Autor Original: A. Zap

ID: 3765989

Notas de la traductora:

¡Aloha~!

Así que, sin más dilación, ¡que lo disfrutéis~!

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Capitulo 10 – Hello, Goodbye

Alfred entró a la oficina de Arthur "¡Hola, Iggy!"

Arthur rodó los ojos a Alfred mientras pasaba junto a él y salía de la oficina "Lo siento, Alfred. Tengo una reunión, así que adiós"

"¿Qué? ¿No puedes escaparte? Sé que solamente vas a esas cosas por obligación. ¡Encuentras las reuniones tan aburridas como yo!" señaló Alfred mientras seguía a su novio hasta el final del pasillo.

"No, Alfred" Alfred no podía ver la cara de Arthur pero sabía que estaba rodando los ojos de nuevo "Tal vez deberías dejar de ser tan infantil"

Alfred hizo un pequeño puchero por eso y aceleró para poder andar a la par de Arthur "Vamos, Artie. ¡Larguémonos!" entonces frunció el ceño. ¿Por qué esto se le hacía tan familiar?

Arthur suspiró y alzó la mirada hacia Alfred "Mira, solo ve a mi casa y espera un poco. Te veré más tarde"

"¡Pero no quiero esperar! ¿No puedo simplemente secuestrarte o algo para que tengas una excusa para tu jefe?" Alfred sonrió ante esa idea. Oh, ¡podría hacerlo tan épico! Pero no tenía ningún explosivo...

"¿Por qué me secuestrarías?" Arthur estaba mirando a Alfred como si hubiese perdido la cordura. Por otro lado, a menudo me mira así durante las Reuniones Mundiales... pensó Alfred.

"No lo sé..." ante esto, Alfred cogió a Arthur en brazos, provocando que el británico dejase escapar un lindo chillido y corrió por los pasillos "¡Pero es más divertido que esas aburridas reuniones! ¡Solo estoy rescatandote de las reuniones!" se rio a su modo heróico todo el camino hasta la puerta. entonces puso a Arthur en el asiento del copiloto de su coche, abrochó el cinturón de amos y salió del aparcamiento como un italiano.

Sin ser vistos por Alfred, todos los trabajadores dentro de las oficinas rodaron los ojos ante sus travesuras y volvieron al trabajo. Por suerte, el secretario de Arthur llamó al Primer Ministro para informarle del 'rescate'. Era media tarde de todos modos, así que todos ellos sentían la llamada del hogar.

Y, en cualquier caso, todos cabía cuán 'especial' era la relación entre Estados Unidos y Reino Unido.

Mientras tanto, Arthur estaba maldiciendo en ese momento a Alfred "¡¿Por qué cojones hiciste eso?! Deberías simplemente haberme dicho 'adiós' y esperado en mi casa. Pero no, tenías que arruinar todo mi jodido día al hacerme ir temprano, ¡estúpido idiota!"

"Sabes que la mayoría de la gente estaría feliz de irse temprano" fue el turno de Alfred de rodar los ojos "Pero, hablando de despedidas…" sus ojos se iluminaron "Ah, ¡eso es lo que estaba pensando antes!"

"¿Pensando antes en qué? No parecía como si estuviese pensando" resopló Arthur y se acomodó en su asiento.

"Bueno, yo diría una cosa y tu dirías lo opuesto. ¡Como la canción de Hello, Goodbye!" sonrió Alfred al británico "En el momento en que llegué allí y dije 'Hola', tu dijiste 'Adiós". Y el resto fue vagamente como la canción también. Sólo que hablamos más"

"Supongo" Arthur rodó los ojos "Aun así, no tenías porqué secuestrarme"

"'Rescatar', no secuestrar, Artie" Alfred sonrió "De todos modos, vine pronto porque quería mostrarte algo. Así que no sería capaz de esperar en tu casa de todos modos si quería llevarte allí a tiempo"

"De verdad, ¿qué tipo de cosa?" Arthur no pudo evitar el sentirse curioso.

"¡Ya lo verás!" Alfred se rio.

Condujo el coche fuera de la ciudad y hábilmente maniobró el coche hacia una zona boscosa del parque. El coche finalmente emergió en lo alto de la cima de la colina con vistas a Londres.

"¡Vamos!" salió del coche y sacó a Arthur de él.

"De verdad, ¿qué cosa quieres…?" Arthur se detuvo en seco y Alfred sonrió por su reacción.

Desde la colina, la cual estaba también en un claro del bosque, cualquiera podría ver todo Londres y también ofrecía una hermosa vista de la puesta de sol, la cual bañaba toda la ciudad con tonos naranjas y rojos. Era una vista hermosa. Alfred lo había encontrado recientemente cuando estaba vagando por la zona de las afueras de Londres. Al momento había querido compartirlo con él, pero no tuvo una buena oportunidad de hacerlo hasta ahora.

"¿Qué piensas ahora? ¿Todavía soy un idiota por rescatarte para mostrarte esto?" Alfred alzó las cejas y sonrió de manera descarada.

"Siempre eres un idiota, sin importar el qué" Arthur dijo esto con una suave sonrisa "Pero este es un buen lugar para decirle adiós al sol, ¿eh?"

"¿Eh? ¿Por qué estás diciendo, 'Adiós'?" Alfred miró con confusión a Arthur.

"Bueno, es el final del día" Arthur usó el tono paciente que siempre usaba cuando pensaba que Alfred estaba siendo estúpido.

"Pero verás al sol mañana, ¿verdad? Adiós parece tan definitivo" Alfred miró la hermosa puesta de sol, ignorando el hecho de que Arthur estaba mirándole "Así que, es más como un 'Nos vemos'"

Arthur se rio "¿Así que es por eso que nunca dices adiós?"

Alfred sonrió "Sí, ¡siempre querré verte de nuevo!"

El rostro de Arthur se puso más rojo que el color del atardecer con su sonrojo "Si, yo también"

Alfred puso un brazo alrededor de Arthur y le atrajo hacia él. Sí, siempre diré 'Hola', pero nunca diré 'Adiós'. De ese modo siempre habrá esperanza de verte de nuevo.