Autor Original: BooksAreLikeChocolateButBetter

ID: 5636229

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Capitulo 3: Recuerdos y McDonalds

El apartamento estaba frío y Alfred tuvo que contener un escalofrío mientras cruzaba el umbral. Para su amarga decepción, el apartamento le era totalmente desconocido. Se sentía como un turista en un país extranjero que siempre había soñado visitar. Estaba extrañamente cómodo, pero completamente inseguro de su entorno.

La primera habitación en la que entró Alfred fue la sala de estar. Dos grandes estantes negros ocupaban la esquina posterior izquierda de la habitación; los estantes estaban llenos de varios clásicos. Había varias obras de Shakespeare, Dickens, Austen, Shelley y Oscar Wilde. Alfred asumió que estos pertenecían a Arthur; el extraño con el que compartía apartamento. Dios mío, eso es raro. Vivir con un total extraño, como algo salido de una espeluznante película… una gran parte de la habitación estaba ocupada por dos sofás blancos con cojines de Union Jack como decoración.

En las paredes de la habitación había fotos – fotos de él y de Arthur. Había una foto de la pareja en un parque, una foto de la pareja en una feria y había una foto de grupo. Alfred reconoció a su hermano, pero no pudo identificar al hombre que tenía sus brazos alrededor de la cintura de su hermano. Tenía el pelo de un impactante blanco y ojos carmesí, Alfred asumió que el hombre era albino, o que había usado lentillas y tinte para el pelo. También asumió que este era el novio de Matthew, Gilbert. También vio que Francis estaba en la foto: el hombre que constantemente coqueteaba con Matthew durante toda la escuela y también, según Matthew, aún seguía coqueteando con él en su lugar de trabajo, pero curiosamente menos ahora que había conocido a Michelle. Junto a Francis estaba Arthur, que tenía sus brazos alrededor de la cintura de Alfred, el cual estaba sonriendo ampliamente. Sus ojos azules parecían brillar de felicidad.

Las lágrimas estaban empezando a brotar mientras Alfred miraba la foto; era la foto más feliz que había visto nunca. Lo que sorprendía a Alfred de todas estas fotos era el hecho de que Alfred estaba feliz en todas ellas; parecía realmente satisfecho. Alfred solo podía recordar la depresión constante en la que había estado viviendo, la maldición de sentirse incómodo con él mismo. Alfred no podía recordar haber sido tan feliz cuando tenía catorce años; asumió que su nueva felicidad tenía algo que ver con el británico que parecía estar al lado de Alfred en cada foto.

"¿Sientes un poco de nostalgia?" Alfred saltó ante el sonido de la voz del británico; había olvidado por completo que Arthur estaba allí. Cuando se giró para mirar al británico, tuvo que contener una carcajada. Arthur se había arremangado y llevaba un delantal rosa con volantes.

Alfred suspiró y se apartó de las fotografías, girándose para mirar a Arthur "No, me gustaría. Es extraño, me veo tan feliz en estas fotos, debes haberme hecho feliz" Alfred se encogió de hombros, su corazón se sentía pesado por la necesidad de recordar "Quiero recordar…"

Se detuvo y finalmente miró al británico, se veía hermoso en su glorioso delantal rosa de volantes. Espera, ¿delantal rosa con volantes? "Arthur, no es que te esté juzgando ni nada; pero estás usando la cosa más femenina que he visto desde que vi a Feliks vestido con un tutú en el baile de graduación" se estremeció ante el recuerdo "¿Por qué llevas puesto un delantal?"

El británico simplemente resopló "Estoy usando un delantal porque estoy cocinando" Arhtur hizo un gesto hacia su delantal y sonrió "No seas tan rápido en burlarte de mí, Alfred; tienes un delantal a juego en el armario para cuando me ayudas a cocinar. Si recuerdo bien, lo llevaste la navidad pasada"

Arthur parecía que iba a decir algo más, pero fue interrumpido por el sonido del temporizador "¡Oh, parece que mis scones están listos!"

Corrió hacia la cocina, indicándole a Alfred que lo siguiese. Alfred simplemente se encogió de hombros, puso los ojos en blanco y siguió al británico a la cocina. Realmente esperaba que Arthur estuviese mintiendo sobre lo del delantal a juego.

"Amigo, no te ofendas, pero esto es asqueroso" el británico (aun vestido con su delantal rosa con volantes) escupió el té con sorpresa. Miró por encima del mostrador de la reluciente cocina, en donde estaba sentado Alfred, había medio bollo en su plato y la otra mitad se la había comido.

"¡Esto literalmente sabe a roca, por dios! Si estás planeando entrar a algún sitio de cocina, te aconsejo que no renuncies a tu trabajo – ¡eh!" el estadounidense lanzó un grito de protesta cuando fue golpeado ligeramente en la cabeza por Arthur.

Arthur sonrió inocentemente a Alfred "¿Qué? ¿Algo está mal? Oh, yo que tú tendría cuidado – quizás acabes con un chichón en la cabeza. Sinceramente, no deberías ser tan descuidado"

El estadounidense abrió la boca, seguramente estaba a punto de decirle al británico que no se tenía porque golpearle precisamente en la cabeza. De hecho, era Arthur quien le había dado el golpe. Arthur siguió hablando, ganándose una pequeña mirada de Alfred.

"Criticaste mis scones, y los preparé especialmente para ti. Merecías ese golpe en la cabeza. Qué desagradecido" resopló el británico.

Es cierto que el británico se sentía mal por golpear a Alfred. Había olvidado que Alfred no se habría preparado para el sabor de los scones de Arthur. En ocasiones tendían a intimidar a las personas, tal vez era porque sabía muy bien. Sí, esa tenía que ser la explicación.

Arthur empezó a quitarse en delantal y lo colgó en la percha de la cocina. Miró al americano que tenía los brazos cruzados y estaba haciendo pucheros "Amigo, lo siento. Prefiero una hamburguesa" al escuchar esto, Arthur escuchó el estómago de Alfred rugir.

"Hablando de hamburguesas, ¿podríamos ir al McDonalds?" Alfred tenía una expresión casi suplicante en su rostro, parecía un niño pequeño, y era adorable. Por supuesto, Arthur iba a ceder.

"Vale, McDonalds, no está muy lejos de aquí; podemos ir andando. Solo voy a coger algo, enseguida vuelvo"

Con eso, el británico salió corriendo. Entró en la habitación de ambos y comenzó a hurgar en los estantes en busca de algo; tardó un rato en encontrarlo. Estaba oculto entre todos los cómics de Marvel de Alfred, pero finalmente lo recuperó y se sintió aliviado al ver que aún estaba en buenas condiciones. Caminó hacia la cocina para ver que Alfred había encontrado su chaqueta de aviador y Arthur cogió su chaqueta negra y la pareja salió a la noche.

Hacía frio fuera y Arthur tuvo que rodearse con sus brazos para mantenerse caliente, miró a Alfred, el cual se estremeció visiblemente "Hace bastante frío, ¿eh?" dijo Alfred, sus dientes estaban chocando.

Arthur asintió. Se alegró al ver que el restaurante de comida rápida estaba a su alcance. Se tocó el bolsillo para asegurarse de que el álbum de fotos todavía estaba ahí, lo había traído con la esperanza de que desatase algunos recuerdos que le mostrase al estadounidense lo felices que habían sido como pareja.

"Si, hace bastante frío. Se acerca el invierno"

Arthur vio a Alfred fruncir el ceño: recordaba cuánto despreciaba el norteamericano el invierno "Oh, genial, invierno. Odio el invierno, es tan deprimente" Alfred se envolvió el cuerpo más fuerte con los brazos y miró a Arthur "De todos modos, tengo curiosidad. ¿A qué te dedicas? Vi muchos libros en tu apartamento, así que supongo que te gusta la literatura"

Sonrió mientras respondía a la pregunta de Alfred "Sí, adoro la literatura. En particular, los clásicos, soy profesor de inglés en la Universidad de Cambridge" vio la expresión impresionada de Alfred y se sonrojó ligeramente "Así fue como nos conocimos en realidad. Llegaste el día de apertura y literalmente te chocaste contra mí – te disculpaste y te ofreciste a llevarme a por un café y, bueno, me enamoré"

Declaró la última parte con cierta simplicidad, no había negación ni encubrimiento, ni vergüenza. Arthur Kirkland estaba enamorado de Alfred y no tenía miedo de admitirlo.

Alfred miró a Arthur; este pudo ver la sorpresa en los ojos del americano "Oh, espera, ¿fui a una inauguración en Cambridge? Me debo de haber sentido bastante inútil ese día, nunca conseguiría entrar en un lugar como Cambridge. No soy lo suficientemente inteligente" los ojos del estadounidense se ensancharon mientras procesaba completamente la historia de Arthur "Espera, ¿profesor? ¿No eres un estudiante? Entonces, ¿cuántos años tienes?"

Arthur no pudo evitar reírse ante la evidente incredulidad del estadounidense "En realidad, eras lo suficientemente inteligente. Entraste en Cambridge y estás estudiantes Física. Además, según mis colegas del departamento de ciencias, eres uno de los estudiantes estrella de la Universidad. Tengo veintitrés años y tú tienes diecinueve"

La pareja se detuvo al darse cuenta de que estaban parados justamente frente al McDonalds. El estómago de Alfred retumbó una vez más y Arthur, siendo el caballero que era, abrió al puerta y dejó que Alfred entrase primero.

Parecía que Alfred todavía estaba en estado de shock. Seguía murmurando "física", Cambridge", "café" y "amor". Sin embargo, en cuanto el americano salió de su estupor cuando se dio cuenta de que estaba delante de su restaurante favorito y que una deliciosa hamburguesa estaba a solo un pedido de distancia.

"Artie, ve a sentarte y yo pagaré, ¿vale? Para darte las gracias por cuidar de mí" entonces Alfred se encaminó hacia la cola, dejando a Arthur lo de buscar un sitio.

El británico eligió una mesa en la esquina más alejada; le gustaba tener un poco de privacidad mientras comía. Se volvió a palmear el bolsillo, solo para asegurarse de que el precioso álbum de fotos todavía estaba ahí. Lo encontró y lo sacó de su bolsillo y lo puso sobre la mesa. Esperó con impaciencia al estadounidense que caminaba hacia él con una bandeja llena de comida; había una hamburguesa normal y otra más grande. Arthur no tuvo problemas para decidir qué comida era la suya. Murmuró un agradecimiento y comenzó a comer.

La pareja comió en silencio. Como era de esperar, Alfred devoró su comida en tiempo record y ahora estaba sorbiendo de su refresco mientras esperaba a que el británico terminase su comida. Una vez que ambos terminaron, Arthur le indició a Alfred que se sentase más cerca de él mientras abría el álbum de fotos. Alfred movió su silla de modo que estuviese al lado de Arthur y así poder ver el álbum. El corazón de Arthur comenzó a latir más rápido cuando notó la proximidad entre él y el estadounidense; podía sentir el cálido aliento de Alfred en su cuello, y eso lo estaba haciendo temblar. Intentó ignorar estos sentimientos centrándose en el álbum.

"Alfred, comenzamos este álbum cuando nos mudamos juntos, así que creo que esto debería ayudar a desentrañar algunos recuerdos. Dime si ves algo que reconozcas, ¿de acuerdo?"

El americano asintió y Arthur comenzó a pasar las páginas. La primera era de Matthew, Alfred y Gilbert. Arthur era el hombre tras la cámara. Matthew estaba en el centro, mientras que Alfred y Gilbert ambos tenían sus manos alrededor de los hombros de Matthew. Estaban en Hyde Park, Alfred tenía helado en toda la cara y estaba radiante, como un niño de cinco años.

"Reconozco a Mattie y a mí, por supuesto" Alfred entrecerró los ojos ante la imagen de Gilbert y negó con la cabeza "No reconozco al otro tío"

Arthur asintió y pasó la página. Esta vez fue una foto de Alfred, Arthur y Feliciano. Alfred estaba en el centro, Arthur estaba revolviendo el pelo de Alfred y Feliciano lo estaba abrazando.

"Reconozco a Feliciano, fuimos juntos a clase. ¿Vino a visitarme o algo?" Obviamente, parecía mayor que cuando lo vio por última vez y ese de en medio eres tú. Sin embargo, no tengo ni idea de dónde estábamos "Arthur sintió que su corazón comenzaba a estancarse, esto no ayudaba en nada.

Arthur no puso ninguna expresión y pasó la página. Esta era una foto de Feliciano y Ludwig con Alfred saliendo al fondo. Ludwig parecía estar casi tenso, pero había una clara expresión de afecto en su mirada. Feliciano estaba de puntillas y besando la mejilla de Ludwig. Inesperadamente, Alfred se echó a reír, una fuerte carcajada que hizo que el personal lo fulminase con la mirada.

"¡Hombre, recuerdo ese día! Ludwig y Feli acababan de reunirse y Feli estaba más hiperactivo de lo normal y extremadamente afectivo. Ludwig vino con Feli a visitarme y Mattie; fue un gran día" sonrió ante el recuerdo.

Arthur solo miró a Alfred, con la boca abierta. ¿Cómo reconocía Alfred a Ludwig? Su corazón comenzó a acelerarse, sus ánimos volvieron a alzarse. Esto tenía que ser una buena señal.

"¡Alfred, creo que estás recuperando la memoria! No conociste a Ludwig hasta después de conocerme. Ludwig vino a Inglaterra con Feliciano justo después de decimoséptimo cumpleaños. Estás recordando, Alfred. Sabía que lo harías"

El británico entonces atrapó al americano en un abrazo y Alfred no lo apartó, sino que se fundió en el abrazo. Arthur se dio cuenta de la hora y se levantó; estaba haciéndose tarde y tenía trabajo mañana. Puso al americano en pie y el par se fue del restaurante y regresaron al apartamento.

Entraron en el apartamento contentos de finalmente alejarse del frío. Se habían calentado considerablemente a como estaba antes y descubrieron que no necesitaban sus chaquetas. Arthur entró en la habitación de invitados y comenzó a preparar la cama.

"Artie, ¿qué estás haciendo?" Arthur alzó la vista para encontrarse con los brillantes ojos del estadounidense "No necesito dormir en la habitación de invitados, ¿sabes? Puedo dormir en nuestra habitación. No me importa…" el estadounidense se sonrojó "En realidad q-quiero"

Arthur sonrió y salió de la habitación de invitados, cogiendo la mano de Alfred "Está bien, amor. Está bien. Solo intenta no roncar" añadió con un guiño, bromeando sobre los ronquidos. La pareja se dejó caer en la cama y se tendieron lado a lado. Antes de que se dieran cuenta, habían caído en un sueño tranquilo y soñaron el uno con el otro.