Hola a todos y bienvenidos a la segunda retrospectiva de esta historia. Antes que nada, quiero agradecerles por haber estado en el capítulo anterior, el cual fue el cierre de un arco. Ahora bien. En esta oportunidad, y antes de iniciar otro arco, veremos lo que le paso a Ronnie Anne y a su familia tras esos eventos por los que paso su ciudad, y que se han mostrado en varios capítulos
Si nada más que decir. Comencemos.
Tierra de sombras – Retrospectiva 2
Paraíso perdido – Parte 1
No había nadie que no estuviera interesado en aquella joven latina que yacía sobre la cama que hasta hacía unas horas era para Joselyn. Muchos de los que esperaban sentados detrás de la puerta de aquella habitación la habían conocido en mayor o menor medida. Algunos como Stella y Lily solo por fotos he historias. Para los amigos de Lincoln y para varias de sus hermanas era una compañera o una conocida que veían de forma frecuente. Pero para Lincoln y Lori el hecho que regresara significaba mucho para ellos. No solo esperaban que estuviera bien, sino que esperaban que la familia de esta, los Casagrande, también lo estuviera.
Cuando la puerta se abrió, todos vieron salir a Joselyn salir en muletas junto con Lisa, cargando un botiquín y varios algodones manchados de sangre y otras cosas en una canastilla. Además de la ropa de Ronnie Anne en un estado deplorable.
-¿Cómo esta ella? -pregunto Lincoln.
-No muy bien. No sé que fue lo que vivió esa pobre chica, pero parece como si hubiera cruzado el infierno -dijo Joselyn.
-En un mejor vocabulario. Está llena de golpes y heridas. Tuvimos que quitarle varias espinas del cuerpo y además sus pies están muy maltratados. Coincidiendo con nuestra amiga, parecen como si hubiera caminado una enorme distancia y hubiera sufrido varios accidentes -dijo Lisa.
-¿Se va a recuperar? -pregunto Lori.
-Si permanece en cama, perfectamente alimentada y con una revisión constante de sus heridas, sí. Se recuperará -dijo Joselyn.
Todos dieron un suspiro de alivio.
-¿Podemos verla? -pregunto Lori.
-Solo ustedes -dijo señalándola a ella y a Paz- tenemos que vestirla con algo más adecuado y dado que esta dormida eso será algo muy complicado para mi sola.
-De acuerdo. Literalmente iré por algo que puede que le quede.
-Igual -dijo Paz.
-Los demás no pueden hacer nada. Es mejor que este tranquila hasta que este mejor.
-¿Y cuándo será eso? ¿Cuándo podre hablar con ella? -pregunto Lincoln.
-Quizás mañana.
Luego de esa respuesta, Joselyn dio todo por concluido y regreso al interior de la habitación a la espera de que Lori y Paz regresaran. El resto se dispersó por toda la casa y hacia la casa contigua que ahora estaba ocupada por los amigos de Lincoln. En cuanto al peliblanco, este se marchó a su habitación mientras era observado por Lynn quien sentía un sentimiento extraño en su interior. Uno surgido tras ver a su hermano llevar a su antigua amiga todo el camino.
Al día siguiente las cosas fueron un poco más tranquilas. Joselyn y Lisa se encargaron de tratar las heridas de Ronnie Anne durante toda la mañana, para ese momento esta seguía dormida, pero para eso del mediodía, despertó.
-¿Dónde estoy? -pregunto con debilidad.
-En la casa Loud. Tu amigo Lincoln te trajo hasta aquí luego de que te derrumbaras en el suelo por agotamiento -dijo Joselyn.
-Lincoln… ¡¿Dónde está…?!
-Tranquila niña. Pasaste por mucho y es mejor que te quedes en cama.
-¿Quién es usted?
-Joselyn Mallister. Amiga de los Loud y aunque no me recuerdes, fui clienta ocasional en la bodega de tu familia.
-No la recuerdo para nada.
-No te culpo. Por cierto. ¿Quieres hablar con tu amigo? Ha estado pendiente de ti en todo momento.
Oír eso la alegro.
-Sí. Creo que puedo hacerlo.
-Ya lo traigo.
Luego de un rato, Lincoln entro en la habitación. Ahí pudo ver con más calma a su antiguo amor y como es que el tiempo, hasta donde podía ver, la había cambiado. Su cabello estaba suelto, más largo y un poco mal cortado, su rostro pese a mostrar una falta de alimentación, seguía siendo uno que a Lincoln le parecía lindo, y su altura, pese a que estaba cubierta de mantas, se veía similar a la del peliblanco. En cuanto a su ropa, esta era, hasta donde se dejaba ver, una antigua bata verde agua que había pertenecido a su hermana Leni.
-Hola Ronnie Anne.
-Hola Lincoln. Me alegra que estes vivo.
-Sí. Me lo han estado diciendo últimamente. Pero me alegra que tú lo estes y que pueda verte nuevamente.
-Desearía poder estar en una mejor posición para decir lo mismo.
-Eso no importa ahora. Lo que importante es que ya estas sana y salva.
-Gracias -dijo mientras se sentaba en la cama.
-Por favor no. Quédate como estas -dijo Lincoln intentando que esta regresara a como estaba antes.
-Para nada. No tengo idea de cuanto dormí, pero no pienso seguir echada toda mi vida.
-Esta bien. Solo ten cuidado. Mi hermana Lisa y Joselyn trabajaron mucho en tratar de sanarte.
-Veo que estos años te han vuelto más cuidado. Y también veo que te han dado beneficios -dijo admirando los músculos que había adquirido Lincoln.
-Gracias por notarlo.
Ambos rieron un poco hasta que Lincoln pregunto.
- Ronnie Anne. ¿Qué te paso? ¿Dónde esta tu familia? ¿Dónde está Bobby?
La alegría desapareció del rostro de su amiga, con eso Lincoln pensó que había cometido un error y estaba a punto de disculparse y pedirle que no dijera nada cuando ella respondió.
-Todo empezó hace unas semanas…
Semanas atrás.
Great Lake City había sido en el pasado una ciudad próspera. Quizás no había sido la más grande de los Estados Unidos, pero al menos era una de las que siempre se mencionaban cuando se hablaban del estado en donde se ubicaba. Tenía una gran infraestructura que le daba vida a cada rincón de esta, así como diversos puntos de interés que hacían que mucha gente llegara para recorrerla. Todo lo necesario para ir creciendo año con año. Y si bien tenía problemas, no había nada que la Orden Blanca no pudiera solucionar. O al menos eso era lo que creían.
Luego de soportar un año haciendo todo lo posible para salvar su ciudad del caos, incluso la Orden Blanca se retiró en total silencio y secretismo. Sin ellos la ciudad entro en caos de forma definitiva, los pocos policías, soldados y gente que quiso que su ciudad no terminara como las otras lucho con todo, pero perdieron. Tras esto, las pandillas que se habían formado empezaron a apoderarse de partes de la ciudad que reclamaban como suyas y poco después estas mismas empezaron a luchar entre ellas.
La actual ciudad de Great Lake City era un lugar casi abandonado. Ya no quedaba nadie de bien que solo intentara vivir de forma tranquila. O, mejor dicho, casi nadie.
Desde una azotea ubicada en un edificio de apartamentos abandonado, se encontraban dos personas vigilando con unos binoculares las calles de la ciudad. Una de ellas era una joven de unos dieciséis años, de cabello negro alargado y piel oscura. Vestía con un abrigo morado, unos pantalones azules y cargaba en su cintura una pistola. A su lado, además de su hacha, estaba una chica de su misma edad, aunque un poco más alta. Esta, tenía el cabello rubio corto, la piel blanca y vestía con un abrigo celeste y unos pantalones negros. La joven, a diferencia de su amiga, llevaba consigo una ballesta y un carcaj con flechas en la cintura, además de un cuchillo.
-Todo tranquilo por ahora Ronnie Anne.
-Aquí es lo mismo Nikki -contesto bajando los binoculares- no hay ninguna pandilla que este cerca.
-Que suerte. No quiero tener que gastar flechas en algo que no sea comida.
-Tampoco yo. Solo espero que los chicos hayan podido encontrar algo haya afuera.
-Con la suerte que tiene tu primo de seguro ya trajeron algo muy grande como un venado, un jabalí o un dinosaurio con bastante carne.
Eso. O terminaremos comiendo uno de esos antepasados de los mapaches si todo depende de la suerte de Bobby -dijo Ronnie Anne con desagrado.
-Vamos. No son tan malos. Solo tienes que cocinarlos de la manera correcta y olvidar a que se parecen.
Ronnie Anne y Nikki eran casi hermanas tras aquellos años de colapso y tragedias ininterrumpidas. La rubia había vivido con los Casagrande desde que perdió a su familia el primer año de iniciada la caída. En esos años ambas habían cambiado tanto en físico como en personalidad, siendo ahora uno de los principales pilares del hogar cuando iban a cazar juntas, como uno de sus muros de defensa en caso de que las cosas dejaran de estar bien. Las dos eran las únicas amistades que les quedaban la una a la otra. Sus amigos Sammer, Casey y Laird habían muerto al inicio de la catástrofe y su amiga Syd se había marchado con su familia.
En medio de la conversación la puerta se abrió dejando aparecer a alguien que iba para buscarlas.
-Hola chicas -dijo Bobby abriendo la puerta de la azotea.
Roberto Santiago, o Bobby como le decían sus amigos en el pasado y su familia en la actualidad. Era ahora un joven adulto de unos veintidós años, el cual estaba vestido con un abrigo verde oscuro y unos pantalones marrones. Este, seguía viéndose igual que en el pasado, aunque se notaba que tenía una barba recién afeitada y unas marcas producto de golpes en el rostro. Por lo demás, se le notaba en una buena condición física pese a la ropa de invierno.
-Hola Bobby. ¿Conseguiste comida?
-Sí. Tenemos un pequeño psittacosaurus para los siguientes días.
Las dos se alegraron por aquella noticia. Les gustaba el sabor de ese tipo de dinosaurio y en su opinión era uno de sus favoritos.
- ¡Que bien! Ya extrañaba su sabor -dijo Nikki.
- Yo igual. Por cierto, ¿necesitas ayuda con el?
- No. Vine a buscarlas porque mamá quiere hablar con todos nosotros – dijo Bobby.
- ¿Pasa algo? -pregunto Ronnie Anne.
- Algo así. Es algo que todos deben de saber.
Aquello las dejo un tanto preocupadas. Una cosa que sabían desde qué su ciudad se vino abajo, es que la falta de recursos podía traer consigo diversos males como eran las enfermedades y la nula capacidad de detectarlas a tiempo o siquiera de hacer algo cuando aparecían. Las dos fueron junto con Bobby a la residencia Casagrande, en donde se juntaron en la sala junto con el resto de lo que quedaba de la familia.
Quien estaba por encima de todos era Maria, la madre de Bobby y Ronnie Anne, la cual se notaba más envejecida que lo normal, teniendo un cabello que se había puesto gris y diversas arrugas en el rostro. Pero pese a eso, todavía mantenía su inteligencia y sus conocimientos médicos, logrando hacer mucho con poco y manteniendo a salvo a su familia de diversos peligros.
Le seguía C.J., el cual ahora tenía ahora dieciocho años y había crecido casi hasta la altura de su primo. Este, pese a los rigores de la vida actual, tenía unos grandes músculos y una suerte envidiable al momento de buscar comida. Este siempre estaba dispuesto a colaborar con todo y amaba salir a buscar comida porque así podía salir con un machete el cual decía que era su sable pirata.
Carl, de once años, era un poco más alto, pero también más delgado. Dada su corta edad, todavía no podía cazar, o mejor dicho cargar un arma, teniendo que ser cuidado por Bobby y C.J., o por Ronnie Anne y Nikki. Siendo su trabajo el cargar lo que cazaran. El reto de sus trabajos eran limpiar, cocinar y ordenar las provisiones, siendo esto último lo único que le gustaba, pues así podía quedarse con algo.
El último era Carlitos, quien a su corta edad de siete años lo único que hacía era aprender a leer y a escribir lo que Bobby, C.J., Ronnie Anne o su tía le enseñaran.
Los Santiago-Casagrande, al igual que todas las familias del mundo, habían pasado una serie de tragedias en los años en que la civilización se fue derrumbando poco a poco. Siendo la perdida de integrantes algo que estaba dentro de esa lista.
Para empezar, el hermano de María, Carlos Casagrande, fue víctima de una paliza, producto de una de las estafas que le hizo su hijo Carl a la gente equivocada. La cosa no era con él, pero eso no evito que lo golpearan con extrema violencia con el fin de sacarle la ubicación de su hijo. Su hermana intentó ayudarlo, pero no tenía ni las medicinas ni los equipos necesarios para curarlo de heridas de tal magnitud. Al final lo único que pudo hacer fue intentar aliviar un dolor que lo tuvo sufriendo por tres días hasta que murió. Fue incinerado en la calle sobre un montón de madera que su familia y amigos consiguieron hacer.
La siguiente en partir fue Rosa, la matriarca de la familia. Quien, esperanzada desde un principio en sus rituales, sus amuletos mágicos, sus rezos y en las profecías de un vidente de poca monta que tenía un programa de televisión, se imaginaba el inminente regreso de la normalidad. Normalidad que obviamente no volvió. Después puso todo ello en la protección de su familia. Pero la muerte de su hijo solo sirvió para dejarla sin fe y sin ánimos por la vida. Muriendo unos cuatro meses después de la muerte de Carlos. Lo único bueno de aquello, es que estuvo acompañada de su familia hasta el último momento.
El último de la familia en fallecer fue Héctor Casagrande, esposo de Rosa y padre de Carlos y María, quien no solo vio morir a su esposa e hijo, sino que también tuvo que ver como su negocio de toda la vida era saqueado una y otra vez sin que nadie pudiera hacer algo por evitarlo. Al final se dio cuenta de que su bodega ya no renacería. A diferencia de su esposa, este se peleó tanto con Dios, como con todos los demás, no queriendo volver a hablar con nadie y no queriendo salir de su habitación, de la cual únicamente salía para ir al baño. Estuvo así un año, hasta que un día ya no despertó. Lo encontraron con una fotografía de su familia en la mano. A ellos dos, a diferencia de su hijo, los enterraron en el parque.
En cuanto a sus mascotas. Lalo, murió por una mezcla de vejez y una baja calidad de vida. Sergio, aquel loro que tantos problemas causo, pero al que le tenían mucho cariño, fue víctima de un pterosaurio que lo cazo en pleno vuelo durante una salida que hizo con Bobby y C.J.
Regresando a la actualidad, todos se sentaron en la sala para escuchar lo que Maria tenía que decir.
-¿Qué pasa mamá? -pregunto Ronnie Anne.
-¿Es algo malo tía? -pregunto C.J.
-No -dijo tranquilizándolos- pero se trata de algo que debo hablar con ustedes.
-Pues no nos tengas en suspenso -dijo Carl.
Verán. Desde hace unos días Bobby y yo hemos estado analizando la gravedad de nuestra situación, y me temo que no es nada buena.
-¿Pues cuando lo ha sido? -intervino Ronnie Anne.
-Es cierto. Las cosas están mal desde hace años y no nos hemos quejado de nada. Es verdad que ha veces alguien intenta entrar, pero nos encargamos de hacerlos correr -dijo Carl.
-Eso me suena a mucha gente -dijo Ronnie Anne criticándolo.
-Lo sabemos. Pero deben entender que no siempre podremos parar las incursiones que se den en el edificio -dijo Bobby.
-Además esos eran grupos pequeños. Carroñeros que solo buscaban comida o cosas de valor. No eran para nada esas pandillas que si son una amenaza. Por ahora lo único que nos ha mantenido a salvo de ellos ha sido el que piensen que no hay nada aquí y el que estén muy ocupados peleando entre ellos. Pero eso no durara para siempre -advirtió Maria.
-¿Y que se supone que vamos a hacer? – pregunto Nikki.
-Irnos a Royal Woods.
Todos se quedaron en silencio, sobre todo Ronnie Anne quien aún recordaba su vida en esa ciudad.
-Debe ser una broma – dijo Ronnie Anne.
-No lo es -respondió su madre.
-¿Me estas diciendo que iremos a una ciudad que fue tomada a sangre y fuego por un reverendo que se creía el puño de Dios, y que bien podría estar llena de sectarios enloquecidos?
-No es por ofenderte tía. Pero esa es una pésima decisión -dijo Carl.
-Yo pienso que primero debemos oír sus razones -dijo C.J.
-Muchas gracias. Se que fue lo que ocurrió ahí. Pero también se que la gente de Royal Woods se marcho en masa de la ciudad en cuanto Los Guardianes y la Orden Blanca nos abandonó. Estoy segura de que de una forma u otra lograron recuperar su ciudad.
-O en todo caso, bien pudieron crear una nueva comunidad. Así que seguiremos sus pasos hasta dar con ellos -dijo Bobby.
-¿Qué dice mi mamá al respecto? -pregunto C.J.
-Oh vamos. Como si mamá pudiera siquiera hacer algo además de dormir, comer o llorar.
-Se que su madre no esta bien desde que su padre murió y mucho menos desde que muchos de sus amigos corrieron con la misma suerte. Pero sigue siendo su madre.
-Lo entendemos tía María. -dijo C.J.
-¿Carlota sabe de esto? -pregunto Ronnie Anne a su hermano.
-Se lo comunique ayer y esta de acuerdo. Claro que le dije que primero lo pondríamos a debate.
-Más que debate ha sido otra cosa -dijo Carl.
-¿Tú que dices Nikki? -le pregunto Maria.
La amiga de su hija se quedo meditando sus palabras y luego dijo.
-Pues yo me inclino por lo que decida la mayoría. No creo que pueda decir mucho ya que solo soy la invitada.
-No lo eres. Has sido parte de esta familia desde que te acogimos – dijo C.J.
-Para mi desde que somos amigas. Así que di tu opinión con confianza – dijo Ronnie Anne tomándola de los hombros.
Con esas muestras de afecto y apoyo, Nikki se sintió capaz de dar su opinión.
-Pues yo quiero irme de esta ciudad antes de que las cosas sean malas para nosotros. No digo que a Royal Woods exactamente, pero incluso una cabaña en medio del bosque sería suficiente.
-Es lo mismo que yo he pensado -dijo Bobby- por eso es que quiero que nos vayamos lo antes posible.
-¿Cuándo seria eso? -pregunto Ronnie Anne.
-En dos días.
Esos dos días se dedicaron a guardar todo lo que necesitaban para el viaje, ropa, comida, vendas y algunas cosas extra en caso de emergencias que no iban más allá de alcohol, agua oxigenada, gasas, venditas e hilo para suturas. También cargaron sus armas y la poca munición que les quedaba, armas que no pasaban de dos pistolas, un rifle automático, una escopeta y una ballesta. Aparte, llevaron un álbum de fotos y un par de fotografías familiares. Todas estas cosas iban en mochilas y en unos carritos de supermercado que encontraron entre los restos de aquel antiguo negocio. Más allá de eso, no tenían medio de transporte, ya que no tenían gasolina para hacer encender ninguno de sus transportes, debido a que esta ya se había descompuesto.
Finalmente, el día llego, y fue una de las últimas mañanas de otoño la que escogieron para partir.
-Ya casi es hora -dijo Bobby entrando en la habitación que compartía con su prima Carlota.
Carlota, ahora era una joven adulta de unos veintidós años, con el mismo cuerpo que había tenido desde antes de que empezara la caída, un poco más alta y vestida con un abrigo celeste y unos pantalones blancos. La cual miraba por la ventana mientras que cargaba en sus brazos a una bebé de menos de un año.
-Lo se. Solo quería dar un último vistazo a lo que queda de tantos recuerdos.
-Te entiendo. Yo tampoco me iría si no tuviéramos otra opción.
-Como si tuviéramos mejores opciones – dijo un poco molesta.
-Esas épocas ya no existen. Pero te prometo que de una forma u otra nuestra hija tendrá una vida mejor a la que tenemos ahora.
La historia de ambos primos había iniciado poco después de que llegaran los refugiados de Royal Woods y estos le dieran la errónea información de que los Loud habían muerto durante la caída de aquella ciudad. Luego de que aquella noticia llegara a ellos, Bobby quedo destrozado y creyó que aquel era su castigo por haber engañado a Lori con Paz. En los días siguientes este estaba en tal estado de depresión, que incluso estuvo a punto de suicidarse tomando veneno para ratas con limpia pisos, pero fue Carlota quien lo salvo en ese momento y le pidió que siguiera vivo por Lori. Aquello lo ayudo a evitar una terrible decisión, pero las cosas no se quedaron ahí.
Carlota fue su apoyo en las semanas siguientes, pasando todo el tiempo que podía con este. Con el pasar de las semanas y de los meses su relación fue cambiando hasta que ya era imposible para ambos regresar a verse solo como familia y comenzaron una relación amorosa que solo se daba en las noches cuando todos dormían.
Esta relación duró unos años en completo secreto. Pero al final Carlota termino sintiendo síntomas que nunca había sentido, síntomas que eran la confirmación de que estaba embarazada. Cuando esto se confirmó, ambos tuvieron que dar a conocer su relación, recibiendo una respuesta tibia por parte de María, quien simplemente esperaba que ambos hicieran las cosas bien. En cuanto a sus hermanos, estos no se sintieron bien al escucharlo, sobre todo por Carl quien no reprimió el decir que aquello era algo desagradable y antinatural. En cuanto a Frida, esta estaba tan sumida en su tristeza como siempre que no hizo otra cosa que llorar por el triste destino que aguardaba a su nieta.
Tras unos meses y durante una tarde de primavera, Carlota dio a luz a una pequeña de piel morena y cabello negro, la cual a simple vista se veía en perfecto estado. Aquello fue una alegría para todos, incluso para Frida, quien por lo menos un día lloro de alegría. Cuando se les preguntó a ambos padres por un nombre, ambos pensaron en ponerle Rosa en honor a su bisabuela. Pero fue Ronnie Anne quien al ver unas flores blancas creciendo en la ventana les sugirió el nombre de Bianca. Nombre que fue aceptado de inmediato.
Tras empacar las cosas de su hija, ambos se encontraron con el resto de su familia, entre las que estaba Frida. Aquella antigua artista, pese a todo lo que había pasado y a la tristeza que se negaba abandonarla, estaba en mucho mejor estado físico que María. Únicamente se veía un poco más delgada, pero su rostro apenas si tenía arrugas y su cabello seguía negro como siempre. Esta era llevada por su hijo C.J. del brazo, dado que para ese momento era más un autómata que una persona. A Ronnie Anne le molestaba que esto fuera así, pues pese a que poco le importaba el aspecto físico, tanto antes como ahora. Sentía que las cosas se habían dado de forma inversa en ellas dos.
-Bueno. Es hora de partir -dijo María.
-Adiós casa -dijo Carlitos.
-Fueron muy buenos años los que vivimos aquí pese a todo -dijo Bobby.
-Ojalá que en Royal Woods sea igual -dijo Carlota.
-Eso espero -dijo Nikki.
Todos dieron una última mirada a su hogar, recordando los buenos momentos en familia, para luego salir y cerrar la puerta. Bajaron las escaleras y salieron de aquel apartamento con destino a un lugar que no sabían si iba a recibirlos con los brazos abiertos o no.
Las calles de Great Lake City estaban como las de todas las ciudades del mundo. Con edificios saqueados y vandalizados. Llenas de huesos que podían ser de personas como de otros animales nieve. Y con plantas que se iban abriendo camino en paredes y pistas. Sin un solo sonido que recordara al antiguo bullicio. Con tanto silencio, Ronnie Anne aprovecho para acercarse a su hermano y hacerle una pregunta ante una duda que tenía.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Seguro.
-Verás. Para mí aquello que nos dijeron que Lincoln y el resto de su familia estaban muertos es algo totalmente inventado. Nunca lo dijeron como algo confirmado, es más, dijeron que incluso si no estaban con ellos quizás se pasaron al bando de Ryker.
-¿A dónde quieres llegar con eso?
-A que con toda seguridad están vivos. Tal vez incluso están en Royal Woods.
-Pues… La verdad es que me gustaría que fuera así. Quizás no están en Royal Woods, quizás se fueron a otra parte y están viviendo una buena vida.
-¿Pero y si están ahí? ¿Has pensado en que le dirías a Lori si te ve llegando con Bianca?
Bobby medito sobre ello un rato, y luego dijo lo que pensaba.
-Si ella esta viva y esta en Royal Woods, le diré que lamento el que las cosas no hayan salido como planeábamos. Después le diré que me alegra que este sana y salva, nos pondremos al día sobre todo lo que vivimos y al final tratare de que seamos buenos amigos.
-¿Crees que Lori acepte algo como eso?
¿Por qué no? Ella era lo bastante madura en ese entonces y estoy seguro de que ha mejorado en ese aspecto.
-Sí. Tienes razón.
-Hablando de los Loud. Creo que hay alguien que esperas encontrar nuevamente -dijo en un todo burlón.
-¡Es cierto! En ese tiempo hablabas mucho sobre tu novio Lincoln -dijo Nikki.
-¡Nikki! -grito Ronnie Anne enojada.
-Vamos prima. Admite que quieres ver a tu novio otra vez -dijo Carl.
-¡El no es mi novio! O bueno era… es… ¡Ahh!
Casi todos se rieron ante el grito y el rostro sonrojado de Ronnie Anne. Un momento de humor que hizo que se olvidaran de lo que estaban pasando. Con aquella alegría de ese momento, todos caminaron hacia la salida de la ciudad, la cual estaba totalmente abandonada. Solo había un puesto abandonado usado por la Orden Blanca para revisar a los que llegaban a la ciudad. Una vez pasado este, salieron al camino que llevaba a Royal Woods.
El problema con ello era que estos esperaban caminar por el camino que los habitantes de aquella ciudad habían utilizado para entrar y salir de Great Lake City. Pero estos habían empleado una ruta distinta y si bien iban a Royal Woods, el verdadero camino pese a los riesgos los hubiera llevado a Santa Lucia. Aquel no había sido utilizado nunca por los Guardianes por muy buenas razones.
Paso una semana en la que el único problema era el frio. Por suerte, habían llevado una tienda de acampar con ellos y tenían lo necesario para encender fogatas cada que llegaba la noche. En cuanto a la comida, esto tampoco fue un problema pues al estar en el bosque, era sencillo encontrarse con algo. Los problemas vivieron poco después.
Mientras que caminaban por la orilla de la carretera, un grupo de unas quince personas salió de los árboles y los rodearon con facilidad. Eran un grupo formado por hombres y mujeres que estaban armados con rifles y escopetas. Algunos de ellos incluso tenían piezas de armadura en el pecho y en los brazos, así como espadas, mazos y hachas.
-Suelten sus armas si saben lo que les conviene.
-¡Oblíganos! -grito Ronnie Anne desafiante mientras solo podía observarlos.
-¡Sí! ¡No le tememos a los piratas! -dijo C.J.
-Chicos por favor hagan lo que dicen -les pidió María.
-Hagan caso a la dama.
Colocaron sus armas en el suelo y quedaron a merced de esos bandidos.
¡¿Qué es lo que quieren?! ¡No tenemos nada! -dijo Bobby.
-¿Entonces eso de ahí que llevan qué es? – dijo un sujeto con una barba marrón y un gorro de lana en la cabeza que apunto a sus carritos con una espada.
-Por favor. Solo queremos llegar a Royal Woods, no queremos problemas de ningún tipo -dijo María.
-Nosotros tampoco queremos causarlos. Así que solo colaboren y dennos todo lo que traen -dijo una mujer con un rifle.
¡Por favor no! ¡Llevamos a una bebé con nosotros y necesita de muchas cosas! -suplico Carlota.
Aquellas palabras y el ver a Bianca en brazos de esta hicieron que cambiaran su actitud un poco.
-Bueno. Creo que podemos ser indulgentes dado que llevan a una pequeña con ellos -dijo el tipo de la espada- pueden quedarse con las cosas de la bebé y con un carrito. El resto es nuestro.
-¡No! -dijeron casi todos.
-No tienen opciones. O de hecho sí. Pero la otra no es una muy bonita.
-Está bien, está bien. Llévenselo -dijo Bobby sintiéndose impotente.
-Lo ven. Si cooperan todo sale bien.
Los bandidos tomaron el carrito y las mochilas y siguieron con su camino, hasta que alguien les hizo detenerse y mirar hacia atrás.
-¡Esperen! ¿Puedo ir con ustedes? -pregunto Carl.
-¡¿Carl, qué estás haciendo?! -dijo Ronnie Anne.
-¿Esto es un truco de algún tipo niño?
-No. Lo que hago es tomar mis propias decisiones. Ya estoy cansado de ser el segundo en todo en esta familia. En lo que a mí respecta todo este tiempo no he sido visto más que como un niño. Y saben que familia. ¡No lo soy! ¡Deje de ser un niño cuando todo esto comenzó!
-¡No sabes de lo que estás hablando! -dijo Bobby.
-Es cierto. Solo queremos que hagas las cosas a su tiempo -dijo Carlota.
-¡Mentira! ¡Todo este tiempo no he sido más que un empleado para todos! ¡Puedo hacer más por esta familia, pero nunca me han dejado!
-¡Por culpa tuya mataron al tío Carlos idiota! –grito Ronnie Anne.
-¡Eso fue un accidente! ¡Si la abuela no hubiera intervenido todo estaría bien!
-Hijo por favor, piensa en tus hermanos. Piensa en mi -dijo su madre llorando.
-¡Por eso mismo me voy! ¡Ya me cansé de tener una madre que no hace más que llorar todo el día! ¡Incluso Bianca llora menos que tú y es solo una bebé!
A todo esto. Aquel grupo de bandidos miraba con atención aquella disputa familiar y pronto intervinieron en la misma.
-Oye chico. Se ve que no te respetan. Por supuesto que te aceptamos -dijo el líder.
-¡¿En serio?! – pregunto Carl.
-Claro. Siempre necesitamos de más gente y por lo visto, yo tampoco tendría ganas de vivir con una familia así.
-¡Gracias! -dijo Carl mientras comenzaba a ir hacia ellos.
-¡Tú no vas a ninguna parte! – grito Ronnie Anne yendo hacia este para traerlos de regreso, pero toda la banda la apunto con sus armas.
-Yo que tú me quedo en mi sitio -dijo el líder.
-Bien familia. Pasamos buenos momentos juntos, pero uno tiene que emprender el vuelo y dejar el nido. Espero que nos veamos en algún momento – dijo mientras se juntaba con aquellos bandidos y estos le daban su mochila que le habían quitado.
Cuando empezó a irse con ellos toda fu familia grito su nombre mientras algunos como Carlitos y su madre lloraban al verlo partir. Solo Ronnie Anne permaneció en silencio hasta que grito.
-¡Déjenlo que se vaya! ¡Nunca lo hemos necesitado y nunca lo haremos!
-Pero…
-¡Pero nada! -grito interrumpiendo a su prima- él tomo una decisión y vivirá con las consecuencias de ello. Ya verán esos bastardos el error que cometieron al aceptarlo en su grupo. En cuanto a nosotros, tenemos que seguir. Vayamos a un lugar seguro y veamos cuanto nos queda.
-Tienes razón -dijo C.J.
-¡Pero mi hijo! -grito Frida envuelta en llanto.
-Él estará bien -dijo María intentando consolarla- siempre ha sabido caer de pie.
Llegaron hasta una parada de camioneros. El edificio, más allá de un par de aves y ratas muertas, estaba en muy buen estado y de hecho tenia un par de camas con colchones en un estado aceptable. En esta, el grupo pudo revisar las cosas que les quedaban y tratar de meditar por lo que había ocurrido.
-¿Quedan muchas cosas? -pregunto Bobby.
-La mitad de la comida -dijo María haciendo referencia a los frascos de fruta y verduras en conserva que les quedaba- todas las medicinas y una que otra manta gruesa. Se llevaron la carpa, algunas herramientas y todas las armas.
-No todas -dijo Ronnie Anne sacando su pistola de sus pantalones- esos tontos no saben asaltar a alguien de la forma correcta.
-Concuerdo con Nini -dijo Bobby sacando su armar- aunque dudo que nos sirva para cazar.
-Lastima que las ballestas no pueden ocultarse de esa forma -dijo Nikki.
-Es verdad. Pero aún tienes tu cuchillo -dijo su amiga en un intento de animarla.
-Como si esto sirviera de algo.
-Es cierto. Recuerdo que las fuerzas especiales hacían hazañas solo con un cuchillo y sus manos -dijo Bobby alegrándola un poco.
-Al menos estamos todos bien y nos dejaron el mapa -dijo su madre.
-No todos. Dudo que su tía Frida se reponga de esto -dijo Bobby.
-La tía Frida a estado años así. Además, le quedan muy buenos hijos y con su nieta puede reemplazar al que se le fue.
-¡Ronalda! -le grito María.
-¿Qué? Solo digo la verdad.
-Eso no importa. Lo que importa es que debes de ser más empática con ella y con tus primos. Quizás no haya sido la mejor persona de todas, pero Carl era hijo y hermano de ellos.
-Perdón. Es que durante años estuvo sacándome de mis casillas.
En ese momento la puerta se abrió y C.J. entro al cuarto.
-Disculpen. ¿Han visto a mi mamá?
-¿No estaba con ustedes? -pregunto Bobby.
-No. La dejamos en una habitación para que estuviera sola. Volví a ver si necesitaba algo y ya no estaba.
-Mejor vayamos a buscarla. No es buena idea dejarla sola luego de lo que paso -dijo María.
-Yo me quedo cuidando las cosas. Ustedes vayan -dijo Nikki.
Los cuatro salieron del cuarto y fueron a buscar por todo el lugar el paradero de Frida. Bobby y C.J. fueron hacia la carretera pensando que quizás esta había ido hacia ese lugar para ir tras su hijo. Pero un grito los hizo volver corriendo al interior del edificio.
Con el arma entro corriendo hacia el lugar en donde creía haber escuchado los gritos de su madre. Al llegar a lo que anteriormente había sido la cafetería de aquella parada, pudo ver a su madre de rodillas mientras lloraba al lado de Ronnie Anne que se encontraba en estado de shock. Cuando vieron cual fue la causa de sus gritos el resultado en ambos fue el mismo.
Frente a ellos estaba Frida Casagrande quien, tras haber perdido a sus amigos, a sus suegros y ahora a su hijo. Tomo la decisión de quitarse la vida colgándose de una de las vigas del techo.
Y así queridos lectores termina esta primera parte. Tuve que dividir la retrospectiva en dos porque iba a ser demasiado incluir todo lo que les paso a los Casagrande, los cuales si bien tienen sus momentos graciosos o tenían dado que su serie se canceló, no son de mis favoritos y la verdad me sorprendió haber escrito una gran cantidad de palabras.
En fin, espero les haya gustado este regreso y ahora, pasemos a los saludos.
Montana Hatsune: La verdad es que el resultado de aquella guerra contra Benny no fue uno muy positivo. Incluso causo más dolor del que hubo al inicio. Por cierto, me sorprendió la similitud que hubo entre Benny con Fenrir de Alioth. En ningún momento se me ocurrió que podría existir algún parecido con algún otro personaje, y menos con uno de Saint Seiya.
En cuanto a lo de irse al campo, eso es algo con lo cual coincido contigo, las ciudades ya no son un buen lugar para vivir. Pero es algo que veremos más adelante y con lo que las cosas no serán tan sencillas.
Por último, espero que te haya gustado esta retrospectiva en donde se pudo ver un poco de lo vivido por Ronnie Anne y Bobby. Si bien quizás no sea mucho en esta parte, la siguiente si será algo mucho más contundente.
Marati: Lo de Benny y Luan realmente fue algo triste. Lo bueno es que tiene a muy buena gente que la apoyara en esto. Con lo Ronnie Anne, me alegra haberte sorprendido y espero te haya gustado este capítulo.
Llegados aquí. Espero les haya gustado esta retrospectiva y que les guste la ultima parte de la misma.
Nos vemos.
