Autor Original: relover180
ID: 2962133
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Alfred bostezó ruidosamente, recostándose en su asiento y frotándose los ojos con el dorso de la mano. Hoy había sido muy agotador. Dos pruebas seguidas, una de Física y otra de Historia, y luego estaba ese maldito grupo de porristas que lo acechaba.
"¿Estás bien, Alfred-san?" preguntó Kiku. Alfred abrió un ojo para mirar a su amigo japonés. Tenía el pelo negro corto y recortado, y unos ojos marrones ligeramente opacos. Era educado, seguramente demasiado, pero era un buen amigo.
"Bien" suspiró Alfred, inclinándose sobre la mesa que tenía. estaban en el McDonalds con otros pocos de amigos, que estaba en ese momento pidiendo la comida. Ludwig, un alemán que iba con el pelo rubio peinado hacia atrás y tenía unos fríos ojos azules; Feliciano (Feli, como todos le llamaban), un italiano con pelo marrón rojizo con un extraño rizo que se alzaba y ojos marrones, y Arthur, el británico de Alfred "Largo día, ¿sabes?"
"Hai" Kiku asintió. Alfred asintió, mirando por primera vez a los otros ocupantes del restaurante. La mayoría de ellos eran estudiantes de la Academia Mundial Hetalia, por lo que había una gran variedad de etnias en el lugar. AMH era una escuela mundial, así que venía gente de todas partes. Estaba en América también, esa era la única razón de que Alfred fuese capaz de asistir. Su familia definitivamente no podía permitirse el mandarlos a él y Matthew a otro país.
"Aquí está tu ataque al corazón" suspiró Arthur, dejando caer una bandeja de comida frente a Alfred, prácticamente despertando al pobre chico.
"¡Gracias, amigo!" Alfred le sonrió a su novio "¡Tel o devolveré después, lo juro!"
"Pues le agregaré los cincuenta dólares que ya me debes" sonrió Arthur, sentándose a su lado. Ludwig y Feli se sentaron junto a Kiku, todos ellos trabajando para separar su comida.
"¿Qué? Estoy seguro de que ya he pagado como la mitad de eso" Alfred puso un poco de mala cara, desenvolviendo su primera hamburguesa de cinco.
"Me diste un dólar y cincuenta centavos en dinero del monopoly" Arthur rodó los ojos.
"Estoy seguro de que eso era bueno de alguna manera" Alfred se encogió de hombros, mordiendo su hamburguesa.
"Recuérdame por qué narices estoy saliendo contigo" Arthur negó con la cabeza.
"Es porque me amas" Alfred sonrió, con la boca llena de comida.
"¡Sé que Luddie me ama!" dijo Feli felizmente, rodeando con sus brazos a Ludwig y apoyando la cabeza en él. Tenía una sonrisa tonta, como siempre, pintada en la cara.
"Ja, ja, Feli" suspiró Ludwig, acariciando la cabeza del italiano.
"Sois tan lindos" se rio Alfred mientras iba a por su siguiente hamburguesa.
"Podría decir lo visto de ti" Arthur sonrió "Cuando no te estás metiendo comida de más en la boca y ahogándote solo. ¿No has considerado que te ahogarás al menos una vez?"
Alfred tragó "¡No, hermano! ¡Soy un héroe! Los héroes no mueren de forma tan patética, como ahogándose"
"Claro" suspiró Arthur, rodando los ojos.
"¿Cómo te terminas la comida tan rápido?" Feli se maravilló por eso "¡Nunca puedo comer tan rápido como tú puedes!"
"Práctica" Alfred le guiñó un ojo, cogiendo otra "Además, si me como rápido la comida de Arthur, no sabe tan mal realmente"
"¡Hey!" espetó Arthur, golpeando a Alfred en lo alto de la cabeza. Alfred simplemente empezó a reírse, frotándose la nuca.
"¡Es cierto! No tienes idea de cuántas veces casi muero al comer tu… ¿cómo se llaman esas piedras?" Alfred alzó la mirada al aire, pensando.
"¡Son scones, idiota! ¡No piedras!" le gritó Arthur.
"Claro" se rio Alfred y sintió un zumbido en el bolsillo, de su teléfono. Rápidamente lo sacó y contestó sin ver quién era "¿Hola?"
"Al, ¿dónde estás?" suspiró Matthew desde el otro lado "¿Te olvidaste de lo que tienes que hacer hoy?"
"Por supuesto que no, Mattie" suspiró Alfred, intentando poner en marcha su mente para lo que había olvidado "Mm, ¿me lo recuerdas?"
Matthew suspiró pesadamente desde el otro lado "Es tu turno de limpiar la cocina. Y mejor que te des prisa, Mamá y Papá van a llegar pronto a casa del trabajo y esperan que esto esté hecho para cuando lleguen a casa"
"Aw, vamos, Mattie" gruñó Alfred, echando la cabeza hacia atrás "¿No puedes hacerlo? ¿Solo esta vez?"
"Lo hice las últimas tres veces" respondió Matthew con impaciencia.
"Vale, estaré allí en un momento…" suspiró Alfred y colgó, guardando el móvil en el bolsillo "Oye, Artie, ¿hay alguna posibilidad de que puedas llevarme a casa muy rápido?"
"¿De qué te olvidaste esta vez?" Arthur le miró.
"Oh, solo algunas simples tareas de la casa" dijo Alfred con un movimiento de mano "Pero Mattie está molesto y mis padres estarán pronto en casa"
"¿Por qué no haces las cosas cuando te dicen que las hagas?" Arthur negó con la cabeza y se puso en pie "Vamos, entonces"
"Cariño, te amo" sonrió Alfred dulcemente, recogiendo las hamburguesas restantes y siguiendo a Arthur de cerca.
"Sé que lo haces, amor" sonrió Arthur.
"No tienes que ser tan arrogante sobre eso" Alfred puso los ojos en blanco.
"Lo hago cuando tú eres tan arrogante" respondió Arthur con facilidad.
"Lo que sea" suspiró Alfred mientras salían fuera y Arthur abría el coche. Alfred se subió rápidamente y Arthur arrancó el coche.
"Todavía no sé por qué insistes en hacer todo de último minuto" suspiró Arthur cuando comenzó a salir del estacionamiento.
"De esa manera tengo más tiempo con las personas que me importan" Alfred se encoge de hombros "como tú"
"Adorable" Arthur rodó los ojos.
"Por supuesto que soy adorable" se rio Alfred "¿Qué más esperas?"
"¿Quizá que seas humilde?" Arthur se rio un poco "¿O te comportes como el adulto que tendrás que ser pronto?"
"Tio, tengo dieciséis" Alfred le mostró una asombrosa y heróica sonrisa "¡Tengo mucho tiempo!"
"Esa no es una respuesta aceptable" se burló Arthur "Vas a ser un senior el año que viene"
"Igual que tú" sonrió Alfred "Y te he visto comportarte de manera infantil en multitud de ocasiones"
"¡Di una!" Arthur lo fulminó con la mirada.
"La última vez que hablaste con Francis. ¿Cuál fue… mm… el almuerzo?" Alfred alzó una ceja "¡Te habrían mandado a la oficina del director si a ese profesor no le gustases tanto!"
"¡Eso no prueba nada!" Arthur se sonroja ligeramente.
"Sí, nada" resopla Alfred.
"Tienes suerte de vivir cerca de ese horrible restaurante" Arthur puso los ojos en blanco, detuvo su coche y cruzó los brazos sobre el pecho.
"Eres tan adorable" sonrió Alfred y rápidamente se inclinó y alzó la cabeza de Arthur para poder besarle rápidamente "Te amo"
"Yo también, idiota" murmuró Arthur y Alfred se rio, saliendo rápidamente del coche y corriendo dentro de la casa.
"¡Estoy en casa!" dijo Alfred felizmente. Vio el coche de Matthew fuera, así que sabía que estaba allí. Pero el silencio que le rodea le dice que Gilbert estaba en su habitación y necesitarían todo el tiempo que pudiesen conseguir antes de que sus padres llegasen a casa. Alfred deja salir una risa y empieza a trabajar en limpiar la cocina.
No le llevó mucho tiempo, con toda honestidad. Terminó justo cuando sus padres llegaron a casa, por suerte, y se pusieron a preparar la cena. Antes de que Alfred lo supiese, era hora de comer. Matthew bajó y Alfred se dio cuenta por primera vez de que Gilbert no bajaba para irse.
Fue capaz de captar la mirada de Matthew durante la cena y vocalizó "¿Dónde está Gil?" sin que sus padres se diesen cuenta.
"Armario" se las arregló para susurró por la bajo Matthew.
"Baño" dijo Alfred de repente, levantándose. Sus padres asintieron y Matthew le sonrió. Habilidosamente, sin que sus padres lo viesen, Alfred logró colarse por las escaleras y entrar en la habitación de Matthew. Se aseguró de cerrar la puerta en silencio y rápidamente abrió la puerta del armario de Matthew. Por supuesto,, sentado muy aburrido entre los zapatos y la ropa sucia, estaba Gilbert.
"No puedo creer que mi hermano se las arreglase para convencerte de esconderte en un armario" Alfred rodó los ojos.
"Sí, bueno," Gilbert cogió la mano extendida de Alfred y se puso en pie "Nos hemos…dejado llevar un poco"
"Si descubro otro chupetón en el cuello de mi hermano, te juro que de verdad se lo contaré a mis padres" advirtió Alfred, apuntándole con un dedo.
"No necesitas hacer de hermano protector" Gilbert se encogió de hombros "De todas formas, ¿me ayudas a salir de aquí?"
"Porque le debo a Matt por la de hoy" Alfred gruñó "Pero solo esta vez. Sin promesas"
"¡Genial, amigo!" Gilbert le sonrió.
"Tranquilo" siseó Alfred y abrió la puerta de Matthew para mirar alrededor sigilosamente. Todo el mundo estaba todavía abajo. Conocía la manera en que se sentaban sus padres, de espaldas a las escaleras, lo que significa que podía pasar rápidamente tras ellos e ir hacia la puerta de atrás "Pregunta rápida, ¿tienes transporte?"
"Luddie está esperando fuera" Gilbert se encogió de hombros.
"Bien" Alfred suspiró y los dos salieron rápidamente de la habitación y bajaron las escaleras. Alfred se detuvo solo por una fracción de segundo para asegurarse de que sus padres no estuviesen mirando y luego ambos se dirigieron directamente a la puerta trasera. Alfred abrió lentamente, sabiendo que a veces crujía y suspiró de alivio cuando lo hizo en silencio.
"Ahora, fuera" señaló Alfred al patio trasero "La próxima vez que esto pase, no seré tan amable"
"Está bien, shieβe, lo pillo" Gilbert rodó los ojos y corrió fuera. Alfred dejó salir un pequeño gruñido. Las cosas que hacía por su hermano…
Cuando regresó a la mesa, Matthew le sonrió alegremente y Alfred le devolvió la sonrisa. El resto de la cena pasó con normalidad, por suerte, y luego Alfred repasó sin problemas su tarea antes de que el peso del día lo golpease como una tonelada de ladrillos. Antes de que lo supiera, estaba bostezando.
Ni siquiera tuvo la oportunidad de jugar a su nuevo videojuego todavía… mañana, entonces.
Y así, colocó sus gafas al lado de su despertador y se cubrió felizmente con su edredón antes de quedarse dormido con facilidad.
Tuvo un sueño en donde caía.
La reunión se reanudó antes de que Estados Unidos tuviese la oportunidad de preguntarle a Alemania qué le pasaba y no pudo evitar el dejar salir un gruñido mientras se sentaba al lado de Italia. Su subidón de azúcar había caído con rapidez y estaba empezando a dormirse lentamente durante la reunión. Estas cosas siempre duraban hasta tarde, de todos modos. Pero, hey, ¿qué más tenían que hacer?"
"Despierta, jodido idiota" siseó alguien en el oído de América y se espabiló un poco, mirando quién estaba a su otro lado por primera vez. No pudo evitar sonreír un poco cuando vio que era Inglaterra.
"¿Qué?" preguntó América adormilado. Miró el reloj y vio que eran ya las 10:30 de la noche.
"Estabas dormitando. Otra vez" resopló Inglaterra "Al menos podrías intentar prestar atención, ¿sabes?"
"Puedo escucharlos hablar a los dos" les gruñó Alemania y Estaos Unidos se rindió.
"Él estaba haciendo la mayor parte de la charla" apuntó con un dedo acusador a Inglaterra y se rio cuando vio que los ojos de este se ensanchaban.
"¡Solo me aseguraba de que tus malos hábitos de sueño no fueran tu ruina, idiota!" estalló Inglaterra.
"¡Callaros los dos!" gritó Alemania y los dos cerraron la boca rápidamente. La sala de reuniones se quedó en silencio durante un momento, algo extraño, antes de que América finalmente decidiese hablar.
"¿Entonces qué pasa contigo?" preguntó casi casualmente "Estás mucho más enfadado de lo habitual"
"Dummkompf" gruñó Prusia por lo bajo.
"¿Qué?" preguntó Alemania con irritación.
"Dije que estás más enfadado de lo habitual" América se puso en pie "Solo quiero saber qué pasa. Recuerdo lo que sucedió la última vez que fuiste así y sé que nadie quiera una repetición de eso"
"Siéntate" exigió Alemania.
"No" dijo América obstinadamente.
"América, siéntate" le susurró Inglaterra.
"Algo está pasando" declaró América "Y quiero saber qué"
"Deja de intentar ser un héroe" resopló Inglaterra.
"No pasa nada" dijo Alemania pasivamente, agitando la mano. Pero américa solo se quedó en pie.
"Y no te creo" suspiró América.
"¿Podrías simplemente sentarte para que podamos seguir con la reunión?" espetó Alemania.
"Eres un jodido tonto…" bufó Inglaterra.
"Ve… creo que deberías sentarte…" murmuró Italia por lo bajo.
"¡No!" gritó América. Sin embargo, de repente, a pesar de que estaba enfadado y en pleno calor del momento, se sintió realmente cansado.
"¿América?" preguntó Inglaterra cuando empezó a tambalearse un poco.
"Estoy bien…" se las arregló para decir América, sus ojos amenazando con cerrarse en cualquier momento "¿Qu-Qué…pasa con… Ale…" y entonces sus ojos se cerraron y cayó al suelo, desmayándose.
Cuando abrió los ojos, sin embargo, no se encontraba en la sala de reuniones, sino en la completa oscuridad. Se sentía como si estuviese cayendo, lo que inmediatamente hizo que se exaltase. ¿Por qué narices se quedó dormido en mitad de esa reunión? Estaba a punto de descubrir lo que pasaba con Alemania…
De repente, salió de sus pensamientos cuando vio su reflejo aparecer justo delante de él. Excepto que se estaba moviendo de manera diferente. Mientras que América estaba intentando enderezarse con sus brazos, su otro yo estaba dando vueltas en círculos como si estuviese cayendo con paracaídas. ¿Por qué no se le ocurrió a América esa idea? ¡Se vería increíble!
Aunque era muy raro. Claro, se parecía mucho a él. Pero este parecía mucho más joven que él… casi como un adolescente.
Y luego dejaron de caer. La réplica miró alrededor, un poco decepcionado y luego, por primera vez, vio a América. Lo miró, confundido durante un momento antes de que América sintiese que tiraban de él hacia adelante.
Y, una vez más, su mundo se tornó negro.
