Autor Original: BooksAreLikeChocolateButBetter
ID: 5636229
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Capitulo 2: Intentando recordar
Alfred estaba tumbado en su cama de hospital. Estaba en la misma posición en la que había estado toda la semana con los mismos pensamientos que rondaba en su cabeza. En todo lo que podía pensar era en el británico de ojos esmeraldas que lo había visitado el primer día, cuando había despertado, afirmando ser su novio. No era posible. Simplemente no era posible. Alfred no conocía a ningún británico y Alfred ni siquiera estaba seguro de su sexualidad, por lo que dudaba que alguna vez hubiese empezado una relación abiertamente gay con el británico. Si bien eso parecía ser el menor de los problemas del estadounidense, todavía no podía evitar pensar en ello. Pensaba que el británico era atractivo; admitiría que pensaba que esos encantadores ojos verdes parecían brillar como si tuviesen vida propia. Su acento era extremadamente agradable. Hacía que Alfred se estremeciese al completo cuando pensaba en Arthur susurrándole cosas dulces en ese tono seductor suyo y su cuerpo también era agradable. No estaba tan bien formado como el de Alfred, pero era agradable de mirar. Sin embargo, Alfred constantemente intentaba quitarse de la mente todos los pensamientos sobre Arthur. Alfred necesitaba concentrarse en el problema en cuestión, y seguramente era que, según el médico, había perdido la memoria. No podía recordar nada de los últimos cinco años. En la mente de Alfred, tenía catorce y todavía vivía en América; su gemelo había decidido vivir con él durante un año. Esto hizo que Alfred entendiese por qué se había sorprendido al ver que su cuerpo había cambiado de la noche a la mañana; la explicación simple era que no lo había hecho. Alfred acababa de perder la memoria a causa del impacto del accidente. Intentó recordar esa noche, pero no pudo. Todo lo que podía recordar era la lluvia, un coche acelerando hacia él y una completa oscuridad. Alfred se estremeció ante el lejano recuerdo y alzó las mantas, sus brazos ahora con la piel de gallina. Miró el reloj; eran las seis de la tarde. Mattie debería llegar pronto, pensó Alfred.
Cuando Matthew había visitado a Alfred por primera vez, este tuvo la sensación de consuelo que necesitaba. Matthew no había cambiado nada, todavía se veía exactamente igual y Alfred lo había agradecido. Matthew le informó a Alfred de que se habían mudado a Gran Bretaña con su madre cuando tenían quince años. Alfred se sorprendió al escuchar que su hermano había salido del armario; casi había hecho que Alfred admitiese su propia sexualidad. Casi. No es que importase de todos modos, ya que, al parecer, Alfred había seguido los pasos de Matthew y había salido del armario figurativo a la edad de dieciséis años y había empezado una relación con Arthur a esa edad. Esto era algo que Alfred no estaba dispuesto a creer, pero al mismo tiempo Alfred quería creerlo. Quería creer que había sido lo suficientemente fuerte como para salir y también quería creer que el encantador británico desconocido en el que tanto pensaba, había sido suyo.
Alfred fue sacado de sus pensamientos por el sonido de la puerta de su habitación al abrirse. Entró su hermano, Matthew, tímido como siempre pero con la misma sonrisa.
"Oye, Alfred, ¿cómo estás?" Alfred notó que Matthew estaba sosteniendo algunas rosas y algo de chocolate. Matthew los colocó en la mesa frente a Alfred y se sentó.
Alfred sonrió "Oh, es un detalle por tu parte. La verdad es que no deberías pero, al mismo tiempo, lo aprecio" Alfred cogió los chocolates y señaló con aprecio la parte delantera de la caja "¿Quality Street? Mi favorito. Me conoces demasiado bien"
Matthew miró a Alfred tímidamente y vaciló antes de hablar "En realidad, no son míos…" se calló y Alfred le indició a su hermano que continuase "Son de Arthur. Los compró para ti hoy y quería que te los diese, ya que te niegas a hablar con él"
Alfred hizo una pausa; un toffee estaba elegantemente detenido en mitad del aire, de camino a su boca "¿Arthur me compro esto?"
Alfred se comió el toffee mientras observaba a su gemelo, que estaba sonriendo como si hubiese una broma privada que Alfred no entendía.
"Bueno, te aseguro que yo no te los compré"
Matthew sostuvo las flores y suspiró. Su sonrisa desapareció y Alfred se puso nervioso, inseguro sobre lo que Matthew iba a decir ahora "Te ama, Alfred. De verdad te ama. Arthur te ama con todo su corazón. Significas tanto para él. solía decirte eso todos los días" Matthew sonrió con nostalgia y rodó los ojos "Dios sabe que me lo ha dicho suficientes veces también" con eso, Matthew se rio.
Alfred siguió observando a su hermano; nunca retiró sus brillantes ojos azules del rostro de Matthew. Este se giró para estar cara a cara con Alfred "Por favor, déjale hablar contigo, Alfred. Solo escúchale. Eráis perfectos los dos juntos, sois perfectos y no quiero que perdáis eso. Arthur tiene el corazón roto, piensa que es el final; no querrá seguir sin ti, Al" mientras Alfred dudaba, su hermano cogió su mano, sus ojos suplicantes "Por favor, solo tienes que verle"
Alfred estaba sorprendido al ver las lágrimas que brotaban de los ojos de Matthew y se sorprendió aún más al descubrir que las traicioneras lágrimas también empezaban a formarse en sus propios ojos. Se los limpió apresuradamente antes de que Matthew se diese cuenta. Alfred reunió todo su valor y asintió "Está bien, le veré"
Entonces Matthew saltó de la cama de Alfred, una sonrisa se extendió por su angelical rostro una vez más "Fue algo bueno que funcionase porque está esperando fuera, en el pasillo"
Sin esperar respuesta, Matthew salió corriendo al vestíbulo, dejando atrás a un asombrado Alfred.
Arthur había estado caminando ansiosamente por el pasillo. Esta última semana su corazón se había roto por si despistado novio que no le había reconocido y le había rechazado. Arthur no quería que lo mismo ocurriese otra vez, pero simplemente tenía que ver a Alfred. Esos pocos minutos en compañía de Alfred valieron la pena y el dolor. Arthur salió de entre sus pensamientos cuando alguien se lanzó hacia él; derribándolo. Sin pensarlo, Arthur automáticamente gritó al culpable "¡Maldita sea, Alfred! ¿Puedes mirar por donde vas, por favor?"
Arthur se tapó la boca y sintió que se le rompía el corazón. No había querido decir Alfred. Simplemente había sido algo reflejo ya que Alfred era tan propenso a los accidentes. Miró, encontrando a Matthew allí de pie, con la mano extendida para ayudar al británico a levantarse "Gracias, Matthew. Lo siento. ¿Qué sucede?"
Matthew se quedó ahí con el rostro enrojecido y jadeando. Los sensores de alarma comenzaron a resonar en la mente de Arthur. ¿Pasaba algo malo con Alfred? "Alfred quiere…" dejó de hablar para recuperar el aliento "Verte" Arthur alzó las cejas con sorpresa. Se alejó en la dirección de donde había venido Matthew, dejando solo al canadiense en el vestíbulo.
Vacilante, Arthur abrió la puerta de la habitación del hospital para ver a Alfred sentarse derecho; se veía considerablemente más sano que la última vez que Arthur le había visto "Oye, Arthur" el americano se mostraba avergonzado al hacer un gesto hacia una silla vacía "No te quedes ahí parado, ven y siéntate"
Arthur cerró la puerta y se sentó en la silla que estaba frente a la cama de Alfred "Alfred, te ves bien, amor"
Volvió a taparse la boca con la mano, 'amor' era el nombre cariñoso de Alfred y uno de los hábitos de Arthur, así que fue otro comentario reflejo. Arthur se sonrojó, repentinamente avergonzado y seguro de que había logrado estropearlo ya. Miró a Alfred para ver que en realidad estaba sonriendo.
"No te preocupes, amigo. Está totalmente bien. Lo entiendo" todavía parecía inseguro, pero Arthur sabía que estaba intentándolo. Alfred se detuvo, como si intentase recordar lo que había dicho el británico "¡Oh! Sí, sí, estoy mucho mejor, gracias; mi memoria aun no vuelve lo cual es un asco" se golpeó la cabeza con el dedo índice.
"¡En realidad me han dicho que puedo irme a casa!" la sonrisa de Alfred pareció vacilar, como si acabase de pensar en algo deprimente "La cosa es que" se rascó torpemente el cuello "no sé en dónde está mi casa…" Alfred se calló y miró al británico.
Arthur inhaló bruscamente, ¿cómo iba a explicar que Alfred vivía con él, el novio al que había olvidado por completo? Se aclaró la garganta y comenzó a hablar "Alfred, la verdad es que sé dónde está tu casa. Está conmigo. T-Tenemos un apartamento juntos, en el centro de Londres"
Arthur observó a Alfred de cerca; no creía que los ojos de Alfred pudiesen ampliarse más de lo que estaban ahora "¿Vivimos juntos? Guau, ¿así que realmente salí del armario? Guau, eso es enorme. ¿Y ahora qué? ¿Quieres que me quede con Mattie hasta que mi memoria vuelva o…?" tímidamente fue callándose, dejando la parte sin decir colgada del aire.
Arthur sonrió; era obvio que el americano no le odiaba. De hecho, parecía que Alfred quería recordar y el británico estaba más que dispuesto a ayudarlo "No seas tonto, puedes venir a casa si quieres"
El rostro de Alfred se había enrojecido algo y de repente recordó que Alfred, de catorce años, había sido virgen y que podía sentirse incómodo por la proximidad que su cama compartida les obligaría a tener "No te preocupes, hay una habitación de invitados. Dormiré allí"
Alfred parecía feliz por el hecho de que se iba a quedar en el apartamento con Arthur, después de todo, tal vez eso provocaría algunos recuerdos. Arthur sonrió de nuevo, disfrutando de la expresión complacida pero aturdida en el rostro de Alfred. Aprovechando la oportunidad, el británico se inclinó y le dio un beso en la frente a Alfred, un signo de afecto, no de lujuria. Arthur ayudó al estadounidense que ahora se estaba sonrojando, se puso en pie y unió los brazos con él, ayudándole a levantarse.
Alfred se giró hacia el británico y sonrió "Está bien, vamos a casa"
El par esperó un taxi que les llevas a su apartamento, ambos con la esperanza de que el viaje de regreso hiciese que Alfred se acordase.
