Hola a todos y bienvenidos a la segunda parte de esta retrospectiva. Antes de empezar, quiero disculparme por el largo tiempo en que no estuve escribiendo esta historia, debo decirles que escribir con el calor del verano no es algo que me guste hacer. Antes de empezar, les agradezco su compañía en el capítulo anterior y espero que les haya gustado.

Ahora bien, como recordaran. En la primera parte de esta retrospectiva, dejamos a los Casagrande en una posición para nada favorable y si recuerdan el como estuvo Ronnie Anne al ser encontrada, digamos que todavía falta mucho por ver que más paso.

Sin más que decir. Comencemos

Tierra de sombras – Retrospectiva 2

Paraíso perdido – Parte 2

La muerte de Frida fue un golpe muy distinto a los anteriores sufridos. Lloraron por ella, pero no fue con la misma fuerza con la que lloraron a sus otros familiares. Para ellos, Frida Casagrande prácticamente ya estaba muerta desde hacía varios años. El entierro en sí fue muy complicado desde el principio. El suelo estaba tan duro que no podían excavar con facilidad, incluso cuando encontraron algunos instrumentos como palas y picos, estos estaban tan oxidados que parecían que se iban a romper en cualquier momento. Por suerte aquello no paso y lograron terminar con su labor tras unas seis horas de trabajo que dejo exhausto a Bobby, Nikki y Ronnie Anne.

La ceremonia en sí fue simple. Un par de palabras dadas por sus hijos y su cuñada. Sus sobrinos no querían decir nada, ya que no tenían algo apropiado que decir. Tras cubrir su cuerpo colocaron una cruz improvisada que eran unas ramas amarradas y a falta de flores pusieron unas ramas y algunas piedras que se veían bonitas por su forma y color. Tras eso, toco volver a la realidad.

Se quedaron unos tres días en aquel refugio. En ese tiempo revisaron más a fondo a ver si es que había más cosas que pudieran servirles para su viaje, pero no hubo mucho. Lo principal fueron un par de mantas y uno que otro abrigo que estaba tirado en un armario acumulando polvo. Estos estaban en buen estado pese a ello y fueron tomados por María y Bobby. También encontraron un par de paquetes de gasas, esparadrapos y un recipiente con algodones, pero nada más. Las medicinas como analgésicos o antibióticos habían sido saqueadas hacía mucho. Por lo demás no había nada que pudiera serles de utilidad, salvo un hacha, pero que al estar llena de óxido prefirieron dejarla donde estaba.

Luego de aquellos "días de duelo" la marcha retomo su curso, por suerte el mapa todavía estaba con ellos y la ruta entre Royal Woods y Great Lake City estaba todavía fresca en sus mentes, así que incluso si no tenían un mapa sabían por donde ir, una ventaja dado que ya no había carteles que indicaran distancias que estuvieran legibles o en pie. Lo que si cambio fue la forma en que se desplazaban por la ruta, ya no caminaban por la carretera como si de los últimos hombres del mundo se tratasen. Si no que caminaban por el campo, entrando en el bosque con el fin de evitar una emboscada como la anterior. Aquello retraso mucho su andar, ya que era muy complicado andar con un carrito por un terreno que no era adecuado para este, lo cual hizo que terminaran por dejarlo tirado y cargaran todas las cosas.

En los días siguientes las cosas se pusieron complicadas. El perder la mitad de comida hizo que sus raciones de comida por día se vieran drásticamente alteradas y que tuvieran que comer lo suficiente como para seguir vivos y poder seguir caminando. Más aún si no tenían forma de cazar alguna presa. Por lo demás, las cosas que se les cruzaron para su suerte no fueron tan complicadas como aquel grupo de ladrones. Lo primero fue un puma que se acercó a ellos una noche mientras cenaban, pero lo espantaron con las antorchas de la fogata que habían encendido para calentarse. Otra cosa que encontraron fueron los restos de varios uros que al parecer habían sido víctimas de un ataque, aunque los restos y el entorno no permitían indicar de que se había tratado, supusieron que podría haber sido algún dinosaurio. En cuanto a los dinosaurios, el clima invernal había hecho que casi todas las especies de gran tamaño se retiraran al sur en busca de climas cálidos, pero algunos más pequeños y que no requerían de tanta comida seguían en sus lugares de siempre, como lo fue una manada de caudipteryx, dinosaurios emplumados cuyas plumas coloridas contrastaban con el terreno apagado en el que estaban. Aquellos no fueron un problema en lo más mínimo y apenas si se limitaron a pasar cerca de ellos, como si de aves en busca de pan se trataran. Lo que si causo una fuerte y para nada agradable impresión en ellos fue el encontrar varios esqueletos sobre la vía. Los cuales por los restos de uniformes en el sitio indicaban que eran soldados que habían sido emboscados hacía ya varios años, puesto que los huesos estaban blanqueados por el sol y llenos de marcas de dientes de dinosaurios y otros depredadores. Quien sea que los había atacado, les habían quitado tanto sus armas como sus armaduras. Pero además de aquellos restos, también habían otros cuerpos que tenían trozos de ropas muy distintas a las de los militares, lo cual indicaba que eran civiles que se desplazaban con ellos. Lo peor fue cuando vieron que entre los cuerpos estaban los de algunos menores de edad.

—¿Cómo paso esto? —pregunto Carlota.

—Una emboscada. Igual como nos pasó a nosotros. Quizás eran soldados que iban con sus familias o solo gente que tenía las armas y el uniforme. Tiene sentido esto último si recordamos que se reclutaba a cualquiera para proteger las ciudades.

—¿Fueron piratas? —pregunto C.J.

—Es posible. Pero es obvio que fue hace mucho. Quien haya hecho esto lo hizo hace más de un año —respondió Bobby.

—Lo mejor es que sigamos entonces. Mientras menos tiempo estemos en este camino mejor —dijo María.

—Es verdad. Continuemos con la marcha —dijo Ronnie Anne.

Aquel no era el primer osario que veían, durante los años que vivieron en Great Lake City las pandillas dejaban los cuerpos de sus enemigos a la intemperie como muestra de su poder. La mayoría tirados en donde murieron a la espera de que algún depredador los devorara o sus compañeros vinieran a recogerlo y de esa forma pusieran eliminarlos en un ataque sorpresa. Otros, en cambio, habían sido ejecutados por medio de la horca y eran dejados colgados hasta que solo quedaban momias colgando de los postes. Por último y lo que más miedo daba, eran los cráneos puestos en picas. Con la marcha regresada a su curso, todos intentaron olvidar aquel descubrimiento desafortunado, siendo Carlitos quien decidió que era buen momento para hacer un par de preguntas sobre su destino.

—Oye Ronnie Anne. ¿Tú y Bobby eran de Royal Woods?

—Sí. Nacimos y crecimos ahí hasta qué mamá se cambió de trabajo.

—¿Y cómo era?

—Mucho más pequeña que Great Lake City. Sus edificios no eran muy altos y tampoco es que tuvieran alguna cosa que llamara la atención de la misma. Sí, tenía un parque bonito y una feria a la que solíamos ir de tanto en tanto. Pero no había lugares para patinar ni sitios como nuestra bodega.

—Suena a que no te gustaba mucho —dijo Carlitos tras oír aquellos detalles.

—No es eso. Era mi hogar y le tenía mucho cariño. Solo que, no tenía muchas cosas que una gran ciudad pudiera tener. Pero era tranquila y no había crímenes de ningún tipo. De hecho, la cárcel de la ciudad solo tenía a la gente que no limpiaba los desechos de sus perros o se olvidaba de devolver libros a la biblioteca. Además, en ese tiempo no me importaba que careciera de esas cosas, más que nada porque tenía a Bobby conmigo y porque antes de mudarme tuve buenos amigos como los Loud.

—Eso suena bien. Y sobre los Loud, recuerdo todas esas historias que solían contar sobre ellos. Me hubiera gustado conocerlos.

—Los conociste en varias ocasiones. Solo que eras demasiado pequeño para recordarlos. ¿O acaso no te contamos de aquel día de acción de gracias en que nos reunimos en su casa?

—Nunca la escuche.

—Sí. No es algo que a uno le guste recordar sabiendo que fue apenas antes de que el mundo se viniera abajo, pero si quieres puedo contártela.

—Me encantaría.

Ronnie Anne le conto aquella historia en la cual la casa Loud se vio llena de gente, todo esto con el fin de evitar que Lori abandonara su hogar y se fuera con los Casagrande a pasar aquel día, ya que creían que si hacia eso, luego iba a hacer lo mismo con otros eventos festivos. Al final tras generar un caos y una discordia increíbles terminaron en la tienda de Flip arreglando sus problemas.

—Vaya. Me hubiera gustado poder recordar esas épocas.

—No te preocupes. No vale la pena recordar algo que ya no existe de todas formas. Al menos podrás conocer a buenos amigos en cuanto lleguemos ahí. Quizás incluso puedas llevarte bien con la hermana menor de Lincoln. Era una bebé muy linda en ese entonces y…

Un sonido hizo que todos se quedaran inmóviles y en silencio. Rápidamente Bobby, Ronnie Anne, C.J. y Nikki rodearon a María, Carlitos y a Carlota quien cargaba a una dormida Bianca, con el fin de protegerlas de lo que sea que estuviera cerca. Solo habían oído unas ramas quebrarse, pero por la cantidad de árboles no podían ver de que se trataba. Todos tomaron sus armas, o bueno, solo Bobby y Ronnie Anne. Nikki tenía que conformarse con su cuchillo y C.J. tenia que usar el hacha para cortar leña. No eran las mejores armas, en conclusión, pero era mejor a no tener nada.

—¿Alguien puede ver algo? —pregunto Carlota.

—No. No veo a nada o a nadie – respondió Bobby.

—Mantengan los ojos abiertos y miren a su alrededor. Pueden ser lobos o pumas – dijo Ronnie Anne.

—Todos atentos. Si pasa algo corran lo más lejos que puedan. Yo me encargare de cubrirlos.

—Bobby no…

—Yo me encargaré de cubrirlos —dijo interrumpiendo a su madre y haciendo énfasis en aquello.

La tensión se mantuvo por un buen rato. Pero nada paso, ningún gran depredador, ya sea antiguo o moderno, salió de entre los árboles. Tampoco salió nadie con algún arma a intentar hacerles daño o robarse sus cosas. Todo se quedó en silencio y con ello recuperaron la tranquilidad.

—Parece que solo fue una ardilla —dijo Nikki.

—Eso creo. Seguro solo se trató de eso —la secundo Ronnie Anne.

—Por suerte. Estaba seguro de que…

En ese momento Bobby dio un grito que se pudo escuchar a kilómetros alrededor. Sintió un dolor como nunca hubo sentido en su vida, al momento de que unos pequeños dientes que pese a su tamaño actuaron como un buen par de jeringas que atravesaron la tela de su pantalón y se clavaron en su pierna. Pese al dolor que sentía en ese momento, Bobby alcanzo a meterle una patada llena de ira a aquella criatura que parecía un roedor alargado, el cual se trataba de un thrinaxodon. Este apenas si tenía poco menos de cincuenta centímetros de largo y una forma que recordaba un poco al de una mangosta. Los gritos de Bobby se mezclaban con los llantos de su hija, al mismo tiempo que todos trataban de ayudarlo.

—¡¿Bobby estás bien?! —pregunto Ronnie Anne.

—¡¿Hijo que fue esa cosa?! – pregunto María.

—¡No lo sé! ¡No lo sé! Creo que fue uno de esos mamíferos que vivieron con los dinosaurios o no sé. La cosa es que me mordió con fuerza. Creo que eso fue lo que oímos.

—Déjame ver por favor – dijo María levantándole los pantalones y dejando ver dos puntos por los que salía sangre.

—No parece muy serio —dijo C.J.

—¿Entonces por qué sentí que me ponían una inyección?

—Tranquilo hijo. No es nada grave —dijo María mientras que le cubría la herida con gasas.

—Será mejor que nos movamos rápido. Con todo este ruido debimos de llamar la atención de muchos —dijo Nikki.

—Tiene razón. ¿Puedes caminar? —pregunto Ronnie Anne.

—Eso creo —dijo Bobby mientras intentaba ponerse de pie.

C.J. y Nikki lo ayudaron a ponerse de pie y lo ayudaron a caminar. Todo aquello no había pasado de un susto por así decirlo. Pero lo que pronto sabrían es que no todos los cazadores tienen grandes dientes o poderosas garras. Algunos usan otro tipo de arma que se toma mucho más tiempo en hacer su trabajo.

Con el pasar de las horas el estado de Bobby fue desmejorando. Al dolor en su pierna se le sumó un mareo que hacía que no pudiera seguir caminando sin ayuda. Llevaron a Bobby hasta un hotel en medio del bosque. Lo llevaron hasta un cuarto en el cual había una cama manchada de sangre y lo recostaron en la cama de al lado.

—Aquí estaremos a salvo hasta que te recuperes hermanito – dijo Ronnie Anne viendo a su hermano en un pésimo estado.

—Descuida Nini. Esto se calma con unas pastillas y ya.

—Solo concéntrate en descansar Bobby —dijo Carlota entrando junto con Bianca.

—Lo hare mi amor. Pero creo que puedo estar un poco con mi pequeña antes de hacerlo —dijo estirando los brazos para cargarla —hola pequeñita. Lamento que papi te despertara. Pero a veces a uno se encuentra con plagas que causan muchísimo dolor.

La pequeña por su parte sonreía al verlo y hasta lograba reírse. Para Ronnie Anne aquello era un recuerdo de cuando su hermano mayor la cargaba cuando esta era bebé. Obviamente no recordaba esos momentos, pero habían varios álbumes de fotos que los mostraban a ambos en la misma situación. Para ella, el hecho que su hermano y su prima fueran padres fue algo que nunca pudo comprender, ni siquiera el hecho de que el mundo se viera envuelto en una crisis que acabara con las reglas sociales ayudaba a entender aquello y de cierta manera prefería no esforzase por sacarle sentido. Solo le importaba que su hermano fuera feliz y demostrara lo buena persona que era con alguien más.

Bobby se quedó con su hija un rato más. Pero el dolor regreso nuevamente y este tuvo que regresársela a su madre para que María y Ronnie Anne tuvieran que concentrarse en ayudarlo. Le aplicaron medicina para el dolor y para las infecciones. Pero su estado no hizo otra cosa que empeorar, pasando por las náuseas y una fiebre que se hacía cada vez más intensa. Ante esto le aplicaron paños húmedos con los que pudieron bajarla un poco. Aquello fue una ligera victoria, victoria que poco importo cuando se le sumaron la dificultad para respirar y una aceleración cardiaca.

Ninguno entendía que era lo que le pasaba, pero María si tenía una ligera certeza de lo que le podía estar pasando a su hijo, pero se negaba a creer que esa posibilidad pudiera ser cierta. Pero al final no había ninguna duda.

—Ronalda, Nikki, C.J. vengan por favor – les dijo María llevándolos a un cuarto apartado.

—¿Mamá que es lo que le pasa a Bobby? – pregunto Ronnie Anne con una notoria desesperación.

—Hija. Bobby ha sido envenenado.

El golpe que sufrieron todos fue demoledor. Fue como estar al frente de una ola gigante ante la cual no se podía hacer nada para escapar de ella.

—¿Pero cómo es eso posible? —pregunto Nikki.

—No lo se. Si Carlos estuviera aquí podría saber de qué se trata. Pero todo lo que le está pasando a Bobby encaja perfectamente con la mordedura de una serpiente. Sé que esa cosa era un mamífero, pero era prehistórico y Dios sabe qué tipo de criaturas había en ese tiempo.

—¡Tenemos que hacer algo mamá! ¡Debe de haber algún método o algo!

—No la hay hija. No la hay. ¡No tengo nada para ayudarlo! ¡No tengo nada con lo cual pueda salvar a mi hijo! –grito llorando mientras arrojaba el botiquín abierto y dejaba que todo se desparramara.

Ronnie Anne la abrazo mientras también empezaba a derramar lágrimas de impotencia. Sabía que nada de lo que tuvieran podía ayudar a salvar a su hermano. Pero quizás y estaba segura de que alguien si podía salvarlo.

—Mamá ¿Qué tan lejos está Royal Woods?

—Estamos a dos días de camino —dijo C.J.

—Pues entonces no perdamos el tiempo y vayamos haya de una vez.

—¿Eso en que va a ayudarlo? – pregunto Nikki.

—Lisa Loud vive ahí. Ella era una genio en todo. Si alguien puede ayudarlo es ella.

—Es verdad. Además, aquí no conseguiremos nada —dijo C.J.

—¿Pero cómo podemos hacer para llevarlo hasta allá? – pregunto Nikki.

Ronnie Anne pensó y miro a todos lados como si la solución al problema se encontrara en alguna parte de ese cuarto. Pero se dio cuenta de que efectivamente la solución estaba en ese cuarto.

—¡Ya lo sé! ¡Ya sé cómo podemos ayudarlo!

—¿Cómo? —pregunto su primo.

—¡Con un trineo! ¡Podemos usar esa puerta para llevarlo a toda velocidad hasta Royal Woods! —dijo señalando la puerta de madera que estaba en la habitación— Solo necesitamos sacarla, hacerle un par de agujeros y pasar unas sogas con las que podamos tirar de este.

María no sabia si ese plan podía funcionar. Pero al no ver más opciones le dio el visto bueno a esa idea.

—Bien. Háganlo.

Los tres tomaron el desarmador y quitaron las bisagras del marco de la pared. Los agujeros para poder pasar una soga un tanto gruesa y antigua, así como unas sabanas que habían tomado de alguno de los cuartos, los hicieron con una sierra que habían traído y que si bien no era tan buena como la que les quitaron, cumplió con su trabajo.

El plan era simple. Llevarían a Bobby en aquel trineo improvisado hasta Royal Woods, arrastrándolo por la nieve y el bosque sin descanso de ningún tipo y sin importarles como terminaban físicamente. Realmente no tenían ninguna forma de saber si aquello era una verdadera buena idea, y mucho menos si es que los Loud estaban en esa ciudad o si es que Lisa Loud tenía alguna especie de suero con el cual combatir el veneno de un mamífero. Pero cualquier esperanza era mejor a no tener ninguna.

—Muy bien chicos, este es el plan. Nosotros tres iremos jalando hasta Royal Woods – dijo Ronnie Anne haciendo referencia a ella, Nikki y C.J.— Mamá, tú te quedarás cuidando a Carlota, Carlitos y Bianca. Te dejaré la pistola de Bobby junto con casi todas municiones.

—Lo haré. Pero por favor tengan mucho cuidado.

—Lo haremos. Nikki. Lleva el trineo afuera. C.J. tú ayúdame a llevar Bobby.

—Enseguida – dijo está cargando aquella pesada puerta de madera y llevándosela consigo.

Ronnie Anne y C.J. fueron hasta el cuarto donde estaba Bobby para sacarlo de la cama.

—Levántate bello durmiente. Vamos a llevarte con la doctora.

—¿De qué hablan? – dijo este apenas pudiendo articular palabra alguna.

—Te llevaremos a Royal Woods. Así que sujétate fuerte porque será un viaje movido.

Apenas lo tocaron cuando Nikki regreso corriendo al lugar.

—¿Qué sucede?

—¡Gente! ¡Hay personas armadas viniendo hacia acá!

—¿Cuántos?

—No sé. Deben ser unos diez o algo así.

—Debieron de habernos escuchado a Bianca y a mí —dijo Bobby.

—No. Esto no es tu culpa. De seguro iban a venir aquí de todas formas.

—Eso no importa. Lo que importa es que están acercándose —dijo Nikki.

—Entonces tenemos que preparar la defensa. C.J. ayúdame a llevar a Bobby con mi madre y tú Nikki, diles que vayan para allá. Luego reúnete conmigo abajo.

Dicho y hecho todo eso, las dos se pusieron en las ventanas del primer piso y vieron acercarse a unas nueve personas. Todos ellos eran hombres, armados con rifles de caza, arcos y alabardas. Los Santiago—Casagrande no tenían idea realmente de que si aquellos sujetos los estaban buscando tras oírlos en el bosque o si es que aquel lugar era uno que visitaban con frecuencia. Quizás incluso no eran malas personas y solo estaban ahí de paso o incluso quizás estaban queriendo ayudarles. Todas esas eran posibilidades para Ronnie Anne quien lo que menos quería en ese momento era perder tiempo valioso peleando.

—¡Alto ahí! ¡¿Qué es lo que buscan?! —les grito Nikki.

—No queremos causar problemas. Sabemos por las huellas que dejaron que no están en una buena situación, además escuchamos que tienen a un bebé con ustedes… Así que por favor entreguen todo y les dejaremos en paz —fue la respuesta de un sujeto que parecía ser el líder.

—¡Mi hermano está herido y ni piensen que dejaremos a mi sobrina desprotegida! – grito Ronnie Anne.

—Vamos amiga. Les dejaremos sus cosas si nos dan todo lo demás.

Aquellas respuestas le regresaron a la mente los hechos de hacía unas semanas. No podía soportar que aquel hecho se estuviera repitiendo, pero esta vez no iba a dejar que una banda de saqueadores de medio pelo les arrebataran sus cosas, sus cosas estuvieran o no a unos días de Royal Woods. Además de que no había garantías de que realmente cumplieran con su palabra. Pero entonces recordó aquellos esqueletos que habían visto. Todas esas personas muertas con el fin de quitarles lo que llevaban consigo. Entonces unió los puntos.

—Fueron ustedes verdad. Ustedes fueron los que mataron a esas personas que encontramos en la carretera —dijo Ronnie Anne desafiante.

—Bueno. Veo que hemos sido descubiertos muchachos —dijo riéndose— sí, nosotros somos los responsables de ese y muchos otros grupos. Pero eso fue porque no cooperaron con nosotros. Así que esta vez esperamos…

Un disparo por parte de Ronnie Anne le dio en un hombro. Un error de puntería de esta quien quería darle directo en la cabeza.

—¡Puta de mierda! ¡Maten a todos los que estén adentro! —ordeno mientras trataba de soportar el dolor y todos abrieron fuego.

No era la primera vez que eran atacados por alguna banda armada. Les habían disparado en diversas ocasiones y sabían exactamente lo que debían hacer. Pero las armas que tenían no eran las mejores y la munición tampoco jugaba a su favor. Si bien lograron acabar con un par de los atacantes, tres de estos, aquellos que cargaban alabardas consigo, dejaros esas armas largas y desenvainaron sus espadas a la vez que se pusieron al frente con sus escudos y avanzaron protegiendo a sus compañeros quienes disparaban con mejor seguridad.

Las balas y flechas de aquellos atacantes pasaban por sobre las cabezas de Ronnie Anne y Nikki causando estragos en las paredes de aquel hotel y al mismo tiempo destruían las ventanas de ese edificio.

—¡No dejes que se acerquen! ¡Dispárales a las piernas! —grito Ronnie Anne.

—¡Eso, intento! ¡Disparémosles a los que estén más agrupados!

Las dos hicieron aquello, pero una cosa era dispararle a un blanco que apenas si estaba cubierto como antes y otra era dispararle a gente que estaba tras un escudo de guerra, los cuales podían resistir balas. Estos se agruparon y empezaron a avanzar hacia la puerta.

—¡Se me agotan las municiones! —grito Ronnie Anne.

—¡A mi también! —dijo Nikki.

—Guarden sus balas para el momento indicado.

—¡Bobby! ¡¿Qué haces de pie?! —dijo Ronie Anne.

—¿Qué crees que hago? Vine a acabar con los que intentan lastimar a mi familia —dijo Bobby quien cargaba con el hacha de cortar leña.

—¡No puedes! ¡No en ese estado!

—Me da igual el estado en el que este Nini. Quiero que se preparen y disparen a todos los que puedan en cuanto rompa su formación.

—Pero…

—¡Solo hazlo! —dijo mientras caminaba hacia la entrada.

Bobby salió con el hacha en mano y sin que ninguno de los atacantes lo viera venir, se lanzó corriendo hacia ellos como si todas sus energías hubieran vuelto al grito de…

—¡Mueran bastardos malnacidos!

Bobby embistió con tanta fuerza que rompió la improvisada formación de enemigos y permitió que Ronnie Anne y Nikki les disparan y abatieran a varios de estos a la par que Bobby descargaba hachazos uno tras otro. Algunos quisieron sacar sus espadas, pero no tuvieron tiempo a hacerlo antes de caer ante los disparos. El líder de aquella banda incluso intento alejarse mientras se arrastraba por el suelo, pero eso no evito que el latino lo viera y le reventara el cráneo de un solo golpe.

Las dos chicas al verlo fueron corriendo hacia él celebrando aquella hazaña. Nunca antes habían pasado por un enfrentamiento como ese. Pero estaban felices de haber conseguido la victoria.

—¡Lo lograste, Bobby los derrotaste! —dijo Ronnie Anne abrazando a su hermano. Pero en ese momento se dio cuenta de que algo no andaba bien.

Al verlo, noto que tenía una mancha de la que comenzaba a salir sangre. Lo siguiente que paso fue que Bobby cayó al suelo siendo sujetado por su hermana y su amiga.

Bobby había logrado acabar con el líder de aquella banda, pero este antes ser ejecutado había logrado sacar su pistola y disparar una vez.

—¡No, no, no! ¡Esto no puede estar pasando! —grito Ronnie Anne.

—Bobby resiste. Te ayudaremos, esto no es nada, podemos ayudarte.

—No. No hay nada más que pueden hacer por mí. No iba a lograr llegar a Royal Woods hermanita.

—No es cierto. Por supuesto que te llevaremos —dijo mientras salían las lágrimas.

—El veneno de esa cosa iba a matarme de todas formas. Solo que en lugar de morir de una forma tan tonta al menos pude conseguir una muerte de guerrero, una muerte en la que pude salvar a la gente que más quiero.

—No es verdad. Tú no, tú no puedes morir, te necesitamos. Todos te necesitamos —dijo llorando.

—Ahora ellos te necesitan a ti Nini. Lleva a todos a casa. Dales un nuevo hogar lejos de todos los peligros que hemos vivido. Dile a Bianca que lamento no haber podido verla crecer y dile… Dile a Lori. Que lo siento.

Así murió Roberto Santiago. Fue enterrado en ese mismo terreno y a diferencia de lo que fue el funeral de Frida, ese fue uno en el que no hubo nadie que llorara por su familiar perdido. Todos tuvieron historias que contar y palabras de agradecimiento por aquellos años en los que vivieron juntos. Incluso el cielo pareció ponerse de su lado al dejar que el sol pasara por entre las nubes, cuando finalmente su cuerpo fue enterrado y una cruz de madera, así como muchos otros objetos, fueron puestos sobre su tumba.

En cuanto a la banda que derrotaron. Sus cuerpos fueron arrojados a un lado del camino para que sirvieran de alimento para cualquier depredador que pasara por ahí. Sus armas, por otra parte, fueron tomadas por los Casagrande.

Los días siguientes fueron de duelo para toda esa familia, o por lo menos solo unos tres días para una de sus integrantes, ya que al cuarto día decidió salir de su duelo, e ir con su madre.

—Me voy a Royal Woods —dijo Ronnie Anne a su madre.

—¿Para qué? Aquí estamos bien, tenemos como conseguir comida y además tu hermano…

—No. Bobby está en el cielo. No está en esa porción de tierra y él no quería que nos quedáramos en este sitio. Quiera que construyéramos un hogar en Royal Woods y este no es un hogar, es un refugio que puede ser atacado una y otra vez. Así que voy a traer ayuda aquí. Buscaré a Lincoln y traeremos comida, medicinas y todo lo necesario para que podamos partir seguros a Royal Woods.

—Hija. Por favor no quiero que nada te pase. No quiero que nadie o nada te haga daño.

—No lo harán. Nadie va a detenerme. Te lo prometo mamá. Volveré pronto – dijo Ronnie Anne quien no llevaba nada más que su hacha de mano.

—Por lo menos llévate algo para protegerte.

—Para eso tengo esta hacha y además así puedo correr más rápido. Ustedes quédense con todo lo que tomamos de esos bastardos y úsenlo para protegerse en caso de que algo malo pase. Si todo se sale de control quiero que corran por el bosque hasta Royal Woods. No defiendan este lugar si ven que es una causa perdida.

Antes de irse dio una última mirada al hacha que uso su hermano para defenderse. Era el hacha que utilizaban para la leña, pero para ella ahora esta tenía un nuevo sentido.

—Por favor. Cuiden de esa hacha. Voy a necesitarla en el futuro.

—¿Qué harás con ella?

—Lo mismo que hizo Bobby.

Luego de despedirse de su madre y antes de salir de aquel hotel, se despidió de sus primos y le dio indicaciones a Nikki de que hacer en caso de un ataque.

—Te entrego mi arma para que cuides a mi familia. Yo no voy a utilizarla nunca más.

Eso fue lo último que dijo antes de salir al bosque y comenzar a correr. No se llevó nada consigo, no tenía comida, medicinas o al menos una botella para llevar agua. Parecía como si la perdida de su hermano también se hubiera ido con parte de su sentido común. O bueno, casi. Luego de lo ocurrido con esa criatura, Ronnie Anne se envolvió las piernas con gazas y algodón con la esperanza de que no recibiera ninguna mordida. Le hubiera gustado que aquellos enemigos tuvieran alguna pieza de armadura para las piernas, pero por lo visto las habían usado para fabricar más balas. En cuanto a su recorrido. Este empezó bien, sin ningún tipo de obstáculo, ya sea de parte de personas o de animales. No veía ninguna señal de vida más allá de algunas aves y ciertos pterosaurios que volaban sobre ella. Ese primer día no hizo nada más que correr o caminar en cuanto sentía que le faltaban fuerzas, pero no quería detenerse, aunque al final si se vio obligada a hacerlo, ya que nadie puede correr para siempre y tarde o temprano hay que frenar. Lo que la detuvo fue el dolor de pies que la estuvo matando todo el día, y era una buena razón, puesto que estos estaban llenos de heridas, por tanto, caminata. Trato de volver a caminar, pero solo pudo avanzar lo suficiente como para llegar a un río que no estaba congelado y atrapar un pescado.

Luego de cocinarlo se quedó junto al fuego y se mantuvo despierta buena parte de la noche hasta que se quedó dormida y despertó con los primeros rayos de sol.

Ya solo le quedaba un día de marcha, por lo que redujo su andar y camino hacia donde creía que podía estar la carretera con la cual llegaría a Royal Woods. No estaba totalmente segura de cuanto le faltaba exactamente, pero estaba segura de que ya era menos. Todo iba bien hasta que el escenario volvió a repetirse.

Un ruido de andar hizo que se detuviera y sacara su hacha. Miro atentamente a todas direcciones, incluso al piso por si una de esas cosas estaba cerca, pero cuando volvió a levantar la cabeza vio frente a ella a un felino de un metro diez de largo, con dos largos dientes curvados, se acercó a ella despacio, pero listo para hacer su jugada. Aquel felino era un smilodon, uno de los tantos felinos dientes de sable que habían regresado a la vida tras la caída.

El miedo la invadió por completo, no tenía idea de como protegerse de esa cosa, en ese instante se arrepintió de haber dejado su pistola o cualquier otra arma. Pero ni tiempo tuvo para hacerlo cuando el felino se lanzó sobre ella y empezó a perseguirla.

Ronnie Anne corrió entre los árboles con el fin de hacer más difícil su persecución, pero aquello no desalentó al depredador, quien al parecer ya sabia por donde ir al momento de perseguir su próxima cena. Lo bueno de esa persecución fue que su cuerpo se olvido de su dolor de pies, pero a cambio las ramas le hicieron varios cortes en la ropa y la piel. Corría con todas sus fuerzas, pero el felino poco a poco iba acortando el espacio entre ellos.

Mientras intentaba escapar se dio cuenta de que su camino estaba cambiando y empezaba a ir cuesta abajo y para empeorar las cosas se olvidó de ver que hacia donde ella iba era un precipicio. Se dio cuenta de aquello cuando ya era demasiado tarde como para cambiar de ruta. Al ver eso decidió que lo mejor era rendirse, esperar a que el smilodon terminara rápido con ella y se encontrara con su hermano y el resto de sus amigos y familiares en el cielo. Fue entonces que recordó lo que le había prometido a su hermano antes de morir y se acordó de todos sus amigos y familiares que todavía estaban vivos esperando por ella. Así que si ese animal iba a intentar comérsela entonces tendría que luchar diez veces por lograrlo.

—¡Oye gatito! ¿Tienes hambre? ¡Pues ver por mí!

El smilodon salto y ella se movió casi a tiempo. Logro sacar casi todo su cuerpo del camino de aquel felino, pero esa parte que quedo en el camino fue sujetada por las garras de este y se la llevo consigo por el precipicio. Los dos cayeron y se impactaron con las ramas de los árboles causándose todo tipo de heridas y cortes hasta llegar al suelo.

Ronnie Anne se levantó adolorida del suelo y vio como aquel felino hacía lo mismo en igual estado. Esta tomo el hacha y miro desafiante a aquel animal que quería convertirla en su desayuno. Como si se tratara de un duelo de tiradores en el cual solo el más rápido sobreviviría, ambos se prepararon por ser el primero en dar aquel golpe y en cuanto el smilodon salto, Ronnie Anne hizo lo mismo y con toda la fuerza que le daba la adrenalina de ese momento le dio un fuerte golpe con el hacha en la parte superior del cráneo haciendo que aquel animal caiga al suelo y esta le descargara un golpe tras otro hasta asegurarse de que este estuviera completamente muerto.

Luego de toda esa pelea en la cual su hacha se había roto de tanto golpe, no hizo nada más que caminar durante el resto del día sin importarle el estado en el que se encontraba. Continuo de esa forma hasta que vio a aquel grupo de amigos que alguna vez había tenido y aquel chico del cual se había enamorado en algún momento. Se acercó hasta ellos y sonrió saludándolos para luego caer rendida por el agotamiento.

Días después.

Lori, Luna, Lincoln, Lynn y Ronnie Anne llegaron montando en los caballos que sus amigos les habían prestado o en el caso de Lori en su megaloceros. El cual tras varios días de intentos por fin logro dejarse montar por ella. Ronnie Anne estaba en silencio, no había dicho ninguna palabra sobre lo ocurrido en todo ese tiempo, más que nada porque Joselyn y Lisa se dedicaban únicamente a que esta se recuperara de sus heridas. Llegaron al hotel llevando las provisiones que Ronnie Anne había prometido para su familia, provisiones que Lori había ordenado llevar pese a las prerrogativas que sus hermanas habían puesto. Pese a eso, todos estaban felices de saber que pronto se encontrarían con sus antiguos amigos. Pero en cuanto vieron aquella tumba, su alegría se apagó.

—Murió siendo un héroe Lori. Fue él quien nos salvó – dijo Ronnie Anne mientras la mayor de los Loud se acercaba temblando ante esa tumba.

—Bobby…

—Nunca te olvido Lori. De una forma u otra él nunca se olvidó de ti.

Lori solamente cayó sobre la tumba del chico al que tanto había amado en el pasado y al que siempre espero volver a ver y rompió a llorar como nunca antes lo había hecho. Sus hermanos solo la miraban, mientras que Lincoln lloraba de pie al recordar al que había sido como su hermano mayor. Mientras eso pasaba, los Casagrande salieron del hotel y caminaron hacia ellos, pero guardaron su distancia viendo como a ellos les tocaba sufrir por esa perdida.

Aquel había sido el último gran golpe en esas semanas. Semanas en las cuales no se había hecho otra cosa que perder a seres queridos. Semanas en las cuales si bien hubo victorias, el mundo no dejaba de recordarles que aquella ya no era una época de luz.

Y así queridos lectores, termina esta retrospectiva. Una disculpa nuevamente por la demora, pero a veces hay cosas que evitan que uno se ponga al día en cuanto a escribir se refiere. Espero que de cierta forma les haya gustado este capítulo y les agradezco por estar en este nuevamente.

Por otra parte, sé que este no ha sido un capítulo nada alegre y que, en conjunto, hace ya varios capítulos que no ha habido cosas buenas, pero eso es lo que pasa cuando el propio mundo en el que se vive tiene reglas muy distintas a las que tenía antes. Sin más que decir, pasemos a los saludos.

Marati: Lo de Carl puede ser un poco difícil de creer. Pero recordemos que en este Shadowverso las cosas funcionan distintas y que los Casagrande han tenido su forma de actuar en este. Muchas gracias por estar en otro capítulo nuevamente.

Montana Hatsune: A diferencia de los Loud, los Casagrande tuvieron que vivir día a día en una ciudad que no fue abandonada y cuya población original u al menos la peor de esta seguía ahí. Con respecto a Dead Island, la verdad es que no pensé en ese videojuego al escribir ese capítulo, pero me alegra que lo recordaras al leerlo.

En cuanto a los miembros de esta familia. Lo de Carl es algo que veremos más adelante, de una forma u otra veremos que le paso. Frida por su parte es alguien cuya depresión la estuvo invadiendo día tras día hasta que pensó que no valía la pena seguir viviendo pese a sus otros hijos y su nieta. En cuanto a Carlota y Bobby, pues eso es algo que veremos en el siguiente capítulo.

Espero te haya gustado este capítulo.

Sin más que decir. Espero les haya gustado este capítulo y espero que les guste el siguiente, el cual abre un nuevo arco en esta historia.

Nos vemos.