Autor Original: Masterdono

ID: 3707868

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Hibari tamborileó con los dedos sobre su mesa con impaciencia, sus ojos mirando fijamente a la puerta, casi haciendo agujeros en ella…

¿Dónde estaba ese herbívoro suyo? ¿No lo dejó claro y simple? Se suponía que debía presentarse en este momento…

Cerró los ojos, cruzando los brazos firmemente contra su pecho… Si ese herbívoro no aparecía en este último minuto, lo mordería hasta la muerte…

Como si fuera una señal, la puerta se abrió lentamente, revelando a Tsuna, que parecía estar a punto de correr cuando fuera necesario.

"Herbívoro…" el prefecto abrió los ojos, mirando inexpresivamente los suaves ojos marrones del castaño y, de repente, se encontró perdido en esos ojos inocentes del Décimo, aunque parecía como si estuviera burlándose por fuera, haciendo que Tsuna tragara saliva de miedo.

"L-Lo s-siento H-Hibari-sa-" Tsuna cerró la puerta detrás de él y comenzó a balbucear algo sobre Reborn reteniéndole con una cuerda.

"Kyoya…" el prefecto comenzó a levantarse de su silla y se dirigió hacia el castaño.

"¿E-Eh?" Tsuna simplemente lo miró confundido, inclinando levemente la cabeza.

Hibari entrecerró los ojos ante eso… se preguntaba cuántas emociones más puede contener este herbívoro suyo… suponía que no había ningún problema en burlarse de él.

"No repito las cosas, herbívoro…" susurró cuando finalmente alcanzó al chico más pequeño, agarrando la muñeca del castaño y sujetándolo contra la puerta. El castaño se sonrojó, como se esperaba, qué simple… adorable…

"H-Hibari-sa-"

"Kyoya…" el prefecto inclinó su rostro de modo que estuviera a solo unos centímetros de distancia el uno del otro…

Tsuna se sonrojó… sintiendo venir un dejá vù… ¿qué le estaba haciendo Hibari-san?

"K-K-Kyo…¿ya?" el prefecto asintió con satisfacción, y luego se detuvo un momento cuando percibió un leve aroma a fresa de la boca del castaño.

"Fresa…" se susurró a sí mismo, recordando de repente que aún no había almorzado debido a su apretada agenda. Las fresas son especialmente sus favoritas, aunque nunca lo admitiría…

"¿E-Eh?"

Los ojos de Tsuna se agrandaron cuando el prefecto cerró los ojos cuando estaba a punto de moverse…

Cerrando los ojos de golpe, Tsuna esperó…

No vino nada…

"Feliz cumpleaños, Tsunayoshi" Hibari sonrió mientras veía al castaño abrir los ojos en estado de sorpresa, en su mano sostenía un objeto rectangular.

Tsuna se quedó mirándolo, una mezcla de decepción y enfado que se mostraba con obviedad, haciendo que el prefecto se riera.

¡¿Por qué no podía besarme ya?! Espera–

"¡WAAAHHH! ¡EN QUÉ ESTOY PENSANDO!" gritó el castaño con fuerza, tirándose del pelo frenéticamente.

"Toma…" Hibari empujó el regalo púrpura a sus manos, ganándose un grito del otro completamente sorprendido.

"¿Q-Qué es esto?" ante esto, el prefecto miró bruscamente a sus ojos, con una mirada de no-me-juzgues-o-te-morderé-hasta-la-muerte, lo que hizo que el más pequeño se estremeciera un poco.

El otro tipo de morder hasta la muerte… añadió Hibari mentalmente, mientras sonreía.

Tsuna tragó saliva, finalmente decidiendo aceptar el regalo.

"Ábrelo" ordenó Hibari y sin otra opción, el castaño asintió una vez mientras rasgaba suavemente el papel púrpura que cubría la caja y lentamente miraba dentro de la caja… sus ojos se abrieron de par en par.

Dentro había dos tonfas, y parecían estar en mal estado…

¿Eeeh? Pensó mentalmente, rascándose la nuca, confundido.

"Esas son mías. Si haces algo que las dañe, de alguna manera,… te morderé hasta la muerte"

"¡HIIIIII! ¡¿Qu-Qué hice?!" se apartó de la alondra, dándose cuenta de que todavía estaba en presencia del presidente del comité disciplinario.

"Averígualo…" Hibari entrecerró los ojos antes de suspirar, de repente mirando la chaqueta en su mano antes de tirársela al adolescente más pequeño, quien apenas la atrapó.

"Esto también es mío…" la alondra sonrió, llevando una mano a la cabeza de manera gentil.

Tsuna estaba demasiado aturdido para hablar, su atención solo estaba en la chaqueta en sus manos…

Era la chaqueta del comité disciplinario de Namimori, la cinta roja en la manga izquierda era lo que más llamó su atención.

"¿P-Por qué? No soy miembro del comité dis-"

"Debes usar esto todos los días, herbívoro…" Hibari ignoró su pregunta, mientras lo miraba divertido.

"¡P-Pero!"

"Hablas demasiado, herbívoro…" Hibari giró de él por el hombro y lo hizo mirar hacia la puerta, ganándose el infame 'HIIIII' del castaño mientras luchaba por agarrar tanto la caja como la chaqueta.

"Vete a casa, herbívoro… tus… amigos, te están esperando… en la puerta" el prefecto giró el pomo y abrió la puerta y luego empujó al castaño fuera de la sala de recepción.

"¡E-Espera! ¡HIBARI-SAN!" el prefecto podía escuchar al otro golpeando desde el otro lado.

"¿Qué, herbívoro…?" abrió la puerta y se quedó atónito cuando vio al otro sonriéndole brillantemente… hacia él.

"¡Gracias!" luego Tsuna giró sobre sus talones y estaba a punto de correr hacia el pasillo cuando Hibari lo agarró por la muñeca.

"Herbívoro…"

"H-Hibari-sa-"

"Te morderé hasta la muerte…" Tsuna no pensó que mereciese lo que recibió ese día…

Todavía no tenía idea de lo que hizo mal mientras caminaba con un ojo morado hacia la puerta donde Gokudera y Yamamoto lo esperaban.

Hibari-san estaba actuando de forma extraña…

"¿Jyudaime?" Gokudera miró preocupado a su jefe, quien tenía el ceño fruncido con confusión.

"¿Tsuna?" Yamamoto arqueó una ceja. ¿Qué pasó exactamente en la sala de recepción?

"¡JYUDAIME!" gritó Gokudera esta vez, aunque rápidamente se arrepintió y consideró de mala educación que le gritara a su jefe.

"¡LO SIENTO MUCHO, JYUDAIME!"

"¿Eh? ¿Dijiste algo, Gokudera-kun?"

Gokudera negó con la cabeza, decidiendo el dejarlo pasar, tal vez su Jyudaime estaba cansado…

"¡A-Ah, Jyudaime! ¡Feliz cumpleaños!" de repente, Gokudera le ofreció un regalo de forma cuadrada, el envoltorio negro decorado con calaveras blancas.

"G-Gracias, Gokudera-kun" el castaño sonrió y cogió el regalo, poniéndolo encima de los regalos de Hibari mientras caminaban a casa.

Yamamoto, al darse cuenta de que su amigo luchaba por la cantidad de peso que cargaba, decidió ayudarle.

"Déjame ayudarte con eso" le quitó las dos cajas de los brazos a su amigo, dejando solo la chaqueta.

Gokudera frunció el ceño "¡Dame eso fanático del béisbol, yo también ayudaré a Jyudaime!" el atacante sonrió al su jefe, quien les sonrió a ambos.

"Gracias"

"¿Tsuna?" Yamamoto miró la chaqueta con sospecha.

"¿Mmm?"

"¿No es esa la chaqueta de Hibari-senpai?" preguntó el experto en béisbol, señalando la etiqueta roja que tiene escrito el nombre de Hibari.

Ante esto, Gokudera alzó la mirada, ¿cómo no se dio cuenta? ¡ÉL era la mano derecha!

Tsuna sudó ligeramente, ¿cómo iba a explicar esto…?