunque Daenerys no estaba familiarizada con los pasadizos intrincados de la fortaleza, confiaba en su conexión con los dragones para guiarla en su búsqueda. Su sangre valyria la dotaba de una sensibilidad única hacia ellos, permitiéndole percibir su energía contenida, y seguir su rastro incluso en la más profunda oscuridad.

Mientras avanzaba con cautela, Daenerys sentía la presencia de los dragones en lo más profundo de la fortaleza. La energía ardiente de Rhaenys y Aegon resonaba en su interior, actuando como faros en la negrura de la noche. Con cada paso, Daenerys se acercaba más a su destino, su determinación creciendo con cada latido de su corazón.

Encontrar a la Princesa Elia y a sus hijos se convirtió en su única prioridad. Sabía que el tiempo era un recurso precioso y que cada segundo perdido aumentaba el riesgo de que fueran atrapados en la tormenta que se avecinaba.

Después de un tiempo que le pareció una eternidad, Daenerys finalmente llegó a una puerta que irradiaba una intensa energía valyria. Sabía que había llegado a su destino. Con un latido acelerado de su corazón, Daenerys empujó la puerta entreabierta y entró en la habitación.

En el interior, encontró a la Princesa Elia junto a sus hijos, Rhaenys y Aegon, reunidos en un rincón oscuro y apartado de la habitación. El rostro de Elia reflejaba el miedo y la incertidumbre, pero también la determinación de proteger a sus hijos a toda costa.

Daenerys se acercó con pasos silenciosos, su presencia apenas perceptible en la penumbra de la habitación. "Princesa Elia", susurró con voz suave pero firme, anunciando su presencia.

Elia giró hacia ella con sorpresa y miedo en sus ojos, pero también con un atisbo de desconfianza. "¿Quién eres tú?", preguntó con cautela, su voz cargada de incredulidad al ver el cabello de Daenerys.

"Soy Daenerys Targaryen", respondió con calma, enfrentando la mirada escrutadora de Elia. "Entiendo que mi nombre puede resultarte desconocido. Soy la hermana de Rhaegar, aunque probablemente nunca hayas oído hablar de mí. He venido para ayudaros, para llevaros a salvo a Roca Dragón antes de que sea demasiado tarde".

Elia frunció el ceño, confundida por la revelación. "He oído hablar de Daenerys Targaryen, pero ella murió hace mucho tiempo, y Rhaegar no tiene hermanas vivas", dijo con cautela, corrigiendo a Daenerys.

Daenerys asintió, reconociendo la validez de su incredulidad. "Lo sé, Princesa Elia. Mi llegada puede resultar difícil de creer, pero te aseguro que hablo la verdad. Vengo del futuro, bendecida por el panteón valyrio con poderes que me permiten ver más allá de las fronteras del tiempo y el espacio".

Elia la miró con asombro, sus ojos reflejando una mezcla de sorpresa y escepticismo. "¿Del futuro?", repitió, apenas capaz de asimilar la enormidad de la afirmación de Daenerys.

"Es cierto", afirmó Daenerys, su tono tranquilo pero firme. "Y he venido aquí con un propósito claro: asegurarme de que tú y tus hijos estén a salvo de los peligros que se ciernen sobre nosotros. Mi hermano confía en mí para protegeros, y haré todo lo que esté en mi poder para cumplir esa promesa".

Elia miró a Daenerys con incredulidad. "¿Rhaegar? ¿Roca Dragón? ¿Por qué deberíamos confiar en ti? ¿Cómo sabemos que no eres una traidora que intenta llevarnos a la muerte?".

Daenerys comprendió su desconfianza y se esforzó por calmar sus temores. "Entiendo tu cautela, Princesa Elia. Pero mi lealtad está con mi hermano y mi familia. No tengo motivos para haceros daño. Estoy aquí para ayudaros, no para perjudicaros".

Elia contempló a Daenerys durante un momento, buscando señales de engaño o malicia en sus palabras. Sin embargo, lo que encontró fue una sinceridad abrumadora en los ojos de Daenerys, una convicción que resonaba profundamente en su alma.

"Te creo", dijo finalmente Elia, su voz llena de determinación. "Confío en ti, Daenerys Targaryen. Haz lo que sea necesario para sacarnos de aquí y llevarnos a salvo a Roca Dragón".

Daenerys asintió con gratitud, agradecida por la confianza que Elia había depositado en ella. Con un nuevo sentido de propósito, se volvió hacia los niños, Rhaenys y Aegon, y los llamó para que la siguieran mientras se preparaban para abandonar la Fortaleza Roja y enfrentar los desafíos que les esperaban en el camino hacia la seguridad. "Príncipe Aegon, Princesa Rhaenys", los llamó con dulzura. "Es hora de irnos. Mi hermano nos espera en Roca Dragón".

Los niños miraron a Daenerys con curiosidad y confusión, pero no dudaron en seguir sus órdenes. Con movimientos rápidos y silenciosos, Daenerys los condujo al centro de la habitación, evitando hacer ruido para evitar un encuentro no deseado.

A medida que Daenerys avanzaba en su concentración para teletransportar a la Princesa Elia y a sus sobrinos, Elia comenzaba a tener esperanzas. Con cada instante que pasaba, la tensión en el aire parecía disiparse lentamente, reemplazada por una sensación de anticipación y alivio.

La vista de Elia se nubló mientras un vértigo momentáneo la envolvía, y luego, en un abrir y cerrar de ojos, emergieron a la luz de la luna en Roca Dragón. Un suspiro colectivo de alivio escapó de sus labios al dejar atrás las sombras opresivas de la Fortaleza Roja y encontrarse ahora bajo el cielo estrellado y el aire fresco de la isla.

Con Elia y sus hijos a salvo a su lado, Daenerys se preparó para llevarlos al interior de la fortaleza, donde esperaba reunirse con su madre, Rhaella, y decidir el siguiente paso a seguir. Con cada paso que daban en el camino hacia la seguridad de Roca Dragón, el peso de la incertidumbre y el peligro parecía disminuir, reemplazado por la promesa de un refugio seguro y la posibilidad de un futuro mejor.


Nota: Esta historia se basa en el universo creado por George R.R. Martin en la serie de novelas "Canción de Hielo y Fuego", así como en la adaptación televisiva "Game of Thrones" de HBO. Los personajes y el mundo en el que se desarrolla esta historia no me pertenecen y son propiedad del autor original y de la cadena televisiva.