Autor Original: relover180
ID: 2962133
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América estaba exhausto. No por Educación Física, ni por intentar evitar a todas las chicas que no podían captar una indirecta, tampoco porque tuviese que estar constantemente averiguando los nombres de todos estos malditos países… Aunque eso era parte de ello. Estaba cansado porque cada hora tenía que moverse a una clase diferente. Tenía que poner en marcha su cerebro con todas esas asignaturas que este idiota de Alfred había decidido hacer y ser capaz de cambiar de un tema a otro en cuestión de minutos.
Cuando volviese a ser América, iba a prohibir el sistema escolar…
América se desplomó en la silla de plástico de su clase de francés justo cuando sonó la campana y reprimió un quejido. Esta era su última clase. Después de esto, ¡se acabaría! Por este día… y Mattie seguía recordándole que tenía que entrar al equipo de futbol por Alfred. ¿Por qué se estaba esforzando tanto por este chico?
"¡Bonjour, clase!" el profesor captó la atención de todos y empezó con la lección. América básicamente colocó la cara contra el escritorio, completamente cansado y listo para simplemente tumbarse en una cama y quedarse dormido.
"¡Alfred!" gritó alguien, haciendo que América se sentase derecho. Al parecer, se había quedado dormido sin darse cuenta.
"Qué-" murmuró, medio esperando que el profesor estuviese enfadado con él, otra vez. pero solo encontró a Gilbert, Francis y Antonio de pie frente a él.
"Te ves horrible" parpadeó Antonio.
"Gracias" gruñó América, frotándose los ojos con la esperanza de despertarse.
"Quizás deberías dormir" sonrió Francis.
"Recordadme cómo conseguisteis que los cuatro eligiésemos francés" pidió América. Se moría por conocer esta historia. Escuchó que esta escuela tenía español y alemán. ¿Por qué el Bad Touch Trio tuvo que coger una clase de idiomas juntos, para empezar?
"Ah, recuerdas la historia, ¿verdad?" sonrió Gilbert, palmeando su hombro "Deberías recordarlo"
"Por si no te has dado cuenta, estoy un poco cansado ahora" suspiró América, tentado de enterrar la cara en el escritorio de nuevo. Miró al aula y parecía que debían de estar trabajando en grupos para rellenar una hoja de trabajo. A estas alturas, no le importaba lo suficiente como para intentar encontrarlo.
"Fue una apuesta, amigo mío" Antonio se encogió de hombros, sonriendo "De todos modos, los tres sabemos los idiomas de los otros por crecer juntos"
"Por supuesto" suspiró América, recostándose en la silla de plástico. Los tres amigos de Alfred eran raros… por otro lado, estos eran técnicamente sus amigos también.
"Así que, verás" Gilbert puso una mano en la mesa frente a América y se inclinó un poco hacia adelante "Estaba pensando en dormir con Mattie esta noche"
"Lo que sea" América apretó los dientes. Pasar un día se su vida hacía que América se cuestionase cómo Alfred podía hacer algo así.
"¿De verdad?" preguntó Francis.
"¿Qué?" gruñó América. A estas alturas, realmente no le importaba si hacía que Alfred se equivocase. Estaba cansado y solo quería que este día acabase. ¿Cómo hacían esto los adolescentes cinco días a la semana durante todo un año?
"Nada" sonrió Antonio junto con el resto del trio. Solo ver eso hacía que América se sintiese nervioso. Algo andaba mal.
"Eso no es tranquilizador" suspiró América. De repente, el timbre final sonó felizmente sobre ellos y América se puso en pie inmediatamente, cogiendo la maldita mochila y saliendo del aula. Un obstáculo más y sería capaz de ir a dormir a casa… a casa de Alfred…
Matthew le mandó un mensaje, diciéndole que se encontrase con él cerca del vestuario antes de las pruebas, seguramente para prepararlo. O ver si todavía estaba vivo. América se abrió paso entre la multitud de niños que se dirigían a algún tipo de salida y casi se cayó al suelo cuando se acercó a Matthew.
"Te ves-"
"Horrible, lo sé" le cortó América.
"Iba a decir cansado" Matthew alzó las manos a modo de defensa.
"¡Ser un adolescente es un asco!" se quejó América, apoyándose contra la pared y deslizándose hacia el suelo.
"Y una vez que llegues a casa, tienes que hacer algunas tareas" declaró Matthew.
"¿Vuestros padres son Satanás?" América alzó la mirada hacia él como si estuviese loco. ¡Qué más les hacían hacer sus padres? América tenía suficientes tareas como para necesitar una semana y la mayor parte eran para mañana.
Matthew dejó escapar una carcajada que sofocó cuando vio que venía alguien. América miró para ver quién era y se enderezó un poco cuando vio que era Arthur. Así que había al menos algunas buenas noticias al final de este terrible día.
"Por mucho que lo odie," suspiró Arthur, deteniéndose frente a ellos "supongo que debería ver cómo te golpeando jugando a tu lamentable excusa de rugby" sonrió América. Eso era igual que Inglaterra "¿Qué te pasa?"
"Solo necesitaba un poco de estimulación" América se levantó rápidamente y le dio un rápido abrazo a Arthur "Ahora lo tengo2
"Suéltame" gruñó Arthur, alejando a América. Pero su rostro mostraba un pequeño rubor y una pequeña sonrisa que intentó ocultar al mirar hacia el suelo.
"Eres tan adorable" expresó accidentalmente América sus pensamientos, pero pensó que no era tan malo, considerando que Arthur simplemente resopló y cruzó los brazos sobre su pecho y alejó la mirada "Creo que debería irme ahora, ¿eh?"
"Sí" suspiró Matthew y cuando América le miró, parecía que estaba a punto de vomitar.
"Hasta luego" se rio América y le dio a Arthur un rápido beso en la mejilla antes de correr al vestuario.
Se había convocado un descanso, por el cual todos los países estaban agradecidos. Alfred no pudo evitar soltar un suspiro de alivio una vez que eso pasó mientras se recostaba en la silla. Antes, apenas sabía sobre asuntos internacionales. Sabía acerca de algunas de las cosas que estaban pasando en Europa, Asia y América. Pero Dios santo, ¡tenían mucho de qué hablar! ¿Cómo podían estar durante tanto tiempo sin hacer casi nada? Este aterrador Alemania mantenía a todos a raya, pero Alfred podía darse cuenta de que todos estaban esforzando por mantener la calma.
"Oh, cálmate, solamente quedan unas cinco horas más" se rio Prusia desde detrás suyo.
"¡¿Por qué estas cosas duran tanto tiempo?!" Alfred se sentó derecho y miró a Prusia.
"Por lo general, nos lleve mucho tiempo hacer algo" suspiró Inglaterra, permaneciendo sentado, a diferencia de muchos países que parecían morirse por hacer algo "Ahora, sin embargo, estamos arreglándolas con todo el trabajo que siempre hemos acumulado"
"Dios, ser un país es un asco" se quejó Alfred "Déjame el instituto cualquier día. Al menos no lleva tanto tiempo. ¡Y podemos movernos!"
"Ahora que estamos en el descanso" Italia corrió hacia ello "¡Tienes que contarnos algo más sobre tu mundo! Y sobre nosotros, ¿si?"
"Mmm, vale" se rio Alfred ligeramente, frotándose el cuello. Ya tenía a cerca de diez países rodeándolo. ¿Por qué todos tenían tanta curiosidad sobre esto? "¿Qué quieres saber?"
"Bueno," Francis sonrió de lado "Tengo que saber su los ojos habéis resuelto la tensión sexual entre los dos. ¿Angleterre y tú estáis juntos o no?"
Alfred tardó un poco en recordar su francés y saber que Angleterre quería decir Inglaterra. E Inglaterra quería decir Arthur. Así que también se gustaban en este mundo… Éste América tuvo como unos 300 años para preguntarle a Inglaterra si le gustaba. ¿Era realmente tan difícil?
"De verdad" resopló Inglaterra, rodando los ojos.
"Mm, bueno," Alfred se frotó la nuca. No estaba exactamente seguro de lo que debía decir, considerando cómo era este Inglaterra. Seguramente se enfurruñaría o algo así, si Alfred decía la verdad… por suerte, no tendría que averiguar que decir.
De repente, se sintió abrumado por la sensación muy conocida de estar siendo aplastado. Inmediatamente, cayó de espaldas de su silla, provocando que se estrellase contra el suelo mientras intentaba recuperar el aliento.
"¿Alfred?" preguntó Inglaterra, levantándose de inmediato y mirándole desde arriba.
"¿Estás bien, amigo?" preguntó España.
"Sí, estoy bien" suspiró Alfred, sacudiendo la cabeza mientras se sentaba derecho. Se sentía un poco aturdido, pero estaba seguro de que estaría bien.
"¿Qué acaba de pasar?" preguntó Gilbert sin rodeos.
"Creo que podría saberlo" Alfred parpadeó para alejar el mareo "¿Qué hora es?"
"Parece que son las 3:30" declaró Inglaterra, alzando la mirada al reloj de pared que Alfred no se preocupó en mirar.
"Las pruebas de futbol" suspiró Alfred.
"¿Te refieres al futbol de verdad o a esa excusa lamentable de rugby?" se burló Inglaterra.
"Igual que Artie" sonríe Alfred e Inglaterra le fulmina brevemente con la mirada.
"Creo que ya tengo mi respuesta" se rio Francia mientras que Alfred era ayudado a ponerse en pie y alzaba su silla para poder sentarse. Todavía si hacerlo porque, si se trataba de futbol, América iba a ser tacleado unas cuantas veces más.
"Espera, ¿puedes sentir lo que América siente?"
"¿Eso creo?" Alfred se encogió de hombros.
"Tendría sentido" suspiró Inglaterra "Están conectados, ya que han estado conectados por sus cuerpos"
"Eso significaría que lo sintió cuando me dieron el puñetazo, ¿no es así?" preguntó Alfred justo cuando se sintió tacleado una vez más. Se tambaleó ligeramente sobre sus pies, sintiéndose un poco mareado, pero esta vez no se cayó.
"Eso creo" murmuró Francia.
"Si todavía estáis tan conectados, eso significa que podría haber una manera de volver a cambiarlos" dijo Inglaterra pensativamente "Si podemos descubrir la manera en que cambiaron de lugar, para empezar…"
"¡Podríamos devolverte a donde perteneces!" saltó Italia felizmente, su pequeño rizo ondeando con él.
"Lo haces sonar tan sencillo" se rio Alfred "Quiero decir, no es como si pudiéramos averiguar cómo nos cambiamos tan fácilmente"
"Uno de los principales culpables podría ser la magia" declaró Inglaterra "Sin embargo, Rumania y yo somos los que sabemos que tienen los suministros y libros para un hechizo tan fuerte como este"
"De verdad hay magia aquí, ¿eh?" se rio Alfred "Artie lo intenta, pero no creo que lo haya conseguido aun"
"Hacer magia de manera adecuada puede tardar años en lograrse" Inglaterra sonrió suavemente "Me imagino que tendría algunos problemas"
"¿Cómo crees que deberíamos descubrir si esto es magia o no?" preguntó Prusia "No es que podamos saberlo con solo mirar"
"Podemos preguntar al más sospechoso aquí, da?" preguntó Rusia. Alfred mira hacia él y ve que todavía está vigilando a Alemania, como si se estuviese asegurando de que no hiciese nada demasiado malo.
"¿Alemania?" resopla Inglaterra "¿Tiene magia?"
"West no tiene habilidades con nada que o sea mierda militar" se rio Prusia.
"No haría algo como hacer magia" Francia negó con la cabeza.
"Bueno" Alfred se rascó la nuca "Sois vosotros los que estáis diciendo que está diferente de lo habitual. Quizás el antiguo Alemania no tendría, pero quizás este sí"
Todos miraron a Alfred, asombrados. Como que esto no se les había ocurrido. Lentamente, todos se giraron a mirar a Alemania y Rusia.
"Alemania, ¿usaste magia?" Inglaterra fue el primero en preguntar.
Hubo un silencio bastante largo que siguió a la pregunta, y eso puso a Alfred un poco nervioso. Podía imaginarse con solo mirar a Alemania que estaba cansado de que hablasen de él como si ni siquiera estuviese allí. Pero cada vez que se involucraba en la conversación, algo malo sucedía. Como un puñetazo en la cara, por ejemplo.
A pesar de lo simple que era la respuesta, nadie estaba particularmente preparado para esta.
"Ja"
