Capítulo 7: Revelaciones en Roca Dragón


El aire fresco y salino de Roca Dragón envolvía a Daenerys y a la familia del príncipe heredero mientras se acercaban a la majestuosa fortaleza en la costa. A pesar del alivio de estar a salvo, un sentimiento de incertidumbre persistía en el grupo mientras se aproximaban a las murallas.

Los guardias que custodiaban la entrada principal observaron con sorpresa e incredulidad mientras la comitiva se acercaba. Se preguntaban cómo había llegado la familia del príncipe Rhaegar a Roca Dragón sin haber visto un barco, y se intrigaban especialmente por la misteriosa mujer que caminaba junto a ellos, cuya apariencia recordaba tanto a la Reina Rhaella. Sus mentes estaban llenas de preguntas y sospechas: ¿Estaban secuestrados los herederos del príncipe? ¿Venían como amigos o como enemigos?

Sin embargo, la certeza de que eran los hijos del príncipe heredero, y el deber de proteger a la familia real, los llevó a dejar pasar al grupo y a informar rápidamente a la Reina Rhaella sobre su llegada.

En el interior de la fortaleza, en el salón del trono, la Reina Rhaella esperaba con nerviosismo y anticipación. Cuando la puerta se abrió y vio a la esposa de su hijo, la Princesa Elia, entrar junto a los niños, Rhaenys y Aegon, sus ojos se llenaron de lágrimas de alegría y alivio.

"¡Mis queridos!" exclamó la reina, corriendo hacia ellos con los brazos abiertos, teniendo cuidado con su barriga de embarazada. "¡Están a salvo! Gracias a los Siete, están a salvo".

Las lágrimas de emoción recorrieron las mejillas de Rhaella mientras abrazaba a sus nietos con fuerza. Sin embargo, su alegría se vio momentáneamente empañada cuando su mirada cayó sobre la misteriosa mujer que los acompañaba.

"Elia, ¿quién es esta mujer?" preguntó la reina con sorpresa e incredulidad, su mirada fija en Daenerys.

Elia, con una mezcla de gratitud y respeto, se acercó a su madre y le explicó la situación. "Madre, esta mujer nos salvó. Ella es..."

Antes de que Elia pudiera terminar su explicación, Daenerys intervino con delicadeza. "Permíteme, Princesa Elia", dijo con suavidad, colocando una mano en el hombro de Elia para detenerla. "Soy alguien importante para Rhaegar, pero es necesario que me escuches… que escuches mi historia".

La reina Rhaella frunció el ceño, confundida por las palabras de Daenerys. "¿Tu historia?", repitió, su tono lleno de incredulidad.

Daenerys respiró profundamente antes de continuar, consciente de la importancia de sus palabras. "Sí, mi querida madre", dijo con seriedad. "Soy tu hija Daenerys Targaryen", Daenerys miró el vientre de la Reina Rhaella y continuó, "pero también soy algo más. Vengo del futuro, bendecida por el panteón valyrio con poderes que trascienden el tiempo y el espacio para ayudar a nuestra familia".

Las palabras de Daenerys resonaron en el salón del trono, dejando a todos atónitos por su revelación. La reina Rhaella la miró con asombro, sus ojos llenos de preguntas y temores. ¿Qué significaba esto para el futuro de su familia y de los Siete Reinos?

La princesa Elia, Rhaenys y los soldados observaron a Daenerys con asombro y curiosidad mientras pronunciaba esas palabras; mientras Aegon dormía. Sus mentes se llenaron de preguntas y sus corazones se agitaron con la incredulidad de lo que estaban escuchando. ¿Cómo podía ser posible que esta mujer afirmara hija de la Reina, su hija no nacida y además provenir del futuro?

La reina Rhaella, por su parte, permaneció en silencio, su mirada alternando entre la confusión y la preocupación. Las palabras de Daenerys la llenaban de temores y dudas sobre lo que significaba para el destino de su familia y de los Siete Reinos.

"Daenerys..." murmuró la reina, su voz apenas un susurro lleno de incertidumbre y tocándose el vientre.

Con una expresión de asombro y confusión, la reina Rhaella miró a Daenerys con ojos vidriosos, tratando de asimilar la enormidad de sus palabras. Sus labios temblaban ligeramente mientras luchaba por encontrar las palabras adecuadas para responder. Finalmente, después de un momento de silencio tenso, habló con voz entrecortada.

"Daenerys... ¿mi hija?", murmuró, sus ojos buscando los de Daenerys en busca de alguna señal de confirmación o negación. "¿Cómo es posible? ¿Cómo puedes ser tú...?"

Daenerys asintió con comprensión, sintiendo el peso de la revelación sobre sus hombros. "Lo sé, madre. Es difícil de creer. Pero es la verdad. He venido aquí para ayudarte, para protegerte y asegurarme de que tengamos un futuro mejor".

La reina Rhaella se aferró a los brazos del trono, tratando de estabilizarse mientras su mente intentaba procesar la impactante revelación. "Pero... ¿cómo puede ser cierto? ¿Cómo puedo creer que eres mi hija, que has venido del futuro...?"

Daenerys se acercó con suavidad y tomó las manos temblorosas de su madre entre las suyas. "Madre, sé que es difícil de aceptar. Pero debes confiar en mí. No tengo motivos para mentirte. Estoy aquí para ayudarte, para asegurarme de que tú y tus hijos tengan un futuro seguro y feliz".

La reina Rhaella la miró con ojos llenos de emoción y confusión. "Pero... ¿cómo puedo estar segura de que es verdad? ¿Cómo puedo estar segura de que no eres una impostora, una enemiga disfrazada?"

Daenerys apretó suavemente las manos de su madre, tratando de transmitirle su sinceridad a través del contacto. "Madre, sé que es mucho pedirte que creas en mí. Pero te pido que me des la oportunidad de demostrarte mi lealtad y mi amor. Estoy aquí para ayudarte, para protegerte. Por favor, confía en mí. Mis palabras pueden parecer difíciles de creer, pero te ruego que me escuches. He venido aquí con una misión, una misión que puede cambiar el curso de la historia y salvar a nuestra familia de un destino oscuro y desastroso".

La reina Rhaella se quedó en silencio por un momento, su mente luchando con la abrumadora cantidad de información que acababa de recibir. Finalmente, con un suspiro cansado, asintió lentamente. "Muy bien, Dae… Daenerys", dijo con voz temblorosa. "Te daré la oportunidad de demostrar tu sinceridad y tu lealtad. Pero debes entender que esto es mucho para asimilar. Necesitaré tiempo para procesarlo todo".

Daenerys asintió con gratitud, sintiendo un peso levantarse de sus hombros ante la aceptación de su madre. "Gracias, madre. Haré todo lo posible para ganarme tu confianza y tu amor".

Con un gesto de despedida, Daenerys se alejó lentamente, permitiendo que la reina Rhaella tuviera tiempo para asimilar todo lo que acababa de revelar. Mientras abandonaba el salón del trono, su mente estaba llena de determinación y esperanza. A pesar de los desafíos que enfrentarían en el futuro, estaba decidida a proteger a su familia y asegurarse de que tuvieran un futuro mejor.

Daenerys miró una vez más a su madre, a Elia y a los niños con una mezcla de cariño y preocupación. Sabía que necesitaban tiempo, así que decidió dejarlos para que pudieran descansar y reflexionar en privado.

"Madre, Elia, Rhaenys, Aegon", dijo Daenerys con voz suave pero firme. "Os dejaré para que tengáis tiempo de descansar y reflexionar. Por favor, tomad este tiempo para asimilar todo lo que ha sucedido. Estaré de regreso pronto para ayudaros en todo lo que necesitéis".

Con una última mirada de preocupación, Daenerys se salió del salón del trono, dejando atrás a su familia para enfrentar los desafíos que les esperaban. Mientras caminaba por los pasillos de Roca Dragón, su mente estaba llena de pensamientos y planes para el futuro; pero también tenia una sensación de dolor al pasar por estos pasillos conocidos, pero tan diferentes… sus memorias la afectaban mucho.

De regreso en la Fortaleza Roja, Daenerys se enfrentaba a una tarea aún más urgente: encontrar una manera de detener la amenaza del fuego valyrio antes de que fuera demasiado tarde. Sabía que no podía permitir que Desembarco del Rey fuera destruido en la locura de su padre, el Rey Aerys.

Con determinación en su corazón, Daenerys se sumergió en sus estudios de magia valyria. Se adentró en la biblioteca de la fortaleza, observando a los alquimistas desde las sombras. Aprovechando su capacidad de teletransportación, levitación y habilidad para hacerse invisible, tenía una ventaja única. Sin embargo, estaba buscando desesperadamente cualquier pista que pudiera ayudarla a neutralizar el poder destructivo del fuego valyrio. Pasó horas revisando antiguos textos, pero cada respuesta que encontraba parecía solo llevarla a más preguntas sin respuesta.

Daenerys, en ese momento, se dio cuenta de que no tenía hambre. No recordaba cuándo fue la última vez que comió, y su cuerpo no mostraba signos de cansancio. Además, notó que no sentía la necesidad de ir al baño. Esta revelación la desconcertó profundamente y le hizo comprender que su humanidad se había extinguido. Sin embargo, sabía que no podía permitirse el lujo de rendirse. Era consciente de que no podía fracasar en su misión y decidió seguir adelante con determinación.

Con cada nuevo descubrimiento, renovaba su determinación y su compromiso de proteger a su familia y a Desembarco del Rey de la destrucción. También se enfrentaba a otro desafío: encontrar una manera de ocultar la desaparición de la familia de su hermano. Sabía que cualquier sospecha sobre su desaparición podría poner en peligro no solo a su familia, sino también a Desembarco del Rey. No quería volver a ver arder la ciudad, y estaba decidida a evitarlo a toda costa.

Pero debía ir a Roca Dragón para ayudar a su madre, consultar con su maestre y verificar el avance de su embarazo. Además, tenía que ir a ver a Lyanna. Había tantos momentos para actuar y, sin embargo, tan poco tiempo; el transcurrir del tiempo a veces es tan relativo.

Con astucia y determinación, Daenerys trazó un plan meticuloso para preservar la seguridad del fuego valyrio, estableciendo un escudo protector que impidiera que cualquiera con la intención de encenderlo se acercara. Era vital garantizar la protección de la ciudad, aunque eso significara tomar medidas drásticas. Aunque deseaba que la Gran Septa de Baelor fuera destruida, sabía que en su interior reposaban los restos de los ancestros Targaryen. Sin embargo, la idea de trasladar esos restos a Roca Dragón rondaba en su mente, como una forma de salvaguardar su legado y evitar que la historia de su casa desapareciera, ya fuera por el fuego valyrio o por conflictos armados.

Además, Daenerys decidió tomar posesión de una familia común de Desembarco del Rey, una decisión que le pesaba en el corazón, pero que consideraba necesaria para asegurar la estabilidad del reino. Inspirándose en las capacidades de cambio de apariencia de Melisandre, Daenerys modificó la apariencia de esta familia, manipulando sus recuerdos para que creyeran que eran la familia real: Elia, Rhaenys y Aegon. El padre de esta familia fue designado como un guardián, cuyas memorias fueron alteradas para que pensara que era un fiel servidor de la corona y a la familia del príncipe. Aunque doloroso, era un sacrificio necesario para mantener la paz y la seguridad en Desembarco del Rey.

Daenerys rogaba en silencio que estas personas, a quienes en teoría había "secuestrado", no sufrieran ningún daño y pudieran encontrar cierta paz al actuar como la familia real; se comprometía a restaurar sus vidas y a protegerlas por su servicio a la corona por el resto de sus días. Cada paso que daba estaba cuidadosamente calculado, cada movimiento estaba destinado a proteger a su familia y a mantener la armonía en los Siete Reinos. Era consciente de la carga moral que llevaba sobre sus hombros, pero estaba dispuesta a asumir el peso de sus decisiones por el bien mayor.

Mientras tanto, en Roca Dragón, Elia, Rhaenys y Aegon se adaptaban lentamente a su nueva vida bajo la protección de la Reina Rhaella. Aunque estaban a salvo por el momento, sabían que el peligro aún acechaba en las sombras, y que su destino estaba lejos de estar asegurado.

Daenerys decide que es el momento de hablar con su madre.


Nota: Esta historia se basa en el universo creado por George R.R. Martin en la serie de novelas "Canción de Hielo y Fuego", así como en la adaptación televisiva "Game of Thrones" de HBO. Los personajes y el mundo en el que se desarrolla esta historia no me pertenecen y son propiedad del autor original y de la cadena televisiva.