Autor Original: Masterdono
ID: 3707868
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"¡Jyudaime!" la voz de Gokudera sorprendió a Tsuna que se dirigía al gimnasio para encontrarse con Reborn, ese tutor diabólico estaba diciendo algo sobre otro tipo de entrenamiento corporal… lo que sea…
"Gokudera-kun…" saludó riendo nerviosamente.
"Yo… Yo… te…" Tsuna arqueó su ceja, Gokudera respiró hondo.
"¡YO TAMBIÉN TE AMO, JYUDAIME!" antes de que Tsuna pudiera decir algo más, fue empujado por el bombardero, aplastando sus labios contra el castaño con bastante brusquedad, pero con amor, moviéndose de una manera que mareaba al castaño.
Tsuna se quedó congelado…
¿Qué narices…?
~FLASHBACK~
"¡Tsuna-san! ¡Tsuna-san!" gritaron algunas chicas corriendo hacia él, de alguna manera… ese brillo en sus ojos le provocó escalofríos en la columna al castaño, ¿qué quería?
Lo agarraron en cuanto una de las chicas lo alcanzó.
"¿ES VERDAD?" una de ellas gritó, al principio pensó que lo estaban intimidando, pero esa enorme sonrisa malvada en su rostro le dijo lo contrario.
"Q-Qué-"
"¡QUE QUIERES A HAYATO-KUN!"
"¿Eh? ¡Por supuesto que quiero a Gokudera-kun! Es mi-" antes de que pudiera terminar… las chicas se habían ido, dejando solo humo tras ellas.
"… ¿amigo?" ¿Eh?
~FIN DEL FLASHBACK~
"Mmm… Go – ¡KU! S – to" el bombardero lo acercó aún más por la cintura, profundizando su deliciosa fricción.
"Cuál es el significado de esto, herbívoro…"
El dúo se heló en ese instante, o más bien Gokudera, porque Tsuna ya estaba petrificado.
Esa voz… ¿era él? Pensó Tsuna.
Gokudera se apartó de él suavemente, volviéndose para mirar al prefecto.
"Esto no es asunto tuyo-"
"¿Cuál es el significado de esto, herbívoro…?" esta vez su voz hizo que el castaño se estremeciera. Hacía tanto frío… nunca lo había escuchado usar ese tono… al menos con él..
"E-Esto… yo…"
"¿Qué quieres?" intervino Gokudera, colocándose frente a Tsuna.
Los ojos de Hibari se volvieron más fríos, mientras comenzaba a caminar hacia Tsuna, empujando al plateado con dureza, agarrando la muñeca del castaño con brusquedad.
Miró a Tsuna, antes de llevárselo a rastras.
Dejando a un Gokudera inconsciente tirado en el suelo sin poder hacer nada.
"¿Ky-Kyoya?" el prefecto ignoró al asustado castaño, la atención en los pasillos, caminando recto, pasando a algunos estudiantes temblorosos.
En cuanto llegaron a la sala de recepción, Hibari cerró la puerta detrás de él, empujando a Tsuna hacia el sofá con dureza, y un aura oscura rodeándolo.
A estas alturas, habían pasado 20 minutos y el silencio estaba matando a Tsuna.
"E-Esto…" Hibari abrió los ojos, fulminándole con la mirada eso lo silenció.
Después de unos minutos más, Tsuna escuchó un ligero ronquido.
¿Eh?
Volvió la cabeza para mirar con atención la cabeza del pelinegro.
Sus ojos se abrieron un poco, mientras miraba al prefecto, levantándose del sofá con cautela.
Allí… en la mesa del comité disciplinario, donde descansan montones de papeles, ¿estaba el prefecto en persona, durmiendo plácidamente, y con una mano sosteniendo un bolígrafo y con la otra un origami?
Tsuna echó un vistazo más de cerca… era un origami de grulla… le parecía conocido… de alguna manera…
Luego, sus ojos viajaron al rostro del prefecto. Se ve tan tranquilo…
Tal vez simplemente se pueda ir… seguramente debería…
Tsuna retrocedió lo más silenciosamente posible, justo cuando estaba a punto de llegar a la puerta…
"¿A dónde crees que vas, herbívoro…?" la profunda voz del prefecto sorprendió a Tsuna.
"¡HIIIIIII!" ¿Cuándo despertó?
Se dio la vuelta para quedar de frente a Hibari, con los brazos firmemente cruzados, mirando fijamente su alma.
"T-Te quedaste dormido y yo s-solo pensé… en i-irme…" el castaño suspiró, hundiendo los hombros.
"Estás…" le oyó decir.
Hibari lo agarró por los brazos, el flequillo le ocultó los ojos.
"… con él" no era realmente una pregunta.
¿Con él? Tsuna arqueó una ceja. ¿De qué estaba hablando?
Hibari levantó la cabeza, los ojos en su mesa…
"No lo repetiré, herbívoro… Eres mío y solamente mío…"
¿Eh?
"No toleraré que ese herbívoro… toque lo que es mío…" dijo Hibari, mientras se levantaba, sus tonfas ya estaban en posición.
"E-Esto…¿a dónde vas?" tenía la sensación de que lo sabía… ¿o era cosa suya?
"KYOYA-" Hibari lo agarró por el cuello con una mano, la otra sujetándolo por la cintura.
"Eres mío…" fue lo último que dijo antes de unir sus labios con los propios con dureza, la boca ya abierta, sin molestarse en pedir entrada.
Entrelazó sus lenguas; Tsuna no pudo evitar gemir, mientras el prefecto agarraba sus dos piernas, levantándolo del suelo, envolviéndolas en su cintura.
Tsuna tiró de la camiseta de la escuela del prefecto, aceptando.
Se sentía bien… de alguna manera…
La puerta se abrió de golpe, considerando que estaba cerrada.
"¡JYUDAIME!"
