War of Charm

Capítulo tres

Había pasado otra semana desde el inicio de la apuesta de Kohaku vs Mozu, por lo que ya iban dos y quedaba solo un mes y medio para la fecha límite.

En la segunda semana, Kohaku les reveló a sus amigas la estúpida apuesta que había hecho, y ellas le dieron la idea de pedirle clases particulares a Senku, a cambio de convertirse en su asistente. Aunque más que asistente, Kohaku se llamaría a sí misma la esclava de ese maldito tirano.

—Tienes que golpear las piezas hasta que estén completamente planas, un solo error y adiós a mi cohete y a tus clases particulares.

A Kohaku le tomó todo su horario libre de clases aplastar las láminas que Senku le dio, las horas antes de clase, el almuerzo y las horas después de clase. Él le dijo que esperaba que hiciera el trabajo entre aquel día y el siguiente, pero ella quería impresionarlo (por consejo de Amaryllis) y lo hizo en un solo día. Pensó que quizás hacerlo en menos tiempo le daría tiempo para hablar con él sin trabajar al día siguiente, pero no… resulta que Senku siempre tenía algo más que pedirle.

—Muy bien, ahora que acabaste con eso puedes empezar a asegurar el cableado. Puedes hacerlo con herramientas o con las manos, solo asegúrate de asegurarlos lo suficiente para que no se muevan, pero no tanto como para aplastarlos. Un error y…

—Adiós al cohete y a mis clases particulares, ya lo sé. —Se sentó al otro lado de la mesa y empezó a trabajar.

Los únicos descansos que tenía eran para las clases particulares de media hora, que además era la media hora que aprovechaban para comer.

—Aw, pero es muy romántico que almuercen juntos —aseguró Amaryllis.

—No, no lo es. —Kohaku la miró con cansancio—. Tengo que comer lo más que pueda mientras él me explica la parte teórica, luego solo puedo probar bocados mientras trabajo en las ecuaciones. —Las tres palidecieron—. Es agobiante… Ja, pero es innegable que es buen maestro. Dice todo como si fuera lo más interesante del mundo… es increíble saber la velocidad y fuerza de las patadas y puñetazos de distintas artes marciales, y que sea tan fácil de calcular solo con la fuerza de aceleración del atleta y la aceleración que provoca en el objeto, más su masa. Y se vuelve más interesante con otros factores como la rotación, masa corporal del atleta y la dinamometría. Y luego es mucho más fácil entender esa cosa de la acción y reacción… ¡Y resulta que todo se puede medir en números! Me dijo un montón de cosas que las matemáticas predijeron antes de ser demostradas… Es impresionante. Y cuando hablamos de eso siempre se sale de la media hora de tutoría, quiere hacerse el duro, pero es obvio que le encanta balbucear sobre eso. —Rio divertida al recordar aquello, mirando al cielo.

Sus amigas intercambiaron una mirada. Las tres estaban sentadas en una banca del parque, mientras que Kohaku estaba sentada en el césped, ahora mirando a las nubes con una sonrisa estúpida.

—Emm, Kohaku —habló Minami—. No te está gustando Ishigami Senku, ¿verdad?

—¿Qué? —La miró como si estuviera loca—. Claro que no, no soy tan estúpida.

—Gracias al cielo. —Las tres suspiraron aliviadas.

—Él realmente no piensa en nada más que su ciencia. —Bufó—. Pero no es tan malo, supongo, al menos no es un presumido altanero insoportable como Mozu. —Sus puños se apretaron de solo pensar en ese idiota—. Ja, me encantaría poder ganarle esta competencia para que cierre la boca de una vez, pero no lo creo posible. Esperó que la experiencia me funcione para cuando los dos perdamos y pasemos a otras conquistas. —Ya tenía que ir pensando a quién escogería como conquista imposible para él después.

—Hablando de eso… ¿Pudiste averiguar cómo le está yendo a Mozu? —preguntó Kirisame a Minami.

—Claro, estuve haciendo mi trabajo de investigación. —Sacó su celular y les enseñó varias fotografías—. Mozu empezó por hacerse amigo de Hyoga, está yendo al dojo de su familia para aprender sus técnicas y todo eso, y sé que Hyoga lo entrena personalmente. Ahora almuerza con Hyoga y Homura, pero por lo que vi no se porta tan coqueto con ella. No sé qué está planeando. —Les enseñó varias fotografías de Mozu en el dojo de la familia de Hyoga, en los pasillos de la escuela y en la cafetería almorzando juntos, pareciendo más cercano a Hyoga que a Homura.

—Ja, jamás podrá hacer que Homura deje de obsesionarse por Hyoga, incluso si quiere parecerse a él. —Kohaku se puso de pie—. Será mejor que vaya a estudiar, si él lo está intentando yo no puedo quedarme atrás, incluso si los dos perderemos. —Se marchó del parque a paso firme, dejando a sus amigas suspirando con resignación.

—Estoy comenzando a temer que en vez de que ella conquiste a Senku, le salga todo lo contrario —murmuró Minami, con voz llena de preocupación.

Amaryllis solo asintió, con la misma preocupación, mientras que Kirisame cruzó los brazos, apretando los puños.

Kirisame no confiaba en esta apuesta de Mozu, lo conocía y sabía que estaba dispuesto a muchas cosas por su ego y por meterse bajo las faldas de mujeres bonitas.

Solo esperaba que, incluso aunque esta apuesta era rastrera en todos los sentidos, Mozu no hiciera algo demasiado rastrero para obtener la victoria.

Al día siguiente Kohaku llegó a primera hora a la escuela, a petición de Senku, después de haber pasado la noche estudiando junto a su hermana. A ella no le dijo lo de la apuesta, pero Chrome le contó que quería entrar a las olimpiadas, así que Ruri empezó a ayudarla con ejercicios para la memoria y Kohaku se quedó estudiando hasta muy tarde, cosa que fue mala idea porque olvidó que ese día Senku le pidió ir temprano y su alarma despertándola con un recordatorio le cayó como balde de agua fría.

Llegó al club de ciencias arrastrando los pies, y Senku no perdió tiempo en poner varias varas de metal en sus brazos.

—Acomoda eso como puedas y lleva también el motor del cohete, ¡hoy le haremos su primera prueba de potencia! ¡¿No es emocionante?!

Kohaku bostezó y colocó las varillas bajo su brazo, para luego tomar el motor del cohete, que era de la mitad de su tamaño y casi el doble de ancho que ella.

Colocó una caja de herramientas encima del motor de cohetes y le dijo que lo siguiera fuera de la escuela.

Había un pequeño bosque rodeando el lugar, y un pequeño monte despejado de árboles en el que Senku le pidió dejar todas las cosas.

Ayudó a Senku a construir una especie de plataforma clavando los barrotes de metal profundamente en el suelo y soldándolos juntos, para luego fijar el motor del cohete, apuntando los propulsores a la zona más despejada.

—La velocidad de escape media para alejarse indefinidamente de la Tierra es de aproximadamente 11 kilómetros por segundo, pero con un cohete más pequeño que tenga como objetivo poner satélites en órbita, esto se puede reducir. El cohete más pequeño que puso un satélite en órbita fue el SS-520-5, también japonés, creado por la JAXA. Despegó con una velocidad de 2 kilómetros por segundo y llegó a alcanzar los 8 kilómetros por segundo en su etapa final. El cohete que yo estoy haciendo… —Jadeó con cansancio luego de acabar de fijar el motor y se alejó varios pasos, contemplándolo con orgullo— va a romper ese record. El SS-520-5 media más de nueve metros. Este pequeño monstruo va a medir ocho metros exactos, y va a alcanzar los veinte kilómetros por segundo. —Sonrió como un completo psicópata—. ¡Ya me estoy emocionando! —Rio de forma desquiciada.

—¿Planeas romper un record mundial y superar a la JAXA misma? —Kohaku lo miró maravillada, perdiendo toda soñolencia.

—Es el objetivo, aunque sé que me tomará todo el año escolar. —Rascó su oído con el meñique sin dejar de sonreír—. Ahora, deberíamos alejarnos de esta cosa, si explota podría matarnos.

—¡¿QUÉ?!

—Es poco probable —le aseguró, pero igual se alejaron unos buenos ocho metros y se ocultaron tras unos árboles antes de que Senku encendiera el motor por medio de su computadora—. Por cierto, te recomiendo cubrir tus oídos —dijo, un segundo antes de encenderlo.

Kohaku apenas y si alcanzó a cubrir sus oídos cuando un chorro de fuego salió disparado del motor, tan brillante que por un momento la cegó.

Cuando acostumbró sus ojos, se quedó con la boca abierta ante la belleza de ese fuego tan potente y blanquecino, apenas irradiando un suave amarillo casi imperceptible. La estela de fuego era como diez veces más larga que el motor, e hizo temblar todo el suelo a su alrededor.

No pudo quitarle los ojos de encima, hasta que escuchó a Senku largarse a reír con emoción pura y sus ojos se fueron a él. Muchos podrían decir que era su risa desquiciada de siempre, pero ella solo oía alegría y pasión pura en su voz, genuina felicidad y entusiasmo por su creación.

La prueba solo duró unos minutos, antes de que Senku apagará el motor una vez más.

—¡Todo un éxito! ¡Me alegra que esta vez no haya explotado! Ya estamos un paso más cerca del objetivo final. —Cerró un puño con emoción—. Puedes volver a clase, por cierto, ya estamos a tres minutos de que empiece la primera clase.

—¡¿En serio?! —La hora se le había pasado volando con la construcción de la plataforma.

—A la hora del almuerzo ven a ayudarme a devolver todo esto al club de ciencias.

—Sí, sí, ya lo sé —exclamó resignada, colgándose su bolso al hombro y corriendo a la escuela. Ni siquiera le preguntó si pensaba ir a clase o no, la verdad todos sabían que él rara vez iba a algo que no fueran los exámenes a terminarlos en dos minutos para luego volver a su club.

Cuando llegó a su casillero para tomar un libro para su primera clase, se sorprendió de ver a lo lejos, con su gran vista, a Mozu hablando con Homura, pero lo que más la sorprendió fue que Homura parecía estarle prestando atención, ¡a él, un chico que no era Hyoga!

Recogió su mandíbula del piso y decidió esconderse en un armario con la puerta abierta, esperando a que ellos pasaran para escuchar por lo menos un poco de su conversación.

—Sabes que he tenido muchas novias —oyó decir a Mozu a medida que se acercaba—, puedo ayudarte a conquistar a Hyoga con total certeza. El método de celos siempre funciona, él mismo será el que te pida una relación cuando acabemos con él.

—No podría. Hyoga-sama podría molestarse… —Cuando pasaron delante del armario, Homura sonaba dudosa, a pesar de que su expresión era tan vacía como siempre.

—Confía en mí, pero tranquila, puedes pensarlo todo lo que quieras.

Se salieron del rango de su audición antes de que pudiera escucharlos acabar su conversación y Kohaku maldijo, enviándole un mensaje a Minami para que se asegurara de investigar más a esos dos.

No podía ser cierto… ¡Mozu no podría ganarle!

Estuvo todas sus clases molesta por el sueño y por lo que había escuchado, y a la hora del almuerzo fue a ayudar a Senku todavía pisoteando. Él la miró con curiosidad, pero no le preguntó nada al respecto, solo empezó a hablarle sobre los pasos para construir su cohete, llamando su atención y quitándole el mal humor casi de inmediato por la curiosidad de las cosas tan impresionantes que decía.

Senku se emocionó tanto hablándole de cohetes que se la pasó todo el almuerzo contándole sobre materiales ligeros y los combustibles más poderosos del mundo, olvidándose por completo de darle tutoría hasta que de repente se les acabó la hora de almuerzo.

—Ah, mierda… —Bufó—. Perdimos la media hora, y en la tarde tengo que estudiar los datos de hoy con Chrome y los demás…

—¿Qué? Mierda, también lo olvidé. —Cruzó los brazos con descontento—. ¿Entonces haremos una hora mañana?

—No puedo perder una hora en tutorías mañana. —Rascó su oído con fastidio—. Mejor ven a mi casa después de clase, compensaremos la media hora.

—Muy bien, si tú lo dices —contestó sin pensar.

Fue mientras iba a su próxima clase que se dio cuenta de las implicaciones de lo que acababa de aceptar.

Se congelo a mitad del pasillo.

¿Tenía oportunidad de ir a casa de Senku? Eso era bueno, ¿verdad?

Como compartía esta clase con Amaryllis, decidió decirle lo que pasó antes de que llegara su profesor, sorprendiéndose cuando ella le chilló prácticamente en la cara, llamando la atención de toda la clase.

—¡Es una gran oportunidad, Kohaku! —exclamó en voz alta, antes de rodear sus hombros con un brazo para susurrar en su oído—. Tienes que hacer un movimiento en su casa, trata de besarlo o algo.

—No creo que esa sea buena idea. —La miró como si estuviera loca—. Creerá que soy un fastidio y querrá deshacerse de mí, como con la estudiante de intercambio que le insistió demasiado.

—Mierda, puede que tengas razón. —Se mordió el labio con frustración—. Bueno, pero puedes intentar seducirlo de otras formas. Intenta desabrochar botones de tu camisa y subir un poco tu falda. —Señaló su uniforme escolar—. Ningún hombre puede ser del todo inmune a esos trucos, ni siquiera él.

—Ja, puedo intentarlo. —No creía que fuera a funcionar para nada, pero era mejor que nada.

Esa tarde no ayudó tanto en el club de ciencias, ya que tenían que estudiar datos y todo eso, por lo que aprovechó para estudiar, a pesar de que todavía estaba muy soñolienta por haber dormido mal.

Senku siempre era el último en irse del club, y como ese día Kohaku tenía que esperarlo a las dos horas sus parpados empezaron a pesar demasiado y las letras y números del libro comenzaron a verse borrosos.

Cuando Senku finalmente acabó con todo su trabajo de ese día, casi se va del laboratorio y lo cierra, pero entonces un destello de cabello rubio llamó su atención y se acordó que Kohaku seguía allí, esperando para ir a su casa a estudiar.

Ah, sí.

No le sorprendió del todo verla dormida, se le había notado que no durmió mucho apenas la vio esa mañana.

—Oye, leona —la llamó, pero ella no despertó—. Leona. —Nada—. ¡Oye, leona! —Nada de nada.

Chasqueó la lengua y se acercó a ella, sonriendo divertido al verla babeando su libro.

—Le-o-na. Le-o-na. —Picoteó su cabeza por cada silaba. Nada—. Sí que tienes el sueño pesado, ¿eh? —Suspiró desganado.

Hastiado, empezó a jalonear un mechón de su coleta, haciéndola fruncir el ceño, pero sin despertarse. ¿Eso quería decir que funcionaba?

Siguió jalándole el cabello, intentando despertarla. Ella empezó a dar suaves manotazos, queriendo apartarlo, pero sin despertar. Sí que dormía como leona, esos grandes felinos dormían veinte horas al día, parecía que ella no era muy diferente.

La idea lo hizo reír.

Como estaba cargando materiales del cohete en su bolso y eran considerablemente pesados (de hecho, planeaba que ella los cargara), se cansó de estar de pie con su bolso en el hombro y se sentó junto a ella, cambiando a jalonear su hombro, diciendo con más fuerza su apodo y su nombre también.

Con los jalones de hombro no reaccionó tanto, así que la jaloneó más, tomando su brazo e intentando hacerla sentarse, pero todo lo que logró fue cayera contra él, primero contra su pecho, sacándole todo el aire, antes de caer hasta acabar en su regazo.

Bueno, no, la realidad era que acabó de cara directo sobre su entrepierna.

Senku se congeló unos buenos diez segundos, antes de ponerse en pie bruscamente, haciéndola caer de cara al suelo.

—¡AUCH, MI NARIZ! —Eso al fin la despertó.

Carraspeó ruidosamente y caminó hasta la puerta a paso rápido.

—¿Podríamos irnos de una vez, leona? Si tardas más tiempo comenzare a descontarle minutos a tu media hora de tutorías.

—No soy una leona —se quejó, poniéndose en pie lentamente, todavía frotando su nariz.

Lo siguió de mala gana, llevando su libro con ella.

Senku no le dirigió la mirada en todo el camino, haciéndola replantearse qué tan bueno era el ir a su casa.

Comenzaba a creer que esto podría salirle muy mal.

¿Seducir a Ishigami Senku? Ja, primero vería un sol azul antes que lograr esa locura.

No podría ganar esta apuesta, ya lo sabía, pero bueno, al menos lo intentaría. No pensaba echarse atrás.

Continuará...

Holaaaaaaaaaaaaa :D

Aquí un nuevo cap patrocinado por mi querida Gaby :3

Ojala q les haya gustado y muchas gracias por todo su apoyo!

No olviden q se les ama!

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!