TOMA 19

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No fue fácil concentrarse en los ensayos previos al rodaje, pero al menos lo intentó. Nadie supo por qué de un momento a otro su rendimiento bajó, así que se esforzó al doble para al menos no tener demasiada diferencia. A pesar de que su cuerpo seguía resentido, la experiencia de los años la ayudó a mantener el ritmo.

Meses intensos pasaron, y en todos esos, cumpliendo su promesa, la única interacción para caracterizar a su personaje, fue a través de la directora Ayase. No pudo ver a Umi en persona, aunque no significó que no supiera de ella.

No se perdió de ningún evento en dónde Riko aparecía, sabiendo que cerca estaría Umi. Aún si podía ver su rostro por un segundo en la pantalla, era suficiente para calmar su ansiedad, podía verla feliz y hermosa como siempre fue. Contaba los días para que estuviera de regreso y pudieran hablar. Lo único que le molestaba, era que se haya ido precisamente con Riko. Odiaba pensar en la forma tan fácil en que congeniaron de inmediato. Cuando recordaba cada interacción por la conferencia, un cierto malestar de estómago le atacaba. Ahora que sus sentimientos estaban claros, sabía que lo que sentía no eran más que celos.

Los mismos celos que muchas veces sintió en su adolescencia, cuando Umi era rodeada de un buen número de chicas después de los entrenamientos de kendo, y los mismos que surgieron cuando supo de su compromiso con el hermano de Tsubasa. Eran agrios y fastidiosos. Detestaba sentirlos, y al mismo tiempo, estaba encantada porque eran prueba de que sus sentimientos eran fuertes.

Así como eran prueba de que sus sentimientos por Nico nunca fueron así. Ahora podía verlo más claro, el amor que tanto profesaba por Nico, no era más que dependencia justo como Kotori sugirió. Ella le dio la atención, el cariño y un lugar seguro, todo lo que quería recibir de Umi. Pero, ¿alguna vez tuvo su amor?

El sexo nunca fue signo de amor, estaba consciente de eso. Por mucho que lo disfrutara, nunca se sintió real. Cada vez que le dijo "te amo", no llegó ninguna respuesta.

¿Cómo siquiera empezaron a salir?

—Nico-chan, ¿cómo fue nuestro primer beso? —preguntó, un día cualquiera, mientras comían en el departamento.

—¿Hm? ¿A qué viene eso?

—¡Es para una trivia de una revista! ¡Quiero ver nuestra compatibilidad! —mintió. No se le ocurrió otra manera de poner a prueba lo que Nico podía sentir.

—Deberías estar estudiando el guion en vez de ver estupideces.

—¿Tan difícil es contestar?

Fue su tono de voz, que hizo que los hombros de Nico se tensaran. Miró el rostro de Honoka y por su expresión, supo que no era una pregunta cualquiera.

—¿Es tan importante?

Honoka asintió.

—Fue aquí —respondió tras unos segundos de silencio—. Llevabas una sudadera azul que se te veía horrible, y tus zapatos estaban llenos de lodo porque estuvo lloviendo por la tarde. No te dejé entrar hasta que los dejaste afuera.

En su mente se reprodujo la escena. Ese día ciertamente llovió por la tarde, y la razón por la que llegó mojada, es porque corrió bajo la lluvia presa de una crisis de pánico, luego de encontrar el libro de Umi.

—No puedo creer que me quieras poner a prueba —Nico continuó, irritada. Se levantó de la mesa, dejando la comida a medio acabar—. Se me ha quitado el hambre.

La mujer se alejó de la cocina y fue buscar sus cosas con intención de salir. Honoka no la detuvo. En todo ese rato, se quedó mirando el plato ajeno frente a ella.

—Aquella vez… tampoco dijiste que me amabas.

Honoka fue la que inició el beso, desesperada por sentir que podía amar aún a alguien, por sentir que no estaba sola. Nico sólo… lo aceptó.

Ella nunca le correspondió. Así como nunca le pidió que fuera su novia, ni que fuera a vivir con ella. Todo eso, lo hizo Honoka.

Sonrió a pesar de la desazón que sentía. No sería tan difícil terminar con Nico, si nunca sintió que la amara.

Su teléfono vibró, tenía un mensaje de la asistente de Ayase, indicando la fecha de inicio del rodaje. No faltaba mucho para que Riko volviera para las grabaciones.

Umi estaba cerca de regresar a ella.

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My favourite star! He recibido el borrador de la nueva novela, y en lo poco que revisé, ¡debo decir que it's the most amazing story! ¿Cómo es que no pensamos en esto desde antes? Realmente tienes un don maravilloso para saber lo que los lectores quieren, creo que no hay mejor momento para lanzar una historia así, ¡estoy viendo ese premio en el estante!

Era gracioso escuchar la voz emocionada de Mari a través del teléfono Sus elogios eran reconfortantes, a pesar de lo nerviosa que se sentía antes de tomar la llamada, sin saber cómo iba a reaccionar su editora con las nuevas noticias.

—Lamento haber tardado tanto, no era mi intención.

¡Disculpas aceptadas! Sé lo importante que es la película, y no tengo de qué quejarme, esta historia es oro y definitivamente verá la luz cuanto antes.

—Es bueno saber que no lo hice mal.

Sólo tú eres capaz de restarle importancia… sin embargo, elogiarte no es la razón por la que te llamé —Mari dijo lo último bajando la voz. Ahí estaba. Sintió el teléfono temblar en sus manos y se obligó a no soltarlo.

—Entiendo… tu preocupación, pero… si me dejas explicarte…

Oh my god! ¿Realmente hay una explicación para esto? Te lo dije Sonoda-sensei, no soy ninguna tonta, no puedes tomarme el pelo. Sé que sabes que esta nueva novela es lo mejor que has hecho. Es más que cualquier obra escrita hasta el momento. Vendrán polémicas, discusiones, preguntas y muchas cosas más conflictivas que la harán famosa y viral —El tono de Mari se hizo aún más grave y serio—, el problema es que es demasiado perfecta como para sólo ser una historia más… se siente como… una despedida.

Soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo cuando las palabras cayeron en sus oídos. Miró alrededor de la habitación solitaria, apenas iluminada por la poca luz que llegaba de las calles, lo que le permitió observar la foto enmarcada en su pequeño tocador semivacío. La sonrisa de Honoka que destruyó en el pasado.

—Lo sé… pienso en… no, estoy segura, voy a retirarme.

Mari no pudo responder enseguida.

No puedo creer que estés considerando eso, ¡es estúpido! ¿Justo ahora? ¿En la cima de tu carrera?

—Después de publicar el libro, dejaré de escribir por lo que me resta de vida —repitió.

Are you kidding?

—Nunca he bromeado. Estoy consciente de lo que estoy diciendo.

Sonoda-sensei… sea lo que sea por lo que estás pasando, podemos resolverlo —Mari sonaba preocupada, y la sensación de que era otra persona a la que estaba dañando, le apretó el corazón—. Si lo que necesitas es tiempo, puedo dártelo, un año, dos o diez, los que quieras, pero retirarte definitivamente, no es lo mejor para ti, think about it!

—No tengo nada qué pensar —dijo, sin ningún atisbo de emoción—. Mi decisión está tomada y no la cambiaré.

Sonoda-sensei, aún eres joven con un futuro prometedor por delante, ¡esta historia podría ser otro gran éxito en tu carrera! ¡Incluso mucho mejor que la película! Es mi deber como tu editora y amiga, decirte que lo pienses seriamente, un poco más.

La preocupación excesiva de Mari se estaba volviendo molesta. Era como si insinuase que era un mero capricho suyo, totalmente opuesto a lo que sentía. Le costaba seguir escribiendo, cada palabra moría, las ideas se esfumaban tan pronto llegaban. Cada vez que intentaba algo, su memoria se inundaba de los recuerdos del libro, que no eran más que visiones de su pasado. Todo lo malo que hizo fue plasmado ahí, la prueba de que era culpable y que sólo causaba daño. Desde que recuperó la memoria, escribir se volvió una tortura. Temía que su mente volviera a traicionarla, y escribiera las cosas que sentía y que no quería admitir.

—No ha sido una decisión fácil, lo reconozco, pero sé que es lo mejor. Puedo vivir de mis ahorros y de las regalías que obtenga, es suficiente para mí. Sólo así, tal vez, pueda continuar una vida normal.

Otra vez silencio.

Huir no va a solucionar nada, ¿lo sabes?

—Es cierto —admitió—, pero al menos evitaré seguir dañando a las personas que quiero.

Escuchó a Mari gruñir, frustrada.

No estoy de acuerdo, te daré algo de tiempo, y si no cambias de opinión antes de publicarlo, haré lo que quieras. Sólo… piénsalo, okey?

—Te lo agradezco, Mari-san, por haberme acompañado todo este tiempo.

Guarda esos agradecimientos para cuando estés de vuelta. See you later, Sonoda-sensei.

La comunicación se cortó.

Sólo hasta ese momento, se dio cuenta de la presencia de alguien más en la habitación. No escuchó el sonido de la puerta abrirse en ningún momento, no sabía cuánto pudo escuchar de su conversación con Mari.

—¿Es eso cierto? ¿Vas a dejar de escribir?

No le sorprendió su curiosidad, sino más bien, la sorpresa que expresaban sus ojos rubíes. A pesar de la poca iluminación, podía percibir su desconcierto. No tenía por qué darle explicaciones, y, sin embargo, se encontró respondiéndole mientras se sentaba en su cama.

—Si. Eso es lo que haré.

Chika Takami dio un par de cortos pasos más cerca, no parecía importarle si le molestaba su presencia o no. Aunque no es como si lo hiciera realmente. El entusiasmo de la joven le resultaba familiar, y casi sin querer, se había sentido atraída hacia ella. Era como haber encontrado una versión antigua de la Honoka del pasado, antes de que ella la destruyera. Sólo quería recordar lo que era tener a alguien así alrededor.

—Todo lo que escribes es maravilloso, ¡me he vuelto tu fan!, ¿por qué lo dejarías?

—Supongo que me he cansado de escribir —respondió, encogiéndose de hombros. Suponía que era una reacción normal, algo que a ella le gustaría sentir también, una prueba de que podría ser un error. En cambio, se sentía más ligera y tranquila después de haberlo dicho.

Sus manos traicioneras recogieron una copa de su mesa de noche, el vino en su interior no tardó en irse a su estómago. Fue refrescante la sensación en su garganta seca.

—Espera, ¿qué no habías dejado de beber, Sonoda-sensei?

Umi sonrió.

—¿Qué importa? La razón por la que lo intenté ya no existe —ignoró la mirada de tristeza que inundó sus brillantes ojos—, vamos, ¿no quieres acompañarme?

Contrario a lo que esperaba, Chika caminó hacia ella, tomando una copa limpia que acompañaba la bandeja del vino, para servirse un buen trago. Lo hizo con el afán de evitar que bebiera de más, cómo si no pudiera pedir otro cuando se fuera. Su intención le resultó tierna.

Tomó asiento en la silla del escritorio. Se veía graciosa intentando no hacer caras por la amargura de la bebida.

—Si querías beber conmigo, pudimos haber ido al bar —dijo, a sabiendas que esa no era la razón por la que estaba en su cuarto.

—¡No! B-Bueno, no la desprecio, sólo que en realidad vine a avisarte que la cena estará en media hora en el restaurante del hotel. Riko me pidió que te avisara, toqué a la puerta, pero no respondiste. Luego escuché voces y me asomé, fue cuando oí lo que decías, lo de renunciar. Después… no pude evitar entrar. Lo siento. No era mi intención espiarte.

Era sincera, podía verlo. Y no la culpaba, luego de haberla escuchado cualquiera reaccionaría asi, excepto lo de sentarse a beber con ella. Más bien, le intrigaba el hecho de que se preocupara, y temía que ese sentimiento al igual que el resto de las personas que estuvieron a su alrededor, se convirtiera en pura mala suerte y desgracia. No quería eso.

No quería lastimar a nadie más.

Todo lo que hacía dañaba a alguien. Sus padres, su abuela, la familia de Honoka, Tsubasa, Maki, la misma Honoka, ahora Mari, ¿cuántas más personas resultarían afectadas si se relacionaban con ella? No podía cargar con más culpas.

—Acepto tus disculpas, y bueno, es una decisión personal. No tiene por qué afectar a nadie más que a mí. Me gustaría que nadie más sepa de esto hasta el aviso oficial, ¿puedes… puedes guardar el secreto incluso de Sakurauchi-san?

—¡Oh, por supuesto! Sé que esto es confidencial, es parte de mi trabajo guardar secretos.

Eso le complació. Aún si no le importaba que el mundo lo supiera ya, lo mejor era que por el bien de la película y el escándalo que esto significaría para su participación en el concurso de novelas, no se supiera hasta que los resultados estén listos.

—Aun así —Chika continúo hablando—, tampoco puedo evitar preguntar si esto tiene que ver con Honoka-san.

La copa casi se cae de sus manos.

Las luces no importaban ahora, el brillo de los ojos de Chika la tomaron por sorpresa.

¿Cómo? ¿Cuándo?

—Lo sabía, es por ella.

La afirmación le provocó escalofríos. Necesitaba más vino, para calmar su acelerado corazón.

—¿Lo descubriste por la foto que te pedí que buscaras? —Le preguntó, sabiendo que intentar negarlo, no funcionaría.

Chika bebió el resto de su copa, y se la acercó para que la rellenara de nuevo. Umi lo hizo, esperando que Riko no se enojara por esto.

—En realidad lo sé desde la conferencia en Kioto —explicó—. Vi cómo se miraban durante el viaje, noté tu desesperación por verla, y reconocí los celos en ella cuando tú y Riko estaban juntas. Al principio pensé que algo surgió apenas, pero cuando contaste la historia de tu amiga, supe que no fue así, y lo confirmé aún más con la foto. Todo lo demás fue mera intuición.

Lo dijo tan simple y relajada, que se sintió como un chiste el hecho de que intentaba ocultar su relación, cuando Nozomi y Chika pudieron ver a través de ambas.

—No pensé que fueras tan perspicaz.

—Normalmente la gente me toma por ingenua, ¿te he sorprendido verdad? —Le guiñó un ojo, haciéndola reír, ¿cómo pudo ser tan transparente?

—Sinceramente, no lo esperaba. Supongo que Riko está contigo por esto, eres increíble.

Pensó qué, con sus palabras, sería su turno de sorprenderla. No fue así. Chika también se rio.

—Sabía que estabas enterada de nuestra relación. No es como que lo quisiéramos ocultar. Honestamente, a ninguna de las dos nos importaría que se revelara, ¡estamos listas para afrontarlo! Ah, pero también somos conscientes de que hacerlo sería problemático para conseguir buenos papeles, así que ser su representante es la excusa perfecta para lo nuestro. Si el mundo llega a enterarse, ¿qué importa? Ya lidiaremos con eso, ¡sólo vivimos el momento!

Chika no dejaba de tomarla con la guardia baja. Ella estaba en una relación, y se lo estaba diciendo sin ningún temor ni vergüenza. Era feliz. En un mundo como este, en que una relación así estaba mal vista y juzgada, una figura pública del nivel de Riko Sakurauchi, estaba dispuesta a enfrentar al mundo por la chica que amaba.

¿Por qué? ¿Por qué sonaba tan simple?

¿Qué tenían de diferente con ella?

¿Por qué Umi no podía tener algo como esto? ¿Por qué ella y Honoka no pudieron amarse?

Porque a diferencia de Chika y Riko, Umi sólo causaba sufrimiento.

No merecía a Honoka.

—¿Por qué me dices esto? —preguntó, agobiada por el triste anhelo de algo que no le pertenecía.

—Porque quisiera que no te rindas. Si al renunciar a escribir significa irte porque no puedes estar con Honoka-san, es un error, ¡ambas se aman!

Lágrimas inundaron su visión. La copa cayó de sus manos, sin romperse, rodando bajo la cama.

—Tú no sabes por lo que hemos pasado. No sabes lo que hice, ¡la arruiné! ¡La lastimé! No merezco su perdón, y no puedo estar con ella.

Chika se levantó de su silla y fue a su lado, abriendo sus brazos para rodearla. El llanto se desató.

—¡Sé lo que vi! Nunca me equivoco. Si han pasado tantos años lejos, y al reencontrarse, aún siguen amándose, vale la pena intentarlo una vez más.

Umi no fue capaz de decirle que no lo haría, que ya lo perdió todo y nunca lo recuperaría.

Su mente traicionera la envía lejos, a un futuro donde Umi escribe, y Honoka es una actriz famosa de cine. Ella aún recibe alumnos y los entrena en kendo mientras espera a que Honoka termine su gira y regrese a sus brazos. Un mundo donde ella fue honesta con sus sentimientos desde el inicio. En dónde huyó de su compromiso y se fue con Honoka a buscar una nueva vida. Donde Tsubasa se convirtió en aliada en vez de enemiga y dónde Maki se unió a su travesía.

Ahí en el abrazo de Chika, lloró por eso que no pudo ser. Por lo que ella no pudo cumplir.

Y lloró, porque sabe que jamás sucederá.

Umi no debía estar en la vida de Honoka.

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Su teléfono sonó con la notificación de un mensaje. El rodaje ya tenía fecha para comenzar.

Ella tenía que volver.