Autor Original: A. Zap

ID: 3765989

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Capitulo 3 – Help!

"Cojones" murmuró Arthur en voz baja. Se preguntaba cómo había llegado a esto.

Había ido a su mueble de costura para intentar coger el aro grande para el siguiente proyecto que quería hacer. Sin embargo, de algún modo lo había colocado en la estantería de arriba, donde no podía alcanzarlo.

En lo personal, sospechaba que Alfred lo había colocado ahí como algún tipo de broma, o para conseguir que 'dejase el femenino hábito durante un tiempo e hiciese algo que fuese realmente divertido', como alguna vez lo había dicho. Era absurdo que el bordado no fuese un pasatiempo de chicas, pero era un arte distinguido y antiguo. Casi podía escuchar la réplica de Alfred "¡Eso es tan tuyo!"

De todos modos, Arthur había puesto una silla para mantener la puerta abierta mientras estaba en el armario, pero para llega al aro, movió la silla y se subió en esta. Justo cuando estaba alcanzando el aro, la puerta del armario se había cerrado de golpe, lo cual había provocado que Arthur saltase un poco, se cayese de la silla, hacer caer los ovillos de hilo y el codo le diese al interruptor de la luz de modo que toda la habitación quedase a oscuras.

Lo cual le llevó a su situación actual. Después de encender la luz de nuevo, recoger todos los ovillos de hilo, enderezar la silla y finalmente conseguir su aro para bordar, Arthur se había girado hacia la puerta y girado el pomo, para simplemente descubrir que estaba con pestillo.

Así que estaba atrapado en el armario.

Si Francis se enteraba de esto, sería el hazmerreír de la próxima Reunión Mundial, sobre todo porque todo había ocurrido por un aro de bordado. De algún modo, necesitaba que alguien viniese y le sacase.

"Cojones" dijo Arthur otra vez, mientras intentaba pensar en alguien que pudiese ayudarle a salir de ese lío. Antonio, Francis y Gilbert fueron inmediatamente descartados pues solo se reirían y lo difundirían. Lovino se reiría con ellos. Dudaba que Feliciano supiese siquiera lo que hacer con una puerta atascada. Ludwig seguramente le haría escribir un informe acerca de lo sucedido. Elizabeta era otra persona que se reiría de él. Roderich era demasiado aristócrata para hacer nada. Como se llame, el amante de Francis y hermano de Alfred, estaba al otro lado del océano en mitad de un torneo de hockey, por lo que todo el mundo sabía que no debía ponerse en su camino ahora. Y Alfred…

¡Eso era! Probablemente era culpa de Alfred de todos modos, así que bien podría ser él quién lo sacase del lío. Y, como recordaba Arthur, se supone que tenía una reunión hoy en casa de Francis por lo cual no estaba demasiado lejos.

Arthur sacó el teléfono y rápidamente llamó a Alfred.

Por suerte para él, Alfred lo cogió después de unos pocos segundos.

"¡Hey, Iggy! Justo acabo de terminar en casa de Francis e iba a llamarte para ir y…" empezó a hablar Alfred al momento en que aceptó la llamada.

"¡Solo cállate y escucha, idiota! ¡Necesito tu ayuda!" le cortó Arthur.

"¡¿Qué?! ¿Alguien está intentando entrar en tu casa? ¿Está intentando matarte? ¡No te preocupes, estaría allí en un segundo!" la voz de pánico de Alfred llegó a través del auricular del teléfono y Arthur escuchó el sonido de una gran cantidad de bocinas "Arthur, escondí un spray de pimienta detrás de un jarrón de la sala, así que úsalo para–"

"Nadie está intentando matarme, idiota… es mucho más simple que eso…" Arthur de repente se sintió increíblemente avergonzado por preocuparle. Después de todo, considerando la gran vena heroica de Alfred y su hiperactiva imaginación, vendría inmediatamente en su ayuda con el brillo de sus armas, listo para un ataque terrorista. Cuando supiese la razón real para necesitar su ayuda, seguramente también se reiría de él. A pesar de que después de que se riese, ayudaría a Arthur.

Aun así, Arthur no quería que Alfred provocase un accidente de camino a ayudarle, ya que le haría sentir culpable una vez que todo hubiese terminado.

"Oh" respondió Alfred. Arthur supuso que Alfred estaba yendo más lento ahora, a una velocidad más manejable "Entonces, ¿con qué necesitas ayuda?"

"Bueno…" Arthur se dio cuenta de lo que iba a tener que decirle. Sintió un sonrojo extenderse por sus mejillas. Oh, Dios, ¿me odias? "Te necesito para…para…"

"¿Qué, Arthur?"

"¡Necesito tu ayuda para salir del armario!" dijo finalmente.

Hubo un momento de silencio.

"Creo que ya hice eso" la voz de Alfred parecía totalmente seria, pero Arthur podía escuchar la sonrisa que seguramente estaba apareciendo en su rostro.

"No, quiero decir, un armario físico, ¡jodido idiota!" espetó Arthur.

Alfred se rio "Si, lo entiendo. No te preocupes, ¡tu héroe casi está aquí!"

"No es divertido" se quejó Arthur.

"Si, lo es. Estoy seguro que dentro de unos años verás la gracia en esto, pero – ¡Hey!" de repente Alfred se detuvo en mitad de su frase.

"¿Qué?" Arthur resistió el impulso de darse una palmada en la frente.

"¡Momento Beatles!"

"¿Eh?"

"Te lo explicaré en un momento, ya que estoy aquí. ¿En qué armario estás?" Arthur escuchó el sonido de Alfred aparcando su coche.

"El armario de costura" dijo "¿Pero de qué 'momento Beatles' estás hablando?"

"¡Te veo ahora, Iggy!" y con eso, Alfred colgó.

Arthur miró a su teléfono "Mi nombre no es Iggy"

Espero unos instantes y entonces escuchó un golpe en la puerta "Hey, Iggy, ¿estás aquí?"

"¡Eso fue lo que dije, imbécil!" gritó Arthur en respuesta "Ahora, ¿vas a sacarme de aquí o no?"

"Sí. ¿Está bien si solo quito el pomo de la puerta y lo pongo después en vez de romper la puerta?" Arthur escuchó un sonido sordo de lo que supuso que era Alfred bajando la caja de herramientas que tenía en su coche.

"¡¿Qué?! ¡¿Sabes lo antigua que es esta puerta?! ¡¿E ibas a romperla simplemente?! ¡Por supuesto que simplemente deberías quitar el jodido pomo!" Arthur no podía creerlo. ¿Por qué Alfred no parecía sentir aprecio por las antigüedades? Seguramente porque todas sus cosas tienen solamente unos pocos cientos de años a lo sumo, pensó la parte lógica del cerebro de Arthur que no se estaba volviendo loca.

"Geez, ¡es por eso que lo pregunté!" Arthur sintió que al otro lado de la puerta, Alfred estaba haciendo pucheros. A pesar de los probables pucheros, pudo escuchar a Alfred ponerse a trabajar con la puerta. Quizás haya sido un poco duro. Después de todo, está ayudándome.

"Entonces, ¿qué momento Beatles te inspiró esta situación?" preguntó Arthur, aunque tenía el presentimiento que se arrepentiría de esta pregunta.

"Oh, eso es fácil. ¡Es la canción de Help!" dijo Alfred mucho más animado.

"¿Quieres decir la canción en la que se admite que el cantante ya no es tan joven?" Arthur sabía que esto iba a acabar en su edad.

"Bueno, sí, eso también. Pero también está el hecho de que finalmente admites cuando necesitas ayuda ahora. Nunca solías hacer eso. O dirías que necesitas ayuda sin decirlo directamente" Arthur vio el mango moverse.

"Bueno, supongo que me he acostumbrado a confiar en ti" Arthur pensó en sus días de pirata, así como cuando era él quien cuidaba de Alfred. Sin embargo, se estremeció un poco ante el último comentario, ya que era un recordatorio de cómo durante las Guerras Mundiales no había querido pedir ayuda directamente.

"Por supuesto, eso no es lo más importante de la canción" el pomo de la puerta se deslizó fuera del hueco y Alfred empezó a abrir la puerta.

"¿Qué es?" Arthur no pudo evitar preguntar.

La puerta se abrió para revelar el rostro sonriente de Alfred "Eso significa que cadavez que me llames por ayuda, ¡te rescataré!"

Arthur fue y le abrazó, seguro del hecho de que eso era definitivamente cierto.