Hola a todos y bienvenidos al tercer capítulo de este fic. Antes que nada quiero pedir disculpas por el retraso de este, el cual quería publicar antes, pero el tener otro fic a cuestas sumado a una que otra cosa hizo que mi atención se pusiera en ella.

Sea como sea aquí estoy nuevamente y por eso les traigo un nuevo capítulo de este universo que estoy muy feliz de compartirles.

En esta oportunidad quiero dedicar este capítulo a un gran amigo como lo es Montana Hatzune quien me dedico tantos capítulos en su último fic.

Sin más trámite. Comencemos

Tierra de sombras - Capítulo 3

Tiempos recios

...

El otoño golpeaba con fuerza. El clima que había sido amable en sus inicios ahora era cada día más frio a poco de llegar al aniversario número cinco del inicio de toda esa hecatombe. Cinco años de resistir todo tipo de amenazas tanto enemigos humanos, dinosaurios y animales salvajes los cuales eran peligros que podían enfrentar plantándoles cara. Así como amenazas de otro tipo como lo eran los cambios y fenómenos climáticos anómalos o cíclicos, que ponían en riesgo tanto su hogar como sus medios de subsistencia. Pasando por enfermedades, accidentes, peleas entre ellos y dolorosas pérdidas tanto de amigos como de familiares.

Pero además de aquel aniversario, también estaba la llegada del invierno. Una estación que estaba a solo semanas de llegar, una época que no era de su agrado al ser una época en que los recursos disminuían de forma precipitada. Por suerte, estos ya estaban preparados y con cada año que llegaba se iban preparando mejor ese momento inminente.

En ese año habían cosechado una gran cantidad de lechugas, rábanos, zanahorias, tomates, cebollas, habas, remolachas, arvejas, ajos y espinaca. El haber sacrificado su jardín trasero para ese fin había demostrado ser una gran idea al fin y al cabo. En cuanto a lo que eran las frutas, algunas eran recolectadas de los árboles de la ciudad y otras eran obtenidas de los árboles frutales que habían sido trasplantados al jardín de su antiguo vecino de al lado el Señor Grouse, o mejor dicho a ambos jardines que tanto reclamaba como su propiedad. Aparte su patio trasero servía para practicar tiro con arco y ballesta.

De esos árboles y de varios arbustos los Loud habían obtenido mandarinas, naranjas, limones, higos, peras, manzanas, arándanos, frambuesas, moras, nueces, avellanas y castañas. Todo ello bien guardado y racionado en sótano el cual seguía cumpliendo su función de almacén de alimentos.

El maíz, del cual obtenían la harina para hacer pan y para alimentar a sus gallina venia de lo que fue la casa de Zack y las casas siguientes a esta, aquella casa tenía un sistema de atrapa nieblas que sacaban agua del aire, lo que gracias a Lisa pudo ser usado para cultivar algo que era indispensable. Para su suerte ningún dinosaurio comía de este al ser demasiado duro para ser masticado y ningún tipo de ave volaba cerca de la misma al ser una zona de vuelo para criaturas voladoras más grandes que las mismas. Pero para otro tipo de plagas tenían ayuda de Lana o mejor dicho de su ejército de ranas que ella misma había entrenado para que devoraran todo insecto que intentara arruinar su maíz como el huerto de su hogar.

El único problema era la carne. Esta siempre era un problema pues eran un grupo tan numeroso que cada vez que conseguían algo esta se terminaba a los pocos días. Y para ese momento iba a ser más difícil de conseguir al irse la mayoría de los animales en épocas frías, por lo cual esa era la misión de Lori y Leni esa mañana. Conseguir alguna presa que contuviera una gran cantidad de carne que pudieran salar y colocar en el bunker de Lisa para de esa forma pasar el invierno bien alimentados. Obviamente no todos los animales se iban en esas épocas, pero no les gustaba salir a cazar con ese frio por lo que esas salidas eran más limitadas.

Cada "pareja de caza" tenía una afinidad única que hacía que funcionaran de manera automática entre quienes la conformaba y era la que las dos mayores formaban la que destacaba en esa cooperación muy por encima de las otras, era casi como si ellas dos fueran las gemelas de la familia y no Lana y Lola. Todos se preguntaban cómo era que siempre iban y venían con una sonrisa a pesar de que no siempre volvían con la mejor pieza de casa, o si quiera venían con una entre sus manos cargando pescados cada una. La causa era simple.

- Entonces podemos tomar las moras y las fresas que tengo guardadas para hacer jugo – dijo Leni.

- Literalmente me gusta esa idea. También podemos inventar uno de mandarina y manzana – dijo Lori.

- ¿No es muy acido?

- Para nada. Literalmente están en muy buen balance.

- Entonces hay que probar. Además necesitamos muchas vitaminas para el invierno.

- Lo único que nos falta tener son…

- ¡Piñas! – dijeron ambas al mismo tiempo.

Las dos podían hablar de todo y emocionarse de todo lo que hicieran juntas. Lo que antes eran charlas sobre sus amigas, sobre ropa y sobre los chicos de su escuela ahora eran charlas muy animosas sobre jugos de frutas, frutas, comidas que preparaban, ropa que podía ser aprovechada y transformada en cosas nuevas y lugares que visitaban y que tomaban como suyos. Prácticamente para las dos todo ese evento tenía un lado que el resto de sus hermanos no podían ver. Era cierto que extrañaban a quienes se habían ido, pero todavía tenían el optimismo en alto.

Ese día las dos iban a su lugar en donde se podía conseguir de todo, pues en aquel lugar había las frutas que ellas amaban y a su vez había varios animales y dinosaurios de los que se beneficiaban de tanto en tanto.

Aquel lugar era el antiguo campo de golf de Royal Woods, lugar donde la mayor había tenido tantas alegrías gracias a sus victorias, así como muchas derrotas que la llenaron de tristeza e impotencia. Los cinco años de abandono habían dejado el lugar totalmente diferente, el pasto estaba crecido en todas partes, los edificios que a diferencia de los de la mayoría de la ciudad que se encontraban sucios por el fuego o directamente quemados, se encontraban vandalizados. Sus ventanas estaban rotas, sus muebles habían sido robados, sus muros estaban grafiteados y se les había escrito mensajes insultando a la clase alta que usaba el lugar con frecuencia y los carros de golf ahora estaban acumulando oxido y servían como lugar para que las aves pusieran sus nidos.

- Bueno ya estamos aquí. Así que vamos a lo que vinimos a buscar – dijo Leni.

- Iré por la escalera – dijo Lori entrando al depósito de mantenimiento.

Un rato después esta saco la escalera y entre las dos la cargaron para llevarlo a un árbol de piñas que antes era únicamente una decoración. Lori se encargó de sostener la escalera mientras su hermana se ponía a descolgarlas del árbol y a guardarlas en un bolso de tela.

- Primer trabajo terminado – dijo Leni mientras bajaba.

Lori no respondió pues esta se encontraba mirando el campo, el cual ahora tenía un mejor uso y era el hogar de grandes dinosaurios herbívoros que pastaban en él y de varios grupos de vacas y toros que compartían espacio sin problema alguno. De aquellas vacas era de donde se conseguía la leche para producir mantequilla y queso, también habían intentado hacer helado pero no hubo suerte con ello. Regresando a la rubia, esta miraba el campo por razones que su hermana entendía bien, por lo general la dejaba en paz y en otras le daba apoyo con un abrazo. Pero en esa oportunidad esta le dijo.

- ¿Crees que volverá a la normalidad?

- Lo hará. En cuanto Bobby regrese.

Leni se quedó sorprendida al escuchar aquel nombre luego de años de no escucharlo. No entendía que tenía que ver su antiguo cuñado con la restauración de espacios urbanos o de esparcimiento.

- ¿Estás bien?

- Disculpa. Es que no lo habías mencionado desde hace… - Empezó a contar con sus dedos algo que ni ella sabía si eran semanas o meses.

- Lo sé, lo se hace ya mucho. – dijo cortando esa cuenta – Es que nunca hemos tenido una necesidad de hablar de él antes.

- ¿Crees que está bien? ¿Qué Bobby, Ronnie Anne y su familia muy grande estén vivos y a salvo?

- Nosotros estamos vivos y a salvo y eso que nos costó mucho hacerlo. Ellos por su parte estaban mucho mejor preparados que nosotros, su madre tenía acceso a recursos médicos, su abuelo tenía una bodega llena de comida y su tío tenía una gran cantidad de conocimientos sobre diversas cosas. Además mi osito era capaz de muchas cosas, esto no era nada para él.

- Si están vivos. ¿Por qué no han regresado entonces? – pregunto Leni con una clara dificultad al hacer esa pregunta.

- No tengo idea de porque no ha regresado. Quizás esta muy ocupado o no tiene los medios para llegar aquí sano y salvo. Esta ciudad es peligrosa y eso que no vive nadie más que nosotros, ahora imagínate un viaje desde aquí hasta acá.

- Pues como que no suena muy seguro.

Exacto. Literalmente hay millones de peligros y aunque quiero que vuelva, no quiero que arriesgue su vida o la de su familia.

En ese momento un ruido las puso en alerta y voltearon para ver de qué se trataba. Respirando aliviadas de ver que se trataba de unos pequeños dinosaurios bípedos de color verde, de un tamaño menor al de un gato que parecían más lagartijas que dinosaurios en toda regla, teniendo únicamente un largo de metro y medio desde el hocico a la cola.

- ¡Ah! ¡Estos alwalkerias otra vez! – dijo Lori molesta.

Los pequeños dinosaurios habían entrado al depósito y habían derribado algunas cosas de este. La antigua golfista se acercó arrojando unas piedras para espantarlos.

- Vamos Lori. No están haciendo nada.

- ¿No están haciendo nada? ¡Están desordenando algo que quiero que permanezca en orden! – grito moleta mientras lograba hacer que huyeran.

- Solo están siendo curiosos.

- Pues prefiero que sigan comiéndose a las ratas a que sean curiosos – dijo levantando unos palos de madera del suelo y colocándolos en el interior de una soga enroscada.

- Lo de Bobby. ¿Tiene que ver con lo que acabas de hacer?

Lori no respondió nada en un inicio, pero luego se tranquilizó y paso a una actitud más serena.

- Quiero que todo regrese a la normalidad porque él me lo prometió – dijo mientras acomodaba un hacha en una esquina.

- ¿Te refieres a la vez del tiroteo? – dijo Leni como si solo hubiera habido uno al referirse al primero.

- No. Esa vez él me dijo que tendríamos un futuro juntos por el resto de nuestras vidas. Yo hablo de la última vez que pudimos vernos aunque sea por una pantalla.

La última vez que Lori y Bobby hablaron por medio de una videollamada, fue la misma noche en que un pulso electromagnético en la forma de una explosión verde y purpura en el cielo, dejo la ciudad de Royal Woods sin luces ni energía. Una explosión que cayó como una espada cortando de tajo esa relación.

- Esa vez él me dijo que algún día el volvería a mí y reconstruiríamos todo. Sé que tras cuatro años de eso es tonto pensar que sigue vivo o siquiera pensar que sigue pensando en mí. Pero esa es la única esperanza que me queda tras todos los horrores que hemos visto. Solo pido eso para mí. Un poco de esperanza – dijo mientras miraba un calendario detenido en el tiempo con la imagen de unas rosas blancas.

Leni la abrazo con ternura y esta le devolvió el gesto agradecida por ello.

- Yo también tengo esa esperanza. No sé como pero sé que hay una luz al final de todo esto.

- Gracias hermanita. Bueno, creo que ya perdimos mucho tiempo. Es hora de trabajar.

Las dos entraron al campo, el cual estaba habitado por dinosaurios "pico de pato" en su mayoría, pero también había ceratopsidos de todo tipo. Estos pastaban uno al lado del otro sin animosidad. Estos se alimentaban del pasto y la vegetación abundante del lugar, así como también aprovechaban el lugar para poner huevos en cada primavera. Lori y Leni avanzaron con la cabeza baja y teniendo cuidado de no ser vistas o de generar sonido alguno, a su vez que se preocupaban de las serpientes que de tanto en tanto aparecían para lo cual usaban botas y pantalones gruesos. Llegaron hasta lo que fue una antigua trampa de arena en donde estaba un dinosaurio cuadrúpedo, con una corona en la parte superior de la cabeza y pico parecido al de un loro. Este era de color marrón claro con dos manchas rojas en la piel de aquella corona ósea, en cuanto a su tamaño este tenía un metro ochenta de largo y unos sesenta centímetros de altura. Era un protoceratops y su sola presencia era un tanto discordante en un lugar lleno de gigantes.

- Literalmente es perfecto. Un macho adulto de buen tamaño – dijo esto pues no querían cazar a las hembras o a los jóvenes para no afectar los números de población.

- Parece que está solo. Muy bien – dijo Leni preparando su arco con cierta incomodidad.

Repitieron la técnica de los dos únicos disparos y levantaron el cuerpo que tenía un peso bastante considerable para la mayor quien lo cargaba ella sola por decisión propia.

- Sabes que no me gusta cazar animales. Pero ¿Por qué nunca vamos por los más grandes? Tienen más carne ¿No?

- Porque no tenemos una forma de llevarlos a nuestra casa. Nuestra van apenas si puede con un uro y ya de por si amenaza con hacerse pedazos jalando a uno de ellos sin mencionar que atraeríamos a un gran carnívoro en el proceso. Segundo, aun si creáramos un plan para atraer uno a nuestra casa, tendríamos el mismo problema que literalmente ya mencione.

- En ese caso creo que es mejor seguir como estamos. Aunque siempre abogare por crear un estanque para peces.

- Leni ya hablamos de eso. No tenemos tantos recursos, no es solo tirar unos peces a una piscina y ya, se requiere de mucho cuidado.

- Al menos es mejor que matar animales.

- Así es como funciona el mundo ahora Leni. Es comer o ser comido.

En la casa Loud las cosas iban tranquilas para quienes en ella se encontraban. Siendo Lincoln y Lynn quienes en ese día les tocaba vigilar o al menos eso es lo que deberían de estar haciendo. Aquella pareja de encontraba apoyada en un muro besándose sin importarles nada ni nadie, mucho menos aquellos reptiles alados color marrón oscuro en el cuerpo y mostaza en la membrana de las alas, con un metro ochenta de envergadura y un metro desde el pico dentado hasta la cola. Estos eran Rhamphorhynchus, los cuales pese a parecer intimidantes eran unos seres bastante tranquilos. Su presencia era más que nada una decoración sobrevolando a la pareja y picoteando el rifle con mira telescópica que tenían a un lado. Lincoln y Lynn por su parte ni les hacían caso pues siempre estaban acompañados de ellos en cada ronda, incluso en ocasiones los alimentaban con trozos de carne que tomaban de la nevera.

- Creo que mejor volvemos a vigilar – dijo Lincoln separándose de su novia.

- Oh vamos. Quieres pasar el tiempo mirando una ciudad vacía o estar junto a mí – dijo Lynn abrazando el cuello de su hermano.

El puesto de vigilancia era una torre que construyeron en la mitad de la casa, con lo cual tenían una visión de una Royal Woods vacía, media quemada y con cero dinosaurios u otra cosa de interés a la vista.

- Yo quiero lo segundo. Pero no quiero que nos vean las chicas.

- Ya sabes quien siempre se demora. Podemos aprovechar un rato y…

- ¿Y qué? – dijo acariciando su mejilla.

- Aprovechamos que mi cuarto esta vacío. Si sabes a lo que me refiero – dijo dando una mirada que puso nervioso a Lincoln.

- Wow. Espera un poco Lynn. No creo que sea el momento ni el lugar indicado.

- ¿Acaso quieres que le demos un uso al antiguo cuarto del Señor Grouse?

- Menos. Le tengo un gran respeto a aquel anciano.

- Vamos Lincoln. ¡Solo quiero pasar un verdadero tiempo a solas contigo!

- Lo pasamos todos los días.

- ¡No hablo del trabajo!

- Lynn – dijo Lincoln calmándola – No apresuremos las cosas. Yo también quiero estar junto a ti, pero hay una suerte de variables a considerar.

- No voy a quedar embarazada. Sé muy bien que hay días para eso así que puedes respirar tranquilo.

- Y tampoco me refiero solo a ello. No quiero que sea algo así por así como si de pagar un recibo se trate. Quiero que sea en un momento especial y no solamente una cosa de aprovechar que el resto está ocupado.

- Creí que solo las chicas eran las que pensaban algo como eso.

- Pues ya vez que no es así – dijo con una ligera risa.

- En ese caso, estaré esperando. Aunque la verdad, no sé qué puede ser para ti un momento especial – dijo arrojando unos pedazos de carne a sus "mascotas"

Lejos de ellos estaba el segundo grupo de trabajo. Luna y Luan que buscaban cosas en una casa abandonada. Aquello era una práctica habitual para ellas, hacían su trabajo, claro. Pero no de una forma tan rígida como Lori y Leni o especializado como Lincoln y Lynn. Ellas querían divertirse afuera y respirar aire fresco, por lo que cazar era una cosa secundaria, siendo lo primero que hacían para después irse a donde quisieran como probaba el carnero que tenían sobre la mesa de comedor de aquella antigua vivienda.

Ambas usaban arcos y flechas, pero en cuanto a armas de mano, Luan llevaba un cuchillo de caza y Luna un hacha.

A las dos les gustaba buscar tesoros, cosas que resultaban útiles o que las divertían, a veces encontraban comida enlatada, pero era obvio que tras seis años esta no se podía comer, aunque pensaban que Lana si podría sobrevivir aún a la misma.

Mientras Luna revisaba los cajones de aquel comedor en busca de algo interesante, Luan hacía lo propio con la cocina.

- ¡Mira esto Luna! Jabones totalmente nuevos – dijo Luan para después oler los dos paquetes que tenía en la mano derecha - ¡Y tienen olor a rosas!

- ¡Genial hermana! Ya estaba cansada de esa cosa que fabrica Lisa. Guardaremos uno para cada una – dijo Luna alegre mientras tomaba un paquete e ignoraba los dos de jabón genérico.

- Sí. Que ellas mismas aprendan a buscar. Por cierto ¿Encontraste algo?

- Solo un paquete de velas.

- Bueno. Igual sirven. Vamos a ver que libros nos dejaron.

Las dos pasaron a la sala y comenzaron a sacar del librero los libros para determinar cuáles podrían ser útiles pero varios de ellos eran sobre temas filosóficos o de política que ninguna de ellas entendía, aunque guardaron en su bolsa los primeros para ver si su hermana genio los quería. Siguieron buscando y salvo un libro de animales que a Lily le encantaría solo hallaron novelas de corte romántico que rechazaron. Pero verlas hizo que algo llegara a la mente de Luna.

- Oye Luan. ¿Sabías que Lily me pregunto si tuve novio? – dijo como si aquello fuera un chiste.

- ¿Lily? Vaya. Quien diría que nuestra hermanita sabia ya de esas cosas. ¿Enserio Lisa le enseña esas cosas?

- En realidad lo saco de Lori.

- Eso tiene lógica. ¿Y qué le dijiste?

- Ya sabes. No tuve relación alguna con alguien antes de esto. Quería mucho a Sam, pero solo quedamos en ser amigas y ya. Aunque que yo recuerde Benny te tenía loquita.

Luan se sonrojo al recordarlo.

- Pues que puedo decir. Él era un chico único, aunque bueno. Eso fue cuando tenía catorce años, quien sabe cuánto abríamos durando realmente.

- Al menos pudiste estar con alguien que te quería. Yo no pude en ese entonces y ahora… - justo en ese momento su mente se fue a la otra parte de la charla que tuvo con Lily.

- Y ahora todas tendremos que vivir una vida de castidad y obediencia hasta el fin de los tiempos. Amen.

Luna se rio con ello. Pese a que Luan había dejado los chistes, de tanto en tanto uno le salía de su subconsciente y este sí que causaba risa.

- Tampoco exageres Luan. No creo ser una especie de monja por nada del mundo.

- Pues a menos que Leni nos talle un novio en madera que cobre vida no hay muchas opciones.

- Eso suena bien. Pídele que el mío tenga brazos fuertes.

- Y el mío que este bien alto.

Las dos se rieron con ello mientras que daban características que le gustaban a cada una. Hacía un buen tiempo que no pasaban por algo como eso. Mientras lo hacían el rostro de su hermano apareció en la mente de Luna siendo sacado en cosa de milisegundos

– Sea como sea. Ahora tenemos que buscar que escondieron en sus cajones - dijo cortando el tema - Vamos Luan, o Lori se enojara por llegar tarde.

Luna subió las escaleras con avidez seguida de Luan mientras intentaba dejar de lado aquel tema que mezclaba a ambos hermanos, el cual se negaba a irse, sumado al recuerdo de aquel diario que encontró.

De regreso en su casa la antigua rockera se encontraba echada en su cama pensando en sí debería de revisarlo pues aquello era una violación a la privacidad. La cual si bien era casi nula en aquella casa, todavía tenía ciertas cosas de dónde agarrarse y los diarios como los tenia Lori, Luan, Lucy e incluso su madre quien había hecho uno muy detallado de lo que fueron los años iniciales. Si ella no se metía con los de sus hermanas ¿Por qué iba a meterse con el de su hermano? Pero el problema era que se sentía atraída hacia este como un fruto que no debería de ser comido pero cuya tentación de probarlo está ahí.

Al final decidió seguir aquel impulso. Dado que Lincoln estaría en el puesto cumpliendo un aburrido trabajo de mirar a la nada como ella solía decir, y tras cerciorarse de que nadie estuviera cerca, entro al cuarto y levando el colchón para así encontrar aquel diario con un nombre tan particular.

- Muy bien. Veamos si aquí hay algo que importe.

Abrió el diario, el cual comenzaba contando eventos desde el tercer año de aquella situación. Empezó a revisar buscando con la vista su contenido y en las fechas pudo ver varios eventos que ella recordaba muy bien. El día en que se acabó la comida, la primera casería junto a su padre Lynn Sr, la muerte del mismo a causa de los actos de un traidor, las primeras caserías de los hermanos Loud con resultados mixtos, la muerte de su madre producto de la perdida y tras estos eventos una serie de cosas que únicamente eran recurrentes. Cosas como el clima del día, que se encontró cuando fue a cazar, alguna descripción de un edificio, pero nada que fuera algo que saliera de lo normal. Incluso la muerte de su abuela se mostraba como algo anecdótico.

Hasta que llego a las fechas cercanas, más concretamente a los días posteriores al gran incendio, el cual también se describía en el mismo y el tono de los escritos cambio a algo que no le agrado.

"Las cosas ya no son lo que eran antes. Esta ya no es mi ciudad, este es un infierno y por eso prefiero estar solo"

Aquello era verdad. Lincoln prefería salir solo en un inicio lo cual para todas ellas era un peligro al no tener nadie quien cuidara de él. Cosa que a este no le importaba asegurando que era mejor que estuvieran en casa a que todos salieran en grupo. Algo que causo una fuerte pelea con Lori quien literalmente le hizo cambiar de parecer a patadas. Tras lo cual se hacían los sorteos.

"El mundo se derrumbó y eso me cambio para siempre. Este es un mundo donde se es cazador o presa, un mundo donde he perdido todo y a todos los que me importaban salvo a mis hermanas, y no soportaría que este mundo me las quite. Decían que éramos un grupo unido, pero si hacemos un balance, prefiero ser la oveja negra.

Ya no soy ese chico que antes jugaba con mis amigos, reía con mis hermanas, bueno eso último todavía lo hago. Ellas son mi familia, salvo cuando estoy en la calle. Afuera soy un descartado, mercancía dañada y la mercancía dañada no puede estar con ellas.

En fin. Antes soñaba con ser un superhéroe y de cierta forma ahora lo soy. Puedo disparar una flecha y acertar a la distancia que quiera pero no soy indestructible. Soy un hombre que caza monstruos y trata que los monstruos no lo cacen. Y con ellos ahí fuera, preferiría no ponerlas en peligro".

A Luna casi se le cayó el diario al leer aquello.

- No puedo creer como Lincoln se menospreciaba para argumentar que este debería de estar solo. ¿Acaso no pensaba en lo mucho que nos importaba? O es que acaso realmente le dimos argumentos para pensar en ello.

Su mente viajo al pasado a buscar respuestas, pero de inmediato la trajo de vuelta al presente. No valía la pena pensar en el pasado para encontrar respuestas sin utilidad, así que siguió leyendo.

"Hoy tras el sorteo me toco estar con Lynn como pareja nuevamente. No sé por qué, pero salir con ella se siente distinto a hacerlo con mis otras hermanas. No digo que me caigan mal ni algo por el estilo. Simplemente es como algo más especial".

Aquello fue algo que Luna compendio. Ya había hablado de eso con Lily y era un claro motivo por el cual ya no realizaban ese sorteo. Cada uno, funcionaba perfectamente con su compañero de habitación. O en el caso de Lincoln y Lynn, su cercanía los hacia trabajar muy bien. Siguió pasando las páginas hasta llegar a otra fecha en que ambos coincidieron en una salida.

"Los herbívoros grandes se están moviendo al sur y los grandes depredadores los están siguiendo. Lo malo es que nosotros estamos en el medio. Hace tres días fue el utahraptor que ataco a Luna y a Luan. Hoy nos dimos con un tarbosaurus que por suerte se estaba distraído y no nos vio. Y para aumentar las cosas, los perros salvajes y los lobos están volviendo a entrar en la ciudad. Las cosas este año están más peligrosas, quisiera salir solo otra vez, pero Lori ya me tiene advertido con eso. Pero además de los animales está otra cosa que siento y que creo que no debería de sentir".

Con esas palabras Luna sintió una punzada. Temía seguir leyendo pero debía de hacerlo.

"Hace mucho no pasaba por esto. No desde que salía con Ronnie Anne, con ella sentía algo que hacía mucho había olvidado, lo malo es que lo estoy sintiendo con Lynn. Admiro su energía, su impulso por hacer las cosas, por Dios, adoro estar con ella. Es como si prácticamente me hubiera enamorado de Lynn".

Ahora sí que se le cayó el diario a Luna. Quien leyó y releyó esa parte y luego busco que más había con respecto al tema, pero nada más apareció. Escondió aquel cuaderno y salió del cuarto como si nunca hubiera entrado con esas palabras golpeando su mente como un ariete. Necesitaba tratar eso con alguien de la misma forma que necesitaba un trago para procesar aquello. Por suerte había una forma de conseguir aquello.

La casa del Señor Grouse, estaba anexada a la casa Loud al estar dentro de la cerca metálica. Está era el área de retiro de los Loud, al cual solían ir cuando querían pasar un momento de calma o de entretenimiento. El sótano de aquella residencia era una biblioteca en el que Lisa, había guardado todos los libros que ella y sus hermanos consideraban importantes. Y libros sobraban en la ciudad. En el primer piso la sala se había vuelto una especie de museo con cráneos de grandes dinosaurios y otros animales de gran consideración. Los cuales estaban alrededor de la misma y entre sillones para una sola persona. El comedor por otra parte estaba lleno de juegos de mesa que habían ido acumulando y que estaban muy bien ordenados, así como de varias barajas de cartas.

- Bien Luan. ¿Partes tú o yo?

- Creo que yo – dijo tomando las cartas mientras Luna iba dividiendo las fichas del póker.

- A propósito. ¿No íbamos a esperar sábado como casi siempre?

- Que importa un día de otro. Todos son iguales al fin y al cabo.

- Es cierto.

- Por otro lado. Creo que hoy podríamos abrir esta – dijo sacando de la vidriera de bebidas un wiski escoses.

- Bueno. Creo que merecemos celebrar por un gran día – dijo extendiendo el brazo para tomar el vaso.

El día había sido bueno. Además de los jabones y el carnero, encontraron muy buena ropa que les quedaba a las dos. En cuanto a las bebidas, estas eran sacadas de bares, licorerías y casas. Buena parte estaba destinado a servir para bomba molotov, pero los más caros eran guardados para momentos especiales como cumpleaños, navidad o año nuevo. Aunque solo los mayores podían tomar y de estos solo a la mitad le gustaba beber.

Las dos comenzaron la partida cambiando cartas por otras al fin de ganar. La primera ronda se la llevo Luan con un par de ochos, la segunda Luna con un póker de diamantes, la tercera y cuarta se las volvió a llevar Luan con una escalera y un trio respectivamente.

- Vaya hermana. ¿Estás bien?

- ¿Qué?

- Estas distraída.

Era verdad. Luna estaba buscando el momento para hablar con su hermana que en el juego. Bebiendo de su vaso para encontrar valor para abordar el tema. Momento que por lo visto había llegado.

- Pues hay algo que en estos días me ha estado dando vueltas a la cabeza. Pero que recién ahora llego a un punto que no esperaba.

- Puedes contármelo. Sea lo que sea estoy aquí para escucharte – dijo un tanto nerviosa.

- Gracias. Veras. ¿Recuerdas…?

- ¡Hola chicas! ¡Qué bueno verlas acá!

- ¡Leni! – dijeron ambas sorprendidas ante la llagada de su hermana.

- ¿Están bebiendo esa cosa? ¿A caso no saben el daño que puede provocar?

- Estamos jugando a las cartas – corto Luan.

- Y tomando esa cosa.

Leni no soportaba tomar ni una gota de alcohol. Solo un par de veces lo había hecho y su respuesta tras eso era una queja de su sabor. No soportaba ni el vino prácticamente.

- Está bien, está bien. Ya lo guardo – dijo Luna cerrando la botella y regresándola a su lugar.

- ¿Leni qué haces aquí?

- No las encontré en casa y pensé como que estaban aquí. Así que ¿Puedo jugar con ustedes? – dijo sentándose.

- En realidad Leni. Este es un momento privado y…

- Descuida. Siempre es buena una segunda opinión. Muy buen. ¿Recuerdas lo que dije esta mañana?

- Sí. Qué Lily te hablo eso de tener novio.

- ¡Ah! ¡Qué linda nuestra hermanita! – dijo Leni.

- Veras. Ella aparte de eso me dijo otra cosa.

- ¿Qué cosa?

- Me pregunto si Lynn y Lincoln eran novios.

La mesa quedo en silencio. Silencio que Leni rompió.

- Pues eso suena tierno.

- ¡¿Qué cosa?! – gritaron ambas.

- Que suena tierno. Es decir, Lincoln es el chico más amable, tierno y valiente que conozco. Además siempre nos ayuda y nos protege de todo, estoy segura de que será una excelente pareja. ¿Recuerdan cuando a Lynn la ataco un lobo y Lincoln la trajo cargando?

- Leni – dijo Luan – Estas hablando de nuestro hermano. Énfasis en esa palabra.

- Lo sé. Pero no van a negar que él y Lynn siempre han estado muy unidos. Además Lincoln sería un gran esposo con todas esas cualidades que tiene.

- ¡¿Qué?! – gritaron ambas.

- ¿Qué tiene de raro? No hay nadie más en esta ciudad, es lógico que nos casemos con Lincoln algún día. Claro que no tiene que ser este año, podemos esperar a que cumpla veinte.

- Leni, quizás nosotras hemos estado tomando, pero tú eres quien debe dejar de comer esas frutas que encuentras en la calle – dijo Luna.

- Dejemos eso de lado Luna. ¿Qué más hay con respecto a eso?

Esta conto lo que leyó en el diario y el hecho de que Lincoln se estuviera enamorando de su hermana mayor. Tras lo cual Luan se vacío su vaso de un solo sorbo y se sentó abrumada al escuchar eso.

- Tiene que ser una broma.

- Pues eso decía y bueno. A eso súmale el que cazan juntos y duermen juntos.

- Luna esto no es bueno. El simple hecho de que ambos sean novios – dijo Luan con esfuerzo – sería una catástrofe.

- En realidad es algo lógico si lo piensan bien.

Las dos pusieron su vista en Leni para saber de dónde sacaba aquella conclusión.

- Es simple. A los dos les toco pasar todo este proceso en una época de su vida en que todavía estaban pasando por momentos de cambios físicos y psicológicos. Estaban en un momento de su vida en que era normal enamorarse, pero ellos no tuvieron esa oportunidad. Lincoln perdió a su amigo Clyde y a Ronnie Anne. Lynn perdió a Ajani y a sus amigas. Como los dos estaban pasando por lo mismo era natural que se acercaran. Aunque como luego vinieron los años malos, todo ese acercamiento quedo paralizado, hasta que como ahora estamos en un momento de estabilidad nuevamente esa parte que quedó bloqueada se ha ido reactivando y al no haber nadie más era lógico que se fijaran uno en el otro.

Luna y Luan se asombraron de aquella perspectiva tan amplia y estructurada.

- ¿De dónde sacaste eso? – pregunto Luan.

- De los libros de psicología. Tienen cosas interesantes.

Unos días después. Lincoln y Lynn volvieron a la calle ellos dos solos. Se sentían felices de regresar a su trabajo como una pareja, esto debido a que el día anterior les toco salir con Lucy.

- Extrañaba la libertad, el aire puro y el sonido de las hojas cayendo.

- Lynn. Todo eso lo tuvimos ayer.

- Correcto. Pero ayer tuve que estar al pendiente de Lucy. Hoy por el contrario puedo estar pendiente de mí.

- Lucy no es tan principiante como piensas. Lo hace bien cada vez que sale. Además sabe mucho de plantas.

- Si pero las plantas no corren si fallas un tiro. Y eso es algo que ella debe de mejorar.

- Y lo hará además para eso tiene una gran maestra.

Lynn se abrazó a Lincoln tras escuchar esas palabras.

- Y yo tengo a un gran novio – dijo para luego besarlo – Espero que hayas pensando en eso que dije.

- Lo hice Lynn. Y mi respuesta es todo a su tiempo.

- ¿Y cuándo será ese tiempo?

- Cuando diga que ya sea ese momento. Además hace mucho frio y me importa más en este momento el buscar comida.

- ¿Ósea que esperaremos hasta primavera?

- No dije eso. Dije que cuando sienta que es adecuado. Además ¿Por qué hay que apresurar las cosas?

El piso empezó a temblar poco a poco haciéndose cada vez más fuerte el movimiento de la tierra. Los dos prepararon sus armas ante lo que se imaginaban era algún gran depredador, pero lo que apareció a lo lejos fue una manada de dinosaurios herbívoros cuadrúpedos, los cuales tenían la piel marrón claro, median unos tres metros de altura y unos nueve de largo, con dos largos cuerno y un tercero menor en la nariz, una gran corona en la que algunos la tenían con amplias manchas rojas y azules, así como una boca con pico de loro. Lynn y Lincoln agradecieron por aquella vista de esos triceratops.

Los triceratops para ellos eran un animal majestuoso, todos los Loud tenían una gran admiración por aquel dinosaurio pese a que existían muchos que se veían como este, para ellos ninguno podría igualarlo. Incluso tenían un cráneo de este en la casa del señor Grouse.

- Todavía recuerdo cuando vi uno por primera vez – dijo Lincoln.

- ¿Cómo fue?

- Estaba con Lori ese día. Pensamos que iba a atacarnos, pero en su lugar lo que hizo fue mirarnos con curiosidad y poco a poco se acercó a nosotros. Pude haberlo tocado pero ella pensó que era muy arriesgado. Tuvo que pasar un buen tiempo para que eso fuera posible.

- Yo lo hice a la primera. Era una hembra que estaba alimentándose de un arbusto de la escuela.

Mientras hablaban el grupo paso por su lado y estos aprovecharon para tocarlos. Como siempre estos se dejaban ya que no les tenían miedo a los humanos, y eso que estos migraban al sur cada año. Lo que los hacia preguntarse ¿Cuánta gente quedaba en el mundo aún?

Luego de que las crías pasaran, los dos hermanos se despidieron y se dieron la vuelta para seguir caminando, pero ni bien dieron unos pasos un potente rugido los lleno de terror.

Aquel grupo empezó a retroceder asustado formando una pared de escudos que cerraba la calle para proteger a sus hijos de dos bestias bípedas de cinco metros de altura, doce metros de largo, brazos cortos con dos dedos pero con una gran cabeza con unos dientes como puñales. Estos eran de color gris oscuro con una amplia línea roja sobre sus lomos de las que salían unas rayas menores. Ante dos simples cazadores estaba el mayor logro de la evolución: El tyrannosaurus rex.

Uno de estos se lanzó contra la pared de escudo y mordió a uno en la corona, lo que hizo que se moviera hacia su compañero, permitiendo así que el segundo T-Rex abriera una brecha en la formación he intentara alcanzar a las crías, intento que se quedó ahí cuando otro triceratops lo empujo y le hizo un corte con un cuerno cosa que enfureció al carnívoro el cual ataco a este causando así una pelea entre ambos que entre ataque y ataque fueron yendo hacia Lincoln y Lynn.

- ¡Tenemos que ayudarlo! – grito Lynn.

- ¡Estás loca! ¡Esa cosa nos comerá o nos aplastaran!

- ¡Pues es mejor que no hacer nada!

- ¡Entonces corre!

Ambos dinosaurios llegaron hasta donde estaban ellos, producto de la pelea derribaron un farol y aplastaron la puerta de un edificio. Sin mencionar que por poco los convierten en daño colateral. Lynn vio su oportunidad de ayudar y disparo su ballesta, el proyectil le dio al tyrannosaurus en un costado pero este apenas si lo sintió debido al grosor de su piel, una segunda flecha fue hacia la cabeza del mismo pero erro en el blanco y solo le hizo un corte menor. La ballestera preparo un tercer proyectil pero Lincoln se lo prohibió.

- No gastes más flechas. Nada lo dañara.

- ¡Usa otra bomba!

- No tengo bombas molotov. Lori les hecho llave con código.

- ¡Pues entonces prende una flecha!

- ¡No hay tiempo para eso! ¡Solo vámonos! – dijo jalándola.

- ¡Te dije que me quedo aquí!

En el forcejeo a Lynn se le cayó un silbato del bolsillo, Lincoln lo tomo y soplo con todas sus fuerzas. El sonido distrajo al tyrannosaurus lo que le dio oportunidad al triceratops de clavarle un cuerno en una pierna. El carnívoro rugió de dolor y retrocedió a la par que el resto de triceratops lo rodeaba y lo obligaba a retroceder junto a su compañero el cual también fue repelido y se marchó en cuanto estuvieron juntos.

Los triceratops emitieron unos rugidos que para Lincoln y Lynn eran de celebración. El peliblanco abrazo con fuerza a su novia y la beso en la boca como nunca ante lo había hecho.

- Vaya Lincoln. Nunca espere eso de ti – dijo casi sin aire.

- Pues nunca antes me había topado con dos tyrannosaurus. Así que… pues creo que podemos tener nuestra propia celebración.

- Pero ¿Y la cena?

- Al diablo la cena. Que Luna y Luan se encarguen de ella.

Lynn tomo de la mano a Lincoln y se lo llevo a un edificio de departamentos. Abrió la puerta con unas ganzúas y lo llevo hacia la primera puerta y repitió la operación. Entraron en una habitación cuya cama solo tenía un colchón y una sábana y tras quitarse las zapatillas Lynn arrojo a Lincoln a la cama para luego quitarse la casaca y arrojar a un lado todas sus cosas. Lincoln hizo lo mismo y Lynn se sentó sobre él para así ambos quitarse el polo que llevaban y luego abrasarse y darse un profundo beso al tiempo que Lincoln le desarrollaba el brasier. Liberando sus senos hacia los cuales se dirigió mientras su hermana-novia emitía unos gemidos. Sus manos por su parte recorrían su espalda tocando cada parte de la misma.

En ese momento no les importaba nada. No les importaba si eran hermano y hermana, no les importaba en donde estaban, no les importaban los dinosaurios, las bestias salvajes o el resto del mundo… Pero el mundo no se había olvidado todo eso.

- ¡¿Qué significa esto?!

El grito los regreso a la realidad, al tiempo que veían a Lori, Luna y Luan frente a ellos con unos rostros que mostraban un sinfín de emociones. Aquella historia de una relación prohibida terminaba de la misma forma en que empezaba.

Y así queridos lectores termina este capítulo. Uno en el que hemos tenido de todo y que nos deja con una situación que no es para nada buena para Lincoln y Lynn. En si decidí que esto fuera un evento que causara problemas realmente serios y no dejarlo como algo anecdótico como en el one-shot de hace dos años. ¿Cuáles serán las consecuencias? Por ahora solo diré que serán muy graves.

Por otro lado. Hemos tenido una revelación más amplia de lo que paso en años anteriores, así como ciertas cosas que he escondido y que son pistas para un futuro capitulo. Si abrieron bien los ojos quizás ya saben de que hablo.

En fin. Espero les haya gustado y les agradezco por estar aquí nuevamente. Ahora pasemos a los saludos.

Montana Hatsune: Me alegra que te gustara el capítulo anterior y sí. Al final aquellas preguntas de Lily terminaron generando el camino a esto que acabamos de ver. En cuanto a si se saldrá de control, habrá que esperar al siguiente capítulo para averiguarlo.

Lo del dinosaurio muerto puede que sea una mala señal, pero me alegra que empieces a hacer conjeturas y sí los bandidos son un peligro, y aunque no los hayamos visto aquí, no quiere decir que no hayan hecho daño en el pasado como se deja entender. En cuanto a Clyde y Ruth. No siempre lo que se ve tranquilo lo es.

Espero te haya gustado esta dedicatoria.

RCurrent: Gracias por tú compañía. Espero te haya gustado este capítulo y lo que se vio en el mismo.

J. Nagera: Gracias por estar en otro capítulo. Y sí, esta es una historia que preferí alargar y no lanzar todo de frente. En cuanto a Luna y sus sospechas pues estas llegaron a donde esta no quería llegar y ahora veremos como reaccionara el resto de la familia.

En cuanto a lo del dinosaurio que encontraron. Eso es algo que profundizare más adelante y sobre la manada de apatosaurios y brontosaurios, pues hacerte sentir todo aquello, pero me alegro que haya sido así, realmente disfrute de escribir esa parte.

En cuanto a lo que le paso a los Santiago. Ahí dejo algunas pistas como ya mencione.

Bueno. Llegados aquí, les agradezco su compañía en este capítulo y espero que lo hayan disfrutado. En el siguiente veremos las consecuencias de este capítulo.

Nos vemos